R8 – Habano (Robusto)

Aquí otro de los cigarros que adquirí en Cameroon Cigar de Santo Domingo, aunque este confieso que casi no lo tomo en la tienda, básicamente porque la anilla me parecía… a ver cómo pongo esto… la anilla me parecía barata. Con esto quiero decir que tanto la tipografía como el diseño de la anilla me pareció improvisado, sobre todo porque las letras parecen tomadas de cualquier fuente gratis y a lo largo de la anilla hay un motivo que parece marcas de cauchos, que no entiendo del todo; y luego está el nombre de la marca que no me inspiró nada. Pero el hecho es que el vendedor en la tienda me los recomendó como un producto bueno así que decidí aceptar la recomendación.

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Sin embargo, el cigarro en sí se ve muy bien construido, con una capa lisa y con apenas algunas venas en relieve, y un ‘moño de señora’ en la perilla. Mientras siento aromas en la capa me doy cuenta que no hay muchos, aunque logro determinar madera y lo que me parece que es cáscara de limón, pero no me puedo comprometer con ese aroma pues es muy tenue. Sin embargo, al sentir los aromas de la tripa siento un aroma cítrico más obvio, así como suave de pimienta, madera y cuero. Finalmente, luego de picarlo, siento aromas dulces de leña y cuero, sin confirmación del cítrico esta vez.

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El R8 Habano comienza encendiendo bien, con un anillo de combustión parejo y recto, sabores suaves de pimienta, sin duda no es el fuerte de este cigarro y esa es la tendencia con los cigarros dominicanos, así que nada de qué preocuparse. Nuevamente confirmo los sabores cítricos en el cigarro y también aprecio un sabor de caramelo, o al menos una sensación dulce que solo podría ser eso. El R8 Habano empieza bien, aunque con una intensidad meda-baja, que solo espero varíe un poco.

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El primer tercio del R8 Habano sin duda sí mejora y se hace más fuerte, llegando a ser media al final de este primer segmento. Los sabores en general se mantuvieron sin mayor cambio, pero todos se colocaron en una posición secundaria, siendo un sabor nuevo el protagonista: chocolate. Este sabor se siente intenso y dominante, tanto en el paladar como en el retrogusto del cigarro.

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Para el segundo tercio el sabor de chocolate sigue llevando la batuta y la mayoría de los sabores adicionales del cigarro se ajustan es al sabor de chocolate, y estos adicionales incluyen pimienta (suave) y madera principalmente. La abundancia del sabor de chocolate es tal que en ocasiones se siente bastante cremoso y con una sensación que te llena la boca, prácticamente. Sin embargo, en este tercio también hay una sensación seca en la garganta producto del cigarro, como si los sabores fueran completamente contrarios a la sensación cremosa cuando esta no está.

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Para la mitad el Habano de R8 pierde un poco la intensidad del sabor de chocolate, aunque la intensidad del cigarro en sí está fija en media. Con esta reducción del chocolate viene un aumento en la pimienta, al punto que ya la siento como principal en el paladar y muy prominente (aunque no principal) en el retrogusto. Hacia la frontera con el último tercio apareció un sabor a nuez moscada muy interesante, y realmente el cigarro en general ha sido interesante, quizá porque no recuerdo cuánto pagué por él, pero sé que no fue una grosería.

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Para el último tercio (aunque la imagen sea como un centímetro más adelante que la anterior) el R8 defrauda un poco, pues aunque el sabor de chocolate regresa como el más dominante y potenciado del cigarro, la verdad es que no hay mucho que dominar, pues el resto de los sabores parecen haber desaparecido y el cigarro se siente nuevamente como si el humo secara la garganta. Sin embargo, en términos de tiro, anillo de combustión y velocidad de quemado, el cigarro se ha comportado a la altura y ha cumplido perfectamente, y creo que las imágenes lo prueban. Al final, luego de 65 minutos, dejo que el R8 Habano se apague tranquilo.

Nuevamente un cigarro del que no tengo mucho que esperar, aunque sí debo dejar claro que las respuestas e interacción con la marca en redes sociales ha sido ideal. Primero les escribí preguntando sobre el cigarro, luego me preguntaron qué me pareció (esto fue cuando lo compré, así que no lo había probado) y luego me dieron la composición, con lujo de detalles incluyendo el origen de las hojas, diciendo que provienen del mejor cosechero, el Sr. Leo Reyes. El cigarro me pareció una buena muestra del tabaco dominicano, y confieso que luego de ver el diseño de la anilla y la tipografía, esperaba cualquier cosa. Afortunadamente la fumada no fue cualquier cosa, pues esos niveles y variaciones del sabor de chocolate ciertamente fueron agradables durante toda la fumada, y el resto de los sabores simplemente sumaron a esa experiencia, con muy pocos factores restándole valor. Quizá mi mayor detalle con ellos es que por el nombre y el diseño me resulta fácil confundirlos con SB Cigars.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: R8 Cigars
Modelo: Habano
Dimensiones: 5¼ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana (San Vicente)
Tripa: República Dominicana (Criollo 98, HVA, Piloto Cubano)
Precio: N/D
Puntuación: 84

Whiskey: Knob Creek

Knob Creek (cuyo nombre completo es Knob Creek Kentucky Straight Bourbon Whiskey) es parte de la colección Small Batch de Jim Beam, que también incluye Booker’s, Baker’s y Basil Hayden’s. Esta colección es considerada por la marca una selección de whiskeys ultra premium creados para establecer una categoría superior del bourbon y así apelar a los aficionados más serios.

Knob Creek es el más antiguo de estos whiskeys de small batch, lanzado en 1992 y es añejado nueve años en barricas de roble y luego embotellado a 50% de alcohol. Es producido en la destilería Jim Beam ubicada en Clermont, Kentucky.

Esta es como mi tercera botella de Knob Creek y he visto todas sus variaciones de esta botella estándar, pasando de decir que es añejado 9 años a no decir nada pues al parecer no podían asegurar que el 100% del líquido tenía 9 años de añejado, e incluso habían partes que tenían más que eso. Pero la botella es bastante singular y siempre acompaña bien un cigarro. Incluso, si compras la botella en la página de Knob Creek, puedes personalizar la etiqueta y diseñarla como quieras.

Curivari - Achilles 02

Cuando sirvo el Knob Creek en la copa noto un color brillante de bronce. Al darle algunas vueltas en la copa puedo ver lágrimas de tamaño mediano que bajan de manera media-rápida de vuelta al licor, sin duda gracias a su 50% de alcohol.

Los aromas iniciales son profundos y ricos, de madera recién cortada, miel, maíz a la parrilla, vainilla, canela, azúcar morena y toffee. Dejándolo descansar un rato en copa y regresando a él después también logro apreciar chocolate, caramelo, tabaco y cáscaras de nueces.

En boca se siente como un whiskey fuerte, y con 50% de alcohol no cabe duda que lo es y por consiguiente lleva consigo una sensación calórica en boca que promueve los sabores con tendencia picante, pero también incluye madera, pimienta, clavos y canela. Sin embargo, también hay un dulzor de azúcar morena, caramelo y mermelada de naranja, los cuales le dan un buen equilibrio contra la intensidad de esos sabores picantes. También hay sabores obvios de vainilla, nuez moscada, canela, clavo, toques de chocolate y nueces.

Es un whiskey delicioso y su alto contenido alcohólico asegura que lo tomo lento y así aprecio mejor cada sabor. El retrogusto es dulce y picante, con sabores de toffee, madera y cáscara de naranja.

Este es un bourbon muy bueno, siempre que lo tomes lentamente. Por cosas del tiempo y mientras lo acompañaba con un cigarro tuve un par de ocasiones que lo tomé más rápido de lo que debía y ciertamente regaña. Pero tiene una escala de sabores bastante completa, incluyendo toques picantes y dulces que se equilibran perfectamente. Recomendaría tomarlo solo o con un par de piedras de hielo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Jim Beam
Nombre del Whiskey: Kentucky Straight Bourbon Whiskey
Marca: Knob Creek
Origen: USA
Edad: 9 años
Precio: $33
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 84

L&V – El Trovador (Robusto Grande)

Esta ha sido posiblemente una de las empresas más difíciles de conseguir por internet, pues no hay nada en la etiqueta del cigarro que te dirija a Tabacalera L&V, aunque fue gracias a un amigo que los conoce que me dijo quienes eran. Sin embargo, una vez que encontré su perfil de Instagram, la verdad es que tampoco llegué a tener más información pues simplemente no hay más. No son realmente receptivos a compartir comunicación por Instagram y no tienen página web. Apenas si sé, por revisar sus publicaciones, que este cigarro es producido desde 2008 y que cuando lo compré se llama El Trovador Habano, por la hoja que lleva en la capa.

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La capa externa es bastante irregular o al menos no es lisa, sino lo que se llama ‘escalonada’ o como si tuviera escamas, aunque ninguna de ellas se resquebraja sino que es simplemente textura de la capa. La misma tiene aromas de cuero joven, un cierto aroma ácido y el de nueces verdes… en cierta manera todos los aromas del cigarro en su capa apuntan a descriptores que aún no están madurados, y esto es algo bastante interesante. En la tripa se aprecian aromas de madera, pimienta y el mismo aroma de cuero joven de la capa, mientras que finalmente luego de picarlo la calada en frío presenta aromas dulces, de frutas y melaza. Sin duda ya tengo muchas ganas de encenderlo, así que lo hago rápidamente.

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Precisamente, este amigo que me dirigió al Instagram de la marca y única persona que los conoce, también me dijo que este me iba a gustar. El Trovador comienza suave, más suave de lo que imaginaba y no tan rico en sabores, por lo que comienzo a dudar un poco de esa seguridad, pero incluye sabores de pimienta suave, madera y cuero, mientras que en el retrogusto se aprecia nuez moscada y no mucho más. El tiro está perfecto y el anillo de combustión es variable, pero mientras se va encendiendo bien, trato de dejarlo tranquilo.

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Durante el primer tercio la intensidad se acomodó, pero los sabores se mantuvieron en una onda ‘cremosa’ que incluía vainilla, nuez moscada, canela, café dulce, cotufas y un toque muy suave de pimienta, al punto que ni siquiera era algo que llevaba los sabores sino que simplemente le daba un fondo picante al cigarro, pero parecía divorciada del resto de él. Sin embargo, el resto de los sabores sí parece fusionarse durante algunos momentos y se siente compactado en cada calada. En términos técnicos, aunque el anillo de combustión mantiene una quemada diagonal, tanto el tiro, el humo y la velocidad de quemado van funcionando de maravilla.

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Entrando al segundo tercio El Trovador tiene un nuevo matiz, o al menos se siente como si el sabor se hiciera más complejo, pues aunque los sabores de pimienta y el triunvirato de nuez moscada, vainilla y canela ha sido constante en mayor o menor intensidad, es el sabor de café el que más ha variado desde el encendido, pues comenzó siendo una nota suave que se hizo más fuerte de café dulce, como un cubano… o quizá lo que yo pienso que es un café cubano, que es como un café oscuro y muy dulce. Pero en el segundo tercio se siente más como un espresso con su nota amarga y ese triunvirato va variando intensidad, e incluso el sabor de canela se suaviza bastante y pierde intensidad.

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Sin embargo, estos matices de café que hacían al cigarro más complejo parecen perderse en la mitad del cigarro junto con otros sabores, pues la vainilla y la canela se desvanecen y es solo la nuez moscada el que se aprecia, con la misma nota suave de pimienta pero la aparición de un sabor de madera, tenue y sin mucha complejidad ni participación en el resto del cigarro. El anillo de combustión pareciera que nunca se va a acomodar, aunque le he dado algunos toques con la idea de rectificarlo, pero nunca se mantiene.

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Para el último tercio El Trovador pierde por completo la pimienta, aunque en el sentido más cursi y romántico, se podría decir que nunca la tuvo, sino que fue un ligero picor en cada calada que apenas le daba más vida al resto del cigarro, aunque sí cabe destacar que en la mayoría de los casos tampoco la necesitó por lo que no voy a decir que le hacía falta. Los sabores complementarios de madera y cuero se mantienen en mayor o menor intensidad y ese triunvirato de especias simplemente tiene participación de la nuez moscada, pues en algún punto antes del final parece haber perdido a los otros dos. El sabor de café, que ha sido tan variado durante el cigarro en el último tercio adquiere un sabor más de café americano, muy sutil y sin aporte dulce. En el retrogusto hay un refuerzo de este sabor de café y además nueces, y con estos sabores el cigarro llega a su fin cuando cuento una hora y 25 minutos de fumada.

Este amigo del que estaba hablando al principio, cuando le mostré lo que compré en Santo Domingo apuntó a los que conocía y me dijo los que creía que me gustarían y los que no. Con respecto a este me dijo que me iba a gustar, y hasta el momento no se ha equivocado en sus predicciones. El Trovador es un cigarro mucho más complejo de lo que pensaba que sería, pero también más suave de lo que esperaba. Podríamos decir que sería mejor si fuese más fuerte pero ya está bien como está. Ahora solo me queda esperar a que me respondan por Instagram y me cuenten la composición de este, qué otros productos tienen, y dónde conseguirlos

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera L&V
Marca: L&V
Modelo: El Trovador
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto Grande
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: N/D
Puntuación: 85

Ron: Matusalem Gran Reserva 18

El ron Matusalem actualmente fabricado en República Dominicana, aunque en su botella destaque muchísimo más su origen cubano, en donde existieron hasta la llegada de la revolución. Incluso, la marca no tiene una destilería, sino que es producida por un tercero y luego embotellado en Estados Unidos, en Indiana.

El Matusalem Gran Reserva 18 no es un ron de 18 años como te llevaría a pensar la marca, aunque hacen bien en no poner la palabra years después del número, pero poca gente se da cuenta de esto. Incluso, según la marca, el ron es envejecido mediante un proceso de solera.

Uno de los aspectos más destacados del proceso de solera es que no hay quien lo regule. Así que aunque hay distintos tipos de fabricación y añejamiento de rones, la mayoría son estrictamente regulados en los países donde existe denominación de origen. Pero dado que el proceso de solera es tan delicado y difícil de controlar, pues simplemente no lo hacen. Esto también le da pie a muchas marcas que no quieren ser reguladas a decir que su ron es hecho mediante solera, y así se liberan de la mayoría de las revisiones.

El problema principal que noto con el sistema de solera es que resulta imposible determinar la edad del ron. El fabricante solamente sabe qué edad tiene el ron más nuevo que le colocan y la edad del más viejo, pero no se puede saber qué porcentaje de cuál ron es el que hay en cada botella. Según la marca, el 18 se refiere al promedio de edades de los rones contenidos en el sistema.

Pensando mal, esto se puede traducir en que tengo 99% de ron de 3 meses y 1% de ron de 50 años y cuando lo mezcle me va a dar un promedio de 18 años. Pero mejor asumimos que se trata de un producto bueno, y procedo a la reseña.

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El líquido tiene un color brillante de ámbar con destellos cobres, incluso más oscuro que el Gran Reserva 15 que reseñé no hace mucho. Al darle algunas vueltas en la copa noto que el líquido ciertamente no es joven, pero tampoco es consistente con un ron de 18 años, como creo que aclaré antes. Las lágrimas bajan a un ritmo relativamente rápido.

Los aromas iniciales son de caramelo, guayabita y vainilla, que luego son complementados por mermelada y banana. Al dejar la copa un rato llego a apreciar también madera, toffee, canela, clavos, tabaco (como de pipa) y nueces.

Los sabores del ron no requieren tanta atención para mostrarse, comenzando con un sabor agridulce a caramelo y un toque persistente de vainilla que mantienen el sabor suave y perdurable. También se siente una combinación de pimienta con madera y con ese sabor aparecen matices de nuez moscada, clavo y canela. También se van sintiendo toques de jarabe de maple, cáscara y mermelada de naranja y un fondo de nueces y coco.

En el retrogusto se aprecian sabores de nueces tostadas sobre vainilla y caramelo, mientras que en al aftertaste se aprecia también madera y ese trío de especias de nuez moscada, clavo y canela, aunque esta última es apenas apreciable. Sin embargo, el ron pide ser probado repetidas veces para realmente apreciar bien todos esos sabores y matices.

Pues la verdad es que tenía las expectativas bastante bajas con este ron, particularmente por esa falta de transparencia en cuanto a la fabricación, el transporte y el proceso de Solera, pero en realidad me habría sorprendido mucho que el ron supuestamente de 18 no estuviese a la altura del ron de supuestamente 15 años, pero siempre soy escéptico ante estas definiciones tan atrevidas.

Pero el Matusalem Gran Reserva 18 se trata de un buen ron, ideal para tomar solo y quizá con una piedra de hielo. Su sabor suave y carente de demasiada intensidad alcohólica hace de él un ron que quiero disfrutar continuamente y, sin duda, con un buen cigarro.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Gran Reserva 18
Marca: Matusalem
Origen: República Dominicana
Materia prima: N/D
Edad: 18 años* (Promedio)
Precio: $38
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Stallone – Castaño San Andrés (Toro)

Otro de los cigarros que me hicieron llegar de Stallone Cigars, en este caso se trata del Castaño San Andrés. La verdad es que estos no los estoy fumando en un orden específico, sino más o menos según lo que me va provocando en el momento que voy a fumar. Dicho esto, casi siempre opto por el que creo que va a ser más fuerte, sobre todo porque es el primer cigarro del día (siempre que cato un cigarro es así) y porque muchas veces es el único, así que quiero que valga esa fumada. Sin embargo, tal ha sido el caso de todos los Stallone que he fumado (con este son tres), son mucho más fuertes de lo que aparentan.

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Honestamente, creo que sería majadero de mi parte decir que los Stallone (al menos los que he probado) son demasiado fuertes, principalmente porque antes de salir a producción también me enviaron varias muestras para dar mi opinión y lo que regularmente dije fue que me parecían suaves. Dicho esto, los Stallone que he probado no son cigarros para tomar/fumar a la ligera, sino luego de una buena comida. El cigarro viene envuelto en una capa San Andrés mexicana, que últimamente se ha vuelto de mis preferidas, pero a su vez viene envuelto en una hoja de cedro, por lo que los aromas principales de la capa son de madera, pero también se sienten otros aromas que no siempre identifico con esta capa, e incluyen mosto y un aroma como de humedad contenida que siempre me llama la atención. En la tripa trasciende el aroma a madera también y le acompañan pasas y tierra mojada. Finalmente, luego de picarlo, aprecio aromas dulces a papelón, cuero y madera en la calada en frío. Cabe destacar que la construcción del cigarro antes de encenderlo es óptima, así que solo espero que mantenga la calidad mientras está encendido.

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El Castaño San Andrés enciende rápidamente gracias a ese tiro que tiene, y al igual que los demás que he fumado, parece tener una construcción perfecta. Como los otros de la marca, el cigarro no titubea con medios sabores y matices inciertos, sino que comienza con una intensidad monstruosa, de esas que te hacen que las caladas sean cortas y que te sacan lágrimas, aunque esto no se mantiene durante largo rato, pero no es una cosa de las primeras dos caladas tampoco. El sabor intenso es de pimienta, pero también le acompañan papelón (como melaza pero más dulce) y cuero.

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A lo largo del primer tercio la intensidad del cigarro sigue alta, aunque se nota un ligero descenso, al menos al punto que cada calada no es agónica, pero sigue siendo un cigarro fuerte, mientras que los sabores siguen siendo de pimienta, papelón y cuero, pero le acompañan también tierra mojada y madera, mientras que en el retrogusto es de pura pimienta y madera. Cuando me aproximo al final de este tercio, el sabor de tierra mojada se disminuye bastante, incluso podría decir que desaparece, pero no estoy seguro si es en este tercio o al principio del siguiente.

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Para el segundo tercio el sabor de tierra mojada definitivamente no está, pero el sabor que asocié con papelón anteriormente se siente más como melaza; esto lo identifico porque simplemente es menos dulce y tiene más matices, pero la pimienta sigue siendo un sabor determinante en el cigarro y sigue llevando la fuerza del mismo, por lo que la intensidad sigue en donde la dejé en el tercio anterior. Sí comienza a aparecer un sabor muy agradable a chocolate, con la misma intensidad con la que desapareció la tierra, así que viene in crescendo, pero espero se fortalezca pues le está dando un toque muy agradable al cigarro. El sabor a madera mantiene su intensidad desde el principio.

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Aunque en la imagen estoy todavía lejos, para la mitad del cigarro el sabor de chocolate parece haber desaparecido y el cigarro también se suaviza algo más que con respecto al principio del segundo tercio. Quizá lo más determinante aquí es que el cigarro pareciera haber reducido todos sus sabores a la mitad al igual que su intensidad. Está menos dulce también, pero el tiro, anillo de combustión y cantidad de humo por calada siguen siendo perfectos.

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El último tercio del Castaño San Andrés me premia con el regreso del sabor de chocolate, con la intensidad que esperaba anteriormente e incluso una sensación cremosa y, afortunadamente, no es el único sabor que me presenta pues también tiene un sabor a café espresso con todo y su nota amarga. El sabor de pimienta pareciera haber desaparecido, pero en verdad es que está un poco dominado por la intensidad de la nicotina, que aunque no es mucha, es más que la pimienta que se ha venido a menos desde la mitad del cigarro. Ya no hay sensación dulce y el único sabor que también se siente además de los mencionados es el de madera. Sin embargo, el cigarro se mantiene bastante bien y su intensidad al final es media alta, y cumple los 75 minutos cuando finalmente lo dejo apagarse.

Este es el tercer Stallone que pruebo y creo que todavía me quedan 3 o 4. Si algo he confirmado con este cigarro es que todos los Stallone son fuertes (al menos los que he probado) pero también son diferentes y no solo en la capa. Sí me gusta bastante que no sean cigarros dóciles y eso refleja mucho sobre la iconografía que representa al cigarro, pues sin duda los caballos que se deben domar nunca son dóciles al principio y queda de cada fumador poderlo domar o simplemente dejarlos ir. Precisamente por eso siempre he pensado que los Stallone no son cigarros para todos, pero quien los aprecia de verdad los puede disfrutar bastante, y esa ha sido mi experiencia con ellos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Tony Barrios
Marca: Stallone
Modelo: Castaño San Andrés
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 84

Sacra Folium – 4th Density (Robusto Grande)

El año 2016 fue un año terrible para la industria del tabaco, principalmente porque en su mayor mercado (USA) la FDA aplicó una serie de normativas que obligarían a las marcas a conseguir más aprobaciones y por tanto, pasar más burocracia durante más tiempo para poder lanzar sus productos. Esto hizo que un par de meses antes de que entrara en vigor la normativa, miles de marcas decidieron lanzar sus productos cuanto antes, incluso si no estaban del todo listos. Una consecuencia de esto es que, además, era casi imposible diferenciarse entre tantas otras marcas y cigarros que se estaban lanzando al mismo tiempo. Sin duda el mercado se saturó. Una de esas marcas fue Sacra Folium, una marca de la que hoy pruebo el quinto cigarro de un sampler y cuyos productos han estado a la altura, al menos la mayor parte de ellos, y cuyo conocimiento simplemente de diluyó entre tantas otras marcas del mercado.

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El 4th Density es el único cigarro de la marca cuyo nombre no sigue un patrón basado en las matemáticas, sino algo más profundo y esotérico que habla de una cuarta dimensión, o una cuarta densidad, un estado por encima de la realidad y cuyo estado solamente puede ser alcanzado a través del amor y las frecuencias de alta energía. O algo así. Pero el cigarro en sí se trata de un espécimen bastante rígido, con una capa más oscura de lo normal sin llegar a ser de capa madura, con una cierta oleosidad y venas marcadas en relieve. El aroma de la capa es principalmente de chocolate con una cierta acidez, mientras que la calada en frío presenta esas mismas notas con un toque de pimienta.

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El del 4th Density no es cubierto, sino que tiene como un corte pequeño, como si se tratar de un perfecto, pero concentrando los sabores en ambos puntos (pie y perilla), no tiene una gran intensidad cuando lo enciendo, aunque tampoco lo hago bien pues uso un encendedor de 4 turbinas y no es fácil concentrar la llama en un espacio tan pequeño. El cigarro comienza con sabores de madera dulce y pimienta y con poca intensidad, aunque el tiro es ligeramente más apretado de lo que quisiera. En el retrogusto hay un toque suave de pimienta que simplemente acompaña el resto de los sabores del cigarro y hace que la nariz se sienta más activa en la fumada, pero nada que sorprenda del todo.

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La ceniza se mantiene bien colocada sobre el cigarro y esto es algo que llega a impresionar a mis amigos del Caracas Cigar Club, con quien comparto esta fumada antes que lleguen todos y sin que me caiga humo de los demás. En el segundo tercio realmente no se aprecian sabores nuevos, o al menos no al principio, aunque los sabores que mantiene se sienten más redondos o complejos.

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Más adelante en el tercio y acercándome a la mitad del cigarro aparecen sabores de maní y un sabor frutal sin definición, mientras que se siente la pimienta en la lengua también. Justo a la mitad del cigarro la ceniza decide caerse y casi que no se rompe al golpear el suelo. Justo cuando estoy en este punto converso con uno de los socios sobre Small Batch Cigars, la tienda en línea donde compré el sampler de Sacra Folium y que este es el último de ese sampler, pero sobre todo el hecho que nadie conoce la marca, aunque realmente tiene productos bastante buenos. Tocando la mitad del cigarro el sabor de madera adquiere un matiz como de madera mojada con un toque ácido, mientras que el retrogusto es menos variado, o más bien con más presencia y menor matiz y un final más largo y pronunciado.

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Por ende, la transición entre el segundo y tercer segmento es mucho más pronunciada y el cigarro se siente hasta más áspero en esa transición, en parte gracias a la intensidad de la pimienta entre un tercio y el siguiente, pero también porque el sabor de madera se convierte en leña y aparece una sensación herbácea pero como de rúgula que ha sido sembrada en casa y tiene esa sensación picante cuando la comes. Por raro que suene eso, creo que es lo que mejor lo describe y, realmente se siente bien.

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Si bien estos son sabores agradables, el cigarro se sigue sintiendo áspero y hace que el final de ese último segmento sea más anticipado, o que cuando lo dejo finalmente, pase menos tiempo apreciando el aftertaste y más tiempo pensando en qué me voy a fumar después, incluso si pasé casi dos horas fumándolo. El gran punto en contra de ese final es que el cigarro pasó de ser algo diferente a ser algo tan terrestre como cualquier otro cigarro, dentro o fuera de su rango de precios, pues ya pasó de ser una apreciación en el gusto a ser un sensaciones físicas del cigarro y como se siente en el paladar y la garganta. En el último tercio hay sabores también de té y un aspecto metálico que tampoco le da puntos agradables, aunque el tiro es fantástico y la densidad del humo perfecta.

Siendo este el último Sacra Folium que pude probar gracias a Small Batch Cigars, debo decir que quedé muy agradado con ella, con algunas experiencias mejores que otras pero en general me llevo una muy buena impresión de ellos y de la calidad que han conseguido, tan solo es una lástima que sus éxitos se hayan visto afectados y diluidos por tantas otras marcas entrando al mismo tiempo. El cigarro en sí tuvo dos tercios muy buenos y un último tercio que no estuvo a la altura de la barra marcada por esos dos primeros tercios, lo cual es acomodable sin duda, pero en su estado actual ya es mucho mejor que tantos otros en el mismo rango de precios.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Sacra Folium
Modelo: 4th Density
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto Grande
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Honduras (Criollo 98), Nicaragua (Corojo 99)
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $10,50
Puntuación: 88