Whiskey: Teeling Pineapple Rum Cask

¿Qué tanto puede mejorar y cambiar el uso de una barrica de un ron de piña a un whiskey irlandés? Comencemos definiendo qué diablos es este ron de piña y por qué existe. Luego hablemos de qué tanto puede mejorar a un whiskey irlandés, y finalmente vamos a probar esta aberración.

La gente de Plantation (hoy en día Planteray) hace un ron de piña. Es una infusión bien hecha, no solo un ron con aromatizante, y el resultado es un ron diferente pero que sabe a ron. Pero afortunadamente Planteray no tiene una categoría de rones saborizados y este ron de piña es una sola expresión. Es un ron que se hace infusionando la cáscara de ciertas piñas con el Plantation 3 Stars y luego redestilando. Por otro lado, infusionan la fruta de la piña (sin la cáscara) con un ron llamado Plantation Original Dark. Finalmente estos dos productos se combinan y así se hace el ron de piña que embotellan.

Teeling tiene un tiempo haciendo pequeñas colaboraciones con otras marcas, que no son de whisk(e)y. Tienen whiskeys finalizados en barricas rye whiskey, vino pinot noir, cerveza y esta en ron. No es tampoco su primera finalización en barricas de ron, pero es quizá la más única en la industria. Esta versión es básicamente ese mismo Teeling Small Batch, pero con la barrica de ron de piña, en vez del ron de Nicaragua con el que lo había probado antes. Esta versión está embotellada a 49,2% de alcohol.

En nariz hay una clara influencia del ron y del aroma de piña. Pero también notas fuertes de un ron destilado por alambique, pero sin dejar de lado a las del whiskey. Hay notas afrutadas y de cereales, canela y, por supuesto, piña. Incluso esa piña puesta a la parrilla y caramelizada. Notas más suaves de vainilla también.

En boca se siente incluso más el ron, con sabores de azúcar morena y pasas, pero por supuesto que el sabor de piña es el principal. También algunas notas de masa madre de pan y canela, pimienta en granos y cáscara de limón con miel. El retrogusto es de piña, claro, pero también notas especiadas dulces, como canela.

¿Pero hace falta un whiskey así? En verdad no creo. Es un whiskey divertido, una mezcla interesante que destaca los sabores y las variaciones del ron, el whiskey y la piña. Pero no es mucho más. No es un whiskey para tomar solo ni para tomar acompañado, o al menos no lo vi así. Es simplemente un whiskey para probar y decir «mira, sí, ahí está el ron y la piña y el whiskey».

Ficha Técnica:
Fabricante: Teeling Distillery
Nombre del Whiskey: Pineapple Rum Cask
Marca: Teeling
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $45
Densidad alcohólica: 49,2%
Puntuación: 82

La Instructora – BP (No. 3)

Siguiendo con la tendencia de los nombres con poca inspiración de la marca La Instructora, vamos esta vez con el BP, que significa Box Pressed. Es la segunda vez que lo voy a reseñar, habiendo probado en septiembre de 2019 el BP No. 5, que viene siendo un torpedo. El que voy a reseñar hoy es el No. 3, que viene siendo una especie de perfecto pequeño, con medidas de 5½ x 47 y lleva la misma liga de capa Cubra brasileña sobre tripa y capote dominicanos, hechos por la Tabacalera Palma. A pesar de lo poco imaginativo de los nombres, la verdad es que mis experiencias con esta marca han sido positivas, aunque no demasiado. Así que sin más, vamos con el BP.

La anilla de este cigarro siempre me ha llamado la atención, principalmente porque a simple vista pareciera no decir nada, pero a contraluz se lee La Instructora por relieve. La variedad de colores en esta capa brasileña es grande, pero también pareciera que es más oscura hacia el pie y más clara en la perilla. Tiene aromas interesantes que incluyen chocolate, notas florales y cereza sintética, mientras que en el pie ni siquiera voy a intentarlo. Pero la calada en frío, con un tiro algo apretado, sin duda por la forma del cigarro, tiene notas de café, pimienta y tierra seca.

Aunque tiene un cepo de 47, que no es algo notablemente grande y con el box pressed se siente más pequeño aún, el BP quema bastante lento. Luego de superar la parte más angosta del cigarro, el tiro mejora pero no mucho pero los sabores no se hacen esperar e incluyen notas de tierra y madera como principales, desarrollando sabores secundarios muy variados, que incluyen frutos rojos, café y leña. Hay notas ligeramente dulces, con notas incluso cárnicas en el retrogusto, con una buena dosis de pimienta, aunque no sea abrumadora. Quema muy bien y, como dije, muy lento; me toma casi 25 minutos acabar con el primer tercio, con una intensidad media-alta y una fortaleza media. La ceniza la dejo caer finalizando el tercio, pues con este cepo no me puedo poner a inventar mucho.

Los sabores principales del primer tercio se vuelven secundarios en el segundo, pero no hay sabor que los sustituya. Es decir, la intensidad baja a media-baja y todos los sabores parecen estar al mismo nivel, incluyendo esos de tierra y madera, pero también con vainilla, notas florales y frutos rojos. El BP se siente más seco también y eso conlleva un cierto ardor en la garganta en cada calada, lo que me hace tomar eso como punto para fumar más lento y tomar agua. La quemada tampoco es la mejor, con una ceniza que se sostiene muy poco y un anillo de combustión que no llega a ser recto. La fortaleza sigue en media.

Pero sí debo destacar que pese a que no ha quemado uniforme, en ningún momento ha requerido retoques, ni siquiera si lo dejé en el cenicero más de un minuto para avivar la candela. El sabor de tierra se destaca entre los principales en este último tercio y los sabores dulces del BP me dan matices de vainilla, café y regaliz roja, como de esa cereza sintética que sentí antes. El humo se hace menos abundante en este tercio, como preparándose para la despedida, pero el cigarro nunca desvive y con una intensidad media y una fortaleza media-baja, al cabo de una hora y 40 minutos, finalmente dejo el BP en el cenicero.

Originalmente cuando reseñé el BP en vitola No. 5 sí me gustó bastante, pero su mayor falla era el precio de $15 por unidad. Este No. 3 tiene un precio menor, aunque no mucho menor. Sin embargo, en el universo de precios del tabaco, pareciera que todos los demás han aumentado y este se ha mantenido o al menos cuando lo compré el pasado diciembre en República Dominicana, no me chocó tanto su precio con respecto a todo lo demás que estaba a la mano. No obstante, puedo decir que de los tres de La Instructora, el BP es el que consistentemente más me ha gustado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Palma
Marca: La Instructora
Modelo: BP
Dimensiones: 5½ x 47
Tamaño: No. 3 (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Cubra)
Capote: República Dominicana (Jacagua Piloto)
Tripa: República Dominicana (Potrero Criollo 98, La Canilla Piloto)
Precio: $12,50
Puntuación: 88

Ron: Outlaw Double Cask

Sí, sí, ya sé. Suficiente con Outlaw. Pero es que no voy a hacer una sola publicación con los cinco productos que probé. Ya eso no lo hago así. Son cinco productos, son cinco publicaciones. En verdad fueron seis productos, pero del sexto no tomé notas cuando lo probé, aunque sí tengo las fotos.

Pero este es el Double Cask. La diferencia que tiene con los previos de Outlaw es poca en principio. Sigue siendo ron de Trinidad, destilado en columnas y añejado en barricas ex-bourbon de 3 a 11 años. Sigue siendo transportado después a Escocia y sigue siendo finalizado en barricas de whisky escocés. La diferencia principal es que éste es finalizado en barricas ex-whisky de Highland y de Speyside.

También es una edición limitada y también está embotellado al 43%. Y si has leído las otras reseñas y prestaste especial atención, posiblemente pensarás que ya hay otro Outlaw con características muy similares, y es verdad. El Flagship es finalizado en barricas ex-whisky provenientes de Highland y de Speyside. La diferencia es que las barricas del Flagship no son de single malt y tampoco son de primer uso (o han sido usadas antes por Outlaw, al menos).

Habiendo probado otros productos de Outlaw, al principio de este Double Cask pareciera que falta algo. Como si no fuese tan complejo como los otros de la marca que he probado ya. Tiene en nariz notas muy cítricas como es normal en los whiskies de Highland e incluso, hasta cierto punto, en los de Speyside. Aromas a naranja confitada y vainilla, e incluso un toque herbáceo, pero me sorprende más que tiene notas de whisky y no tanto de ron.

En boca la nota predominante es de manzana horneada, pero sin el típico clavo de olor, y vainilla. En el retrogusto hay aromas de pasas y mantequilla.

Pero sí debo destacar que más allá de tener una paleta limitada o, incluso diría, escasa, el Double Cask no deja de ser un ron sabroso y muy interesante. En general no se quedan con el hecho de ser ron combinado con otra cosa, sino que es una apreciación general de las bondades del añejamiento en Escocia, combinados con la complejidad de un ron con añejamiento tropical.

Quizá el Double Cask no sea el que mayor puntuación tenga, pero no deja de ser interesante e incluso en esta ocasión sí sería un ron que me siente a tomar con toda confianza.

Ficha Técnica:
Fabricante: Angostura Distillery / Outlaw Rum
Nombre del Ron: Double Cask
Marca: Outlaw
Origen: Trinidad / Escocia
Edad: NAS
Precio: $130
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 84

My Father – La Promesa (Corona Gorda)

La teoría de las buenas reseñas indica que el tabaco (o el producto que vayas a reseñar) lo debes apreciar siempre en el mismo lugar. Porque es un lugar conocido y es donde «controlas» todo, por así decirlo. Ya sabes cómo es el aire, por dónde corre la brisa, cómo ponerte para disfrutarlo mejor, e incluso los lugares para tomar las fotos mejor. Uno pensaría que después de 8 años haciendo este blog tendría eso bien claro, y en la mayoría de los casos es así. Pero hay veces que incluso no lo hago. Así fue como terminé probando este cigarro para reseña en un lugar nuevo, en donde no tenía claro dónde hacer las mejores fotos y por eso ninguna salió buena.

La Promesa es un cigarro que sigue la tendencia actual de My Father de crear ligas que destaquen el capote y la tripa nicaragüense de las fincas de la familia García, con capas regulares. Pero en muchos casos es la capa la que aporta la mayoría de los sabores y este La Promesa lleva un Habano Rosado Oscuro ecuatoriana muy llamativa. El cigarro saca su nombre de la promesa que le hizo Don Pepin García, el patriarca de la familia, a su familia cuando emigró de Cuba y sirve como ejemplo del legado de la familia. Esta bella capa tiene aromas a pimienta, cuero y paja, mientras que en el pie se sienten aromas a canela y nuez moscada. En la calada en frío me encuentro aromas a pan tostado con canela y una nota suave de pimienta.

Recién encendido y durante el primer tercio, lo que más pienso es si este cigarro estará bien. No tiene ese golpe de pimienta tan típico de los nicaragüenses y My Father es reconocido por llevarlo. Los sabores van más hacia las notas dulces de chocolate con leche y caramelo, con notas de nueces más o menos para el momento de la imagen. Hay notas picantes pero son distantes en el paladar, pero mucho más cercanas en el retrogusto, pero es el único sabor que se siente por la nariz. La quemada es bastante decente, pero no perfecta, aunque el humo es abundante y eso se aprecia cuando se están sintiendo sabores, pues si el humo es escaso, se le puede atribuir la falta de sabores; pero si el humo es abundante y no tiene mucho sabor, sabes que no es un problema de quemada. La intensidad es media-baja, con una fortaleza media.

El segundo tercio se parece mucho al primero, donde los sabores de nueces son los más destacados pero en verdad no hay mucho que le haga competencia en intensidad. Las notas de chocolate y caramelo son más distantes en este tercio pero no parecen estar aumentando su intensidad. Cuando superé la mitad del cigarro, aparece una nota cremosa de madera y canela que le dan algo de diversidad a la fumada y concentra mi atención. La fortaleza se mantiene en media, mientras que la intensidad sube hasta ese mismo nivel, con el humo abundante y una quemada similar a la del tercio anterior, aunque sin requerir atención.

En el último tercio no hay grandes cambios, aunque aparece una nota sutil de un sabor de tierra mojada. Los sabores de nueces son los principales, pero nuevamente hay una ausencia de competencia y ya los sabores de chocolate y caramelo han desaparecido. Pero La Promesa sigue quemando muy bien y me da una fumada que es plana, pero al menos no me deja mal. La pimienta se hace un toque más fuerte, pero sigue siendo parte del retrogusto. Me toma una hora y 15 minutos fumarlo, y en este último tercio tiene una intensidad media-baja con una fortaleza media.

El tema cuando una marca que estás acostumbrado a que haga cigarros buenos sale con un cigarro regular, es que es muy fácil decir que es malo. Esto pasa porque en muchos casos pensamos en blanco y negro, y un cigarro que no es bueno, tiene que ser malo. Pero el tema es que los productos de My Father tienden a tener una complejidad importante, pero La Promesa no parece tenerla. Es más lineal y tiene menos matices y transiciones. Pero no es la primera vez que encuentro un cigarro así, incluso dentro del mismo portafolio de My Father. La solución a eso es seguir y probarlo de nuevo, quizá en otra vitola. Tengo un La Promesa en toro, pero le voy a dar una buena guarda, aunque éste ya contaba con 8 meses en el humidor. Pero tildar a una marca de mala porque hay un cigarro que te haya parecido regular, eso no está bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: My Father
Modelo: La Promesa
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 82

Puros de Santander – Theo (Robusto)

Seguimos probando cigarros de otros orígenes y esta vez le toca a una marca llamada Puros de Santander, ubicados en la ciudad de Piedecuesta, en Santander, Colombia. Puros de Santander hace varias líneas, pero esta llamada Theo es el tope. Fue creada en honor a Don Timoteo, el padre de Yeison Martínez, fundador de la marca. Se trata de una corona larga con medidas 5 x 46, con capa brasileña, capote de Indonesia y una tripa que incluye hojas Sumatra, que no sé el origen y Girón y Habano colombianas. Llegó a mí gracias a la iniciativa de mi amigo Cigar Chicote, quien me hizo llegar algunos ejemplares del buen tabaco colombiano.

Esta capa brasileña del Theo me llama bastante la atención por lo venosa que es, incluso en algunos puntos, especialmente detrás de la anilla, tiene un par de venas muy prominentes. Aunque visualmente no sea muy atractivo, muchas veces se traduce también en mucho sabor, pero no siempre del más agradable. Por lo pronto y en frío, tiene aromas a pasas, madera y paja sobre esta capa, mientras que en el pie y después de quitarle la anilla inferior que dice Sabrolombia, hay un aroma muy llamativo como a la masa de una torta, lo que se llama un pound cake en inglés y, curiosamente, un ponqué en venezolano. Lo pico con la doble hojilla y necesito hacerle un par de cortes para garantizar un buen tiro, lo que me permite apreciar aromas a cedro, galletas danesas y cuero.

El Theo comienza tímido, casi como si no quisiera que sus sabores se sintieran, con una fortaleza baja y una intensidad media-baja, pero al cabo de unos minutos el tiro mejora y el humo se hace denso, produciendo sabores que se hacen agradables. Estos sabores incluyen madera y cuero inicialmente, lo que lo mantiene muy dentro de un rango de normalidad pero esos aromas de galletas danesas que sentí en frío se desarrollan hacia algo que me termina llamando mucho la atención: un sabor a biscoff que es completamente inesperado. Hay notas más suaves de pimienta, notas florales y frutos secos, aunque estos pueden estar relacionados a ese biscoff. Quema bien, aunque por su cepo la ceniza se cae fácilmente antes de finalizar el tercio.

Voy a asumir que es el segundo tercio, porque voy bien adelantado pero también porque no quiero quemar la anilla. Los sabores destacan notas similares, pero no son las mismas. Hay un sabor almidonado que es parte del desarrollo de ese biscoff del tercio anterior, o al menos parece haberlo sustituido. También hay un sabor como a dulce de leche, pero la sensación picante del Theo se hace mucho mayor y en cierto modo opaca la posibilidad de sentir estos sabores de frutos secos o sus derivados. En el retrogusto hay notas de madera y avellanas, todo con una fortaleza media y una intensidad media-alta, quemando bien y produciendo humo abundante, con un anillo de combustión bien uniforme.

En el último tercio el Theo es menos picante, pero el perder esa sensación no ha desarrollado muchos sabores adicionales, sobre todo porque también es menos dulce. Los sabores que prevalecen son los de madera y frutos secos, que son suaves y por tanto la intensidad es media-baja, con una fortaleza similar, pero que gracias a la proximidad de la parte más caliente, es efectivamente, mayor. Pero con dejar el Theo en el cenicero por un rato se resuelve y sorprende como no necesita retoques ni avivar mucho el fuego para mantenerse encendido. Me toma una hora y 20 minutos fumar este Theo, y debo decir que se comportó muy bien, con humo denso en toda la fumada y sin darme problema alguno.

Luego de probar algunos puros colombianos, otros que tienen una mayoría de hojas colombianas y otros que simplemente incluyen algo de hoja colombiana en la tripa y un capital colombiano, creo que puedo llegar a la conclusión que en la combinación máxima está la solución. Al final el tabaco colombiano puro resulta en una fumada más suave y esta fortaleza e intensidad de sabores se logra con una buena combinación y es ahí donde el master blender se destaca… no en vano tiene un cigarro que lleva su nombre. Este Theo se convirtió en una demostración sorprendente de lo que se puede lograr en Colombia y lo mejor es que es uno de los ejemplos. Sin duda tenemos mucho que hacer y aprender en Venezuela.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Puros de Santander
Modelo: Theo
Dimensiones: 5 x 46
Tamaño: Robusto (Corona)
Origen: Colombia
Capa: Brasil
Capote: Indonesia
Tripa: N/D (Sumatra), Colombia (Girón, Habano)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Mezcal: Del Maguey Vida

Hace un buen tiempo que no reseño un mezcal. El otro día estaba en una cata con la gente de Rumbullion Club y alguien me preguntó cuál era mi mezcal preferido. Haciendo memoria, me di cuenta que no he probado muchos mezcales. Si llego a cinco es bastante. No es algo que me acredite como experto en mezcal, pero al menos tengo experiencia con otros destilados de agave. Pero el hecho es que, al igual que muchos mezcales, Del Maguey se jacta de ser un producto artesanal, pero que por su bondad y por el bien de la industria, lo venden a un precio menor de lo normal.

Del Maguey fue lanzado en 2010 y figura en la lista de muchos expertos como uno de los mejores mezcales que existe, principalmente porque es muy «mezclable», por lo que es uno de los preferidos de los bartender. Una particularidad que tiene es que su dueño no es un mexicano de nacimiento, sino una persona llamada Ron Cooper (y con ese nombre debería haberse dedicado a otro destilado), quien fue uno de los primeros en explotar todo el lado orgánico del mezcal y la inclusión de esa palabra en las etiquetas.

Pero el hecho es que Del Maguey utiliza procesos milenarios en su producción y dice no escatimar en el tiempo para lograr el producto deseado. Son varios los productos que existen con esta marca, todos con etiquetas ilustradas y diseños que realmente no llamarían mucho la atención a menos que sepas exactamente lo que estás buscando. Eso es apreciación mía, pero también de los asistentes a la cata.

En junio de 2017, Pernod Ricard adquirió una sección mayoritaria de la empresa y hoy en día es parte de su portafolio. Este Vida es embotellado a 42% de alcohol.

En nariz este Del Maguey Vida tiene los aromas esperados, aunque se siente ligeramente frutal. Entre los que se aprecian incluyo notas herbáceas y cítricas, tierra húmeda y un toque ahumado. También un marcado aroma de piña y mango, cerrado por vainilla, miel, cuero y pimienta.

En boca también tiene una nota ahumada menor a la que esperaría. Los sabores incluyen cáscara de piña, cáscara de toronja, cuero, notas herbáceas de agave y canela. En el retrogusto notas ligeramente ahumadas y químicas de madera tostada y agave.

Una de las características más resaltantes del mezcal es lo artesanal de su producción, lo cual es parte esencial para conferirle notas intensamente ahumadas. El ahumado es, entonces, una de las características más marcadas del mezcal. Sin embargo, Del Maguey, que se jacta de seguir los procesos artesanales y tradicionales, y que no sea un mezcal intensamente ahumado, es algo que me sorprende muchísimo. No obstante, es un mezcla exquisito y algo que me gustó mucho, especialmente porque no tiene un precio absurdo.

Hasta el momento no he dejado de disfrutar el mezcal y creo que este Del Maguey es un mezcal distinto, pero muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Pernod Ricard / Del Maguey
Nombre del Mezcal: Vida
Marca: Del Maguey
Origen: México
Edad: Cero
Precio: $40
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 89