Precisamente por la imposibilidad de Cuba para adquirir barricas exbourbon directamente de su país de origen, es asombroso cómo la industria ha optado por reinventarse constantemente y hacer nuevas combinaciones de barricas usadas. En esta ocasión, la marca Havana Club finaliza su producto en barricas exwhisky escocés, lo cual no es un gran paso, salvo que utiliza específicamente barricas de Islay, que han contenido esos whiskies salados, yodados y extremadamente ahumados que tanto me gustan.
No es todo el ron de su blend, pero sí una parte la que ha sido añejada. Sin embargo, el ron es un NAS, es decir que no marca edad, por sus siglas en inglés: No Age Statement. No obstante, según su maestro ronero, la mezcla es de rones entre 7 y 10 años, y las barricas de Islay utilizadas añejaron whisky entre 10 y 15 años. Una nota a destacar aquí es que las barricas no fueron lavadas ni charreadas ni alteradas entre su uso en Islay y su uso en Cuba. El ron es embotellado a 40% de alcohol.
Según Havana Club, el Cuban Smoky se trata de una versión ahumada de su ron tradicional de 7 años, que ellos dicen tiene esa mezcla de rones que mencioné entre 7 y 10 años.
La botella dice que se trata de un Cuban Dark Rum y por un momento temo que se trate de un ron especiado, pues muchos de ellos tienden a colocar palabras como Dark o Black rum en su etiqueta. En primera instancia me doy cuenta que no es especiado, afortunadamente. Pero por un momento también pienso que quizá le haría falta, porque en nariz apenas si siento notas de frutos secos y un ahumado muy leve. Al cabo de un rato se perciben los típicos aromas de rones más baratos, como vainilla, caramelo y leve de madera.
En boca es relativamente dulce, más ahumado y afrutado, y una nota lejana achocolatada. Tiene una permanencia relativamente corta y realmente no tiene mucho más que ofrecer. El retrogusto es muy ligero, con notas de chocolate negro y ahumado.
Decepcionante es la palabra que utilizaría para describir este ron. Es como si hubiesen tomado un ron que de por sí no tenía mucha complejidad y lo hubiesen depositado en estas barricas exwhisky de Islay y esperado que ocurriera un milagro. El resultado es un ron bastante plano y sin sorpresas, pero con una nota ahumada que simplemente le aporta eso: ahumado. El ron no parece haber mejorado con esa inclusión de barrica proveniente de Islay.
No esperaba mucho de este ron, viniendo de Havana Club y pareciendo un gimmick, y con todo eso logró decepcionarme.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Ron: Cuban Smoky Marca: Havana Club Origen: Cuba Edad: NAS Precio: $40 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 72
A principios de este 2022, Erik Espinosa anunció una colaboración de su marca con Guy Fieri, que es un reconocido chef de televisión y una de las personas cuya imagen sería la que menos te imaginas cuando alguien menciona la palabra ‘chef’. Pero Fieri es un tipo muy activo en redes y realiza eventos benéficos muy regularmente, siempre pendiente de las comunidades más necesitadas y pese a su apariencia estrafalaria, se destaca tanto dentro como fuera de la cocina. El producto es llamado Knuckle Sandwich y está disponible en dos blends, uno con capa Habano y el otro con capa Maduro. El blend es producto del trabajo entre Espinosa, Fieri y Héctor Alfonso, Jr. quien forma parte de la marca, y les tomó 18 meses llegar a la receta final. Ambos blends están disponibles en las mismas 3 vitolas, a precios ligeramente distintos y son hechos en la fábrica San Lotano de AJ Fernandez, en Ocotal, Nicaragua.
La capa es bastante oscura y uniforme, tratándose de una Sumatra madura originaria de Ecuador, brillante y corrugada. Tiene un box press bastante notable, con dos esquinas casi rectas y dos más curvas, pero más importante: sin secciones esponjosas. La capa tiene aromas de chocolate, madera y melaza, mientras que después de quitarle la anilla de tela del pie, aprecio aromas a más chocolate y ligeramente florales. La calada en frío me da notas de pasas, melaza y suave de chocolate. La anilla es predecible pero original, con un esqueleto con sombrero de chef, que si has visto una imagen de Guy Fieri, lo único que le faltaría serían unas llamas.
Sería tonto pensar que este va a ser un cigarro suave, incluso si su capa es madurada. Se trata de un corona gorda y con un cepo de 46 y todos los integrantes en su fórmula, es tan fuerte como esperaba e incluso un poco más. Los sabores de pimienta roja son intensos e inmediatos desde la primera calada, pero afortunadamente hay otros sabores interesantes al cabo de unas 3 o 4 caladas, que incluyen cuero, chocolate y durazno, con una buena dosis de pimienta en el retrogusto, que no es lo único, pero es tan fuerte que abruma un poco. A lo largo del primer tercio aparecen notas florales más sutiles y el retrogusto se suaviza un poco para darme unas notas de nueces tostadas, pero de nueces sin tostar en el paladar. Quema perfecto e incluso lleva una tendencia a dejarme una ceniza larga, pero siendo un cepo de 46, no quiero tentar al destino y lo dejo caer al poco tiempo. La fortaleza es alta y la intensidad de los sabores también.
El Knuckle Sandwich sigue presentando toda la potencia de sabores que esperaba e incluso supera un poco mi expectativa, que es uno de los detalles de estos cepos reducidos, pero con fumar un poco más lento tengo. Los sabores de chocolate son quizá los que mayor relevancia tienen, pero también hay notas que calificaría de adobo, o al menos hay notas de hierbas como estragón y especias como canela, que le dan un toque entre dulce y salado al cigarro que es bastante complejo. Incluso, el retrogusto tiene esa nota fuerte picante, pero también entre dulce y ahumada de un chipotle. Quizá lo que más me impresiona es que el cigarro es picante pero no de pimienta sino más de chile picante. Quema muy bien y mantiene una ceniza decente, con abundante humo en cada calada.
Los sabores en el último tercio son similares a los del segundo, pero con un toque de los del primero, aunque todos se sienten más ricos, más envolventes y abundantes en cada calada. Cuero, canela, ahumado, pimienta y chocolate son los que siento, aunque no necesariamente en ese orden y la combinación me recuerda al mole, aunque el cigarro no tiene el sabor del mole, solo los sabores individuales que lo componen. Incluso algunas notas de madera también se sienten, aunque van atadas con esa nota ahumada de los sabores. Sigue quemando muy bien y produciendo humo abundante, incluso en los últimos milímetros de fumada, no se calienta ni se deforma. Una hora y 40 minutos de fumada de un cigarro con estas dimensiones, que simplemente me obligó a fumarlo más lento por su fortaleza.
En mi experiencia, los tiros de Espinosa tienden a ser bastante sueltos y eso se traduce a que algunos cigarros no quemen del todo bien. Eso cuando los cigarros eran fabricados exclusivamente por la fábrica llamada La Zona. Pero en los últimos meses he probado algunos hechos por AJ Fernandez en su fábrica San Lotano y el tiro ha sido perfecto y me ha permitido apreciar casi todos los sabores a cabalidad. Me parece increíble cuánto puede influir la fábrica en la experiencia del cigarro y hace de este Knuckle Sandwich un cigarro muy versátil, que perfectamente puede combinar con un café, un trago de bourbon o como sobremesa de una gran comida. Sabores intensos, alta fortaleza y una complejidad que me invita a seguir fumando e incluso querer que no se termine. Ciertamente una gran cantidad de los Espinosa que he probado últimamente me están gustando muchísimo más que los Espinosa que probé hace unos años.
En los últimos 3 años, Crowned Heads se ha dirigido al menos cuatro veces a Drew Estate para la construcción de sus cigarros. Tres de estos han sido de producciones limitadas, pero con este llamado La Coalición, lo han hecho de manera regular. Más en detalle, La Coalición destaca no solo la colaboración entre Drew Estate y Crowned Heads, sino también la participación de Willy Herrera como artífice de esta unión. El cigarro está cubierto por una capa Connecticut Broadleaf, que si eres seguidor de este blog sabrás que es una de mis preferidas, sobre un capote Sumatra que no especifica origen, y tripa dominicana y nicaragüense. El producto está disponible en 4 vitolas, de las cuales tengo el Siglo con dimensiones de 6×54, aunque se siente un tanto más reducido pero el que le sigue se llama Gordito y es 5,5×50 y la verdad es que el cepo no se siente tan pequeño, así que estoy en esta pequeña disyuntiva visual.
Hoy fumo en un sitio nuevo, antes de hacer una cata de rones de Guatemala y recién llegado a un local que queda a una media hora de mi casa, lo cual en Caracas es lejísimos. Las venas sobre la capa se notan bastante más horizontales de lo que estoy acostumbrado, lo cual me llama bastante la atención y me invita a encender esto más rápidamente. Tiene aromas a tierra y establo sobre la capa, así como notas muy sutiles de azúcar morena y tierra en el pie. En frío la calada presenta nueces, canela y notas florales. En altura estoy algo más alto de lo que suelo estar en mi casa, como unos 200 metros más, pero el cigarro se siente bien.
La Coalición comienza sublime, con notas casi masticables de tierra y pasas a intensidad media, pero va perdiendo la dulzura a lo largo de este primer segmento y a mediados del tercio me mantengo con sabores a tierra, mostaza y madera, mientras que el retrogusto es de tierra y chocolate quemado. La intensidad de los sabores se coloca en alta, mientras que la fortaleza es media, lo que hace que sea muy disfrutable el cigarro. La ceniza quema muy bien, pese a que estoy en constante movimiento, preparando la cata. El anillo de combustión es bastante variable, pero siendo Broadleaf, no sorprende del todo.
Ese sabor de chocolate quemado en el retrogusto se convierte en uno de los sabores determinantes del cigarro, sobre todo en esa parte quemada. La mayoría de los sabores que siento en el segundo tercio tienen una propiedad quemada que no me gusta en lo absoluto, y aunque algunos de ellos se sienten ligeramente tostados, hay un sabor de café quemado que me desagrada. Sí quiero destacar que hay veces que un cigarro puede tener sabores a algo quemado y ese sabor puede ser agradable, pero no es el caso en La Coalición, básicamente porque se manifiesta con una sensación seca en la garganta. El retrogusto es ligeramente herbáceo y muy pimientoso, lo cual colabora a secar más la garganta y a restarle gusto a la experiencia.
Precisamente por ese corre-corre de la cata, no le hice la última foto al cigarro, pero en realidad no ameritaba una. Concluyo la experiencia en este párrafo: en el último tercio el sabor de quemado sobre todos los otros se desvaneció un poco, pero todavía estuvo presente. Habían sabores de nueces y de café, pero como cuando se te quema algo en la comida, que es imposible deshacerse del olor, lo mismo pasó aquí. Estas combinaciones no hicieron que la experiencia fuese del todo agradable, así que cuando el cigarro se me apagó en una ocasión que me distraje ordenando algo, no lo volví a encender. Aunque en temas de construcción se comportó bien y el apagado fue simplemente porque lo dejé mucho rato solo, la quemada nunca fue del todo buena. La Coalición comienza muy prometedor, pero para el momento que lo terminas, no quieres saber mucho de esa unión. Esperaba más de la experiencia y no lo fue. Una lástima.
Ficha Técnica: Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate Marca: Crowned Heads Modelo: La Coalición Dimensiones: 5½ x 50 Tamaño: Robusto Extra Origen: Nicaragua Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: N/D (Sumatra) Tripa: República Dominicana, Nicaragua Precio: $12,50 Puntuación: 80
Es fácil sospechar del ron cubano de no ser lo que dice ser. La denominación de origen protegida de Cuba tiene una salvedad que en lo particular, siempre me ha levantado sospechas. Se trata de que si bien el tiempo mínimo que puede permanecer el alcohol en barricas para poder ser llamado ron es de dos años, y que toda mezcla que se haga debe ser envasada en barricas y pasar por un añejamiento adicional de dos años antes de ser embotellada, el reglamento también permite la inclusión de aguardiente de caña (menor a 2 años) en la mezcla final con el objetivo de «afinar» el sabor y color del producto.
Es decir, pueden tomar un alcohol y añejarlo dos años para que este sea llamado ron. Luego pueden tomar rones de distintas edades, en las cantidades que quieran, y combinarlos para producir un ron que ellos marquen de 10 años (como es el caso de este), siempre que dicha mezcla contenga algo de ron de 10 años, y esa mezcla añejarla dos años más. Pero antes de embotellarla, pueden tomar esa mezcla y extraer una cantidad estipulada por ellos y reemplazarla por aguardiente menor a 2 años (6 meses, por ejemplo), y no declararlo en la botella y seguir vendiéndolo como un producto de 10 años.
Lo que mayor sospecha produce es que quien hace el ron y quien lo supervisa es el mismo gobierno. Así que muchos tratan de confiar ciegamente en ellos, y otros desconfían ciegamente… así que caemos en lo mismo.
Pero en cuanto a este Cubay, se trata de una empresa fundada por el gobierno cubano en 1964, en Santo Domingo, en la provincia de Villa Clara, ubicada en la región central de la isla. Cubay solamente estaba disponible internamente hasta 2010, cuando comenzó a ser exportado a Europa. Actualmente la marca cuenta con 5 productos: Carta Blanca (ron blanco de 3 años), Carta Dorada (de 4 años y no exportado), Añejo Suave (5 años y no exportado), Añejo (7 años) y Añejo Reserva Especial (este, de 10 años).
Este ron comparte destilería con Havana Club para algunos productos, y tiene precios similares, alcanzando un precio de unos $55 por botella. Su embotellado se realiza a 40% de alcohol.
Su color es más oscuro que muchos otros rones cubanos que he probado, marcando colores entre caramelo y ámbar.
Tiene aromas mucho más interesantes y menos frutales que otros rones cubanos, más relacionados a añejado y barrica que a notas florales o frutales. Siento notas de tabaco y chocolate, pero también a vainilla y durazno, y unas más suaves de madera y caramelo.
En boca es sorprendentemente complejo, con notas que comienzan en chocolate y un dulce de frutas, seguido de vainilla, pimienta y madera. El final es largo y tiene una perdurabilidad de excelente duración en boca y un retrogusto de notas muy similares, en las que prevalece la madera y el caramelo.
Pero en términos generales tiene sabores y aromas que caracterizaría con la edad que marca y eso es algo muy positivo y que vale la pena destacar. No es el mejor ron y ciertamente no se siente como un ron en el que el 100% del contenido tiene 10 años de edad, pero se siente como un producto bien añejado por procesos naturales y ciertamente el ron que quisiera volver a probar, aunque no a $55 por botella.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Ron: Añejo Reserva Especial 10 Marca: Cubay Origen: Cuba Edad: hasta 10 años Precio: $55 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 83
Las múltiples vueltas y diatribas y cambios por los que tuvo que pasar la marca previamente conocida como Casa Fernández para ser actualmente conocida como Aganorsa no fueron fáciles ni sencillas. Esto ocurrió, creo yo, por varios motivos que hoy en día son fáciles de identificar, pero quizá en el momento y en la confusión, no lo eran. El primero era porque en ese momento Aganorsa, la finca y la fábrica, hacían productos para distintas marcas más conocidas, incluyendo la marca de la casa: Casa Fernández. La segunda es que en medio del cambio de nombre, muchos cigarros comenzaron a llevar el nombre de Aganorsa junto con Casa Fernández y luego el nombre del cigarro, que no era muy llamativo ni provocativo, como Reserve, Signature o Connecticut. La tercera es que quisieron eliminar la marca Casa Fernández y al poco tiempo, cuando apenas si nos estábamos acostumbrando al nuevo nombre, asimilar otra marca de la casa bajo el mismo paraguas: JFR. JFR era una línea de bajo costo y crear líneas dentro de la marca que tiene productos de alta gama y de baja gama, y ponerle nombres nuevos a cada uno, facilitó la confusión para el consumidor que presta poca atención a estos pequeños cambios.
No obstante, pareciera que este año 2022 es cuando la marca y el consumidor finalmente calcen en su identificación del producto. Una parte importante de esto ha sido la línea Guardian of the Farm, y esta nueva extensión llamada Cerberus. Esta línea siempre ha rendido tributo a los perros que cuidan las fincas, comenzando con el Guardian of the Farm original, luego el Nightwatch por los que vigilan en la noche. Finalmente, con un aporte más fantástico y religioso, Aganorsa le rinde tributo al perro que cuida las puertas del inferno para evitar que los muertos regresen a la tierra, en la mitología griega: Canserbero. Como tantos otros productos de la marca, se trata de un puro nicaragüense en el que todas las hojas pertenecen a la finca, esta vez disponible en cuatro vitolas. Su capa es Corojo 2012, un nuevo varietal creado por la marca, que comenzaron a usar el año pasado en tripas y esta es la primera vez que usan en una capa.
Por el mismo diseño tan variado y lleno de relieves en la anilla, esta sobresale del cigarro y le da un aspecto como de 3D, o habrá quien piense que es un defecto… y quizá lo es, pero se ve muy bien. En realidad, después de fumar muchos cigarros de distintos tamaños, no recuerdo haber visto esto suceder, así que no sé qué tan defecto sea. La capa se ve bastante irregular en superficie, pero oleosa y brillante, con aromas a pasas, tierra y toques salinos. En la tripa son un poco más difíciles de apreciar los aromas, pues incluyen una fruta confitada como esa que lleva el turrón de frutas, que no es fácil identificar cuando tienes años sin probarla, notas de pan y pimienta. Lo pico con la doble hojilla y esa nota frutal confitada vuelve a aparecer, notas de chocolate y cuero también. El tiro se siente un poco raro, aunque no diría que está apretado, pero no es fluido tampoco y no voy a tratar de definirlo más allá de que no es el ideal.
El tema con el tipo de lente que uso en la cámara (o el efecto en el teléfono) es que me deja mucho más borroso de lo que espero el fondo. Pero porque el cigarro se llama Cerberus y el clima que aparece en el fondo es de una tormenta, esperaba que se notara más y fuese más llamativo. No es el caso, pero al menos quedó bien la foto. Los sabores son fuertes de nueces y tierra, que incluye luego madera a lo largo del tercio, chocolate negro, pimienta y crema, mientras que el retrogusto es de cuero, crema y pimienta. La intensidad de los sabores es media-alta, razón por la que agradezco esta vitola, mientras que la fortaleza también es media-alta, nuevamente gracias a la vitola. El tiro no me da ningún problema después del encendido y el anillo de combustión se comporta de maravilla, en verdad. El humo es abundante en cada calada y este clima lluvioso y ventoso no hace que mantener el humo in situ sea muy sencillo.
En el segundo tercio los sabores de madera se colocan como protagonistas, más específicamente sabores a cedro. Le acompaña una nota cítrica de cáscara de limón que hace que el cigarro se sienta más picante en nariz, que junto con los sabores de tierra, nueces y notas herbáceas, hacen de esta experiencia una muy agradable. El retrogusto es igualmente variable, con notas de madera y pimienta, y algo de tierra. Esa pimienta aumenta considerablemente cuando supero la mitad del cigarro, pero también incluye notas tostadas o ligeramente más ahumadas. En realidad no son abundantes los cambios en el segundo tercio, pero sí se siente más agradable la fumada, con los mismos sabores que el tercio anterior, salvo la cáscara de limón, pero el hecho que hay cambios en el orden de intensidad hace que se sienta como una experiencia con más matices. Fuerza e intensidad se mantienen en media-alta, con una quemada que no es del todo recta, pero tampoco es problemática y produce abundante humo.
No hay grandes cambios en relación a los sabores del último tercio, pero sí hay un nuevo orden en ellos e incluso llegan a aparecer notas suaves de algunos nuevos, que incluyen un nuevo matiz de ese sabor tostado que se siente más como mantequilla quemada, e incluye cedro, pimienta y tierra. Hay algunas notas de especias tostadas, como de nuez moscada horneada, sin querer ser demasiado específico pero sí que es como cuando hay una torta de especias en el horno. La intensidad de los sabores llega a alta y la fortaleza a media-alta, pero la experiencia realmente agradable y gratificante, especialmente al marcar una hora y 45 minutos en un cigarro que esperaba finalizara unos 30 minutos antes.
Leyendo algo de otras reseñas sobre este cigarro, las cuales siempre reviso especialmente para saber (y transmitir) un poco de su blend y su historia, veo una consistencia preocupante en problemas de quemado del cigarro, especialmente en aquellas publicadas entre marzo y mayo de este año. Yo estoy publicando esto en agosto, pero sería fácil asumir que el cigarro proviene de la misma producción, pues su tiempo de guarda es mucho menor al mío. Dicho eso, me siento afortunado que mi cigarro quemó muy bien y solo tuve que reencenderlo una vez, y fue porque me alejé de él un rato. La experiencia fue muy positiva pero si bien Aganorsa fácilmente puede quedarse con la mejor parte del tabaco a la hora de distribuirle a otras marcas, pareciera que deben mejorar algunas cosas en su control de calidad. No obstante, juzgar un cigarro por la experiencia de alguien más no es justo. Mi experiencia con el Cerberus fue muy positiva.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa Marca: Aganorsa Leaf Modelo: Guardian of the Farm Cerberus Dimensiones: 6 x 44 Tamaño: Lonsdale Origen: Nicaragua Capa: Nicaragua (Corojo 2012) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $9,50 Puntuación: 90
Hay un refrán que escuché en USA, aunque fácilmente puede no ser originario de ahí, pero que he usado varias veces en este blog: no puedes juzgar a un pez por su habilidad de trepar árboles. Precisamente significa que si un producto no está hecho para algo, no puedes juzgarlo porque no lo haga. A donde quiero ir con esto es que el ron cubano está hecho para ser un producto seco y ligero, algo que fácilmente se mezcle para la creación de un cóctel, y que no sea ni dulce ni envolvente en sus sabores. Así es el ron cubano tradicional y cualquier otro ron cubano que sea dulce o que tenga aromas propios de un añejado largo, o que diga que es destilado en alambique, simplemente no pertenece al estilo propio del ron cubano.
También hay que tener en cuenta que Cuba se encuentra bajo un embargo comercial impuesto por USA desde 1962. Aunque puedes buscar las noticias que quieras y leer sobre como ese embargo «desangra y ahoga al pueblo cubano», la realidad es que ese embargo simplemente significa que Estados Unidos y Cuba no pueden ser aliados comerciales y no pueden intercambiar productos. Sin embargo, Cuba está en total libertad de negociar, ser aliado comercial e intercambiar productos con los otros 193 países que existen en el mundo. Actualmente tiene acuerdos comerciales continuos con cerca de 70 países, entre los cuales no se encuentra Estados Unidos, por supuesto.
Sin caer en retórica propagandística, entre los productos que no puede adquirir Cuba para su industria ronera, se encuentran las barricas de whiskey americano. Por tanto, el ron cubano tiende a añejarse en barricas de roble blanco francés o barricas de roble blanco americano que adquieren de otros países, que normalmente son de tercero, cuarto, quinto o más usos y, por tanto, no tienen las propiedades del roble blanco americano tan marcadas.
Luego de todo este preámbulo, la denominación de origen protegida de Cuba tiene una salvedad que en lo particular, siempre me ha levantado sospechas. Se trata de que si bien el tiempo mínimo que puede permanecer el alcohol en barricas para poder ser llamado ron es de dos años, y que toda mezcla que se haga debe ser envasada en barricas y pasar por un añejamiento adicional de dos años antes de ser embotellada, el reglamento también permite la inclusión de aguardiente de caña (menor a 2 años) en la mezcla final con el objetivo de «afinar» el sabor y color del producto.
Es decir, pueden tomar un alcohol y añejarlo dos años para que este sea llamado ron. Luego pueden tomar rones de distintas edades, en las cantidades que quieran, y combinarlos para producir un ron que ellos marquen de 8 años (como es el caso de este), siempre que dicha mezcla contenga algo de ron de 8 años, y esa mezcla añejarla dos años más. Pero antes de embotellarla, pueden tomar esa mezcla y extraer una cantidad estipulada por ellos y reemplazarla por aguardiente menor a 2 años (6 meses, por ejemplo), y no declararlo en la botella y seguir vendiéndolo como un producto de 8 años. El que produce esto y quien lo supervisa es la misma organización, además.
Santiago de Cuba es la segunda mayor marca cubana, de la cual Diageo adquirió los derechos de distribución fuera de Cuba en 2019, por lo que seguramente veremos más de ella. Al momento de esta publicación tiene 4 productos diferentes: Carta Blanca (ron blanco), 8 Años (ron añejo), 11 Años (ron extra añejo) y 12 Años (ron extra añejo). En su página web no hablan mucho del proceso ni del control de calidad, salvo destacar que se trata de un ron de melaza y que es ideal para disfrutar en cócteles o en las rocas. El producto se encuentra embotellado a 40% de alcohol.
El color de este ron es entre amarillo y paja, con destellos ligeramente más oscuros, pero generalmente bastante claro.
En nariz tiene aromas ligeramente químicos, como una combinación de humedad con esmalte. Pero también tiene aromas de chocolate en polvo, vainilla, caramelo, madera, durazno y manzana verde. Es bastante floral también, incluso lo llamaría interesante.
En boca sorprende por lo corta que es la permanencia. Lo pruebo y en menos de 10 segundos ya no siento sabores. Estos sabores incluyen canela, pimienta y madera, con algunas notas suaves de miel, azúcar y vainilla. El retrogusto es de chocolate y caramelo.
Pero insisto, me sorprende lo corto que es en sabores. Incluso lo llamaría demasiado corto para ser un ron de 8 años, confirmando aún más que no lo es. Tampoco se siente como un ron que ha sido envejecido naturalmente y eso fue algo que conversamos durante la cata, pues habían algunos expertos en el área, quienes mencionaron que existen métodos para acelerar la maduración de algunos rones y que, aunque no son procesos infalibles, el producto termina teniendo un sabor de más añejado, sin cumplir con el tiempo. No estoy diciendo que este sea el caso, pero sí que es muy sospechoso su sabor, pues es completamente distinto al de muchos rones que están naturalmente añejados y los sabores son consistentes con un añejado acelerado.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Ron: 8 Años Marca: Santiago de Cuba Origen: Cuba Edad: hasta 8 años Precio: $30 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 68