Ron: Zacapa Ámbar 12

El Ron Zacapa es hecho a partir de caña de azúcar cosechada al sur de Guatemala, que es triturada hasta obtener jugo de caña, el cual es reducido a miel y luego fermentado. Esta fermentación, que toma aproximadamente 5 días, utiliza una cepa de levadura obtenida de la piña, y transforma los azúcares de la miel de caña en alcohol. Luego de ser fermentado, este «vino» de poca concentración alcohólica (no más de 15%) es destilado mediante el proceso de columnas. El residuo de este proceso se conoce como vinasa y contiene el mosto fermentado, levadura y otros elementos no fermentables ricos en azúcar y minerales, es posteriormente reciclado y utilizado como abono e irrigación en los campos de caña de azúcar.

Luego de la destilación el ron es transportado a lo que la marca llama «la casa por encima de ls nubes» en las montañas de Guatemala, donde será madurado en galpones especiales a una altitud superior a los 2000 metros sobre el nivel del mar, donde la temperatura del aire es más estable y los niveles de oxígeno menores. Este ambiente estable permite que el añejado sufra menos en términos de presión de aire y temperaturas dentro y fuera de la barrica. Supuestamente esto permite que los sabores se desarrollen mejor y más lentamente.

El Ron Zacapa Ambar 12 es producido mediante el mismo sistema de Solera de los rones de la marca, pero con un rango entre 4 y 12 años de edad… lo cual no me queda muy claro cómo pueden asegurar la relación en un sistema de solera. Pero la combinación de altura y la variedad de barricas reusadas crea un ron complejo en aromas y sabores, lo cual dice la marca, pero en verdad lo puede decir cualquier marca.

El ron es embotellado a 40% de alcohol y es parte del grupo Diageo.

Dados los últimos cambios de WordPress, parece que por el momento no podré colocar la imagen a un lado y el texto en el otro, o al menos no sé cómo por el momento.

El ron tiene un color que hace honor a su nombre, con tonos más brillantes, pero que no se desvían mucho en el abanico de colores. Al girar el líquido por la copa se nota una capa destacada dentro de sí, de la que se desprenden lágrimas de tamaño medio que descienden relativamente rápido al líquido nuevamente.

Los aromas iniciales del ron son los típicos de caramelo, vainilla, cáscara de naranja, almendras y madera. Pero también tiene toques ligeros de coco con el caramelo. Al cabo de un par de minutos también se aprecian notas de canela y jengibre como adheridas a la madera, mientras que también se llegan a apreciar aromas de albaricoques enlatados y tabaco verde.

En boca tiene una sensación ligera, de ron joven, con sabores a caramelo, vainilla, madera, cáscara de naranja, almendras y canela, los cuales confirman en gran parte lo apreciado en nariz. Dejándolo un rato en la copa y permitiendo que se airee pude apreciar notas más profundas y ricas de los mismos sabores, con la adición de una propiedad más afrutada, que incluye los albaricoques enlatados mencionados anteriormente y pasas.

En retrogusto se sienten las típicas notas también de caramelo y vainilla, pero también incluye notas de madera y una sensación más suave de la esperaría en el aftertaste.

Al añadirle hielo el ron se puede apreciar e, incluso, disfrutar sin convertirlo en un cóctel. Sin embargo, este Zacapa es un intento de la marca por acercar su producto a la coctelería, habiendo colocado su producto 23 en un nicho más de beberlo solo. Sin duda quedaría muy bien como parte de un old fashioned, aunque en el daiquirí original también sea exitoso.

Este Zacapa Ámbar en verdad muestra una complejidad interesante que hace de él un ron atractivo para cócteles, aunque yo soy del gusto de cócteles sencillos, tipo old fashioned. Para esos, este es un buen ron. Pero no es mejor que muchos. Por otro lado, tengo mis reservas con su descripción de los rones participantes en el blend, pero eso siempre lo he tenido con Zacapa por ser un ron hecho por el método de solera.

Ficha Técnica:
Fabricante: Diageo
Nombre del Ron: Ámbar 12
Marca: Zacapa
Origen: Guatemala
Materia prima: Miel de Caña
Edad: 4 a 12 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 72

Matos Cigar – Bad Cat (Toro)

Hace casi un año, visitando la tienda de Cornelio Cigars en La Romana, República Dominicana y luego de probar distintos cigarros con él y que me dejara apreciar los aromas de las distintas hojas de capas, capotes y tripas por sí solas, nos sentamos en el sofá a conversar. Después de unos minutos nos pusimos a hablar de los productos que vende en la tienda que no son fabricados por él y caímos en este cigarro llamado Bad Cat. Me comentó que el dueño es un político de la isla y que le pareció interesante la fumada, así que por supuesto terminé comprando uno.

Uno tema importante aquí es que no tengo información alguna sobre este cigarro y mucho menos de su liga. Por los sabores que probé me parecería que es un Connecticut, pero la capa se ve bastante oscura, así que será un Habano claro? No lo sé. La empresa no tiene página web y la última vez que actualizaron su Instagram fue hace casi un año. Igualmente, nunca han hablado de la liga, así que esta es una cata a ciegas, en cierto modo. Pero en la capa se sienten aromas de cuero viejo, musgo, establo y madera, mientras que la tripa permite apreciar cuero, madera y tierra. Cuando lo pico la calada en frío muestra aromas de cuero, madera, tierra y cítrico.

Pero este Bad Cat, cuyo nombre me parece infame, comienza con sabores que me refuerzan esa sensación de cigarro de capa clara, gracias a sabores de madera, canela, miel y una sensación sumamente suave pero bastante participativa de pimienta, que podría definir como pimienta blanca. A lo largo del primer tercio también le acompaña un sabor a vainilla, que no es muy intenso, pero igualmente se siente presente durante casi toda la fumada, siempre como acompañamiento.

Para el segundo tercio la construcción realmente destaca, con una ceniza sólida, un anillo de combustión casi perfecto y humo denso y abundante en cada calada. Los sabores principales son de madera, canela, pimienta suave y vainilla, mientras que durante algunos momentos aparecen sabores cítricos, más como de cáscara de toronja (pomelo), quizá por un toque amargo que se siente en él también. Hacia la frontera con la mitad del cigarro también comienza a aparecer un sabor a regaliz negra.

La mitad del cigarro es muy parecida al resto del segundo tercio, aunque claro, está contenido en él. Pero normalmente a la mitad hay un cambio adicional, que en este caso es la aparición del sabor de clavo, pero este puede ser una derivación del sabor de regaliz también. Pero hay otro sabor, que siento más en el retrogusto pero tiene su participación menor en el paladar: maní. El anillo de combustión está ligeramente desviado, pero no es algo preocupante, gracias a que el resto de los temas técnicos están bastante bien.

El último tercio es prácticamente igual que la mitad, que era prácticamente igual al segundo tercio y ligeramente parecido al primero. Quizá lo más relevante es la desaparición del sabor de maní en este punto, pero no hay mucho más que reportar. El anillo de combustión también se desvió en este tercio, e incluso el cigarro se apagó un par de veces. La primera vez lo pude encender fácilmente, pero a la segunda no quedaba mucho que fumar y preferí dejarlo así. Ese final llegó luego de una hora y 20 minutos de fumada.

Este Bad Cat, a pesar de su nombre, no es bad. En verdad no sabía qué esperar de él y no me decepcionó, gracias a que comienza con una buena cantidad de sabores agradables, pero durante toda la fumada los mantiene en la misma intensidad, llevándome a pensar que es un cigarro muy básico por esa falta de transiciones. No obstante, es una fumada agradable, de buen tiempo y con una intensidad de media a media-baja durante los 80 minutos que duró. No creo que sea un cigarro que busque encarecidamente de nuevo, pero no lo rechazaría si me lo ofrecen. También, con la poca cobertura y diligencia de sus redes, me impresionaría que sigan funcionando.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Matos Cigar
Modelo: Bad Cat
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $7,50
Puntuación: 82

Aging Room – Maduro Rondo (Robusto)

Pareciera que las empresas de tabaco están constantemente creando productos nuevos, a pesar que regularmente dicen que son años difíciles. Sin embargo, también se les ve con pocas ganas de descontinuar productos, no importa lo bajas que sean las ventas. Aunque no me gusta dejar de ver productos, cuando los retiran del mercado es una señal que la marca entiende que los cigarros no son sus hijos y que, a veces, deben dejarlos morir. Esto fue algo que me llamó la atención hace un par de años cuando Aging Room pasó por una gran transformación, que dividió a la marca en cuatro pilares, cada uno con sus propias líneas. Incluso, lanzó cinco productos nuevos. Entre una de esas líneas está este Maduro Rondo, cuya línea lleva el nombre de «by Rafael Nodal».

Pese a su tamaño y su producción regular, y el hecho que es de Altadis, el Maduro Rondo no es un cigarro necesariamente barato. Tampoco es un cigarro particularmente atractivo, pues la impresión de la palabra Maduro en su anilla pareciera ser vieja, borrosa y la capa es irregular. Tampoco tiene una gran cantidad de aromas, destacando establo y madera de lápiz (huele un lápiz y es ese tipo de madera). En el pie se siente más dulce y fuerte, mostrando pimienta, chocolate, caramelo y unas notas afrutadas, aunque la pimienta es el 80% del aroma. La calada en frío es de tierra, pan pita, chocolate y pimienta.

Sin embargo, este Maduro Rondo comienza muy bien, con notas florales, tierra, madera y algo de vainilla, destacando una intensidad media-alta desde el inicio. A mediados de este tercio aparece una mezcla de nueces con cítrico mientras mantiene esa intensidad media-alta y mostrando una ceniza de buen tamaño y solidez, aunque su anillo de combustión no es realmente recto, sino que muestra una que otra desviación momentánea que, afortunadamente, no requiere de retoques.

Aunque los sabores dulces no eran parte esencial en el primer tercio, en el segundo desaparecen por completo. En vez, los sabores se hacen más terrosos y de cuero, con pimienta y nueces. La ceniza se sigue comportando bastante bien, algo que es relativamente inesperado en un robusto 5 x 50, pero al poco tiempo de la imagen se terminó cayendo finalmente. El tiro es un poco más suelto de lo que quisiera, y precisamente por eso me llama la atención lo bien que la ceniza se está comportando al igual que el anillo de combustión, pero la velocidad de quemado es la mayor falla, contando unos 15 minutos para cuando entro en este segundo tercio.

El sabor de nueces se vuelve un poco dominante en la mitad del cigarro, incluso cubriendo sabores de café que se sentían en el fondo. El anillo de combustión comienza a variar nuevamente y quedo a la expectativa de qué deparará el cigarro en unos momentos. Si bien los cigarros con sabores inesperados son llamativos, las quemadas inesperadas no lo son realmente. Pero sí puedo destacar que los sabores no me han dejado mal, incluso si algunos de ellos opacan al resto.

Incluso, el último tercio es quizá el más agradable, con sabores a tierra y carbón, semillas de girasol y un sabor a pan tostado diferente. En el retrogusto se siente frambuesa sintética, como la que sentirías en un chicle o una bebida de frambuesa, y el anillo de combustión se corrige afortunadamente. Sin embargo, un momento después de quitarle la última anilla el cigarro se apaga solo y me costó una buena dedicación volver a encenderlo y, aunque no puedo decir que fue inesperado, pues la quemada había estado rara durante toda la fumada, cuando lo volví a encender no tenía los mismos sabores, por lo que me parece que ese tiro tan suelto tuvo sus consecuencias y lamentablemente fue en el tercio que más estaba disfrutando del cigarro.

Aunque este Maduro Rondo no es mi Aging Room preferido, no puedo decir que sea un mal cigarro. Tiene sabores interesantes y abundantes, pero al mismo tiempo tiene un tema en la construcción que no pude determinar específicamente cual era el problema, pero sin duda que estuvo ahí durante toda la fumada. No es un cigarro suave, pero la mayoría de los sabores se sintieron muy sutiles para ser un robusto, incluso con una intensidad media-alta. Solo no me veo comprándolo de nuevo pronto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Palma
Marca: Aging Room
Modelo: Maduro Rondo
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,00
Puntuación: 83

Black Rhino – Maduro (Robusto)

Quedando dos cigarros Black Rhino en mi ‘maratón’ de la marca, caigo con el único puro nicaragüense de la marca, con un nombre y diseño que, nuevamente, parece de la primera generación de Black Rhino. El cigarro llegó como parte de ese sampler que me envió la marca gracias a la entrevista que les hice, que al final siempre creo que resulta beneficiosa para ambos y por ello hago estas reseñas con gusto, pero con la salvedad que serán honestas y justas, alejadas de las típicas de «es el mejor cigarro que me he fumado en mi vida». Pero la actitud de Germán Nuñez, el dueño de la marca, me ha demostrado que si tienes un buen producto y lo sabes, las opiniones de los demás simplemente van a alimentarlo.

Precisamente, este Maduro tiene una capa bastante oscura, o al menos más oscura de lo que son el resto de las capas de la marca. Incluso, tiene un cierto índice de oleosidad atractivo. Sin embargo, en la capa se siente un aroma que solamente puedo describir como ‘perro mojado’, y estoy claro que no es la descripción más amable, pero es lo primero que me viene a la mente. Cabe destacar que ese término es bastante común con las capas maduras, así que tampoco es algo negativo, pero afortunadamente le acompañan también aromas a madera, chocolate y un cierto toque suave de notas florales. En la tripa se aprecia cuero, madera y muy suave de pimienta y, finalmente, en la calada en frío se aprecia madera, pimienta y tierra seca.

El Maduro comienza con una fuerte nota predominante de pimienta, que es acompañada de madera al cabo de unas 3 o 4 caladas, pero que se mantiene intensa de pimienta durante buena parte del primer tercio. A lo largo de este primer segmento se aprecian también notas suaves de canela, vainilla y chocolate, mientras que en el retrogusto predomina la pimienta. Hasta los momentos el cigarro se describe técnicamente como uno de alta intensidad y sabor medio. Aunque la tendencia con la marca es que comienzan con una intensidad media-alta y finalizan acercándose a media, así que ahora apunto al segundo tercio a ver como van las cosas.

Como pensaba, el cigarro efectivamente pierde algo de sabores e intensidad cuando llego al segundo tercio, siendo más simplista, por decirlo de alguna manera y menos matizados los sabores. En general los sabores son de chocolate, madera y una nota corta de café que apenas dura un rato en el paladar luego de soltar el humo. Afortunadamente el anillo de combustión, tiro y velocidad de quemado se comportan de maravilla, pero realmente no hay una transición relevante en la mitad del puro, por lo que no marqué ese punto en la reseña.

Sin embargo, gratamente puedo marcar un punto justo al final del segundo tercio o comenzando el último, en donde sí ocurre una transición interesante, pues los sabores principales de madera y chocolate se mantienen presentes y duran, francamente, hasta el final del cigarro. Pero también hay un sabor a café suave… no porque el sabor sea suave, sino que es como café americano, que se siente suave. Igualmente, le acompaña un sabor herbáceo y húmedo, que creo es el que me dio la nota de perro mojado en frío. Esta nota herbácea se repite en el retrogusto, aunque sí debo mencionar que ninguna de ellas es ‘perro mojado’ como tal. El cigarro se mantiene en una escala de sabores cada vez más suaves hasta el final, a donde llega luego de 50 minutos de encendido.

Conversando un poco con Germán cuando me preguntó qué me habían parecido los cigarros que había fumado hasta el momento, y decirle que si bien me parecían buenos, algunos más que otros, me parecían similares. Germán me dijo que él trató de conseguir una intensidad predecible en los cigarros de una liga a la siguiente y ofrecerlos con distintas capas, a fin que el consumidor pueda discernir entre las distintas opciones, y esa es la razón principal por la que cada uno de sus productos lleva el nombre de la capa que lo cubre. Esto no es algo que hagan muchas marcas y me parece digno de aplaudirlo, porque ciertamente está evitando caer en el tema de «mi cigarro es el mejor del mundo» y permitiendo que sea el mismo gusto del consumidor el que permita descubrir el mejor, pero al mismo tiempo destaca que todos tenemos gustos diferentes. Cuando comencé esta travesía de probar sus productos, creía que cada uno era más diferente entre ellos, pero son esas pequeñas diferencias las que más me han gustado y es la razón por la que hay que probarlos todos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Maduro
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 83

Whiskey: Woodford Reserve Rye

El nombre completo de este Rye Whiskey es Woodford Reserve Distiller’s Select Rye, y es un whiskey de centeno de la variedad Straight Kentucky, destilado y embotellado por la destilería Woodford Reserve en Versailles, Kentucky. La gente de Woodford Reserve se enorgullece en anotar que su whiskey es de corte artesanal y la destilería se encuentra sobre un acuífero de piedra caliza por el que pasa agua alta en minerales pero sin hierro. Es de este acuífero que la destilería saca el agua utilizada para la fermentación de su mosto de centeno.

Los tanques de fermentación están hechos de madera de ciprés (según la destilería), que ayuda a eliminar los sabores no deseados que pueden aparecer cuando se utilizan tanques de acero inoxidable. El líquido es destilado tres veces en alambiques de cobre, y el resultado es envasado en barricas nuevas, y luego estas barricas son almacenadas en un galpón con la temperatura controlada, en donde es vigilado constantemente para ser embotellado a las características correctas de sabor.

Esta versión de centeno de la marca fue lanzada en 2015, aunque tienen desde 2006 trabajando en él. El mosto inicial del que se hace contiene 53% centeno

El whiskey viene en una botella grande que no es muy fácil de maniobrar, pero con una tapa de corcho y numerada por botella y por lote. La mía está marcada como la botella 797 del lote 2, y luego marca el contenido alcohólico de 45,2%.

Al servir este whiskey de centeno en mi copa se nota un tono cobrizo intenso. Al darle algunas vueltas por dentro del la copa se nota una gruesa película de líquido en su interior, de la que se desprenden, luego de varios segundos, lágrimas gruesas y de bajada lenta.

Inicialmente, los aromas que desprende la copa son de roble y cedro junto con una nota fuerte de centeno y maple y suaves de chocolate y mentol que, juntos llaman bastante la atención.

Luego de permitir que el líquido respire siento una combinación de diversas especias como vainilla, miel, jengibre, canela y nuez moscada, a lo que le siguen notas frutales de cáscara de naranja casi hasta el punto de mermelada, manzana verde y toques de pera. También hay notas de almendras que se inclinan hacia mazapán como notas finales en el olfato.

En boca se aprecia inicialmente una nota ligeramente dulce de caramelo, seguida de sabores de madera y centeno. También hay sabores suaves de almendras y mazapán, junto con frutas como albaricoques enlatados y pera. Las notas ligeras de chocolate que sentía en nariz se presentan en boca y son acompañadas por notas de maple. Las especias como vainilla, canela y jengibre completan y cierran la experiencia.

Pero cuando le añado hielo al vaso las notas de chocolate se hacen más fuertes y se combinan más con el centeno, que lo hace más agradable y convierte el whiskey en uno para acompañar perfectamente un buen cigarro siempre que este no tenga una fuerte nota picante.

El whiskey tiene un final que no perdura tanto como creerías, con notas de mentol, centeno y chocolate, mientras que en el retrogusto se aprecian notas de madera y centeno.

Entre las varias marcas de whiskey de centeno que me gustan, una de las que más he apreciado es Woodford Reserve, aunque el bourbon de ellos tenga una fuerte nota de madera, esta intensidad no se transfiere al whiskey de centeno. Ciertamente se siente perfectamente la madera, pero está contenida dentro de la gran variedad de sabores adicionales que tiene producto del añejamiento.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Brown-Forman
Fabricante: Woodford Reserve Distillery
Nombre del Whiskey: Distiller’s Select Rye
Marca: Woodford Reserve
Origen: USA
Edad: 6 a 7 años.
Precio: $38
Densidad alcohólica: 45,2%
Puntuación: 90

Black Rhino – Criollo (Robusto)

El artículo que no quiso ser. No sé qué pasa, pero el mundo pareciera tener un tema con este artículo. Primero me pasó que lo hice, lo subí y justo ese día WordPress decidió pasar al formato Gutenberg (un estilo diferente para el montaje de artículos) y cuando pasé a ese formato, todos los artículos que había hecho ese día se borraron (era solo este). Al darme cuenta al día siguiente, lo volví a subir y cuando estaba terminando hubo un apagón en mi zona. Sin embargo, cuando regresó la electricidad verifiqué que el artículo seguía en línea, lo guardé en línea y comprobé que estuviera ahí y siempre estuvo. Pero cuando lo programé para publicar, me salía que no existía. Así que lo volví a hacer, lo guardé, lo programé y todo bien. Debía publicar hoy, pero cuando estoy viendo los artículos programados, me doy cuenta que no tiene imagen, así que lo voy a editar y veo que tampoco tiene texto. Esta es la cuarta vez que lo hago.

El Criollo de Black Rhino es uno de los cigarros más vendidos de la marca, quizá también porque es uno de los más antiguos. Su capa es de origen hondureño y tiene aromas de madera y papelón… el papelón en Venezuela es lo que en México y (creo que) España se conoce como ‘panela’, que es azúcar de caña sin refinar y en bloque. En el pie se aprecian aromas de madera y suave de pimienta, mientras que en la calada en frío el aroma es de madera también, pero se siente más como madera vieja, como cuando abres un cofre en casa de los abuelos. También se sienten maní y cuero.

Durante el primer tercio este Criollo es perfectamente descrito como la mayoría de los Black Rhino: intensidad media. Se siente bastante homogéneo, sin sabores explosivos ni demasiados intensos, sino más bien una amalgama de «normalidad», que incluye sabores a cuero, madera y nueces, y es en el retrogusto donde se sienten matices más interesantes o, al menos, más diferentes de la normalidad que caracteriza este primer segmento. En el retrogusto se siente pan tostado y hacia finales del primer tercio aparecen sabores a anís y una sensación dulce que le da una dimensión ‘amigable’ al resto de los sabores.

En el segundo tercio el Criollo mantiene una ceniza bastante sólida, aunque unos segundos después de tomar la imagen yo mismo preferí tumbarla, más que nada porque el anillo de combustión tiene una cierta variabilidad sospechosa que no me quise arriesgar… sospechosa porque sentía que se iba a caer, no por ningún motivo adicional. La razón por la que explico todo con lujo de detalles es porque el Criollo no ha cambiado mucho, destacando los mismos sabores de cuero, madera y nueces, pero con un matiz de madera seca y con pan (sin tostar) en el retrogusto.

El mismo patrón de sabores a cuero, madera y nueces está presente en la mitad del cigarro, pero los sabores de pan y sus matices ya desaparecen por completo del retrogusto, optando por una combinación de pimienta y nueces esta vez. En verdad no hay un gran cambio o una gran importancia en los sabores del cigarro, pero sí puedo destacar que quema bien, tiene buen tiro y, aunque quema un poco más rápido de lo que quisiera, también pasa que con esa ‘normalidad’ tampoco espero mucho de él. Pero hay que destacar que este es el segundo que me fumo, así que tampoco esperaba una gran sorpresa, pero tampoco me ha decepcionado.

En el último tercio el sabor de nueces es sustituido por pimienta, como si estos dos sabores comenzaran a discutir en el retrogusto y solo uno sobrevive al final. Sin mayor cambio, ni pena, ni gloria, el Criollo llega a su fin cuando marca una hora de fumada. Quema bastante bien, relativamente uniforme y con un humo denso y abundante durante casi toda la experiencia, pero sin necesidad de retoques ni momentos preocupantes. Eso es algo que cabe destacar de casi todos los BR que me he fumado hasta el momento: la construcción es soberbia y creo que solo uno me ha dado una quemada con problemas (que preferí no reseñar).

El Criollo es el más vendido de la marca, pero quizá se deba a que es una capa conocida y que muchas personas no se atreven a aventurarse con algo más. Sin embargo, con los precios y la variedad que ofrece Black Rhino, yo no lo dudaría. Es más, probaría uno de cada uno, por lo menos. En lo particular, los que he fumado hasta el momento lo he hecho con cero expectativa, pues mis amigos fumadores son bastante parciales hacia un lado o el otro con respecto a la marca. Así que, sin tener nada que perder, los he probado y me han gustado varios. Quizá este no tanto, pero principalmente por lo homogéneo que es, pero para alguien que fume combinando el cigarro con un destilado o que simplemente no le dé mayor importancia a los sabores y matices, el Criollo es una buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Black Rhino
Modelo: Criollo
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Nicaragua (Sumatra)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa), Honduras (Jamastran)
Precio: N/D
Puntuación: 81