Comprando Puros – República Dominicana

La verdad es que cuando comencé el primer artículo de “Comprando puros en”, no pensaba volverlo algo rutinario para comprar puros, pues en realidad no soy una persona que viaje constantemente a lugares diferentes, pero de vez en cuando me sale alguna oportunidad, sea por trabajo o por placer.

Pero el hecho es que me salió la oportunidad de viajar a la República Dominicana y como sé que es un destino muy relacionado al tabaco, no quise desaprovechar la ocasión de investigar un poco sobre probabilidades de conseguir tabaco directo de la fábrica; especialmente porque se trata de una de las procedencias que más defiendo frente a los puristas de los habanos y quienes meten la mano en el fuego por los nicaragüenses. Yo no puedo llegar a decir que tengo tanta devoción por los dominicanos, pero ciertamente son los que más y mejor me han sorprendido en los últimos años.

También he podido contar con la fortuna de conocer varias personas significativas desde que comencé a fumar, y una de ellas tiene una distribuidora de tabacos mayoritariamente venezolanos llamada Tabacostore (así los consiguen en Instagram, si quieren buscarlos), y con Juan Pablo, el dueño, he podido conversar en varias oportunidades sobre catas, visitas, los mismos productos que venden y a veces solo para hablar de tabacos en general. Esta suerte me permitió saber que visitó República Dominicana no hace mucho, con la intención de comprar y vender tabacos dominicanos en Venezuela.

Así llegué a República Dominicana con algunas luces sobre lo que podría conseguir y darme cuenta de otras realidades. La mayor sorpresa fue descubrir que la mayoría de las grandes marcas dominicanas difícilmente venden sus productos a cualquier persona que llegue a sus puertas a comprarlos. Esto sucede con Romeo y Julieta, La Aurora, La Flor Dominicana y demás, porque el mercado principal de estas empresas es Estados Unidos y prácticamente el 100% de su producción ya está comprometida. Por lo tanto, realmente no tienen nada para venderle a los distribuidores dominicanos y, mucho menos, a cualquier persona que llegue hasta sus puertas.

Es por esto que la gran mayoría de tabaco dominicano de las grandes marcas que es vendido en República Dominicana es importado de Estados Unidos, lo cual no ayuda mucho para reducir los costos, porque los precios son superiores a los que puedas conseguir por internet o directamente en las tiendas americanas. Del mismo modo, la gran mayoría de la oferta de tabacos es dominicano y cubano, con muy pocos ejemplos nicaragüenses u hondureños. Igualmente, es relativamente difícil conseguir tabacos dominicanos de gama media, optando más por los de gama alta para sacarles una mejor ganancia. Así que lo que más vi fueron los Opus X de Arturo Fuente y los productos más exclusivos de La Flor Dominicana.

Sin embargo, al igual que en muchos otros países de Latinoamérica, la República Dominicana tiene una buena cantidad de productores menores y emergentes que exportan poco y buscan hacerse notar. Aquí entran ejemplos como Chogüí, Edolara, Musa, Caminos y muchos otros. Dado que mi visita no fue muy larga y las distancias en RD no son cortas, visitar Tamboril (la capital del tabaco en RD) no era posible para mí. A propósito de esto, la gente de Tabacostore me recomendó un fabricante pequeño que queda en La Romana y del que quedaron gratamente impresionados. Este fabricante es Cornelio Cigars y me dieron sus datos de contacto, así que en cuanto llegué le escribí por Facebook y me dijo que lo visitara cuando quisiera.

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Cornelio Cigars es la marca de Martin Cornelio, un hombre muy sencillo y directo, quien no solo me invitó a la tienda, sino que también me invitó a ver su modesta fábrica, a compartir una buena conversación sobre sus productos, sobre el tabaco en RD y sobre sus impresiones generales del resto del mundo del tabaco. La foto la tomamos un poco improvisada, por eso no sale su marca de fondo, pero su trato me llamó mucho la atención, pues yo le dejé claro que no soy vendedor ni estaba buscando ser parte de una red de distribución; simplemente soy un fumador y estaba buscando un par de cigarros. No obstante, Cornelio me brindó un cigarro hecho por él. Cuando iba por la mitad del puro me ofreció otro y luego otro y así terminé fumando 4 cigarros antes de siquiera haber almorzado.

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Los puros en sí eran exactamente lo que esperaba de un puro dominicano: variedad de sabores e intensidades y esa capacidad de sorprender a lo largo de la fumada. Detecté sabores ahumados, de pasas, ciruelas, canela, madera y un toque picante de diversas intensidades y concentraciones en cada uno de los 4 puros que fumé de su marca.

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En el mismo establecimiento que tiene como fábrica funciona una pequeña tienda en donde vende distintas marcas de tabacos dominicanos conocidas y otras menos conocidas. En medio de la conversación le comenté que me llamaba la atención no ver habanos y su respuesta me hizo eco de muchas ideas y pensamientos que yo también he tenido. Me dijo que en Dominicana, como en muchos otros sitios, se vende mucho habano falso y que su tienda no es la más conocida, por lo que no quisiera arriesgarse a vender un producto que pueda no ser original, sobre todo que si sí lo es, tiene que venderlo a unos precios muy superiores al resto de su mercancía. A Cornelio le interesa más la calidad del tabaco dominicano y eso es lo que quiere vender.

También, mientras conversamos, llegaron dos vendedores de tabaco que, yo pensaba, representaban a una fábrica. Pero el hecho es que estaban vendiendo una marca completamente desconocida para mí (y luego que me enteré que era desconocida para Cornelio también) llamada San Andrés, de creación dominicana. No alcancé a ver los productos, pues en ningún momento se abrieron las cajas, pero una caja era roja y la otra era negra, y ambas eran el mismo producto. Cornelio les preguntó si los puros eran maduros, naturales, Connecticut o qué, y fue al cabo de un rato, que los vendedores se miraron las caras que dijeron con poca seguridad “son maduros”. Cornelio les regresó las cajas y dijo que él pasaría por la fábrica a ver si les compra algo. Luego me miró y me dijo que ese es exactamente el problema con los habanos. Si estos vendedores no alcanzan a vender esos puros, regresan a la fábrica, les ponen una anilla de Cohiba y salen a la caza de turistas.

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Con Cornelio conversé largo rato y salí de su tienda con 4 mazos de su marca bajo el brazo y otros puros dominicanos de marcas conocidas, seguro y confiado que me estaba llevando un excelente producto.

En los alrededores del hotel en donde me estaba quedando había tiendas de tabaco, pero como es la zona turística, los precios eran de turista también. Entré a todas pero no compré en ninguna, precisamente por los precios… $40 por un Arturo Fuente Opus X, $55 por un Cohiba Maduro 5, y ninguna me generaba mucha confianza. Los dependientes no estaban muy pendientes de quien entraba a la tienda y mucho menos ofrecían ayudar o asesorar en la compra. Al único que le pregunté algo, simplemente haciéndome el turista ignorante, me respondió que los mejores eran los más caros.

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Cuando me regresaba, en el aeropuerto conseguí una tienda llamada Cabinet. Dado que tengo un amigo que vive entre RD y Venezuela, y viaja constantemente entre ambos destinos, y a veces me regala uno que otro tabaco, y siempre son de esta tienda. Así que ya sabía que la tienda Cabinet vende puros originales y que no son demasiado caros.

Aquí entré buscando principalmente la marca Chogüí, pues no son fáciles de conseguir en Estados Unidos y el Dos 77 es uno de mis cigarros favoritos de ellos. Cuando entré pedí precisamente la marca y me llevaron hasta donde estaba, pero preferí llevarme unos Papa Chogüí, que no los he probado aún. Aproveché que tenía tiempo y revisé un poco más a fondo el resto de la tienda y vi varios habanos que sí me generaron confianza (mi amigo me ha regalado habanos de esta tienda y son originales), así que terminé comprando unos Hoyo de Monterrey, Trinidad, Bolivar y Cuaba, entre otros puros dominicanos.

Mi conclusión luego de haber comprado en RD es la misma que me comentó mi amigo de Tabacostore: lo mejor que puedes comprar aquí son los puros de marcas pequeñas y emergentes. Los habanos son igual de caros que en el resto del mundo, aunque la variedad que tenían era superior que la que he conseguido en otros sitios y por eso aproveché de adquirir algunos, pero los mejores tabacos dominicanos de marcas conocidas no necesariamente se consiguen aquí, a menos que tengas buenos contactos o la facilidad de moverte de una punta a la otra de la isla sin mayor contratiempo; Estados Unidos tiene toda la demanda y los fabricantes simplemente venden todo ahí. Al igual que con sus productos, República Dominicana me sorprendió gratamente y si los visito de nuevo volveré no solo a la tienda de Cornelio Cigars, sino también buscando esas pequeñas marcas que buscan crecer y hacerse conocidas por medio de gente como yo, que podemos dar una opinión justa y sin prejuicios.

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