PHRD – Línea Blanca R (Robusto)

Puro Humo República Dominicana es una marca que nació en 2020, de la mano de dos amigos apasionados del tabaco que quisieron comenzar con unas ligas y eventualmente ir construyendo a partir de ahí. El pasado mes de mayo tuve la oportunidad de probar uno de sus productos, llamado el Etiqueta Negra y la reseña la puedes ver aquí. Hoy pruebo el otro que hacen, llamado Línea Blanca R; ambos llegaron gracias al contacto con D’Cache Cigars, quien me recomendó probarlos. La página web de la marca describe al Línea Blanca R como una fumada sutil y cremosa, con una capa Habano 2000, sobre capote dominicano y tripa de República Dominicana y Ecuador, en formato de robusto 5 x 50.

Al principio me pareció raro que la capa fuese Habano 2000, principalmente por lo clara que es, pero también porque lo común en muchos casos para marcas emergentes es hacer un cigarro de capa madura y otro de capa Connecticut, por lo que siempre asumí que éste era el CT. Pero viendo que el otro de la marca es capa Corojo, pues creo que denota lo diferente que es PHRD. En la capa tiene aromas que precisamente difieren de lo que podrías pensar de un CT y ahí comienzan las diferencias; incluye madera de cedro, cuero y un toque suave de canela, mientras que en el pie logro apreciar otro tipo de madera, esta vez como de pino y algo de paja. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da notas de cedro y paja, que son consistentes con los aromas de la capa, pero también una nota especiada como de cardamomo.

El Línea Blanca R comienza encendiendo rápidamente y muy uniforme, con sabores suaves que incluyen madera dulce, como una madera balsa y notas sutiles de chocolate que identifico mejor como chocolate con leche. Estos sabores se mantienen con un retrogusto de paja y madera dulce más o menos hasta la mitad de este tercio, en donde comienzo a encontrarme con una nota mineral fuerte, que comenzó siendo tierra mojada pero ya se siente más centrada en el aspecto mineral que en el de la tierra, aunque para finales del tercio ya no se siente más. La intensidad es baja, con una fortaleza similar, quemando bien y con humo abundante, pero no necesariamente denso.

El segundo tercio del Línea Blanca R es igualmente suave, con sabores muy similares, aunque menos complejos. El chocolate ya no tiene un matiz de chocolate con leche, sino que se siente como un chocolate genérico y aunque la madera dulce sigue siendo un sabor, su dulzura es cada vez menor y se siente más como cedro y el retrogusto sigue incluyendo las mismas notas de paja y madera, esta sí como madera balsa, pero a partir de la mitad una madera más «especiada» como madera de sándalo. La fortaleza y la intensidad se mantienen bajas, aunque algo han aumentado, solo que no suficiente para colocarse en un nuevo nivel.

El último tercio se abre un poco a sabores más variados o al menos algunos con más matices que en el tercio anterior. Las notas principales siguen incluyendo madera, pero el chocolate parece haber desaparecido, sustituido por maní en menor intensidad y canela en mayor intensidad. Esta canela se funde muy bien con ese sabor dulce prevalente y aunque no es el más intenso de los sabores, es el que acompaña hasta el final de la fumada, la cual llega con una intensidad media-baja y una fortaleza baja, aproximadamente una hora después de haber encendido el Línea Blanca R.

Ambas ligas del PHRD se tratan de productos sencillos y relativamente suaves, que no destacarían en el inmenso haber de marcas emergentes dominicanas si no fuera por las relativas diferencias tanto en logo y tipografía, como ligeramente en sabores, optando por un perfil más sencillo y de sabores más herbáceos. Ambos son una buena opción, pero creo que para paladares más novatos, que busquen una complejidad menor. En el inmenso universo del tabaco, aproximadamente el 65% de los fumadores (hay quienes dicen que más) buscan fumadas suaves y por eso tiene sentido que ambas ligas de PHRD apunten a ese mercado. Pero dado que cada marca puede hacer más de una liga, me encantaría ver en el horizonte algún producto (o proyecto para él) con mayor fortaleza y complejidad. Por lo pronto, creo que la marca va pisando fuerte por buen camino.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: PHRD
Modelo: Línea Blanca R
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano 2000)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Ecuador
Precio: N/D
Puntuación: 83

Whisky: Bunnahabhain Cruach Mhona

Aunque se están volviendo más comunes cada vez, los whiskies ahumados de Bunnahabhain siguen siendo una rareza. Siendo una de quizá dos destilerías de Islay que producen whiskies no ahumados, son esos whiskies los que más llaman la atención, en gran parte por lo impronunciable de su destilería y sus productos. Pero aparte de esas versiones sin ahumar, producen alrededor de dos o tres expresiones ahumadas, muy ahumadas. Una se llama Ceobanach, otra Toiteach A Dha y este Cruach Mhona.

Mientras que los primeros dos son de producción a mercados mundiales y embotellados a 700ml, este Cruach Mhona es lo que llaman travel retail, disponible en aeropuertos y en botellas de un litro. Una diferencia destacada porque muchos productos de travel retail son realmente cualquier cosa, sin edad declarada, embotellados al mínimo de alcohol y sin mucho que ofrecer más allá de una descripción mercadeada que no destaca nada relevante.

Pero también hay que destacar que Cruach Mhona es un whisky sin edad declarada y después de investigar un poco no doy con una edad fija ni si tiene barricas especiales, más allá de ex-bourbon. Lo que sí dice es que es muy ahumado (heavily peated) y está embotellado a 50% de alcohol. También menciona que no tiene filtrado al frío y color natural.

Recién servido se ve realmente claro, como si no tuviera mucha edad, lo cual es completamente posible. En nariz tiene aromas sin duda muy ahumados, pero también notas destacadas de nueces cremosas, otras más tostadas, limón deshidratado y un toque de jengibre. Luego de un rato se sienten notas de vainilla y piña, pimienta y madera quemada.

En boca es fuerte y ese 50% de alcohol destaca bastante, con sabores de nueces y muy cremoso, pero también ceniza, pimienta entera y limón seco. Notas más suaves de vainilla tostada y leña cierran las sensaciones. En el retrogusto hay piña, jengibre, cáscara de naranja amarga con chocolate y pimienta, con una permanencia no tan larga, lo que puede destacar su juventud.

Para lo complicado de su nombre, el Cruach Mhona no es un Islay muy complejo, pero es muy sabroso. Se coloca bien entre otros ahumados como el Loch Gorm de Kilchoman o algún Ardbeg joven y aunque no es realmente barato (alrededor de $110), puede ser una buena adquisición, especialmente si estás viajando y quieres llevarte algo distinto y novedoso. Ese 50% de alcohol realmente destaca y se vuelve un whisky para tomar lento y con apreciación.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bunnahabhain Distillery
Nombre del Whisky: Cruach Mhona
Marca: Bunnahabhain
Origen: Escocia (Islay)
Edad: NAS
Precio: $110
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 87

Tatuaje – The Hyde (Churchill)

Este cigarro pertenece a una serie de Tatuaje que siempre me ha llamado la atención y que tiene un origen bien entretenido. El hecho es que la marca tiene una serie dividida en dos (a veces en tres) y relacionada con monstruos famosos, sobre todo del cine pero no exclusivamente. Esta línea originalmente partió de un cigarro llamado The Drac, lanzado en 2008, con un empaque relacionado a Dracula y repitió el proyecto unas 5 veces con distintos monstruos y distintos temas. En 2010 la marca se dio cuenta del potencial de la serie y dado que la mayoría de ellos estaban siendo adquiridos por coleccionistas, creó Monster Series en cajas de 10 cigarros y limitados a 666 cajas. En 2011 crearon la línea Little Monsters, con 5 vitolas pequeñas de los 5 cigarros originales. Luego en 2013, Pudgy Monsters, con otras vitolas ligeramente más pequeñas que los productos originales, y regularmente uno u otro producto nuevo. También existe una serie llamada Skinny Monsters, que son lanceros y panetelas, del cual he reseñado uno llamado Wolf. Pero hace unos meses se me presentó la oportunidad de adquirir una caja de Monster Mash, que son los cigarros originales y subsiguientes, en las vitolas que han salido. La caja estaba empezada, pero eran aproximadamente 10 cigarros. El primero de esos que pruebo es este: The Hyde.

Así como existe The Hyde, también está The Jekyll, ambos basados en la obra de Robert Louis Stevenson, Dr. Jekyll y Mr. Hyde, aunque no sé si tengo el Jekyll. Se trata de dos cigarros con las mismas medidas de 7 x 49, con la perilla estilo cubano llamada 109 y The Hyde es ligeramente más oscuro que The Jekyll. La de este Hyde es verde con letras amarillas, y Jekyll es amarilla con letras verdes. The Hyde tiene una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses. El cigarro se nota muy bien torcido, lo cual es hecho por My Father Cigars, con una capa algo lisa pero con varias venas y aromas intensos a establo, café molido y cuero, mientras que en la calada en frío hay cítrico de naranja, establo, cuero, chocolate y pimienta negra.

Voy a confesar que siendo un monstruo y siendo hecho en Nicaragua, esperaba algo horripilante al inicio, de eso que me saca lágrimas y asusta, pero creo que sería muy predecible. El Hyde comienza dulce, cremoso y con notas destacadas de almendras como principales, y notas secundarias de granos de café, cuero, establo, cedro y tierra mojada. Hay algo de pimienta en el retrogusto, por supuesto, pero no es algo fuerte sino algo que más bien realza los sabores y es acompañado incluso por toques de yerbabuena. A lo largo del tercio, que es bastante largo, hay notas más picantes y otras menos, pero el tercio se siente por lo general con una fortaleza media y una intensidad media-alta, con un tiro excelente y una quemada casi perfecta.

En el segundo tercio los sabores principales cambian ligeramente de esa nota de cremosa de almendras a una cremosa de cedro, con sabores secundarios que incluyen galletas danesas, café, cuero, chocolate negro y cardamomo, y un retrogusto que mantiene las notas de pimienta y yerbabuena. La quemada sigue perfecta y el tiro no me ha dado problema alguno y todavía produce humo abundante. La fortaleza ha aumentado también, llegando a media-alta a partir de la mitad del The Hyde, con una intensidad al mismo nivel.

La yerbabuena se vuelve el sabor principal en el retrogusto durante el último tercio de The Hyde, aunque la pimienta sigue ahí, solo que menos presente. La intensidad en general baja a media, por lo que el resto de los sabores no se sienten tan participativos tampoco, aunque el principal en el paladar sigue siendo el de cedro y entre los sabores secundarios hay una nota dulce que acompaña al resto, que incluyen chocolate negro, cuero, almendras y tierra mojada. La quemada sigue siendo magistral y el tiro perfecto, produciendo humo abundante, y siguiendo estas líneas es como finaliza The Hyde, alrededor de 2 horas y 10 minutos después de haberlo encendido.

Para ser mi segundo cigarro de esta serie de monstruos, tenía muchas expectativas, también porque el Wolf me gustó mucho pero porque un amigo se compró una caja de Skinny Monsters y regularmente me decía cuánto le habían gustado todos. Siendo éstos versiones más gruesas o más adheridas a las ligas originales y con un par de años de guarda, más me llamaron la atención. Si el resto de la serie es así de compleja, de verdad que creo que me van a gustar, pero The Hyde es una excelente introducción. Su nota de yerbabuena fue lo que más me impresionó, pero la complejidad general de la fumada es algo muy llamativo también. Da gusto descubrir por qué son cigarros tan buscados.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Monster Series The Hyde
Dimensiones: 7 x 49
Tamaño: Churchill
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $13,00
Puntuación: 92

Ron: Tawala Huella

Para bien o para mal, en Venezuela se hacen varios productos de exportación. Entre ellos se encuentran rones venezolanos y creo que he reseñado algunos que simplemente son embotellados afuera por empresas foráneas, a partir de barricas que adquirieron en Venezuela.

Pero ron Tawala es una marca venezolana, hecha por Alcoholes Larenses, en Cabudare, estado Lara. Hacen licores de ron y hacen rones también. De hecho, tienen un ron llamado Origen que reseñé hace poco y quedé impactado. Pero también están produciendo este llamado Huella, que no es para el mercado venezolano.

La razón primordial es reconocer que el mercado venezolano no es gran amante de rones como éste. No porque no sepamos, sino porque reconocieron que es un producto que puede ser más apreciado en mercados foráneos, entendiendo que el mercado venezolano es más pequeño, tiene muchas marcas y el gusto apunta a un perfil distinto al que es este ron.

Para referencia, porque todo el mundo se lo preguntará, Tawala quiere decir ‘hermano’ en el idioma de los guajiros, también llamados wayúu, habitantes principales de la Península de la Guajira, al noroeste de Venezuela. Pero más allá de su origen, la marca se apoya en el uso que muchos le dan a la palabra ‘hermano’, que busca generar confianza incluso cuando se la decimos a personas que acabamos de conocer. Incluso el típico ‘broder’.

Para empezar, es una producción destilada en alambiques y columnas, pero el factor más diferenciador es la ausencia de endulzante, incluso sin caramelina para corrección de color. Además, es un blend de rones de entre 6 y 8 años de edad, que finalmente es embotellado a 47% de alcohol.

Teniendo en cuenta que los mercados europeos y especialmente el francés tienden a apreciar ese toque artesanal del ron de estilo francés, no es de extrañar que un ron como este pueda tener mayor auge allá.

El Tawala Huella es un ron con un color oscuro y se nota muy denso en copa. Tiene aromas intensos entre los que se reconoce esa nota marcada de alcohol, imposible de ignorar cuando se embotella a 47%. También hay aromas a caramelo, madera, avellanas, cítricos confitados, banana y piña.

En boca es sorprendentemente más complejo. Hay sabores de alta intensidad que incluyen caramelo, plátano horneado, manzana horneada, nueces, cáscara de naranja, notas más químicas como goma de lápiz y esmalte e incluso el aroma que queda después de exprimir una naranja. En el retrogusto hay cáscara de naranja tostada pero también notas de madera tostada y quemada.

En verdad entiendo muy cómo en un mercado donde hay una dominación casi absoluta de rones que tienen añadidos de endulzante y aromas adicionales, en renglones de precios altos, que la gente de Alcoholes Larenses prefieran apuntar su producto tope a un mercado externo, que mejor lo aprecie. No lo comparto, pero sí lo entiendo. Este es un gran ron y sería excelente poder conseguirlo aquí, pero puedo ver como muchos preferirían irse por lo que conocen, porque pasa mucho y se ve todos los días.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alcoholes Larenses
Nombre del Ron: Huella
Marca: Tawala
Origen: Venezuela
Edad: 6 a 8 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 90

Toraño – Exodus Gold 1959 (Toro)

La marca de Carlos Toraño es una que me ha acompañado en mis fumadas casi desde el principio. Sin embargo, hubo un tiempo largo en el que no los fumé, principalmente porque dejé de conseguirlos y porque simplemente me fui hacia otras marcas. Dentro de los que probé, hubo varios que me gustaron, otros que me llamaban la atención e incluso algunos de los que no sabía de su existencia. Por ejemplo, una vez que probé el Exodus 1959 (50 Years), me llamó la atención encontrar uno que se llama Exodus 1959 Silver Edition, pero también lo probé. Hace unos meses, un amigo me pidió que lo ayudara a comprar en una página que no aceptaba pagos de su banco una caja de Exodus Gold 1959, lo cual hice y le pedí un par de ellos para probar. Así llegué a este Exodus Gold 1959. El nombre del cigarro viene del éxodo de muchas familias cubanas de la isla en 1959 a raíz de la entrada del gobierno castrista.

Este Exodus 1959 Gold viene en vitola toro 6 x 50, con un box press bastante pronunciado y una capa Habano 2000 bien oscura pero con distintos tonos desde arriba hacia abajo. Tiene aromas en la capa a paja y chocolate, que no son muy fuertes, pero se sienten a todo lo largo… es decir, no hay secciones en donde no se sientan. En el pie se sienten notas escasas, que incluyen principalmente chocolate negro pero también una nota herbácea que no es tanto paja sino más como un pasto húmedo. Finalmente lo corto con la doble hojilla y la calada en frío me da notas similares a las de la capa en dos de los aromas: paja y chocolate, pero con un aditivo ligeramente herbáceo pero más frutal que otra cosa, de higos.

Con los aromas que presentaba en frío, esperaba una nota similar una vez encendido, pero los primeros sabores que logro apreciar son a café colado y pan tostado, con un retrogusto oleoso que se queda bien pegado a la nariz y permite apreciar sus aromas a café y almendras durante largo rato, aunque también hay una nota de pimienta con intensidad media. Hacia el final del primer tercio también hay notas de chocolate con leche y no mucho más. Lo que más me sorprende en el primer tercio es lo mal que quema, y eso es algo que me suele pasar con los box pressed tan pronunciados, pero al menos los sabores son agradables y me mantengo con el cigarro sin problemas. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

En el segundo tercio del Exodus Gold 1959 es obvio que el fuerte de este cigarro es su retrogusto, en donde hay notas de pimienta pero también mantequilla y azúcar morena. Los sabores del paladar son consistentes, ofreciendo notas muy similares a las del tercio anterior, incluyendo café colado y una nota suave de chocolate con leche. El pan tostado ya no se siente tan tostado sino recién horneado, pero en notas generales, similar al tercio anterior, incluso con su quemada tan irregular. Es un cigarro al que le he hecho retoques habituales y que por algún milagro sigue produciendo sabores, aunque esos retoques no han sido los más fuertes tampoco.

La pimienta del retrogusto toma la posición principal en este tercio, aunque también en el retrogusto, lo que ha llevado la fortaleza hasta media y un poco más, mientras que en el paladar el sabor que más se siente es el dulce del azúcar morena, aunque también pueden haber otros más suaves, pero con la cantidad de retoques que he tenido que hacerle, no logro apreciar los sabores de baja intensidad. El ascenso de la intensidad picante va progresando durante todo este tercio, hasta que llega un momento que el anillo de combustión comienza a desvariar y, para no darle un retoque más, lo dejo a un lado. Me tomó sorprendentemente poco tiempo fumarlo, 70 minutos que quizá también por los retoques que terminaron sacrificando secciones del cigarro que, aunque pequeñas, redujeron la calidad de la experiencia.

Entre los tres Exodus 1959 que he probado de Toraño, creo que este se coloca fácilmente entre los dos. Si bien la experiencia con quemada y velocidad de fumada fue horrible, fue más memorable que la del Silver Edition, quizá porque los sabores se parecen más a los del 50 Years, que es un cigarro delicioso. Pero es indudable que la construcción de un cigarro es parte fundamental de la fumada y si ésta no es buena, la experiencia nunca puede ser la mejor. Puede ser un problema simplemente de ser box pressed, o que no estaba bien construido, pero sus sabores (que ya es algo subjetivo) estaban muy buenos. Pero lo que más me llama la atención es la cantidad de años que tiene esta marca en el mercado y que se mantenga igual, y eso habla mucho de su calidad y de sus ligas, que la gente sigue prefiriendo.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Toraño
Modelo: Exodus 1959 Gold Edition
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: N/D (Habano 2000)
Capote: Honduras
Tripa: Costa Rica, República Dominicana, Honduras, México, Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 85

Foundation – Metapa Maduro (Doble Corona)

Bien podrías decir que fue hace solo unos meses que publiqué la reseña del Metapa Maduro, y no estarías equivocado. Fue en febrero y se trataba del Metapa Maduro (y el Metapa Claro un mes después) en vitola corona gorda 5½ x 48, pero esta vez lo pruebo de nuevo en otra vitola, considerablemente distinta y llamada doble corona, con dimensiones de 7 x 54. Normalmente hubiera anotado que ya probé el Metapa Maduro y no reseñarlo de nuevo, sino quizá dentro de unos años a ver cómo ha evolucionado el blend y mi paladar. Pero la realidad es que los blends cambian considerablemente de una vitola a la otra y puede que entre un toro 6 x 52 y un robusto 5 x 52 no se encuentre una gran diferencia, pero entre estos dos tiene que haberla.

El Metapa es un cigarro ya muy difícil de conseguir en cualquiera de sus capas, principalmente porque al poco tiempo de ser lanzado, cambió su nombre a Aksum. El nombre de Metapa aparentemente tenía ataduras legales que la marca no consideró y rápidamente le cambiaron el nombre a uno más acorde al estilo de la marca, o al menos eso creo pues la noticia del cambio simplemente se limitó a informar el qué, sin mencionar el por qué. La liga sigue siendo la misma, con su capa Sumatra ecuatoriana, capote Connecticut Broadleaf americano y tripa nicaragüense. A diferencia del corona gorda es cilíndrico, mientras que este doble corona tiene un ligero box press. En la capa tiene aromas a tierra húmeda y madera, mientras que la calada en frío primero me da un paso de aire bien nutrido sin sentirse suelto, y segundo aromas a chocolate y cuero.

Las notas de chocolate y cuero de la calada en frío se sienten presentes en el primer tercio, pero no frontales ni principales. De hecho, los sabores más destacados son de pasas y cerezas, seguidas de pimienta, que tiene una mayor participación en el paladar que en el retrogusto, en donde destacan pasas, regaliz y almendras. La fumada en general desprende un humo frío en cada calada, sin duda gracias a ese calibre de 7 pulgadas, pero también por una construcción soberbia. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta, quemando muy bien y con un anillo de combustión casi recto.

La progresión del Metapa Maduro sigue adelante y en el segundo tercio la intensidad llega a alta, con una fortaleza media-alta, sin duda el epicentro del cigarro y los sabores de pasas son los que más destacan, con las cerezas tomando un matiz de maraschino, pero ya no tan frontales. Sin embargo, el sabor de chocolate, que se sentía tan secundario en el tercio anterior, se coloca en segunda instancia esta vez, acompañado de regaliz y creo que canela, y el retrogusto es de pimienta y de almendras, esta vez sin pasas. La pimienta pasa al paladar, sobre todo al superar la mitad y aunque no ha desaparecido del retrogusto, me permite probarlo regularmente sin mayor problema. La quemada ya tiene un aro de combustión recto y el humo es abundante en cada calada, al punto que trato de espaciarlas porque la fortaleza realmente me está afectando. Pero la verdad es que se porta de maravilla.

Mi tema con los cigarros de estas dimensiones es que para el último tercio ya no doy más, sobre todo con los cigarros que se van fortificando cada vez más y para este punto estoy espaciando las caladas demasiado, y el cigarro se termina apagando, lo vuelvo a encender y se siente más fuerte… es un círculo vicioso. Pero con el Metapa Maduro esto no ocurre. En efecto, el último tercio es algo más suave, sobre todo en esa pimienta que venía tan agresivamente aumentando en el segundo tercio, pero la mayoría de los otros sabores parecen destacar más, ahora que la pimienta se ha reducido, o al menos durante gran parte del tercio porque llega un punto que prácticamente desaparecen todos y tomo eso como la señal de dejar el cigarro apagarse solo. Me tomó dos horas y 20 minutos fumarlo, lo cual no es poco.

Si esta fuese una reseña única de este Metapa Maduro, en el sentido de que no lo hubiese fumado antes, pues mi primera crítica sería que un doble corona no es para mí y por eso me pareció demasiado intensa la fumada. Pero gracias a que es la segunda con este cigarro y la primera fue muy buena con un producto más pequeño, En doble corona no es simplemente más largo, es más detallado, la experiencia es más extensa (obviamente), pero tuve tiempo de diseccionar cada sabor y apreciar cada matiz. No quiere decir que en corona gorda no podría, pero pocos estamos pendientes de fumar un cigarro tan lento, o al menos yo no voy pendiente a ese nivel de detalle en un cigarro pequeño. Con el doble corona la experiencia es más larga y detallada, pero no necesariamente mejor, pues todo va a depender del tiempo que tengas y quieras dedicarle. Ninguno es mejor o peor que el otro… de hecho, los dos son extraordinarios.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Metapa Maduro
Dimensiones: 7 x 54
Tamaño: Doble Corona
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $16,00
Puntuación: 92