Hace como una semana estaba hablando con un amigo al que le gusta el ron, aunque eso es bastante general y esa descripción prácticamente incluye a todos mis amigos. Pero el hecho es que este amigo tiene en su poder una pequeña cantidad de rones de fuera de Venezuela, lo cual no es tan común. No me refiero a mi amigo coleccionista de rones esta vez, sino pues a otro. Estábamos discutiendo sobre los precios de rones y calidad y me preguntaba qué me parece el Zacapa 23 y le dije que sería injusto decir que es un mal ron, pero por los $60 que cuesta creo que se consiguen rones mucho mejores y de edad mayor, teniendo en cuenta que ese Zacapa tiene una gran mayoría de ron de 6 años.

La conversación siguió y me dijo que a él le gusta bastante el Zacapa 23, que puede ser un poco caro y puede no tener rones de 23 años en su contenido, pero que le gusta ese ron. Sin embargo, no le gusta el Cacique Antiguo, que es uno de mis rones preferidos y parte de mi Top 3 de rones de Venezuela. Por supuesto, eso generó más discusiones porque me dijo que todas las botellas de ese ron que le han regalado, él las ha regalado después. Así que le dije que la próxima vez que me regalen una de Zacapa 23, se la regalaré a él, y que la próxima vez que a él le den una de Cacique Antiguo, me la dé a mí. Un par de días después nos encontramos y me regaló 3/4 partes de una botella de Cacique Antiguo.

Pero también se apareció con aproximadamente la mitad de este ron Samai Gold, que me llamó bastante la atención. Principalmente porque viene de un país en donde la caña de azúcar es uno de los productos principales, al igual que en el resto de la región compuesta por Laos, Viet Nam, Tailandia y Camboya también, pero es la única destilería en el país. Además, la destilería fue creada por dos personas con nombres que no suenan muy camboyanos, y es porque no lo son: Daniel Pacheco y Antonio Lopez De Haro, dos venezolanos (así es) que fueron a este país en 2014 por trabajo y terminaron quedándose.

Se trata de un ron de melaza derivada de la producción local y añejada entre uno y dos años. También tiene un añadido adicional de miel de Ratanakiri, una provincia camboyana conocida por el buen gusto de su miel. El añejado se realiza en barricas de roble blanco americano y francés, así como en barricas de jerez. En su página web no lo describe, pero es de asumir que combinan el líquido añejado de estas tres barricas para crear el producto final, que es embotellado al 40% de alcohol.

Camboya, según tengo entendido es uno de los mayores productores de pimienta del mundo. Así que por supuesto, en vez de hacer un ron especiado como muchas otras empresas, la gente de Samai tiene también un ron «pimientado». Samai, por cierto, significa Moderno.

En copa el Samai se ve como de color miel aunque con destellos más amarillos que los típicos destellos naranjas de la miel. Se siente casi como un ron agrícola y su color me recuerda bastante al Clément Select Barrel, y es por eso que no dejo de pensar que pueda ser un ron agrícola. Por supuesto, luego lo olí y probé y leí la composición y me di cuenta que no es. Es bastante rígido y denso, mostrado más por lo rápido que se detiene el líquido dentro de la copa, aunque las lágrimas descienden con una marcada velocidad, nuevamente haciéndome pensar en ron agrícola, pero supongo que el hecho de tener menos de dos años de añejado también reflejan esto.

En nariz es un ron que evoca mucho la zona en donde es hecho, con aromas que me recuerdan a la salsa miso, tabaco, soya, melaza, azúcar morena y pasas. También un marcado contenido frutal de banana y piña, muy maduros los dos y casi al punto de ser peligrosos para el consumo. Es uno de esos rones que felizmente dejaría bajo la nariz durante largo rato, disfrutando tantos matices.

En boca es bastante agradable, con sabores que son predominantemente dulces, pero no tan dulces como su inclusión de miel te haría pensar. Tiene sabores como de corteza de croissant, cereal, melaza, azúcar morena, vainilla, caramelo e incluso una nota como de vino dulce tipo el Manischewitz. También tiene un componente de frutas, pero a diferencia de en nariz, no son tan fáciles de diferenciar. Cabe destacar que en boca y en general se siente como un ron con buenos sabores y variados, pero no es necesariamente un ron complejo, aunque sí se le sienten esos matices del uso original de las barricas, en donde se aprecian jerez y miel, así como un retrogusto algo especiado en donde aprecio tierra mojada, masala y notas ligeramente dulces.

En líneas generales, creo que el origen venezolano de los creadores del Samai está muy relacionado con su sabor, pues ciertamente tiene un estilo muy venezolano en su sabor. Cabe destacar que me parece que el ron venezolano es uno de los mejores exponentes del ron de estilo español y que ciertamente es un ron que vale la pena que cualquier persona del mundo pruebe, pero al mismo tiempo viniendo de Camboya, lo menos que esperaba era que el ron tuviese ese sabor estilo venezolano. El Samai funciona como una exploración de qué pasaría si hacemos un ron al mismo estilo que se hacen en Venezuela pero del otro lado del mundo, y para mí funciona bastante bien, siempre que tu paladar esté acostumbrado y le guste el ron venezolano. Si no es así, la recomendación sería probar este con un ron venezolano tipo Ocumare, Pampero, Cacique o Santa Teresa, y comparar.

Sin embargo, revisando un poco en internet sobre este ron, veo que su mayor problema es el precio. Entendiendo que viene de un lugar «exótico y lejano», es relativamente normal que tenga un precio mayor al de muchos otros rones más cercanos. Pero cuando un ron de entre 1 y 2 años de añejamiento está entre $65 y $130 (un rango que es el doble), hay mucho más que esperar del ron. Quizá en su continente de origen tenga un mejor precio y eso lleve a esa parte del mundo a probarlo con mayor goce.

Ficha Técnica:
Fabricante: Samai Distillery
Nombre del Ron: Gold Rum
Marca: Samai
Origen: Camboya
Materia prima: Melaza
Edad: 1 a 2 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

2 Comments

  1. Hola Diego,

    En las distintas entradas de ron y whisky haces referencia a la velocidad a la que descienden las lágrimas en copa, siendo estas a veces ‘acordes’ a la edad de la bebida y otras veces mas rápidas de lo que cabría esperar. Entiendo que no estas cronómetro en mano midiendo esto y es un tema subjetivo, pero ¿Cómo lo estableces?. Es una percepción basada en la experiencia o hay ciertas directrices generales para ello?

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    1. Hola Roberto, Cuando hice el diplomado de ron tuve la oportunidad de catar distintos rones, de distintas edades, maduraciones, estilos y orígenes. Mediante las distintas catas y observación de las lágrimas puedes determinar temas como la densidad y el añejamiento del destilado y, en ocasiones, la materia prima a destilar (melaza vs. jugo de caña, por ejemplo). Es a través de la práctica y la observación de distintos destilados que defines cuánto es rápido y cómo es lento. Ahora bien, es un tema muy observacional, pero por regla general defino rápido a menos de 5 segundos desde que la lágrima se desprende de la cresta hasta que llega al fondo y a partir de ahí vas contando más o menos segundos.

      Es importante destacar que cuando giras el líquido dentro de la copa y eventualmente lo detienes, la gravedad y la cantidad de líquido harán que baje inmediatamente. Pero es luego de unos segundos que se comienzan a armar esas lágrimas en la parte superior de la copa y eventualmente comienzan a descender. Al principio, cuando no sabía, pensaba que era el líquido general cuando detienes la copa y siempre pensaba «¿cómo harán para que descienda más lento?».

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