Hace unos días compartía la fumada de este cigarro con uno de mis grupos de tabaqueros en Instagram y llamaba la atención principalmente el hecho que la anilla de este cigarro marca 2017, cuando en realidad es un cigarro que fue lanzado en 2021. Se trata de un cigarro exclusivo de Limited Cigar Association, que es parte de Privada Cigar Club y solamente está disponible en las tiendas de LCA en Estados Unidos, entre las que se encuentra Cigar Hustler, que lo incluyó en su paquete mensual. El cigarro tiene una liga de capa Habano ecuatoriana sobre un capote que es híbrido de Corojo 99 de Estelí, que cubre tripa de Criollo 98 de tres regiones: Estelí, Jalapa y Condega. Adicionalmente, el cigarro existe únicamente en vitola lonsdale 6,5×46, que es la primera vez que Southern Draw la hace.

La capa Habano del Ladykiller es bastante más rústica de lo que estoy acostumbrado con esta hoja, pero realmente es un cambio necesario ante el hecho que han sido varios los cigarros con capa San Andrés que he fumado últimamente. En realidad esta se nota bastante moteada, imperfecta y con uno que otro pliegue, pero muy bien empacado y se siente sólido y sin puntos flojos a lo largo del cañón. Tiene aromas dulces y de pimienta a lo largo de la capa, con una concentración de aromas de establo, chocolate y nueces en el pie. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de paja y chocolate, más fuerte del segundo.

Como no sería menos en un cigarro fabricado en Nicaragua, el recibimiento de las primeras notas de fumada es intenso de pimienta, con humo abundante y notas que rápidamente toman matices de chocolate y frutos rojos, que se van fundiendo con notas más especiadas hacia mediados del primer segmento, incluyendo comino y pimienta blanca. La evolución sigue en el Ladykiller y la sensación dulce en el cigarro toma un matiz de caramelo muy sabroso y rico, mientras que el retrogusto me da notas de pimienta y café. Precisamente, este retrogusto lo pruebo varias veces, porque me parece algo inesperado sentir caramelo en el paladar y café en el retrogusto, pero ciertamente son sabores distintos. En aspectos técnicos se comporta muy bien, pero esta vitola es notoria por dar casi siempre una quemada perfecta.

Para el segundo tercio los sabores del Ladykiller son casi todos distintos y nuevos, gracias a que los sabores de chocolate parecen desaparecer, teniendo en cuenta que eran de los más destacados en el primer tercio. En el segundo los más fuertes son de madera y cuero, pero a partir del punto medio del cigarro el café se siente en el paladar, sustituyendo ese de caramelo que había sentido antes y en el retrogusto comienza a dominar una nota de nueces que ciertamente no estaba antes ahí. Lo que sí se venía sintiendo en el retrogusto era pimienta y es a partir de la mitad de la fumada que se le siente un matiz de pimienta negra, que no es el mismo que se siente en la lengua, que voy a decir que es pimienta blanca porque ciertamente no guarda la misma fuerza ni se siente tan seca. Una que otra nota herbácea aparece a veces, pero no se queda suficiente tiempo para dejarse identificar bien. En términos técnicos, continúa muy bien, solo dándome un par de problemas cuando decido quitarle la anilla, pues me hace pensar que sí puede ser de 2017, pues es imposible que la anilla salga en una sola pieza y se rompe toda.

En el último tercio estoy conversando con un amigo mientras hago las anotaciones, razón por la cual la foto sale tan mal, además que no llevo puestos los anteojos así que no reviso después de haberla hecho. Pero el cigarro ciertamente está fantástico, con notas más destacadas de café en el paladar, en donde el sabor de caramelo regresa y sin duda alguna son sabores distintos, que me mantienen dando más caladas de las que debería. El sabor herbáceo se mantiene durante más tiempo y me hace pensar en yerbabuena, pero no hubiese podido percibirlo si no fuese porque la pimienta parece suavizarse un poco, particularmente la del retrogusto. El sabor de cuero es el que cierra los sabores del paladar y hacen que la experiencia sea realmente redonda, durante las casi dos horas que duró el Ladykiller.

Normalmente no pienso mucho de estas ediciones tan limitadas, sobre todo porque hace mucho tiempo podría haberme suscrito al Privada Cigar Club pero me pareció bastante caro, y además sigo por Instagram a varios usuarios que están suscritos a él y mensualmente publican lo que les llega y siempre me parece una buena compra pero no tanto como para gastar casi el doble de lo que me cuesta Cigar Hustler. Que sí, la presentación es muy bonita, los textos son bien cuidados y todo, pero al final es el cigarro el que voy a disfrutar y ya estoy acostumbrado al que tengo. No quito que algún día llegue a suscribirme, pero por los momentos, no me cautiva del todo. Pero cuando veo estas ediciones limitadas, realmente me siento como Fry de Futurama: Cállate, solo toma mi dinero. El Ladykiller es tremendo cigarro, que lamentablemente no creo que se pueda conseguir más, ni siquiera en tiendas físicas en USA, o al menos eso es lo que he podido leer. Si tengo que sacarle algo negativo es que es un Southern Draw y bien podría ser un La Flor Dominicana o cualquier cosa más, pues no tiene un sabor característico de alguna marca, más allá que merecer más de 90 puntos, como casi todos los Southern Draw que he probado.

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