Dunbarton – Mi Querida Black Sakakhan

Corría el año 2016 cuando Dunbarton Tobacco & Trust lanzó su segunda línea de cigarros, que sería su primera participación con una capa Broadleaf de Connecticut, llamado Mi Querida, que pude reseñar en 2018. El Mi Querida original hoy en día se vende en más de 12 vitolas distintas. En 2019 la marca decidió lanzar una sub-línea de Mi Querida llamado Triqui Traca (reseña viene pronto), que prometía ser más fuerte y con una anilla roja y verde, a diferencia de la azul que cubre al Mi Querida original. En 2022 Dunbarton anunció el lanzamiento de una nueva sub-línea llamada Mi Querida Black, que se diferenciaba por tener un capote San Andrés mexicano, así como tripa de Nicaragua, Honduras y República Dominicana. En 2023 se espera que este Black esté disponible en más vitolas, pero la de lanzamiento es este doble corona con dimensiones de 7 1/4 x 54, llamado Sakakhan. Steve Saka, el dueño de la marca, regularmente llama a algunos de sus cigarros con composiciones de su apellido y en este caso lo hizo usando el nombre de Chaka Khan, la artista musical de los años 80. Todos los cigarros de Mi Querida son fabricados en Nicaragua American Cigars S.A., en Estelí, Nicaragua.

Visualmente, el Black Sakakhan es un cigarro imponente, de esos que te hacen pensar en cuánto es el tiempo que dispones para disfrutarlo, porque un cigarro de estas dimensiones ciertamente no se puede apurar. La capa es extremadamente imperfecta, o al menos no es lisa y siendo Broadleaf sería absurdo esperarlo. Tiene múltiples venas y un pequeño nudo en la parte superior, así como aromas intensos a madera, tierra, cuero, establo, chocolate y pasas, mientras que en el pie se aprecia madera seca, chocolate, pasas y un toque cítrico. Finalmente y después de un corte recto, la calada en frío tiene aromas intensos a almendras y con menor intensidad a cuero, nibs de cacao, canela, tierra y chocolate.

Hace un tiempo un amigo fumador me dijo que cuando un cigarro tiene una sensación salada en boca (que muchas veces lo llamamos un sabor mineral), esto quiere decir que fue muy manipulado en la fábrica. Sin duda para hacer un nudo en la perilla hace falta más movimientos que una simple perilla, pero si me rijo por el comentario de mi amigo, este cigarro fue manipulado por la mitad de la fábrica, pues esa sensación salada es abundante, aunque le siguen sabores de madera y pimienta de igual intensidad. La madera se mantiene como uno de los sabores más resaltantes de este primer tercio, seguidos de tierra, cuero, cotufas (palomitas de maíz), madera de lápiz y un toque de canela. El retrogusto no es tan picante como pensaría, pero quizá porque hay una intensidad frutal que me recuerda a la granada, que es más intensa. Fortaleza e intensidad se colocan en media-baja en esta sección, con un tiro increíble y humo abundante en cada calada.

En el segundo tercio el sabor más dominante es el de hojas de té, pero le siguen muy de cerca las de madera del tercio previo, tierra húmeda, café en granos, pan tostado y canela. En el retrogusto se mantiene ese sabor de granada, pero esta vez con más pimienta, al punto que siento que dentro de poco será lo que más sienta por la nariz. La intensidad se coloca en media-alta y da señales de que seguirá aumentando, mientras que la fortaleza se coloca en media y no pareciera que aumentará, al menos no en este tramo, o al menos me da la impresión que no se moverá mucho. El anillo de combustión es bastante recto y el humo sigue siendo abundante, casi al extremo de poder sentir su textura en boca, o lo que muchos llamarían cremoso.

En el último tercio los sabores más predominantes son de tierra húmeda y nibs de cacao, pero los más intensos de los tercios anteriores se mantienen muy cerca, destacando madera y hojas de té, seguidos de café en granos, pan tostado y una cáscara cítrica. El retrogusto no ha cambiado mucho con respecto al tercio anterior, aunque ahora ese sabor de granada es más dulce y la pimienta ha regresado a su intensidad habitual, en donde no amenaza superar a la fruta. En el último tercio también dejo de sentir esa sensación salada de la perilla, aunque la intensidad de sabores en esta sección ya es alta y la fortaleza llega a media-alta. El humo sigue en gran abundancia hasta la última calada que le doy, cuando marco dos horas y 10 minutos.

Hace un tiempo que no uso el término ‘flavor bomb‘ para describir un cigarro y la verdad es que dejé de hacerlo porque lo que describe un flavor bomb no es solo que tenga muchos sabores, sino que estos tengan una gran intensidad y aunque sí he probado cigarros así en los últimos años, la palabra me parecía algo cursi y sobreusada. No obstante, el Black Sakakhan es un flavor bomb, acentuado por grandes cantidades de nibs de cacao, hojas de té, madera, granos de café y ese sabor frutal de granada en el retrogusto. Quizá por el color y su origen y su marca esperaba más pimienta, pero la densidad del humo y lo cremoso que era hizo que además los sabores se mantuvieran largo tiempo en boca. Todo esto hizo que el Black Sakakhan fuese un cigarro muy bien balanceado y fuerte, así como una excelente adición a la línea de Mi Querida, que aunque tiene una producción limitada, vale la pena buscar.

Ficha Técnica:
Fabricante: NACSA
Marca: Dunbarton Tobacco & Trust
Modelo: Mi Querida Black Sakakhan
Dimensiones: 7¼ x 54
Tamaño: Churchill Extra
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: República Dominicana, Honduras, Nicaragua
Precio: $16,00
Puntuación: 94

Luciano – Mas Igneus (Toro)

Una de las marcas que más cambios ha sufrido, al menos entre lo que tengo en mi humidor, es Luciano Cigars. Aunque Luciano ha sido siempre como el patriarca de las líneas, han tenido distintos nombres que incluyen Pichardo, Tiago y ACE Prime. Actualizando un poco todo esto, Luciano Cigars sigue siendo el dueño de todo y los cigarros que eran ACE Prime ahora son Luciano. Por otro lado, la marca Pichardo ahora se llama Tiago y se encuentra bajo el paraguas de Luciano. Adicionalmente, Crowned Heads se encargó durante un tiempo de su distribución en Estados Unidos y era común cometer el error de asumir que los productos que vendían eran de la misma marca, por lo que cuando compré este cigarro y hasta el momento que comencé a escribir esta reseña, pensaba que la marca era Crowned Heads.

Lanzado cuando la marca aún era ACE Prime, este Mas Igneus toma su nombre de la expresión catalana que significa Casa de Fuego y que la lleva una marca de vino en la región española llamada Priorato. Luciano Meirelles es accionista en esa marca y también es el dueño de Luciano Cigars. Hasta ahí me cautivó, aunque supuestamente este cigarro hace un maridaje ideal con algunos vinos de la marca y la liga fue escogida en base a su pH para hacer el equilibrio perfecto. El Mas Igneus tiene una capa Corojo 98 de Ecuador, capote brasileño y tripa nicaragüense. Más allá de hacer maridaje con un vino en particular de la marca, destacan que es un tabaco para combinar con vinos de alta densidad, pero yo tomé agua sin gas para la reseña. En esta capa que no recuerdo haber visto antes encuentro aromas más frutales de los que esperaría, con notas de cáscara de banana y cereza, mientras que en la tripa es casi pura cereza y mora, pero con algo de caramelo también. En la calada en frío me topo con las mismas notas, pero una sensación además medio ácida y otros sabores como cacao en polvo y café en granos.

Comenzamos muy bien, con un humo denso para cada calada y sabores agradables, aunque no tan intensos como esperaba… no sé por qué los esperaba, en verdad. Es medianamente complejo y tiene sabores a pimienta, crema, nueces, dátiles, canela y café. El anillo de combustión no se comporta muy bien, pero al menos no requiere retoques y la verdad es que el ambiente en el que estoy no es especialmente brillante, por lo que la combinación de luz ligeramente tenue, la anilla bronce, el cigarro oscuro y el humo abundante se presta para una buena oportunidad de disfrutar el cigarro sin pensar en mucho más. Lo que me sorprende más es que el cigarro se presta para buenas dosis de retrogusto, pues aunque es picante en boca, no se siente picante en nariz. La intensidad de los sabores es media y la fortaleza es media-baja.

En el segundo tercio los sabores se hacen más complejos e intensos, mientras que la fortaleza aumenta pero afortunadamente no mucho. Los sabores de chocolate con leche son los principales, pero le siguen muy de cerca notas de pasas, café y pan pumpernickel, o al menos algo de centeno. Apareció una que otra nota de tierra, pero no se mantuvo mucho tiempo, aunque no me sorprendería que sea más permanente en el siguiente tercio. Es un cigarro que me hace salivar bastante y eso diría que es por notas minerales salinas, que suelen ser consistentes con sabores a tierra, así que es casi seguro que ese sabor está por venir. Afortunadamente los sabores de chocolate son abundantes y el retrogusto incluye frutos secos variados y algo más de pimienta que la última vez. La fortaleza se coloca en media-alta al final de este tercio, con una intensidad que se mantiene en media. El anillo de combustión continúa siendo irregular y ya requirió un par de ajustes leves.

En el último tercio el Mas Igneus se hace ligeramente afrutado, con notas de pasas y también nueces y vainilla, que acompañan las notas de café, pan, tierra y chocolate que continúan desde el tercio anterior. El cigarro quema bien y no tengo más problemas de quemada, aunque sí hay algunos de tiro. No obstante, me inclino a que estos se deben a estos sabores más dulces que me hacen salivar más y el hecho que el cigarro ya está en su última sección, por lo que he estado con él durante una hora y 35 minutos de caladas regulares y si se iba a comportar mal, este era el momento. Pero no se calentó y salvo la sensación más picante en boca que acompañó esta sensación del cigarro más humedecido y que no es atípica en cigarros de capa oscura, se comportó de maravilla.

Los cigarros de Meirelles, sean de ACE Prime o de Luciano o de Pichardo o de Tiago me han sorprendido desde la primera vez que los probé. Me parece que es una persona que entiende de sabores y de la combinación de ellos en ligas, a fin de tener una armonía en todo el cigarro. Sus ligas me han parecido muy decentes, incluso las más baratas y de las que menos esperaba. El Mas Igneus es un cigarro diferente pero muy agradable, con esos sabores y complejidad que he venido descubriendo en productos que no se mantienen, sino que comienzan muy bien y luego se masifican y cambian la liga para suplir la demanda. Espero que el Mas Igneus no sufra de esto, porque como está va de lo mejor. Quizá con algo de edad mejoren, por lo que pronto voy a adquirir más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Luciano Cigar Factory
Marca: Luciano
Modelo: Más Ígneus
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Corojo 98)
Capote: Brasil
Tripa: Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 91

Villiger – Villa Dominicana (Toro)

En el muy variado mercado de los tabacos del nuevo mundo, o todo lo que no sea cubano, existen cigarros y experiencias para todos los gustos y bolsillos. Hay cigarros de $5 o menos que son muy buenos y hay cigarros de $20 o más que no son tan buenos. Igualmente hay consumidores para todos los presupuestos y también debe haber un cierto realismo en todos ellos. Conozco personas que compran exclusivamente bundles de 20 cigarros cuyo precio total no supera $50 y estas son personas que no esperan fumadas excelentes ni cigarros que marquen un antes y un después en su vida. Son simplemente cigarros para echar humo, acompañar un rato agradable y no esperar mucho. Ese mercado no es el mío, pero hay que apreciar que exista, porque siempre van a haber cigarros baratos y la gente que los consume, por gusto o por presupuesto. Sería tonto menospreciar a alguien porque le gusten estos cigarros, pues cada quien tiene su presupuesto. En el interés de este mercado y porque aquí no excluimos a nadie, Villiger tiene mucho que ofrecer.

Es así como encontramos a este Villa Dominicana, un cigarro que se vende en bundles de 50 unidades y cuyo precio ronda los $90, por lo que sale en $1,80 por unidad. Por supuesto, no espero algo que me aleje de un Serie V Melanio, pero es algo. Efectivamente, es fabricado en República Dominicana y lleva una capa Connecticut ecuatoriana, sobre capote de Indonesia y tripa de República Dominicana y Nicaragua. En su capa muy imperfecta y que seguramente no es la de mejor calidad se aprecian aromas de paja, madera seca, arena y algo de vainilla. En la tripa incluso menos, destacando cuero y paja. Lo pico con la doble hojilla y aprecio aromas de vainilla, paja, madera y grama.

Comenzamos con notas sutiles de pimienta, pero de la nota aromática, no porque pique. Le acompañan luego de las primeras caladas unas notas de cuero y caramelo, que básicamente definen el resto del tercio, pero como suele ser el caso en estos cigarros de precio bajo, la construcción es lo que destaca y esta es muy buena, con una ceniza considerablemente sólida, buen anillo de combustión y humo abundante en cada calada. No hay mucho más que describir más allá de fortaleza e intensidad bajas.

El segundo tercio es igual al primero, pero reduce la intensidad del sabor a pimienta, que nuevamente es solo un sabor de la especia y no de una sensación picante. Los sabores incluyen también un toque de chocolate en polvo junto con los de caramelo y cuero, que incluso incluye paja y vainilla cuando supero el punto medio. Tanto sabores como fortaleza siguen bajos, aunque los sabores se colocan en un punto medio-bajo cuando supero el ecuador del Villa Dominicana. El cigarro sigue quemando muy bien, con un anillo de combustión muy recto y humo abundante en las caladas, aunque ya no sigue manteniendo buena ceniza y esta se cae muy regularmente.

El último tercio es igual al segundo, pero ya no están las notas de cuero y la de chocolate desaparece a mediados de este tercio, pero lo que más sorprende es que la construcción comienza a desmejorar y el cigarro se apaga un par de veces, una antes de quitar la anilla y la otra después. Luego de la segunda apagada lo dejé, porque no era mucho lo que aportaba y eran menos mis ganas de seguir fumando. Me tomó 60 minutos llegar al final del cigarro, con una fortaleza baja siempre y una intensidad baja hasta la mitad y media-baja desde entonces.

Comenzando por donde terminé la introducción del cigarro, ciertamente hay productos de todo tipo en el renglón de bundles y cigarros de bajo precio, y Villiger hace una gran cantidad de ellos. Pero hasta el momento son pocos los que he probado que calificaría como una buena compra, al menos para mí. Por sus precios, estos son cigarros ‘de diario’, que no quiere decir que los vas a fumar todos los días, pero cuya elección no requiere mucho pensamiento… sabes la fortaleza y eso es suficiente. Cabe destacar que en este renglón hay otros productos de Villiger que pueden tener mayor fortaleza o incluso productos de otras marcas que pueden ser mejores, aunque no mucho mejores. Siempre que sepas lo que estás comprando, no te sorprenderá.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Villiger
Modelo: Villa Dominicana
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua, República Dominicana
Precio: $2,00
Puntuación: 72

Cocuy: La Capilla Cerro Negro Urucure (Añejo)

No estoy 100% claro en este momento cómo la nomenclatura de edades del cocuy funciona, pero sí sé que se parece mucho a la del tequila y mezcal. Según ella, un destilado es reposado cuando es colocado de 2 a 12 meses en barricas o en cualquier otro recipiente. Cuando ese tiempo pasa de 12 meses, es añejo. Si tiene más de 3 años, es extra añejo. No obstante, esta versión de La Capilla reposa 12 meses y creo que eso lo haría reposado, pues si fuesen 12 meses + 1 día ya calificaría de añejo. Pero en la botella dice añejo, así que fue como lo coloqué. Ya me corregirán.

En el caso de este cocuy, se realiza a partir de agaves que crecen entre 524 y 888 metros sobre el nivel del mar, mientras que su cocción, molido, fermentación y destilación son similares a las de los otros productos de la marca. La diferencia principal es que mientras los demás reposan durante un tiempo indeterminado en jarrones de vidrio, este reposa durante 12 meses en barricas de roble americano. Finalmente, es embotellado a 46% de alcohol.

Precisamente porque pasa 12 meses en barrica, el Cerro Negro Urucure es más amarillento y oscuro que los demás, que tan solo reposan en vidrio. Tan solo un año en barrica ya asegura un intercambio con la madera y un color distinto en el destilado. Los aromas también son considerablemente distintos a los de otros productos de la marca, destacando cebada, vainilla, canela, madera y caramelo, pero quizá lo que más destaca es que ninguno de estos aromas son particularmente fuertes ni sobresalientes.

En boca es franco y los sabores se sienten muy sutiles, con una gran participación de la nota dulce, casi como si fuese endulzado (que no lo es). Los sabores son a caramelo y vainilla principalmente, pero con una mayor sensación alcohólica. No hay mucho más en términos de retrogusto, siendo casi como si el tiempo en barrica le hubiese robado sus propiedades más típicas y las reemplazara por los sabores típicos de la madera.

Al final no puedo decir que esta versión añejada sea mi preferida, pero algo que tiene La Capilla es que pareciera abarcar distintos ámbitos y tipos de sabores con sus productos, no con un fin de tener más mercado (aunque eso es importante), sino para mostrar más zonas y demostrar las diferencias entre cada una. Yo sigo teniendo un preferido (Las Lomitas), pero este añejado constituye una diferencia importante.

NOTA: Al momento de realizar esta cata, este producto no estaba en el mercado. No obstante, según la marca, era cuestión de un par de semanas que saliera a la venta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Agave: Cerro Negro Urucure
Marca: La Capilla
Origen: Venezuela
Materia prima: Agave cocui trelease
Precio: $60
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 85

H. Upmann – Añejo (Magnum)

No porque me guste repetirme es que termino fumando el tipo de cigarros que no me gustan. Pero si has visitado este blog en repetidas ocasiones, sabes que las dimensiones de este cigarro no son las mejores, al menos para mí, para poder reseñarlo objetivamente. Si es la primera vez que vienes, pues eso; el cepo 60 no es el mejor para poder definir y probar bien los sabores que un cigarro ofrece, principalmente porque la vitola es para fumadas largas y relativamente suaves, o al menos más diluidas que en cigarros de cepo menor. Entonces, ¿qué hago fumando este? Pues es el que tengo y llegó como parte de un sampler de la marca que adquirí hace poco. Pese a un nombre tan poco imaginativo en una tabaco como Añejo, esta línea apenas si tiene 3 años en el portafolio de H. Upmann. Esta marca de Altadis ha gozado de movimiento casi constante en los últimos años y este es quizá el producto más reciente y en líneas generales casi todos sus productos me han gustado.

Más allá de que todas las hojas de un cigarro deben ser añejadas, las hojas de este Añejo tienen al menos 5 años de envejecimiento. El Añejo está disponible en tres vitolas: robusto 5 x 50, toro 6 x 54 y este gordo 6 x 60. Tiene una capa Habano ecuatoriana con aromas a tierra seca, madera vieja y una nota dulce que voy a decir que es melaza. En la tripa se sienten aromas cítricos y de tierra, mientras que luego de un corte con la doble hojilla, la calada en frío presenta notas de cáscara cítrica, más hacia una nota como de toronja y tierra seca, con no mucho más. Hablando de la liga, el capote es Broadleaf de Pennsylvania y la tripa tiene hojas de Nicaragua, Honduras y República Dominicana. Es fabricado en Honduras.

El Añejo comienza con una mezcla distinta y llamativa que incluye chocolate, pimienta roja, tierra seca y cáscara de toronja. Las notas de chocolate se colocan en el frente del cigarro desde las primeras caladas, mientras que las demás se sitúan en un espacio secundario. En el retrogusto esta pimienta sin duda que adquiere esa característica frutal de la de color rojo y aunque el tiro está ligeramente más apretado de lo que me gusta, pareciera que esto se debe más a que el cigarro está muy bien hecho, pues el humo es abundante en cada calada y la ceniza se forma muy bien gracias a un anillo de combustión verdaderamente decente. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

En el segundo tercio las notas de chocolate reducen su intensidad y el protagonismo lo tienen esos sabores de cáscara de toronja, o pomelo como lo conocen en España, o grapefruit como lo llaman en inglés y muchos países de habla hispana usan ese último nombre para terminar llamándola greyfrú. Afortunadamente son los sabores cítricos de la toronja los que destacan y no el amargo por el que muchas veces es conocido y es equilibrado por los sabores de chocolate, tierra y pimienta. Luego de superar el punto medio son los sabores de tierra los que toman el protagonismo, por lo que pareciera que el Añejo le va dando la oportunidad a todos los sabores de destacarse. El retrogusto se hace ligeramente más fuerte, pero sigue siendo de un solo sabor, que es pimienta roja. La quemada sigue siendo ejemplar, aunque el anillo de combustión no es del todo recto, pero no requiere retoques. La intensidad es media y la fortaleza también.

Siguiendo la tendencia de darle la oportunidad a todos los sabores de ser principales, en el último tercio son los de tierra los que más se destacan, pero son los de pimienta y toronja los que se aprecian mejor entre los secundarios y los de chocolate diría que desaparecieron del todo, aunque se presentan de manera muy sutil en el retrogusto, que sigue siendo dominado por la pimienta, pero esta reduce su intensidad en el último tramo, lo cual se mantiene igual hasta que dejo al cigarro morir con dignidad luego de una hora y 55 minutos de haberlo encendido, con una intensidad media y una fortaleza similar. El anillo de combustión siguió desviándose, pero no recuerdo haberle dado un retoque continuo, sino más bien muy puntuales para corregir cualquier imperfección. La cantidad de humo siempre fue abundante pero controlable, gracias a que el tiro nunca se soltó de más.

Muy para mi sorpresa, la fortaleza e intensidad del Añejo fueron my respetables y aunque siento que pudo haber sido algo más de lo que fue, no estoy insatisfecho con la experiencia. Pareciera que la marca no se limitó a hacer la misma liga con un poco más de tabaco, sino que lo pensaron bien a la hora de hacer un cepo mayor. No se trata de una fumada compleja y por $8 por unidad no esperaría que lo fuera, pero sí fue un cigarro interesante al que no me costaba nada regresar a probar con regularidad. Precisamente, esa tendencia a media a suave de la primera mitad pueden no ser la ideal para muchos fumadores, especialmente los que eligen el cigarro por el color de la capa y esperan una fumada de fortaleza moderada. Pero entre los 6 x 60 que me han gustado, este Añejo se encuentra bien posicionado. Un dato interesante es que cuando leí Añejo en la anilla, lo primero que pensé era que se trataba de una capa madura, precisamente por estar añejada. Pero es de capa Habano y eso tiene propiedades y perfiles de sabores distintos, que al menos a mí me gustan mucho.

Ficha Técnica:
Fabricante: Flor de Copan
Marca: H. Upmann
Modelo: Añejo
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Tripa: Nicaragua, Honduras, República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 85

Juan Lopez – Selección No. 2

En el último par de meses se me ha hecho más difícil cada vez sentarme a hacer una reseña y luego escribirla en el blog. No es porque esté perdiendo el tiempo o porque, dios no quiera, haya dejado de fumar. Aunque una de mis secuelas del covid ha sido la tendencia a que las gripes me duren más tiempo, o al menos el malestar postgripal. Además, cuando tienes una hija (o un hijo) en edad que se reúne con muchos otros niños (3 años), es normal que el bebé sea una esponja para infecciones y, por ende, las termines sufriendo también. Sigo fumando, pero no reseñando tanto como quisiera. Por eso esta es la ocasión en que finalmente pude fumar este cigarro que me fue obsequiado por un buen amigo en mi cumpleaños (a principios de febrero).

Juan Lopez es una de las marcas menos conocidas del portafolio de Habanos SA, pero una de las primeras en existir. Fue fundada por el hombre que la llamó con su nombre, un español que arribó a Cuba en 1870 y en 1876 creó la marca. Esta fue posteriormente vendida a una familia Sena, quien la operó hasta 1918. En 1960, al igual que tantas otras fábricas y fincas, fue expropiada por el gobierno cubano. La mayoría de sus productos dejaron de ser producidos en los años 70, aunque contaba con más de 10 vitolas y sobrevivió hasta finales de los 2000 con menos productos. Desde entonces, la marca ha sobrevivido en el portafolio con solo dos productos, de los cuales este es el robusto. Un robusto que no es especialmente atractivo y cuya venta creo que dependerá más de la recomendación de un conocido o el sommelier de la cava que de cuánto llame la atención. No obstante, la capa rojiza tiene aromas a paja, madera y algo de canela, que si bien no es diferente, es agradable. En el pie repiten los mismos aromas, con un enfoque en canela. Luego de un corte recto con la doble hojilla me encuentro con aromas de almendras, canela, madera y paja en la calada en frío.

Como buen habano, el Juan Lopez No. 2 no comienza con una intensidad elevada, pero sí se trata de un cigarro de intensidad media desde el primer momento, en gran parte gracias a una nota picante que envuelve el paladar pero no se siente en el retrogusto, y esto es misterioso pero también me invita a probarlo seguido en la nariz, soltando el humo en cada calada. El humo no es especialmente abundante, pero los sabores a cáscara cítrica (más como ralladura de naranja), tierra mojada y café son de intensidad media alta desde mediados del primer tercio, mientras que en el retrogusto se sienten notas abundantes de almendras tostadas. El No. 2 quema muy bien, con un tiro majestuoso y una fortaleza media-baja.

En el segundo tercio comienzan algunos temas de quemada que se resuelven rápidamente con un retoque, pero no deja de ser una molestia. Afortunadamente el No. 2 sigue produciendo humo, que ya es abundante y con él sabores más intensos, que ya no incluyen esa nota cítrica sino más bien algo afrutado genérico que es superado con creces por las notas de avellanas y almendras que me recuerdan mucho al sabor de la Nutella y esto se logra gracias a una gran cantidad de chocolate que se aprecia en el retrogusto. Sin embargo, el No. 2 me hace sufrir un poco porque esta delicia de sabores no se puede apreciar seguidamente, pues el cigarro se calienta y ese calor viene en el humo y no se deja apreciar completamente… el cigarro te obliga a espaciar las caladas a fin de apreciar bien sus sabores. Esto no es un defecto, más bien es la señal de un buen cigarro. La intensidad en este tercio es media-alta, con una fortaleza media-baja y eso es otro indicativo de una buena liga.

En el último tercio persisten los problemas de quemada y no voy a decir que fue por mala guarda o porque el cigarro estuviese muy joven, pues tiendo a ser igual de exigente con cubanos como con no cubanos, pero sin duda que no es algo positivo para el cigarro y mucho menos para la experiencia. No obstante, se resuelve espaciando las caladas aún más, aunque no sea fácil porque en el último tercio las notas de chocolate desaparecen y son sustituidas por unas de café negro, que junto con las notas de avellanas dan como resultado una mezcla casi tan agradable como la del segundo tercio y algo que quieres que perdure. Los sabores de madera también se hacen más notables en esta sección final, la cual dura hasta un poco después de quitarle la anilla y alcanzan la hora y 10 minutos. En este último tercio tanto la intensidad como la fortaleza sufrieron un pequeño revés y ambos se colocaron en media, pero sí se calentó un poco el cigarro y eso me llevó a dejarlo a un lado posiblemente antes de lo que querría.

Un buen habano es algo a lo que me he venido acostumbrando, quizá porque ya estoy más expuesto a habanos originales y de calidad, pero no están exentos de problemas, al menos no al nivel de muchos nicaragüenses y no es un tema solo de mano de obra, sino también de añejado, pero eso es un cuento para otro momento. La realidad es que quien fuma habanos y los conoce, sabe que la fumada no siempre será perfecta y eso no es problema, pero lo que vale son los sabores y la experiencia per se. En el caso de este No. 2, la calidad de los sabores y la representación del terroir cubano bien superan los detalles de quemado y, contra todo pronóstico, una de mis mejores experiencias con un habano no ha sido con uno de los productos principales de la marca, sino con este pequeño robusto casi desconocido por muchos. Aunque para mi sorpresa y luego de investigar un poco del cigarro, estuvo en el puesto número 14 del Top 25 de Cigar Aficionado en 2019.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Juan López
Modelo: Selección No. 2
Dimensiones: 4⅞ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $18,00
Puntuación: 92