Oscar Valladares – Super Fly

Durante un tiempo bastante largo, Oscar Valladares era conocido casi exclusivamente como la persona que hacía los cigarros llamados Leaf by Oscar, que casualmente no eran productos para su propia empresa sino para una tienda en Pittsburgh en la que trabajó inicialmente. Eventualmente los hizo parte de su portafolio, pero los otros productos que hacía bajo su nombre no llegaban a ser tan conocidos, como es el caso de la línea 2012. No obstante, en 2019 creó algunos productos nuevos con diseños muy innovadores dentro del mercado. Uno de ellos fue el Wild Hunter, del que tengo uno en el humidor para una próxima reseña. También estaba el McFly y el Super Fly, y es este último el que tengo para reseña, que según la marca se trata de su producto de mayor fortaleza, aunque este es en vitola Super Gordo, de 6,5 x 60, por lo que no creo que pueda ser tan fuerte.

Sin duda alguna tanto el nombre del cigarro como sus colores y tipografía van en la misma línea que la película Super Fly de 1972. La capa es muy oscura y el contraste con la anilla negra es muy escaso, pero la anilla realmente es muy bonita. La capa San Andrés mexicana tiene aromas a chocolate y crema de chocolate, como una mousse. Estos aromas y matices de chocolate se repiten en el pie, aunque también incluyen paja, y no debería ser sorpresa que los aromas de la calada en frío también sean similares, pero con un adicional esta vez de mermelada de frutos rojos. El tiro se siente ligeramente apretado y siendo un cigarro de estas dimensiones, eso me choca un poco y temo que sea una fumada excesivamente larga por eso mismo.

Dos cosas me sorprenden cuando enciendo el Super Fly. La primera es que la fortaleza que prometía realmente está ahí y la siento en parte porque el tiro se pone como debería, haciendo que la fumada sea fluida y buena, pero la segunda es que todos esos sabores de chocolate que sentí en frío no aparecen, o al menos no en las primeras caladas. Los sabores son de tierra mojada, mantequilla de maní y una sensación de maíz tostado que no son cotufas (palomitas de maíz) sino más como cereal. Aparecen también notas de cáscara de naranja, avena, cuero y un retrogusto de pimienta y avena, que no abruma pero ciertamente es de una intensidad media-alta. Tiro, quemada, ritmo y ceniza son bastante buenos y la fortaleza media-alta me hace tomarme mi tiempo fumando el Super Fly.

En verdad llevaba un tiempo queriendo probar el cigarro pero había leído la promesa que se trata de una fumada muy fuerte y no tenía el tiempo para dedicarle, pero antes de proceder a encenderlo tuve un grato y abundante almuerzo que no consistió en carnes, por lo que estaba en situación óptima para disfrutar de una buena fumada. En el segundo tercio esa propiedad cítrica de cáscara de naranja es más como cáscara de limón y el sabor de avena se convierte en un sabor de nueces, mientras que la mayoría de los otros sabores se sienten casi iguales, siendo en el retrogusto donde más cambios ocurren e incluye galletas de soda, notas minerales y salsa de carnes. Cuando supero la mitad los sabores principales se concentran en pimienta, mantequilla de maní y cáscara de limón, con una fortaleza alta y una intensidad fuerte. Sigue quemando bien y la ceniza se mantiene largo tiempo, y contando que me ha tomado 75 minutos llegar a la mitad, ciertamente el Super Fly promete una fumada larga.

En el último tercio no parecen haber grandes cambios en términos de sabores nuevos, pero sí hay un cambio de orden en su intensidad, siendo más de nueces y notas de frutos rojos, y son los de tierra y pimienta los secundarios. El de cáscara de limón sigue ahí, pero nuevamente parece a veces más de naranja. El retrogusto es de nueces y pimienta, y mientras que la fortaleza es media-alta, la intensidad sigue siendo fuerte y eso hace que el tiempo pase lentamente mientras disfruto del Super Fly hasta el final, quemando bastante bien y necesitando dos horas y 40 minutos para fumarlo completo.

El Super Fly es un buen cigarro con pocos problemas, y releyendo lo que puse sobre él, no destaqué ninguno. El primero es el más obvio y el que siempre tendré con cigarros de estas dimensiones y es que son demasiado cigarro, pero por tonto que suene, es demasiado cigarro para mí. Pasar casi 3 horas fumando no es lo que más me gusta, pero como pasa con las películas muy buenas, no me di cuenta que estuve todo ese tiempo fumando. Estaba en la terraza, mi hija estaba en el jardín y mi esposa estaba haciendo algo y disfruté mucho de este rato. Hacia el último tercio comenzó a soltar mucha más nicotina y eso hizo que el final del cigarro fuese más «eléctrico» que otra cosa, pero nuevamente no era algo raro en un cigarro con estas dimensiones y esta fortaleza. Viendo un poco, son las mismas medidas que el Clydesdale de Stallone, aunque ese lo disfruté más. Pero pensando en el resto de los productos de Valladares, creo que este ha sido de los mejores, sin menospreciar al The Oscar Habano, claro.

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

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