Room 101 – Teufel Hund Maduro (Cuban)

Para esta reseña vamos a hacer algo ligeramente diferente. Nótese que muchas veces se menciona que las cosas serán ligeramente distintas y lo que se propone es diametralmente opuesto a lo que existe. No es el caso de hoy, sino que simplemente las imágenes de esta reseña vienen en dos tantas: las primeras durante el día, hace como una semana cuando fumé el cigarro y por circunstancias olvidé hacerle fotos. Las otras fotos las hice en otro lugar y de noche, porque fue mi segunda prueba con el cigarro. Hasta ahí este cambio «radical», pero aprovechando que lo probaba por segunda vez también confirmé algunos sabores.

Al igual que en su versión Habano y Connecticut, el Teufel Hund es un cigarro de tripa corta hecho por Room 101. Su precio ronda los $3 y en las versiones anteriores ha demostrado ser un cigarro decente, aunque barato. Lo del precio no es algo en contra, sino que simplemente pertenece a un segmento de mercado que busca precios más bajos por necesidad o porque simplemente quieren echar humo y si esa echada de humo puede ser ligeramente más compleja, pues mucho mejor. Por lo mismo y por su material, es raro que los Teufel Hund en general varíen considerablemente sus sabores de principio a fin. Pero al menos en frío esta capa Pennsylvania Broadleaf tiene sus toques agradables de chocolate, pasas y frutos rojos, que se repiten un poco en la tripa, aunque omite los frutos rojos. La calada en frío me da notas de frutas en general y notas más fuertes de chocolate.

El Teufel Hund Maduro comienza con notas aparentemente dulces, pero son superadas en la mayoría de los casos por una sensación picante que cubre la lengua entera. Hay también notas de chocolate, paja y un dejo final de tierra, aunque con una intensidad muy suave. La quemada no es especialmente buena, pero tengo un encendedor a la mano y estoy pendiente. El humo es abundante, denso y gracias a que esta noche en la playa hay muy poca brisa, se queda cerca de mí y me siento inmerso en una nube. Precisamente, esa nube me permite apreciar lo que se llama el room note o la nota de aromas que se sienten en la «habitación» mientras fumas y el olor es ligeramente ácido. El cigarro quema rápidamente, al igual que me pasa con casi todos los Teufel Hund que he fumado y en cuestión de 15 minutos supero el primer tercio.

Para ser un cigarro de tripa corta, con un costo menor a $3 por unidad, el Teufel Hund Maduro sostiene una ceniza respetable y teniendo un cepo de 55, es más o menos lo que esperaba. Insisto, con poca brisa y poco movimiento, es natural que una ceniza se sostenga un buen tiempo, aunque hay cigarros que simplemente se niegan a ello. Los sabores son los mismos de chocolate, paja, pimienta y tierra, pero ya la lengua no pica tanto y la tierra se siente como un sabor más existente y presente, versus una nota ligera y casi perdida en la sección previa. La quemada mejora marginalmente, pues sigo pendiente de ella con el encendedor a la mano, pero el tercio parece durar más y llegar a la mitad del cigarro me toma 40 minutos.

No buscaba muchos cambios para el último tercio y el Teufel Hund Maduro no los entrega, salvo la aparente concentración de las sensaciones y una ligera subida en la intensidad de la fumada, todo normal y esperado en esta sección. La quemada se mantiene bajo control por un corto rato pero para cuando comienza a desviarse ya estoy en los últimos centímetros del cigarro y creo que darle un retoque sería peligroso para mi nariz, así que lo dejo así y luego de unos minutos ya es hora de dejar el cigarro. En total fumé durante una hora y 15 minutos, que es poco para un cigarro con dimensiones de 6 x 55, pero siendo tripa corta no esperaba que durara mucho más y el último tercio es considerablemente esponjoso el cigarro, así que no fue lo más agradable tampoco.

Pero más allá de la comparación de fumar este cigarro vs. un cigarro de mayor calidad, siempre va a ser un tema de presupuesto o de ganas de disfrutar. El Teufel Hund Maduro (y Habano y Connecticut) son cigarros que resuelven. Tengo un amigo que estuvo un poco mal de finanzas un par de meses y fumó varios de estos sin ningún problema. También tengo un amigo que los compra para regalarle a quienes no saben de tabaco pero siempre quieren fumarse algo, con los mismos resultados positivos. Si eres un fumador experimentado y acostumbrado a fumar bien, quizá los Teufel Hund no sean para ti, pero como ejercicio gustativo de un cigarro sencillo o simplemente para fumar algo sin hacerle demasiado caso, el Teufel Hund solo requerirá atención de la quemada, pero como cigarro playero, con amigos, en una parrilla y con destilados, es una excelente opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Room 101
Modelo: Teufel Hund Maduro
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Cuban Box Press (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $3,50
Puntuación: 82

Whisky: GlenGrant 12

Como redactor, tengo serios conflictos sobre la manera en que se debe escribir GlenGrant. No solo por la mayúscula intercalada, sino porque he visto distintas imágenes y páginas en donde aparece separado: Glen Grant. Pero la botella pone GlenGrant. Estoy 100% que no es Glengrant al menos. Pero seguiré el ejemplo de la botella. No será la primera vez que escriba algo mal ni será la primera penalización que tenga tanto en este blog como en general.

Como puede pensar cualquiera que sea asiduo de este blog y haya leído artículos anteriores, el párrafo anterior es un intento de hacer conversación, pues en realidad no tengo nada interesante que decir de Glen Grant que no haya dicho en artículos anteriores. GlenGrant es una de esas destilerías que existe desde hace más de un siglo pero que solo fue «descubierta» hace unos años. Siempre ha sido la destilería que produce la base de los whiskies de Chivas Regal y fue desde su adquisición por el grupo Campari en 2005 que comenzaron a crear productos propios, aunque estos solo salieron al mercado en 2016, o por ahí.

No. Salieron antes de 2016, pero no mucha gente los conocía y en 2016 cambiaron su imagen e hicieron una gran campaña de eso y fue entonces cuando comenzaron a ser más reconocidos.

El GlenGrant 12 es añejado durante precisamente 12 años en barricas exbourbon y embotellado a 48% de alcohol. Me llama la atención que al buscarlo en internet, el que más encuentro con el mismo nombre es uno embotellado a 43% de alcohol y que es filtrado en frío. Este destaca en la etiqueta que no es filtrado en frío, así que definitivamente es otro producto.

Una rápida búsqueda en Whiskybase me da a entender que efectivamente existen dos versiones. Una de 43% y filtrado en frío, que es de libre venta en todo el mundo y una de 48% sin filtrado en frío que está disponible únicamente en tiendas de duty free en aeropuertos. Incluso, dicen quienes han probado ambas versiones que la diferencia es inmensa.

Mientras el resto del mundo se lamenta de no poder acceder a esta versión de duty free, aquí será imposible acceder a la versión de 43% puesto que los importadores que traen este producto solo tienen acceso a esta botella. Estoy seguro que los 5° de diferencia son notables, pero creo que lo más determinante es la ausencia del filtrado en frío. Este filtrado consiste en reducir la temperatura del líquido entre -10°C y 4°C para que ciertos elementos del líquido se congelen y se puedan filtrar. Pero en muchos casos, estas reducciones tan drásticas y violentas del whisky (o cualquier otro destilado) pueden tener un impacto negativo en su sabor una vez alcance temperaturas de consumo.

Aunque el filtrado elimina cualquier sedimento o opacidad del líquido, son muchas las marcas que han optado por no hacerlo.

Como es prácticamente obvio, el gusto por este whisky es inmenso, al menos en mi casa. Me llamó la atención que no había reseñado este whisky, pues la botella tiene un par de meses conmigo. En realidad es un whisky que ha estado disponible en mi distribuidor desde hace un tiempo, pero no lo había comprado porque su color amarillo mantequilla derretida no me había llamado del todo la atención. Fue cuando vi el 48% que pensé que podría estar interesante y cuando lo probé en una cata de Rumbullion Club me tuve que hacer con una botella.

En nariz es muy afrutado, no tan Speyside como suelen ser otros, sino más hacia el cítrico y los frutos rojos como cereza y frambuesa, con toques de vainilla y canela.

En boca es impactante, es oleoso y abundante, con muchísimas frutas que incluyen piña, banana y toronja (pomelo), pero también madera, miel, vainilla, caramelo y canela. No le pongas agua porque se diluye, sino seco para apreciarlo bien. Ni siquiera hielo, diría yo. El retrogusto es de nueces y vainilla, con una nota especiada ligera.

Como mencioné, no he probado ni creo que pueda acceder a la versión 43% a menos que viaje. Pero por lo que he podido leer, el 48% le da tres patadas al 43% y esa es quizá una de las mejores razones para poder acceder a este. La versión especial de duty free no aplica a las expresiones de 10 o 15 años, pero con este es suficiente.

Ficha Técnica:
Fabricante: GlenGrant Distillery
Nombre del Whisky: 12 years Non Chill-Filtered
Marca: GlenGrant
Origen: Escocia
Edad: 12 años
Precio: $52
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 92

JC Newman – Perla del Mar Shade (Corona Gorda)

Otra sorpresa más de JC Newman, a través de Tabarena Venezuela, quien me permitió hacer una reseña de este cigarro. Originalmente habíamos hablado para hacer algunas reseñas de sus productos y me entregaron este Perla del Mar. Al principio no sabía qué esperar, porque este fue uno de los primeros cigarros que reseñé en este blog, en abril de 2016. Pero esta marca fue relanzada en 2020 por JC Newman como una nueva línea que incluiría distintas capas en su portafolio, incluyendo un Corojo y un Maduro, mientras que este original se llamaría Shade. Cuando yo lo fumé originalmente solamente existía un modelo. Pero en este relanzamiento también hubo una reformulación del blend, por lo que había una mayor expectativa de mi parte. El cigarro es torcido en la misma fábrica nicaragüense que el Brick House Double Connecticut que reseñé hace poco.

Como marca, Perla del Mar existe desde Cuba en 1905, cuando 4 hermanos comenzaron a torcer cigarros en la finca de su propiedad. En ese momento la empresa se llamaba Perfecto Garcia Hermanos y sus cigarros eran Perla del Mar. Mientras la popularidad creció, los hermanos construyeron una fábrica ubicada al lado de la fábrica El Reloj de JC Newman en Ybor City, en el estado americano de Florida. Esto logró que Perla del Mar fuese una de las marcas más importantes de principios del siglo 20. Eventualmente fue adquirida por JC Newman y hoy en día la empresa rinde tributo a sus creadores y a su legado. Pero esta vez es más prominente en su marca, pues recuerdo que el original no mencionaba a JC Newman por ningún lado y me tomó un tiempo de investigación descubrir quién lo hacía. Esta nueva presentación destaca a la marca en la anilla.

La vitola que tengo en mis manos es la corona gorda, con medidas de 5½ x 46, con un box press ligero y colores muy uniformes sobre la capa. Esta capa no es especialmente oleosa, sino más como mate. El cigarro se siente considerablemente liviano y eso no siempre es un buen augurio, pero luego de apretarlo un poco no hay secciones especialmente apretadas ni esponjosas, así que es simplemente un tema de la vitola. Los aromas de la capa son llamativos, desprendiendo vainilla, paja, cuero y miel, mientras que luego de picarlo con la doble hojilla, la calada en frío presenta dátiles, cuero, canela y nuez moscada. Hora de darle fuego.

Quizá es mi falta de experiencia previa con un cigarro de cepo menor a 50, pero el Perla del Mar Shade se siente asombrosamente delgado en boca. Comienza con sabores muy típicos de la capa, como galletas de vainilla (pensando en Sorbeticos, si estás en Venezuela), maní y pan tostado, con una fuerte carga de pimienta, sobre todo en los labios. El tiro es ligeramente más abierto a lo que esperaba, pero nuevamente es un tema del cepo. Afortunadamente el anillo de combustión es recto y la apertura del tiro no parece afectar la velocidad de quemada. A lo largo del resto del tercio hay notas sutiles de establo y tierra seca, pero la pimienta es lo que más se mantiene en la fumada. La ceniza no se mantiene mucho sobre el cigarro, pero eso es relativamente normal con este cepo. Fortaleza e intensidad se mantienen en media, no habiendo aumentado, incluso cuando la capa me haría pensar que es suave.

En el segundo tercio sí se suaviza un poco la intensidad de los sabores, principalmente porque ese sabor de pimienta ya no es tan prominente como lo fue en la sección anterior. El resto de los sabores siguen siendo muy agradables, incluyendo pan tostado, miel, nuez moscada y un final más cítrico que siento principalmente en el retrogusto pero que igual tiene una participación, aunque mucho menos intensa, en el paladar. Una vez supero la mitad del cigarro regresan las notas picantes, pero esta vez no se sienten como de pimienta, sino más bien de un chile o lo que los españoles llaman un pimiento. El anillo de combustión no parece que será recto en momento alguno, pero nunca requiere retoques, sino que se corrige solo. La ceniza no se sostiene, sino que hay que estarla vigilando, pues tiene la tendencia a caerme encima pero al menos no es mucha.

El último tercio es una continuación del segundo, con notas muy similares y quizá una propiedad más cremosa en el humo, al igual que una sensación ligeramente más dulce en la fumada. La intensidad se mantiene igual pero la fortaleza se coloca en media-baja, mantenida principalmente por ese pimiento picante, pero esas notas herbáceas del pimiento mantienen al cigarro interesante, aunque no necesariamente complejo. Me sucede que lo dejé solo alrededor de un minuto y se apagó, así que el reencendido fue medianamente accidentado pero ya para ese momento le había quitado la anilla y no parece haber dado grandes problemas. Al cabo de una hora y 10 minutos, este cigarro que parecía más grande finalmente acaba por apagarse solo por segunda vez.

Voy a ser bien honesto y admitir que la anilla original del Perla del Mar, la que mencioné al principio de esta reseña, me gustaba mucho más. La actual me parece muy estandarizada, mientras que la original era… pues original. No obstante, el cigarro que fumé la primera vez era en extremo cremoso, lo cual es muy bueno, pero también en extremo suave. Este nuevo tiene más garra y en la vitola que lo probé esa garra se siente mucho más presente. Es un cigarro que recomendaría, pero creo que en un cepo mayor se pueden disfrutar mejor esas diferencias y lograr que la fumada presente matices más separados y mucho más agradables. El cepo de 46 parece concentrar mucho y en esta liga creo que hay mucho más por ofrecer y este cepo puede hacerte sentir que es un cigarro mucho más fuerte y mucho menos complejo. Pero definitivamente pruébalo.

Ficha Técnica:
Fabricante: JC Newman
Marca: JC Newman
Modelo: Perla del Mar Shade
Dimensiones: 5½ x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Ron: Plantation Fiji 2009 Single Cask

Voy a ser muy honesto: mi experiencia con rones de Fiji es muy limitada. Creo que hablo por muchos al decir esto. ¿Qué tanto ron puede hacer Fiji para que el común reseñador de ron los conozca? Mi experiencia se limita al Ratu 5 Year que probé hace un par de años y eso era una muestra. Mi experiencia con Plantation tampoco es tan extensa, aunque alcanza un producto más que los rones de Fiji y son dos.

Te puedo decir que Plantation es una empresa de Maison Ferrand, que es una compañía francesa, fundada por Alexandre Gabriel en 1989. Ferrand son productores de cognac principalmente, pero también destilan ginebra y embotellan ron, y crearon Plantation Rums en 1999. Aunque hace unos 3 años adquirieron una destilería en Barbados, la mayoría de sus rones vienen de otras destilerías en países tropicales, en donde los dejan añejar y finalmente los importan al Chateau de Bonbonnet en Francia, donde los dejan reposar en barricas de roble blanco francés de Ferrand. Este proceso de finalizado es parte de lo que hace a los rones de Plantation únicos.

Precisamente por esa experiencia haciendo cognac, los productos de Plantation no carecen de estar «dosificados», es decir que le añaden endulzante a los rones. Aunque no lo niegan y en algunas instancias lo dicen claramente en su página web, hay muchas personas que piensan que eso no es correcto. Sin embargo, esa dosificación que usan es considerablemente más complicado que el simple hecho de añadir azúcar. Ese endulzante en realidad es jarabe de azúcar tostado, fortificado con el mismo ron al que es añadido y finalmente añejado en barricas el mismo tiempo que el producto para el cual es destinado.

Pero también tienen productos que no son dosificados, como el Fiji 2009. Este es parte de su colección Vintage, que es limitada. En su página web detallan mucha información sobre lo que está contenido en esta botella, pero igual lo voy a mencionar aquí. Es un ron hecho a partir de melaza que se deja fermentar de 4 a 5 días. Luego fue destilado en alambique y columnas en la destilería South Pacific en 2009, donde se dejó añejar durante 8,5 años en barricas exbourbon. Luego de ese tiempo el líquido es transportado a Francia, en donde añejó durante 2 años más en barricas de cognac Ferrand. En la fase final pasa por un proceso adicional de madurado en el que descansa durante 6 meses en barricas de 200 litros de Kilchoman. Finalmente es embotellado a 49,6% de alcohol.

Esta imagen y la de la portada son cortesía de Rones de Venezuela

El hecho que este ron pase por 4 a 5 días de fermentación realmente se demuestra en nariz. La inmensa variedad de aromas me hacen pensar inmediatamente en el dunder y los rones de Jamaica. En este caso no hay dunder, pero hay casi 120 horas de ese mosto fermentando. Los aromas son de madera intensa pero mohosa, banana en distintas formas, durazno, frutos rojos, tierra mojada, chocolate en polvo y algo de nuez moscada.

En boca lo primero que sorprende, al igual que en nariz, solo que no lo puse, es que los casi 50° de alcohol no son lo primero que se aprecia. Lo primero que siento son distintos sabores de frutas, casi como una macedonia. Hay banana, fresa, piña, manzana roja y pasas. Este último me hace recordar bastante al hecho de ese finalizado (o uno de los finalizados) en cognac, pero también hay una nota seria de madera y yodo, como de ese otro finalizado en Kilchoman. Hay notas adicionales de nueces, sal, caramelo y más notas ahumadas, sobre todo en el retrogusto, en donde hay aroma de café y chocolate negro.

En ocasiones leo los procesos y distintas barricas por donde pasa un ron o un whisky y me impresiona porque pienso que sentir los distintos aromas que cada barrica imparte no debe ser fácil. Pero este Plantation Fiji 2009 realmente deja apreciar aromas y sabores típicos de cada barrica en donde se añejó, incluyendo la nota de frutos rojos y negros del cognac con las notas saladas y yodadas de whisky escocés. Fiji 2009 es un ron bastante singular. A un costo de $55 en promedio, es una oportunidad de oro para probar un producto espectacular.

Ficha Técnica:
Fabricante: South Pacific Distillery
Nombre del Ron: Fiji 2009 Single Cask
Marca: Plantation
Origen: Fiji
Edad: 8,5 años + 2 años + 6 meses
Precio: $55
Densidad alcohólica: 49,7%
Puntuación: 93

JC Newman – Brick House Double Connecticut (Torpedo)

Poco sabía yo que este cigarro no lo había probado. En realidad estaba confundido con el Brick House tradicional, que visualmente es casi igual, con la excepción que este tiene una segunda anilla en el pie que lo identifica como Connecticut. Efectivamente, es Connecticut Shade en su capa y Connecticut Broadleaf en el capote, con tripa nicaragüense y fabricado en Nicaragua. La marca Brick House fue fundada en Estados Unidos en 1937, siendo en ese entonces un puro cubano, producido por el fundador de la marca actual: Julius Caeser Newman, para honrar a la casa en donde pasó su niñez, en Hungría. La casa era de ladrillos y por ello Brick House. En 2009, sus nietos Bobby y Eric Newman relanzaron la marca dentro del abanico de productos de JC Newman y hoy en día incluye este Double Connecticut, el Brick House tradicional y el Maduro.

En Venezuela, es importado oficialmente por Tabarena Cigar Store y disponible en al menos 6 vitolas distintas, de las cuales esta es el short torpedo 5,5 x 52. La capa tiene varios detalles y venas, que hace un tiempo no me hubiesen agradado del todo pero la experiencia me ha enseñado que las venas en las hojas son sinónimo de mayor sabor, mientras que hay varios cigarros con este tipo de capa que son considerablemente lisos y esos tienden a tener mucho menos sabor. Efectivamente, sobre la capa se aprecian aromas de madera, paja, vainilla y notas ligeramente florales. Luego de cortarlo con la doble hojilla, la calada en frío me repite los aromas de madera y notas florales, pero también incluye crema. Solo queda darle fuego, para ver qué tal se comporta encendido.

Los aromas en frío caracterizan efectivamente la fumada y el primer tercio está dominado por sabores de madera y crema, pero con un añadido picante ligero que le da mayor variedad a la intensidad de los sabores y lleva la fortaleza a media-baja y no solo baja, como esperaba. A lo largo del tercio los sabores tienen pocas variaciones más allá de distintas intensidades que se van cambiando de lugar en el protagonismo, siendo en la frontera con el siguiente segmento que aparecen notas cítricas. El anillo de combustión no es el mejor, pero esto sucedió porque la primera ceniza cayó bastante rápido y sin provocación, lo que llevó al cigarro a no quemar del todo recto, pero afortunadamente no ha requerido retoques ni correcciones.

El sabor de madera se coloca en el protagonismo permanente en el segundo tercio, pero los sabores de crema, cítrico y pimienta se mantienen muy presentes en el segundo lugar y al superar el ecuador del cigarro ese cítrico se hizo ligeramente más dulce. La quemada mejora considerablemente y por un momento pienso si es que la anilla inferior tuvo algo que ver en el estado de la capa o si fue simplemente mala suerte inicial, lo cual no es de extrañar en un producto hecho a mano. La intensidad de los sabores se hace media, gracias a esa abundancia del sabor de madera, mientras que la fortaleza es media-baja. El Double Connecticut no parece soportar mucha ceniza encima, por lo que no hubo oportunidad de hacer una foto llamativa.

Para el último tercio los sabores de madera son los principales y los pongo en plural porque además del sabor más genérico de madera hay una nota muy particular de cedro que se suma a esta. El cigarro pierde la propiedad cremosa en los sabores, pero la pimienta y el cítrico siguen presentes, este último demostrando propiedades de cítrico dulce así como de cítrico ácido. Siguiendo esta misma tendencia, el Double Connecticut llega a su fin, una hora y 15 minutos después de encenderlo, que pienso que fue algo más corto de lo que esperaba. No obstante, el tocón que quedaba no se deformó ni se calentó de más. Si cabe destacar que al perder la propiedad cremosa, el cigarro se sintió ligeramente más seco y esto lo comprobé por la sequedad en la garganta, aunque en realidad fue cosa de unos diez minutos y coincidió con los últimos toques del cigarro.

El Brick House Double Connecticut no es el primer cigarro con capa Connecticut y capote Broadleaf que he probado, siendo el EP Carrillo New Wave Reserva Connecticut y el Henry Clay War Hawk dos que recuerdo inmediatamente. La diferencia del Brick House es que capa y capote provienen del mismo país y que el cigarro es considerablemente más suave que los otros ejemplos, así como tiene un golpe de nicotina mucho menor. Muchas veces trato de no tener en cuenta el precio cuando evalúo un cigarro, especialmente cuando su competencia directa está en precios relativamente similares, a menos que estemos hablando de cigarros cuyo precio supera los $20, pero considerando que el precio de venta al detal de este cigarro apenas es de $7, es un cigarro que vale muchísimo la pena, seas un fumador novato que no quiere algo suave para apreciar mejor los sabores o uno más experimentado y con un gusto por los de capa Connecticut.

Ficha Técnica:
Fabricante: JC Newman
Marca: JC Newman
Modelo: Double Connecticut
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 87

AJ Fernandez – Viva La Vida (Toro)

En el amplio universo de tabacos que hace AJ Fernandez de producción regular, parece difícil encontrar nuevos después de haber probado tantos. En verdad no son taaaaantos, pues una revisión de todo lo que hace vs. todo lo que he probado me permite darme cuenta que todavía tengo mucho por fumar. Pero igual no deja de impresionarme cuando me encuentro a uno que no solo no he probado, sino que además no sé nada de él. Así es como llegué a Viva La Vida, una línea de AJF de la que había oído hace unos años y que hace poco encontré en uno de mis distribuidores de confianza. Luego de la venta de sus dos tiendas de Cigar Inn en la ciudad de Nueva York, los hermanos Gus y Billy Fakih decidieron dirigir su atención a un nuevo proyecto llamado Artesano del Tabaco y contrataron a AJF para que les hiciera el blend y los fabricara también.

Se trata de un puro nicaragüense en vitola toro 6×54 con una capa bastante oscura, gruesa y me atrevería a decir que carnosa. Las venas son mínimas pero se notan varias a lo largo y tiene algunos aromas que se sienten algo secos, e incluso los anoto como de carne seca, como esa propia carne deshidratada que los americanos llaman beef jerky y que les gusta tanto, y también una nota de pimienta que añade a ese aroma de beef jerky. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío tiene aromas a madera mojada, beef jerky, dulce y muy poca pimienta. Llama la atención lo diferente que se siente entre calada y capa, pero no es el primero que me fumo, pues adquirí un 5-pack y el anterior estuvo igual de misterioso. Hay secciones en donde se siente ligeramente esponjoso, pero espero que eso no sea problema una vez que le dé fuego.

Pero incluso sin apreciar mucha pimienta en la calada en frío, las primeras caladas una vez encendido son abundantes de pimienta, pero afortunadamente permite apreciar sabores adicionales, que incluyen madera y beef jerky, de los cuales este último pareciera no tener el sabor típico, sino uno muy especiado. Una breve revisión por los productos de Jack Link’s me demuestra que no hay un solo sabor de beef jerky. El retrogusto es más lento para adoptar el sabor de pimienta, siendo bastante plano al inicio y más o menos a la quinta o sexta calada es donde se aprecia mejor la pimienta y sabores más especiados, sin duda de ese beef jerky. El tiro es ligeramente apretado pero eso no evita que haya mucho humo en cada calada, lo que hace que sea una fumada agradable, aunque la ceniza tiende a «florear» y eso no queda bien en las fotos. Intensidad media-baja con fortaleza media.

En el segundo tercio el Viva La Vida presenta sabores más predecibles, con una participación más regular de la pimienta en paladar y retrogusto, una sensación más cremosa en los sabores y la inclusión de algunos más normales como madera mojada, aunque esta parece ser una nota «pegajosa» en el sentido que después que la sentí me fue imposible aislarla en la apreciación de sabores. Es como si nunca se fuese y no fue sino hasta la mitad del cigarro que pude apreciar otras, que incluyeron otros matices de madera, más como de corteza de árbol y notas florales. La quemada sigue siendo difícil y ya no es tanto porque se «aflore» la ceniza, sino que comienza a quemar torcido e incluso amenaza a veces con apagarse. La intensidad es media y la fortaleza igual.

La quemada no mejora en el último tercio, aunque afortunadamente tampoco empeora. Digo afortunadamente porque era la tendencia y el cambio de quemada regular a mala en el segundo tercio fue bastante radical. Pero en sabores, esa nota floral del tercio anterior se hace muy presente en este y mejora la fumada considerablemente, haciéndome olvidar por un rato el tema de la quemada, mientras acompaña a la madera, pimienta y la sensación ahumada del beef jerky sin hacerse tan intensamente de esos sabores típicos de esa carne. La intensidad aumenta un poco sin dar el paso al siguiente punto y la fortaleza se mantiene en media. Luego de una hora y 40 minutos de batalla, Viva La Vida deja de celebrar eso mismo y llega al final.

Viva La Vida tiene los sabores que a los fumadores tienden a gustarle más, aunque estos no sean una gran cantidad, pero matices entre ellos hay bastantes y aunque el sabor de beef jerky puede no apelar a muchos, no es simplemente un sabor a carne. Hay carne seca y muchas especias, y este cigarro ciertamente tiene aromas y sabores de muchas especias que le atribuí al sabor del beef jerky. Sin embargo, no tiene sabores de chocolate y café, que suelen ser más típicos en tabacos, pero no le hace falta. Estos sabores no parecen lograr una conclusión ideal en la fumada y es quizá ese su mayor problema, pero el principal que le pude encontrar fue un tema de construcción, que el previo que fumé de él no lo presentó, así que sería más un tema de consistencia que construcción per se. Pero sin duda no será el último que fume.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Viva La Vida
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $12,00
Puntuación: 86