Ron: Cacique 500

A riesgo de sonar extremadamente obvio, me permito hacer la aclaratoria que el 500 en el nombre de este ron no trata de engañar o de hacer creer a nadie que se trata de un líquido con ese número de años. Pero hace un par de meses entré en una discusión similar cuando le dije a alguien en un grupo bastante apasionado en Facebook, que el Zacapa 23 no quiere decir que el ron sea de 23 años, sino que es una marca comercial (y todo lo del proceso de solera, etc.). Luego le dije que el número 23 en Zacapa tiene tanta relevancia en el añejado como el 500 en este Cacique.

Cacique es una marca creada en 1959 y posiblemente antes de la explosión de los rones premium en el mundo, estaba entre los rones más exportados y buscados en Europa, particularmente en Italia. Desde hace unos años es parte de Diageo junto con Pampero, siendo ambas marcas producidas en la misma destilería, pero con blends distintos. Donde Pampero tiene una tendencia más hacia sabores amaderados, Cacique apunta a sabores más afrutados.

El Cacique 500 fue creado en 1992 para conmemorar los 500 años del Descubrimiento, y por ello al principio se llamaba Cacique 500 Años, hasta que alguien comenzó a cuestionar ese añejamiento, supongo. En su blend tiene rones con una edad promedio de 8 años de añejamiento. Es un ron que he tomado durante un buen tiempo y siempre ha estado en mi top 3 de rones para tomar entre amigos y normalmente mezclados, así sea solo con soda y un poquito de limón. En lo particular siempre me ha gustado su sabor suave a chocolate, pero no le había hecho una cata anteriormente.

Aunque la botella de Cacique 500 es muy parecida a la tradicional del Cacique de botella transparente, el color de la botella es la diferencia principal. Lo que me gusta del color de esta botella en particular es que, aunque es opaca, te permite ver cuánto queda de ron. Hay otras botellas, como las de Carúpano Oro 12 o Cañaveral Extra Añejo, que son tan oscuras que es imposible determinar cuánto hay.

Pero en copa se trata de un ron con un color bronce oscuro, casi marrón. Tiene un alta densidad cuando lo giro por la copa y se detiene rápidamente, y al cabo de un buen rato comienzan a descender lágrimas lentas y bastante separadas.

En nariz tiene una intensidad alcohólica media alta y se aprecian aromas recién decantado a frutas cítricas, cáscara de naranja, maple, miel, piña y frutos rojos. Posteriormente me levanto de la mesa y voy a hacerle las fotos a la botella y al regresar (cuestión de 3-5 minutos) vuelvo al ron y aprecio notas de pasas, madera, frutas en general, cuero y maple. Pareciera que la intensidad alcohólica desaparece al cabo de un momento por la volatilidad del alcohol y con ella se van muchas de esas notas cítricas y finalmente quedan son los aromas más dulces.

En boca tiene una intensidad alcohólica menor a la que se aprecia en nariz, marcada en toque medio. Los sabores son dulces principalmente, pero tiene un toque de ácido muy cercano y luego son lejanos de sal, amargo y astringencia. Entre los sabores principales se aprecia cáscara de naranja, cuero, vainilla, limón y pasas, con un retrogusto a vainilla y piña.

Sin embargo, toda esta acidez y esta tendencia hacia frutas cambia considerablemente con la adición de agua, pues aparecen notas bastante fuertes de caramelo, café y chocolate. Una demostración más del poder de combinar el Cacique 500 en cócteles y hacerle sacar una mayor variedad de sabores que se aprecian más allá de tomarlo solo.

Siempre he sabido del potencial de poder apreciar un ron con la mitad de la su dosis de agua, pues esto permite diluir un poco ese golpe alcohólico y determinar mejor cualquier imperfección, pero este método también aplica para determinar qué tal sería ese ron en un cóctel, pues al diluirlo un poco aparecen nuevos sabores, notas y aromas muy interesantes.

Como dije al inicio, Cacique 500 ha sido uno de mis preferidos para salidas y la cata de hoy simplemente confirma ese gusto y lo justifica. Un gran ron que es mejor cuando lo combinas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Licorerías Unidas
Nombre del Ron: 500
Marca: Cacique
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: Promedio de 8 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Trinidad – Vigía

Cayendo con las compras que hice en Madrid en noviembre, gracias a la guarda que le doy a todo, creo que ha sido un tiempo justo y necesario de 8 meses de aclimatado para todo lo que llegó en ese viaje, que tampoco fue tanto. El Vigía es un cigarro que ya he fumado antes, pero no le había hecho reseña, principalmente porque lo fumé junto con un amigo que comercializa habanos y simplemente hablamos de todo y de nada, y no mucho del cigarro. Aunque ya para ese momento me había impresionado su calidad. Este lo compré en la Cava Magallanes de Madrid.

Uno de los puntos a destacar rápidamente con este cigarro y es algo que tengo que decir de una vez, es que me impresiona de entrada lo mediocre de la construcción. Si bien la hoja es de buena calidad y se ve bastante uniforme, en verdad que la perilla se ve bastante escueta y no es uniforme en su pegada al resto del cigarro. Pero ese pequeño rabo’ecochino en la perilla llama bastante la atención así como los aromas de la capa que inmediatamente me hacen olvidar cualquier detalle. Los aromas incluyen paja y pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecia tierra mojada y más pimienta. Sin duda los habanos aportan un sabor distinto, y espero poderlos apreciar al darle fuego.

Desde la primera calada me siento muy bien con el Vigía, pues el tiro es perfecto, con una resistencia adecuada, suficiente para producir humo en buena cantidad y con él, una intensidad media de sabores muy buenos y ricos a pan, a cuero, a pimienta y un toque dulce muy leve. En el retrogusto no se siente muy fuerte la pimienta, por lo que me atrevo varias veces a probarlo por ahí y sí hay un toque áspero, pero nada que me impida disfrutarlo en más de un sentido. El Vigía comienza muy bien, sin duda y aunque el anillo de combustión es un horror, tengo la esperanza que no vaya a darme problemas más adelante. Hacia finales del primer tercio los sabores predominantes son el de pan dulce y café, con los mismos sabores a pimienta y cuero en el fondo.

En el segundo tercio el Vigía se siente bastante complejo y muy agradable, con tres componentes predominantes que son el pan dulce, el café y crema para cubrirlo todo, lo cual lo coloca bastante diferente de lo que esperaba en un habano, pero en general Trinidad me ha demostrado que no son exactamente lo mismo que la mayoría de los habanos. Entre los sabores más secundarios hay una nota variable de tierra mojada, que a veces es más fuerte que otras, pero nunca llega a dominar. También hay algo de pimienta, que no se aprecia mucho en el retrogusto o al menos no con la intensidad que los nicaragüenses me tienen acostumbrado, y eso me lleva a probarlo más y más por la nariz, que es lo que me da más toques cremosos en cada calada. Las imágenes demuestran lo precario que se ve el anillo de combustión, pero se pone así en cada calada, pues luego se acomoda solo.

No hay un gran cambio en la mitad, por lo que salto directamente al último tercio, el cual llega cuando llevo una hora de fumada. En realidad tampoco hubo una gran transición en el último tercio, pero sí destaco que mantiene su complejidad y su aspecto interesante en cada calada. Se tiende a calentar en este último tercio y es quizá el aspecto más cambiante, pero por fortuna eso no está afectando los sabores y puede ser simplemente porque le di muchas caladas seguidas. Fue en este último tercio donde me vi obligado a darle el único retoque, solo para rectificar la quemada, pero no fue fuerte ni algo que estaba afectando la fumada. En total me duró una hora y 15 minutos, muy placenteros y contento de haber fumado un habano de esta calidad.

En general el Trinidad es mucho más aromático y complejo de lo que estoy acostumbrado en cuanto a habanos. En la mayoría de los casos me han tocado cigarros que, aunque tienen algo de complejidad, muestran todas las cartas en el primer tercio y luego van desapareciendo sabores mientras los vas fumando. El Vigía también muestra casi todo en el primer tercio, pero los mantiene hasta el final, variando ligeramente la intensidad de los sabores pero sin sacrificar ninguno. Eso es algo que me gustó bastante la primera vez que lo fumé y lo confirmé en esta reseña. No es para menos que el Vigía esté en mi (corta) lista de habanos preferidos, incluso con un cepo mayor a los tradicionales de la isla. El precio me parece horripilante, pero es un habano y esos van a ser caros en la mayoría de los casos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Trinidad
Modelo: Topes Edición Limitada 2016
Dimensiones: 4⅜ x 54
Tamaño: Torres (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,50
Puntuación: 90

Diesel – Whiskey Row (Gigante)

Hace unos meses, aunque con este tema de la pandemia y la cuarentena todavía pienso que lo que ocurrió hace dos años fue «hace unos meses», tuve un viaje de trabajo a Atlanta (efectivamente revisé y fue en noviembre del año pasado) y, dado que mi cuñado vive allá con su familia, aproveché para visitarlos unos días y aunque el tema de trabajo duraba un día pude extender la visita a casi una semana. Durante la estadía visitamos un par de lugares de tabaco, gracias a que mi cuñado también es fumador, aunque más ocasional. El hecho es que fuimos a una tienda que no recuerdo el nombre y para sentarte a fumar te exigen que compres al menos un cigarro, lo cual tiene mucha lógica. Así que hice una pequeña compra, incluyendo este cigarro que me llamaba la atención precisamente por el añejado en barricas de bourbon.

Aunque el añejado en barricas sigue siendo relativamente nuevo, en realidad existen algunas marcas que llevan un tiempo haciéndolo, dentro de las que quizá el más conocido sea el Arturo Fuente Añejo, en el que la capa está añejada en barricas de coñac. Pero también lo ha hecho Camacho con el American Barrel-Aged, Perdomo con su Double Aged 12 Year, e incluso Don Quijote con el Barrel-Aged, este último en barricas de ron. Así que en esta ocasión es la marca Diesel que se suma a esta tendencia con un cigarro cuyo capote es añejado en barricas de bourbon Rabbit Hole. Pero para atraer más al público el cigarro es fabricado por AJ Fernandez, la capa tiene habano ecuatoriana tiene 5 años de añejamiento y la tripa está compuesta de tabacos de tres regiones de Nicaragua: Condega, Jalapa y Ometepe, con añejamiento entre 5 y 8 años.

Aunque se trate de un cigarro de 6 x 60, confieso que era la única vitola disponible cuando lo compré. No obstante, se trata de un cigarro bastante llamativo gracias a su capa oleosa y brillante, y su anilla muy bien diseñada y troquelada. La capa también se siente bastante lisa y el cigarro es relativamente esponjoso, como esperaría en algo de estas dimensiones. Sin embargo, no hay aromas a bourbon, destacando principalmente madera, pimienta, cuero y establo. La calada en frío presenta más o menos lo mismo: madera, pimienta, canela, chocolate y un aroma no muy agradable como de esmalte.

Tan esponjoso estaba que lo pico con la doble hojilla y es más como despegarle la perilla que picarla, lo cual no me gustó mucho, pero el corte fue limpio. Con un rato de fuego el Whiskey Row enciende de manera uniforme y comienza a soltar humo bastante rápido. Los sabores no son del todo abundantes, pero tampoco esperaba que lo fueran, e incluyen sabores dominantes de madera y cuero, seguidos de chocolate, canela y unas notas florales muy leves. Al cabo de algunas caladas también se siente una nota dulce bastante suave que no termina de equilibrar al cigarro, pues esas notas de madera son bastante fuertes y también aparecen notas picantes, sobre todo en la lengua y el retrogusto. Aunque estas no están desde el principio de la fumada, son bastante destacadas a mitad del primer tercio. El tiro está perfecto, pero el cigarro sigue teniendo esa propiedad esponjosa que no me termina de convencer. La intensidad del cigarro está entre suave y media.

En el segundo tercio el cigarro sigue dominado por esa combinación de cuero y madera, pero su dominación del sabor se reduce bastante en este segmento, lo cual permite apreciar otros sabores como un dulce de vainilla que finalmente aporta un poco más de equilibrio en el cigarro. Otros sabores como chocolate y establo se llegan a apreciar también, aunque mucho más suaves y la pimienta del retrogusto también se reduce. Como buen cigarro de este cepo, los sabores efectivamente se reducen y la intensidad llega a media.

Para la mitad del cigarro ya le quité la anilla y esa sensación esponjosa del cigarro se mantiene, aunque la construcción sigue siendo excelente, con un anillo de combustión casi recto, humo abundante y un tiro perfecto, pero el cigarro vuelve a colocarse en una intensidad de media-baja, así que no hay mucho más que leer en términos de sabores. Sí cabe destacar que este cigarro podría no tener nada que ver con una barrica de bourbon y el sabor creo que sería casi el mismo, pues todo ese cuento de la marca de bourbon y el nombre no han tenido mucho que ver en la experiencia.

Finalmente, en el último tercio comienzo a ver (o percibir, mejor dicho) algo de complejidad en el cigarro con la aparición de nuevos sabores como notas florales y pasas, junto con una mayor posición del sabor de canela. La madera y el cuero siguen siendo dominantes, pero siguen permitiendo la apreciación de otros sabores, como comenzaron a hacer en el segundo tercio. Entre los sabores adicionales existen cotufas (palomitas de maíz), almendras y un toque muy suave de nuez moscada. Pero insisto, nada que ver con bourbon. La construcción sigue perfecta y la intensidad una vez más se coloca en media, pero al cabo de una hora y 55 minutos de fumada, finalmente dejo al Whiskey Row tranquilo.

La marca Diesel ha sido casi siempre exclusiva de las páginas Cigars International y Cigar.com pero desde finales de 2017 comenzaron a estar disponibles en tiendas físicas con la aparición del Grind. Al parecer Whiskey Row sería también uno de los cigarros para tiendas físicas, siendo exactamente donde compré este. Pero sobre el cigarro en sí, aunque su nombre menciona la palabra Whiskey y el capote ha sido añejado en barricas de whiskey (bourbon), el cigarro no tiene ningún sabor de whiskey ni asociado al bourbon. Lo que sí tiene son sabores dominantes y a veces demasiado abundantes de cuero y madera, lo que me lleva a considerar la fumada bastante plana. La combinación de sabores es agresiva, incluyendo la intensidad de la pimienta en el retrogusto, por lo que el cigarro carece de equilibrio. Antes de encenderlo me estaba lamentando que fuera una vitola 6 x 60, pero ahora que lo fumé pienso que si el cepo fuese menor los sabores hubiesen sido mucho más agresivos y la experiencia mucho menos cómoda. Aunque la construcción y temas técnicos del cigarro son perfectos, no compensan los temas con el sabor y a falta de complejidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Diesel
Modelo: Whiskey Row
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gigante (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: México (San Andrés, añejado en barricas de bourbon)
Tripa: Nicaragua (Ometepe, Condega, Jalapa)
Precio: $9,00
Puntuación: 75

Ron: Botran 18 Solera 1893

Esta botella de Botran 18 la compré hace fácilmente un año. Siempre pensé que lo había reseñado y a principios de este año un amigo me pidió mi opinión sobre este ron, pues estaba en el aeropuerto de Santo Domingo y lo tenía disponible para comprar, y le dije que revisara el blog porque ahí estaba con lujo de detalles. Diez minutos después me llamó, un poco molesto, diciendo que ahí no hay nada. Por supuesto le di mi opinión y luego revisé el blog y, efectivamente, no estaba. Mi amigo terminó comprando la de Botran 15, pues ya teniendo yo la de 18, podríamos comparar.

Pero eso no bastó para llevarme a hacer la cata. Tuvo que llegar el Covid-19 y el hecho que fuese reduciendo mis cantidades de ron en el arsenal para darme cuenta que esta botella no se estaba llenando, por lo que me dispuse a hacer la reseña finalmente.

El ron Botran es producido por Industrias Licoreras de Guatemala, la misma empresa que produce Zacapa. Sin embargo, Zacapa tiene un músculo comercial y publicitario patrocinado por Diageo, mientras que Botrán es mucho más modesto. Sin embargo, si han leído mis artículos sobre legislación de ron y denominaciones de origen publicados en Latino Aficionado, comento que la denominación de origen de Guatemala solamente aplica para los rones producidos en una determinada zona geográfica, de la cual es propietaria la familia Botrán y en donde se hacen solamente Zacapa y Botran.

El Botran 18 Solera 1893, que seguiré llamando solamente Botran 18, está hecho a partir de rones entre 5 y 18 años de añejamiento, pero como su blend es hecho por el método de solera, es imposible determinar la relación de cuánto ron de qué edad contiene.

En copa se trata de un ron de color naranja con destellos cobrizos, una densidad media alta que hace que el líquido se detenga con bastante rapidez después de moverlo y de las paredes internas de la copa se desprendan lágrimas de bajada media rápida y muy cercanas entre ellas.

Lo sirvo en la copa y en primera instancia aprecio aromas de frutas generales, madera y chocolate negro. Mientras espero un momento voy a tomarle las fotos a la botella y cuando regreso aprecio aromas nuevamente y encuentro madera vieja, pasas, pulpa de naranja, caramelo, vainilla, frutos rojos y cáscara de limón. La intensidad alcohólica es media.

Me llevo el ron a los labios y la intensidad alcohólica inicial no es tan fuerte, lo que me permite apreciar varios sabores dulces pero inmediatamente salados y luego ácidos, astringentes y amargos. Estos sabores incluyen cuero, manzana verde, almendras, azúcar morena, madera y eucalipto. En el retrogusto siento notas de menta, banana y caramelo.

Luego me levanto y voy a buscar algo de agua, a fin de ligarla con el ron y así bajar su contenido alcohólico a 20% y apreciar más, lo que me permite sentir sabores de chocolate pero más amargo, sal y frutos secos genéricos.

La verdad es que cuando compré este Botran 18 sabía muy poco de él, salvo que era como el «hermano menor» de Zacapa. Sin embargo, luego de probarlo me di cuenta que me gusta más que Zacapa (23), particularmente porque no tiene esa nota dulce tan prominente que ha hecho famoso a Zacapa, sino que tiene sabores más densos y ricos. También me ha servido de base para ver que me gustan más los rones menos dulces.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industrias Licoreras de Guatemala
Nombre del Ron: 18 Solera 1893
Marca: Botran
Origen: Guatemala
Materia prima: Miel de caña
Edad: Solera, de 5 a 18 años
Precio: $38
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 91

Partagas – Yellow Label (Gigante)

Faltaba que hiciera una reseña hablando de las desventajas de fumar un cigarro con cepo muy grande para que la siguiente sea con el mismo cepo. Casualmente fue un tema de coincidencia, pero lo peor es que los dos o tres cigarros que siguen también son de cepo grande. Este Partagas dominicano me lo regaló un buen amigo a cambio de un cigarro que le dí una vez que vino a casa para una fumada y se dio cuenta que había dejado sus cigarros en casa. El nombre de este cigarro no lo sé, pues lo he buscado en varias páginas y aparece como Yellow Band/Label, pero también se le llama Partagas #10 aunque hace algunos años cambió de empaque y banda, optando por esta de color amarillo bastante llamativa.

El cigarro sin duda se ve bastante singular y el contraste con el amarillo le queda de lo mejor. La capa es brillante y oleosa, con muy pocas irregularidades y el cigarro se siente bastante sólido, sin ninguna parte esponjosa. En frío la capa tiene un intenso aroma de chocolate con distintos matices del mismo, partiendo desde chocolate con leche hasta torta de chocolate. En el pie se aprecia pimienta, suficiente para hacerme estornudar aunque en realidad no es taaaan fuerte… debe ser que se fue por el camino viejo. En la calada en frío se aprecia mucha más pimienta y torta de chocolate.

El Yellow Label (así lo voy a llamar) comienza con pocos sabores pero bastante ricos, destacando pimienta, chocolate y crema, de hecho una densidad en el humo bastante notable y casi que tiene textura. El retrogusto comparte la misma sensación cremosa y añade sabores de pan tipo pumpernickel, ese que te dan con el salmón. Sin embargo, no es un cigarro potente como mencionaba en frío, quizá por el cepo se diluye un poco, sin entrar en detalles repetidos sobre el tamaño del cigarro vs. la intensidad que demuestra. Hacia el final del primer tercio se comienzan a sentir notas de café, principalmente en el retrogusto, pero no me impresionaría si aparecen en el paladar hacia el segundo tercio.

Hacia el segundo tercio los sabores se mantienen más o menos iguales, con esa nota de café efectivamente apareciendo en el paladar también, pero no es la única nota que aparece aquí, pues también se sienten notas de tierra mojada. Entre ellas, el café ya está en un punto tan intenso como el chocolate, aunque también es porque el chocolate redujo un poco su riqueza, mientras que la pimienta ya se coloca entre los sabores medios, fiel a su origen dominicano. La intensidad es media y en términos técnicos se comporta de maravilla, con un buen tiro, excelente cantidad de humo y sin requerir mayor retoque.

Para la mitad del cigarro aparecen sabores de nueces y no mucho más. Lo bueno es que hasta el momento ningún sabor parece reemplazar al otro, sino que se van sumando a la experiencia general. Sí hay variaciones de intensidad de los sabores, pero ninguno que hasta el momento me parezca dominante ni que desaparezca. Por otro lado, me pongo a revisar más sobre este cigarro y ni siquiera aparece en la página de Partagas, a menos que este se trate del diseño antiguo y sea el nuevo el que aparece en la página, pero no mencionan nada de un rediseño. En fin, yo lo disfruto y ya veré si me da por comprar más.

Para el último tercio la anilla ya ha desaparecido, pero la construcción se mantiene perfecta, con un anillo de combustión prácticamente recto, buen tiro y buena quemada uniforme. En el último tercio no hay sabores nuevos, sino que es prácticamente una repetición del segundo tercio, alternando intensidades pero nunca existe un sabor que domine sobre los demás de manera permanente. El tiempo total de fumada rozó las dos horas, y con un cigarro de estas dimensiones esto es un tiempo normal para mí, aunque tengo amigos que se fuman estos en una hora y 15 minutos.

El Partagas Yellow Label o #10, dependiendo de dónde lo vean se trata de un buen equilibrio en temas de precio, sabores, intensidad y construcción. No es un cigarro que te va a «patear», pero tampoco va a pasar desapercibido. Me hubiese gustado encontrar un poco más de información sobre él, pues todo lo que leo me dice que tiene capa Camerún y sus sabores los relaciono más con una capa habano, pero me remito a las pruebas. Por otro lado, la fumada es consistente y sin mayor problema, algo para disfrutar siempre que no esperes demasiados sabores o intensidades.

Ficha Técnica:
Fabricante: General Cigars
Marca: Partagas
Modelo: Yellow Label
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gigante (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: México (San Andrés)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $8,50
Aromas: Chocolate, pimienta.
Sabores: Chocolate, pimienta, pan, café, nueces.
Puntuación: 83

Placeres – Reserva (Toro Grande)

Placeres Reserva es un cigarro del que no había oído hablar en lo absoluto, pero es una de varias líneas de cigarros fabricados por Compañía Hondureña de Tabacos (CHT) en Honduras, claro. También hacen unos cigarros llamados Miró y otros llamados Tabacalera Zapata, y Kuuts los cuales conozco tanto como este. Placeres es distribuido en Estados Unidos, que es donde lo compré, por Kuuts, que es el primer nombre medianamente conocido con el que pude relacionarlo, aunque de esa empresa tampoco he probado nada. Sin embargo, la mayoría de estos productos fueron creados para el mercado europeo pero luego del aparentemente exitoso lanzamiento de Kuuts en Estados Unidos, decidieron lanzar el resto de los productos ahí y así tener distribución en ambos lados del Atlántico.

Este cigarro fue un obsequio en una tienda de Miami que no quisiera mencionar en este momento principalmente para que nadie vaya a llegar a la tienda a pedirlo como obsequio también, principalmente por el hecho que se trata de un cigarro de $6 y fácilmente puede ser un obsequio por ese tamaño. Pero también entiendo que comprar un un cigarro del que no sabes nada y cuyo nombre te dice mucho menos nunca es fácil. Sin embargo, más allá de no saber nada del cigarro, la verdad es que sí es atractivo, por genérica que sea la anilla. La capa es habano nicaragüense, sobre un capote de Costa Rica y tripa de Nicaragua y Honduras. En la capa se aprecian aromas de tierra y no mucho más, mientras que la calada en frío presenta madera, pimienta, cuero y un toque de chocolate, con un tiro bastante fluido.

El Placeres Reserva comienza con algo de pimienta, notas dulces de madera y algo de chocolate en el fondo. Todos los sabores los termino describiendo como «algo de» o «toques» porque es el detalle con estos cepos tan grandes, y es que los sabores tienden a ser más diluidos, menos directos. En retrogusto se siente pimienta principalmente, pero al igual que en el paladar, son sabores bastante sutiles, al menos por el momento. Ya después de la mitad de este primer tercio las notas de chocolate son posiblemente las principales, aunque en realidad sí ha desarrollado una mayor intensidad, liderada por ese sabor. La pimienta le sigue de cerca y el sabor dulce de madera viene en tercer lugar, aunque no muy alejado. El primer tercio me toma alrededor de 45 minutos para superarlo.

Tenía una ceniza bastante bien formada para retratar el principio del segundo tercio, pero esta se cayó como un segundo antes de hacer la foto, así que aquí estamos. El tiro ha estado perfecto y el humo denso y abundante, pero con estos cepos trato de no darle caladas muy fuertes, a fin de no quedar aturdido después de la calada, que si bien los sabores son más diluidos en este cepo 60, tanto aire pasando por el cigarro lo calienta fácilmente y el humo que pega en la lengua viene ardiendo. Para el comienzo de este tercio el sabor de chocolate sigue siendo el principal, pero esta vez la pimienta y la madera están a la par de intensidad y ocupando el segundo lugar. El retrogusto es de pimienta y más nada.

Justo estaba viendo otra reseña de este cigarro en una página española que no mencionaré y dicen que en 45 llegaron al último tercio, por lo que les impresionaba que un 6 x 60 durara tan poco, pero me pregunto si lo estaban fumando con una aspiradora, pues me ha tomado una hora y 20 minutos llegar tan solo a la mitad. Sin embargo, para un cigarro de 6 x 60 y con quemada tan lenta, me siento un poco defraudado que tenga tan pocos sabores y que haya tan corta evolución en el cigarro. Al final, cuando un cigarro tiene estas dimensiones una fumada de sabores escasos se siente eterna.

Efectivamente, el resto de la fumada del Placeres Reserva lo que ve es la misma rotación de los sabores de chocolate, pimienta y madera, en donde ya esos tres sabores tienen la misma intensidad, pero nunca es algo que termina de ser fuerte, porque con estas dimensiones nunca lo sería. Pero el hecho es que el cigarro es constante, con una construcción casi perfecta hasta el final, sin deformarse y sin darme problemas más allá del aburrimiento que pueda causar, que siempre es un tema subjetivo. Pero la verdad es que dos horas y media con los mismos sabores no me terminó de convencer. Quizá podría considerar este cigarro en una vitola menor, pues ciertamente he fumado otros cigarros 6 x 60 que no me han aburrido al punto de este, así que creo que es un tema de liga.

La liga del Placeres Reserva en papel es muy interesante y hace un cigarro de apariencia muy atractiva. Pero cuando se trata de la experiencia de la fumada, llega a ser bastante aburrida por el mismo tema de las dimensiones, duración y poca variación de los sabores, pero también puedo decir que la fumada fue consistente, la construcción casi perfecta y el humo abundante y constante. Solamente tuve que hacerle un retoque al inicio, para asegurar una quemada uniforme. Sin embargo, por ese precio de $6 por cigarro, la verdad es que vale perfectamente la pena siempre que lo tengas en una vitola menor y está disponible en vitola 5 x 42, 5 x 50 y 5½ x 52, para disfrutarlo mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Kuuts, Inc.
Marca: Placeres
Modelo: Reserva
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Toro Grande
Origen: Honduras
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Costa Rica
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $6,00
Puntuación: 78