Famous – Nicaragua Selection 4000 (Toro)

A propósito de mi reseña previa, más de uno me preguntó porqué le di 70 puntos a un cigarro que cuesta tan solo un dólar. La respuesta será más obvia después de leer esta reseña, pero el hecho es que por ese precio y quizá un poco más se pueden hacer cigarros mejores también. Tal es el caso de este Nicaragua Selection de Famous Smoke Shop, una tienda online de cigarros, aunque sospecho que tienen tienda física también en USA. Este cigarro tiene un costo que ronda los $5, y en Venezuela lo vende Tabacos y Vitolas. El cigarro tiene una capa Corojo 99 proveniente de Jalapa en Nicaragua, capote nicaragüense y tripa Corojo y Criollo de Jalapa y Estelí, respectivamente, por lo que constituye un puro nicaragüense.

El cigarro es hecho por Aganorsa, así que ya tengo casi asegurado que se trata de un cigarro bien hecho, y realmente se siente como tal, aunque dentro de su nicho de cigarro barato, mostrando grandes venas en su capa por demás lisa, con algunas manchas hacia el pie, que demuestran que son hojas inicialmente rechazadas por control de calidad para cigarros de mayor categoría. En la capa se sienten aromas de caramelo, tierra y una nota especiada muy sutil, mientras que la calada en frío destaca mucho más ese caramelo pero con algo de establo también y notas más sutiles de cuero y sal. Procedo al encendido antes que ponerme a buscar aromas que posiblemente no están ahí.

El Nicaragua Selection 4000 enciende rápidamente, de manera uniforme y el humo que desprende es bastante cremoso y abundante, con una intensidad media y toques hacia alta. También hay sabores como de mantequilla y notas de pimienta que existen en casi todos los puntos, pero sin ser necesariamente intenso. A lo largo del primer tercio también hay notas de tierra y madera, que nunca llegan a ser fuertes y en general el cigarro no es fuerte, tan solo mostrando un pico de intensidad en las primeras caladas pero luego descendiendo hasta la mitad de manera más uniforme. El anillo de combustión siempre va a tener una ligera tendencia a no ser recto en estos cigarros, principalmente porque las hojas de la capa son rechazadas en control de calidad y siempre tienen ligeras imperfecciones que se notan más en ese punto del quemado, pero la ceniza se sostiene bastante bien y aquí no hay nada de qué preocuparse.

El cigarro quema bastante rápido y me toma un poco menos de 40 minutos superar el punto medio y es cuando paso hacia el segundo tercio que el Nicaragua Selection 4000 comienza a sorprenderme un poco porque muestra notas ligeramente florales en el retrogusto, algo que no había hecho antes y que dado su costo tampoco esperaba que hiciera. La nota floral es acompañada de anís en el retrogusto y el cigarro en el paladar tiende a apuntar más a un sabor de tierra y perder un poco los de cuero.

Llegando al último tercio me he encontrado con algunos puntos que han requerido retoque, pero solo por probar la calidad he dejado de hacerlo cuando era necesario y, en gran parte, el cigarro ha tendido a acomodarse solo, manteniendo un anillo de combustión bastante recto. Los sabores son ligeramente más picantes en este último tercio, mientras que el resto de ellos se han mantenido dentro de lo mismo que he sentido hasta ahora, así que no hay realmente un cambio importante con respecto a los tercios anteriores. Pero con todo eso sobre la mesa, el Nicaragua Selection 4000 ha probado ser un cigarro balanceado, y eso es algo difícil con un cigarro de este precio.

Es difícil tener expectativas con cigarros que normalmente son considerados baratos, especialmente lo que se vende como bundle. Es difícil porque no siempre sabes lo que estás recibiendo y pueden ser por un lado lo que llaman Overruns, que son sobreproducciones de un cigarro; pueden ser lo que llaman Segundos, que son los cigarros que son rechazados por control de calidad por tener algún que otro detalle en su fabricación; pueden ser Rejects que son como los Segundos, pero por temas de manchas en las hojas o porque no hubo suficientes de ese tono de marrón a la hora de poner en cajas; o simplemente pueden ser cigarros hechos para vender en Bundle. En todos los anteriores te puedes encontrar unos cigarrazos, pero en el último es mucho menos probable y es una lotería, pero con estos Nicaragua Selection 4000, creo que sales ganador. Estos cigarros son la razón por la que le doy una puntuación como la que le di al Sarare.

Ficha Técnica:
Fabricante: Aganorsa Leaf – Famous Smoke Shop
Marca: Famous Smoke Shop
Modelo: Nicaragua Selection 4000
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo 99 Jalapa)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $3,00
Puntuación: 80

Hola, ¿tu primera vez por aquí?

Hace años, cuando estaba en la universidad, por asuntos de créditos y requisitos de la carrera tenía que agarrar una clase sobre todos los temas de la carrera aunque no tuvieran que ver con mi enfoque. Mi carrera era comunicación, que no es «social» como en algunos países, sino que se llamaba Communication Studies por lo que, técnicamente, tenía que cubrir todo. Mi enfoque era en publicidad, pero también tenía que estudiar temas relacionados con periodismo, comunicación interpersonal, comunicación masiva, etc. Una de esas materias se llamaba Public Speaking, que tenía mucho que ver con hacer discursos y presentaciones. Recuerdo que me reprobaron la primera vez que la tomé, básicamente porque me cambié de carrera al mes de comenzado el semestre y caí en esta clase sin haber cursado nada referente a ella.

Esa misma semana que ingresé a la clase estaba pendiente hacer un discurso sobre cualquier tema. Claro, todos los que estaban cursando la materia ya sabían qué había que hacer, pero yo era el nuevo, el extranjero y el que venía de Marketing y ahora estaba estudiando Comunicación. Por supuesto, cuando vino la hora de dar mi speech, de nada valió decirle al profesor que no tenía ni idea de lo que había que hacer pues no estaba siquiera inscrito en la clase.

Por otro lado, además que no hice el discurso correctamente, noté que habían otros alumnos muy nerviosos sobre hablar en público y en medio de sus nervios se les caían cosas o se atropellaban en el texto. Cuando me levanté de mi asiento a recoger sus papeles y ayudarlos, el profesor me dijo que no podía ayudar. En pocas palabras, durante mi primera semana de cambio de carrera ya estaba dudando si había tomado la decisión correcta.

En el semestre de verano me tocó volver a agarrar la clase y el profesor era uno que ya conocía, que era muy divertido y con él y la buena relación que hice con la mayoría de los estudiantes, pude pasar mi materia con buena nota, finalmente. Pero esta historia tan larga viene porque entre los «tips» que me dio este buen profesor estaba el comenzar una presentación incluyendo a quienes no sepan de lo que estoy hablando y diciendo más o menos lo que van a aprender, pero también incluir a quienes sí saben de lo que voy a hablar y decirles que quizá pueden revisar y confirmar lo que ya saben y también aprender algo.

Así que si eres visitante asiduo de este blog, pues ya nos conocemos. Pero si no, que sirva este artículo como una pequeña presentación.

En este blog comparto algo de aprendizaje, pero también hago reseñas de tabacos, de ron, de whisk(e)y y de ginebras.

A propósito de las reseñas, quiero dejar claro que son reseñas. No son catas. La diferencia principal es que la cata es una apreciación, principalmente técnica de una comida, bebida o cigarro. Es decir, una cata técnica de un destilado va a evaluar su densidad, lágrimas, color, intensidad alcohólica en nariz y boca, intensidad de los sabores, permanencia, largura, retrogusto y aftertaste (que según muchos son sinónimos). En un tabaco evalúa su encendido uniforme, capacidad de mantenerse encendido, anillo de combustión, velocidad de quemada, solidez de la ceniza, calidad de los sabores, etc.

La reseña va a evaluar la cata técnica, pero también va a hablar de la experiencia. De hecho, en mi relación de puntos sobre 100, 55 puntos se refieren a la cata técnica y 45 se refieren a la experiencia.

A lo que voy con esto es que en los últimos meses he visto una gran cantidad de comentarios en persona y en el blog, de personas diciendo cosas como «el ron equis ha ganado 5 medallas internacionales y tú le diste baja puntuación».

Normalmente le doy la bienvenida a todo comentario, crítica, observación y opinión. Son ideales. Pero las medallas se dan por catas técnicas, en competencias muy reñidas y en donde se evalúan cientos de destilados o tabacos distintos. En prácticamente ninguna de estas puntuaciones se evalúan experiencias, principalmente porque no hay oportunidad de sentarse a disfrutar plácidamente de una copa de ron cuando tienen que probar otras 99, por lo menos. Pero porque simplemente no es el objetivo de la cata.

Por ello, yo evalúo la experiencia con el cigarro y con el destilado (rara vez juntos). Evalúo si fumarlo o tomarlo constituyó una experiencia agradable, si los sabores se desarrollaron bien, si los pude percibir correctamente, si hubo sabores que no se sentían porque eran opacados por otros, o porque eran muy sutiles. Si quedé satisfecho o me quedé con las ganas de disfrutarlo más. Toda una serie de opiniones subjetivas (valga la redundancia) que hicieron de la experiencia positiva, negativa o neutra.

He fumado cigarros que tienen sabores extraordinarios, pero se apagaban constantemente o no tenían buen tiro. Igualmente, he fumado otros que tienen un sabor y muy escaso, pero tiran de maravilla. Igual con destilados. En reseñas es posible que sea más estricto con el primero que con el segundo, respectivamente, pero es porque precisamente doy un gran valor a la experiencia.

Esa experiencia es personal, obviamente. Va muy atada al gusto que tenga por equis producto. Algunos me han dicho que no me gusta el ron dulce y por eso le doy baja puntuación, pero la verdad es que no tengo problema con que un ron sea dulce o no, y no pienso que porque sea dulce es malo o porque no sea dulce es bueno. Sin embargo, y en el ejemplo del ron, sí voy a penalizar en la puntuación final a un producto que trata de engañar al consumidor haciéndole creer que tiene una añejamiento equis, pero salvándose de ello al no poner la palabra «años» o inventando palabras para darle más categoría, tipo «malt rum».

Pero no le voy a dar más o menos puntuación a un tabaco porque sea habano, porque «trabajan con las uñas» o porque sea el primer producto de una marca desconocida. Todos los tabacos y destilados compiten en el mismo mercado. Sí puede ser que sea más crítico con un producto por su precio, pero creo que todos hacemos eso. Si un tabaco de $25 no quema bien o no produce sabores, eso debe ser penalizado en puntuación. Igualmente, si un ron de $150 quema en la boca o no tiene sabores, o promete un añejamiento de 25 años y muestra características más propias de un ron de 3 años, eso también se penaliza.

Pero esto no es un regaño. Es un saludo. Así que ¡Hola! Chévere verte por aquí.

Aquí puedes ver todos los tabacos que he reseñado
Aquí puedes ver los destilados que he reseñado
Aquí puedes ver lo que he aprendido y comparto
Aquí están mi Instagram (que realmente es la única red social que uso)
Aquí puedes ver otras revistas en las que he colaborado: Sip a Rum, Latino Aficionado, Tabacos y Puros

El Sarare – Capa Oscura (Robusto)

En la (no muy larga) lista de tabacos hechos en Venezuela, en los últimos años he visto bastante esta llamada El Sarare, hechos por Manufacturas Paramaconi y con poca información sobre los mismos más allá de un Instagram con un poco más de 500 seguidores, donde se menciona el cigarro pero no su composición, aunque hay algunas en donde dicen que la capa es Connecticut dominicana, lo cual no parece. Tienen publicaciones irregulares, en donde puedes encontrar 3 en las últimas dos semanas, y luego un salto a tres meses atrás, cuando hicieron otras publicaciones. El cigarro me lo envió un lector y tienen un precio que apenas si supera el dólar, dependiendo de donde los compres, pero puede estar un 30% por debajo si lo compras por cajas. Por lo mismo no es para esperar una fumada trascendental, sino que es más para un cigarro de diario para personas que solamente les guste fumar, sin esperar mucho del cigarro más que eche humo.

En verdad no lo medí, pero creo que se trata de un cigarro de 5,5 pulgadas de largo (140 mm) con un cepo de 52. La capa es realmente fea, aunque bastante lisa, pero muy irregular de colores, con venas enormes y decoloraciones producto de la fermentación y la maduración. No obstante, no se siente como un tabaco de brujo, aunque es fabricado en una zona donde estos suelen ser hechos. Pero he probado otros cigarros de esa zona (Miranda, estado Carabobo) que tampoco son de brujo y la verdad es que estos no se sienten parecidos. En la capa tiene aromas a melaza y notas ligeramente cítricas, que bien pueden ser deficiencias en el fermentado. En la tripa se sienten aromas de bosta y tierra y, por último, la calada en frío presenta aromas de paja y tierra, con un calado bastante apretado, incluso sin encenderlo.

Pero si nos dejamos llevar por ese mensaje que dice que tiene capa Connecticut dominicana, pues sí hay sabores consistentes con ella, destacando paja, café muy suave y cartón en las primeras caladas, que a lo largo de este tercio tiende a perder los primeros dos sabores y destacar el cartón como principal, un sabor que no me gusta pero en verdad no creo que haya alguien a quien sí le guste. Sin embargo, la quemada es uniforme y la ceniza prominente, aunque el tiro es bastante apretado y me toma unos 20 minutos completar este segmento.

La ceniza no se mantiene mucho más allá de la imagen del primer tercio, pero una gran razón para ello es porque las venas tan prominentes de la capa dan lugar a un anillo de combustión que no es del todo regular y eso lleva a la ceniza a no mantenerse mucho. Sin embargo, al menos quema de manera uniforme y no ha requerido retoques. En este segundo tercio hay prácticamente cero cambios con respecto al anterior, destacando quizá un toque más herbáceo pero logrando un mejor tiro, lo que hace que pueda fumarlo con más soltura y atreverme a darle caladas menos seguidas a fin de mantenerlo encendido. El retrogusto es de cartón, por lo que procuro no probarlo mucho.

Las venas de la capa son menores en el último tercio, por lo que la ceniza tiende a mantenerse un poco más, pero el sabor desaparece por completo y ni siquiera se siente el cartón del retrogusto. Si acaso hay una nota más picante, que cuando carece de sabor se debe más a temas con la fermentación que con el sabor del añejado. No dispuesto a dar por perdido el tercio, al menos destaco que el tiro ya mejoró a niveles normales. Al cabo de una hora desde que lo encendí, El Sarare llega a su fin, habiéndose hecho bastante esponjoso hacia el final del tercio, cuando lo dejé morir con dignidad cuando le quedaban todavía unos 10 minutos de fumada, pero que la suavidad del cigarro me imposibilitaban.

Mucho podría decir sobre lo que le falta a este cigarro y qué tanto tiene que mejorar para ser un cigarro de calidad. Pero revisando un poco sus redes, pareciera que la gente de Tabacos Paramaconi está bastante satisfecha con su producto y se sienten cómodos en su segmento de precio, un segmento bastante competido por tabacos esotéricos, pero que han escogido apuntar a otro público. Esto yo creo que es muy sabio, pues ciertamente el mercado del tabaco venezolano en Venezuela es poco variado y no son muchas las opciones, así que cualquiera que haga algo, por barato y «bajo» que sea, merece ser exitoso.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Paramaconi
Marca: El Sarare
Modelo: Capa Oscura
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Venezuela
Capa: República Dominicana (Connecticut)
Capote: Venezuela
Tripa: Venezuela
Precio: $1,00
Puntuación: 70

Ron: Cañaveral Extra Añejo

Ron Cañaveral es un producto de Lander & Vera, una maquiladora de licores ubicada en La Victoria, estado Aragua, que fue fundada en 1927 en San Agustin del Norte, en Caracas y se mudó a La Victoria en 1983. El ron fue lanzado al mercado venezolano en 2008 con una botella bastante común, transparente y etiqueta negra; en ese momento era elaborado por Corporación de Alcoholes y Bebidas del Caribe y añejado en la Hacienda Santo Domingo, en Tejerías, estado Aragua. En 2013 el ron fue relanzado con la presentación actual de botella negra.

Cañaveral Extra Añejo es un blend de rones entre 4 y 6 años de añejamiento en barricas de roble blanco americano y es parte de la DOC venezolana. Su maestro ronero se llama Carlos Perez, quien actualmente no sé si está en República Dominicana, produciendo ron Cañaveral allá, o si vive entre ambos países.

El líquido es embotellado a 40% de alcohol con Denominación de Origen Controlada lo cual certifica su calidad.

En copa el Cañaveral Extra Añejo refleja un color bronce con destellos ámbar que casi caen en amarillo. Al agitarlo en la copa se nota una densidad media, tardando unos 5 segundos en aquietarse. Al cabo de unos 10 segundos las lágrimas comienzan a descender por la copa, aglomeradas y con una velocidad media.

Apenas servido en copa se aprecia una nota alcohólica media con notas de nueces, pasas, cuero, cambur (banana) en conserva, miel y un aroma como de carro nuevo o plástico nuevo. Me voy a hacerle las fotos a la botella y cuando regreso aprecio menor golpe alcohólico con notas perfumadas, seguidas de cuero, durazno, ciruela (bastante abundante de esta), chocolate blanco y manzana roja.

Finalmente me lo llevo a los labios y el golpe alcohólico y astringente es más fuerte de lo que esperaba, pero se pasa muy rápido, seguido de una nota intensa dulce y un amargo como de cáscara de limón. A esto le siguen sabores de durazno seco, azúcar morena, café, cambur en conserva y madera, mientras que en el retrogusto se siente una nota ahumada en la madera que le da un matiz de leña, cuero, chocolate y manzana verde.

En verdad el Cañaveral Extra Añejo es un buen ron; uno que marco entre los que me gustan de gama media. Me temo que es un ron que no se consigue regularmente y, con esto de su creación en República Dominicana, no sé cuál es su status real en el mercado venezolano. Dicho esto, su participación en redes sociales es casi tan irregular como su existencia en licorerías, pero en las últimas semanas he visto mucho más de ellos en Instagram, así que algo de esperanza tengo

Me toca probarlo en old fashioned, así que será pronto. Pero su combinación con tabaco es muy buena.

Ficha Técnica:
Fabricante: Lander & Vera
Nombre del Ron: Extra Añejo
Marca: Cañaveral
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 4 a 6 años
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

A. Flores – 1975 Serie Privada Capa Maduro (SP54)

Otro obsequio de un seguidor, el cual espero sirva de ejemplo para que sepan que me pueden enviar cigarros para reseñar, aunque no es algo que todo el mundo haga. La línea Serie Privada de A. Flores fue lanzada en 2012, cuyo nombre viene de Abraham (Abe) Flores, dueño de PDR cigars y el 1975 representa su año de nacimiento. En principio estaba compuesta de dos ligas, una con capa Habano y otra con capa madurada. La línea es la más «premium» de la marca, que está caracterizada por cigarros de bajo costo, por lo que estos tampoco se encuentran entre los cigarros más caros del mercado.

Los cigarros son fabricados en Tamboril, en República Dominicana y este consiste en una capa Habano madurada de Ecuador, sobre capote Habano nicaragüense y tripa Habano nicaragüense y Corojo dominicana. Por muy premium que sea, el cigarro se siente liviano y la capa algo plástica, muy a tono con la mayoría de los productos de PDR. Esta capa tiene aromas muy suaves y por eso menciono el plástico, pues huele a carro nuevo con notas de café y madera. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta notas de café y tierra, así como una nota muy sutil a madera.

El cigarro quema desde el principio muy al estilo de los PDR, que rara vez tienen un anillo de combustión recto y la ceniza tiende a «florecer». Los sabores iniciales son de café, madera, pimienta y una nota de frutos rojos que destacan la mora. A lo largo del primer tercio las notas de café y mora se convierten en las principales y la madera y pimienta en las secundarias. En el retrogusto siento notas más fuertes de pimienta, pero no mucho más, siendo las notas de café y mora las que intercambian el liderato durante este primer tramo.

Para el segundo tercio la quemada no mejora mucho y la ceniza se niega a aguantarse más allá de lo que aparece en la imagen. Aquí el café se vuelve el líder de los sabores, llevando a la mora a la misma intensidad secundaria de la madera y pimienta. Una vez superada la mitad del cigarro, la pimienta del retrogusto se repotencia y con ella la madera que se percibe en el paladar parece acompañarle también en el retrogusto. No puedo decir que es un cigarro que compraría por mi cuenta, pero sí es una fumada que puedo disfrutar, aunque ha amenazado con apagarse un par de veces.

Para el último tercio la madera se coloca en la misma intensidad de sabor del café, en el liderato del cigarro e intercambiando esa posición constantemente, mientras que la mora y la pimienta son las que llevan la retaguardia de sabores. Esta tendencia se mantiene hasta el final, el cual alcanzo luego de una hora y media de encendido. En cuanto a su intensidad, he mencionado en ocasiones anteriores que le he perdido el miedo y, a veces, hasta el respeto a los cigarros de capa madura, pues para lo oscuros que son, realmente no se siente como una fumada fuerte, y el A. Flores 1975 Serie Privada Capa Maduro ciertamente sostiene esta tesis, pues no es nada fuerte, manteniéndose en una intensidad media de principio a fin. Sin embargo, tampoco es de sabores intensos, así que al final de la fumada no me sentí especialmente satisfecho.

Hay ocasiones en que los cigarros maduros pueden ser «empalagosos» en su intensidad y riqueza de sabores, y PDR es especialista en estas capas maduras que no aportan necesariamente esas sensaciones. El cigarro, en vez, lo que aporta es una fumada ligera con una cantidad mayor de sabores y riqueza que la que tendrías en un cigarro suave, pero no algo que te haga revisar qué comiste antes de encenderlo. Este maduro no es un cigarro que compraría, pero si te gustan los maduros, es muy posible que esté entre los más apetecibles, sobre todo si no es intensidad lo que buscas.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR
Marca: A. Flores
Modelo: 1975 Serie Privada Capa Maduro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: SP54 (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano maduro)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua (Habano), República Dominicana (Corojo)
Precio: $10,00
Puntuación: 81

Ron: Barrel Tale of Two Islands

Esto fue un regalo que me envió un amigo desde Chicago, que incluía un par de onzas de este y del Evan Williams que reseñé hace poco. Tale of Two Islands es un ron bastante singular, embotellado por Barrel Rum, una empresa independiente que simplemente adquiere destilados y los combina o añeja. La empresa está basada en Kentucky, EUA.

Tale of Two Islands es un ron de 8 años de edad, añejado en Hampden Estate, en Jamaica. Luego de embotellar una parte del mismo, una porción pequeña es terminada por un tiempo indefinido (en el sentido que no lo marca, no porque sea para siempre) en barricas d whisky escocés de Islay. Los más conocedores de whisky o lectores más férreos de este blog sabrán entonces que Islay es la zona del whisky escocés en donde se hacen esos whiskies marítimos, salados, fuertes de yodo.

Al igual que todas las presentaciones de Barrel Rum, esta es embotellada directo de la barrica, sin ser diluido, filtrado solo lo mínimo y sin aditivos, por lo que su grado alcohólico es bastante más de lo normal, situándose en 66,4%

Quizá uno de los mayores galardones recibidos por este ron, y ha recibido una buena cantidad, es el estar incluido en la lista de los mejores rones del siglo 21, que es creada por Robb Report, una lista que no incluye ningún ron venezolano, pero entre los estilos ingleses y agrícolas hay varios.

Tale of Two Islands es un ron que ciertamente está bastante alejado de los rones fiesteros, al igual que una gran parte de los que suelo reseñar, pero este es quizá el que se coloca en el extremo opuesto de ellos, y a un precio que supera los $50 por botella, es diametralmente opuesto.

En copa se nota un líquido oscuro, denso, con colores de miel y destellos bronce, que desprende lágrimas bastante aglomeradas y de descenso lento.

En aromas se siente un golpe principal de alcohol, por supuesto, a 66,4% es imposible que lo primero y segundo que sientas no sea alcohol. Tengo a la mano un poco de agua para ligarlo, porque creo que va a ser la única manera de apreciar todo lo que puede ofrecer.

Pero después de pasar el alcohol hay fuertes notas de cambur (banana) maduro, mango, clavo, pimienta y esos aromas que hacen de él un ron jamaiquino, sin lugar a dudas. Posteriormente y luego de añadirle un poco de agua aparecen notas de chicle, una salinidad sutil, notas herbáceas y florales, e incluso aromas propios del añejado, como vainilla, toffee y madera.

En boca se siente rico, denso, untuoso y definitivamente fuerte de alcohol. Inmediatamente después de ese primer mini trago le añado agua, precisamente porque apenas tengo una onza y no puedo ponerme a inventar mucho. Pero al probarlo los sabores en boca son perfectamente fieles a los aromas, por lo que decimos que es un ron «franco». Los sabores principales son de cambur maduro, pimienta y clavo, pero luego se sienten más notas de frutas en conserva, que incluyen toronja (pomelo), piña muy madura, aceite de limón, anis estrellado, albahaca, azúcar quemada y chicle. También aparece la salinidad sutil con un toque de vainilla y madera.

Los rones jamaiquinos tienden a tener un final bastante largo, en el que sientes una multitud de sabores y aromas adicionales, y este ron no es una excepción, gracias a la gran cantidad de ésteres que se aprecian en el retrogusto, que incluye cambur en conserva, cítricos como piña, mandarina y limón, clavo, anís y canela, y al final de todo un toque de ceniza que le añade una complejidad increíble.

No sé qué esperaba de este ron, pero me sorprendió igualmente. Sí pensaba que tendría una mayor nota salina/yodada por esa inclusión en las barricas de Islay, pero sí menciona que es solo una pequeña parte la que se añeja en esas barricas. Sin embargo, lo que no me gustó tanto fue una nota como de gasolina o esmalte de uñas, muy presente tanto en nariz como en boca, pero sin duda parte del proceso y algo típico en rones tan overproof. Pero ahora que lo pienso, una mayor inclusión de las notas de Islay posiblemente harían de este ron uno demasiado pesado y dominado por el yodo. La integración salina está más ligada a la vainilla y a la nota vegetal que aprecié en nariz, pero el ron contiene una gran cantidad de notas que lo hacen completamente distinto a otros rones, especialmente los de origen español y me hacen apreciar aún más los de origen inglés.

Esta es una botella que definitivamente vale la pena tener, precisamente porque es muy difícil tomar más de una copa e incluso no lo tomaría de manera regular. Su complejidad es una locura y tomarlo de manera regular debe ser nocivo. Pero sin lugar a dudas vale la pena tenerlo.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Barrel Rum
Fabricante: Hampden Estate
Nombre del Ron: Tale of Two Islands
Marca: Barrel Rum
Origen: Destilado en Jamaica, embotellado en USA
Edad: 8 años
Precio: $87
Densidad alcohólica: 66,4%
Puntuación: 93