Crispin Patiño – Capa Clara (Corona)

Voy a confesar que yo me decidí sobre Crispin Patiño hace ya algún tiempo. En mis primeros meses como fumador los compraba con una cierta regularidad y eran casi lo único que fumaba. Luego, con el paso del tiempo y la apertura de horizontes, probé otros orígenes y realmente mi gusto por Crispin Patiño fue mermando cada vez más. Un par de años después decidí probarlos de nuevo e incluso lo reseñé y la verdad es que eso fue hace 8 años y creo que no los he vuelto a fumar desde entonces. Incluso, llegaron a cambiar la anilla y no los he probado después de ese cambio. Pero hace un tiempo una amiga me regaló uno de la anilla vieja y me dijo que con guarda mejoran bastante. Por diversas razones no lo llegué a fumar hasta esta semana, que finalmente lo encontré en el fondo del humidor y le di fuego.

Recuerdo que hace años existía una página web de Crispin Patiño y que ésta mostraba todas las vitolas disponibles, pero ya no parece ser el caso. Existe una página web, pero dice que está en construcción. Creo que el cigarro que tengo es una corona, pero sus medidas son alrededor de 5½ x 46. Se nota bastante bien cuidada su capa Connecticut ecuatoriana, con algunas imperfecciones y venas, pero por lo general bien construido, aunque la perilla está suelta y casi rota, creo que por la guarda o por el poco cuidado con el que lo traté en el humidor. Los aromas en la capa son escasos, destacando papel y paja, mientras que en el pie son similares, pero algo que me recuerda más a una madera mojada. Lo pico con la guillotina plana y la calada en frío denota un tiro decente y aromas a madera, cuero y paja.

El Capa Clara enciende de manera uniforme y rápidamente y la verdad es que por eso no tengo ninguna queja. Incluso no tarda mucho en desprender algunos sabores, escasos, pero ahí hay notas de madera, pimienta muy suave y nueces y realmente no mucho más. El retrogusto es de cuero viejo con madera seca y hasta ahí. Pero quema bien, tiene un buen tiro e incluso si lo dejo un rato en el cenicero, se mantiene encendido. El anillo de combustión es perfectamente recto y hasta una buena ceniza mantiene.

El segundo tercio no es muy distinto, pero sí hay sabores adicionales a café, pero es más como si estuvieras pasando por el frente de una casa en donde están haciendo café en la cocina. Se siente algo pero suficiente como para que no puedas decir que no se siente y definitivamente no es de una gran intensidad. La sensación picante en boca es quizá lo más intenso a nivel de sabores, y los de cuero y madera están ahí, secundarios. Sigue quemando muy bien y el humo es abundante, pero si se me ocurre tomar algo con más sabor que un vaso de agua, el sabor del cigarro desaparece.

No hay manera de negar que está quemando de maravilla, con una ceniza que se mantiene sobre el cigarro aunque el cepo sea pequeño y esta ceniza es de un color bien uniforme, con un anillo de combustión muy recto. Los sabores son similares, pero sin la esencia lejana de café, así que básicamente son cuero, madera (ya es leña en este punto), algo de pimienta, nada de nueces y no mucho más. El humo es abundante, la intensidad es media-baja y la fortaleza es baja. Pero fue una hora de fumada muy normal.

Con el tiempo y la experiencia creo que he ido ajustando e incluso mejorando la sensación de justicia en mis puntuaciones. Ya no soy tan lapidario con los cigarros que no me gustan y esto se traduce en menos puntuaciones bajas, a menos que el cigarro sencillamente no queme, por lo que opto por no puntuarlo porque me parece obvio que es un tema de la guarda/conservación y no de la liga. Hay sus excepciones pero ya no son tantas. Dicho eso, este Capa Clara debe tener alrededor de 6 años de guarda, quizá más pues hace varios años que las anillas rosadas desaparecieron. Pero si bien la experiencia no mejora mucho con respecto al resto de los Capa Clara que he fumado, al menos no empeora tampoco. No es un cigarro al que se le van los sabores, porque simplemente no tenía muchos sabores ya de entrada. Pero que con estos años encima se mantenga bien fumable e incluso agradable, hasta cierto punto, es algo que destacar. No es un cigarro que compraría nuevamente, pero sí agradezco a quien me lo obsequió porque sé que no lo hizo con intenciones de despotricarlo, sino más bien para que yo también pudiese comprobar su calidad. Su peor enemigo sigue siendo su precio, pero eso es para conversarlo en otro momento.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Bermudez
Marca: Crispin Patiño
Modelo: Capa Clara
Dimensiones: 5½ x 46
Tamaño: Corona
Origen: Venezuela
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Venezuela (Cumaná)
Tripa: Venezuela (Cumaná)
Precio: $9,00
Puntuación: 74

Tequila: Maestro Dobel Diamante

Otro tequila cristalino, aunque esta marca lo llama Diamante. En mi última reseña de un tequila cristalino coloqué más o menos lo que es y lo que pienso de él. Para ahorrarte la búsqueda y rellenar un poco esta reseña, te lo explico a continuación:

 El tequila cristalino es una aberración. Se trata básicamente de un tequila añejo (aunque puede ser reposado y/o extra añejo) que es filtrado por carbón para quitarle todo el color. Como suele suceder al ron y otros destilados, este filtrado también le elimina sabores y aromas, y con la adición de más agua y endulzante, se hace más suave. Pero el tequila no tiene que ser suave para ser bueno. Debe ser intenso y complejo.

Por los puristas el tequila cristalino es visto como un intento de las grandes marcas y sus dueños de esconder las imperfecciones que puedan tener sus productos y luego usar millones de dólares en mercadeo y publicidad para venderlo como un producto premium.

El Maestro Dobel Diamante es destilado dos veces en alambiques de acero inoxidable y es un blend de tequilas reposados, añejos y extra-añejos, que pasaron su tiempo reglamentario respectivo en barricas de roble blanco vírgenes. Es luego filtrado y finalmente embotellado a 40% de alcohol por volumen.

En nariz este Dobel Diamante es bastante suave y dócil, con notas fuertes de vainilla, agave, azúcar refinada y no mucho más. No son aromas desagradables, sólo poco interesantes.

En boca es bastante dulce, con notas de vainilla y muy poco agave. Hay notas de caramelo también y realmente no mucho más.

El Maestro Dobel Diamante sabe bien. Creo que le gusta a muchos y esa es la razón de su éxito. Pero no es un tequila hecho para quienes les gusta el tequila. En efecto, es un tequila hecho para quienes no les gusta el tequila. Y por ese precio hay muchas opciones mejores, sobre todo si no te gusta el tequila.

Ficha Técnica:
Fabricante: NOM 1122
Nombre del Tequila: Diamante
Marca: Maestro Dobel
Origen: México
Edad: Varía
Precio: $75
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 75

Bolivar – New Gold Medal

Desde los años 60 y hasta 1992, cuando fue descontinuado, Bolivar tenía un cigarro en su vitolario llamado Gold Medal. En 2004 hubo una edición limitada del cigarro disponible solamente en Alemania y en 2007 lo lanzaron como producto global, manteniéndolo hasta 2011, todos con medidas de 6½ x 42. Pero en 2023 volvieron a lanzar el cigarro, con las mismas características del envoltorio dorado, pero en otra vitola, curiosamente llamada Partagas 15 y con medidas de 6½ x 48, así como una anilla que indica que es exclusivo de La Casa del Habano. El precio de venta de esta nueva edición es de $27 por unidad.

Es bastante obvio que el cigarro no se puede fumar con el envoltorio dorado, pero al quitarlo se lleva las dos anillas que están puestas sobre él, por lo que durante toda la fumada estas anillas siguen pegadas (no se desprenden totalmente) pero bailan sobre el cigarro. La capa del New Gold Medal es bastante irregular y marmoleada, pero se ve uniforme y tiene aromas sobre la capa de orejones de durazno, melaza y pretzels. En el pie hay notas ligeramente dulces y algo que me recuerda al corcho de un ron, y la calada en frío, que tiene un tiro muy respetable, tiene aromas muy similares, con la adición de cáscaras de maní.

Desde el inicio el New Gold Medal me sorprende, principalmente porque mi experiencia con habanos es de un inicio ‘tímido’ en la mayoría de los casos, con sabores que se van desarrollando y si bien el New Gold Medal va desarrollando sabores durante el primer tercio, también hay sabores bien marcados desde el principio. Hay una nota suave picante, cereal y un dulce básico, como de jarabe simple. Hacia la mitad de este inicio hay notas vegetales más que herbáceas, una tierra seca que se siente más como arcilla, y un retrogusto de mermelada y cáscara de naranja. La intensidad es media, con una fortaleza baja a media-baja, y aunque la ceniza se niega a aguantarse mucho, el tiro y la construcción se siente mejor de lo que pensaría.

Hay veces que fumas y sientes una sequedad y una sensación áspera en la garganta. Esto es exactamente lo contrario a una fumada cremosa, donde hay como una oleosidad en el humo y una untuosidad en boca, que hace que los sabores se mantengan más tiempo en boca, incluso después de botar el humo. En el segundo tercio del New Gold Medal, esa sensación cremosa es bien notable, aunque el sabor de pimienta sigue presente e incluso un poco más intenso, también hay sabores de madera fresca, cáscara de maní y los sabores de cereales y dulzura se mantienen. La fortaleza llega a media, con una intensidad similar, pero solo espero que pueda mantener este ritmo hasta el final. La ceniza continúa siendo un problema para mi camisa, pero el anillo de combustión, aunque imperfecto, no es problemático y no llega a necesitar retoques.

La pimienta en el último tercio se recoge un poco, pero sigue teniendo esa sensación cremosa en el paladar, acompañando sabores de madera, dulzura y una nota de tierra seca que solamente llegué a sentir en el primer tercio y por poco tiempo. Es más, esa sensación cremosa es que la que me lleva a pensar que le intensidad se mantiene en media, porque la fortaleza bajó a media-baja nuevamente y ahí es donde se mantiene. La construcción no me da problemas, pero sí me llama la atención como la ceniza nunca se quiso mantener más de un centímetro sobre el cigarro, mientras que en todo lo demás se comportó de maravilla, con un tiro muy decente y humo abundante en toda la fumada. Me toma una hora y 40 minutos fumar este New Gold Medal hasta el punto de quemarme los dedos.

Un tema muy habitual con los habanos es la necesidad que tienen de añejar y que es necesario mantenerlos varios años en el humidor para que lleguen a su punto. Por esta razón y porque en ocasiones he probado cigarros a los cuales ciertamente les faltaba un tiempo mayor de guarda, estaba un poco escéptico de fumar este cigarro que salió hace relativamente poco (menos de 2 años), pero también pasa que quien me lo obsequió sabe esto y los guarda de la mejor manera. Es decir, en un humidor especial para habanos, a una humedad relativa menor que la de los centroamericanos (alrededor de 64%) y cuando lo conservé en mi humidor a 66% no hubo un gran choque. Entre eso y el dry boxing antes de fumarlo (dejarlo en una caja de madera durante 12 a 24 horas antes de fumarlo), creo que garanticé las condiciones óptimas del cigarro… o quizá fue suerte y quemó bien y todo lo que hice simplemente continuó esa cadena. Pero no es el caso siempre, por lo que creo que tuve suerte.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Bolivar
Modelo: New Gold Medal
Dimensiones: 6½ x 48
Tamaño: Partagas 15 (Gran Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $27,00
Puntuación: 94

Ron: The Nectar Venezuela 15 Years

The Nectar es una empresa de Bélgica, que además de ser el mayor importador de destilados a ese país, también tiene una línea propia que adquiere rones de todo el mundo y los embotella. En el caso de esta botella, se trata de un alcohol de caña proveniente de Venezuela.

En efecto, es un ron destilado por Corporación de Alcoholes del Caribe y estoy casi seguro que añejado en Venezuela también, durante 15 años y embotellado directamente de la barrica, a 61,7% de alcohol. No hay mucho más que indicar, porque la botella no destaca más.

Cuando digo que estoy casi seguro que se añeja en Venezuela es porque los colores del líquido me hacen pensarlo, o al menos no se ha añejado continentalmente. En nariz es bastante perfumado, con aromas de naranja, caramelo, almidón, parchita y una cierta nota de tierra húmeda.

En boca es intenso, destacando sabores de madera mojada dulce, caramelo, chocolate, avellanas y una nota ligeramente ácida que me recuerda a la fruta de la uchuva, que en Venezuela no se ve mucho, pero no deja de ser deliciosa. El retrogusto tiene un toque ahumado y de madera.

En mi historial de rones venezolanos que son embotellados afuera, creo que este The Nectar 15 está entre los mejores que he probado. Quizá su variedad de sabores no sea la más amplia y muy seguramente se trata de un producto destilado por columnas, pero la complejidad de un ron venezolanos añejado tanto tiempo en Venezuela y sin filtrar, de verdad que es impresionante.

Ficha Técnica:
Fabricante: CADC
Nombre del Ron: Venezuela 15 Years
Marca: The Nectar
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 15 años
Precio: $90
Densidad alcohólica: 61,7%
Puntuación: 93

Alec Bradley – Coyol (Petit Lancero)

El Coyol es uno de los primeros cigarros que fumé y posiblemente Alec Bradley sea una de las primeras marcas que tomé en serio, al menos en mi paladar neófito que estaba ávido de cosas nuevas y diferentes, y Alec Bradley llenó ese vacío con una marca de fácil recordación y con blends que llenaban mis expectativas. Ahora con 10 años fumando, quizá no soy tan fácil de impresionar, aunque también tiene que ver que la marca ha cambiado un poco sus ligas, ha caído bajo y ha llegado algo, al igual que yo. Es que fue en 2016 cuando probé este cigarro por primera vez, y recuerdo que me gustó bastante. Un par de años después compré cinco cigarros y creo que terminé regalando tres, porque realmente no estaba bueno. Así que cuando un amigo me obsequió éste en petit lancero para que lo probara, pensé que era hora de darle una segunda oportunidad (o tercera?), pues quien me lo obsequió tiene varios y no sabe qué hacer con ellos.

En esta ocasión la vitola es petit lancero, con medidas de 6½ x 41, que creo es algo que no he probado antes. Sigue siendo una liga relativamente fácil de definir, con una capa hondureña, aunque de un varietal llamado Trojes, pero con doble capote hondureño y nicaragüense, sobre tripa de Honduras y Nicaragua. Es fabricado en Honduras, en la fábrica Raíces Cubanas, que si no es de Alec Bradley, creo que casi todos sus productos son, o eran fabricados ahí. Se ve bien construido con una capa bastante imperfecta pero sin elementos que me hagan pensar que no esté en buenas condiciones. No obstante, este cigarro debe tener alrededor de unos 6 a 8 años de guarda y tengo curiosidad de qué tan bueno pueda estar. Por lo pronto la capa tiene notas dulces, como de una torta de pan, con un toque de nuez moscada. La calada en frío tiene notas de establo, pimienta y algo herbáceo, pero muy prometedor.

El Coyol comienza suave, con una buena cantidad de humo y unas notas que me hacen pensar en principio que ya su tiempo pasó, pero no es así y con apenas unos centímetros consumidos las notas de tierra húmeda, caramelo y café son abundantes, con una quemada muy buena y recta, así como humo abundante. El cigarro realmente ha aguantado y se comporta muy bien. El tiro no es uniforme y a medida que va quemando tiene secciones que se comportan muy bien y otras que me dejan pensando en qué puede haber pasado. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media y la verdad se porta bien.

Van apareciendo sabores en el segundo tercio y éstos incluyen caramelo, pero con un matiz como de caramelo salado, nueces, vainilla, toffee y canela, que se mezclan con esas notas de tierra y café que sentí en el primer tercio. En términos generales, el Coyol se comporta muy bien y lo único por lo que podría penalizarlo es que ninguno de los sabores parece dominar, sino que es una amalgama de sabores todos a la misma intensidad, que por el tiempo que tiene de guarda parecen estar más cercanos que cuando era más joven, o al menos cuando lo fumé en una vitola mayor, realmente. La intensidad es media, con una fortaleza igual y en el retrogusto hay una nota insistente de pimienta que comienza al principio del tercio y hacia el final del mismo ya se siente mucho más presente.

En el último tercio los sabores se funden aún más, pero puedo determinar tierra, canela, vainilla, madera y una mezcla de distintos matices de caramelo que de verdad que no tiene desperdicio, que incluyen caramelo per se, caramelo salado y toffee. La quemada no es tan uniforme y un retoque hace falta, pero todo tiene su precio y el Coyol me entrega un final mucho más complejo que los anteriores, donde la intensidad llega a media-alta y la fortaleza baja a media-baja, haciendo que cada calada se disfrute aún más. Me toma una hora y 35 minutos, que es más de lo que esperaba pero menos de lo que me daría un lancero normal, pero éste no es un lancero normal.

La consistencia de los sabores en el Coyol que fumé originalmente fue algo que me cautivó y realmente me abrió la mente a lo que podía ser un cigarro bueno que no era caro. No fue mi primera experiencia con una fumada así, pero simplemente me demostró que era posible en más de un blend. En el petit lancero no es tan consistente pero eso solo significa que es más variado, con mucha evolución y una fumada que, incluso con tantos años de guarda, al menos en esta vitola se comportó de maravilla y que demuestra todo lo que un lancero puede ser. Es una lástima que tantas marcas simplemente no lo hagan, pues la fumada con un año o con 10 años de guarda varía mucho más que en un cigarro con mayor cepo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Coyol
Dimensiones: 6½ x 41
Tamaño: Petit Lancero
Origen: Honduras
Capa: Honduras
Capote: Honduras, Nicaragua
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 89

AJ Fernandez – Mayimbe

Por ahí por 2013, antes de que AJ Fernandez fuese AJF y simplemente fuera Abdel, el que hacía ligas para Cigars International, sacó una línea poco recordada por quienes lo conocen hoy en día pero muy rememorada por quienes le han seguido la pista desde sus inicios. Abdel hizo este cigarro a partir de una cantidad muy limitada de hojas que él mismo seleccionó y confeccionó el cigarro siguiendo lo que él creía en ese momento que sería el batacazo. El nombre viene de los indios Taino en la isla de Quisqueya y se traduce al jefe de la tribu. El cigarro tenía una capa Broadleaf de Pennsylvania, con un capote de la finca de AJF y tripa nicaragüense y hondureña, así como una hoja llamada AJF Privativo. La producción estuvo limitada a 25 mil unidades, pero la idea era repetirlo anualmente.

Esta capa Pennsylvania Broadleaf no es la más usada hoy en día, siendo el varietal de Connecticut el preferido, pero éste parece menos accidentado que el más habitual e incluso menos oscuro. Tiene aromas interesantes a frutas, jengibre y algo de pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecian especias como canela y nuez moscada junto con más frutas, como cáscaras de limón y naranja. Para ser un cigarro con 12 años de guarda, tiene mucho más aroma del que esperaba.

Desde el inicio el Mayimbe desprende sabores por borbotones, destacando chocolate, pan, cuero y cáscara de limón amarillo, con un componente sumamente picante pero mucho más suave en el retrogusto. Aunque la mayoría de estos sabores son de intensidad baja a media, para mediados de este tercio ya están en media a alta, con un retrogusto que incluye tierra húmeda, cedro y distintos matices de pimienta. La fortaleza se ubica en media, quemando muy bien aunque la ceniza rápidamente se cae sola.

En el segundo tercio el Mayimbe se suaviza, aunque no mucho, pero suficiente para que aparezcan hasta notas florales, nueces tostadas, mientras que el chocolate con el cuero siguen como principales. Aunque no se siente tan picante, es en el retrogusto donde esta especia regresa. En temas técnicos y de construcción la ceniza se mantiene más o menos el mismo tiempo y el tiro va fenomenal, con humo abundante en cada calada y la obligación de no fumarlo tan rápido porque es algo excepcional, que pocos tendrán la oportunidad de probar con esta guarda.

El último tercio es más picante, mucho más picante, pero también con una carga imponente de nicotina, que ya me obliga a fumarlo más lento y no es solo un tema de gusto. Son más o menos los mismos sabores pero se siente más refinado, quizá por la guarda, pero también por la liga. Esa intensidad de la nicotina y la necesidad de fumarlo más lento hace que no lo disfrute del todo, porque cada calada es algo sufrida, pero con buenos sabores. Al final, después de una hora y 25 minutos de fumada me deja muy satisfecho, pero sin la necesidad de fumar más.

No me atrevería a decir que es el mejor cigarro de AJ Fernandez, principalmente porque cualquier cigarro con 12 años de guarda ya no es lo que era cuando estaba recién comprado y, a menos que estés hablando de un habano que necesita esa guarda, éste es un cigarro que si bien ha mejorado con la guarda, ese no es su propósito sino que es simplemente un buen cigarro que aguanta el añejamiento y sigue bueno. Ya sé que AJF tiene una inmensa cantidad de líneas y muchas también aguantan la guarda pero éste se comportó muy bien y me gustó, incluso si al final era difícil fumarlo. Dado que está descontinuado desde hace varios años y que es prácticamente imposible de conseguir, no lleva puntuación, pero bien podría tener más de 90 puntos.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Mayimbe
Dimensiones: 5 x 56
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Honduras (Jamastran), Nicaragua (AJF Privativo)
Precio: $14,50