Providencia – El Padre (Torpedo)

Providencia es una pequeña marca que fabrica sus cigarros en Nicaragua, aunque este, llamado El Padre, es fabricado en Honduras. También es su primer cigarro, aunque originalmente no era llamado así y hoy en día ya producen varios productos, entre ellos El Santo (que reseñé en marzo), Trinitas (que tengo en el humidor), y The Hostage (que acepto como donación). Se trata de un cigarro de capa Connecticut nicaragüense y pocos detalles más que he podido descubrir.

Providencia - El Padre 01

El Padre es parte de mi humidor desde marzo de este año y en realidad tenía pocas ganas de fumarlo porque es de capa Connecticut, pero dado que tuve reunión en el Cigar Club y sabía que iba a fumar bastante (fueron 3 cigarros en toda la tarde-noche), pues creo que la mejor manera de comenzar esas faenas es con un cigarro más suave, lo cual El Padre prometía ser. Sus pequeñas venas son discretas y el cigarro se siente con mayor peso que el resto de los que se colocan en sus dimensiones. La capa presenta buenos aromas, entre los que destaca la canela y la paja, en el pie se aprecian paja y un aroma herbáceo y finalmente al picarlo la calada en frío me da un ligero toque de pimienta, tierra y cuero.

Providencia - El Padre 02

El Padre comienza impresionando, dejando a un lado desde el inicio cualquier indicio de que este se trate de un cigarro suave y simple. El Padre comienza con grandes dosis cremosas, un toque de pimienta y matices de tierra, mientras que en el retrogusto se sienten toques de madera y mayor intensidad en esa pimienta, como suele suceder. Incluso, en el retrogusto se siente esa cremosidad también y el cigarro prácticamente no lo estoy fumando sino degustando.

Providencia - El Padre 03

La quemada es un poco variable, pero generalmente recta y la producción de humo es abundante, sin que eso se traduzca en toques fuertes o amargos, sino muy sutil, sedoso y cremoso. Hacia el final del primer tercio se aprecian toques de canela también, que se funden perfectamente hacia el segundo tercio con la tierra y la paja, mientras que la crema adquiere un sabor más dulce y le da una nueva dimensión al cigarro, haciendo que el sabor se sienta más empalagoso.

Providencia - El Padre 04

El segundo tercio se caracteriza por los sabores de canela y madera, mientras que los sabores de tierra parecen desaparecer luego de ese toque inicial. También sucede que todos son arropados por un toque dulce y un manto cremoso en el cigarro. Se llegan a sentir toques de cuero y madera, pero nada que dure por mucho tiempo o que permita apreciar mayores matices.

Providencia - El Padre 05

En la mitad del cigarro El Padre confirma que se trata de un excelente producto, con una línea de quemado perfecta, producción de humo abundante y una intensidad que se aleja bastante de ser un cigarro suave, típico Connecticut y se coloca en media, a la par de cigarros que se venden como más fuertes e incluso contra uno que otro maduro suave que existe en el mercado. También se le siente un toque cítrico cuyo sabor se asemeja a la toronja (pomelo) y se siente más hacia el final de la lengua, por lo que tiene un aspecto amargo, pero es propio de la fruta y no es desagradable.

Providencia - El Padre 06

Para cuando llego al último tercio cumplo una hora fumando y siendo de capa Connecticut eso es bastante tiempo, en mi experiencia. El cuero busca un protagonismo entre los sabores, junto con la crema y la madera, mientras que la canela se ha relegado al retrogusto, pero bastante intensa ahí. Quizá lo que me ha gustado más del El Padre es que sus sabores, aunque bien establecidos y diferenciados, en ningún momento han sido lineares… apareciendo y desapareciendo durante la fumada, aunque quizá las transiciones sí podrían ser más marcadas y la intensidad de los sabores nunca llega a ser muy destacada, como si se tratara de un suiche con dos posiciones (apagada y encendido). Dicho esto, para ser un capa Connecticut, El Padre es un cigarro que disfruté mucho más de lo que esperaba y no lo fumé queriendo que pasara el tiempo para encender el siguiente. Cuando se terminó me di cuenta que lo fumé hasta que me quemé los dedos, lo cual seguiría haciendo con gusto.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Providencia
Modelo: El Padre
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Honduras
Capa: Nicaragua (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 86

Black Works Studio – S&R (Lancero)

Hace alrededor de un año vi una marca llamada Black Works Studio y me pareció bastante singular el nombre y, por supuesto me dio curiosidad de probar sus productos. Con ese nombre tienen que ser cigarros intensos y de buen sabor… todo sea por el marketing, supongo. Hoy reviso mi humidor y me doy cuenta que tengo alrededor de 8 BWS diferentes, aunque todos han llegado como parte del famoso Cigar of the Month. No cabrá más opción que probarlos y contarles.

Black Works Studio - S&R 01

A diferencia de muchas empresas que comienzan con uno o dos productos a fin de hacerse un nombre en el mercado o hacer algo de dinero para producir mejores ligas, BWS llegó al mercado en 2013 con seis productos distintos y, como varios productos que he probado últimanente, está fabricado en la Oveja Negra, en Nicaragua. El S&R es la primera incursión de la marca en tabaco dominicano, el primer cigarro de intensidad media (al parecer son fuertes todos) y el primer uso de una capa Sumatra. El cigarro no pareciera ser fuerte realmente, así que esa descripción lo confirma, pero siendo un lancero siempre puede sorprender. Lo que sí tiene es una multitud de aromas, comenzando por pimienta, chocolate y madera en la capa, los mismos más establo, frutos rojos y malteado en la tripa, y pimienta, malta, madera, café, chocolate y tierra en la calada en frío.

Black Works Studio - S&R 02

Pero pero pero… el cigarro comienza mal. Apenas lo piqué la capa se resquebrajó toda y comenzó a desmoronarse desde la primera calada. A raíz de esto cada calada iba con más saliva de lo que debía, a fin de hidratar bien y ‘pegar’ la capa, aunque la anilla era la que mantenía el desorden de la capa concentrado en ese lugar. Comienza con un tiro un poco apretado, pero es algo de esperar en los lanceros, y con sabores que espero, especialmente luego de esos aromas en frío, incluyendo malta, madera, pan tostado, mantequilla de maní y un elemento de frutos rojos. Ese apretado del tiro se va suavizando en cada calada y con ello la cantidad de humo va aumentando.

Black Works Studio - S&R 03

La perilla y la capa amenazan con desprenderse del todo, pero me mantengo fumando el cigarro con mucha delicadeza. También llama la atención que la ceniza se adhiere bastante bien al cigarro. Siendo un lancero estoy más acostumbrado a que apenas se mantenga pegada, pero ahí va muy bien y muy blanca. La combinación de la mantequilla de maní con el sabor de frutos rojos es sin duda lo más interesante hasta el momento, y con el elemento de pan tostado ya tienes una comida completa americana. La intensidad efectivamente es media, e incluso hacia suave. Afortunadamente el cigarro quema lento, por lo que no aumenta mucho la temperatura y eso pareciera evitar que se rompa mucho la capa. Pero el cigarro también es bastante complejo, incluso en este primer tercio.

Black Works Studio - S&R 04

En el segundo tercio el cigarro se sigue haciendo complejo con un final que perdura largo tiempo en el paladar y me deja apreciando sabores luego de cada calada. El problema es que mientras los aprecio me quedo viendo el cigarro y esa perilla me hace molestarme un poco. En mi experiencia las capas Sumatra tienden a ser bastante frágiles pero esto ya es una exageración. Leyendo un poco las reacciones de otras personas me doy cuenta que la fragilidad de la capa es un tema recurrente, así que por el momento no culpo a mi humidor. Los sabores en este punto son: malta, pimienta, mantequilla de maní, frutos rojos, madera y un aglomerado de especias exóticas que no puedo determinar pero que tiene aspectos de distintas.

Black Works Studio - S&R 05

Con un poco más de 9 meses en el humidor los sabores se están portando muy bien, siendo en este momento una combinación de malta y crema que le da un aspecto más goloso al cigarro y que le da más matices al resto de los sabores, quizá incluyendo un poco de vainilla en este punto pero manteniendo los demás sin perder ninguno en el camino. Pero el estado de la capa me hace no querer tomarle más fotos.

Black Works Studio - S&R 06

En el último tercio los sabores son pimienta, malta, crema, frutos rojos, mantequilla de maní, pan tostado, vainilla y toques esporádicos de café y chocolate. Al cabo de la imagen le quité la anilla y el cigarro acabó de desarmarse, pues sin duda era la anilla lo que lo mantenía en orden. Es una lástima que un cigarro tan bueno acabe con una puntuación no tan buena por culpa de una capa mediocre, pero la verdad es que el S&R podría mejorar muchísimo si no pasara tanto tiempo pendiente que no se rompiera de más. La variedad y riqueza de los sabores es excelente y la intensidad rara vez se coloca por encima de media, incluso en el último tercio, aunque la nicotina sí apareció y golpeó sorpresivamente. Quizá en una vitola más gruesa permita diseccionar mejor los sabores, o al menos en una edición en que no se rompa la capa, pero de resto fue una muy grata experiencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fabrica Oveja Negra
Marca: Black Works Studio
Modelo: S&R
Dimensiones: 6¾ x 42
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Sumatra
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $9,50
Puntuación: 80

Casa Turrent – Serie 1973 (Torpedo)

A propósito de este amigo que me consiguió los Hoyo de Casa hace un tiempo, al parecer consiguió una buena cantidad de cigarros mexicanos, que además incluían Casa Turrent Serie 1973, Serie 1942 y Serie 1901, aunque del 1901 no me ofreció (y lo entiendo). Como otros cigarros de estos Serie de Casa Turrent, el Serie 1973 conmemora el nacimiento de Alejandro Turrent, que es el más joven de la familia en trabajar las hojas.

Casa Turrent - Serie 1973 01

En cuanto a la liga, el Serie 1973 incluye tabaco de 4 años de maduración en forma de una capa y capote San Andrés criollo y una combinación de hojas San Andrés criollo con nicaragüenses en la tripa. Leyendo un poco acerca de él, veo que está disponible en formato redondo o box pressed, dependiendo del mercado aunque no especifica cuál es para qué mercado. El cigarro es un torpedo box pressed, a ver si eso aclara algo. Las venas son casi invisibles en el cigarro y eso da la apariencia de que sea un cigarro más suave de lo que seguramente es y tiene muy poco aceite. Sin embargo, es muy aromático, presentando en la capa una combinación de tierra, cuero, madera y canela, mientras que la calada en frío presenta madera, cuero y dátiles.

Casa Turrent - Serie 1973 02

Me impresiona que después de esos aromas tan diversos el Serie 1973 comience relativamente sencillo, apenas dejando apreciar madera y cuero, aunque muy cremosos ambos. La apreciación de sabores después, sobre todo al buen rato de soltar el humo presenta anís, chocolate y tierra. Apenas se siente un toque de pimienta muy suave, aunque este está en el retrogusto, pero tengo la esperanza que se muestre más en un momento. El tiro está perfecto y la cantidad de humo incluso por encima de lo normal, pero nada negativo. El único detalle hasta ahora es la irregularidad de la línea de quemado, que en cada calada se deforma misteriosamente, aunque luego se arregla sola.

Casa Turrent - Serie 1973 03

La intensidad del cigarro está fija en media-fuerte, pero se inclina más hacia ser media. Entre los sabores se siente una falta de sabores dulces o que tiendan hacia la dulzura, lo que hace que el resto de los sabores no se fundan muy bien y carezcan de un elemento sabroso. Los sabores dominantes siguen siendo madera y cuero en el segundo tercio, mientras que entre los sabores de fondo ahora se aprecia café, pan, tierra y chocolate.

Casa Turrent - Serie 1973 05

Llegando a la mitad le quito la primera de las anillas y de la nada se presenta un sabor a pimienta que termina casi dominando al resto de los sabores. La imagen permite notar esa irregularidad del quemado del cigarro, que realmente no es preocupante pero es simplemente extraña. El cigarro también comienza a producir menos humo en cada calada y durante algunos minutos pareciera que se apagara, siendo solo la calada lo que me confirma que está encendido.

Casa Turrent - Serie 1973 04

Ese aspecto de pimienta desbordada parecía que iba a llevar el resto del cigarro, pero en realidad solamente duró ese instante, por lo que el último tercio del Serie 1973 se parece mucho al segundo, en donde la madera y el cuero son los sabores dominantes y le siguen sabores de tierra y chocolate. También se mantiene con la falta de dulce, que hace que los sabores se sientan secos y separados. La quemada se sigue corrigiendo, pero no deja de llamarme la atención lo irregular que es. Quizá lo que más me impresiona es lo parecidos que son los últimos dos tercios, pero no deja de estar bueno.

Casa Turrent - Serie 1973 06

Otro tema que me impresiona es que por lo general los cigarros que tienen capa San Andrés tienen la tendencia de ser dulzones, pero el Serie 1973 no es nada dulce. Sin embargo, con excepción de la pimienta intensa a mitad del cigarro, la mayoría de los sabores se mantuvo detrás de cierto límite por lo que el cigarro nunca parece haber alcanzado una intensidad mayor a media. Con esto dicho, creo que es un cigarro que mejoraría mucho con la adición de algún sabor dulce que haga que el resto de los sabores se realce e incluso se haga más intenso. Quizá una de las razones de esto sea la falta de mezcla en sus tabacos, siendo casi todos del mismo origen. Si te gustan los cigarros con hoja de San Andrés, este vale mucho la pena, pero si te gustan sabores explosivos y/o dulces, este no es el que quieres.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Turrent
Marca: Casa Turrent
Modelo: Serie 1973
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Torpedo
Origen: México
Capa: México (San Andrés Criollo)
Capote: México (San Andrés Criollo)
Tripa: México (San Andrés), Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 82

Ron: Diplomatico Planas

A diferencia de muchos rones blancos, el Planas no se vende principalmente como un ron para cócteles. Quizá porque la mayoría de los rones para mezclar parten de una base de un ron de poca edad y poco color, que simplemente es aclarado mediante un filtro de carbón y, en algunos casos, ni siquiera eso y se vende como un ron claro, sin llegar a ser necesariamente ‘blanco’. 

Pero el Planas se trata de una mezcla de alcoholes destilados en alambique, columnas y batch kettle, combinación poco común debido a que la mayoría de los rones venezolanos se hacen a partir de alcohol destilado en columnas. Los rones utilizados para este blend tienen entre 2 y 6 años de edad. No obstante, también pasa por un proceso de filtración con carbón que le da su color transparente y puro. 

El día que hice la cata de este ron, como casi todos los que hago, fue a ciegas. Es decir, nunca vi la marca ni sabía de qué se trataba. Para añadirle un poco más al grado de difícultad, la copa era negra, precisamente para no tener el prejuicio de que un ron blanco es igual a un ron malo o demasiado joven.

Sin embargo, en términos de apariencia, suficiente con saber que se trata de un ron sin partículas en suspensión y completamente transparente. Precisamente porque la copa era negra, fue imposible determinar las lágrimas en la copa ni su densidad. 

En términos olfativos, el Planas desprende una intensidad alcohólica media, que no opaca y permite apreciar otros aromas, entre ellos un aroma a ron y en el trasfondo aromas derivados del ron y su añejamiento. Al agitar un poco el líquido se demuestra el primer indicativo que se trata de un buen ron, pues los aromas no son volátiles y se mantienen. 

Entre los aromas principales destacan toques frutales frescos, como naranja y lo que me gusta llamar frutas ‘peludas’, que incluye durazno, nectarina y melocotón. Estos aromas frutales son los más destacados, pero también se sienten toques de madera, melaza, caramelo y pasas. Una nueva agitada y la oxigenación adicional permite apreciar nuevos aromas entre los que destacan cambur (plátano o banano, dependiendo de donde seas) y aromas herbáceos como el eucalipto. 

Finalmente me dispongo a llevar el líquido a la boca y la sensación alcohólica en un primer momento es fuerte, incluso haciendo sentir un calor en la boca por ese golpe inicial y un leve hormigueo a los lados de la lengua. 

Los sabores principales son dulce y astringente, con toques salados hacia el final, en donde se encuentra con un toque amargo. Al momento de tragar se siente una bajada corta con larga persistencia en boca. 

Sin embargo, entre los sabores que más destacan son ese herbáceo de eucalipto, seguido de cambur, pasas y madera, aunque es en el retrogusto donde el Planas impresiona más, permitiendo apreciar más cambur, ciruelas, nueces, cuero y uvas. 

El Diplomático Planas realmente no es un ron para hacer cocteles, aunque su color te lleve a considerarlo como tal. En ese sentido, veo complicado su mercadeo pues tiene que tener un aspecto muy innovador para que sea considerado como algo más; concepto que ya está hiper probado que funciona mejor con los rones oscuros, por lo que puede ser interesante cómo la marca logre posicionarlo como un ron para degustar solo o en las rocas, que es como recomiendan tomarlo y como coincido que debería ser disfrutado. Sus toques frutales realmente sorprenden, así que no hay que probarlo con nada más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilerías Unidas (DUSA)
Nombre del Ron: Planas
Marca: Diplomático
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 6 años
Precio: $33
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 85

La cata del Ron

Aproximadamente en septiembre de este año comencé un diplomado en ron, por varias razones. La primera es que he sido fanático del ron desde hace unos siete años (aunque antes no lo podía ni ver) e inmediatamente descubrí que en Venezuela tenemos el mejor ron del mundo. 

Eso del «mejor ron del mundo» suena a la típica frase para enorgullecer a un país, especialmente uno tan escaso en el tema de buenas noticias como lo es Venezuela, pero no es solo una frase. Los rones venezolanos son premiados con medallas de oro y doble oro en todos los festivales decentes mundiales de licores, bebidas espirituosas y ron.

Sin entrar en todos los detalles de producción, almacenamiento y calidad, el ron venezolano es uno de 3 en el mundo que tiene Denominación de Origen Controlada (Guatemala y Nicaragua son los otros dos), pero la tenemos desde hace 15 años y mediante los requerimiento de esa DOC, junto con las leyes venezolanas para el ron, estos productos deben tener las siguientes características:

  1. Envejecimiento en barricas de roble blanco americano durante un mínimo de 2 años, sin reposición de mermas
  2. Grado alcohólico superior a 40° e inferior a 50°
  3. Producido a partir de la melaza de caña

No todo el ron que viene de Venezuela tiene denominación de origen, por cierto. Pero entre las marcas incluidas en ella están: Santa Teresa, Diplomático, Ocumare, Carupano, Roble Viejo, Cacique, Pampero, Calazan, Barrica, Veroes y no sé si se me escapa alguno.

El lugar donde estoy haciendo el diplomado se llama Academia de Sommeliers de Venezuela y gran parte de la plantilla de profesores son sumiller y/o expertos en destilados, aunque la mayoría se ha dedicado al vino, o al menos eso pareciera por la mayoría de las presentaciones que hacen. 

Por lo mismo, una buena parte del material de estudio y de cata tiene su base en el vino. Aunque yo me confieso total ignorante del vino, he aprendido bastante sobre ron en los últimos meses y por ello me voy a tomar el atrevimiento de catar y reseñar algunos de los rones que he probado. Pido disculpas por la falta de imágenes, pero todas estas catas han sido en la academia y la iluminación no es la mejor. Aparte de ello, creo que la calidad de las imágenes del líquido depende mucho de la copa y de los reflejos, así que tampoco sería lo mejor. 

Esta cata de ron es un tema bastante técnico, en donde la opinión personal y las preferencias no tienen cabida. Por eso, aunque en las reseñas de tabaco que hago siempre dejo gran parte de la puntuación a la experiencia al probarlo, pues en el ron esa experiencia no vale. Sin embargo, voy a tratar de no ser demasiado científico a la hora de hacer estas catas, a fin de no sonar como un robot y hacerlas más aburridas de lo que pueden ser. 

La cata del ron se mide por los siguientes atributos a través de los sentidos de la vista, olfato y gusto:

VISTA

  • Apariencia/Color
  • Densidad/Intensidad

OLFATO

  • Intensidad alcohólica
  • Aromas de origen/Aromas de Afinamiento
  • Calidad/Franqueza

GUSTO

  • Tipicidad (sabores a caña/melaza)
  • Calidad (rango de sabores dulces, ácidos, salados, amargos y astringentes)
  • Persistencia (entrada, permanencia de alcohol, largo)

Cada uno de estos aspectos tiene una puntuación máxima y al final el máximo de cada uno da 100. Mediante varias catas que hemos hecho en clase me parece bastante completa, aunque en la reseña como tal posiblemente sí le ponga algo de sugerencia de combinación, al menos.

Así que pronto colaboro con ron, además del tabaco. La mayoría del ron que reseñe será venezolano, pero ya veremos qué más encuentro. 

Emilio – Papa Joe (Corona)

En la infinita hegemonía de los americanos con el tabaco existe lo que se llama un ‘unicornio’; un cigarro muy difícil de conseguir sea porque la producción fue muy limitada, porque es muy viejo, porque en esa vitola no se hicieron oficialmente, o porque es muy caro. Toda la información que he logrado encontrar de este Papa Joe apunta a que se trata, efectivamente, de un unicornio

El Papa Joe fue un producto creado exclusivamente para Delaware Cigars, una pequeña tienda en el estado americano de Delaware y fabricado por Oveja Negra en Nicaragua con capa ecuatoriana y capote y tripa de Ecuador y Nicaragua, pero se vende como un cigarro extra fuerte. Sin duda su pequeño tamaño engaña, aunque lo tengo en el humidor desde mayo de este año y no me ha llamado tanto la atención por su pequeño tamaño, pues realmente me quedo picado cada vez que enciendo uno tan minúsculo. El Papa Joe realmente tiene aromas interesantes, incluyendo madera, pasas y melaza en su capa, seguido del mismo aroma de madera en la tripa con algo de azúcar morena, que puede ser una derivación de esa melaza, pero cuando lo pico la calada en frío me muestra más madera aún junto con café y un toque mineral, que puede ser simple sal por el manejo constante en el humidor. 

El tiro es un poco más apretado de lo que quisiera, y con este tamaño esperaría algo más suelto, pero me demuestra que está muy bien empacado, quizá demasiado bien. Me cuesta un poco sacarle una cantidad decente de humo en cada calada, por lo que tengo que darle 3 o 4 para fumar bien… sin embargo el cigarro comienza con una cantidad media de pimienta, sin aturdir mucho como esperaba por las descripciones de su sabor, pero sí tiene un poderoso componente de café y tierra mojada que constituyen la bienvenida al cigarro. 

Las fotos no son las mejores y culpo al móvil. Luego de 3 años con él, glorificando y vanagloriando las fotos que hago con el teléfono, ahora que decidí cambiarlo (estoy a la espera del reemplazo), comienza a tomar fotos de menor calidad, aparentemente. A lo largo del primer tercio se llegan a apreciar mayores intensidades de café que de tierra, pero en el retrogusto se aprecia un chocolate malteado muy agradable, que me hace fumar más y entre eso y las caladas constantes para mantenerlo encendido, el cigarro se calienta mucho. 

El segundo tercio llega apenas a los 20 minutos de fumada, aunque con este tamaño no es inesperado. El Papa Joe sigue teniendo un tiro apretado, aunque pareciera mejorar, sin embargo la quemada comienza a ser dispareja y eventualmente necesitará un retoque. Los sabores de madera y café siguen llevando la delantera, pero hay un cierto elemento dulce que no acaba de identificarse del todo, seguido de un sabor como de pasas que tampoco es muy intenso. Hablando de intensidad, esa descripción del cigarro parece un poco exagerada, pues si bien su intensidad se mantiene entre media y fuerte, no es la bomba que prometía.

A la mitad del cigarro sí tuve que darle un retoque, pues arriesgaba que siguiera quemando mal. También parece que este retoque ayudó a eliminar ese aspecto que me hacía el tiro tan fuerte, pero ahora se siente hasta esponjoso el cigarro, como si tuviera algo que lo sostenía en su rigidez y eso se quemó. El aspecto dulce del sabor se define en este punto como melaza, confirmando precisamente esos aromas cuando estaba en frío, pero todos los sabores que he sentido hasta el momento han estado bastante separados entre sí, por lo que el cigarro no se ha sentido muy complejo. 

El último tercio del cigarro llega a los 35 minutos de fumada y quizá ha sido un poco rápido, pero también sucede que el tiro se volvió a apretar en algún punto posterior a la mitad, por lo que tuve que reencenderlo y el afán de mantenerlo encendido ha mermado en su duración y (asumo) en la calidad de sabores. Sin embargo, en el último tercio aparece un aditivo en los sabores con chocolate y avellanas, que le da una mayor dimensión al cigarro, pero siendo el último tercio y en un formato de por sí pequeño, apenas disfruto de estos sabores durante unos 3 minutos antes de verme obligado a dejar el cigarro. Si bien los últimos dos años me he vuelto más fanático de vitolas de menor tamaño, creo que a esta corona no llego todavía, por lo que me quedo picado y con ganas de fumar más, pero hoy no será. El Papa Joe no me impactó tanto como me parecía que lo haría, pero es una buena pieza del abanico grandísimo de cigarros de edición limitada que fabrica Oveja Negra y que sin duda me va a gustar seguir probando. 

Ficha Técnica:
Fabricante: Fabrica Oveja Negra
Marca: Emilio
Modelo: Papa Joe
Dimensiones: 5 x 42
Tamaño: Corona
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Aromas: Madera, pasas, melaza, café.
Sabores: Madera, café, pimienta, tierra, chocolate, melaza, avellanas.
Puntuación: 77