Whisky: Jura Superstition

La destilería de Jura se encuentra ubicada en la costa oeste de Escocia, en una zona conocida como las Hebrides Interiores, en la isla de Jura. Fue originalmente fundada en 1810, pero eventualmente necesitó reparaciones que la llevaron a ser remodelada en 1884 y se mantuvo hasta 1900, cuando fue cerrada para posteriormente ser demolida.

No fue sino hasta la década de los años 50 que Robin Fletcher y Tony Riley-Smith construyeron la nueva destilería, que finalizó en 1963 y unos años después comenzaron a producir whiskies de malta. En la isla de Jura viven alrededor de 5000 venados y cerca de 212 personas, con una sola carretera, un bar y una destilería. No es el lugar más sencillo donde producir, pero el whisky que se produce ahí es muy apreciado.

En sus botellas lleva el símbolo del Ankh, una reliquia egipcia que trae buena fortuna siempre que mantengas dicha cruz en el centro de la palma de tu mano cuando lo sirves. El whisky no destaca edad, pero se dice que tiene un blend de whiskies que alcanzan los 21 años. Además, es ligeramente ahumado y marca 43% de contenido alcohólico.

En nariz se siente intensamente malteado y fermentado, con masa madre de pan, regaliz, humo, miel, clavo, chocolate y toques cítricos. Me sorprende que la sensación de humo está presente pero muy sutil, casi como la de aquellos whiskies que no se identifican como lightly peated, pero que tienen un toque de ahumado.

En boca destaca principalmente el chocolate negro, pero también hay notas florales, pasas, jengibre, miel y una nota de cereal de caja. Mucho menos ahumado y más floral/afrutado. El retrogusto incluye miel y notas cítricas.

Un whisky bien curioso y mucho más ahumado en nariz que en boca. Me gustan los whiskies ahumados y por un momento me sentí desilusionado con este Jura, pero luego comencé a sentir otros sabores que despertaron aún más mi interés. Creo que es uno de los buenos entre los NAS escoceses, y ciertamente por un precio que ronda los $30 en USA, creo que es muy buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: Jura Distillery
Nombre del Whisky: Superstition
Marca: Jura
Origen: Escocia (Islas)
Edad: NAS
Precio: $75
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 86

Casa Magna – D. Magnus II (Caligula)

La última vez que fumé un cigarro de esta marca para reseña fue en marzo de 2017, cuando este blog estaba prácticamente en pañales. En ese momento no me gustó tanto, pero la verdad es que siempre he tenido esta marca en alta estima, principalmente porque me parece una versión especial de Quesada, que siempre me han parecido cigarros más asequibles. Pero el hecho es que hace unos meses estaba conversando con unos amigos sobre cigarros viejos que teníamos y haciendo intercambios. Entre ellos pude probar el Mayimbe y el Pinolero de AJ Fernandez, algún Padron y el Prensado de Alec Bradley. Este D. Magnus II apareció luego, cortesía de un amigo de ese mismo grupo. Esta línea Domus Magnus debutó en 2011, pero esta versión Caligula fue lanzada en 2014 aunque no tengo claro cuánto tiempo tiene este cigarro de guarda, pero me aseguran que es bastante.

La marca Casa Magna en realidad es distribuida por Quesada, o al menos al momento de su producción lo era, pero son fabricados por Plasencia Cigars en Nicaragua. La capa rojiza de este Magnus es especialmente notable y hace un buen contraste con las anillas y tiene aromas a establo y pimienta. No se nota en la imagen, pero en el pie del cigarro no se logra ver la tripa porque es cerrado, así como en la cabeza. Por ello, antes de encenderlo hay que picarlo por ambos extremos. Me aseguro de hacerle un corte plano en el pie y un corte en V en la cabeza y la calada en frío me da aromas a nueces, pimienta roja y notas dulces.

Por un momento desde que lo enciendo dudo si este D. Magnus II es hecho en República Dominicana o en Nicaragua, pues se siente bastante suave, pero eso es solo consecuencia de haberlo encendido en un pequeño punto donde hice el corte. En unos minutos esa fumada se abre, el tiro mejora y comienza a desprender sabores muy agradables a almendras, chocolate con leche, pimienta y cedro, con una larga persistencia de ellos y un retrogusto que incluye algo que solo puedo describir como una salsa ponzu y notas dulces más hacia el algodón de azúcar. El tiro no es especialmente bueno, aunque mucho mejor que en las primeras caladas, por lo que antes de finalizar el tercio le hago un segundo corte y mejora radicalmente. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta.

En el segundo tercio hay cambios sutiles, como la aparición de una cáscara de limón en el retrogusto, pero realmente es después del punto medio que se notan cambios más obvios, incluyendo un sabor de paja y una mayor sensación dulce, pero el resto de los sabores siguen ahí, incluyendo una muy intensa sensación de madera pero también almendras, chocolate y pimienta. La ceniza se cayó un poco antes de hacer la foto, pero fue por ese segundo corte que le hice, así que en verdad no hay mucha ceniza que mostrar, pero está quemando bastante recto y entre eso y que el tiro mejoró, la fumada del D. Magnus II va muy bien.

En el último tercio el D. Magnus II se hace más caliente, o más bien es el humo que se hace más caliente y menos denso. Los sabores también se van simplificando un poco y lejos de ser una experiencia más compleja, el último tercio hace las veces de cierre de una experiencia que tuvo su mayor auge en el segundo tercio y cuando quedan algunos centímetros y lo que asumiría que son como 10 minutos más de fumada, el cigarro mismo se cancela con un chute de nicotina que evita que fume esa sección final. Me toma una hora y 35 minutos fumar el D. Magnus II hasta ese punto que no es agradable. Una lástima porque un amigo me obsequió una de esas dagas para aguantar el cigarro cuando ya te estás quemando y no la pude usar esta vez.

La experiencia con este D. Magnus II en vitola Caligula fue bien interesante, aunque también me gustaba mucho en la vitola Tiberius que probé originalmente, incluso si la experiencia no estuvo tan buena. Pero en verdad que con el tiempo que tiene de guarda y la complejidad de la liga original, este Casa Magna estaba muy bueno. Por lo que puedo recordar, el original no era tan fuerte y el hecho que éste lo esté con esa guarda tan larga solo puede significar que originalmente era más fuerte. Pero así como estuvo y toda la fumada con excepción del final, fue un muy buen rato y uno que valió la pena esperar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Casa Magna
Modelo: D. Magnus II
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Caligula (Perfecto)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa Sun Grown 2007)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 87

C.L.E. – Corojo (Corona)

Luego de que la marca Camacho fuese adquirida por Oettinger Group, que son los dueños de Davidoff, en 2008, Christian Eiroa se mantuvo como parte del equipo hasta 2012, que decidió dejar a la marca continuara sin él. En vez, decidió crear C.L.E. Cigars con sus iniciales, junto con la fábrica El Aladino. Basados en Danlí, Honduras y con dos ligas en su haber, la compañía comenzó con mucho auge y mucho potencial para explotar y explorar los límites del Corojo hondureño, algo que incluso hoy en día lo mantienen. Una de esas dos ligas iniciales fue la que se llama Corojo y en 2020 lo probé en robusto. El tema que tuve en ese momento era que este puro hondureño carece de la fortaleza habitual que caracteriza a cigarros de Nicaragua, por ejemplo y que poco a poco República Dominicana ha emulado. Sin embargo, una gran parte de las marcas hondureñas parece seguir apostando por la complejidad y la suavidad de sus ligas. Pero como conseguí este Corojo en vitola corona, con medidas 5¾ x 46, que suele ser más fuerte, decidí probarlo de nuevo.

Las venas sobre la capa son notables aunque no deja de ser una capa lisa, con un color muy uniforme y la mitad del cigarro viene cubierto con un papel encerado, pero por alguna razón también incluía celofán sobre todo el cigarro, que no suele ser común en cigarros de esta marca. Hubiese pensado que alguien se lo puso por protección, pues el cigarro se lo compré a un amigo que tenía 3 años con él guardado, pero estaba cerrado por una pegatina con código de barras oficial de la marca. El cigarro no tiene muchos aromas, más allá de una sensación de musgo y café suave, mientras que la calada en frío me da aromas de mandarina y madera.

El CLE Corojo comienza con notas de masa madre, más como ese pan que está activamente fermentando antes de ser horneado, pero a lo largo del tercio también se aprecian madera de cedro y mermelada de naranja, siendo éste un sabor que se siente también en el retrogusto, donde es acompañado por pimienta. Manteniendo la fumada aún en el primer tercio, también me encuentro con sabores más sutiles de caramelo, que van aumentando pero no llegan hasta los principales, al menos no en este tercio. La quemada es más o menos, con algunos cachitos fuera de lugar, pero nada que requiera corrección. Mientras que la ceniza rápidamente se cae sola y me quita cualquier indicio de intención de mantener una alta por el tiempo de guarda que tiene el cigarro. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja.

En el segundo tercio hay pocos cambios y esa era una de mis quejas con respecto al primero y esa aparente falta de transiciones y complejidad que pueden o no ser consecuencia de una fumada tan suave. No obstante, esta no es una fumada suave per se y aunque los cambios no son muchos, sigue teniendo una buena cantidad de sabores en el segundo tercio, que incluyen madera y un sostenido sabor a caramelo que venía aumentando desde el tercio anterior pero aquí finalmente se sitúa justo por debajo de los más intensos del Corojo. También hay notas de mermelada de naranja y madera, mientras que el anillo de combustión mejora marginalmente, mientras que la ceniza mantiene su negativa de sostenerse mucho tiempo sobre el cigarro. Pero va bien, con una fortaleza media y una intensidad similar.

En el último tercio se mantiene esa poca variación de sabores, pero además no aparecen sabores nuevos. Por lo mismo, la fumada alterna entre notas dulces y de caramelo entre los sabores principales, o lo que podría describirse mejor como un caramelo dulce, pero pasa que no es exactamente así por una falta de complejidad en el cigarro que creo sería más posible si estos sabores estuviesen más amalgamados. En realidad el caramelo se siente más intenso en el retrogusto y es suficiente en paladar como para sentirse como otro sabor secundario. Entre esos secundarios también hay madera y una nota lejana de cáscara de naranja. Pero la verdad es que en términos de construcción sigue muy bien y el anillo de combustión tiende a ser recto y el humo abundante, por lo que el cigarro va muy bien hasta que cumplo una hora y 35 minutos y lo dejo a un lado.

Una rápida lectura de esta reseña te dará a entender que no me gustó mucho la fumada, pero la realidad en el detalle es que lo disfruté bastante. Sí, es sencillo y con pocas transiciones, pero la fortaleza va aumentando y eso me lleva a no querer que la experiencia termine porque cada calada tiene más sabor que la anterior y quiero poderlos apreciar todos. Pero creo que precisamente esa tendencia lineal del cigarro hace que muchos lo ignoren o lo fumen una sola vez, cuando en realidad es algo que me gustaría tener a la mano regularmente, al menos en esta vitola que concentra mucho más los sabores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Rancho Jamastran
Marca: C.L.E.
Modelo: Corojo
Dimensiones: 5¾ x 46
Tamaño: Corona
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $8,00
Puntuación: 86

Ron: Mad River Maple Cask

Un amigo me obsequió esta botella, que ya estaba empezada, porque decía que yo sí la voy a apreciar y disfrutar. Luego de contarme un poco de qué se trataba, en verdad que me despertó bastante la curiosidad.

Para empezar este ron es hecho en el estado americano de Vermont, un estado que es conocido por muy pocas cosas, entre ellas que hacen mucho jarabe de maple (arce). Esta pequeña destilería comenzó a finales de 2005 y se hizo medianamente famosa por finalizar muchos de sus destilados (whiskey, vodka, ginebra, brandy) en barricas que anteriormente contenían este jarabe. También lo han hecho con Scotch, que no destilan ellos.

El hecho es que la empresa tiene buenas relaciones con Wood’s Vermont Syrup Company, una empresa que hace jarabe de maple e intercambian barricas regularmente. Mad River les da barricas de sus destilados para que almacenen su jarabe en ellas y Wood’s les da barricas que contuvieron jarabe de maple, para que añejen/finalicen sus destilados en ellas.

En la destilería hacen un ron cuya caña tiene dos procedencias, dependiendo de la época del año. Una de esas procedencias es el estado de Texas y la otra es Malawi, un país en África. El ron es añejado originalmente en barricas de roble blanco americano, pero no hay mención de si son vírgenes o usadas, ni de cuánto tiempo añejan. Pero luego de ese añejado original, son el ron es finalizado por un tiempo indeterminado en barricas de ron que anteriormente contuvieron jarabe de maple. Finalmente es embotellado a 46% de alcohol.

En nariz se sienten pocos aromas gracias a su juventud, pero todos estos aromas los relaciono con productos dulces: azúcar morena, vainilla, marshmallow y una cierta nota de madera tostada.

En boca por un lado es bastante franco, y por el otro bien diferente, con esos mismos sabores a azúcar morena, vainilla y marshmallow, pero también notas a canela, clavo, maple y chocolate. En el retrogusto hay más notas de maple y finalmente algo de madera.

Se trata de un ron bastante joven, pues al cabo de unos 5 o 6 segundos los sabores desaparecen, por lo que ese retrogusto y la permanencia son cosas demasiado pasajeras. Pero también sorprende que con un contenido alcohólico de 46%, no se siente un golpe alcohólico muy notable. Pero es un producto impresionante y algo de lo que me gustaría probar con mayor añejado, pero por el momento es una buena iniciativa, aunque un poco cara para ser un NAS.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mad River Distillers
Nombre del Ron: Maple Cask Rum
Marca: Mad River
Origen: Vermont, USA
Materia prima: Melaza
Edad: NAS
Precio: $48
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 84

Don Quijote – Cumaná 509 (Robusto Extra)

A la ciudad de Cumaná se le han rendido diversos homenajes y el hecho que sea no solo la primera ciudad de Venezuela en edad, sino además la primera fundada por los españoles en tierra firme del continente americano, allá en 1515. Cada 27 de noviembre la ciudad celebra un año más y a partir de sus 505 años la marca Don Quijote le rinde un nuevo tributo con un nuevo blend. Así han hecho el Cumaná 505, el 507, 508 y ahora este 509. El 506 lo lanzaron durante la pandemia y muy limitado, así que no pude hacerme con uno. Pero este 509 lo enviaron hace unos meses y afortunadamente fue un 5-pack y este es el segundo que pruebo. Como suele pasar, los representantes de la marca no me dejan ilusionarme mucho y me dicen que va a ser una experiencia suave. Ya lo sé, pero igual los pruebo porque más allá de eso, son una experiencia y es bueno siempre afinar los sentidos con sabores más sutiles.

Entre todos los que tengo, el que agarré para fumar tenía que ser el que tenía una pequeña fractura en la capa, pero ya tenía un par de meses en el humidor especial para reseñas, así que no lo iba a cambiar. Este Cumaná 509 tiene una capa ecuatoriana Shade, también conocida como Connecticut o una variación de ella que es igualmente suave. En su capote va una hoja venezolana de la variedad Salón, envejecida durante 10 años y finalizada 8 meses en baúles de cedro con granos de café. La tripa es cubana envejecida durante 14 años y una hoja Sumatra mexicana envejecida durante 10 años. La capa tiene aromas a madera, cítrico y cuero, mucho más intensos de lo que esperaría, mientras que en la tripa se sienten notas cítricas y de madera. Finalmente, la calada en frío me da aromas de madera y cuero viejo, con una sensación perfumada, que no califico como notas florales sino casi como una agua de colonia.

El Cumaná 509 comienza confirmando lo que me habían dicho. Efectivamente es suave, desde la primera calada. Pero no por eso quiere decir que sea plano; de hecho tiene una complejidad respetable gracias a sabores a madera, cuero y nuez moscada. El retrogusto es especiado, tirando hacia pimienta de guayabita y canela, pero la ausencia de notas picantes o de algo que lleve la intensidad hacia arriba hace que no se sientan tanto los sabores. El retrogusto es sutil también y el primer tercio pasa casi desapercibido, pero quema muy bien y el anillo de combustión es una maravilla.

Si ves en el tercio anterior que dije que el cigarro no es plano, creo que es un buen momento para definir ciertas cosas antes de seguir adelante, especialmente porque cuando diga que el cigarro sigue básicamente igual que el tercio anterior, vas a pensar que es plano. Pero si un cigarro despliega los mismos sabores a lo largo de toda la fumada, es normal que uno piense eso, pero si los mismos sabores cambian de intensidades, entonces es más fácil destacar que no lo es. Es precisamente la sensación con este Cumaná 509; son los mismos sabores, pero en intensidades distintas y efectivamente, el segundo tercio tiene una intensidad media vs. la baja del tercio anterior. La fortaleza está prácticamente igual y eso también puede hacer que sienta que es plano, pero al menos quema muy bien y la ceniza se sostiene un poco durante el tercio.

Siguiendo esa misma tendencia que podría calificarse como lineal, el último tercio del Cumaná 509 es muy similar a los anteriores, aunque más picante y más almidonado, como si tuviera una cama de sabores cremosos o que al menos mantienen los matices bien oleosos y pegados al paladar. La quemada no es la mejor, pero en este punto del cigarro es de esperar que hayan algunos cambios, especialmente porque comienzan a concentrarse el calor y los sabores y, en algunos casos, la nicotina. No es el caso, pero el Cumaná 509 finaliza luego de una hora y 20 minutos de fumada, con una intensidad media y fortaleza media-baja.

Son 509 años de la ciudad de Cumaná y Don Quijote demuestra que no son solo los años redondos los que se celebran, sino que pueden haber distintas ligas y anillas para destacar cada año. En este caso es una fumada más suave y más a tono con las fumadas más típicas de la marca, aunque ellos la clasifican como una más fuerte. Si has probado las líneas regulares de Don Quijote, seguramente ésta parecerá tener más cuerpo y fortaleza. Pero es una buena opción precisamente para el fumador habitual de la marca y alguno que no lo sea pero quiera probar una buena confección de un tabaco hecho en Venezuela, que junta tabacos de distintos países.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Don Quijote
Marca: Don Quijote
Modelo: Cumaná 508
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Venezuela
Capa: Ecuador (Shade)
Capote: Venezuela (Salón)
Tripa: Cuba, México (Sumatra)
Precio: N/D
Puntuación: 85

Whiskey: Corsair Triple Smoke Single Malt

Desde hace varios años existe una nueva categoría del whiskey americano llamada American Single Malt, es decir un whisky de cebada hecho por una sola destilería, al mismo estilo de los whiskies escoceses. La categoría ha tardado un poco en pegar, pero en enero de este año fue finalmente reconocida por el órgano que controla los destilados dentro de Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés como el ATTFB o la Comisión de Impuestos y Comercio de Alcohol y Tabaco. Oficialmente existe como categoría.

Pero son varios los fabricantes que lo hacen desde hace algún tiempo y fue hace poco que pude probar el primero. Había oído de muchos que es una categoría a la que le falta madurar un poco y viendo los productos que existen, tiene sentido pues muchos apenas si alcanzan los dos años de edad. Puede ser una combinación de clima, barricas y estilo, pero sin duda despiertan mucho mi curiosidad.

Pero un amigo me ofreció probar algo que había traído de Tennessee y no pude decir que no. Éste en particular es de una marca que hace American Single Malt desde 2008, originalmente en Kentucky pero desde 2010 en Tennessee. Corsair se colocó en el mapa haciendo whiskeys que se salían de las normas que caracterizaban a la mayoría de las destilerías de Kentucky. Esto ayudó a llamar la atención de la marca y volverla reconocible para muchos, habiendo creado alrededor de 30 expresiones distintas.

En 2020, Corsair rediseñó su portafolio, enfocándose en cuatro líneas con nuevas etiquetas y su producto más conocido hasta el momento: Triple Smoke American Single Malt Whiskey. Se trata de un whiskey de cebada malteada, que es ahumado con tres tipos de humo: cerezo, turba y haya. Destilado en alambique y la botella que estoy reseñando corresponde al lote 435 y es la número 299 de un total de 480. Es envejecido durante un año y embotellado a 40% de alcohol.

De entrada los aromas son definitivamente ahumados, con aromas de distintos tipos de humo sin duda, pero donde el principal se siente como de turba. El ahumado no es único o separado del resto de los aromas, que incluyen también cerezas, naranja y menta. Si bien dice Triple Smoke en la etiqueta, no abruma esa sensación de humo.

Debido a su corta edad se siente relativamente débil en boca, también porque apenas tiene 40% de alcohol. El ahumado en boca es mucho más invasivo, pero también se sienten notas de cereza, pino y de turba, pero con poca complejidad. El retrogusto combina cereales con humo.

El tema con los whiskies nuevos dentro de una categoría es que se valen de experimentar y sacar productos distintos, simplemente buscando no solo saciar una curiosidad sino que eventualmente también lo consumas regularmente, sobre todo porque estas pequeñas destilerías no tienen el músculo financiero de una grande, que le permita seguir por ese camino y es la razón principal por la que una buena parte de los American Single Malt que están saliendo son de marcas bien establecidas.

Este Triple Smoke es sorprendentemente complejo para su corta edad y para el que le gusten los sabores ahumados, creo que es una buena opción y una que realmente vale la pena probar e incluso tener de manera regular. La edad será algo que impresione y aleje a muchos consumidores, pero es un whiskey que definitivamente saca a la gente de su zona de confort.

Ficha Técnica:
Fabricante: Corsair Artisan Distillery
Nombre del Whiskey: Triple Smoke
Marca: Corsair
Origen: USA
Edad: 1 año
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86