Siguiendo con mi ‘reprueba’ de cigarros que he fumado antes y buscando qué tanto el paladar ha mejorado y se ha afinado, hoy me atrevo con el Liga Privada T52 de Drew Estate. La última vez que probé este cigarro fue en junio de 2018, y recuerdo que uno de mis principales temas con el cigarro en ese momento era el hecho que fuese o no betuneado y quizá mi opinión sobre esa técnica nubló un poco (sin juego de palabras) mi opinión sobre ese cigarro. Pero el hecho es que un lector quien prefirió que su nombre no fuese compartido, me obsequió una caja de estos Liga Privada T52, así que he podido probarlo en varias instancias antes de hacer esta reseña y realmente apreciarlo. La caja que me regaló es un sampler, por lo que no son 20 o 25 cigarros, sino cinco en distintas vitolas: un doble corona, 3 toro y un robusto, y es este último el que he decidido reseñar, por concentrar mejor los sabores y porque, en mi experiencia, este cigarro quema lento y no quiero tardarme 3 horas en fumarlo.

El T52 es el ‘follow-up’ del No. 9 de Liga Privada, que fue el cigarro que comenzó todo, así que las expectativas para el mercado estaban bastante altas. La capa de este cigarro es del tipo llamado Stalk Cut, que consiste en cortar todo el tallo de la planta de tabaco y dejarlo secar así, mientras que normalmente las hojas son desprendidas del tronco y así se secan. Esta técnica promete dejar pasar más nutrientes a las hojas en el proceso de secado, lo que se traduce en hojas más gruesas y ricas. Visualmente esto se nota con la cantidad de venas y la protuberancia de ellas, lo cual nos da una hoja que no es nada lisa y con aromas intensos a madera y tierra, mientras que la calada en frío aporta aromas dulces, ligeramente picantes y a tierra.

Una vez tostado el cigarro y encendido, comienza con notas mucho más sutiles de las que esperaría, pero abundantes de sabores, con notas de chocolate y madera, pero son varios los matices del chocolate. En el retrogusto es intenso de pimienta, pero hay un aura bastante dulce en el cigarro, tanto en sabores como en aromas para quien se sienta a mi lado. El cigarro quema bastante lento, como mencioné antes y esa capa más gruesa se presta a que el anillo de combustión no sea tan recto como esperaría, pero eso no evita que la fumada se sienta bastante bien y hacia el final del tercio aparezcan notas de leña de madera dulce como sabor principal.

En el segundo tercio el Liga Privada T52 es considerablemente más dulce y el sabor a chocolate se convierte en el principal, lo cual me hace fumarlo más lento y con más calma, a fin de disfrutar cada calada. También presenta sabores secundarios a melaza, canela y madera, mientras que en el retrogusto la nota picante se siente como wasabi seguida de un toque dulce que modera bastante las sensaciones y hace que no sea tan traumática esa intensidad picante. La calidad de construcción del cigarro se nota gracias a la ceniza, y aunque el anillo de combustión sigue siendo variado, en ningún momento requiere retoque, mientras que el humo es denso, abundante y casi palpable.

En el último tercio del cigarro comienza a perderse un poco esa dulzura y el cigarro se hace más amaderado, al tiempo que esa sensación de wasabi en el retrogusto comienza a desplazarse hacia el paladar también, pero le acompaña una nota intensa a tierra mojada que lo calma un poco y hace que el final perdure durante largo rato después de haber soltado el humo. El último tercio es sin duda el más intenso, denso y rico del cigarro, que ya es bastante decir porque así ha sido en los tercios anteriores, pero eso no evita que lo fume hasta quemarme los dedos e incluso insista en sacarle algo más. Al final, una hora y 50 minutos de fumada bastaron para acabar esta experiencia, en robusto. En toro son alrededor de 30 minutos más y en doble corona, pues no quise saberlo y se lo regalé a un amigo por su cumpleaños.

Estas reprobadas de cigarros que he fumado antes me han servido para confirmar o modificar gran parte de las fumadas y opiniones que he tenido a lo largo de mi corta carrera con el tabaco. Sin duda en 2018 una puntuación de 80 en un universo de unos 250 cigarros distintos era mejor que un 80 hoy, en un universo de casi mil cigarros reseñados. El Liga Privada T52 en 2018 me sorprendió porque era demasiado humo el que producía, lo que me hacía pensar en que tenía añadidos, pero hyo en día pienso que si los tuviera, serían más abundantes y le aportarían sabores distintos a los que un cigarro produciría normalmente. El T52 produce sabores propios del tabaco bien añejado y bien hecho, y el haber fumado dos antes de la reseña me hacen comprobar que se trata de un excelente cigarro, me atrevería a decir que mejor que el No. 9, aunque es el caso que he fumado pocos de esos. Sin duda mi máxima recomendación de Liga Privada será el T52 y el Papas Fritas.

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