Sensei’s Sensational Sarsaparilla es una colaboración entre Espinosa, quien lo fabrica y a quien le atribuyo la marca del cigarro, y Cigar Dojo, una página de reseñas y noticias con bastante fama y quien se ha unido por momentos con otras marcas para crear algunos productos como el Undercrown Dogma que fumé hace un par de años. Este Sensei’s Sensational Sarsaparilla fue creado originalmente en 2014 y este año fue relanzado con las mismas dimensiones del original, pero una liga que consiste en una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa de Nicaragua, destacando las áreas de Condega y Estelí. Según la marca, el sabor de la raíz de zarzaparrilla es notable en el cigarro, pero ante el hecho que nunca he probado esta raíz, no me atrevo a decir nada más que suena divertido y el uso de las tres eses en el nombre tiene su toque interesante. El cigarro llegó como parte del pack mensual de Cigar Hustler, aunque no recuerdo qué mes.

Las dimensiones de 5,5×52 están entre mis preferidas aunque la vitola belicoso no lo sea, por lo que estoy bastante abierto a lo que el cigarro pueda ofrecer. Por lo pronto, la capa San Andrés mexicana es la típica moteada, con variedad de colores y carencia de forma lisa, con sus aromas tradicionales de chocolate, tierra y cuero, los cuales se repiten hasta cierto punto pero con menor intensidad en la calada en frío e incluyen notas adicionales de madera y pimienta, por lo que ese sabor que promete de zarzaparrilla no parece estar, o al menos no aprecio algún sabor adicional a los antes mencionados, a menos que esta característica raíz tenga esos sabores.

Probablemente la ignorancia de ese sabor a zarzaparrilla junto con la promesa de él en la anilla, bien grande y destacado me lleva a buscar algo que pueda tener de diferente en los sabores para atribuirlo, pero creo que el sabor que más puedo apreciar en la fumada es una concentración bastante grande y densa de chocolate negro que es diferente a los sabores más tradicionales a tierra mojada y madera que suelo apreciar en los cigarros que tienen esta capa. También tiene una nota cítrica que está presente en el paladar y el retrogusto, siendo esta la que más se aleja de los sabores de la capa y una cantidad considerable de pimienta, pero bastante menor de lo que suele sentirse en cigarros nicaragüenses y finaliza con una nota sutil de cuero que arropa lo que va siendo una intensidad media-alta de sabores con fortaleza media. A mediados del primer tercio el retrogusto cambia notablemente para darme una nota de almendras, del cual se va muy poco hacia el paladar, pero combina deliciosamente con el chocolate y el cítrico. En el paladar propiamente hay sabores de vainilla y canela adicionales.

En el segundo tercio todos esos sabores que iban apareciendo durante momentos distintos en el primer segmento parecen amalgamarse en este tercio medio, con canela, chocolate, vainilla, almendras y una sutil nota cítrica, que me hacen apreciar muchísimo al cigarro y a lo que supongo podría ser un sabor de zarzaparrilla pero que sencillamente puede ser un cigarro muy sabroso sin tener que irme más allá de describir sabores más conocidos. Una diferencia bastante considerable de este cigarro con respecto al resto de los Espinosa que he probado es que el tiro no es tan suelto como la gran mayoría de los otros que hacen y en este caso lo aprecio bastante porque es posiblemente mi queja #1 de la marca. El tiro ligeramente más apretado me proporciona una intensidad más controlable y hace que los sabores se concentren mejor.

En cuanto a la construcción, que no he tocado ese tema, la razón principal ha sido porque no me ha dado problema alguno; el anillo de combustión nunca fue del todo recto, pero nunca requirió un retoque. El tiro, ligeramente más apretado de lo normal, me parece que ha permitido una dosificación ideal de la fumada y el humo ha sido abundante y denso desde el principio, por lo que sin duda merece un reconocimiento de mi parte. Los sabores en el último tercio continúan siendo más densos, algo que aprecio bastante, especialmente porque muchos cigarros tienden a perder propiedades en su fase final. Sigue mandando notas de chocolate y cítricos, y aunque la canela y vainilla se sienten mucho menos, eso no significa que los demás sabores van a disminuirse. Al cabo de una hora y 40 minutos, el Sensei’s Sensational Sarsaparilla llega a un final en el que realmente me impresionó.

El Sensei’s Sensational Sarsaparilla realmente me pareció un buen cigarro, con sabores que esperaba gracias a la capa, de la cual he probado varios productos últimamente, pero también con otros que no puedo decir si son realmente de zarzaparrilla como destaca en la anilla, o simplemente sabores diferentes. Adicionalmente, la construcción es soberbia aunque no perfecta, pero sí muy superior a la que la marca suele tener y esta tiene un enfoque infinitamente positivo en la experiencia de fumado. Normalmente no soy fan de los torpedos o los belicosos, prefiriendo este último sobre el anterior, pero la fumada fue notable y aunque el cigarro es un poco más difícil de conseguir por ser una edición limitada, es algo que sin duda voy a recomendar.

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