Hace un par de años un amigo que siempre está cazando ofertas en internet dio con lo que parecía ser la irrepetible e insuperable. La oferta consistía en un humidor bastante decente con 80 cigarros adentro por algo como $30. En el momento no lo pensó mucho y decidió aprovechar la oferta, y cuando le llegaron descubrió que los 80 cigarros eran todos iguales, y que eran estos. Al llegarle el humidor decidió probar uno y de inmediato pensó que el humidor le salió en ese precio y que el cigarro era cualquier cosa, pero lo convencí que me regalara uno para darle guarda. Hoy, al cabo de casi 15 meses de guarda, decidí darle fuego al este puro mexicano que es bastante normal, pero que por sus dimensiones de semi-lancero creo que su sabor puede estar un poco más concentrado; y dada la experiencia con el Hoyo de Casa, de dimensiones similares, mismo origen y que me consiguió la misma persona, pues no puedo pensar mal.

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Pese a ese detalle que se nota en la punta, la capa es bastante brillante, aunque no se siente ni se ve oleosa, pero afortunadamente sí permite apreciar aromas, cosa que esperaría pues tengo alrededor de 5 días sin abrir el humidor ni por un segundo. El aroma principal que se siente en la capa es madera, seguido por un aroma menos intenso que solo puedo identificar como dulce, pero sé que dulce es un sabor. A lo largo del cigarro se sienten toques de otros aromas que incluyen cuero y melaza. En el pequeño pie se siente solamente madera, mientras que al picarlo la calada en frío me presenta aromas de madera y especias, que no necesariamente es pimienta, sino un grupo de especias como cuando hueles una salsa tipo Worcestershire.

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El 1830 comienza suave de humo y de intensidad, como si no quemara bien, pero se ve encendido uniforme y su línea de quemado es bastante recta. Sin embargo, al cabo de unos 2 centímetros aparece un sabor a madera que era de esperarse luego de todos los aromas en frío, pero le acompañan un sabor suave a pimienta y diversos toques de anís y leña. Luego de un rato de fumarlo y aún en el primer tercio, los sabores son acompañados por una nota amarga permanente en el fondo del cigarro. Hacia el final del primer tercio también se aprecia pan tostado.

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Mientras me aproximo al segundo tercio una parte de la capa se desprende del cigarro, aunque no parece causar mayores problemas gracias a que no se separa del todo y los sabores siguen apareciendo. En el segundo tercio el sabor predominante sigue siendo la madera, pero ya no tiene tantos matices ni tantos sabores adicionales. Ese aroma conglomerado de especias que me recordaba a la salsa Worcestershire aparece de nuevo en este punto, acompañada de un punto más abundante de sal, que por un momento me recuerda al sabor de los Doritos, pero afortunadamente este sabor no dura mucho ni se profundiza.

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Es a la mitad del cigarro que noto precisamente que lo que se había desprendido de la capa no será mayor problema, aunque el sabor amargo que existía casi desde el inicio sigue presente y, ante el hecho que los sabores del cigarro están menos matizados y más limitados, se siente mucho más este sabor amargo. Sí se siente una vez superada la mitad un sabor lejano de chocolate que, con este sabor amargo podría decir que es chocolate negro, pero sería darle demasiado el beneficio de la duda al cigarro y no creo que se trate de esa riqueza de sabores.

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Hacia el último tercio la pimienta completamente desaparece, pero el cigarro se siente mucho más caliente en los labios, el paladar y la lengua, mientras que la madera sigue siendo el sabor predominante del cigarro y de los sabores a especias se siente como si el anís se destacara, manteniendo de fondo el conglomerado de especias general. El cigarro lo estoy disfrutando, pero no tanto como quisiera, pues la alta temperatura hace que la lengua me quede saturada durante varios segundos después de cada calada.

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Hacia el final la temperatura sigue subiendo y no importa cuánto lo deje descansar, cada vez que me lo llevo a los labios me quemo. La pimienta también regresar en los últimos momentos y el amargo no deja de estar presente en la fumada. En general este 1830 no puedo decir que fue una mala experiencia, sino un buen aprendizaje sobre las grandes variantes que pueden tener los tabacos mexicanos, en donde realmente hay de todo, aunque con pocas excepciones pareciera no haber un ‘in between’… los cigarros son o muy buenos o nada buenos. Sin embargo, el 1830 tiene buenos sabores, pero ese toque amargo lo acompañó durante toda la fumada y no lo hizo realmente agradable. Viendo el resto de reseñas confirmo que puede ser un cigarro para intentar disfrutar de vez en cuando, incluso en una vitola más grande que diluya un poco los sabores con la esperanza que ese amargo no se sienta tanto, pero si es el que te vas a fumar todos los días… no, pues no.

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