Aunque en el artículo anterior, y posiblemente el anterior a ese ya describí la historia de Flor de Caña como marca, la diferencia con este 5 es, como lo dice su etiqueta, que ha pasado un promedio de 5 años en barricas. Según la marca, este destilado se puede tomar en cócteles o con soda, aunque después de probarlo también lo tomaría solo.
Al igual que en su versión 7 Gran Reserva, no dice la palabra años en su etiqueta, por lo que sería incorrecto asumir que se trata de un ron de cinco años.
En copa el Flor de Caña 5 Añejo Clásico tiene un color ámbar con destellos cobrizos, que luego de darle vueltas por el interior de la copa se notan lágrimas gruesas que descienden lentamente de vuelta al líquido, bastante más lento que en su versión 7 Gran Reserva.
Los aromas iniciales muestran notas agradables a caramelo con toques de tabaco y madera. Luego de un rato vuelvo a la copa y aprecio caramelo y más madera, junto con toffee, nuez moscada, vainilla, toques de canela al igual que de cáscara y mermelada de naranja. También se siente un toque suave de bourbon y aromas de grama recién cortada. Finalmente, unas notas de almendras.
En boca se siente una nota bastante representativa del ron de estilo español, con una sensación limpia y fresca, aunque con un toque ligeramente amargo, que desaparece rápidamente gracias a los sabores dulces de caramelo y vainilla. También se sienten toques de pimienta y cáscara de naranja. Sin embargo, esa complejidad que sentí en nariz no se convierte tan efectivamente en el paladar, pero no deja de ser un ron bastante agradable. Incluso, con una piedra de hielo llega a ser muy noble para tomarlo solo.
En el retrogusto se sienten toques de maple, caramelo y madera, junto con notas suaves de tabaco candela.
Sin embargo, creo que el ron destacaría mucho mejor como base de un buen cóctel, que incluso puede llegar a ser una Cuba Libre, gracias a su tendencia que se aleja del dulce.
En Venezuela vemos muy poco de los rones de otros países y, según muchos, estos no son rones que valen la pena. Pero en mi experiencia el resto de los países latinoamericanos tiene mucho que ofrecer con este destilado y el Flor de Caña 5 Añejo Clásico no es una excepción.
Ficha Técnica: Fabricante: Compañía Licorera de Nicaragua Nombre del Ron: 5 Añejo Clásico Marca: Flor de Caña Origen: Nicaragua Materia prima: Melaza Edad: 5 años (Promedio) Precio: $19 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 82
Habiéndole perdido el «miedo» a los cigarros de capa Connecticut hace algún tiempo, e incluso llegando a considerarlos entre mis preferidos recientemente, fue con muchas ganas que adquirí el Sobremesa Brûlée en la tienda Smoke Inn de Pompano Beach. Sin embargo, en ese momento solamente tenían este de vitola gordo, que no siempre es mi preferido, pero viniendo de Steve Saka, estaba seguro que no me iba a ir mal. El mismo Saka decía que no se había atrevido a hacer un Connecticut anteriormente porque ya sabe que hay muchos muy buenos en el mercado y que la mayor parte de su público no está interesado en esa capa. Pero finalmente lo hizo y aquí va mi experiencia.
El Sobremesa Brûlée se trata de un cigarro bastante grande, midiendo 6,25 pulgadas de largo con un cepo 60, con una construcción aparentemente perfecta y una capa ligeramente más oscura que los Connecticut más tradicionales. Sin embargo, el cigarro no tiene una multitud de aromas en primera instancia, pues en la capa apenas se siente un aroma ligeramente herbal y de madera, pero no mucho más. Sin embargo, en la tripa se aprecia mucho más y con mayor intensidad, incluyendo caramelo, avena y cáscara de naranja. Esta cabeza como de belicoso me llama la atención, pero igual lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me presenta chocolate, mantequilla de maní, herbáceos y un toque suave de pimienta, mientras que en los labios tengo una sensación ligeramente dulce.
El Brûlée se toma todo su tiempo para empezar, incluso demostrando sabores muy suaves y casi neutros durante las primeras caladas y mostrando sabores reales luego del primer centímetro de fumada, sobre todo de sabores de frutos secos como nueces y maní que se mantienen como únicos durante un rato y eventualmente se van suavizando y dando paso a sabores más relacionados con dulce, crema y herbáceos, con retrogusto mucho más cremoso y ligeramente herbáceo también. El humo no es muy denso y esto sucede porque el tiro no es el mejor, así que decido picarlo un poco más pero eso no resulta así que prefiero no seguir picándolo. Pero incluso con ese tema del tiro el cigarro quema bastante bien, muy parejo y con una ceniza casi sólida y con tendencia a ser recta, aunque ha tenido sus tropiezos que, afortunadamente ha corregido solo.
En el segundo tercio continúa con esta mezcla de crema, nueces y herbáceos, pero la pimienta es casi inexistente. Pero esa sensación de crema se va sintiendo más lejana y el cigarro se siente algo más seco que antes. El retrogusto es casi de puras nueces, con alguno que otro toque distinto, pero nada que reemplace este sabor. La intensidad es típica de un Connecticut que no es de los mejores, quedándose en media-baja. Los temas del tiro hacen que cuando lo dejo tranquilo más de un minuto tengo que darle varias caladas al volverlo a poner entre los labios.
Para el último tercio el Sobremesa Brûlée se siente prácticamente igual que en los tercios previos pero esta vez sin la inclusión de crema. El sabor principal sigue siendo de nueces tanto en el paladar como en el retrogusto, y de repente se sienten unas notas ligeramente cítricas y el herbáceo pasa a ser algo como de hierba mojada, pero no mucho más que ofrecer. Honestamente esperaba más de esta marca, pues todo lo que he fumado de ellos ha sido fuerte y abundante de sabor, y viéndolos hacer un Connecticut me hizo pensar que seguiría esa tendencia. Luego de una hora y 50 minutos, finalmente dejo al cigarro descansar.
Si bien la tendencia de los cigarros de capa Connecticut de los últimos años ha sido la de derribar esa barrera de un cigarro suave y simple, el Sobremesa Brûlée pareciera celebrar más esa tendencia previa, siendo un cigarro que posiblemente lucha con los niveles de intensidad del Macanudo Café, y si eres de los que le gusta esa tendencia de cigarros Connecticut, el Sobremesa Brûlée ciertamente vale la pena. Pero en lo particular no me parece que este cigarro esté a la par de los Connecticut de años recientes. Es bueno, pero no es muy bueno. Esperaba más pimienta y más matices, pero lo que tuve fue un perfecto ejemplo del Connecticut de hace 10 años, que bien puede tener un gran público y una ausencia de muchos sabores, pero ciertamente conmigo no gana adeptos.
Ficha Técnica: Fabricante: Joya de Nicaragua Marca: Dunbarton Tobacco & Trust Modelo: Sobremesa Brûlée Dimensiones: 6¼ x 60 Tamaño: Gordo Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Connecticut) Capote: México (Matacapan Negro de Temporal) Tripa: Nicaragua (Condega C-SG, Pueblo Nuevo Criollo, Estelí C-98, Estelí Híbrido) Precio: $14,00 Puntuación: 79
Desde hace cosa de un mes y medio estoy entrevistando personalidades del tabaco en mi Instagram (@humoytabaco). Gracias a que conozco personalmente a varios, estos fueron los primeros que contacté, pero también me atreví con otros que no conozco. Uno de ellos fue Juan Cancel, el creador de la marca Protocol. Durante la entrevista, Juan me comentaba que su cigarro preferido de su marca es el Sir Robert Peel con la capa Broadleaf y, aunque yo sabía que tenía el cigarro en mi humidor, no estaba del todo seguro que fuese con esa capa, pues también hay una versión de capa natural. El hecho es que fue con una felicidad enorme que finalmente pude encender este cigarro, pues no solo fue la recomendación de Juan, sino el gusto con el que veía fumándolo así como mi experiencia con los demás cigarros de la marca.
El cigarro sin duda tiene colores llamativos, pero lo que más me ha llamado la atención siempre es que el diseño de la anilla no se parece en nada a los demás de la marca. Incluso, en la parte trasera de la anilla tiene varias letras C, que asumo serán de Cubariqueño, la compañía dueña de Protocol (más adelante colocaré un detalle de eso). Los colores de la capa son bastante llamativos y no sé si se debe al color de la anilla, pero le noto un toque rojizo también, con varias venas y una sensación que está bien empacado. Los aromas de la capa son de establo y madera, mientras que en el pie se aprecian ciruelas maduras, nueces tostadas y madera. En el tiro de la calada en frío percibo madera, pasas y un toque de pimienta.
Comenzamos bien. No, comenzamos muy bien. El Sir Robert Peel comienza con una intensidad picante, dulce y cremosa, destacando pimienta roja que descubro gracias a un retrogusto intenso. Al poco rato hay notas tostadas de nueces muy llamativas y cremosas, pero la sensación picante se mantiene en los labios por un largo rato. También se sienten notas cítricas, tanto en el paladar como en el retrogusto y el cigarro me va cautivando en todos los sentidos, con excepción de uno.
El sentido en el que no me cautiva es el visual, pues el cigarro tiene serios problemas de quemada. Aunque en esta imagen quise detallar las letras C que están en la parte trasera de la anilla, la realidad es que por delante no le habría podido tomar una foto y que esta quedara bien, pues el cigarro estaba sufriendo de lo que se conoce como ‘efecto canoa’ en la quemada. Los sabores ciertamente van muy bien, con algunas excepciones a causa de la quemada, pero en el segundo tercio es igualmente robusto, picante y cremoso. Incluso, se siente más intenso, aunque los niveles de pimienta son los mismos.
Para la mitad del cigarro la quemada no mejora, incluso con varios toques técnicos, algunos de urgencia. Pero los sabores siguen extraordinario, destacando una nota de café negro muy destacada que reemplaza por completo los sabores de nueces tostadas. La intensidad también aumenta a fuerte, pero afortunadamente no hay nicotina. Sin embargo, creo que me estoy perdiendo sabores, pues definitivamente esta quemada no puede ser normal y creo que en las imágenes hice lo mejor que pude para que no se notara tanto, porque si no fuese por esta calidad increíble de sabores, creo que ya lo habría dejado de lado.
El último tercio del Sir Robert Peel es igualmente delicioso. Pero es al cabo de 50 minutos que este cigarro llega a su fin, con una quemada realmente terrible y peligrosa, al punto que podía estar en la mitad del cigarro por un lado y por el otro todavía estaba en el primer tercio. Los sabores son completamente distintos a lo que esperaba y los matices me mantuvieron concentrado en él durante toda la fumada, pero también la quemada me mantuvo concentrado y tuve que darle fuego repetidas ocasiones para quemar gran parte de la capa a fin de mantener un anillo de combustión más o menos uniforme. Es una verdadera lástima, pero estoy dispuesto a asumir que fue un pequeño problema y volver a reseñarlo pronto.
Mi experiencia con esta marca siempre ha sido extraordinaria, así que estoy dispuesto a omitir una evaluación esta vez, porque de verdad que por sabores, matices e intensidad, este cigarro fácilmente lo ubicaría en una puntuación superior a 95 puntos, pero por los problemas de quemado simplemente no podría darle más de 70, pues realmente fueron así de graves. Como dice el maestro Cándido, una cigarro con problemas de construcción, torcido, apretado o cualquier otro tema técnico no puede ser un buen cigarro. Sin embargo, me parece una excelente presentación del cigarro y con optimismo probaría el cigarro de nuevo.
Ficha Técnica: Fabricante: La Zona Marca: Protocol Modelo: Sir Robert Peel Dimensiones: 6 x 52 Tamaño: Toro Origen: Nicaragua Capa: Ecuador (Rosado) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $11,50
La gente de Ventura Cigars se ha hecho un renombre en el mundo del tabaco y las redes sociales por el lanzamiento de sus cigarros Project 805 y por Psyko Seven, este último creado con/por Indiana Ortez, quien es una sensación en redes sociales y ha compartido gran parte del proceso. Sin embargo, en 2016 lograron crear 66 nuevos productos entre todas sus marcas, cigarros y productos diversos, de los cuales el más destacado fue esta marca Archetype; una colección de cinco cigarros inspirados por el psicólogo Carl Jung y Joseph Campbell, siendo este último el creador del concepto de los arquetipos que se repiten como personajes en sueños. Los cigarros de Archetype se dividen en lo que llaman Serie A y Serie B. Los Serie A se llaman Dreamstate, Sage Advice y Strange Passage, y los dos primeros son fabricados en República Dominicana y el último en Honduras. Los Serie B se llaman Initiation y Axis Mundi, fabricados por Drew Estate en Nicaragua.
El Strange Passage es una liga de capa habano ecuatoriana sobre capote Corojo hondureño y tripa sin identificar. El cigarro sin contar las anillas se ve bastante normal, sin nada destacado que llame la atención más allá de una apariencia oleosa, aunque también se siente bastante suave y hasta esponjoso. Tiene aromas de café en la capa, mientras que el pie ofrece aromas malteados y salsa barbecue y algo de pimienta. La calada en frío tiene esa misma sensación de salsa barbecue con merey (anacardo) y un toque de pimienta.
Gracias a la cuarentena y la escasez de gasolina tengo un par de semanas sin encender mi carro, razón por la cual se descargó la batería y aquí me puse a confirmar precisamente eso mientras disfruto del cigarro, cuyo comienzo es difícil de describir, sobre todo porque me parece que la palabra interesante ya está demasiado usada, pero sin duda hay algunos sabores cuya combinación no recuerdo recientemente. Estos incluyen café en granos con madera y toques de pimienta, que de por sí son conocidos en mi paladar, pero hay matices diferentes y no parecen fusionarse como sabores. Al cabo de la imagen el cigarro ha desarrollado una sensación áspera en el humo, la cual se siente en la garganta, pero no dolorosa sino ligeramente incómoda… como si me hubiese fumado 10 cigarros el día anterior. Al cabo del primer tercio hay un sabor como de ceniza en el cigarro junto con pimienta que han caracterizado un primer tercio bastante suave, o al menos poco inspirador. En términos técnicos ha estado perfecto, con una buena cantidad de humo, tiro bueno y anillo de combustión muy decente.
Luego de comprobar que el problema con mi carro es la batería y que solamente me queda recargarla decidí regresar al jardín, sobre todo porque el calor está intenso. Esa sensación áspera parece contenerse un poco en sel segundo tercio y cambia un poco el cigarro en favor de un sabor más relacionado con madera y mantequilla, aunque el cigarro se siente con una tendencia a ir hacia sabores más fuertes. El retrogusto se siente cada vez más intenso, por lo que se vuelve un aspecto negativo para alguien que le gusta hacer mucho retrogusto, como a mí.
Sin embargo, este segundo tercio del cigarro pasa sin pena ni gloria, con un anillo de combustión muy decente, humo abundante y sabores ligeros en el paladar, pero intensos en el retrogusto, y no precisamente hacia el lado positivo. Hacia el final del segundo tercio comienzan a sentirse algunos sabores nuevos como tierra, chocolate y la pimienta pasa del retrogusto hacia el paladar.
El último tercio comienza con un buen potencias y buenos sabores, aunque estos sabores van desapareciendo rápidamente, con la desaparición de cualquier aspecto dulce que pudiese haber en el cigarro y luego se hace incluso amargo y con un sabor metálico, y también regresa esa sensación áspera acompañada de un aumento en la intensidad de la pimienta. Está claro que el cigarro tiene sus detalles, y hacia el final del mismo regresa el sabor dulce y equilibra un poco esa sensación áspera y continúa esta tendencia hasta el final. Sin embargo, debo decir que esta tendencia me hizo pensar que estaría fuerte de nicotina hacia el final, pero eso no ocurrió. Sin embargo, en términos técnicos mantuvo la calidad de la construcción hasta el final.
Al principio hice una nota en la que describía el cigarro sin la anilla con la intención de hablar en detalle de ella después pero la verdad es que nunca lo hice. Lo que quería decir es que su diseño me parece muy interesante y que me gusta el uso del verde, color que rara vez se usa porque puede hacer a la gente pensar que el cigarro se trata de algo no madurado o suave, pero con tantos cigarros en el mercado actual, el uso del verde creo que será inevitable. Esa anilla tiene la imagen de un oroboros, una serpiente que se persigue su propia cola y cuya imagen existe desde tiempos egipcios, y su imagen ha estado relacionada con la capacidad de las personas para reinventarse. Pero en cuanto a la experiencia, creo que el Strange Passage necesita rectificar varios detalles antes de considerarse un buen cigarro, y aunque podemos argumentar que si un cigarro funciona en términos técnicos lo demás es subjetivo, la verdad es que las sensaciones ásperas no tienen razón de ser, así como tampoco la invariabilidad de sabores en el primer tercio. Con más de 8 meses de humidor y un precio superior a los $10, este Archetype debe cambiar pues no es algo que se arregle con guarda.
La historia del ron Flor de Caña en Nicaragua comenzó en 1890, en la azucarera San Antonio en Chichigalpa, Nicaragua. Una compañía fundada por Alfredo Pellas que hoy, 130 años después tiene a la quinta generación de la familia Pellas al mando. En ese tiempo ha pasado de ser no solo una de las marcas más reconocidas de ron en Latinoamérica, sino del mundo.
Todo el ron es producido a partir de melaza proveniente de la caña de azúcar cosechada en los campos adyacentes a la destilería. La melaza es fermentada y luego destilada cinco veces mediante columnas. El destilado resultante es envasado en barricas pequeñas de roble blanco americano y almacenadas en galpones sin aire acondicionado.
Flor de Caña 7 es parte de la colección de rones de súper premium de la marca, y el 7 de la etiqueta representa el promedio de edad de los rones utilizados en su mezcla, con alguna que otra variación con objeto de mantener un sabor consistente. Nota como no dice años ni years después del número. Según la marca, el ron es perfecto para tomar solo o en cócteles.
En copa el ron tiene un color cobrizo brillante, y luego de mover el líquido por la copa noto una película ligera por dentro, que da como origen a lágrimas de bajada media-rápida.
En nariz se aprecian notas de toffee, nuez moscada, vainilla, canela, nueces y pecans. También hay toques de frutas como dátiles y pasas, y por último una sensación de chocolate amargo y cáscara de naranja. Sin embargo, se sienten notas suaves y esporádicas de grama.
En boca el Flor de Caña 7 Gran Reserva es tan carente de dulce como otros rones de la marca, pero igualmente tan cundido de sabores adicionales como chocolate amargo, vainilla, caramelo, nuez moscada, canela, nueces y madera, que me dejan cautivado una vez más por estos rones poco dulces. También se sienten notas de tabaco candela y sabia.
También tiene una sensación astringente que no es del todo agradable, principalmente porque destaca un sabor de ron joven, aunque entre sus sabores de retrogusto se aprecia chocolate amargo, madera, azúcar morena y canela.
Con algunas piedras de hielo el ron se siente menos astringente, aunque no hay sabores adicionales. Sin embargo, no diría que es particularmente un ron para tomar solo, aunque su precio prácticamente le asegura un lugar entre quienes lo toman en cócteles No obstante, un old fashioned seguramente quede muy bien, siempre que uses un poco más de azúcar de lo normal.
El Flor de Caña 7 Gran Reserva tiene un buen carácter y redondez en el sabor, así como una densidad que funciona para el propósito que quieras, aunque insisto que para tomarlo solo hay que haberlo probado antes, pues como primera prueba su astringencia puede irritar un poco.
Ficha Técnica: Fabricante: Compañía Licorera de Nicaragua Nombre del Ron: 7 Gran Reserva Marca: Flor de Caña Origen: Nicaragua Materia prima: Melaza Edad: 7 años (Promedio) Precio: $23 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 84
Alguien me preguntó una vez qué tipo de socios incluye el Caracas Cigar Club. En el momento dije «de todo tipo», pero la verdad es que la respuesta me pareció bastante vaga. Pero el hecho es, efectivamente, que tenemos de todo: médicos, carpinteros, abogados, comunicadores, diseñadores y más. También tenemos algunos que se dedican al tabaco, a manera muy amateur y más bien buscando algo más que hacer, una entrada extra. Precisamente, a partir de estos últimos socios, pudieron crear este producto fabricado en Nicaragua.
El cigarro es un robusto de dimensiones decentes, sin mucho de experimentar y muy estándar, con una anilla en el pie y otra en donde debe ir. Sin embargo, con excepción del terminal Habano en el nombre, no me queda muy claro qué significan el resto de nombres e imágenes, pero eso ya me tocará preguntarle a su creador. En cuanto al cigarro en sí la capa es bastante oleosa, brillante y llamativa, también gracias a sus aromas a cuero, dulce, madera vieja y paja. En el pie se aprecia paja, suave de madera y pimienta y un toque de café. Finalmente lo pico y la calada en frío me presenta notas florales y una sensación especiada, como si fuese una salsa barbecue, pero sin el aspecto dulce.
El 828 Y&A Habano comienza interesante, o al menos más interesante de lo que esperaba. A veces cuando estás probando cigarros de amigos es fácil sentirse en la obligación de felicitarlos, aunque sea por hacer un cigarro, lo cual sin duda que tiene un mérito increíble. Pero a menudo pasa que cuesta decirles con honestidad qué tan bueno o no está. Sí le pregunté a un par de amigos que los habían probado qué les había parecido y uno prefirió omitir opinión, mientras que el otro me dijo que sabía a pura pimienta. Efectivamente, al principio es pura pimienta en el paladar y el retrogusto, aunque esto cambia al cabo de tres o cuatro caladas. Aparece un sabor intenso a cuero rápidamente y a mediados del primer tercio el cigarro se siente increíblemente cremoso, con sabores a mazapán, vainilla y nueces que invaden el paladar y se alejan completamente del retrogusto. El humo denso y sedoso ayuda a canalizar estos sabores en ese espectro y la verdad es que hago un esfuerzo por fumar más lento a fin de disfrutar bien la experiencia.
Cuando entro en el segundo tercio inmediatamente contacto al amigo que me lo obsequió y le digo la verdad: que siempre digo la verdad cuando se trata de tabacos de amigos, y que la verdad es que este cigarro me gusta mucho más de lo que esperaba. Sin duda que ese aspecto cremoso no lo esperaba en lo más mínimo, y en el segundo tercio también mantiene ese aspecto de pimienta tanto en la lengua como en el paladar, aunque mucho más suave que al principio. También mantiene los sabores propios de una sensación cremosa, como son vainilla y nueces, aunque ya parece haber perdido el mazapán. No obstante, ese sabor parece haber sido sustituido ahora por uno de café, que se siente emergente en el cigarro y todavía no definido como dominante.
A la mitad del cigarro el sabor es prácticamente el mismo que el del comienzo del segundo tercio, con la única diferencia siendo la progresión del sabor de café, que ya es considerablemente más fuerte, pero al mismo tiempo los sabores de nueces y matices de frutos secos han desaparecido por completo. El cigarro, efectivamente, se siente que ha desacelerado tanto en variaciones como en intensidad de los sabores y comienza a hacerse un poco más lineal, dentro de lo que eso se podría decir, pues un cigarro lineal con cuatro sabores distintos no es algo sencillo tampoco.
Para el último tercio el 828 Y&A Habano definitivamente se ha portado de maravilla, y los sabores siguen su tendencia anterior, mucho más simplificados y sin mayor variación, destacando pimienta, cuero, café y un manto cremoso sobre todos. En términos técnicos el cigarro se comportó bastante bien también, con un anillo de combustión generalmente recto, aunque con sus temas de vez en cuando que, afortunadamente, no requirieron retoques, y siempre con un humo denso y abundante.
Una cosa que dejé de hacer hace mucho tiempo fue dar opiniones con el fin de sonar amigable y bondadoso con la gente. Sin embargo, si alguien merece ser felicitado, no soy falto de emoción con ello tampoco. Esto me ha ganado uno que otro malentendido y discusión idiota, pero por lo general trato de ser justo. Hay quienes me lo han agradecido y hay quienes no han querido hablar más conmigo. Pero la verdad es que después de probar el 828 Y&A Habano conversé con el amigo del CCC que me lo obsequió y le dije que con gusto adquiero otros más, pues me parece no solo que es un cigarro bastante decente, sino que también es un cigarro que mejora con la guarda. Ahora solo espero ansiosamente el de capa madura, que está esperando por mí en el humidor.