Ron: Teeda 5 Years

Japón no es el primer país en el que pienso cuando hablamos de productores de ron. Sin embargo, tampoco es Filipinas, pero este es uno de los mayores productores de ron. India tampoco es y es uno de los mayores consumidores. Pero mira, solo sirve para destacar tantas sorpresas que pueden haber en el mundo del ron.

Este ron es fabricado en Okinawa, en una destilería originalmente llamada Taiyou y que hace ron a partir de la caña cultivada directamente en Okinawa, puesto que el clima de la zona era propicio para esta vegetación y prácticamente todo el ron de Japón sale de esta zona. Cualquiera que haya visto la segunda parte de Karate Kid sabrá que en Okinawa había una base militar americana desde finales de la Segunda Guerra Mundial, y la producción de este ron se hizo originalmente para abastecer a los soldados.

En 1969 la destilería cambio de nombre a Helios y comenzó a producir sake, shōchū, awamori (un destilado local a base de arroz), whiskey y cerveza, que junto con el amawori, se convirtió en el producto principal de la destilería.

Pero el ron que hacían era un blend de ron blanco con ron ligeramente añejado y en los últimos años expandieron esa producción hasta un producto con más añejamiento que llamaron Teeda, que significa sol. Se trata de un blend de rones añejados de 5 a 15 años en barricas de roble blanco americano exbourbon y destilados por alambique. Sin adición de colorante o endulzante.

Me llama la atención que Japón destaque al ron más joven en el blend. No porque lo haga como tal, porque legalmente deben hacerlo. Al menos en Venezuela es así y en muchos otros países también: si vas a poner años, debes identificar al ron más joven del blend. Muchas marcas no ponen años simplemente porque en los blends tienes muchos rones jóvenes y nadie quiere destacar un ron de 8 meses en su etiqueta. Hay otros países con otras leyes, que identifican los años como un promedio de la edad. Pero el hecho es que en color y en densidad este parece un ron de 5 años y no de 15, pero es en nariz y paladar que la diferencia puede ser más clara.

No me queda claro si todos los rones utilizados en el blend provienen de alambique, pero desde que me lo llevo a nariz pareciera que sí. Tiene una nota alcohólica bastante fuerte, incluso con 40% de alcohol. También tiene notas fuertes de frutas que me recuerdan a los rones de Jamaica, como frutas dulces y fermentadas, en especial banana, refresco de naranja, chicle, fresas, cerezas, durazno y mango, pero también una nota química que me recuerda a la acetona. En las notas finales hay una muy típica de aceitunas, habitual en rones que han pasado por una fermentación extensa y caldo de pollo, de ese que viene en sobre y de marca Maruchan. Son aromas que no sé si me gustan, pero al menos son llamativos.

En boca se siente diferente, como no muy «ronero», aunque algo de sabor típico mantiene. Es dulce, pero no de azúcar sino de caña, con notas muy obvias a yodo y carbón, ceniza, masa de pan, melaza, vainilla, regaliz negra y también esas notas de aceitunas. El retrogusto incluye cereza y durazno.

En verdad no puedo decir que me haya gustado y era divertido cuando lo probé con unos amigos y a todos les gustó. Pasó que muchos tendemos a hacer comparaciones y para un ron japonés o un ron asiático, el Teeda es muy diferente porque esos tienden a ser rones o muy secos o muy dulces. Comparado con un ron latino, es sumamente distinto y podría incluso tener más relación con un ron jamaiquino, especialmente por esos aromas a fruta fermentada. Pero en lo personal me pasó que no es un ron que se parezca a algo que haya probado antes.

Es un ron que podría tomar de nuevo, si solo para comprobar que todos esos sabores que anoté están ahí nuevamente. Creo que mucho tiene que ver el ambiente en donde lo tomes y la compañía, aunque en ese momento todos estábamos en lo mismo y las impresiones eran distintas. Mejor dicho, todos sentimos sabores y aromas similares, pero algunos estábamos más a gusto que otros con el producto. Creo que ese es el tema con este ron; es algo de gustos y habrá a quienes estos sabores en un ron les parezca bueno y otros a los que no. El Teeda 5 es un ron interesante y comparado con otros rones es ciertamente diferente, pero no diría que es un ron que me gusta, incluso aunque lo quiera probar de nuevo.

Su mayor enemigo es su precio, pero viniendo de Japón es imposible pensar que va a costar $15.

Ficha Técnica:
Fabricante: Helios Distilling
Nombre del Ron: 5 Years
Marca: Teeda
Origen: Japón
Materia prima: Melaza
Edad: 5 a 15 años
Precio: $72
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Alec & Bradley – Gatekeeper (Gordo)

En 2018 la marca Alec Bradley creó su primer producto con el nombre Alec & Bradley. Es un cambio mínimo, pero significa mucho y lo explico a continuación: Más o menos en 1997, Alan Rubin creó una marca de tabacos. Siguiendo los consejos de un amigo, quería que el nombre de esta marca comenzara con A para que estuviera entre los primeros en las páginas amarillas. Estoy seguro que para cualquier millenial o incluso Gen X las páginas amarillas suenan como el telégrafo, pero durante muchos años estas eran el medio principal para conseguir servicios en la ciudad y los comercios iban en orden alfabético, por los que comenzaban por A estaban de primeros y si estabas buscando algo, era infinitamente más probable que llamaras al primero de la lista. Por eso ves, sobre todo en Estados Unidos, muchos comercios que comienzan por A o incluso ABC, como ABC Liquors, por mencionar uno. El hecho es que Alan Rubin llamó a la empresa por sus dos hijos: Alec y Bradley. Eso fue hace más de 25 años y hoy los dos hijos son parte de la empresa. Ellos dos ya han creado distintos productos, de los cuales realmente no he probado mucho, principalmente por mis propios temas con la marca, pero el segundo de esos productos fue este Gatekeeper.

Gatekeeper lleva una capa Habano ecuatoriana sobre capote nicaragüense y una mezcla de hojas de Nicaragua y República Dominicana en la tripa. Su producción fue originalmente en la Tabacalera La Alianza, en República Dominicana y propiedad de E.P. Carrillo, pero por temas de capacidad, la fabricación hoy en día es en Tabacos de Oriente en Danlí, Honduras y propiedad de la familia Plasencia. El Gatekeeper tiene una capa Habano con una variedad de colores muy variada, casi hasta pareciera un Broadleaf alisado, por llamarlo de alguna manera. Pero también tiene un buen brillo y eso denota hidratación y aceites en buen estado. Tiene aromas a carne a la parrilla, cítrico y carne seca tipo beef jerky. La calada en frío tiene un aroma variado de pimienta, madera mojada o más bien corteza de árbol húmeda y esa nota de carne a la parrilla, aunque quizá recién puesta al fuego. Es un cigarro firme y siendo un 6×60, estoy seguro que estaré aquí un buen rato, incluso si no es mi vitola preferida.

El Gatekeeper comienza con los sabores que la calada en frío me mostró: madera en distintas formas, todas húmedas, chocolate negro, pimienta en forma de especia y no necesariamente de picor en la lengua, aunque esto puede ser más por el cepo del cigarro también, aunque tiene más esas propiedades picantes en el retrogusto. No obstante, no es un cigarro realmente complejo en número de sabores, pero los matices de estos sabores son muy variados en cada calada y eso lo hace muy interesante, incluso con una intensidad media y una fortaleza por debajo de media, al menos en este momento. Hay notas herbáceas de vez en cuando, sobre todo en el retrogusto y estas honestamente no tienen mucho sentido con estos sabores, pero afortunadamente no duran mucho y con estas dimensiones la intensidad de los sabores secundarios no llega a ser muy fuerte, tampoco. La ceniza es de buen tamaño para el momento en que la dejo caer, un poco antes de finalizar el tercio, con una buena quemada, buen anillo de combustión y humo abundante.

Los sabores en el segundo tercio del Gatekeeper siguen teniendo una intensidad mayor a la esperada en un cepo 60, con una cantidad considerable de matices de madera, pero también tierra húmeda y pimienta muy presentes en cada calada. La pimienta tanto en paladar como en retrogusto y esto me lleva a especiarlos más. Es cuando me aproximo a la mitad que el Gatekeeper presenta un sabor inesperado y que se mantiene, incluso al punto de considerarlo efectivamente un sabor y no simplemente un dejo o un destello. Este sabor es a uva fermentada, al punto que me recuerda a un vino blanco, que luego es acompañado por notas de pan tostado. Llegando al final del segundo tercio, los sabores de madera comienzan a diluirse un poco pero no son sustituidos en intensidad por el resto de los sabores, o al menos no dentro del segundo tercio. El anillo de combustión no es del todo recto, pero pese a lo que representa la imagen, el cigarro sigue con una tendencia a mantener una buena ceniza y el tiro es fenomenal.

El último tercio trae consigo nuevas notas, algunas menos llamativas que otras, particularmente porque se siente como si los sabores estuviesen quemados. Esto hace que la experiencia se sienta más seca y las sensaciones de la fumada se dirijan al fondo de la garganta por la sequedad que produce y se alejan del paladar y la lengua porque los sabores son mucho menores y la incomodidad mayor. Los sabores de madera siguen, aunque mucho menos presentes y el resto es tierra y pimienta, y aunque no llega a ser tan intenso de ellos como lo fue en tercios anteriores, pareciera que no evoluciona hacia algo menos agradable, sino que se queda en un punto que no es ni bueno ni malo. Dado como iba desarrollándose, creo que esto es algo bueno, pues la tendencia parecía ser que iba a empeorar. Luego de dos horas y 15 minutos, el Gatekeeper llega a su fin.

Me tomó un rato descubrir de qué se trata la imagen de la anilla y aunque el nombre del cigarro se traduce a una versión más clásica y respetable de un portero, en la imagen no aparecen ni puertas ni rejas ni llaves. Se trata de una mano sosteniendo la cabeza de Medusa y visto así es interesante, aunque no le veo mayor relevancia. Además de la imagen en la anilla, el Gatekeeper tiene mucho a favor y poco en contra, pero eso que tiene en contra es bien polarizado. Comienza muy ambicioso y con sabores agradables que no parecen tener relación, por lo que cada uno parece ir por su cuenta, pero en el segundo tercio estos sabores se canalizan y algunos pierden su intensidad, así que el cigarro parece ir en una sola dirección. Pero en el último tercio es como si los sabores se enfrentaran a una pared y simplemente dejan de ofrecer cualquier cambio o evolución. Iba muy bien para tener una gran puntuación, pero el último tercio ciertamente afectó eso. Tengo la esperanza que en un toro o un robusto la experiencia pueda ser mejor, pero por los momentos la puntuación será la que es.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Gatekeeper
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $12,50
Puntuación: 85

Ron: Santo Domingo

Este ron venezolano dejó de salir al mercado hace ya algunos años. Según indica en su etiqueta, fue creado por Fernando Salazar en los años 50 en la Hacienda Santo Domingo, ubicada en el Estado Aragua en el centro de Venezuela, inspirado por su compadre Alejandro Hernández, fundador de Industrias Pampero.

Este ha servido como base de la mayoría de los grandes rones venezolanos debido a la calidad del alcohol que se destilaba en el alambique de la hacienda. En algunos casos su sabor ha sido referente de muchos productos nacionales.

Este producto cuyo nombre completo incluye Reserva Especial Limitada es elaborada con las madres de los auténticos añejos embarrilados hace más de 20 años, pero sin marcaje de año en la etiqueta. La botella que pude probar es de julio de 2008, embotellada a 40% de alcohol.

En mi inmensa ignorancia, creo haber visto esta botella en anaqueles hace algunos años y el hecho que se veía «barata» nunca me llevó a comprarla. Es posible que ni siquiera la haya visto, pues es una edición enumerada y yo la esté confundiendo con otro producto, pero hoy en día es de colección y son pocos quienes pueden tener una en su casa. No obstante, casi todo el que la tiene, la consume.

En copa se nota que es un ron de buena calidad, gracias a sus colores y su densidad, aunque técnicamente ambas características pueden ser alteradas. Las lágrimas descienden más rápido de lo que esperaría, pero eso no me dice si el producto va a ser bueno o malo, solo indica el añejado.

En nariz los aromas me recuerdan al pan recién sacado del horno, lo que en España llaman pan de pueblo. Le acompañan otros aromas relacionados con panadería, como galletas, específicamente las danesas que venían en latas de metal. También hay aromas de vainilla, caramelo tostado (casi toffee), tierra, pasas, durazno y notas metálicas.

En boca es delicioso y dulce, con notas fuertes de miel, manzana roja, mermelada (sin definición de fruta), madera y azúcar morena, mientras que en el retrogusto se siente mucho más esa manzana verde y algo de pimienta a nivel de especia.

Si acaso llegué a ver este ron en anaqueles y no lo compré, me parece una gran lástima, pero en esa época no era tan fanático del ron como hoy en día. Es como cuando veía tabacos y no los compraba, precisamente porque no fumaba. Afortunadamente tengo buenos amigos que tienen de este ron y les encanta compartirlo, porque de verdad que es un producto que quiero tomar más y más.

Es política mía no puntuar productos que no se puedan conseguir. Esto es principalmente para no recomendarte algo que no podrás probar. Si estuviese disponible en el mercado todavía, fácilmente le daría un 94 o más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hacienda Santo Domingo
Nombre del Ron: Reserva Especial Limitada
Marca: Santo Domingo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: NAS (pero hasta 20 años)
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%

Onyx – Bold Nicaragua (Toro)

Es curioso como algunas marcas en el portafolio de Altadis tienen múltiples productos, al punto que incluso algunos se confunden fácilmente por tantas anillas y nombres similares, como es el caso de algunos Romeo y Julieta o Montecristo, por mencionar uno pero sin entrar en demasiados detalles. Pero luego tienes marcas como Henry Clay, VegaFina y Onyx, que apenas si tienen dos o tres productos. Pero si sigues los lanzamientos de cada marca, año tras año, el proceso es bastante sencillo: siempre habrá un producto nuevo para las marcas grandes y al menos una de las pequeñas recibirá un pequeño empujón con algún producto relativamente básico, pero con un buen nombre detrás. Es por eso que en años recientes habrás visto esos pequeños empujones en marcas como Trinidad, Gispert y Henry Clay. En 2018 Onyx recibió un cambio de imagen y dos años después recibe un nuevo producto, y una vez más se dirigieron a AJ Fernandez para hacer la liga para crear este Bold Nicaragua. El nuevo producto tiene una capa San Andrés mexicana sobre tripa y capote nicaragüenses.

La capa del cigarro se nota considerablemente deficiente, no sé si sea un problema, pero la cantidad de pecas blancas que tiene a todo lo largo no me termina de llamara la atención. Las tres bandas que tiene hacen bastante para tapar esas imperfecciones y llamar la atención a ellas, pero llega un punto en que uno se pregunta para qué tanta banda. Pero el resto de la hoja es muy oscuro, a tono con lo que esperaría del San Andrés maduro, que es algo áspera y con pocas venas. Esta capa tiene aromas dulces que me recuerdan a una creme brûlée en el sentido más fino o un tocinillo del cielo en el más local, pero también hay otras notas semidulces sobre el cigarro que incluyen natilla y pan tostado. En el pie la sensación es casi únicamente a pimienta con algunos toques dulces como los mencionados anteriormente. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío es muy llamativa, con aromas dulces, pan caliente, chocolate, tierra, café en granos y azúcar refinada. El chocolate es negro pero también se siente como un licor de chocolate, como un Bailey’s achocolatado.

El Onyx Bold Nicaragua comenzó con una ceniza perfectamente cuadrada, pero haciendo una de las fotos el cigarro se deslizó sobre la mesa y eso hizo que se le cayera la parte superior. Los sabores comienzan relativamente tímidos y escasos, con una cantidad considerable de pimienta seguida de madera mojada, y notas más sutiles de esa pimienta en el retrogusto. No es lo que llamaría Bold, como indica su nombre, pero tengo la sensación de que llegará pronto a serlo, pues si es hecho por AJF, no puede quedarse en eso y se siente que habrá una evolución. Esta llega a los pocos centímetros, más o menos para cuando hago la foto, con notas de carbón de parrilla y tierra seca, con notas un tanto más suaves a café. No hay mayores cambios durante el tercio, mientras que en construcción se comporta relativamente bien, aunque la ceniza tiende a soltar pedacitos de manera regular y eso me lleva a no querer mantener una gran columna. Sabores de intensidad media y fortaleza igualmente media.

Aunque no podría decir que había un sabor destacado como principal en el tercio anterior, el segundo comienza con una intensidad de madera muy aparente, efectivamente mojada como antes. Los sabores de pimienta parecen más bien acentuar la fumada que dominarla y eso es algo distinto a lo que suele hacer AJF, pero ese cambio es muy positivo para el cigarro. La fortaleza se ha aminorado un poco por eso, pero igual disfruto mucho la fumada. El retrogusto sigue siendo dominado por la pimienta, pero no al punto de sacarme lágrimas. Cuando voy por la mitad del cigarro los sabores de tierra seca se colocan casi al nivel de aquellos de la madera, pero también se ubican en el retrogusto con la pimienta. El Bold Nicaragua realmente se siente más agresivo luego de la mitad pero los aspectos técnicos siguen a la perfección, ya ubicándose tanto en fortaleza como en intensidad en media-alta. La ceniza sigue siendo relativamente corta en la mayoría de los casos y cuando logro alargarla un poco, la camisa termina cubierta de escamas de ella.

El último tercio del Bold Nicaragua no es tan fuerte como el segundo, pero se sigue sintiendo como un producto destacado en su fortaleza, o quizá es el contraste entre las anillas y el color de la capa. Los sabores de tierra se sienten más minerales en este punto, pero también hay un sabor cremoso de vainilla o nuez moscada que mejora exponencialmente esta experiencia. La pimienta sigue muy presente en el retrogusto, pero esta vez acompañada con esas notas cremosas. Las notas de nicotina también se hacen muy presentes y necesito buenas cantidades de agua para pasar el cigarro mejor. Esta nicotina hace que la intensidad de los sabores se coloque en media-alta, con una fortaleza alta en las últimas caladas. Pero incluso con esa dosis de nicotina en cada calada, no quiero dejar el cigarro. Aunque la quemada se desvíe un poco, el cigarro se mantiene a buena temperatura y dos horas después de encendido, lo dejo a un lado.

El Bold Nicaragua es un cigarro que con cualquier otro nombre creo que sería más recordable o al menos estaría más en el «top of mind» de la gente. Lamentablemente, Onyx no es una marca que la gente atribuya a buenas fumadas, aunque confieso que los dos cigarros de la marca que he fumado calificaría de experiencias positivas. Al Reserve le di un 85 y a este Bold Nicaragua le voy a dar más. Pero ciertamente no es un cigarro del que oiga muchos comentarios positivos, quizá porque la marca «no dice nada». El Bold Nicaragua realmente destaca el nombre del país en donde está hecho y cómo se diferencia del Reserve, incluso si la capa no es de Nicaragua. Pero entre conocedores y los que experimentamos con productos distintos cada vez, incluso apoyándonos en el simple hecho de que es producido por AJF, el cigarro funciona. Para llamar la atención de un fumador curioso, creo que ni la marca ni el nombre destacan en el universo de productos. Al final, no es un cigarro para todos, sino para quienes disfrutan una fumada intensa, fuerte y atrevida. Bajo esa premisa, el Bold Nicaragua podría ser para ti. Si no, no.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Onyx
Modelo: Bold Nicaragua
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 89

La Palina – Blue Label (Robusto)

Como bastante defino lo que he probado y aprendido de La Palina en el último año. Sorprende la cantidad de marcas que existen en el mercado, sobre todo el americano que es el más abundante. Cuando te dedicas un poco a aprender sobre una cierta marca, sorprende aún más descubrir todos los productos que tienen. No me acuerdo cuál fue el primer producto de la marca que probé, pero sí recuerdo que muchos de ellos estaban en el rango de cigarros baratos, así que nunca les di mayor importancia. Luego estaba la línea de banda de colores: Black Label, Red Label, Bronze Label, de precios similarmente bajos y fue bajo esa premisa que llegué a este Blue Label, como parte de un sampler de la marca. Pero mientras que esos de bandas de colores tienden a ser versiones baratas, este Blue Label no es tanto lo barato, sino lo limitado. Originalmente creado como parte del sampler TAA, tuvo tanta aceptación y su producción era garantizada, así lo crearon como un producto regular, aunque limitado. Se trata de un cigarro producido en Honduras, con capa Habano hondureña, capote hondureño y tripa nicaragüense. Originalmente producido solamente en vitola toro, hoy incluye robusto y gordo también. El que tengo en mis manos es robusto.

La capa habano es bastante lisa y relativamente oscura, haciendo buen contraste con la anilla azul, pero precisamente porque es la misma anilla de sus cigarros baratos en distinto color, no hay mucho que me llame la atención del cigarro apagado. La capa tiene aromas a nueces, tierra y algunas notas dulces, que también es bastante mundano y no despierta grandes expectativas. Luego de picarlo con la doble hojilla, los aromas de la calada en frío incluyen tierra y madera como los más abundantes pero también notas suaves de cítrico y chocolate. Esta calada en frío es algo más llamativa y espero que se vaya por esos sabores, pues insisto, no parece ser gran cosa.

El Blue Label comienza atractivo, porque no son notas necesariamente picantes, pero sí se siente un aroma a pimienta. No solo pimienta, sino también madera, cítrico y tierra húmeda. Ese de tierra húmeda es probablemente el más intenso de los sabores, aunque no quiero decir que los otros se sientan poco… realmente hay una gran cantidad de los sabores mencionados y son los de madera y pimienta los más suaves, y es al final del tercio que los sabores cítricos se sienten con la mayor intensidad. Con todo eso, creo que el cigarro es de intensidad media-alta y de fortaleza media-baja, interesante y complejo, aunque no tan duradero en cada calada. El anillo de combustión no es el mejor, pero produce una ceniza respetable y el tiro fenomenal.

Ese cítrico que aparece al final del tercio anterior se vuelve uno de los sabores principales en el segundo tercio, pero le acompañan notas cremosas y de vainilla que mejoran muchísimo la experiencia, especialmente con el apoyo de las notas de pimienta que no dejan de sorprender porque se comportan como el bajo en una banda de jazz tradicional, simplemente presente, dando toques de «mantenimiento», pero muy notable si se ausenta. Los sabores de tierra se colocan en el centro, pero a partir de la mitad del cigarro, el cítrico comienza a reducir un poco su intensidad, dando más cabida y protagonismo a la tierra húmeda. Pareciera que esta tendencia va a ser lineal, pues el cítrico mantiene una escala descendente en esa intensidad, al menos hasta el final del segundo tercio. La ceniza sigue muy bien puesta y es al final del tercio que la dejo caer. El tiro es igual de bueno que en el tercio anterior. Intensidad media-alta, fortaleza media.

No me parece que haya grandes cambios en el último tercio y me hubiese gustado algo más de cítrico, pero en vez de ello me encuentro con una nota de vainilla que acompaña muy bien al sabor de tierra húmeda y me hacen olvidarme del cítrico. El Blue Label también tiende a hacerse un poco seco, por lo que esa vainilla no es tan cremosa como llegó a ser en el segundo tercio, pero lo bueno es que esa sequedad no se traduce en una garganta áspera, sino que me lleva a probar el cigarro con menor regularidad, lo que asegura una quemada más fría y me lleva a realmente disfrutar esta fumada. En ocasiones sucede que los cigarros se hacen más cremosos al final y eso lleva a darle más caladas, lo que se traduce en una quemada más caliente, esponjosa o desagradable al final. Cuando marco una hora y 25 minutos, el Blue Label llega al final.

He fumado otros cigarros de TAA y la experiencia ha sido siempre positiva, pero este Blue Label realmente no es de TAA, pero entiendo que es la misma liga, solo que carece de esa exclusividad y, por supuesto, de la anilla adicional. En estos samplers de TAA tienden a haber cigarros que son el top of the line de las marcas, y aunque para mí La Palina sigue siendo una marca relativamente barata tanto en precios como en calidad, no colocaría este cigarro al nivel de otros TAA como el Tatuaje TAA 2014, por mencionar uno. Pero para ser muy honesto, no está muy lejos tampoco. Se trata de una buena fumada, compleja y bien construido. No es mucho más lo que puedes esperar de un cigarro de $6.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Palina
Modelo: Blue Label
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto (Robusto Extra)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Habano)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 91

Ron: JM VSOP

Organizando una cata de rones del mundo hace un par de meses, confieso que el ron que más nos costó encontrar fue el de estilo francés. Originalmente nos quisimos ir por el Clément Select Barrel, que tiene un precio módico y a todo el que lo ha probado le ha parecido muy decente, pero luego descubrimos que ese no tenía denominación de origen, o mejor dicho, la Appellation d’origine contrôlée que es el equivalente en francés. Luego decidimos poner La Favorite Coeur Rhum, que sí tiene la AOC, pero apenas tiene 18 meses de añejado. En comparación con los 12 a 15 años que tiene el resto de los rones que íbamos a poner, era demasiada la diferencia. Finalmente nos decantamos por este JM, que no tiene 15 ni 12 años, pero al menos en términos de precio y estándar, es similar a los demás.

J.M. es un destilería creada en Martinica en 1845 por Jean-Marie Martin, luego de su compra de la azucarera Fonds-Préville. Para 1914 ambas eran una sola empresa, propiedad de Gustave Crassous de Médeuil, que fue tomada por su hijo René en 1930, hasta su muerte en 1976. Entre 1945 y 1970 la empresa fue modernizada constantemente y en 1980 construyeron una bodega de añejamiento masiva. No fue sino hasta 2002 que comenzaron a hacerse famosos fuera del mercado francés, sin duda gracias a la AOC que ya tenía algunos años de creada y que le dio cabida a muchos rones de las islas francesas hacia el mundo.

J.M. es una de esas empresas en donde la persona que ejerce de maestro ronero es mujer, y expresa que su héroe dentro del ron es Joy Spence, quien es maestra ronera de Appleton Estate. Karin Lasalle tiene en J.M. desde 2017.

Pero el producto VSOP que voy a probar recibe su nombre de las siglas de Very Special Old Palate, una nomenclatura que normalmente reciben los cognac para determinar que es antiguo, pero no muy antiguo. No obstante, estas nomenclaturas de letras no suelen estar atadas a años, pero suelen ir, en orden de edad: VS (Very Special), VSOP (mencionado al inicio de este párrafo), XO (eXtra Old). En el ron también se ven Rhum Vieux para determinar que es viejo.

El J.M. VSOP es añejado apenas 3 años en barricas de roble blanco americano exbourbon. Luego es mezclado con los distintos lotes de la misma edad que conformarán lo que entrará en la botella y ese líquido es añejado un año adicional en distintas barricas, que incluyen vírgenes, exbourbon y excognac. Es finalmente embotellado a 43% de alcohol.

El hecho que la botella es verde y no permite ver el interior llevó a muchos en la cata a pensar que se trataba de un ron de relleno, que no sería gran cosa. Conociendo un poco los agrícolas, algunos sabíamos que sería crucial en la cata.

En nariz es sencillo y con aromas similares al ron que conocemos como tradicional, incluyendo canela, madera de sándalo, pimienta, herbáceos y notas similares a las de un whisky irlandés, como tostado, cereales y cítricos leves.

En boca es más especiado de lo que pensé que sería. Tenía la impresión que sería mucho más herbáceo, como los agrícolas suelen ser, pero me recibe una intensidad de canela, seguida de jengibre y notas más suaves de herbáceos, pimienta y madera. La permanencia es larga, incluso si no es muy dulce, pero la canela también participa en el retrogusto, aumentando esa presencia del ron, incluso largo tiempo después de haberlo pasado por garganta.

Los rones agrícolas siempre son interesantes porque son completamente distintos, no solo a los rones de estilo español e inglés, sino entre sí. El JM VSOP parece pertenecer más a una gama de Armagnac o Calvados, pues su complejidad se siente más en ese estilo, incluso más de lo que esperaría en un ron de jugo de caña. El ron hecho de jugo de caña añeja diferente y mucho más rápido que el de melaza, y el uso de distintas barricas en el madurado de este ron realmente le añade mucho al ron sin depender de especias o saborizantes… solo madera.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rhumerie de Fonds-Préville Macomba Martinique
Nombre del Ron: VSOP
Marca: J.M.
Origen: Martinica
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 3+1 años
Precio: $49
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 88