My Father – La Promesa (Corona Gorda)

La teoría de las buenas reseñas indica que el tabaco (o el producto que vayas a reseñar) lo debes apreciar siempre en el mismo lugar. Porque es un lugar conocido y es donde «controlas» todo, por así decirlo. Ya sabes cómo es el aire, por dónde corre la brisa, cómo ponerte para disfrutarlo mejor, e incluso los lugares para tomar las fotos mejor. Uno pensaría que después de 8 años haciendo este blog tendría eso bien claro, y en la mayoría de los casos es así. Pero hay veces que incluso no lo hago. Así fue como terminé probando este cigarro para reseña en un lugar nuevo, en donde no tenía claro dónde hacer las mejores fotos y por eso ninguna salió buena.

La Promesa es un cigarro que sigue la tendencia actual de My Father de crear ligas que destaquen el capote y la tripa nicaragüense de las fincas de la familia García, con capas regulares. Pero en muchos casos es la capa la que aporta la mayoría de los sabores y este La Promesa lleva un Habano Rosado Oscuro ecuatoriana muy llamativa. El cigarro saca su nombre de la promesa que le hizo Don Pepin García, el patriarca de la familia, a su familia cuando emigró de Cuba y sirve como ejemplo del legado de la familia. Esta bella capa tiene aromas a pimienta, cuero y paja, mientras que en el pie se sienten aromas a canela y nuez moscada. En la calada en frío me encuentro aromas a pan tostado con canela y una nota suave de pimienta.

Recién encendido y durante el primer tercio, lo que más pienso es si este cigarro estará bien. No tiene ese golpe de pimienta tan típico de los nicaragüenses y My Father es reconocido por llevarlo. Los sabores van más hacia las notas dulces de chocolate con leche y caramelo, con notas de nueces más o menos para el momento de la imagen. Hay notas picantes pero son distantes en el paladar, pero mucho más cercanas en el retrogusto, pero es el único sabor que se siente por la nariz. La quemada es bastante decente, pero no perfecta, aunque el humo es abundante y eso se aprecia cuando se están sintiendo sabores, pues si el humo es escaso, se le puede atribuir la falta de sabores; pero si el humo es abundante y no tiene mucho sabor, sabes que no es un problema de quemada. La intensidad es media-baja, con una fortaleza media.

El segundo tercio se parece mucho al primero, donde los sabores de nueces son los más destacados pero en verdad no hay mucho que le haga competencia en intensidad. Las notas de chocolate y caramelo son más distantes en este tercio pero no parecen estar aumentando su intensidad. Cuando superé la mitad del cigarro, aparece una nota cremosa de madera y canela que le dan algo de diversidad a la fumada y concentra mi atención. La fortaleza se mantiene en media, mientras que la intensidad sube hasta ese mismo nivel, con el humo abundante y una quemada similar a la del tercio anterior, aunque sin requerir atención.

En el último tercio no hay grandes cambios, aunque aparece una nota sutil de un sabor de tierra mojada. Los sabores de nueces son los principales, pero nuevamente hay una ausencia de competencia y ya los sabores de chocolate y caramelo han desaparecido. Pero La Promesa sigue quemando muy bien y me da una fumada que es plana, pero al menos no me deja mal. La pimienta se hace un toque más fuerte, pero sigue siendo parte del retrogusto. Me toma una hora y 15 minutos fumarlo, y en este último tercio tiene una intensidad media-baja con una fortaleza media.

El tema cuando una marca que estás acostumbrado a que haga cigarros buenos sale con un cigarro regular, es que es muy fácil decir que es malo. Esto pasa porque en muchos casos pensamos en blanco y negro, y un cigarro que no es bueno, tiene que ser malo. Pero el tema es que los productos de My Father tienden a tener una complejidad importante, pero La Promesa no parece tenerla. Es más lineal y tiene menos matices y transiciones. Pero no es la primera vez que encuentro un cigarro así, incluso dentro del mismo portafolio de My Father. La solución a eso es seguir y probarlo de nuevo, quizá en otra vitola. Tengo un La Promesa en toro, pero le voy a dar una buena guarda, aunque éste ya contaba con 8 meses en el humidor. Pero tildar a una marca de mala porque hay un cigarro que te haya parecido regular, eso no está bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: My Father
Modelo: La Promesa
Dimensiones: 5½ x 48
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 82

Puros de Santander – Theo (Robusto)

Seguimos probando cigarros de otros orígenes y esta vez le toca a una marca llamada Puros de Santander, ubicados en la ciudad de Piedecuesta, en Santander, Colombia. Puros de Santander hace varias líneas, pero esta llamada Theo es el tope. Fue creada en honor a Don Timoteo, el padre de Yeison Martínez, fundador de la marca. Se trata de una corona larga con medidas 5 x 46, con capa brasileña, capote de Indonesia y una tripa que incluye hojas Sumatra, que no sé el origen y Girón y Habano colombianas. Llegó a mí gracias a la iniciativa de mi amigo Cigar Chicote, quien me hizo llegar algunos ejemplares del buen tabaco colombiano.

Esta capa brasileña del Theo me llama bastante la atención por lo venosa que es, incluso en algunos puntos, especialmente detrás de la anilla, tiene un par de venas muy prominentes. Aunque visualmente no sea muy atractivo, muchas veces se traduce también en mucho sabor, pero no siempre del más agradable. Por lo pronto y en frío, tiene aromas a pasas, madera y paja sobre esta capa, mientras que en el pie y después de quitarle la anilla inferior que dice Sabrolombia, hay un aroma muy llamativo como a la masa de una torta, lo que se llama un pound cake en inglés y, curiosamente, un ponqué en venezolano. Lo pico con la doble hojilla y necesito hacerle un par de cortes para garantizar un buen tiro, lo que me permite apreciar aromas a cedro, galletas danesas y cuero.

El Theo comienza tímido, casi como si no quisiera que sus sabores se sintieran, con una fortaleza baja y una intensidad media-baja, pero al cabo de unos minutos el tiro mejora y el humo se hace denso, produciendo sabores que se hacen agradables. Estos sabores incluyen madera y cuero inicialmente, lo que lo mantiene muy dentro de un rango de normalidad pero esos aromas de galletas danesas que sentí en frío se desarrollan hacia algo que me termina llamando mucho la atención: un sabor a biscoff que es completamente inesperado. Hay notas más suaves de pimienta, notas florales y frutos secos, aunque estos pueden estar relacionados a ese biscoff. Quema bien, aunque por su cepo la ceniza se cae fácilmente antes de finalizar el tercio.

Voy a asumir que es el segundo tercio, porque voy bien adelantado pero también porque no quiero quemar la anilla. Los sabores destacan notas similares, pero no son las mismas. Hay un sabor almidonado que es parte del desarrollo de ese biscoff del tercio anterior, o al menos parece haberlo sustituido. También hay un sabor como a dulce de leche, pero la sensación picante del Theo se hace mucho mayor y en cierto modo opaca la posibilidad de sentir estos sabores de frutos secos o sus derivados. En el retrogusto hay notas de madera y avellanas, todo con una fortaleza media y una intensidad media-alta, quemando bien y produciendo humo abundante, con un anillo de combustión bien uniforme.

En el último tercio el Theo es menos picante, pero el perder esa sensación no ha desarrollado muchos sabores adicionales, sobre todo porque también es menos dulce. Los sabores que prevalecen son los de madera y frutos secos, que son suaves y por tanto la intensidad es media-baja, con una fortaleza similar, pero que gracias a la proximidad de la parte más caliente, es efectivamente, mayor. Pero con dejar el Theo en el cenicero por un rato se resuelve y sorprende como no necesita retoques ni avivar mucho el fuego para mantenerse encendido. Me toma una hora y 20 minutos fumar este Theo, y debo decir que se comportó muy bien, con humo denso en toda la fumada y sin darme problema alguno.

Luego de probar algunos puros colombianos, otros que tienen una mayoría de hojas colombianas y otros que simplemente incluyen algo de hoja colombiana en la tripa y un capital colombiano, creo que puedo llegar a la conclusión que en la combinación máxima está la solución. Al final el tabaco colombiano puro resulta en una fumada más suave y esta fortaleza e intensidad de sabores se logra con una buena combinación y es ahí donde el master blender se destaca… no en vano tiene un cigarro que lleva su nombre. Este Theo se convirtió en una demostración sorprendente de lo que se puede lograr en Colombia y lo mejor es que es uno de los ejemplos. Sin duda tenemos mucho que hacer y aprender en Venezuela.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Puros de Santander
Modelo: Theo
Dimensiones: 5 x 46
Tamaño: Robusto (Corona)
Origen: Colombia
Capa: Brasil
Capote: Indonesia
Tripa: N/D (Sumatra), Colombia (Girón, Habano)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Mezcal: Del Maguey Vida

Hace un buen tiempo que no reseño un mezcal. El otro día estaba en una cata con la gente de Rumbullion Club y alguien me preguntó cuál era mi mezcal preferido. Haciendo memoria, me di cuenta que no he probado muchos mezcales. Si llego a cinco es bastante. No es algo que me acredite como experto en mezcal, pero al menos tengo experiencia con otros destilados de agave. Pero el hecho es que, al igual que muchos mezcales, Del Maguey se jacta de ser un producto artesanal, pero que por su bondad y por el bien de la industria, lo venden a un precio menor de lo normal.

Del Maguey fue lanzado en 2010 y figura en la lista de muchos expertos como uno de los mejores mezcales que existe, principalmente porque es muy «mezclable», por lo que es uno de los preferidos de los bartender. Una particularidad que tiene es que su dueño no es un mexicano de nacimiento, sino una persona llamada Ron Cooper (y con ese nombre debería haberse dedicado a otro destilado), quien fue uno de los primeros en explotar todo el lado orgánico del mezcal y la inclusión de esa palabra en las etiquetas.

Pero el hecho es que Del Maguey utiliza procesos milenarios en su producción y dice no escatimar en el tiempo para lograr el producto deseado. Son varios los productos que existen con esta marca, todos con etiquetas ilustradas y diseños que realmente no llamarían mucho la atención a menos que sepas exactamente lo que estás buscando. Eso es apreciación mía, pero también de los asistentes a la cata.

En junio de 2017, Pernod Ricard adquirió una sección mayoritaria de la empresa y hoy en día es parte de su portafolio. Este Vida es embotellado a 42% de alcohol.

En nariz este Del Maguey Vida tiene los aromas esperados, aunque se siente ligeramente frutal. Entre los que se aprecian incluyo notas herbáceas y cítricas, tierra húmeda y un toque ahumado. También un marcado aroma de piña y mango, cerrado por vainilla, miel, cuero y pimienta.

En boca también tiene una nota ahumada menor a la que esperaría. Los sabores incluyen cáscara de piña, cáscara de toronja, cuero, notas herbáceas de agave y canela. En el retrogusto notas ligeramente ahumadas y químicas de madera tostada y agave.

Una de las características más resaltantes del mezcal es lo artesanal de su producción, lo cual es parte esencial para conferirle notas intensamente ahumadas. El ahumado es, entonces, una de las características más marcadas del mezcal. Sin embargo, Del Maguey, que se jacta de seguir los procesos artesanales y tradicionales, y que no sea un mezcal intensamente ahumado, es algo que me sorprende muchísimo. No obstante, es un mezcla exquisito y algo que me gustó mucho, especialmente porque no tiene un precio absurdo.

Hasta el momento no he dejado de disfrutar el mezcal y creo que este Del Maguey es un mezcal distinto, pero muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Pernod Ricard / Del Maguey
Nombre del Mezcal: Vida
Marca: Del Maguey
Origen: México
Edad: Cero
Precio: $40
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 89

De Los Reyes – Saga Blend No. 7 (Robusto)

Esta marca de nombre tan curioso es manejada por la familia Reyes, quienes tienen 6 generaciones en el negocio del tabaco en República Dominicana. Son 160 años involucrados en el negocio de siembras y ventas de tabaco, en donde han construido su propia fábrica y creado sus propias marcas. En 2014 la compañía cambió de su nombre original Corporacion Cigar Export (CCE) a De Los Reyes Cigars. En ese mismo año lanzaron la línea Saga, que se ha convertido en el producto principal de la marca. Hoy voy a probar uno de ellos, llamado Blend No. 7, que adquirí el pasado diciembre en República Dominicana. El Blend No. 7 incluye tabaco de varios países; la capa es Cubra de Brasil, el capote es Habano dominicano y la tripa no especifica mucho más allá de «mezcla de tabacos centroamericanos y dominicanos». Los tabacos dominicanos que incluye son de las fincas de los Reyes.

En verdad me sorprendió leer un poco de este blend y descubrir que la capa NO es Connecticut. Esto antes de siquiera fumarlo, porque en verdad apenas lo aprecié en directo y pude sentir sus aromas estaba seguro que era CT, aunque se le notan múltiples venas con distinta profundidad y esto no es determinante, y bien podría ser un CT que no sea de la mejor calidad. Pero los aromas de madera y galletas, aunque pueden ser de ambas hojas, no se sentían exactamente como un CT. En el pie se sienten notas de grama y paja, mientras que en la calada en frío toques dulces, paja y aserrín.

El Blend No. 7 comienza suave, incluso mucho más suave de lo que esperaba. Los sabores son de madera seca y toques de crema batida, pero el sabor principal es de notas dulces de tabaco. El retrogusto es más de madera que cualquier otro sabor, pero son notas cero picantes y demasiado sutiles para no ser un CT. Pero si dice que es Cubra, pues Cubra será. La quemada es muy decente, el humo abundante y la fortaleza baja, con una intensidad media-baja.

En el segundo tercio los sabores son muy parecidos, aunque los matices de madera cambian un poco y se siente algo menos… maderoso? Es como si pasamos de una madera de cedro a un sabor entre nueces secas y madera, mientras que los sabores son menos cremosos, precisamente se sienten más secos y eso puede que esté permeando hacia el sabor de madera. El retrogusto es así mismo: menos madera y más nueces, pero con relación entre ambos. La fortaleza es baja, con una intensidad al mismo nivel, pero quema muy bien, generando una buena ceniza y un excelente anillo de combustión. Me encantaría algo más de sabor o complejidad, pero es lo que es.

En el último tercio el sabor de cedro es el predominante en la madera, pero afortunadamente aparece un sabor nuevo para una fumada que se estaba yendo por la borda de la normalidad. El sabor nuevo es de café americano, que no es exactamente algo super complejo y diferente, pero es un cambio que necesitaba. La sensación picante aumenta, aunque sin sabor adherido a ella y simplemente caracterizan a un último tercio con una fortaleza media-baja y una intensidad de grado similar, con un sabor adicional. Me toma una hora y 15 minutos fumar el Blend No. 7, cuyo final llegó con una buena quemada y pero calentándose demasiado.

Incluso después de fumarlo no me quedó del todo claro que la capa NO fuera Connecticut. La experiencia me recordó muchísimo a las fumadas de esa capa que no incluían casi ningún sabor, y aunque puedes insistir en que me gustan los cigarros fuertes y por eso voy a criticarle eso a este cigarro, la verdad es que no. Sí es cierto que me gustan más fuertes, pero no quiere decir que voy a descalificar a un cigarro suave por ser suave. El tema es que este Saga Blend No. 7 es demasiado sencillo, e incluso fumándolo con un vaso de agua, me costó sentirle sabores. El tiro es algo suelto, lo que hizo que el humo se calentara de más y eso, además, dificultó aún más la apreciación de sabores.

Ficha Técnica:
Fabricante: De Los Reyes Cigars
Marca: De Los Reyes
Modelo: Saga Blend No. 7
Dimensiones: 5½ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Brasil (Cubra)
Capote: República Dominicana (Habano)
Tripa: «Mezcla de República Dominicana y Centroamérica»
Precio: $9,50
Puntuación: 74

Ron: Outlaw Islay

Cuando probé estos rones de Outlaw originalmente, la verdad es que no extendí tanto la experiencia. Ahora siento que llevo tres meses hablando de los mismos rones. Pero me imagino que Jim Ashley (su creador) debe haber pasado más tiempo con ellos y el hecho que comparto un grupo de WhatsApp con él me acerca un poco más a la noción de que es un tipo normal que simplemente creó lo que quería.

Al igual que los otros productos de Outlaw, se trata de un ron de Trinidad, destilado por columnas, añejado de 3 a 11 años en barricas ex-bourbon y luego transportado a Escocia, en donde es finalizado en barricas que, en este caso, son de la región de Islay. Es embotellado el 43%.

El Outlaw Islay huele básicamente a whisky ahumado de Islay. Algo que pasa con los rones destilados por columnas es que tienden a no tener tantas propiedades aromáticas y de sabores como un ron destilado por alambique. Al final, lo que sale de la columna es mucho más refinado. Las notas son de madera quemada, caramelo, ceniza, vainilla, toffee y una nota ligeramente cítrica.

En boca se siente como si mezclaras un whisky ahumado con ron. Las notas de vainilla y caramelo son prevalentes, pero tiene muchas notas ahumadas y de ceniza, cáscara de naranja y toronja y no mucho más. El retrogusto es de mermelada de naranja amarga.

Inevitablemente, este Outlaw Islay me recordó mucho al Plantation Fiji 2009 que pasa por barricas de whisky de Islay. Esas notas ahumadas tienen una participación muy insistente e indiscutible. Pero es un ron en el que esa novedad y el ejercicio de sentir las notas existe, pero no me ofrece mucho más. No es un ron que me sentaría a tomar, sino más bien algo que le daría a amigos para que sientan esa intensidad y esas diferencias de sabores y cómo armonizan. No es un ron que me den ganas de tomar de manera regular, sino más bien algo interesante que tener en el bar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Angostura Distillery / Outlaw Rum
Nombre del Ron: Islay
Marca: Outlaw
Origen: Trinidad / Escocia
Edad: NAS
Precio: $130
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 85

Black Label Trading Co. – Last Rites (Robusto)

Hay mucho de Black Label Trading que me llama la atención constantemente. No sé si es que sus anillas resuenan mucho con mi juventud metalera o si el uso de pocos colores y sus ilustraciones me llaman la atención, o si es el hecho que casi todos sus blends me gustan, pero quizá es la combinación de todo eso. En cierto modo, se aproxima a otros blends que también me gustan y fue por eso que compré estos Last Rites en febrero de 2023, sin saber qué tal eran pero bajo la premisa de que estaba compandor otros de la marca que también me gustaban. El Last Rites viene cubierto en una capa Habano maduro ecuatoriana, sobre capote hondureño y tripa de Nicaragua y Honduras, en una vitola que la marca llama Robusto, con medidas de 5 x 54.

Esta capa de color bastante oscuro tiene una que otra vena prominente, pero en general se podría considerar lisa. Tiene aromas muy acordes a lo que es este origen y muy agradables para probar, que incluyen cuero, nueces y madera de roble, aunque en el pie se sienten similares pero mucho más suavizados. Este es el tercer Last Rites que me fumo, así que ya tengo algo de idea sobre lo que viene, pero igual aprovecho para apuntar cualquier diferencia a favor o en contra. La calada en frío es sabrosa, con muchas notas que incluyen chocolate y cuero principalmente, pero también un toque de roble.

El Last Rites comienza medio tímido, con poco humo y una quemada irregular, lo que hizo que sacara el encendedor y me asegurara de una quemada completa que no se logró tan fácilmente. Cuando finalmente está completamente encendido, los sabores principales son de roble y nueces, que a lo largo del tercio desarrolla notas adicionales de cuero cremoso y pimienta blanca, ésta tanto en el paladar como en el retrogusto. Sin embargo, hacia el final de este tercio, la pimienta se siente menos agresiva y ayuda a rebajar la fortaleza hasta media, con una intensidad similar. Quema bastante bien, pero esa quemada no es regular y se hace necesario darle algunos toques técnicos para corregir la combustión más que la quemada.

En el segundo tercio el sabor principal es el de cuero y no es un cuero en el que es fácil determinar su estilo, pues no es cuero nuevo y no es cuero viejo, sino uno de esos que odio describir, que es como de silla de montar. Es más fácil apuntarle como establo y esperar que todo lo demás que incluye un establo está en ese sabor, que por el momento incluye madera de roble y cereales, que podrían ser avena. No hay sabores de bosta, así que no es completamente establo, pero por ahí va. Es sin duda un cigarro aromático y con esa nota picante insistente, sobre todo en nariz, se hace agradable la fumada. También hay toques de nueces, sobre todo en el retrogusto y algo de tierra húmeda que aparece cuando supero el punto medio de la fumada. La fortaleza es media, con una intensidad igual, pero que pareciera querer aumentar. La quemada sigue siendo imperfecta, pero puedo disfrutar bien del Last Rites.

En el último tercio del Last Rites hay una especia de combinación de los dos primeros tercios, que incluye sabores a cereales, cuero, tierra, pimienta, nueces y un toque de chocolate, en donde el cuero y la pimienta son los principales. Así que, aunque se siente más complejo, la dominancia de los dos sabores le da una especie de finalidad a las sensaciones. La fortaleza es mayor en este tercio y eso se presta a ese aire de finalidad, sobre todo porque la intensidad no aumenta. Me toma un poco más de una hora y 15 minutos fumar el Last Rites, que es un poco menos de lo que esperaba, pero no tengo esa sensación de que faltó algo.

Pero si bien el Last Rites es complejo, y sí que lo es, no está al nivel de ese factor equis o como lo quieras llamar que muchos otros de la misma marca tienen y estoy pensando principalmente en el Salvation y, hasta cierto punto, el Royalty. También me pasa que de los tres que me fumé, dos me dieron problemitas de quemado, que no fueron graves pero sí tuve que prestarles atención regular y si los dejaba más de un minuto sin darle caladas, se apagaban o tenía que darles un fogonazo para activar la fumada bien. Por último, si bien los nombres de los productos de Black Label Trading Co. tienen un tema «gótico» y tenebroso con sus tipografías y diseños, un nombre como Last Rites (últimos ritos, o las santidad que da un cura antes de que una persona muera) da la impresión de que se trata de una fumada fuerte, así como mortal, pero con la fortaleza e intensidad media, pues no lo alcanza. Pero en términos generales, la anilla y la apariencia estuvieron a la par; en realidad se siente como una banda de death metal, así que fue una fumada satisfactoria.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica Oveja Negra
Marca: Black Label Trading Co.
Modelo: Last Rites
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $9,00
Puntuación: 85