Hace un poco más de 4 años, cuando estaba comenzando este blog y aprendiendo de cómo fumar y apreciar cigarros, tuve la oportunidad de probar el Laranja Reserva. En ese momento el cigarro había quedado de #13 en el Top 25 de Cigar Aficionado de 2015 y era mi meta probar todos los cigarros ahí listados. Recuerdo que en ese momento el Laranja me pareció cualquier cosa, incluso le di una puntuación bastante baja, cercana a las de mis peores experiencias (67 puntos). Sin embargo, es mi teoría que el paladar madura, la capacidad de apreciar sabores mejora y me he tomado la idea de regresar a algunos de esos cigarros que fumé hace 4-5 años y no lograron buena puntuación, para ver si es que yo mejoré mi apreciación o si simplemente no estaban buenos.

Cabe destacar que esto de volver a los cigarros que reseñé antes tampoco es un esfuerzo consciente sino más un tema de coincidencias; hace un par de meses estaba haciendo una compra por internet y encontré una excelente oferta de 5 de estos + 5 Jaime Garcia Reserva por $30, así que decidí darle una nueva oportunidad. Pero este Laranja Reserva es un cigarro de tripa y capote nicaragüenses, cubierto por una capa brasileña llamada Laranja que, si nunca la has oído antes, es porque realmente no existe, sino que fue el nombre que Erik Espinosa le puso por su color. El cigarro se nota bastante bien hecho, una capa muy lisa y con detalles mínimos. Es el tercero de ese 5-pack que fumo, y los otros dos han sido bastante variados, con uno teniendo un tiro super suelto, al punto que casi se fuma solo, y el otro un tiro bastante apretado, así que veamos qué tal nos va con este. Los aromas de la capa son bastante sencillos, incluyendo un toque suave de cuero y uno más abundante de miel, mientras que en la calada en frío se aprecian notas suaves de paja y más fuertes de frutas varias, sin destacar ninguna.

El Laranja Reserva comienza bastante sencillo, con sabores de madera de cedro, algo de paja pues se siente ligeramente seco, pero quizá es por el tiro que no es suelto, pero sí suelta bastante humo. Pero el sabor predominante sin duda es naranja, como lo indican sus colores y su nombre, como la pulpa de la naranja. A lo largo del primer tercio estos tres sabores se colocan más o menos al mismo nivel, pero también van apareciendo notas de avellanas, cuero y pimienta, que esta vez no está solo en el retrogusto sino también en el paladar. Hablando del retrogusto, se aprecia una nota suave de pimienta y una nota dulce de miel, que comienza suave y luego llega a superar a la pimienta. Ciertamente no es en el retrogusto donde el cigarro se destaca, así que ningún problema por ahí. El anillo de combustión y la ceniza se comportan bastante bien, así que ninguna queja de ellos. Me toma media hora superar el primer tercio

A la mitad del cigarro aparecen algunos problemas en la capa, que se destacan simplemente por la rotura de la misma, cosa que ocurrió cuando el anillo de combustión le estaba alcanzando pero que muy probablemente sean causa de algún nudo o algo en alguna de las hojas, pues llegó sin provocación y conforme lo quemé, este problema desapareció y la quemada volvió a ser tan buena como venía siendo. Los sabores siguen siendo parecidos a los del primer tercio, destacando cedro, paja, cuero y el sabor de naranja ahora parece más de su cáscara. El sabor de avellanas nunca terminó de aparecer como tal, aunque sí se sienten sabores de nueces en general. Por su parte, el retrogusto sigue muy básico, destacando pimienta y un toque suave de miel, que quizá es el polo opuesto de esos sabores en el primer tercio. La intensidad del cigarro no ha sido especialmente fuerte y tampoco creo que llegue a serlo, aunque está fija en media con alguno que otro punto más fuerte pero de corta duración.

Efectivamente, al superar ese detalle de la capa, la quemada vuelve a ser prácticamente perfecta. Los sabores en el último tercio son de cedro, cuero, nueces y naranja, que son en mayor o menor escala los mismos sabores que he sentido desde el inicio de la fumada, aunque la pimienta del retrogusto sí es más fuerte en este tercio y, quizá, ese sea el tema más destacado de las apreciaciones. La intensidad se mantuvo en media y en realidad no hubo mayores sorpresas, salvo el haber llegado a 1 hora y 55 minutos de fumada, pero eso es algo que me está sorprendiendo más y más en mis hábitos.

En cuanto al cigarro en general, definitivamente el paladar madura y el aprendizaje a la hora de probar un cigarro te hace un mejor fumador. Dicho esto, el Laranja Reserva demostró ser un cigarro sencillo, de pocos sabores y no muchos matices; es muy posible que en mis inicios de fumador y probando los mejores de Cigar Aficionado me haya acostumbrado a cigarros de diversos sabores e intensidades, mientras que el Laranja Reserva simplemente no es un cigarro de esos, pero tampoco es un cigarro malo, como mi primera reseña podría haber mostrado. Pero tampoco es un cigarrazo, sino una experiencia agradable, que seguramente funcionaría mucho mejor con un buen ron con hielo. Sí hay un tema destacado con la mano de obra, pues incluso en un 5-pack comprado de una sola tienda he encontrado distintas calidades de torcido. No obstante, estoy contento con mi compra y con gusto fumaré los dos que me quedan, y si aparece un 5- o 10-pack del cigarro, me vería inclinado a comprarlo, seguramente.

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