Montecristo – A

En verdad son pocas las experiencias que te pueden preparar para un Montecristo A. No porque sea un cigarro especialmente fuerte, ni especialmente selecto, ni especialmente bueno, pero es especialmente grande e impresionante. Desde su caja individual hasta sus amplias dimensiones, el Montecristo A es un cigarro que no deja a nadie indiferente y mientras trabajaba en una tienda de habanos, el A era el cigarro que uno le mostraba a algunos clientes a fin de impresionarlos. Hace unos meses le hice algunos obsequios a un amigo fumador y me dijo que escogiera el cigarro que quisiera de un humidor de habanos. Me dijo que podía ser cualquier Cohiba, por poner un ejemplo y porque cuestan por encima de los $100 casi todos. Pero le dije que no hacía falta un cigarro caro, sino uno por el que tenía mucha curiosidad: el Montecristo A.

El Montecristo A es lo que se conoce entre las vitolas de galera como un Gran Corona, un Giant Corona en la vitola de salida. Mide 9¼ x 47 y creo que es el cigarro más largo que he fumado. Fue una vitola lanzada en 1971, que todavía es fabricada pero no es algo muy masivo. Gracias a sus cajas individuales de madera y el hecho que la caja trae solamente 5 unidades, no suele ser un cigarro muy disponible en tiendas. La capa viene siendo un equivalente a Colorado, con reflejos rojizos, con muchas venas e imperfecciones, pero sorprende que tiene buen tiro. Tiene aromas en frío que incluyen madera mojada, nueces y una nota vegetal sobre la capa, luego notas suaves de nuez moscada y paja en la tripa y algo más sutil de madera, cuero y canela en la calada en frío.

En esta tienda en la que trabajaba una vez un cliente pidió uno y lo regresó al poco tiempo de encenderlo, diciendo que tenía el tiro apretado. No es apretado, sino que por ser tan largo las primeras caladas no van a venir muy cargadas de humo. Mi ejemplar tenía un tiro muy decente, incluso algo más suelto de lo que suele ser un habano tradicional, pero con muy poco humo y este humo cuando llegaba era muy frío, como sería de esperar. Los sabores son sencillos, con el humo frío pero fijo en un sabor de madera de cedro muy pronunciado, aunque es básicamente el único sabor que se aprecia. A lo largo del tercio aparecen notas de nueces, pero todo con una intensidad que va de nula a baja. El retrogusto es de madera también, pero otro matiz, como si fuese madera cruda o de árbol directamente. Aunque el tiro está bien, el Montecristo A quema muy mal, requiriendo retoques constantes y llevando una clara tendencia a quemar de manera diagonal. No importa cuánto corrija la quemada ni qué tanto espere para corregirla, el primer tercio quema absolutamente mal.

Algo estaba causando esa quemada tan mala y el hecho que el cigarro es gigante hizo que me tomara un buen rato superar el problema y que además lo haya sufrido durante bastante tiempo. Al cabo de unos 40 minutos finalmente superé el primer tercio y en el segundo todo lo que tiene que ver con combustión parece haberse remediado. El anillo de combustión es relativamente recto, el humo más abundante y no requiere algún retoque, aunque el humo sigue llegando a una temperatura baja en boca. Los sabores siguen siendo dominados por la madera de cedro, pero también hay notas adicionales, particularmente de pimienta verde que incluye una nota ligeramente ácida, almendras, pimienta suave y un retrogusto que sigue teniendo un matiz distinto de madera y una nota presente pero no dominante de pimienta verde, que incluso tiene una presencia herbácea también. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

El mayor cambio en el Montecristo A ocurre en el último tercio, donde la madera sigue teniendo una presencia dominante, pero hay mayor acompañamiento en los sabores, que incluyen nueces, canela, granos de café e incluso algo de tierra mojada. El aro de combustión continúa si tendencia imperfecta, pero ya para este punto en el que llevo más de dos horas de fumada, no me importa mucho. El retrogusto tiene esa combinación de pimienta verde con notas herbáceas, que una puede ser parte de la otra, pero en líneas generales sigue siendo un tabaco suave, con una intensidad media y una fortaleza media-baja. Fueron dos horas y 25 minutos lo que me tomó fumar el Montecristo A, que en verdad pensé que sería mucho más, pero el hecho que cuando encendí el cigarro estaba el sol afuera y cuando lo dejé ya era de noche contribuyó a que se sintiera más larga la fumada.

El Montecristo A es un cigarro para cuando tienes tiempo indefinido para fumar, pero no estás buscando algo fuerte. Eso puede aplicarse a muchos cigarros de grandes dimensiones, pues aguantar más de dos horas con un cigarro fuerte no es muy agradable, aunque las veces que lo he hecho no me he quejado. Pero dado que la mayoría del mercado apunta a experiencias más suaves, es de esperarse que no sea una bomba. Pero es un cigarro que me cuesta descifrar, porque con esas dimensiones y contando su origen es casi esperado que tenga un problema de construcción y según muchos debería agradecer que fue solamente un tema «menor» en el primer tercio, mientras que otros dirían que por $70 la unidad el cigarro debería quemar perfecto y no dar problema alguno. La realidad es que los tabacos «premium» de cualquier origen siempre van a ser hechos a mano y como tal es de esperarse que puedan tener alguno que otro detalle, especialmente cuando son dimensiones tan grandes. Los habanos tienen sus precios mayores y no por ello tienen calidad mayor, sino que es algo del mercado. Más allá de eso, el Montecristo A es una gran experiencia y un cigarro que me siento muy orgulloso de haber probado. Hubiese querido algo más intenso, y porque es Montecristo lo esperaría, pero en vez de ser intenso fue largo y el sabor siempre fue participativo. Aunque fueron más de dos horas de fumada, no se sintió cansón ni lineal ni aburrido. Es más, fue todo lo contrario: dinámico, variado y divertido.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: A
Dimensiones: 9¼ x 47
Tamaño: Gran Corona (Corona Gigante)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $80,00
Puntuación: 91

Alec Bradley – Tempus (Creo) (vintage)

En esta ola de productos vintage a la que pude acceder, me impresionó bastante encontrar varios Tempus de Alec Bradley. Bueno, no, no me impresionó encontrarlos pues fueron cigarros considerablemente populares durante un buen tiempo, pero sí me llamó la atención que estuvieran buenos. Este alijo que encontré tenía varios cigarros con mucho tiempo de guarda y la verdad es que muchos de los que he fumado no han estado en las mejores condiciones, no porque estuvieran rotos o en mal estado, sino porque simplemente no tenían sabor. He evitado esas reseñas, pero cuando sí tienen buen sabor, los publico. Y precisamente, lo que me ha llamado la atención es que los Alec Bradley se mantengan tanto tiempo, pues si bien éstos con 10 años están buenos, los que hicieron alrededor de 2018 hasta 2022, no aguantan más de dos años de guarda.

Otra cosa que puede llamar la atención también es que no hace mucho publiqué un artículo con el mismo titular que éste: Alec Bradley Tempus (vintage), aunque ese era para el Churchill y esta vez es un lancero. Pero el nombre de la vitola no es lancero, sino Creo, que posiblemente sea uno de los peores nombres para un cigarro, especialmente si tu idioma principal es el castellano. «Me voy a fumar un Alec Bradley Creo» suena como que no estás seguro de lo que vas a hacer. Pero no se llama lancero porque las dimensiones son un poco mayores, con tamaño de 7½ x 41 y creo que el Creo es el primer cigarro con cepo 41 que he fumado. Por lo pronto, en la capa tiene aromas a cuero y pimienta, mientras que la calada en frío, que se siente ligeramente apretada y casi me hace pensar que no es un cigarro para reseñar, tiene aromas a madera y cuero.

Recién encendido y durante gran parte del primer tercio los sabores son principalmente de madera, pero como cuando pones un trozo de leña a la parrilla. A lo largo del tercio también hay notas de tierra seca y esa nota de madera eventualmente se transforma en cedro. También me encuentro con sabores de chocolate negro y pimienta durante este tercio, pero nada que llamaría destacado. Quema muy bien y la ceniza se sostiene perfectamente, incluso para un cigarro con un cepo tan pequeño, pero nada mal, aunque el tiro no es el mejor y solo lo puedo atribuir a los 10 años que puede tener en el humidor. La fortaleza es media-baja, con una intensidad similar.

No sé si es un efecto de la cámara, pero el cigarro se ve torcido. Me pasó cuando estaba fumándolo, que tomé varias fotos y en todas se veía torcido. La cámara toma lo que ve, pero debe haber sido un efecto del calor porque en las primeras fotos se ve recto. Pero en boca y nariz se siente muy bien al menos, con sabores muy propios de la hoja añejada, incluyendo notas florales, chocolate negro, madera y una nota sutil de pimienta, que no es abrumadora ni siquiera en el retrogusto ni intensa por ser un lancero. Las notas de cuero también participan bastante, especialmente después del punto medio, y aunque el tiro sigue ligeramente apretado, es el mayor de los problemas que me da el Tempus Creo. La fortaleza llega a media, con una intensidad media-alta, buena construcción con excepción de ese torcido misterioso.

En el último tercio el cuero resalta, pero la parte menos agradable de él, quizá porque se concentran más los sabores y llega a superar la sensación picante, por lo que el cigarro se siente hasta ácido. Lamentablemente es la sensación más dominante en este tercio y no es tan agradable ese final, pero al menos quema bien y su tiro se mantiene ligeramente apretado. La intensidad se coloca en media, así que afortunadamente no es un sabor ácido de cuero de alta intensidad, aunque haya dominado al resto de los sabores, y la fortaleza se sitúa en media-baja, así que muy parecido al primer tercio en esos términos. Me toma una hora y 45 minutos y ya para ese momento la experiencia no estaba siendo agradable.

Alec Bradley es una de esas marcas que probé mucho durante mis primeros años como fumador. El hecho que la mayoría de sus blends fuesen sencillos y no muy fuertes fue determinante, así como su precio. Entre ellos, el Tempus era uno regular, aunque luego se convirtió en el Tempus Nicaragua y la experiencia no fue tan buena. Pero a lo que quiero llegar aquí es que pese a lo sencillos que pueden ser los cigarros de Alec Bradley, creo que el Creo no es para novatos. Aunque menciono fortalezas e intensidades manejables, la paciencia que requiere fumar este cigarro gracias a lo lento que quema y la escasa variación pueden hacerlo parecer aburrido. La década de guarda no lo ha ayudado mucho, pero tampoco lo ha empeorado. Al igual que con el Centuria (el Churchill), no le doy puntuación porque es un cigarro que ya no existe, pero si le diera estaría por el orden del 82, 83.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Tempus
Dimensiones: 7½ x 41
Tamaño: Creo (Lancero)
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Honduras (Criollo 98), Indonesia (Embetunada)
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $8,75

Whiskey: Teeling Pineapple Rum Cask

¿Qué tanto puede mejorar y cambiar el uso de una barrica de un ron de piña a un whiskey irlandés? Comencemos definiendo qué diablos es este ron de piña y por qué existe. Luego hablemos de qué tanto puede mejorar a un whiskey irlandés, y finalmente vamos a probar esta aberración.

La gente de Plantation (hoy en día Planteray) hace un ron de piña. Es una infusión bien hecha, no solo un ron con aromatizante, y el resultado es un ron diferente pero que sabe a ron. Pero afortunadamente Planteray no tiene una categoría de rones saborizados y este ron de piña es una sola expresión. Es un ron que se hace infusionando la cáscara de ciertas piñas con el Plantation 3 Stars y luego redestilando. Por otro lado, infusionan la fruta de la piña (sin la cáscara) con un ron llamado Plantation Original Dark. Finalmente estos dos productos se combinan y así se hace el ron de piña que embotellan.

Teeling tiene un tiempo haciendo pequeñas colaboraciones con otras marcas, que no son de whisk(e)y. Tienen whiskeys finalizados en barricas rye whiskey, vino pinot noir, cerveza y esta en ron. No es tampoco su primera finalización en barricas de ron, pero es quizá la más única en la industria. Esta versión es básicamente ese mismo Teeling Small Batch, pero con la barrica de ron de piña, en vez del ron de Nicaragua con el que lo había probado antes. Esta versión está embotellada a 49,2% de alcohol.

En nariz hay una clara influencia del ron y del aroma de piña. Pero también notas fuertes de un ron destilado por alambique, pero sin dejar de lado a las del whiskey. Hay notas afrutadas y de cereales, canela y, por supuesto, piña. Incluso esa piña puesta a la parrilla y caramelizada. Notas más suaves de vainilla también.

En boca se siente incluso más el ron, con sabores de azúcar morena y pasas, pero por supuesto que el sabor de piña es el principal. También algunas notas de masa madre de pan y canela, pimienta en granos y cáscara de limón con miel. El retrogusto es de piña, claro, pero también notas especiadas dulces, como canela.

¿Pero hace falta un whiskey así? En verdad no creo. Es un whiskey divertido, una mezcla interesante que destaca los sabores y las variaciones del ron, el whiskey y la piña. Pero no es mucho más. No es un whiskey para tomar solo ni para tomar acompañado, o al menos no lo vi así. Es simplemente un whiskey para probar y decir «mira, sí, ahí está el ron y la piña y el whiskey».

Ficha Técnica:
Fabricante: Teeling Distillery
Nombre del Whiskey: Pineapple Rum Cask
Marca: Teeling
Origen: Irlanda
Edad: NAS
Precio: $45
Densidad alcohólica: 49,2%
Puntuación: 82

La Instructora – BP (No. 3)

Siguiendo con la tendencia de los nombres con poca inspiración de la marca La Instructora, vamos esta vez con el BP, que significa Box Pressed. Es la segunda vez que lo voy a reseñar, habiendo probado en septiembre de 2019 el BP No. 5, que viene siendo un torpedo. El que voy a reseñar hoy es el No. 3, que viene siendo una especie de perfecto pequeño, con medidas de 5½ x 47 y lleva la misma liga de capa Cubra brasileña sobre tripa y capote dominicanos, hechos por la Tabacalera Palma. A pesar de lo poco imaginativo de los nombres, la verdad es que mis experiencias con esta marca han sido positivas, aunque no demasiado. Así que sin más, vamos con el BP.

La anilla de este cigarro siempre me ha llamado la atención, principalmente porque a simple vista pareciera no decir nada, pero a contraluz se lee La Instructora por relieve. La variedad de colores en esta capa brasileña es grande, pero también pareciera que es más oscura hacia el pie y más clara en la perilla. Tiene aromas interesantes que incluyen chocolate, notas florales y cereza sintética, mientras que en el pie ni siquiera voy a intentarlo. Pero la calada en frío, con un tiro algo apretado, sin duda por la forma del cigarro, tiene notas de café, pimienta y tierra seca.

Aunque tiene un cepo de 47, que no es algo notablemente grande y con el box pressed se siente más pequeño aún, el BP quema bastante lento. Luego de superar la parte más angosta del cigarro, el tiro mejora pero no mucho pero los sabores no se hacen esperar e incluyen notas de tierra y madera como principales, desarrollando sabores secundarios muy variados, que incluyen frutos rojos, café y leña. Hay notas ligeramente dulces, con notas incluso cárnicas en el retrogusto, con una buena dosis de pimienta, aunque no sea abrumadora. Quema muy bien y, como dije, muy lento; me toma casi 25 minutos acabar con el primer tercio, con una intensidad media-alta y una fortaleza media. La ceniza la dejo caer finalizando el tercio, pues con este cepo no me puedo poner a inventar mucho.

Los sabores principales del primer tercio se vuelven secundarios en el segundo, pero no hay sabor que los sustituya. Es decir, la intensidad baja a media-baja y todos los sabores parecen estar al mismo nivel, incluyendo esos de tierra y madera, pero también con vainilla, notas florales y frutos rojos. El BP se siente más seco también y eso conlleva un cierto ardor en la garganta en cada calada, lo que me hace tomar eso como punto para fumar más lento y tomar agua. La quemada tampoco es la mejor, con una ceniza que se sostiene muy poco y un anillo de combustión que no llega a ser recto. La fortaleza sigue en media.

Pero sí debo destacar que pese a que no ha quemado uniforme, en ningún momento ha requerido retoques, ni siquiera si lo dejé en el cenicero más de un minuto para avivar la candela. El sabor de tierra se destaca entre los principales en este último tercio y los sabores dulces del BP me dan matices de vainilla, café y regaliz roja, como de esa cereza sintética que sentí antes. El humo se hace menos abundante en este tercio, como preparándose para la despedida, pero el cigarro nunca desvive y con una intensidad media y una fortaleza media-baja, al cabo de una hora y 40 minutos, finalmente dejo el BP en el cenicero.

Originalmente cuando reseñé el BP en vitola No. 5 sí me gustó bastante, pero su mayor falla era el precio de $15 por unidad. Este No. 3 tiene un precio menor, aunque no mucho menor. Sin embargo, en el universo de precios del tabaco, pareciera que todos los demás han aumentado y este se ha mantenido o al menos cuando lo compré el pasado diciembre en República Dominicana, no me chocó tanto su precio con respecto a todo lo demás que estaba a la mano. No obstante, puedo decir que de los tres de La Instructora, el BP es el que consistentemente más me ha gustado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Palma
Marca: La Instructora
Modelo: BP
Dimensiones: 5½ x 47
Tamaño: No. 3 (Perfecto)
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Cubra)
Capote: República Dominicana (Jacagua Piloto)
Tripa: República Dominicana (Potrero Criollo 98, La Canilla Piloto)
Precio: $12,50
Puntuación: 88

Ron: Outlaw Double Cask

Sí, sí, ya sé. Suficiente con Outlaw. Pero es que no voy a hacer una sola publicación con los cinco productos que probé. Ya eso no lo hago así. Son cinco productos, son cinco publicaciones. En verdad fueron seis productos, pero del sexto no tomé notas cuando lo probé, aunque sí tengo las fotos.

Pero este es el Double Cask. La diferencia que tiene con los previos de Outlaw es poca en principio. Sigue siendo ron de Trinidad, destilado en columnas y añejado en barricas ex-bourbon de 3 a 11 años. Sigue siendo transportado después a Escocia y sigue siendo finalizado en barricas de whisky escocés. La diferencia principal es que éste es finalizado en barricas ex-whisky de Highland y de Speyside.

También es una edición limitada y también está embotellado al 43%. Y si has leído las otras reseñas y prestaste especial atención, posiblemente pensarás que ya hay otro Outlaw con características muy similares, y es verdad. El Flagship es finalizado en barricas ex-whisky provenientes de Highland y de Speyside. La diferencia es que las barricas del Flagship no son de single malt y tampoco son de primer uso (o han sido usadas antes por Outlaw, al menos).

Habiendo probado otros productos de Outlaw, al principio de este Double Cask pareciera que falta algo. Como si no fuese tan complejo como los otros de la marca que he probado ya. Tiene en nariz notas muy cítricas como es normal en los whiskies de Highland e incluso, hasta cierto punto, en los de Speyside. Aromas a naranja confitada y vainilla, e incluso un toque herbáceo, pero me sorprende más que tiene notas de whisky y no tanto de ron.

En boca la nota predominante es de manzana horneada, pero sin el típico clavo de olor, y vainilla. En el retrogusto hay aromas de pasas y mantequilla.

Pero sí debo destacar que más allá de tener una paleta limitada o, incluso diría, escasa, el Double Cask no deja de ser un ron sabroso y muy interesante. En general no se quedan con el hecho de ser ron combinado con otra cosa, sino que es una apreciación general de las bondades del añejamiento en Escocia, combinados con la complejidad de un ron con añejamiento tropical.

Quizá el Double Cask no sea el que mayor puntuación tenga, pero no deja de ser interesante e incluso en esta ocasión sí sería un ron que me siente a tomar con toda confianza.

Ficha Técnica:
Fabricante: Angostura Distillery / Outlaw Rum
Nombre del Ron: Double Cask
Marca: Outlaw
Origen: Trinidad / Escocia
Edad: NAS
Precio: $130
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 84

My Father – La Promesa (Corona Gorda)

La teoría de las buenas reseñas indica que el tabaco (o el producto que vayas a reseñar) lo debes apreciar siempre en el mismo lugar. Porque es un lugar conocido y es donde «controlas» todo, por así decirlo. Ya sabes cómo es el aire, por dónde corre la brisa, cómo ponerte para disfrutarlo mejor, e incluso los lugares para tomar las fotos mejor. Uno pensaría que después de 8 años haciendo este blog tendría eso bien claro, y en la mayoría de los casos es así. Pero hay veces que incluso no lo hago. Así fue como terminé probando este cigarro para reseña en un lugar nuevo, en donde no tenía claro dónde hacer las mejores fotos y por eso ninguna salió buena.

La Promesa es un cigarro que sigue la tendencia actual de My Father de crear ligas que destaquen el capote y la tripa nicaragüense de las fincas de la familia García, con capas regulares. Pero en muchos casos es la capa la que aporta la mayoría de los sabores y este La Promesa lleva un Habano Rosado Oscuro ecuatoriana muy llamativa. El cigarro saca su nombre de la promesa que le hizo Don Pepin García, el patriarca de la familia, a su familia cuando emigró de Cuba y sirve como ejemplo del legado de la familia. Esta bella capa tiene aromas a pimienta, cuero y paja, mientras que en el pie se sienten aromas a canela y nuez moscada. En la calada en frío me encuentro aromas a pan tostado con canela y una nota suave de pimienta.

Recién encendido y durante el primer tercio, lo que más pienso es si este cigarro estará bien. No tiene ese golpe de pimienta tan típico de los nicaragüenses y My Father es reconocido por llevarlo. Los sabores van más hacia las notas dulces de chocolate con leche y caramelo, con notas de nueces más o menos para el momento de la imagen. Hay notas picantes pero son distantes en el paladar, pero mucho más cercanas en el retrogusto, pero es el único sabor que se siente por la nariz. La quemada es bastante decente, pero no perfecta, aunque el humo es abundante y eso se aprecia cuando se están sintiendo sabores, pues si el humo es escaso, se le puede atribuir la falta de sabores; pero si el humo es abundante y no tiene mucho sabor, sabes que no es un problema de quemada. La intensidad es media-baja, con una fortaleza media.

El segundo tercio se parece mucho al primero, donde los sabores de nueces son los más destacados pero en verdad no hay mucho que le haga competencia en intensidad. Las notas de chocolate y caramelo son más distantes en este tercio pero no parecen estar aumentando su intensidad. Cuando superé la mitad del cigarro, aparece una nota cremosa de madera y canela que le dan algo de diversidad a la fumada y concentra mi atención. La fortaleza se mantiene en media, mientras que la intensidad sube hasta ese mismo nivel, con el humo abundante y una quemada similar a la del tercio anterior, aunque sin requerir atención.

En el último tercio no hay grandes cambios, aunque aparece una nota sutil de un sabor de tierra mojada. Los sabores de nueces son los principales, pero nuevamente hay una ausencia de competencia y ya los sabores de chocolate y caramelo han desaparecido. Pero La Promesa sigue quemando muy bien y me da una fumada que es plana, pero al menos no me deja mal. La pimienta se hace un toque más fuerte, pero sigue siendo parte del retrogusto. Me toma una hora y 15 minutos fumarlo, y en este último tercio tiene una intensidad media-baja con una fortaleza media.

El tema cuando una marca que estás acostumbrado a que haga cigarros buenos sale con un cigarro regular, es que es muy fácil decir que es malo. Esto pasa porque en muchos casos pensamos en blanco y negro, y un cigarro que no es bueno, tiene que ser malo. Pero el tema es que los productos de My Father tienden a tener una complejidad importante, pero La Promesa no parece tenerla. Es más lineal y tiene menos matices y transiciones. Pero no es la primera vez que encuentro un cigarro así, incluso dentro del mismo portafolio de My Father. La solución a eso es seguir y probarlo de nuevo, quizá en otra vitola. Tengo un La Promesa en toro, pero le voy a dar una buena guarda, aunque éste ya contaba con 8 meses en el humidor. Pero tildar a una marca de mala porque hay un cigarro que te haya parecido regular, eso no está bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: My Father
Modelo: La Promesa
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 82