Ortega – Cubao Estelí (Robusto)

Uno de los problemas más comunes entre muchos latinos es tener un apellido común. En mi caso, mi apellido no es necesariamente común, pero es muy típico de una cierta región y aunque mis antepasados salieron de esa región hace varios siglos, es muy fácil para cualquier venezolano que no me conoce, asumir que soy de Maracaibo cuando en realidad he ido solamente dos veces en mi vida y la última vez creo que tenía como 12 o 13 años. Pero de esta marca llamada Ortega, creo que he probado uno hace ya varios años, pero como pasa con los apellidos comunes, no estoy seguro de que sea el mismo. Pero mientras que no sé de donde viene ese Serie D Black que probé hace años, este Cubao Estelí es de Eddie Ortega, quien originalmente creara la marca EO Brands con Erik Espinosa. Creo que fue en 2011 cuando EO Brands se disolvió y en 2013 Eddie decidió relanzar este producto, aunque este llega a mí como un sampler de distintas vitolas de un mismo cigarro. Para esta reseña fumé el más pequeño, que es un robusto 5×52. Dado que son varios de un mismo blend en el sampler, esta realmente es la cuarta vez que fumo este cigarro pero la primera en esta vitola.

Se trata de un cigarro con un costo menor a $5 por unidad y aunque eso ya debería ser indicativo de la calidad que estoy recibiendo, el hecho es que somos muchos los que buscamos un cigarro de precio bajo y buena calidad, por lo que no descarto a alguien buscando una reseña de este cigarro antes de invertir su dinero bien ganado en algo y realmente desde que lo tomo en mis manos me levanta sospechas porque me sorprende lo liviano que es. La capa se siente bien, no se siente demasiado ligera ni nada, pero independientemente de la vitola que tenga en mis manos de este cigarro, siento que se tratará de una fumada corta por lo liviano que es, incluso aunque la construcción se ve muy bien. Los aromas en la capa son de tierra, madera y suave de pimienta, mientras que en el pie se aprecia pimienta y madera. Lo pico con la doble hojilla y el tiro en frío confirma que es un cigarro liviano pues el aire pasa muy fácilmente y aprecio aromas de chocolate, café, pimienta y frutos secos.

Las primeras caladas del Cubao Estelí son realmente un gran contraste con lo que esperaba en frío. Se trata de un cigarro ligero y de tiro muy suelto, pero que tiene fuertes notas picantes, al menos durante este primer tercio. Hay notas de madera, de café quemado y de nueces, pero la pimienta es bastante intensa tanto en el paladar como en el retrogusto, lo que obliga a fumarlo lento pero con un tiro tan suelto, no es tarea fácil. Pero si obviamos la pimienta, el cigarro se siente suave y poco complejo, sin duda una fumada barata que bien vale los $4 por unidad, o al menos eso destaca en las primeras caladas y durante la primera sección. No obstante, en mi experiencia los cigarros que comienzan simples tienden a terminar igual. Hay muchos cigarros baratos que comienzan muy bien y te impresionan durante el primer tercio y luego se van diluyendo, así que no auguro un buen futuro para el Cubao Estelí.

El segundo tercio del Cubao Estelí es afortunadamente más suave en la intensidad de pimienta, pero realmente no hay mucho que aportar en otros menesteres. Pensaría que al reducir la intensidad de pimienta esto permitiría apreciar mejor el resto de los sabores, pero la verdad es que son todos los que reducen su intensidad en el segundo tercio y con él la quemada comienza a desvariar un poco. Pero el humo sigue abundante, incluso si esto es consecuencia directa de un tiro suelto, por lo que la fumada no es del todo negativa, porque fuma muy rápido y esta fumada que no me está gustando tiene toda la pinta que va a durar muy poco. Me toma 35 minutos consumir el cigarro a un ritmo de fumada normal hasta el final de segundo tercio. La intensidad es media-baja y la fortaleza es media.

Normalmente sucede que si fumas muy rápido un cigarro bueno, los sabores cambian porque el cigarro se calienta mucho y tiene notas más tostadas, aunque en realidad un cigarro muy caliente no debe desprender casi sabores. Pero el Cubao Estelí no parece afectado por la velocidad de la fumada, o mejor dicho, está hecho para fumar rápido. La fumada completa me toma 45 minutos, lo cual es bastante rápido pero en ningún momento se calienta ni comienza a saber distinto. Es simplemente muy sencillo y no muy bueno.

El precio de un cigarro casi siempre va a ser garantía de su calidad, especialmente en cigarros de precio bajo o muy bajo. No sucede lo mismo con cigarros más caros, lamentablemente. Pero al menos cuando la impresión no es buena, más vale haber gastado poco y eso es lo «bueno» del Cubao Estelí, que no perdí mucho dinero para probar su calidad. En realidad es un cigarro para echar humo, tomarse algunas fotos y pasar un corto rato, pero nada más y siempre que esas sean tus prioridades, este va a ser un buen cigarro. Si no es eso lo que quieres, puedes buscar una mejor opción, idealmente algo por encima de este.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Ortega
Modelo: Cubao Estelí
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $4,50
Puntuación: 75

Ron: Jung & Wulff Luxury Rum No. 1 Trinidad

Probando estos rones en orden aleatorio, pero no a propósito. Originalmente probé el No. 2 Guyana de primero, porque un amigo lo compró. Posteriormente fui invitado por Gentleman Brothers para dictar una cata de rones de tres países distintos y conseguimos el No. 3 de Barbados, así que lo probé. Esta vez fue nuevamente en una cata con Gentleman Brothers, a la que pude ir como participante y no como expositor para probarlos todos, pero especialmente este No. 1 de Trinidad. Con este completo la lista de los Luxury Rums de Jung & Wulff.

Jung & Wulff es una pequeña marca del grupo Sazerac, un consorcio bastante grande con sede en Nueva Orleans, cuyo portafolio de marcas se ve dominado por varios bourbon, pero también tienen marcas de vodka y tequila. L.E Jung y Frederick Wulff fueron de los primeros importadores de rones a USA a través de Nueva Orleans, especialmente de marcas de origen inglés como lo son aquellas hechas en Trinidad, Barbados y Guyana, y a quienes quisieron rendir tributo con esta línea. No me queda claro por qué no rindieron tributo a Jamaica también, pues sus rones también fueron importados, aunque no sé si por ellos.

He hablado de cada uno de los productos en sus respectivas reseñas, pero algo que tienen en común es que identifican muy poco del líquido contenido en las botellas, más allá de su país de origen. No menciona añejamiento, aunque según algunas páginas en internet he visto que el promedio es de 15 años y que su añejamiento es en el país de origen. Las botellas son bonitas y los diseños de las etiquetas muy bien hechos. No habla de su destilación ni de más nada, pero son embotelladas a 43% de alcohol.

Es el más ligero de los tres rones en cuanto a color y sus aromas son igualmente ligeros, destacando vainilla, galletas danesas, un toque suave de madera (menos del que pensaría de un destilado que tiene 15 años reposando en ella) y no mucho más. Son aromas agradables, pero muy pocos.

Hay más que apreciar en boca, pero no mucho más. Tiene una entrada picante, pero más como de especias picantes como paprika, con más notas relativas a la madera y a esa propiedad del añejamiento. Notas de pimienta, madera quemada, manzana verde y algo de banana. Se siente equilibrado, pero con una permanencia muy corta y eso denota un añejamiento muy sencillo o muy corto.

Quizá las ediciones de Guyana y de Barbados celebren el ron de cada uno de esos países, pero esta edición de Trinidad ciertamente no celebra al ron trinitario, sino que solamente lo «menciona». Los sabores tan sutiles me hacen pensar en un ron destilado en columnas, pero no hay un toque de sabores que te haga decir «sí, este es el sabor de Trinidad». Con esta sutileza podría ser de cualquier lugar, en verdad.

Esta serie de Jung & Wulff es interesante en su segunda y tercera botella, pero sinceramente la primera la puedes obviar, especialmente a este precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D y Sazerac
Nombre del Ron: Luxury Rums No. 3 Trinidad
Marca: Jung & Wulff
Origen: Trinidad
Edad: hasta 15 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 80

Toraño – Casa Toraño (Robusto)

Con mucho alarde y un copy bien pensado, la marca Toraño o al menos la empresa que actualmente lleva las comunicaciones de la marca pareciera que te quieren convencer que este cigarro es un blend privado, personal y secreto de la familia Toraño. Me pregunto por qué una familia con tanta tradición y conocimiento de tabaco va a elegir un cigarro de $5 como su liga privada, pero creo que no hace falta aclarar que se trata de un tema de marketing y nada más. Adicionalmente, también me pregunto por qué esta empresa pensó que el mundo necesitaba otro cigarro más con un blend básico y un precio bajo, pero viendo como tantos productos se venden y que hay un público que siempre está buscando algo nuevo, no me extraña tanto. Dado que apareció un sampler de la marca con algunos productos que no había probado y el Exodus 1959 50 Years, decidí probar a ver qué tal.

No debería ser raro que el cigarro está muy bien construido, se ve prácticamente perfecto aunque su capa no es especialmente brillante y eso no despierta mayor curiosidad. Tiene aromas agradables, pero nada nuevo sino básicamente lo mismo que aparecería en un cigarro de capa Connecticut como esta, que incluye notas de paja, canela, melaza y algo de tierra, siendo esta última la que se aprecia en el pie y una nota ligera de canela. Finalmente lo pico y los aromas no son tan distintos a los que mencioné ya, aunque incluyen pimienta y jengibre. El tiro se siente bien, al menos en frío y vamos a encenderlo ya.

Efectivamente, esos aromas de tierra que se sentían en frío han sido los sabores principales que sienten desde las primeras caladas. También hay una abundancia de pimienta y crema, y es esa combinación de pimienta y crema la que es más relevante y destacada durante este tercio, que no lo hace realmente complejo pero sí le aporta un toque agradable a la fumada, que es considerablemente lenta, pero afortunadamente fuma bien. Es decir, todo lo que es tiro, ceniza, construcción y cantidad de humo son correctos, aunque no muy cundido de sabores. Hay otros sabores más sutiles, que incluyen notas suaves de chocolate, pero no son abundantes ni constantes.

El Casa Toraño realmente no se comporta como una maravilla de cigarro, que tampoco esperaba que lo fuera. Podríamos decir que está cumpliendo las expectativas, por bajas que fueran, así que los sabores no son complejos ni diferentes, pero la fumada es muy agradable. Los sabores en el segundo tercio son dulces, de crema, chocolate, pimienta y cuero, y claro de tierra que es el principal, los cuales son relativamente abundantes especialmente para un Connecticut de $5, pero es un tema de intensidad lo que consideraría más importante para ser un cigarro que voy a recordar. Esa es quizá la pata de la que el Casa Toraño cojea más, pero no por ello diría que la experiencia no es agradable. Intensidad es media-baja y fortaleza baja, que es el mayor handicap del cigarro.

El último tercio ofrece pocas opciones en términos de sabor, pero es más en la intensidad y la fortaleza en donde aumenta. Tiene sus notas de pimienta y crema, que esta vez son los sabores más intensos, pero también hay tierra, chocolate y cuero. Buena ceniza y humo abundante. Al cabo de una hora y 5 minutos, el Casa Toraño llega a su final.

Nuevamente no se trata de un cigarro complejo ni de sabores muy distintos a los normales, ni de una intensidad notable, pero no pretende serlo. El Casa Toraño en realidad es un cigarro que destaca y es bueno por cumplir con sus expectativas, y si bien no es un cigarro que le vas a recomendar a alguien que conoce mucho del tema, es un cigarro que cae bien independientemente de tu experiencia y con el que va a ser difícil quedar mal. En lo personal, realmente pensé poco de este cigarro y no tenía grandes expectativas, tanto por su precio como por el hecho que vino en un sampler, pero ciertamente es eso: un cigarro de sampler que es bueno y eso es algo que no es tan común como pensarías.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Toraño
Modelo: Casa Toraño
Dimensiones: 4¾ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $4,50
Puntuación: 83

Ron: The Real McCoy 12

En la época de la prohibición o ley seca en Estados Unidos, que duró desde 1920 hasta 1933, el capitán Bill McCoy se hizo famoso por ser uno de los contrabandistas que mejor ron pasaba a Estados Unidos. En la época de la ley seca, era común que los destilados que pasaban fuesen altamente adulterados, diluidos y hasta «trampeados», pero los del capitán McCoy supuestamente eran los más puros. Esto creó la frase que dice The Real McCoy y se usa hoy en día para decir que algo es original o real. Todo esto es un rumor y posiblemente haya sido enaltecido por la marca para darle un mayor valor a su producto o al menos a su nombre. Al menos no es un ron que vanagloria a un pirata.

El ron está dirigido principalmente al mercado americano y, para muchos, es la primera y a veces única aproximación que tienen a la destilería Foursquare de Barbados. También existe un ron de la misma destilería, llamado Sixty Six, que pronto reseñaré. Son parecidos, aunque el blend de The Real McCoy tiene más alcoholes de alambique y es añejado en barricas exbourbon de alto charreado, exclusivamente. Para celebrar el tipo de destilados el capitán McCoy, este ron no tiene añadidos, ni endulzantes, ni perfumes, ni estabilizantes químicos. Está hecho de melaza y agua de manantiales barbadenses.

En la etiqueta dice Single Blended Rum y alguien me preguntó por redes sociales a qué se refiere con eso. La respuesta es que ese Single se refiere a lo mismo que en Single Malt. Es un blend de rones de una sola destilería; en este caso, son rones de 12 años y luego es embotellado a 40% de alcohol.

Desde que descubrí los otros productos de Foursquare, que no son los Exceptional Cask, le he agarrado mucho cariño y curiosidad a las mezclas que tienen. Aunque ya el Doorly’s XO lo conocía desde antes y en realidad no había quedado tan impresionado, pero ya son varios los que he probado y con que diga Foursquare Distillery en la botella, lo quiero probar.

En nariz es sumamente maderoso, con una nota de roble muy pronunciada, pero afortunadamente no es la única. También hay melaza, cáscara de naranja, caramelo, algo que me recuerda al bourbon o al whiskey americano en general y un toque de banana.

En boca es rico e intenso, pero también con una nota ligeramente dulce, sin duda gracias a ese añejamiento de 12 años en exbourbon. Es un ron que me hace salivar profusamente en el primer trago y eso me lleva a querer probarlo de nuevo y así aprecio sabores a cítricos de naranja, madera carbonizada, pimienta y tabaco, con una permanencia infinita, de esas que te permiten contar hasta 15 o más segundos en boca. El retrogusto es de madera, cítrico y un ligero ahumado.

Con todos los rones que hay últimamente que pasan por barricas de PX, o de jerez o de whisky escocés, cognac, madeira, oporto, etc., a veces se aprecia muy gratamente un ron que se mantenga fiel a lo más básico del ron y destaque esas notas dulces, acarameladas y de vainilla del ron de siempre. The Real McCoy es un ron así, en el que no hay mayores sorpresas de sabores pero su intensidad cautiva y su permanencia se mantiene mucho tiempo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: 12 Years
Marca: The Real McCoy
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 92

Linga – Lulú Perfecto (Toro)

Mi segunda experiencia con Linga Cigars espero que sea mejor que la primera. Aunque sería injusto decir que la primera no fue buena, solo que esperaba algo más. Pero mientras que la experiencia anterior rinde tributo a quienes hacen el tabaco, en ese caso el bunchero, este cigarro está dedicado a la hija del dueño de la marca, por lo que parece ser un proyecto mucho más personal. Al igual que sucede con el resto de los productos de la marca, existe cero información sobre el cigarro y aunque tiene la palabra Perfecto en su nombre, en realidad se trata de un toro. La única información que he encontrado viene de Privada Cigar Club, que lo vende y pone que tiene una capa brasileña y que su vitola es perfecto 5×50. Pero veamos qué es lo que muestra el Lulú Perfecto encendido y cómo contrasta con lo que no muestra en redes.

Por lo pronto el Lulú Perfecto se siente muy bien construido, aunque su capa es bastante irregular y hay secciones en que pareciera estar algo separada del resto del cigarro, pero nada preocupante a decir verdad. La capa es opaca y áspera, con aromas a bosta, barro, madera mojada y una cierta nota cítrica interesante aunque no abundante. En el pie se aprecian notas distintas, que incluyen canela, una nota tostada y floral. Esta nota floral también se aprecia en la calada en frío y es la primera muestra de continuidad de una sección a la otra, al menos en aromas. Le acompaña una nota de madera, aunque esta es distinta a la que aprecié en el pie.

El tiro del Lulú Perfecto es bastante suelto, al igual que con el otro producto de la marca, así que pareciera que es su estilo. La sensación picante es leve, pero no está ausente pero darle caladas repetidas no la aumenta, más bien hace que el cigarro se sienta un toque amargo, así que rápidamente lo detengo y sigo fumando el cigarro con una pausa casi irreconocible. La verdad es que es un cigarro bastante cremoso y esa sensación de crema es la principal en la fumada, seguida de madera mojada, esa sensación de pimienta suave, cítrico y a lo largo del tercio van apareciendo pequeños toques de chocolate con leche. En el retrogusto hay sensaciones herbáceas, de canela y de esa misma pimienta suave. No obstante, la intensidad de los sabores es media-baja, incluso con ese añadido de pimienta mientras que la fortaleza es baja. Buena construcción que se ve en esa ceniza, con un anillo de combustión relativamente recto.

El segundo tercio es similar al primero, aunque menos picante, menos achocolatado pero más especiado, con notas de nuez moscada y canela que se hacen parte de cada calada. Más o menos para la mitad del Lulú Perfecto aparecen notas más dulces que me recuerdan al marshmallow, sobre todo cuando este se pone sobre una fogata y se te pasa el tiempo, por lo que toma un toque amargo pero a la vez más cremoso de lo que era hasta el momento. El retrogusto también se hace algo más interesante después de la mitad, pues aparecen notas de mazapán que envuelven al cigarro en una sensación dulce y especiada muy agradable y casi navideña. La intensidad y la fortaleza siguen más o menos iguales, con un buen anillo de combustión aunque una ceniza que ya no se sostiene tanto.

En casi todos los sentidos, el último tercio es una copia del segundo, destacando apenas una mayor participación del chocolate en el paladar y una sensación más picante en el retrogusto. A medida que esto va sucediendo, el cigarro se va haciendo más esponjoso y el tiro, que estuvo considerablemente suelto durante la mayor parte del cigarro, se aprieta un poco. Pero mientras que antes estaba más hacia suelto, ahora está más hacia apretado y no ha habido un in-between que lo haga ideal. Afortunadamente ha quemado parejo y eso le ha dado puntos, si bien no ha sido una fumada sabrosa per se. En total y con ese tiro, en cuestión de una hora y 10 minutos finalizó el Lulú Perfecto, sin calentarse de más, pese a su esponjosidad.

Aunque mucho diga que un cigarro me genere o no expectativas, es difícil que esto no ocurra. Por más que sea, el diseño de una anilla, los colores de la capa, el nombre de un cigarro y un poco sobre su historia siempre va a generar una expectativa. En el caso de este Lulú Perfecto, la expectativa era realmente mayor a lo que recibí, pero no por ello te puedo decir que es un mal cigarro. Tiene sus detalles, tiene sus virtudes y una que otra cosa que me gustó, pero no es un cigarro que recomendaría, incluso si los dominicanos son los que más te gustan o si tienes una curiosidad por ellos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Linga Cigars Factory
Marca: Linga
Modelo: Lulú Perfecto
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Arapiraca)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $11,00
Puntuación: 84

San Cristobal – Quintessence (Robusto)

A diferencia de muchas marcas que trazan sus orígenes a la Cuba previa al castrismo, San Cristobal es quizá una de las menos obvias, principalmente porque desecharon el ‘de la Habana’ que era parte del nombre original, aunque como muchas otras esta no fue creada por los mismos dueños de la original, sino que simplemente le pusieron un nombre que la gente conocía. No obstante, esta marca y la original cubana tienen poco o nada que ver. San Cristobal, la de esta reseña, es una marca de Ashton Cigars, cuyos productos son hechos en Nicaragua por My Father Cigars. Tienen un cigarro llamado Revelation, que me gusta bastante y muy para mi sorpresa, era el único de la marca que había probado. Quintessence es el quinto producto de la marca y por ello su nombre, lanzado en 2016 e igualmente fabricado por My Father, en donde también hacen los productos de La Aroma de Cuba.

El blend del Quintessence no es muy imaginativo, pero en papel no necesita serlo. Tiene una capa Habano ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses. Como es de esperar, se ve y se siente muy bien torcido, con un tono hacia claro pero con múltiples venas a todo lo largo. Me sorprende que la capa se siente bastante delgada, pero solo espero que no vaya a dar problemas por eso. Los aromas se sienten relacionados con la repostería o al menos la panadería, con notas que me recuerdan a masa madre y harina, pero también hay notas en el pie de cítrico como mandarina y salsa picante tipo Sriracha. Pero la calada en frío presenta aromas completamente distintos, que incluyen mantequilla de maní, cacao en polvo, nuez moscada y pimienta. Esa pimienta es bastante leve, así que no sé si sea un preludio a la fumada.

Sin lugar a dudas esa levedad de la pimienta no significaba mucho para la fumada, pues es el primer sabor que me recibe y su intensidad me saca lágrimas. Pero rápidamente aparecen otros sabores, afortunadamente e incluyen nuevamente la masa de pan, madera seca y algunas notas dulces como de higo en conserva. Es común querer darle caladas seguidas al cigarro, especialmente en su primer tercio, pero el Quintessence rápidamente deja claro que es contraproducente y prácticamente entro en un ritmo pausado desde el primer segmento de la fumada. Esta nota dulce de higos se siente más cremosa a lo largo del tercio y la madera seca pareciera coger combustión a los pocos minutos. El pan se siente más dulce cuando llego casi al final del tercio y es como esta sección viene cerrando, con una intensidad y fortaleza media-alta, quemando muy bien con una ceniza bien situada y un tiro ligeramente apretado.

La pimienta se suaviza en esa frontera entre primero y segundo tercio, pero a los pocos minutos de comenzar lo que viene siendo la segunda sección, regresa con furia e intensidad. Los sabores en este tercio no son del todo agradables, especialmente porque el cigarro adquiere una propiedad cremosa, lo cual no es malo, pero esa propiedad se vuelve casi láctea de a momentos y va derivando en sensaciones más intensas que lo hacen casi ácido. Pero las notas de pimienta equilibran este aversión al ácido y, aunque esto simplifica la experiencia, al menos no es desagradable. También pasa que la quemada se hace algo más lenta y la ceniza se niega a mantenerse sobre el cigarro y buscando la ocasión ideal para hacer la foto en este tercio, la misma nunca llega y me quedo con la imagen de arriba. La intensidad aumenta ligeramente pero al fortaleza se mantiene igual.

El último tercio vuelve a ser más interesante, más al estilo del primero y no tanto como el segundo, con una cantidad más considerada de pimienta, menos abrumadora. También hay notas de cotufas (palomitas de maíz), dulce como de un bourbon y tiza que elimina la sensación cremosa y hace a los sabores más secos y rígidos. Con estas notas cierra la fumada, con una quemada muy uniforme pero una combustión no tan buena, lo que hace necesario darle un par de retoques para mantenerlo encendido y no tanto para corregir la quemada. La intensidad se reduce hasta media, al igual que la fortaleza en esta última sección, para darme una fumada de una hora y 40 minutos, lo cual no está nada mal para un robusto extra de 5,5 pulgadas por 50.

Con excepción del Revelation, en realidad no había fumado otro San Cristobal nicaragüense. Esto es porque el Revelation me pareció muy bueno pero también porque pareciera que hay poca producción del resto de las líneas o al menos Ashton pareciera invertir mucho más en el Revelation y tiene sentido porque es un muy buen cigarro. No obstante, el Quintessence, aunque no tan bueno, sigue siendo una excelente opción y una que voy a buscar más cuando aparezcan ofertas. El perfil puede ser un poco más brusco, porque fuerte no es la palabra, que otros especialmente de My Father pero una opción que rápidamente pondría entre mis regulares, incluso con ese segundo tercio tan raro que estoy seguro es un tema irregular en este cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: San Cristóbal
Modelo: Quintessence
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 86