Whiskey: Jack Daniel’s Tennessee Honey

No soy mucho de licores saborizados, especialmente desde que decidí desistir de probar rones especiados y la verdad es que los whiskies como este no son de mi particular elección. Pero la verdad es que tanto el Tennessee Honey y el Tennesssee Fire vinieron en un sampler que llegó y son de una popularidad destacada, al menos dentro de su mercado, así que no quisiera dejar pasar la oportunidad. Pero esto no significa que voy a empezar a probar licores del estilo.

En mi publicación anterior detallé un poco sobre el proceso particular de Jack Daniels y su whiskey, así que a fin de no sonar repetitivo, aquí me la salto. Sin embargo, este Tennessee Honey es una combinación del ya conocido Old No. 7 con un licor de miel producido por la misma marca, que al parecer es hecho de miel. El licor es embotellado a 35% de alcohol.

En copa el líquido tiene un color de paja, amarillento y gracias a su contenido azucarado o dulce, luego de moverlo se notan lágrimas gruesas en el interior de la copa, que desciende con una rapidez contrastante con lo grueso de las mismas.

El aroma inicial es intenso de miel, casi aturde por su intensidad. Pero después de dejarlo reposar en copa los aromas intensos de miel comienzan a disiparse y se aprecia madera y pimienta, pero igualmente con un fuerte componente de miel.

Esperaba algo más equilibrado en aromas, pero el whiskey cumple lo que promete y en verdad huele casi únicamente a miel, con un toque suave de alcohol.

Para sorpresa de nadie el sabor inicial es de miel, aunque sí sorprende que se siente un golpe alcohólico pronunciado, seguido de un sabor amargo adicional a la miel, que no me convence. El resto de los sabores no existen ni se sienten matices, pero también hay muy poca astringencia alcohólica en el sabor y se siente básicamente como whiskey barato mezclado con miel.

La intensidad de los sabores es media, al igual que la largura, mientras que en el retrogusto se aprecia miel, alcohol y pimienta.

Sin nada que mejore el whiskey, me atrevo a añadirle un poco de hielo y el resultado es impresionante, pues el hielo y el agua suavizan bastante el sabor intensamente dulce del licor y llego a apreciar el sabor del whiskey en sí.

Pero definitivamente no es algo para tomar solo. Con hielo mejora, pero creo que el fuerte de este licor es su capacidad de ser utilizado en cócteles, y creo que con una buena base amarga, sea con angostura, Campari o ginebra podría hacerse un buen trago.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Jack Daniels Distillery
Nombre del Whiskey: Tennessee Honey
Marca: Jack Daniel’s
Origen: USA
Edad: 4 años.
Precio: $21
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 67

Davidoff – Escurio (Gran Toro)

El otro día estaba conversando con un amigo sobre los Davidoff en general y me preguntó cuál era mi preferido. Le dije que el Yamasá y me dijo que para él era el Escurio. Como no lo había probado, me abstuve de dar la opinión, pero me dijo que seguramente me gustaba más.

Pero sobre el cigarro: luego de tantísimos años en la República Dominicana, luego que la marca saliera de Cuba en 1991 y se estableciera en RD, parecía que este país sería su nueva sede para todo. Pero en 2013 lanzaron el Davidoff Nicaragua, marcando el primer indicio de que la marca saliera de RD y también creara cigarros con anilla negra. Dos años después crearon este Escurio, con hojas de Brasil, en tres vitolas: petit robusto, robusto y este gran toro que encendí hoy.

Como buen Davidoff, este Escurio se ve perfecto, con su anilla negra sobre una más pequeña que lo identifica como el modelo, venas abundantes, firme y con cierta rugosidad. En la capa se aprecian aromas a notas florales y no mucho más, mientras que en el pie hay una nota de madera seca. Finalmente, lo pico con la doble hojilla, que le he estado dando más uso recientemente y la calada en frío me da un tiro bastante suelto, con notas de madera, especias asiáticas y un toque afrutado.

Las caladas iniciales tienen mucho de qué hablar, demostrándome de primera mano la calidad de las hojas que utiliza, con sabores dulces y picantes de las hojas brasileñas y sabores ligeramente salados y a madera de las hojas dominicanas, junto con un toque picante de intensidad muy decente. En el retrogusto se sienten más fuertes esas notas picantes, pero no tan variadas. El tiro es perfecto y el anillo de combustión está a la par, aunque tiene una que otra desviación que espero no sea problemática. El primer tercio es relativamente sencillo, equilibrado y la pimienta es lo único variable, que a veces me hace pensar que viene una fuerte, pero se mantiene en control, al menos en este punto.

Justo después de comenzar el segundo tercio el Escurio da un pequeño giro, en donde la pimienta se siente más rica y más fuerte, al mismo tiempo que el cigarro en sí también se siente más fuerte, así que seguimos con un cigarro equilibrado, al menos. También aparecen sabores a chocolate, que unidos a la pimienta le dan un toque muy agradable a la fumada, así como notas cítricas que están presentes tanto en el paladar como en el retrogusto.

Para la mitad del cigarro me veo obligado a soltar la ceniza y a darle un retoque. Pero esto tuvo un resultado positivo, porque pareciera que la columna de ceniza estaba conteniendo los sabores y en lo que la solté el sabor de madera se vuelve el principal, pero el cítrico que finalmente identifico con limón se hace muy cremoso y hacia el final de este segundo tercio comienzan a aparecer notas de café, que son ligeramente ácidas, como cuando te tomas un espresso que está ácido… no es algo especialmente agradable, pero en el cigarro se siente muy equilibrado.

El anillo de combustión sigue siendo desviado en el último tercio, pero de resto el cigarro se ha comportado de maravilla, siempre que un par de retoques no te molesten, pero en lo particular no es lo que espero de un cigarro de $18. En este final aparecen sabores de caramelo que se funden con el sabor de café y la pimienta, que se había apagado un poco, regresa también, sin aturdir, pero definitivamente lo más fuerte que ha sido hasta el momento. El cigarro tiene también un fondo tostado, en donde se aprecian versiones de los otros sabores con este matiz tostado, por lo que el caramelo se siente como toffee y el café como ligeramente quemado. Finalmente aparecen sabores de nueces también, que no había sentido antes. Así luego de una hora y 50 minutos, el Escurio llega a su fin.

El Escurio es un cigarro diferente con respecto a lo que Davidoff nos tiene acostumbrados, pero eso aplica igualmente a los Davidoff de anilla negra. En este caso se trata de sabores «frescos», cítricos y con una pimienta que, aunque permanente, no se siente abrumadora. Comparado con un Davidoff de anilla blanca, este me parece mucho más interesante, e incluso comparándolo con el Yamasá, que es mi Davidoff preferido, el Escurio queda mejor parado. Sin embargo, siendo el gran toro, creo que los sabores en el robusto deben ser algo más intensos, así que me llama la atención probar ese.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Escurio
Dimensiones: 5½ x 58
Tamaño: Gran Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Brasil (Cubra)
Tripa: Brasil (Cubra, Mata Fina), República Dominicana (Olor, San Vicente)
Precio: $18,00
Puntuación: 93

Whiskey: Gentleman Jack

Jack Daniel’s es producido en Lynchburg, en el estado de Tennessee en Estados Unidos, por la destilería Jack Daniel. El producto estrella de la marca es, por supuesto, el Jack Daniel’s Old No. 7, producido de una manera muy parecida al bourbon, a partir de un mosto de mayoría de maíz y añejado en barricas de roble blanco nuevas.

Sin embargo, la destilería de Jack Daniel’s siempre se ha resistido a ser clasificada simplemente como bourbon y prefiere llamar a su producto Tennessee Whiskey, destacando el hecho que su whiskey pasa por un proceso de filtrado (algo no tradicional entre los productores de bourbon) conocido como el proceso Lincoln County. Este proceso involucra el filtrado del whiskey a través de una columna de carbón (o remojar trozos de carbón en el whiskey) para eliminar sabores indeseados y contaminantes antes del añejado.

La destilería produce su propio carbón a partir de maderas de árboles de arce y son empacadas en tinas de 3 metros de altura. El proceso se llama Lincoln County porque fue el condado en donde se encontraba la destilería cuando el proceso fue creado.

Para el Gentleman Jack la destilería pasa el whiskey nuevamente por el mismo proceso de filtrado, que le da una suavidad adicional. Luego es embotellado a 40% de alcohol.

En copa el Gentleman Jack tiene un colo ámbar con destellos ligeramente más claros, aunque conserva un toque cobrizo. Al mover el líquido por el interior de la copa, se desprenden lágrimas gruesas que descienden lentamente de vuelta al líquido.

Recién servido el Gentleman Jack tiene un aroma fuerte de madera, como buen whiskey americano. Pero le acompañan aromas de caramelo, jarabe de maíz, vainilla y almendras. Posteriormente le acompañan aromas de miel y mermelada, tabaco, manzana verde y mazapán.

En términos de aromas este whiskey tiene muchos más que el No. 7, así que ese filtrado adicional sin duda que lo mejora muchísimo, aunque mantiene un toque muy suave de esa calidad astringente y agresiva del No. 7.

En boca se siente un golpe alcohólico bastante suave, que me permite apreciar bien los toques más agresivos de madera, pero le siguen sabores de maíz, jengibre y sabia que me recuerdan más al No. 7. En general se siente que el whiskey es más seco y picante de lo que la apreciación en nariz mostraba, pero aunque «solamente» tiene 40% de alcohol, se siente como mucho más. Los aromas de grama y menta en el retrogusto me llevan a pensar en tabaco de cigarrillos, pero en nariz hay una buena cantidad de aromas que prometen ser dulces y en boca no llegan a serlo.

El cuerpo del whiskey es medio y la largura es bastante corta, con retrogusto de madera, maíz y tabaco, y un aftertaste de canela y madera.

Cuando le coloco hielo salen a relucir más sabores de madera, pero se siente ligeramente ácido también, así que no lo recomendaría en las rocas. Ni siquiera en un Old Fashioned, pues necesita casi el doble de azúcar para contrarrestar esos sabores de madera y ácido.

Inevitablemente el bourbon y el Tennessee whiskey siempre tendrá un fuerte componente de madera. Pero, aunque el Gentleman Jack es un paso en la dirección correcta del Old No. 7 tradicional, cuesta llegar a sabores adicionales como muchos otros whiskies americanos parecen alcanzar, y en este caso es precisamente por la intensidad y abundancia del sabor de madera.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Jack Daniels Distillery
Nombre del Whiskey: Gentleman Jack
Marca: Jack Daniel’s
Origen: USA
Edad: alrededor de 5 años.
Precio: $22
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Crowned Heads – Jericho Hill (12 Honest Men)

Hace un par de años, para mi cumpleaños, un amigo fumador me regaló este cigarro. Como ya había fumado el Jericho Hill en robusto (OBS), no pensé que este fuese muy diferente, quizá porque en ese momento no sabía mucho sobre la diferencia radical que los lanceros representan dentro de las ligas, ni de su rareza. El hecho es que el cigarro lo dejé en el humidor y no fue sino hasta hace unos meses, que maté mi curiosidad por los lanceros y descubrí el abanico de sabores e intensidad que contienen, que me dispuse a probar este también y hacerle su propia reseña.

Como la mayoría de los productos de Crowned Heads, este no podía simplemente llamarse Lancero, sino que su nombre debía rendir tributo a una canción, usualmente del género folk americano. Específicamente, Jericho Hill es parte de una canción de Johnny Cash y en esa misma canción hacen mención de ser enjuicidado por 12 hombres honestos (un jurado legal), por lo que este cigarro se llama 12 Honest Men. Al igual que la versión robusto, el cigarro es fabricado por My Father Cigars en Nicaragua, con una capa San Andrés mexicana sobre tripa y capote de Nicaragua, y estuvo limitado a 3500 cajas de 12 cigarros. El cigarro tiene una capa bastante irregular, nada lisa y con una variedad de venas, con aromas a establo, cuero e incluso una sensación herbácea mentolada. En el pie se aprecia madera, paja, establo y más de esa sensación mentolada. Finalmente lo pico, con la doble hojilla para no perderme nada con este cigarro y la calada en frío presenta un tiro bastante suave y aromas a madera, tierra y jengibre.

Como buen cigarro de My Father, comienza con una explosión de pimienta, al punto que causa dolor hacer un retrogusto, le siguen sabores de tierra, madera y cuero, en un solo grupo y sin aparente distinción, sino más como una amalgama de sabor. El final es largo y lleno de pimienta, con una intensidad media, pero si empieza así ya me imagino cómo será más adelante. A los 10 minutos de encenderlo los sabores siguen desarrollándose, y ahora me presenta toques de cuero ya por separado, pimiento picante, madera y chocolate, todos arropados por un sabor de tierra. El retrogusto sigue siendo intenso de pimienta pero incluye algo de chocolate también. El tiro es perfecto y el humo es denso, aunque no muy abundante, quizá porque no le quiero dar caladas muy largas. Llegando al final del primer tercio se sienten notas de café, seguidas de madera y tierra y la pimienta se ha calmado bastante, permitiéndome probar el retrogusto sin miedo.

En el segundo tercio aparecen notas cremosas, que le dan un toque más agradable y menos terrestre al cigarro, también porque el café se siente más presente, mientras que el fondo sigue siendo de chocolate, tierra y madera. El retrogusto está aún más interesante, pues mantiene la nota de pimienta, que creo que nunca perderá, pero también incluye un fuerte componente de café. Un aspecto importante con los lanceros es que mucha gente piensa que son fumadas cortas, pero marco la mitad del cigarro luego de 50 minutos de haberlo encendido. También mucha gente piensa que son cigarros femeninos y por eso no son tan buscados por algunas personas que ven los cigarros 6×60 como de macho pelo en pecho y los delgados como de mujeres delicadas… nada más alejado de la realidad, pero dudo que por los momentos veamos a moteros en Harley Davidson, chaquetas de cuero y tatuajes hasta debajo de las uñas fumando un lancero. Pero hay que saber esas cosas.

Comienzo el último tercio marcando una hora y 10 minutos de fumada, con un sabor que me recuerda al café mocacchino (nuevamente algo poco relacionado con el macho vernáculo) sin azúcar. Precisamente, el cigarro carece de sabores dulces, pero tiene bastante café y chocolate, con toques de cuero y madera y ya no se siente cremoso. En este tercio el café se hace más rico y matizado, mientras que el tiro continúa perfecto pero yo sigo fumando incluso más lento, pues aunque no hay una cantidad grande de nicotina, la verdad es que se siente bastante intenso. Quedando apenas unos centímetros, aparece un sabor de canela, pero también una sensación amarga que no hace agradable la fumada, y ya cuando llego a una hora y 45 minutos, dejo al Jericho Hill apagarse tranquilo.

El Jericho Hill 12 Honest Men es un cigarro que disfruté perfectamente hasta el punto en que no lo disfruté, por redundante que suene. Es una fumada que no tiene transiciones radicales, pero está apoyado sobre sabores muy agradables que se congenian perfectamente y una construcción excelente. No me pareció muy complejo, sino más bien lo que esperaba sin muchas sorpresas, aunque la intensidad es impresionante, sobre todo a partir de la mitad. Pero sin duda un cigarro que funciona de ejemplo ideal para la fortaleza y diferencia que puede marcar la vitola lancero. Si lo consigo a buen precio sin duda me encantaría más de él en mi humidor.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Crowned Heads
Modelo: Jericho Hill
Dimensiones: 7½ x 38
Tamaño: 12 Honest Men (Lancero)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,50
Puntuación: 87

Hirochi Robaina – Signature (Belicoso)

Si a alguien le parece conocida esta marca es, obviamente, por el apellido. Hirochi Robaina es nieto del famoso Alejandro Robaina, creador de la marca Robaina y veguero cubano por excelencia. En 2011 Omar Gonzalez Aleman, el master blender de Cubanacan, quien ya había trabajado en la industria cubana, contactó a Hirochi con la idea de hacer un cigarro que rinda tributo a Don Alejandro. Sin embargo, los cigarros llevan las iniciales de Hirochi y el año 1845 en la anilla, por el año en que la familia comenzó a cosechar tabaco en Cuba.

El cigarro llegó como parte del paquete mensual de Cigar Federation para septiembre de 2019 y se trata de un cigarro de apariencia casi perfecta, con colores y anilla que se asemeja a la de Robaina original. La vitola es belicoso, que junto con el torpedo, son de las vitolas con las que menos suerte corro durante la fumada, así que lo pico con la doble hojilla y dejo la guillotina a la mano para que me asista durante la fumada. Pero en la capa tiene aromas intensos a dulce, notas florales y café. La calada en frío ofrece una sensación de tabaco muy rico y madera.

Desde la primera calada el Signature me ofrece una sensación absoluta de sabores a pimienta, madera, tierra y dulce. Esta explosión de pimienta es muy al estilo nicaragüense, pero también son los sabores que espero de un cigarro de este precio (alrededor de $20). Esa sensación dulce es quizá lo más intenso del cigarro, aunque por los momentos no aporta algún sabor que pueda atribuirle, y quizá el único aspecto negativo del primer tercio es lo rápido que quema… que no es impresionante, pero insisto, por este precio siempre voy a esperar un cigarro especial, y aunque los sabores si lo marcan como uno, la velocidad de quemado no. El retrogusto es de pimienta pura.

En el segundo tercio el sabor de chocolate se vuelve el protagonista, seguido de cerca por sabores de café. El chocolate se sentía en el primer tercio pero a una intensidad que no valía la pena destacar, también porque no fue un sabor consistente. Aunque los sabores se sienten full, la intensidad del cigarro es media y precisamente los sabores van estallando y destacándose unos sobre otros durante la fumada. El sabor de tierra también va escalando posiciones y amenazando con tomar el liderato. Mientras me acerco a la mitad del cigarro aparecen notas cremosas que le aportan una nueva dimensión a los sabores también.

Sin embargo, se me pasa la marca de la mitad y la imagen se vuelve una de un punto mucho más adelante, casi en la frontera con el último tercio, pero los sabores en el punto medio destacan uno nuevo de nueces al tiempo que el sabor de pimienta se reduce un poco y el de chocolate casi desaparece, dejándome con los sabores en este orden: crema, dulce, nueces, madera y tierra. La intensidad del cigarro llega a media-alta también.

En el último tercio la pimienta regresa al paladar a los mismos niveles que en el principio del cigarro, y el chocolate también regresa, fusionándose con el sabor de crema y haciendo que ambos estallen en una delicia del cigarro. Por si fuera poco, aparece un sabor cítrico de limón, que complementa la intensidad del chocolate y la crema que le sigue. Casi todos los sabores se hacen bastante más intensos en este último tramo, incluyendo a la madera y la pimienta y es quizá la tierra la que se queda en el mismo punto que antes. Cuando comienzo a quemarme los dedos hago varios esfuerzos y lo voy tomando por otros lugares para seguirlo fumando, hasta que es realmente imposible. Al cabo de una hora y 45 minutos el cigarro finalmente llega a donde no lo puedo fumar más.

Este es el segundo cigarro de Hirochi Robaina que fumo, el primero siendo el Blue, que recuerdo que me gustó bastante. El Signature es tan bueno como el Blue, incluso mejor, pero su precio está muy por encima. Aunque mis dos experiencias con la marca han sido muy positivas, entre los dos me quedo con el Blue simplemente por un tema de precios. El Signature es muy bueno, pero no me veo desembolsillando $20 cada vez que quiera fumarlo, pues la realidad es que en el mercado hay muchos cigarros igual de buenos por menos dinero. No obstante, es un tributo merecido para una familia y un hombre que han aportado tanto al mundo del tabaco.

Ficha Técnica:
Fabricante: White Hat Cigars
Marca: Hirochi Robaina
Modelo: Signature
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habana 2000)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $20,00
Puntuación: 91

Kolumbus – K-Rojo (Robusto)

Hace unas semanas tuve la oportunidad de conversar con Marc Ripoll, creador de esta marca de tabaco española fabricados en la isla de La Palma, en Canarias. Los cigarros no son puros canarios, pues la hoja isleña tiende a ser un poco amarga para un puro, pero sí contienen hojas de Breña, junto con hojas de habano ecuatoriano en la capa y hojas cubanas en el capote. Las Islas Canarias son tierras de origen volcánico, por lo que nos especialmente fértiles de por sí, pero requieren paciencia y muchas ganas de sus agricultores. Por su ubicación geográfica tan cerca del desierto de Sahara, las islas tienen una media anual de lluvias de 324 milímetros, que la colocan en la pluviosidad propia de una zona desértica. Sin embargo, esto también significa que todo lo que en ellas se cosecha tiende a conservar muchísimos sabores y nutrientes.

Sin embargo, este cigarro fue un regalo de un compañero de Foropuros, una página española que antes visitaba bastante. En noviembre del año pasado estuve en Madrid y le avisé que iba, así que nos reunimos para una fumada con otros conocidos en el club Pasión Habanos y Ricardo (este amigo) me regaló un par de cigarro, incluyendo este. Aunque no es mi primer Kolumbus; ya había probado el K-Negro, pero sin reseña. El K-Rojo se ve bastante atractivo, aunque un poco imperfecto, pues por alguna razón la anilla pareciera quedarle grande y baila bastante sobre el cigarro. Los aromas en la capa son de tabaco rico, un aroma que me parece bastante obvio de por sí, pero sí lo destaco porque su aroma ciertamente es más intenso en esa riqueza del tabaco. También se aprecia madera, cuero y una sensación dulce hacia la perilla. En la tripa hay aromas de madera y cuero, pero también hay un cítrico genérico, y finalmente en la calada en frío puedo identificar mejor ese aroma cítrico y definirlo como naranja, con algo de madera.

El K-Rojo comienza bastante sutil, aunque sí hay una buena cantidad de sabores. Es lo que llamaría intensidad media-baja y sabores medio-altos, pues no se siente mucha intensidad, quizá por la poca pimienta que pueda tener en la liga. El hecho es que el sabor principal en el cigarro es de madera y cuero, que suelen ser sabores aromáticos pero con un gran gusto. Pero también le acompaña un fuerte componente de naranja, que se mantiene en segundo plano de los sabores. Debajo de ella hay una sensación cremosa y ligeramente se siente pimienta en el paladar. El retrogusto es de almendras principalmente. Mantiene esta tendencia durante casi todo el primer tercio, con una ceniza muy bien armada, tiro perfecto y anillo de combustión a la par.

En el segundo tercio los sabores mantienen la misma tendencia, con la madera de principal, aunque el cuero en este momento ha perdido ese liderato de sabores y comparte el segundo lugar con la naranja, aunque esta se siente un poco más fuerte. Quizá el mayor cambio en este tercio es el retrogusto, que sigue siendo de frutos secos, pero no es de almendras sino de merey (anacardo). También el cigarro pierde ese aroma de tabaco rico que tenía en frío, pero es algo normal y hasta esperado cuando un cigarro está encendido.

A la mitad el K-Rojo se simplifica bastante. Ya no hay sensación cremosa y la naranja se vuelve un recuerdo, con uno que otro toque esporádico durante la fumada. Sin embargo, mantiene sus sabores de madera y pimienta en el paladar, y el retrogusto sigue siendo de merey. Pero sí hay algo que debo destacar, y es que los sabores del K-Rojo son diferentes. No sé si es un tema relacionado con las hojas o el clima o su fabricación, pero sin poder identificar exactamente la razón, este cigarro se siente diferente a la mayoría de lo que he fumado. Quizá podría decir que su tabaco es más aromático, y creo que es la única descripción que podría dar sin entrar en detalles, pues no tengo el léxico descriptivo para explicarlo bien.

Para el último tercio el K-Rojo mantiene una intensidad media, que ha sido uniforme durante toda su fumada. Lo que no ha sido uniforme ha sido la intensidad de los sabores, yendo de media-baja a media-alta y nuevamente media-baja en el final, aunque sí hay una variación importante en este punto, destacando madera como principal y mantieniéndola durante toda la fumada, pero ahora incluyendo el cítrico genérico que pude sentir en frío y añadiendo un sabor de vainilla. Estos nuevos sabores bastante interesantes aparecen al principio de este último tercio, por lo que al menos puedo disfrutarlos unos 25 minutos, que es el tiempo que duró. Al cabo de una hora y 40 minutos, este Kolumbus K-Rojo llega a su fin.

Siempre he pensado que los paladares maduran, los gustos cambian y uno va aprendiendo a apreciar nuevos sabores. Hace unos 3 años alguien me regaló el Kolumbus K-Negro y recuerdo que fue un tercer cigarro de una noche y no me pareció gran cosa. Pero esta vez probé el K-Rojo como único cigarro del día, bien preparado y dispuesto, y con una buena guarda por detrás (casi 7 meses), amén de la guarda original que le haya dado mi amigo. El resultado es un cigarro bastante bueno, el cual desearía poder conseguir más de este lado del océano, y cuya humildad del dueño hizo que ya de entrada tuviera muchas ganas de fumarlo. Esas ganas dieron su fruto, porque es una gran muestra de lo variado que puede llegar a ser el tabaco en el mundo.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Kolumbus
Modelo: K-Rojo
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: España (La Palma, Islas Canarias)
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Cuba
Tripa: España (Breña canario)
Precio: N/D
Puntuación: 86