Black Rhino – Edición Limitada (Toro)

Voy con el segundo de mi objetivo de probar los Black Rhino que tengo. Sin embargo, he repetido en dos ocasiones con el objetivo de probar el mismo cigarro dos días seguidos para así apuntar perfectamente los sabores, lo que ha hecho que ya voy por mi quinto día de pruebas y apenas estoy publicando el segundo cigarro. Este Edición Limitada no sé a cuántas unidades está limitado, pero tengo entendido que el nombre responde más a la disponibilidad de la hoja que a un número fijo de cigarros producidos, pero también es un intento de la marca de crear una edición más selecta de sus productos, en vez que grandes cantidades de producto homogéneo, por lo que es destacable también el hecho que una marca nueva ya esté haciendo productos de tiradas más cortas.

Según el dueño de la marca, este cigarro me iba a gustar. En lo particular no me gusta mucho esa introducción pues siempre me predispone a la fumada pero también me pasa que si no me gusta termino complicándome, y en eso soy experto. Pero lo que hice fue dedicarme a probar este cigarro sin mayor prejuicio. Sin embargo, es difícil ignorar el hecho que el cigarro tiene una capa San Andrés mexicana con 7 años de añejamiento, por lo que ya me dispongo a observarlo bien y notar que en su capa, bastante lisa y ligeramente oleosa, se aprecian aromas de cuero, madera y una nota perfumada. Me llama la atención que se aprecian dos tipos de madera, uno hacia la cabeza y el otro hacia el pie, aunque ni idea de cuáles son. En la tripa se siente pimienta y aserrín, que quizá es uno de esos dos tipos de madera que mencionaba antes. Finalmente lo pico y, por primera vez en un tiempo, estoy usando la doble hojilla. La calada en frío presenta pimienta, cuero, almendras y madera.

Si bien Black Rhino se enorgullece de decir que sus cigarros son de intensidad media, los últimos dos que he probado han demostrado no estar exactamente en esa banda sino un poco más altos. Sin embargo, este Edición Limitada comienza incluso con intensidad media-baja, particularmente en la pimienta, que en el retrogusto apenas se siente, aunque en el paladar sí se siente completamente media. Este es el único sabor durante las primeras 3-4 caladas, hasta que comienza a aparecer un sabor de maní en su cáscara y se va formando un anillo de combustión aparentemente perfecto. El tiro también es excelente. A mediados de este primer tercio se comienzan a sentir sabores densos de café y anís, mientras que en el retrogusto la pimienta ya se vuelve un sabor central, junto con una sensación malteada.

Para el segundo tercio el sabor de pimienta se siente más estable tanto en retrogusto como en el paladar. Lo bueno de esto es que la pimienta deja de ser un sabor dominante para convertirse en un complemento de los demás, que incluyen café, anís, cuero y vainilla, en diferentes intensidades, pero ninguna superando a la otra durante mucho tiempo. Hacia la frontera con la mitad del cigarro aparece un sabor a establo bastante llamativo, que por un momento me da un toque de paja mojada, pero también siento un sabor metálico que no me termina de agradar. Afortunadamente este pasa rápido.

Sin embargo, la mitad del cigarro y hasta el final de este tercio es casi igual al segmento anterior. Claro seguimos estando en el segundo tercio, pero muchas veces los cigarros denotan una variación en la mitad. Este no es uno de esos casos, aunque el cigarro se siente más dulce que antes, dándole una dimensión agradable al café y la vainilla, pero también pierde un poco ese sabor/aroma de establo que le estaba dando una cierta dimensión más profunda al cigarro. Hacia el punto que divide este del último tercio aparece un sabor que no había sentido antes, pero prefiero seguir fumando para apreciarlo bien en el siguiente tercio.

Efectivamente, este nuevo sabor es de chocolate, uno que comienza suave pero durante el último tercio estalla y se vuelve dominante a mediados de este final que quiero alargar lo más posible. Se siguen sintiendo también sabores de anís, cuero y pimienta, pero ese chocolate invade quizá el 60% del sabor en este punto. Me hubiese gustado apreciarlo antes, pero donde está sin duda le da un toque muy agradable al cigarro y me obliga a fumarlo más lento, incluso llego hasta quemarme los dedos, lo cual ocurre una hora y 25 minutos después de encenderlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Black Rhino
Modelo: Edición Limitada
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Toro Box Pressed
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Jalapa)
Precio: N/D
Puntuación: 88

Black Rhino – Sumatra Nica (Robusto)

El tabaco en Venezuela es por demás una industria que, aunque lleva muchísimos años (fácilmente 200), todavía está a un nivel ‘boutique’, por producción y por tipos de construcción. Sin embargo, también está el nivel de empresa venezolana con fabricación más industrial fuera del país. Es ahí donde una marca pequeña llamada Black Rhino existe, con una producción de tabacos de hojas centroamericanas fabricados en Nicaragua y Honduras, por marcas como Alec Bradley y Rocky Patel. Hace aproximadamente una semana tuve la oportunidad de conversar con German Nuñez, el creador de esta marca; hablamos de sus productos, su fabricación y demás detalles. Con mucho agradecimiento recibí un muestrario de sus productos y me comprometí a realizar una reseña de cada uno. Aunque esta reseña publica un sábado, ha sido desde el lunes que he fumado la marca.

Este Black Rhino es el segundo de la marca que fumo, aunque el primero fue hace unos dos días atrás, precisamente durante la entrevista. Sin embargo, varios integrantes del Caracas Cigar Club fuman algo de la marca regularmente, al igual que otros amigos por fuera del Cigar Club, incluso algunos seguidores por Instagram me han pedido reseñas de estos cigarros. Obviamente me estaba quedando atrás con las tendencias locales. Este Sumatra Nica es anunciado por la marca como uno de los productos nuevos y diferentes a lo que han hecho anteriormente, así que veremos. Por lo pronto puedo decir que la capa es bastante lisa y uniforme, con aromas a cuero y un aroma herbáceo que solo puedo describir como musgo, por ser una combinación de hierba y tierra. La tripa muestra aromas de madera, cuero y algo dulce que creo que es canela. Finalmente lo pico y siento aromas de musgo nuevamente, aunque más inclinado hacia la tierra mojada, madera y nuevamente ese dulce como de canela.

El Sumatra Nica comienza con una intensidad media, tal como Germán me había prometido, que todos sus cigarros tienen este tipo de intensidad. Los sabores son interesantes, comenzando con un sabor suave-medio de pimienta seguido de madera, tierra y nuez moscada. No hay mucho más en el primer tercio, o al menos no mucho más que yo sienta, pero es porque estoy más preocupado por el anillo de combustión que se deforma desde la primera calada. Así que de sabores vamos bien, pero de quemada no tanto.

Para el segundo tercio la quemada no ha mejorado, pero afortunadamente esto no parece afectar mucho los sabores, o al menos no al punto de hacerse problemático. En el segundo tercio aparece un sabor de chocolate que define mejor ese aroma dulce que sentí en frío, aunque está completamente separado de la canela, que sí se siente también en este tercio, pero sin dulce. La pimienta es más fuerte también y se aprecia nuez moscada y madera de sabores secundarios hacia el final. El tiro continúa bien pero me encuentro dándole retoques al cigarro constantemente, lo cual afecta algo el disfrute del cigarro, especialmente en un formato como este robusto.

Para la mitad los sabores no varían mucho con respecto a los del inicio del segundo tercio, mostrando quizá como único cambio la desaparición d los sabores especiados que se sentían al fondo del cigarro, como canela y nuez moscada, aunque el de canela en específico se viene suavizando y es luego de la mitad y antes del último tercio que da su último aliento. La construcción sigue dando problemas, pero ya es más fácil de solucionar gracias a que es una gran parte la que se quema más rápido y le doy un toque técnico de fuego y se empareja bien. Los sabores en orden de intensidad siguen siendo de chocolate, pimienta y esa canela que se va desvaneciendo.

Finalmente el último tercio es una repetición del segundo pero con mayor intensidad, menos especias y no mucho más. sin embargo, la quemada sí se llega a corregir, pero afortunadamente estos temas de anillo de combustión en ningún momento afectan al tiro, que es perfecto durante toda la fumada. Al cabo de unos 55 minutos después de encenderlo, el Sumatra Nica de Black Rhino llega a su fin.

Como todo lo que se hace en Venezuela, aunque este cigarro no sea realmente hecho, pero sí comercializado principalmente aquí (o únicamente), pasa que tiene muchos detractores y partidarios, en ambos extremos y pocos hacia el centro. Están los que dicen que son muy caros y que no tienen buena calidad y por el otro lado están los que dicen que es un producto exclusivo para Venezuela y que es lo mejor que se hace aquí. Pero mi opinión es que se trata de un buen producto a un buen precio, especialmente teniendo en cuenta que es importado. También aprecio que su intensidad sea de media a media-alta, pues es precisamente lo que hace falta en el mercado venezolano, donde tantas marcas se dedican a la intensidad baja porque es la que prefiere la mayoría y el mercado de cigarros de mayor intensidad está bastante desierto. Aunque estoy seguro que los precios varían considerablemente entre los del distribuidor y los de venta, voy a evitar colocar el precio en la ficha a fin de no entorpecer a nadie. En lo particular me pareció un buen cigarro, aunque los temas de construcción me afectaron visualmente al cigarro, porque en sabores no pareció dar problemas.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Sumatra Nica
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: N/D
Puntuación: 84

Montecristo – White Series (Toro)

Montecristo es una de las marcas más reconocidas del mundo. Originalmente creada en Cuba, hoy es hecha en República Dominicana, aunque siga existiendo en Cuba también. El White Series es uno de los cigarros más emblemáticos de la marca, siendo parte central de sus productos. La liga utiliza una capa Connecticut ecuatoriana sobre tripa y capote nicaragüense y dominicano. Fue creada debido a la demanda de una fumada más cremosa y suave de parte de los fanáticos de la marca Montecristo, que es la marca «de lujo» de Altadis. La meta era mantener un sabor abundante y rico, con un perfil cremoso, pero una intensidad suave-media que estuviera dentro de los estándares de la marca.

El cigarro tiene una apariencia bastante llamativa, con una capa bastante lisa, aunque no carente de venas y una que otra protuberancia. En esta capa se sienten aromas de nueces y madera en abundancia, y al cabo de hacer el corte con la guillotina en V la calada en frío permite apreciar aromas de madera y pasas. El tiro se siente bastante bien y aprovecho para ponerme cómodo para disfrutar de este cigarro, especialmente porque la fumada promete no ser necesariamente suave, incluso siendo una capa Connecticut.

El White Series comienza con una riqueza muy agradable de sabores, además que cumple su promesa de no ser un cigarro suave, ni siquiera al inicio. Comienza tan cremoso como esperaba, con sabores de vainilla, nueces y madera, con notas de anís en el final y el retrogusto. No aporta mucho más en el primer tercio, pero el anillo de combustión es generalmente bueno y el humo es denso y rico. Insisto, comienza muy bien.

Comenzando el segundo tercio la ceniza se mantiene en su lugar, aunque por protección la dejé caer en el cenicero poco después de hacer la imagen, pues estaba sentado en un sillón de estos que casi que te hundes y debía levantarme regularmente. El White Series denota una nueva calidad en el segundo tercio, destacando los mismos sabores del inicio en primera instancia, pero cambiando el orden y aparece un sabor de pan tostado que toma los primeros lugares de protagonismo, pero manteniendo fuertes notas de vainilla, nueces y madera. El anís se siente más suave y ya no tanto en el retrogusto, el cual está dominado principalmente por nueces y suaves notas de vainilla.

A la mitad el White Series adquiere una propiedad que solo puedo describir como mantequilla, en donde la sensación cremosa se mantiene en gran medida pero los sabores de vainilla han desaparecido. Sumándole un toque de pimienta y una sensación ligeramente salada, sin duda es una mantequilla muy sabrosa, mientras mantiene el anís suave en el retrogusto y en el paladar sigue habiendo madera y pan tostado. El anillo de combustión y densidad del humo siguen perfectamente, aunque el tiro se siente ligeramente más apretado.

En la transición final el White Series suma un nuevo sabor, o más como un aroma de notas florales en el retrogusto, que acompaña el sabor cremoso en el paladar con madera y nueces. Son los sabores que sobreviven en este último segmento, pero lo hacen con una intensidad media y un final largo. Quedando apenas un par de caladas en el cigarro preferí dejarlo porque el anillo de combustión comenzó a variar y cuando le di vueltas me di cuenta que en el lado contrario ya no quedaba mucho más que fumar. Sin embargo, la fumada alcanzó un tiempo más largo de lo que esperaba para esta capa, contando una hora y 40 minutos.

Como suele sucederme con los Connecticut, y particularmente uno dominicano de la Tabacalera de García, esperaba una fumada bastante suave y, hasta cierto punto, plana. Pero el Montecristo White Series no es nada de eso, aportando si bien una intensidad suave-media, sabores bastante llamativos a pan tostado, vainilla y crema, que junto con los relativamente habituales de nueces y madera, el White Series es una excelente opción dentro de los cigarros de esta capa. No soy de los de fumar en la mañana, pero creo que sería el momento ideal para disfrutar de este cigarro, con un buen café.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: Montecristo
Modelo: White Series
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 87

Whiskey: Russell’s Reserve 10 Year Old Bourbon

Russell’s Reserve es un whiskey destilado y producido por la destilería de Wild Turkey cerca de Lawrenceburg, Kentucky. La compañía en sí es una división del grupo Campari y producen este whiskey a partir de un mosto que contiene tres granos: maíz (75%), cebada (12%) y centeno (13%). Incluso con la proporción aparentemente baja de centeno, es suficiente para darle al bourbon un toque especiado y notable.

La edad del whiskey según la marca es total y no un blend, pero también es añejado en un estilo especial de la marca que llama #4 Alligator Char. Está embotellado a 45% de alcohol.

En lo personal la botella me parece llamativa, aunque de por sí no tiene mucho que impresione, pero la tipografía sencilla y uniforme siempre me ha gustado, incluso teniendo pocos colores. El hecho que destaque los 10 años también es importante, pues esa edad no es común entre los bourbon.

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El bourbon tiene un color entre ámbar y cobre bastante atractivo, que deja una película gruesa en el interior de la copa, de la cual se desprenden lágrimas gruesas de bajada lenta.

En nariz se siente una astringencia alcohólica importante en el inicio, y a 45% del mismo es normal que impresione en primera instancia. Mientras me voy acostumbrando a esa intensidad, el whiskey emana aromas de cáscara de naranja, notas cítricas que lideran un aroma de caramelo, con maple y sabia. Posteriormente se aprecian notas de vainilla, jengibre y algo de canela. Hacia el final de los aromas se aprecian notas de almendras pero más hacia el mazapán, tabaco y menta.

En aromas pareciera estar más relacionado con un rye que con un bourbon, por lo que realmente justifica mi comentario que tan solo un 13% de centeno aporta muchísimo en comparación con un 75% de maíz.

En boca se siente una fuerte nota de pimienta y alcohol el principio. Nuevamente, a 45% de alcohol, es normal sentir un golpe del mismo en primera instancia. Inmediatamente le siguen sabores de sabia y madera, y posteriormente una nota de caramelo, vainilla y almendras. También se sienten sabores de frutas, como cáscara de naranja y albaricoque enlatado. Hay sabores de tabaco de fondo y suaves toques de canela y jengibre.

En el retrogusto se sienten notas de menta, centeno, jengibre y vainilla, con toques de madera y canela. También tiene una astringencia notable y una sensación de caramelo y menta en el aftertaste.

Con una piedra de hielo el sabor se siente ligeramente más amargo, o al menos más amargo de lo que me gustaría. El sabor de tabaco también se siente más pronunciado y no mucho más, por lo que no recomendaría tomarlo así. Esto en realidad me llama la atención, pues muchas veces un destilado puede mejorar con la adición de hielo, pero no es el caso con el Russell’s.

Sin embargo, el Russell’s me pareció una buena opción en términos de whiskey en general, pero no me atrevería a destacarlo como un buen bourbon de 10 años, sino simplemente un buen bourbon, pues la década de añejamiento no se siente mucho.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Campari
Fabricante: Wild Turkey Distillery
Nombre del Whisky: Reserve 10 Year Old Bourbon
Marca: Russell’s
Origen: USA
Edad: 10 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 88

Cezar Bronner – 1956 Cabinet Selection (Lancero)

Recuerdo hace un poco más de un año, cuando visité la tienda Cigar Market en Santo Domingo, que le pedí recomendaciones al dueño de la tienda (Manuel), con quien hice buenas migas. Me recomendó el Cezar Bronner en vitola corona, que hace un tiempo reseñé y que sin duda me gustó mucho. Pero mientras hablábamos de otros productos, le pregunté si tenía algún lancero que recomendar, pues en realidad siempre busco y no encuentro regularmente un buen lancero. Me dijo que probara ese mismo Cezar Bronner que compré pero en vitola lancero, que realmente me iba a gustar. Así que con ese preámbulo, me dispongo a probarlo.

La liga del lancero es la misma que del corona, siendo tripa y capote dominicanos bajo una capa San Andrés mexicana pero, obviamente, en proporciones distintas. Sin embargo, es un cigarro igualmente llamativo, con una capa bastante rústica, áspera y poco oleosa, pero con aromas intensos a madera, chocolate y tierra. En su tripa se aprecia poco y esto se debe al tamaño, pues apenas tiene un cepo de 38, pero logro divisar cuero y madera, aunque este último puede ser de la capa. Al picarlo, con la doble hojilla, aprecio únicamente madera en la calada en frío.

El 1956 Cabinet Selection comienza con un suave toque de pimienta, considerando la vitola, claro. Es más fuerte que en el corona, pero ahí tampoco era abundante. Le acompañan toques de madera y chocolate, que se van haciendo más fuertes conforme va avanzando la fumada. Sin embargo la intensidad es media desde el inicio y no parece desviarse mucho. Quizá lo más llamativo de este primer tercio es el retrogusto de merey (anacardo para lo que no viven en Venezuela), sobre todo porque se siente una evolución y cambio en ese sabor a lo largo del tercio y llegando al final termina cambiando.

Para el segundo tercio ese sabor de merey del retrogusto se convierte en almendras en el paladar. Bueno, en realidad no podría decir que uno se convierte en el otro, pero el hecho es que desaparece el merey del retrogusto, sustituido por pimienta y una ligera sensación de chocolate. En el paladar se aprecian notas muy obvias y casi protagonistas de almendras, seguidas de madera y una sensación mínima de pimienta. La intensidad sigue siendo media, pero en términos técnicos el cigarro se porta bastante bien, con un anillo de combustión bastante consistente, quemada lenta y tiro ideal. Sin embargo, a la mitad del cigarro aparece un nuevo sabor interesante a bourbon, mientras que los de almendras, madera y chocolate comienzan un intento por superar al otro.

Para el último tercio el 1956 Cabinet Selection lancero ha perdido ese ligero sabor a bourbon, al igual que el de pimienta y cuero, dejando solo almendras, madera y chocolate, aunque este último desaparece antes de la mitad del tercio. Sin embargo, y por raro que parezca, la intensidad del cigarro se hace más suave en este tercio, llegando a ser media-baja, aunque sus principales se mantienen en cierta dominancia. Pero en términos técnicos se comportó a la altura, como esperaba y al cabo de una hora y 45 minutos, el cigarro llega a su fin, justo cuando empezaba a quemarme los dedos.

Honestamente, mejorar la experiencia que tuve con el corona no iba a ser fácil. Pero en realidad no estuvo ni cerca. El 1956 Cabinet Selection en formato corona es un cigarro excepcional, mientras que en lancero es un cigarro más. Los sabores son agradables, pero son pocas las ocasiones en que el cigarro impresiona, y siendo un lancero eso era exactamente lo que esperaba. Pero el cigarro carece de la característica más resaltante de los lanceros: intensidad. Cuando el corona es de intensidad media-fuerte, este es media y hacia el final es media-baja. Pero debería ser una reseña de este cigarro y no de cómo se compara con otra vitola de la misma liga, y como tal es un cigarro decente, y así lo refleja la puntuación. Pero si se trata de recomendar, diría que te vayas por el corona.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Palma
Marca: Cezar Bronner
Modelo: 1956 Cabinet Selection
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,50
Puntuación: 82

Morales Cigars – 1205 Habano (Robusto)

Siempre es de lo mejor cuando un amigo me invita a probar unos cigarros, especialmente cuando tienes amigos que tienen fábricas de tabaco. En este caso fue Cornelio Cigars, quien está fabricando para la marca Morales, uno de capa Maduro y este de capa Habano. Realmente no tengo mucha información sobre Morales Cigars, solo lo que aparece en su perfil de Instagram, donde dice que están ubicados en Columbia, Carolina del Sur USA. Sin embargo, he conversado un par de veces con ellos y estamos cuadrando entrevista por mi usuario en esa misma red.

El Morales Habano está cubierto con una capa que le da su nombre, procedente de República Dominicana. La capa no es especialmente bonita, teniendo varios tonos de marrón y una que otra protuberancia, pero tiene aromas agradables a madera, pimienta, cuero y notas florales. En el pie se aprecian aromas de madera, pimienta y cuero, mientras que luego de picarlo la calada en frío presenta aromas de madera, tierra seca y notas florales.

El Morales Habano enciende rápidamente gracias a que se trata de un robusto 5 x 50, sin mayor problema y bastante uniforme en su anillo de combustión. El tiro es perfecto, lo que me permite apreciar una abundancia de pimienta, principalmente en el paladar y no tanto en el retrogusto; para ser un cigarro dominicano creo que esta abundancia de pimienta no es común. Al cabo de unas 5-7 caladas de pura pimienta comienzan a aparecer sabores de cuero, tierra y chocolate amargo (sin dulce), siendo este último sabor el que predomina en el retrogusto, junto con un toque bastante leve de pimienta.

Con una intensidad media alta llego al segundo tercio, en donde el sabor de pimienta en el paladar sigue siendo predominante. Pero también le acompañan notas más suaves de cuero, tierra seca y durante algunas caladas se percibe un sabor extraño, como de café quemado. Sin embargo, este último no es un sabor desagradable, aunque desaparece rápidamente, antes que pueda describirlo mejor o conseguirle algún matiz interesante. Cabe destacar que ese sabor de café quemado sustituyó durante unos minutos al de chocolate, pero mientras me aproximo a la mitad del cigarro el chocolate vuelve a aparecer.

Para la mitad del Morales Habano, el sabor de pimienta comienza a sentirse mucho más suave, ya no es predominante y está en segundo plano pero todavía presenta. En efecto, los sabores predominantes en este punto son el de cuero y tierra, pero no porque sean los más fuertes sino precisamente por esa reducción de la pimienta. Ergo, la intensidad ahora es media, pero en temas técnicos sigue demostrando una gran calidad. Hacia el final del segundo tercio hay un nuevo cambio, en donde se siente un toque dulce que afecta al chocolate y hace que este se sienta más como un chocolate con leche que un chocolate amargo como había sido hasta el momento.

En el último tercio el cuero desaparece y el sabor predominante es de tierra seca, con esa sensación suave de pimienta, que nunca ha desaparecido pero es considerablemente menor que al inicio de la fumada. El sabor de chocolate con leche sigue presente, ligeramente por encima del chocolate pero ya llegando a un final en el que los sabores simplemente se desvanecen y el cigarro llega a su fin luego de una hora y 10 minutos de haberlo encendido, con una construcción ejemplar y sabores bien decentes.

Aunque no sé qué significan los números que preceden a los nombres de los cigarros de Morales (y posiblemente esto sea develado en la entrevista), confieso que me llaman bastante la atención. Sin embargo es relativamente común que las marcas hagan inicialmente dos o tres ligas para testear el mercado y estas ligas casi siempre son de capa Habano, Maduro y Connecticut. En este caso, Morales parece no haber incursionado con el Connecticut y haber lanzado solamente los primeros dos. Por otro lado, me ha pasado bastante que cuando existen estos dos productos de una misma marca, siempre termina gustándome más la versión habano que el maduro, pero esta es una excepción. No obstante, ambas ligas son completamente distintas y no es simplemente un cambio de capa. Pero insisto, el maduro me gustó más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Cornelio Cigars
Marca: Morales
Modelo: 1205 Habano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano Criollo 98)
Capote: República Dominicana (HVA)
Tripa: República Dominicana (Piloto, Corojo, Criollo 98)
Precio: N/D
Puntuación: 81