Desde hace un tiempo tengo unos puros demasiado falsos que ni siquiera he querido meter en el humidor, aunque los tengo en una caja de habanos con un sobre de humedad, no buscando que mejoren (porque eso no sucederá), sino para cualquier tema adicional. Estos puros los compró mi padre en República Dominicana, ya sabiendo que son falsos. En algún lugar del blog coloqué el detalle, pero le costó $100 cada caja (compró dos, no sé por qué) y ambas cajas tienen el mismo número de serie. Yo le recomendé que por $200 se podría haber comprado 4 mazos de puros mucho mejores, pero a los 68 años el señor es un poco terco.
Cuando me los dio, solo por decencia y educación decidí fumar uno, y a la mitad lo tuve que tirar porque el dolor de cabeza era inmenso, además que no sabían a nada. En fin, aquí el puro en cuestión:
La apariencia del puro es muy verdosa, la capa es extrañamente flexible y moldeable. Si bien es tabaco, parece que tuviera 15 días de maduración, como mucho. El olor es mínimo y no huele a tabaco, sino más como a jardín.
Como si hiciera falta, aquí pueden ver en la anilla que efectivamente, no es original.
La capa no es una sola hoja, sino tres hojas distintas, que me gustaría pensar que son de la misma planta, y efectivamente huelen a tabaco, aunque como si estuviera recién cortado. Por supuesto son altas en amoníaco y su color verdoso puede tener mucho que ver en porqué me dio el dolor de cabeza al fumarlos.
Me impresiona que el capote esté tan completo, pues esperaba hojas en estado mucho peor, pero descuiden, todavía queda por revisar. Esta parte no tiene ese aroma tan ‘verde’, pero las hojas tampoco se ven bien. Muchas venas y el torcido es muy suelto.
La tripa. Gracias al flash se notan los múltiples colores de las hojas y sus maduraciones, puro picadillo envuelto por una hoja casi verde. El olor es escaso y, de nuevo, huele a plantas recién cortadas. Sin duda es un trabajo hecho para incautos.
Lanzado al mercado en septiembre de 2015, este tabaco es fabricado por Rocky Patel, aunque no dice el nombre por ningún lado; al parecer es para darle el prestigio a Hamlet Paredes, quien fuera torcedor cubano contratado directamente por la empresa y quien creó este tabaco en las oficinas de RP en USA, aunque el tabaco es fabricado en Nicaragua. Es vendido como la fusión más directa entre la ingeniosidad cubana y la fabricación nicaragüense. De hecho, en Cigars International son bastante explícitos al momento de decir que Rocky Patel ayudó a Hamlet Paredes a escapar de Cuba.
No es mi formato favorito, pero es el que conseguí cuando llegué a la tienda. Me lo recomendaron en la tienda Nat Sherman de NYC y tiene en el humidor desde abril de este año (8 meses). Es un cigarro realmente bonito, aunque no es ideal para tomarle fotos de noche, pues es súper oscuro, muy apretado y con muy pocas venas. Antes de encenderlo temía que el tiro fuera muy apretado, pero no pareció ser un problema. Sin embargo, en temas de aromas está lleno de ellos: a lo largo tiene aromas de cacao, especias, frutos rojos (o si los prefieren llamar «frutos del bosque», o «berries» para sonar más fino) y madera. En el pie tiene aromas de chocolate, dulce y madera, mientras que la calada en frío tiene un intenso sabor a tierra mojada, chocolate, madera y frutos rojos, predominando la cereza. El tabaco representa la definición de tabaco nicaragüense, con los sabores y aromas más tradicionales de esa región tabacalera, pero muy, muy rico. Tanto que casi no me aguanto para encenderlo.
La imagen muestra un tabaco brillante, pero en realidad era bastante mate. El tiro desde el principio es un poco apretado, pero no tanto como pensaba originalmente. Los sabores son tantos que tuve que anotarlos y ahora que los leo vuelvo a probarlos. Pocas veces he fumado un cigarro que desde el principio desprenda tantos sabores y me quede tanto tiempo degustándolo. Desde el principio se le siente un toque intenso de pimienta (es nicaragüense, claro), pero no tanto del tipo que te pica en la lengua, sino un sabor de pimienta. Seguidamente hay un sabor dulce que relaciono con chocolate, las cerezas están ahí aunque bien podrían ser moras. Pero lo que llama más la atención son los sabores secundarios, porque son múltiples: canela, regaliz, naranja, notas florales, vainilla y cedro. La intensidad es de media a fuerte e inmediatamente quiero buscar la versión robusto grande o salomón de este tabaco. Hacia el final del primer tercio la pimienta desaparecer y este Tabaquero parece más un tabaco boutique que un Rocky Patel, siendo más suave en sus intensidades que el resto de los RP que he probado, pero mucho más variado en los matices.
Comenzando el segundo tercio y aparecen nuevos sabores, aunque su aparición en este caso sacrifica sabores secundarios del primer tercio; no podía ser más. Sorprende porque en el segundo tercio el cigarro se hace más complejo, aparecen nuevos sabores: malteado, toffee, ahumado y más madera. La intensidad se mantiene en media, pero ya estoy esperando que venga el golpe de alta intensidad. RP debería crear más variaciones de este Hamlet Paredes, pues realmente es clase aparte del resto de los productos de ellos que he fumado, y teniendo en cuenta que son muy buenos los otros que he fumado: el Royale y el Vintage 2003 Cameroon y el The Edge Habano.
Mitad de tabaco, consulto mis notas y estos son los sabores: chocolate, cremosidad, dulzura, canela, regaliz, naranja, ahumado, cereza, madera, malta, pimienta, toffee, notas florales, vainilla y tierra. No necesariamente en orden de intensidades, pero sí en orden de sensaciones. Nada de cuero, lo cual también llama la atención. La calidad de este tabaco es excepcional, la variedad de sabores es impresionante y la riqueza y profundidad de ellos es brutal. Cabe destacar que los 8 meses de humidor que tiene han sido a una humedad casi constante de 71% y a veces me preocupa que quizá sea un poco alto, pero si el resultado es este, seguiré guardándolos… el Tabaquero se ha convertido en uno de mis cigarros estrella. Hablemos de precio. Me costó $8,15, que es un precio un poco por encima de lo que esperaría pagar por un cigarro de estas dimensiones, pero no es demasiado caro. No son $15 ni son $12, así que está a un precio decente. En internet veo los Salomón (193×58) en $9 y los Toro (152×52) en $8,50, lo cual me parece más que bien. Hamlet Paredes es un experto e instantáneamente me llama la atención todo lo que tuerza o lo que se le ocurra.
Último tercio: La línea de quemado se ha mantenido perfecta, y los sabores se simplifican un poco, haciendo que sean menos de ellos, pero bastante más ricos. La cremosidad, el chocolate y la malta se mantienen y se profundizan, mientras que el resto de la gama casi infinita de sabores parece haberse disipado un poco, o quizá es que estoy aturdido, pues la nicotina apareció con un poco de intensidad (no demasiada). un cigarro con muchos sabores y mucha complejidad, sin llegar a ser de alta intensidad, al menos no durante mucho tiempo. Tiempo total de fumada: 75 minutos, que podría haber sido menos, pero al final comencé a escribir la reseña y me distraje, haciendo que el cigarro se me apagara un par de veces.
Ficha Técnica: Fabricante: TAVICUSA Marca: Rocky Patel Modelo: Hamlet Tabaquero Dimensiones: 5½ x 42 Tamaño: Corona Origen: Nicaragua Capa: México (San Andrés) Capote: Brasil, México Tripa: Nicaragua Precio: $8,00 Puntuación: 87
Un cigarro relativamente especial y fabricado en cantidades muy limitadas, que confieso adquirí solamente porque me pareció llamativa la anilla, que es de metal y relativamente pesada. Normalmente no suelo adquirir cigarros con capas claras (tipo Connecticut shade o similares), y la verdad es que ni siquiera revisé eso antes de adquirirlo (lo cual hice en línea). Sin embargo, luego de unos 7 meses en el humidor decidí darle fuego, básicamente porque me di cuenta que la capa tenía algunos detalles y no quería que se siguiera rompiendo.
En construcción se ven venas mínimas y textura rugosa, aunque al tacto es bastante lisa y suave. Los aroma en frío son bastante escasos, predominando un toque dulce muy suave. Sabía de la existencia de un cigarro como este pero maduro, y por descarte asumí que era este, pero ante todo eso decidí que no importa… un puro es un puro y este valdrá la pena fumarlo, siendo Connecticut o no. Por un momento me asusté pensando que me daría gripe porque no le sentía ningún aroma, pero se lo di a alguien más que me lo confirmó: el cigarro no tiene aromas adicionales. Las caladas en frío dan un aroma muy lejano de paja y madera.
La verdad es que por la apariencia uno podría decir que el cigarro fue fabricado en 2006, pues la capa realmente está fracturada en varios sitios. Afortunadamente en términos de sabor no se limita al típico suave por ser Connecticut, sino que tiene una intensidad media que me hace ilusionarme un poco con él. Entre los sabores iniciales se presenta un toque cremoso muy suave y un sabor lejano de cuero y un toque picante de pimienta en la lengua. La anilla está un poco suelta, sin duda es a propósito para poderla quitar sin mayor problema, pero dadas las imperfecciones del puro, a veces se engarza.
Me llama la atención lo blanca que es la ceniza y realmente, pese a la capa clara, el sabor hasta los momentos es bastante interesante. La línea de quemado también se mantiene bastante uniforme con apenas algunas imperfecciones que no parecen ser mayor problema. El tiro es bastante decente también y los sabores siguen presentes, aunque ya para este momento la pimienta desapareció. Ese sabor cremoso del principio se convirtió en un sabor de caramelo con la misma propiedad, lo que hace del puro algo más sabroso de lo que esperaba. El aroma de madera también está presente pero en segundo plano.
El tiro sigue bien, pero la línea de quemado ya está variando, sin duda gracias al hecho que la capa se está despedazando. Pero mantengo la anilla en su lugar y espero que eso sea lo que hace falta para que este tabaco se mantenga en su puesto. El final perdura un buen rato y la intensidad se mantiene en media.
En una de las caladas parte de la capa se me queda pegada en los labios, por lo que decido que ya es momento de quitarle la anilla, que si bien está manteniendo algo de forma en este puro, también es la causa primordial por la que el tabaco se esté desprendiendo. La cara interna de la anilla tiene velcro que, pienso, ha contribuido a desgastar la capa. La pimienta está ahí solamente en aroma, ya no en sabor.
Una inspección más detallada me demuestra que sí, en efecto, el velcro de la anilla hizo que se desgastara y rompiera fácilmente la capa, pero no es el único problema; la capa es muy delgada también. Al menos el tiro y el humo no se han visto afectados por los momentos, siendo casi perfectos, y el tabaco no ha necesitado retoques hasta ahora.
El tabaco lo piqué con una guillotina en V, pero ha cedido tanto la capa que ya parece que lo hubiera picado con un machete. Menos mal que se trata de tabaco de buena calidad, pues en cada calada no termino con la boca llena de tabaco picadillo. Sin embargo, mis compañeros de fumada ya me ven con cara de lástima cada vez que levanto el puro.
Me rindo. Le quito la capa, pues en cada calada la despego más y termino quemándome un par de veces. El sabor ha sido perfecto desde el principio, pero la degradación de la capa hace que fumar sea un suplicio. Ha pasado una hora de fumada y ya siento que puedo dejarlo hasta aquí, aunque me tomo mi tiempo y arriesgo en cada calada para ver si hay nuevos aromas y sabores, y realmente en términos de sabor el puro no defrauda. Caramelo y pimienta son los sabores principales, mientras que el sabor de madera siempre se mantuvo en segundo plano.
Termino quemándome los dedos, pero no por fumarlo mucho, sino porque es inevitable que el cigarro colapse eventualmente luego de quitarle la capa. Por su precio y por la construcción es un tabaco que jamás volveré a comprar, además que por un Connecticut no quisiera pagar más de $7 y este costó $9,50. Pero al menos ya salí de él. No descarto probar la variedad maduro, que se ve mucho mejor, solo tomaré la previsión de quitarle la anilla rápidamente, puesto que es simplemente para exhibirlo, aunque la página insiste en que es reusable… no me imagino para qué.
Ficha Técnica: Fabricante: General Cigars Marca: Macanudo Modelo: Vintage 2006 Dimensiones: 6 x 54 Tamaño: Toro Origen: República Dominicana Capa: USA (Connecticut) Capote: USA (Connecticut Habano) Tripa: Nicaragua, República Dominicana, Honduras Precio: $8,50 Puntuación: 51
Dominicano por todos lados, este tabaco que lleva el nombre del fundador de La Flor Dominicana llegó a mí como recomendación en una tienda de tabacos (creo que fue Smoke Inn, en Pompano Beach). Es un cigarro con apariencia bastante rústica, con muchas venas y una textura poco lisa, muy rígido y sin un solo punto suave, que ha hecho que no lo quiera mucho, pues me hace pensar que el tiro sería muy duro.
Sin embargo es un puro bastante aromático, incluso antes de encenderlo. Los aromas que más resaltan a lo largo son canela, chocolate, ron endulzado, maní, café y madera, mientras que en el pie y la calada en frío presenta aromas de maní tostado, especias, chocolate, ron, canela, café y madera, todo cubierto por un aroma destacado de pimienta. En particular disfruté este tabaco virtualmente en compañía de algunos compañeros en un grupo de Facebook, por lo que poder hablar (por texto) sobre las apreciaciones de este tabaco y el mundillo tabaquero en general mientras lo disfrutaba hizo de esta experiencia algo diferente.
También traté de ver una película, pero la verdad es que la conversación estaba mucho más amena y divertida. En las primeras caladas confirmo mis sospechas: el torcido es más apretado de lo que suelo disfrutar, aunque el humo es abundante. Desde el principio los sabores desbordan, junto con un aspecto muy cremoso en ellos, acompañando sabores de maní, chocolate, café, pimienta y un sabor que solo puedo describir como mantequilla. Sin embargo, con esta cantidad de sabores, el cigarro se siente muy simple, y no lo menciono necesariamente como un defecto.
La intensidad es media y casi al finalizar el primer tercio parece sentirse una cierta complejidad cubierta por dos sabores predominantes: cremosidad y maní. No es un cigarro muy equilibrado, y a veces los sabores antes mencionados dominan el perfil, pero de repente desaparecen y a los 2 minutos se presentan de nuevo… inconsistente, es lo que lo llamaría. Con unos 30 minutos de fumada finalizo el primer tercio y justo cuando comienzo el segundo los sabores se expanden… no llegan a ‘explotar’ realmente, pero sí se sienten un poco más fuertes, manteniendo todavía la intensidad en media pero llegando al límite de ambos. A los sabores antes mencionados se le unen notas florales y el sabor a café se convierte más en el sabor de un espresso.
Todos los sabores e intensidades que he descrito harían del Litto Gomez una maravilla si se tratara de un cigarro de 6-7 dólares, pero costó $11, por lo que de verdad esperaría aromas mucho más fuertes y sabores en donde dominen más las especias. A la mitad del tabaco los sabores se complementan mejor, pero nada que sorprenda demasiado. En general es un tabaco con una cantidad bastante variada y grande de sabores, solo que no tiene esa ‘riqueza’ que uno esperaría en un tabaco de este precio.
Entrando en el último tercio y marcando los 65 minutos de fumada, el cigarro redujo su intensidad y se mantiene cómodamente en un punto medio. Dado el nombre que lleva y el precio, esperaba sabores, aromas e intensidades mucho más agresivos, algo que me hiciera respetarlo mucho más. Durante la conversación que acompañó la cata surgió la pregunta de cuál es la nacionalidad preferida para los tabacos, y yo dije que mis consentidos son los dominicanos (es un tema para un hilo nuevo), pero cierta mente el Diez 2015 no es el mejor ejemplo que usaría para justificar ese consentimiento. Ala mitad de este último tercio la pimienta vuelve a destacarse y aprecio un poco más al tabaco, pero no lo suficiente como para elogiarlo.
Quizá el mayor problema de este tabaco sea la inconsistencia en sus sabores y aromas, que si bien son buenos en algunos momentos, no se mantienen durante toda la fumada, y eso es lo mínimo que yo esperaría en un tabaco de este precio. En general tiene muy pocas transiciones y carece de complejidad. ¿Boté $11? No, para nada. Esa molestia solamente la siento cuando me doy cuenta que compré habanos falsos, este tabaco lo disfruté, solo que quisiera haberlo disfrutado más.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera La Flor Marca: La Flor Dominicana Modelo: Litto Gomez Diez 2015 Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: República Dominicana Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana Precio: $11,50 Puntuación: 86
La página web de Aruhiba es bastante singular, en el sentido que no habla para nada del producto, ni de su blend, ni de su maduración, ni de si es bueno o es malo, pero los venden por cajas a precios «competitivos», que es un eufemismo para decir que al mismo precio que los centroamericanos normales (entre $150 y $250). En apariencia son realmente lo que uno esperaría de un tabaco nicaragüense u hondureño, pero es de Aruba, una isla desértica, árida y cuya planta principal es el cactus. No suena muy apetecible para cultivar tabaco, pero le hecho es que lo están haciendo y el producto es bastante decente.
En apariencia tienen varias venas en la capa pero no muchas imperfecciones. En frío los olores y caladas son escasos de contenido, con un aroma lejano de césped y quizá un poco de paja, que puede ser por la simple derivación de césped a algo más seco. Además de eso, se le siente un aroma lejano de tierra. Con pocas expectativas lo enciendo, abierto a lo que sea que emane de aquí.
Debo decir que estoy sorprendido… desde la primera calada este tabaco emana varios sabores agradables aunque un poco tenues, entre los que incluyen un sabor dulce, cuero y canela. A partir de los primeros 2-3 centímetros esos sabores se disipan un poco y se le siente como un ‘chispazo’ de pimienta que dura no más de 20 segundos y el dulce se mantiene, pero sin dominar el sabor.
A mitad del primer tercio se le sienten toques mínimos de vainilla (que identifico con el maridaje de cocacola) y el sabor dulce es acompañado por un sabor lejano de miel, que se hacen bastante interesantes. El tiro es perfecto, aunque la cantidad de humo podría ser mayor, pero también está en el umbral de lo normal para estas dimensiones. Por un momento casi estoy tentado a abrir la página y pedir una caja, no importa que sean caros, pues son escasos y con apenas 5 meses de humidor tiene un muy buen sabor, pero mejor esperar y fumarlo todo.
Comenzando el segundo tercio y la pimienta se siente más fuerte, junto con el sabor dulce del principio, pero ya no incluye la miel ni ningún otro sabor. No sé si es que se están desarrollando los sabores o si el puro ya dio todo lo que iba a dar. El sabor dulce sabe casi igual al azúcar morena, por lo que mantengo la esperanza de probar algo más o que alguno se desarrolle.
Comienza el último tercio, y los sabores dulces y picantes son los únicos que han estado desde el segundo tercio; el dulce ya no es de azúcar morena, sino más como un dulce generalizado… como la típica mezcla de azúcar que a veces colocan en la pega de algunas capas. También la nicotina aparece contundentemente y la pimienta aparece más como aroma que como sabor, pero pareciera incluir distintos tipos de pimienta, distintos colores.
El cigarro finaliza sin mucha pena ni gloria, pero confieso que me impresionó bastante porque antes de encenderlo no tenía ningún aroma especial y lo hice con muy bajas expectativas, con esa entrada el tabaco me sorprendió. También prueba que en Aruba aparentemente se está haciendo buen tabaco, especialmente teniendo en cuenta las condiciones climáticas de viento extremo y clima desértico que tiene la isla. Es increíble que otros países más cercanos a ella y con mejores condiciones no tengan tabacos tan buenos como este. A la próxima oportunidad que tenga de visitar One Happy Island buscaré estos u otros de la misma marca, pues según su web tienen bastante variedad.
Apenas comencé esta afición por los puros, que tampoco fue hace tanto, solamente cumpliré dos años en diciembre, comencé a seguir a varias cuentas en Instagram que colocan fotos de habanos y puros, y desde el principio este me llamó muchísimo la atención. Quizá porque muchos de los ‘respetables’ del negocio lo ponían como uno de los mejores, pero cuando lo fui a buscar en enero a USA, nadie tenía ni idea de lo que les estaba diciendo. Sus caras eran las mismas que ponían cuando (en medio de mi ignorancia) les pedía tabacos cubanos. Sin embargo, en marzo tuve la oportunidad de conseguirlo en NYC y me lo traje muy felizmente. El sábado pasado, luego de un almuerzo muy español, con pulpo, sardinas, empanada gallega, chorizos y demás delicias, me pareció que era la oportunidad más propicia para probar El Güegüense. Sin embargo, no lo fue y ahora les cuento por qué.
Una revisión de su página web me llama bastante la atención porque aparecen varias vitolas en que se comercializa, incluyendo churchill, torpedo, robusto y esta llamada toro huaco, que sin duda me parece la mejor, al menos para mis gustos. El cigarro fue lanzado en 2015, por lo que una parte de mí ansía que esté en el Top 25 de 2016, pero no sé si su lanzamiento lo hubiese ubicado para el de 2015 y no entró, pero en 3 semanas veremos. Hablando de la marca en sí, pues si el castellano que sé es el correcto, un ‘güegüense’ me parecería que es un gentilicio de alguien que viene de alguna zona llamada ‘Güegüe, sin embargo el todopoderoso Google me prueba que en realidad es el nombre de un drama satírico tradicional de Nicaragua y el nombre deriva de la palabra nahuatl «huehue», que significa el sabio o el viejo… ¿pensaban que no iban a aprender nada en mis reseñas?
El puro es creado por un hombre llamado Nicolas Melillo, quien trabajaba en Drew Estate (entre 2013 y 2014) y fue uno de los creadores del Liga Privada. Los aromas principales del puro son escasos, siendo la madera el principal, seguido de un aroma dulce y no mucho más. Una vez picado, se sienten más aromas, incluyendo paja, césped, pimienta, mucha más madera y el mismo toque dulce. La calada en frío presenta madera, dulzura, frutos secos y notas de tierra.
En verdad el tabaco es hermoso y llevo tiempo queriendo fumar uno de los grandes que tengo, pues en las últimas semanas creo que lo más grande que me he fumado (con excepción de un Gigante de Ramón Allones, que resultó ser falso) ha sido un lancero. El tiro es excelente en el tabaco, con toques fuertes de cereza y cremosidad desde el principio, el típico golpe de pimienta de los tabacos nicaragüenses está presente junto con sabores tostados y de nueces. Muy levemente se le sienten toques de cacao y la tierra, que aunque no estuve presente en las primeras caladas, va in crescendo durante los primeros 2 centímetros. También se le siente la madera y un toque de café.
Es un tabaco inmenso y lo dejo descansar durante un buen rato entre cada calada, buscando que esos aromas y sabores se vayan consolidando, y realmente quema lento también. Comparado con el Aging Room del día anterior, este tabaco es una belleza y el F55 es casi imperdonable lo que tardó en desarrollar su sabor. Es que además dentro de este primer tercio sigue desarrollando y mostrando sabores nuevos, aparece un sabor a maní y el sabor achocolatado da la impresión que es una barra de chocolate de las americanas, con salsa picante. La intensidad no deja de ser media, por lo que el tabaco es muy sabroso y desde ya estoy claro que este tabaco estará en mis próximas compras y siempre entre los mejores para mí. Hacia el final del primer tercio aparece un sabor de caramelo, pero del tipo natural, que sabe más a azúcar tostada y la cereza sigue muy presente.
Comenzando el segundo tercio ocurrió el desastre, que si bien fue temporal, no me dejó disfrutar esta parte del tabaco. Desde que tengo como 4 años soy alérgico a los camarones, langostinos, langosta y demás, y no es alergia de esas que me hincho o me salen ronchas, sino que es más intolerancia por lo que viene acompañada de unas náuseas tremendas y malestar estomacal. Si bien no había comido nada de eso al almuerzo, no sería descabellado pensar que posiblemente todo haya sido cocinado en el mismo sitio o usando los mismos utensilios… no es la primera vez que sucede, pero sí era la primera vez que me pasaba mientras fumaba. En ese momento lo primero que hubiera hecho una persona cuerda sería apagar el puro e ir a pasar la alergia en el baño, pero este tabaco está demasiado bueno y no me atrevería a apagarlo, pues reencendido no sabría igual. Afortunadamente mi esposa es enfermera y me dijo que (efectivamente) era alergia y me dio un antialérgico… al cabo de unos 20 minutos ya me sentía mejor y a los 45 minutos estaba perfecto. Sin embargo, se consumió una buena parte del puro en ese tiempo (no le di más caladas, pero se las arregló para mantenerse encendido). Así que el segundo tercio de este puro es un misterio para mí.
Durante el último tercio todavía tenía secuelas de las náuseas, por lo que los sabores puede que hayan estado un poco apagados para mí, pero ello solo significa que El Güegüense es otro de los que tendré que adquirir muy pronto. En total el puro pasó unos 7 meses en mi humidor, pero según lo que he leído, está ‘ready to smoke’ en lo que es adquirido, y es un ‘flavor bomb’ en varias explosiones, dado que al principio hubo una y hacia el final hubo otra, y no quisiera dejar de pensar que en la mitad también había.
Hacia el final nunca se calentó demasiado y la nicotina (que tenía que aparecer) no era demasiado intensa. La pimienta volvió a mostrarse y con bastante fuerza. El tiempo total de fumada fue de casi 2 horas y media, pero también hay que contar que estuve muy mal durante unos 35-45 minutos, por lo que tendría que darles una mejor estimación de tiempo cuando lo vuelva a fumar. Lo que ha logrado el Sr. Melillo (que según su foto es casi un niño!) es suficiente no solo para querer comprar otro Güegüense, sino cualquier otro tabaco que haga.
Ficha Técnica: Fabricante: Aganorsa Leaf Marca: Foundation Cigar Modelo: El Güegüense Dimensiones: 6 x 56 Tamaño: Toro Huaco (Toro) Origen: Nicaragua Capa: Nicaragua (Corojo 99 Finca Puntalito Jalapa) Capote: Nicaragua (Corojo 99 Finca San José Jalapa) Tripa: Nicaragua (Corojo, Criollo Estelí, Jalapa) Precio: $11,50 Puntuación: 89