E.P. Carrillo – Inch Maduro (No. 60)

Casi con seguridad he dicho esto antes, pero me permito entrar un poco en detalle: cuando empecé a fumar me llamaban la atención los cigarros de gran cepo, mucho más que los de cepos más pequeños. Por ende, siempre prefería un 6 x 60 antes que un 7 x 38. Aunque nunca lo hice por un tema de que se «veía mejor», como he oído a algunas personas decir, en mi caso era porque me parecía que podía diseccionar mejor los sabores. Efectivamente, en los cigarros de cepo mayor la intensidad tiende a ser menor y por tanto es más fácil determinar la mayoría de los sabores, pues aunque más suaves, no se encuentran concentrados. Fue una vez que comencé a afinar las sensaciones y soportar mayores intensidades que he aprendido a determinar los sabores que un cigarro puede tener y, por tanto, optar por vitolas más pequeñas. La otra razón es que rara vez los master blender prueban todas las ligas de un cigarro, así que normalmente prueban toro, robusto, corona y una que otra más para asegurarse que tengan el sabor, pero para las vitolas más grandes y exigentes de tiempo/dedicación, suelen simplemente colocar una relación de proporciones y listo. Sin embargo, hay algunos productos que han sido hechos con cepos grandes en mente; uno de ellos es el INCH de E.P. Carrillo.

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Aunque está disponible en más de un tamaño, el más pequeño tiene un cepo 58, y este es de 60. El cigarro lo tengo desde febrero de 2019, que lo compré en Smoke Inn. En cuanto a sus dimensiones, la verdad no es un cigarro que llamaría pesado, con una consistencia relativamente firme, pero nada impresionante. En los aromas apenas si se siente establo en la capa, mientras que la tripa permite apreciar más establo, pero con más matices, o más rico. La calada en frío se parece muy poco al resto de los aromas, presentando principalmente madera pero también sabores especiados. Aunque este cigarro esté hecho para estas dimensiones, no lo siento más cómodo por ello. Sí me llama la atención que el tiro se siente ligeramente apretado, cosa que espero cambie con el encendido.

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Pero eso no sucede. Con el encendido el tiro se mantiene igual de apretado. Como he mencionado en casi todas las reseñas desde Navidad, el corte lo hice con la guillotina en V de corte profundo, principalmente porque siempre me ha gustado el corte en V, particularmente para los parejos, pero también porque las oportunidades para hacer un corte mal con ella es casi nula sobre todo siendo este uno profundo. Es decir que si el tiro no está bien en este punto, no es un tema de corte, sino de torcido. El tiro es bastante apretado y hay muy poco humo que mostrar en cada calada, con sabores que están tan escasos como el humo, apenas presentando un toque muy, muy sutil de pimienta, sabores ligeramente afrutados y algo de café, siendo el café el más relevante de estos sabores. Me ha tomado unos 15 minutos fumar hasta donde está la imagen.

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El primer tercio finalmente desaparece al cabo de unos 40 minutos de fumada, con un tiro que no mejora y sabores que tampoco salen de los mencionados previamente, aunque ese sabor de frutas se termina definiendo como de cerezas con chocolate… como los bombones de abuela, que eran horribles pero sin duda contenían esos dos sabores. El café sigue siendo el protagonista de este cigarro, mientras que la pimienta ha reducido bastante su intensidad. El anillo de combustión está perfecto, pero el cigarro no aguanta más de 30 segundos sin darle caladas, aunque no termina de apagarse nunca y por lo mismo no llego a darle más fuego.

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En el segundo tercio el INCH no da señales de que va a mejorar su tiro, y reviso un poco otras reseñas y me doy cuenta que este tiro aparentemente es normal, pues la mayoría de ellos marcan tiempos de fumado que fácilmente llegan a las 3 horas, o al menos una hora y media antes de llegar a la mitad. Yo simplemente no tengo paciencia para esto, o al menos la tendría si la fumada es agradable, tiene matices, cambios, humo denso y buen tiro. El INCH Maduro no presenta ninguna de estas características, sino más bien un humo escaso que suelto en menos de un segundo, incluso sin soplar. Se aprecia un toque de cuero en el segundo tercio y nada más.

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La mitad del cigarro llega a los 100 minutos de encendido, aunque se sienten más como dos horas o más. Afortunadamente me puse a leer un libro denso y el tiempo se me ha pasado tranquilamente, ya consciente que el cigarro no me va a presentar mayores sabores. Incluso, en la mitad lo que más llego a sentir es un sabor leve a anís, que acompaña al café, la pimienta y el cuero, mientras que la madera ya desapareció por completo. Incluso, ese sabor de anís también se aprecia en el retrogusto, aunque podría describirlo como regaliz negra.

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El último tercio del cigarro interminable llega dos horas y media después de haberlo encendido. ¡Ya casi termino el libro! Bueno, ahí sí exageró, pero la intensidad del cigarro, que siempre estuvo entre baja y media, se coloca en media alta, con un aumento en la riqueza del sabor a café, un toque suave de chocolate y una dominación del sabor de cuero que había ido y venido desde la mitad del cigarro. Sin embargo, esta nueva intensidad también viene con una carga sobresaliente de nicotina, lo cual no me gusta en lo absoluto y, para más inri, la capa comienza a quebrarse, demostrando efectivamente lo delgada y frágil que es. Finalmente lo dejo ir cuando aún me quedaban como unos 10-15 minutos de fumada, porque la sensación en los labios era desagradable y el quiebre de la capa hizo que el calor saliera por algunos lados del cigarro mientras le daba caladas, lo que me quemó parte de los labios también y luego tuve que ponerme un hielo durante un rato.

Otra razón por la que suelo evitar los cigarros de cepo mayor es que como llevan mucha hoja de tripa, algunos fabricantes tienden a llenarlos de más, incluso con tripa corta o sobrantes de hojas. Dudo mucho que la gente de E.P. Carrillo llegue a eso, pero en el último tercio, aunque más fuerte, el INCH Maduro se hizo una fumada desagradable, teniendo en cuenta que nunca fue agradable del todo tampoco. Si bien el INCH Maduro se trata de un cigarro de menos de $10, la verdad es que en ese rango de precios existen opciones mucho mejores. Me gustaría pensar que el tema del tiro fue algo muy particular de este cigarro, pero viendo otras reseñas pareciera ser un estilo muy propio, e incluso la marca se enorgullece al decir que se trata de una fumada de alrededor de 3 horas. Insisto, para quien le gusten los cigarros suaves y las fumadas largas, este cigarro, incluso en su versión Maduro va a ser un éxito. Aunque los cigarros suaves me gustan, siempre procuro saber eso de antemano y normalmente son las capas Connecticut o Habano claro que me lo demuestran. No lo esperaría de una capa Broadleaf.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Alianza
Marca: E.P. Carrillo
Modelo: INCH Maduro
Dimensiones: 5⅞ x 60
Tamaño: No. 60 (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $8,65
Puntuación: 67

Ginebra: Gordons London Dry Gin

La destilería Gin Distillery fue fundada en 1769 por Alexander Gordon en Londres, y aunque la compañía hoy en día es parte del grupo Diageo, al parecer han sido bastante fieles a su receta original, que incluye bayas de enebro recogidas a mano y otros botánicos secretos. Según la página web de la compañía, solo unas 12 personas en el mundo conocen esta receta secreta.

En mi afán de probar ginebras también, he estado probando lo que está inmediatamente disponible, que suele ser lo más barato también, pues esta tendencia de las ginebras orgánicas y artesanales es reciente.

Precisamente porque es una ginebra barata el diseño de la botella responde más a precio que a vistosidad, por lo que es cualquier cosa, prácticamente. Se trata de una botella transparente al igual que el líquido, con tan solo dos colores. Aunque no dice en dónde está destilada, tengo la sospecha que es aquí mismo en Venezuela, pero cualquier origen puede ser, pues debe tener la misma fórmula y Diageo debe comprobar y asegurar que sea el mismo producto, pero el hecho es que Gordon’s no es una ginebra de una sola destilería. Las variaciones pueden depender el agua utilizada y los equipos de destilación.

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Sin embargo la botella internacional es más vistosa, con más colores aunque casi igual de lisa.

Lo sirvo en la copa y veo una oleosidad muy sutil en los lados de la copa, con lágrimas largas y delgadas que descienden hasta el líquido.

En nariz se siente el enebro que a veces parece pino y su agresividad al olfato no es tanta como esperaría, y luego es acompañada de aromas de limón y otros cítricos. También hay un aroma que me recuerda al abedul, que resulta interesante, pero no tan placentero como su origen lo destacaría.

En boca la ginebra Gordon’s es bastante directa, con un sabor de enebro y pino ligeramente amargo, seguido de sabores cítricos y más toques amargos. Ese toque de abedul regresa en el sabor también, al igual que cilantro.

Aunque el gin tonic sea un trago con el que se destaca la ginebra, creo que el sabor del aguakina (o tónica) y las distintas variedades de ella influyen muchísimo en la percepción de la ginebra, sobre todo porque en Venezuela la tónica tiende a ser bastante dulce. Por esta razón he estado experimentando con otros cócteles a base de ginebra en donde el destilado se destaque más, precisamente porque la ginebra sola es muy agresiva y no me veo tomando martinis de manera regular.

El cóctel que estoy usando se llama Gimlet, que consiste básicamente en ginebra con un toque de limón y jarabe de goma, y los sabores de enebro y pino se destacan.

Pero lo importante con la ginebra, especialmente una tan agresiva como la Gordon’s es experimentar y encontrar un cóctel que se ajuste a cada paladar.

El retrogusto de Gordon’s es bastante extenso, con los mismos sabores de cítricos y enebro, pero con una permanencia bastante larga. El sabor de abedul se siente amargo y perdura incluso más tiempo que el resto de los sabores.

Sin embargo, aunque Gordon’s es una ginebra barata y disponible en casi todos lados, creo que no sería la mejor opción para servirla a un novato… de hecho se la ofrecería a un aficionado a la ginebra con experiencia y en ciertos cócteles. Su sabor de enebro es bastante fuerte y perdura largo rato, y optaría tanto por Tanqueray No. 10 o Bombay Sapphire en vez. Pero sí es cierto que el sabor intenso de Gordon’s debe tener su público.

Ficha Técnica:
Fabricante: Diageo
Nombre del Destilado: London Dry Gin
Marca: Gordon’s
Origen: Inglaterra
Precio: $12
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

La Flor Dominicana – Chapter One (Chisel)

Entre fumadores siempre va a existir un debate sobre cuánto sabor aporta realmente la capa del cigarro. Existen teorías que apuntan a un 5%, otras que apuntan a un 70%; aunque yo creo que está alrededor del 30%, pero un conocido bastante cínico una vez dijo que entonces deberían hacer cigarros solamente de capas. Yo le dije que se podría hacer, pero costaría $300 cada cigarro, pues es ciertamente la parte más cara y más cuidada del cigarro, pues además de sabor, debe verse bien ya que es la tarjeta de presentación del cigarro. Pero realmente esa conversación no es relevante para lo que quiero apuntar, y es que este cigarro tiene de capote hojas que fueron capas rechazadas por temas visuales, pero que esencialmente son capas.

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Pero tal como su nombre lo indica, el Chapter One es el inicio de algo. En este caso es el primer cigarro creado por Antonio Gomez, el hijo de Litto Gomez y quien durante mucho tiempo manejó tanto las redes sociales como parte de las ventas de la compañía y poco a poco ha tomado roles más participativos. Desde 2013 Antonio trabaja en las fábricas y dentro de la empresa, pero contando que este cigarro lo hizo a los 26 años, creo que tenemos bastante de Antonio por delante. Su capa brasileña es bastante oscura, con una buena cantidad de aceite e incluso hasta algo de cristalización. Siendo las intensidades de LFD como son, la hoja de la capa de este cigarro es ligero, así que ya sé que no será un cigarro suave. Además, siguiendo ese estilo de la marca, el cigarro es de perilla chisel. La capa tiene aromas de brownie recién horneado con un toque de pimienta,  mientras que la calada en frío ofrece esos mismos aromas de chocolate con un adicional de café.

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Como buen LFD el Chapter One comienza intenso, con una buena dosis de pimienta, y no sé si se debe solamente a esa capa brasileña de ligero o a la liga entera, pero está claro que este no va a ser un cigarro suave ni corto. Luego de un corto rato también se aprecian sabores de tierra mojada y un adicional dulce que por los momentos no tiene mayor descripción. Pero no defrauda en lo absoluto, además que quema muy bien y uniforme.

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Hacia el final del primer tercio el cigarro se siente casi jugoso y ese sabor de tierra se siente más rico, mientras que la pimienta mantiene una sensación casi de fondo, superada por otros de los sabores del cigarro. El humo que se siente en el cigarro tiene una propiedad casi herbácea que me recuerda al Fernet Branca, mientras que con 35 minutos de fumada es que me aproximo al final del primer tercio, aunque la imagen tenga menos de eso.

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El sabor de tierra reduce su intensidad mientras el cigarro se aproxima al segundo tercio, aunque esa sensación de sabor jugoso se mantiene durante un buen rato más. Sin embargo, el sabor se siente ligeramente seco y ese sabor a tierra pareciera tener una nota de arcilla que me denota una sensación menos húmeda… como si fuera tierra seca y no mojada, como había sido hasta ahora. En el resto de las apreciaciones me temo que no hay mucho más allá de una gran intensidad y pequeños toques de chocolate que no se alcanzan a definir más allá de eso.

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A la mitad el cigarro cambia radicalmente, aunque era algo que se veía venir o que al menos esperaba que sucediera, pues no pensaba que llegando a la mitad habría dado todo lo que tenía, sobre todo siendo un cigarro de La Flor Dominicana, pero también siendo el primero que ligaba Antonio Gomez, y así es. Hay un sabor como de corteza de carne a la parrilla comenzando el segundo tercio, pero hace cosa de 6-8 meses comí una parrilla en casa de un amigo quien la aderezó con vinagre balsámico y el cigarro tiene ese mismo sabor de carne a la parrilla con balsámico y realmente se aprovecha de esa sensación jugosa del cigarro. También vuelve la pimienta, aunque se siente más en el fondo de la lengua y con ella vienen sabores a pasa y frutos secos con un fondo de tierra mojada. Me toma una hora llegar a la mitad del cigarro y los sabores se hacen bastante ricos aquí.

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Este cigarro lo estuve fumando con mi padrastro, quien siempre fuma bastante lento y, aunque él estaba fumando otro cigarro, a ambos nos impresionó bastante que él terminó el suyo como media hora antes que yo. En el último tercio esa sensación de pimienta en el fondo de la garganta se mantiene, combinada con tierra mojada, pasas y carne a la parrilla. Pero aunque todos esos sabores se sienten, la sensación en la garganta se torna algo desagradable y llega a distraer un poco, por lo que en el último tercio dejo el cigarro descansar un buen rato entre calada y calada. Esto tiene resultado aparente, porque cuando quedan algunos centímetros de fumada lo retomo y la sensación en la garganta desaparece, mientras que los sabores a pimienta y tierra se mantienen en el cigarro. Estos sabores lo acompañan hasta el final, 2 horas y 10 minutos después de haberlo encendido.

El Chapter One estuvo un poco más de 10 meses en mi humidor, por lo que creo que los sabores estaban en su punto. Por otro lado, aunque tengo claro cómo se debe picar un cigarro con la perilla chisel, hoy decidí picarlo con una hojilla en V con corte profundo, pues fue un regalo de Navidad de mi esposa y realmente quería probarla. Pero el Chapter One es un cigarro de inicio, por lo que sería correcto asumir que existe un Chapter Two, lo cual es cierto y tengo en el humidor, aunque se llama Capítulo II, en español. Pero el cigarro constituye un buen punto de partida para la compañía y el estilo de la misma, con un cigarro igual de fuerte que los demás (quizá menos) pero mucho más aromático, haciendo que no solo le prestes atención a los sabores sino también a los aromas, pero más importante es que demuestra que los La Flor Dominicana no son cigarros para acompañar algo como una comida, un chocolate o un trago, sino que son una experiencia de por sí y creo que eso es algo que siempre me ha gustado de ellos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Chapter One
Dimensiones: 6½ x 58
Tamaño: Box Pressed Chisel
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Ligero oscuro)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,50
Puntuación: 86

Whiskey: Buffalo Trace Kentucky Straight Bourbon Whiskey

Hace un par de años, en mi afán de probar lo más destacado del bourbon a bajo precio, adquirí una botella de Buffalo Trace. Este es un whiskey de precio entre bajo y moderado, que no es una de las típicas marcas que si Jack Daniel’s o Jim Beam.

La destilería de Buffalo Trace está ubicada en Frankfort, Kentucky y es la destilería más antigua de Estados Unidos, aunque su funcionamiento no ha sido continuo. El whiskey fue lanzado en 1999 y es hecho a partir de mosto de maíz indio, granos de centeno seleccionados y cebada malteada. El destilado es luego colocado en barricas hechas a partir del «anillo central» de los árboles de roble, con edades comprendidas entre 70 y 80 años. Luego, según la página web de la marca, los expertos descubrieron que el mejor whiskey se producía en el cuarto piso del galpón C y entre los pisos 4 y 6 de los galpones I y K de la destilería, y es donde eligieron que el bourbon solamente utilizaría destilados de esas ubicaciones.

Bueno, después de esa introducción casi me da pena decir que el Buffalo Trace está bien. Aunque la verdad es que como acompañante de un buen tabaco siempre me gustó mucho mientras la botella me duró, siendo en los últimos tragos que hice la reseña.

En copa el Buffalo Trace tiene un color bronce acaramelado, con tonos de madera dorada. Al agitarlo se nota una gran corona dentro de la copa, con gotas que descienden lentamente en forma de lágrimas con una gran densidad.

Como un buen whiskey, el aroma inicial es intenso de madera, e incluso como si se tratara de dos tipos de madera distintos, con una nota alcohólica ligeramente alta y aromas que incluyen miel, vainilla, tofefee y maíz. La nota alcohólica no es para menos, pues el bourbon tiene 45% de alcohol.

En boca el Buffalo Trace se siente ligeramente denso y agresivo, gracias al contenido alcohólico superior a 40%, pero también gracias al sabor seco que aportan los taninos. Para apreciar sabores en el tabaco a menudo «mastico» el humo, y con este bourbon hice lo mismo de «masticar» el líquido, cosa que me destacó varios sabores, entre los que destaco especias, hierbas, cuero y tabaco, e incluso algo de chocolate sin azúcar. Aunque algunos de estos sabores estuvieron presentes en nariz, puede que haya perdido algunos por la nota fuerte de alcohol, pero algunos tragos siguientes también permiten apreciar los sabores básicos de miel, toffee y maíz.

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Quizá lo que sí esperaba más en este bourbon era una presencia de sabores con tendencia más dulce, pero el Buffalo Trace en general tiende a ser más seco que muchos otros bourbon, e incluso más seco de lo que me gusta. Pero el retrogusto de chocolate es increíble en este bourbon y la manera en que su sabor se mantiene en la garganta, incluso con notas de nuez moscada y clavo, es muy diferente a muchos bourbon también.

En el aftertaste se aprecia una ligera nota dulce, pero este aftertaste es 80% ácido y solo 20% dulce.

El Buffalo Trace confirma lo que ya sabía, que es un bourbon average. Tiene unos toques buenos y muy buenos, pero también tiene unos que no me terminan de gustar, que una parte es dada por el alto contenido alcohólico, pero también he probado bourbons con contenidos alcohólicos superiores que me han gustado más. Sin embargo, el Buffalo Trace tiene la particularidad que la impresión del alcohol tiende a taparle varios de los sabores, o al menos pierde un poco el equilibrio de ellos. Aunque tiene un gran riqueza de sabores, esa intensidad del alcohol evita que sientas muchos en la tomada simple, haciendo que sea solo después de dedicarle un rato que los puedas apreciar.

Aunque tiene sabores interesantes y diferentes, los sabores tradicionales del bourbon que son la vainilla y la miel se sienten diluidos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Buffalo Trace Distillery
Nombre del Whisky: Kentucky Straight Bourbon Whiskey
Marca: Buffalo Trace
Origen: USA
Edad: 7 a 9 años
Precio: $32
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 85

Rocky Patel – The Edge Sumatra (Toro)

El que me faltaba de los The Edge de Rocky Patel, ya que probé el Habano y el Corojo anteriormente, con la misma puntuación para los dos: 84. Aunque ambos los probé hace un tiempo ya y en ese momento darle un 84 a un cigarro era de un buen producto y hoy hay muchísimos cigarros por encima. Pero también destaco que ambos cigarros son los que consideraría comprar por caja, si no fuese porque solo están disponibles en cajas de 100 cigarros. Pero son productos muy consistentes y de excelente sabor e intensidad. Una vez compré 15 The Edge Habano y todavía me quedan algunos.

Rocky Patel - The Edge Sumatra 01

Pero realmente fue una sorpresa cuando vi el The Edge Sumatra en la tienda de Smoke Inn, pues en verdad no sabía ni que existía, pero lo adquirí con mucha ilusión porque la capa Sumatra es una a la que le he cogido el gusto bastante, al igual que la Broadleaf. El cigarro se siente ligeramente esponjoso entre los dedos, lo cual no me agrada del todo, pero ya cuenta con unos 10 meses de humidor, tiempo suficiente para asegurar una buena fumada. Aunque no es como fue creado, le quito la anilla inferior al cigarro, que es la única que trae, y se la coloco desde la cabeza hasta donde usualmente estaría colocada, por lo que se verá que varía de ubicación en las siguientes imágenes. La capa muestra varias venas prominentes, pero una apariencia por demás, lisa… despide aromas de café y pimienta, mientras que la calada en frío presenta más pimienta y una sensación dulce.

Rocky Patel - The Edge Sumatra 02

Aunque el tiro del The Edge Sumatra pareciera estar bastante bien, le cuesta encender un poco más de lo que esperaría con un cigarro de estas dimensiones. Confirmando la calada en frío, los primeros sabores son de dulce y pimienta, casi como pimienta guayabita venezolana, que se traduce como ‘allspice’ en inglés. La pimienta no es intensa, por lo que me permite disfrutar del cigarro y de sus sabores sin mayor interrupción, y casi que quiero darle caladas continuas.

Rocky Patel - The Edge Sumatra 03

Pero el tiro no termina de ‘cuajar’ y me da problemas durante gran parte de la fumada, o al menos en el primer tercio, donde debo dejar caer la ceniza al cabo de un rato para volver a encender el cigarro. Sin embargo, se aprecia un sabor denso y muy rico, casi masticable. En otra ocasión pensaría que está mal picado y que debería picarlo de nuevo, pero llevo varios días usando mi nueva guillotina en V de corte profundo y está funcionando de maravilla, y con esta profundidad el cigarro no puede dar problemas de tiro a raíz del corte, por lo que el problema está en el torcido. Sin embargo, los sabores se mantienen bastante dulces, con un retrogusto más picante que cualquier otra cosa.

Rocky Patel - The Edge Sumatra 04

En el segundo tercio la intensidad del Sumatra es tan fuerte como esperaba, lo cual es bastante, con toques fuertes de pimienta que me atacan la nariz y una cobertura dulce en el resto del cigarro, que arropa sabores de café, chocolate y madera… como el resto de los The Edge, se mantiene con sabores sencillos, quizá con menor riqueza de cada uno, pero con una cobertura general de los sabores que me agrada bastante. El tiro sigue siendo un problema y a veces me encuentro con que el cigarro está bastante esponjoso hacia la mitad, que debe ser donde está el problema del torcido.

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Justo antes de la mitad del cigarro supero ese nudo de aire o tabaco que me evitaba fumar bien y a raíz de ello el humo fluye mucho mejor y con él, la fumada es mucho más placentera… tanto que se me olvida tomar más fotos, aunque sí seguí dejando mis notas de voz con los sabores para luego transcribirlos. El cigarro continuó creciendo en su intensidad, aunque la dulzura afortunadamente alcanzó un límite y continuó empapando el resto de los sabores, que se caracterizaron como madera, pimienta, chocolate y un toque suave de café, con retrogusto de pimienta principalmente y uno que otro matiz de chocolate. La quemada y el tiro se mantuvieron perfectamente, hasta los 95 minutos, que dejé el cigarro morir en paz.

Justo antes de comenzar esta reseña revisé un poco las de los otros The Edge y me dije que no le iba a dar la misma puntuación de los otros. No sabía si sería por encima o por debajo, pero estaba seguro que no la iba a mantener. A decir verdad, estoy inclinado a ponerle la puntuación por encima de ellos, pues honestamente me pareció la mejor liga The Edge que he probado, quizá no la más variada ni la más consistente, pero sí la más diferente, con una riqueza de sabores excepcional, y sabores que perduran y te mantienen probando matices un buen rato después de probarlo. Ciertamente el que más consideraría comprar por cajas. Pero sus problemas de quemado, de tiro y de mantener la llama (lo tuve que reencender unas 4 veces) no le ayudó en lo absoluto. Quisiera pensar que fue un problema de mi cigarro únicamente, y por ello estoy muy abierto a fumarlo de nuevo, pero por lo pronto no me queda opción que restarle los puntos por detalles técnicos y sumarle por el sabor… y queda en exactamente la misma puntuación de los otros.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rocky Patel
Marca: Rocky Patel
Modelo: The Edge Sumatra
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Honduras, Panamá
Precio: $6,50
Puntuación: 84

Ron: Gosling’s Black Seal

Aunque siempre he sabido que este ron no es de los mejores, es uno de los rones que más he visto durante más tiempo. Pareciera que tiene un nicho permanente en el mercado, sobre todo el americano, desde hace años y, aunque siempre disponible, pocas veces he oído de alguien que lo tome. También pasa que es un ron hecho específicamente para ser mezclado, por lo que puede que sus propiedades no sean las mejores.

Aunque tengo el amago de no reseñar más rones especiados, en realidad me refiero más a los que se venden como tal, con letras grandes y sin misterios, y el Black Seal es un ron ligeramente especiado, pero precisamente porque no lo anuncia es que me abro a probarlo.

Pero el ron es combinado en Bermuda. En realidad el destilado proviene de Barbados, Jamaica y Trinidad.

Pero el Black Seal siempre ha sido un ron hecho para mezclar y con algunos sabores adicionales, pero no demasiados e incluyen caramelo, jengibre y vainilla. El ron es producido en Bermuda desde 1806 y su nombre viene de la cera negra que se utilizaba para sellar las botellas; en inglés la palabra para foca y la palabra para sello es la misma: seal.

Pero es que incluso en la botella intimida un poco gracias a lo oscuro del líquido. Aunque a mí me llega una muestra en una botella distinta a la original, sí recuerdo haberlo visto en licorerías americanas y pensar que se trataba de una botella oscura, pero al mover el líquido me di cuenta que el líquido en sí era así de oscuro, con tonalidades rojas.

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Apenas sirviéndolo en la copa emanan aromas poco agradables y bastante fuertes que no están acordes con los aromas que espero de un ron, pero que tampoco son inesperados pues este ron tampoco es como los demás.

Los colores son oscuros, de un marrón casi opaco con tonalidades rojas.

Los aromas son de caramelo quemado, manzana, canela y nuez moscada, incluso algo de guayabita (pimienta dulce). Pero al mismo tiempo tiene aromas de tierra, como si estuviera haciendo jardinería.

Me llevo la copa a los labios y me retiro la copa rápidamente, pues la sensación en la lengua y los labios es de un hormigueo que me insensibiliza la boca por un momento. Los aromas de la copa han cambiado desde que los serví, destacando azúcar especiada, regaliz negra, anís y canela. Al final del sabor, más como en un aftertaste se aprecia una bomba herbácea que podría describir como jarabe para la tos con hierbas, muy al estilo de los jarabes de abuela. El sabor es bastante intenso, pero un poco interesante también.

Al igual que sucede con el ron especiado, cuando le pones algo de coca cola no sucede nada, sino que se siente como si el refresco perdiera el gas. Pero si le pones el 50% de coca cola cambia bastante, suavizando los sabores herbáceos y destacando una buena selección de sabores complejos, dulces y picantes, sin ninguno siendo dominante. Pero por sí solo no es un ron para tomarlo.

En el retrogusto se siente un toque ácido y seco, con notas herbáceas que se mantienen un largo rato después de haberlo tomado.

Con todo, me gustó haber probado este ron; básicamente porque siempre me ha llamado la atención verlo en los bares y licorerías, pero nunca he llegado a comprar una botella. Menos mal que lo probé, sin duda, pues así no lo compré. Pero puedo ver cómo sería interesante hacer cócteles con él, gracias a que es ligeramente especiado y no una bomba de azúcar y especias raras, casi imposible de combinar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Gosling Brothers
Nombre del Ron: Black Seal
Marca: Gosling
Origen: Bermuda (materia prima de Jamaica, Barbados y Trinidad)
Materia prima: Melaza
Edad: 3 a 6 años (después del reenvasado)
Precio: $19
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 62