Esta ha sido posiblemente una de las empresas más difíciles de conseguir por internet, pues no hay nada en la etiqueta del cigarro que te dirija a Tabacalera L&V, aunque fue gracias a un amigo que los conoce que me dijo quienes eran. Sin embargo, una vez que encontré su perfil de Instagram, la verdad es que tampoco llegué a tener más información pues simplemente no hay más. No son realmente receptivos a compartir comunicación por Instagram y no tienen página web. Apenas si sé, por revisar sus publicaciones, que este cigarro es producido desde 2008 y que cuando lo compré se llama El Trovador Habano, por la hoja que lleva en la capa.

L&V - El Trovador 01

La capa externa es bastante irregular o al menos no es lisa, sino lo que se llama ‘escalonada’ o como si tuviera escamas, aunque ninguna de ellas se resquebraja sino que es simplemente textura de la capa. La misma tiene aromas de cuero joven, un cierto aroma ácido y el de nueces verdes… en cierta manera todos los aromas del cigarro en su capa apuntan a descriptores que aún no están madurados, y esto es algo bastante interesante. En la tripa se aprecian aromas de madera, pimienta y el mismo aroma de cuero joven de la capa, mientras que finalmente luego de picarlo la calada en frío presenta aromas dulces, de frutas y melaza. Sin duda ya tengo muchas ganas de encenderlo, así que lo hago rápidamente.

L&V - El Trovador 02

Precisamente, este amigo que me dirigió al Instagram de la marca y única persona que los conoce, también me dijo que este me iba a gustar. El Trovador comienza suave, más suave de lo que imaginaba y no tan rico en sabores, por lo que comienzo a dudar un poco de esa seguridad, pero incluye sabores de pimienta suave, madera y cuero, mientras que en el retrogusto se aprecia nuez moscada y no mucho más. El tiro está perfecto y el anillo de combustión es variable, pero mientras se va encendiendo bien, trato de dejarlo tranquilo.

L&V - El Trovador 03

Durante el primer tercio la intensidad se acomodó, pero los sabores se mantuvieron en una onda ‘cremosa’ que incluía vainilla, nuez moscada, canela, café dulce, cotufas y un toque muy suave de pimienta, al punto que ni siquiera era algo que llevaba los sabores sino que simplemente le daba un fondo picante al cigarro, pero parecía divorciada del resto de él. Sin embargo, el resto de los sabores sí parece fusionarse durante algunos momentos y se siente compactado en cada calada. En términos técnicos, aunque el anillo de combustión mantiene una quemada diagonal, tanto el tiro, el humo y la velocidad de quemado van funcionando de maravilla.

L&V - El Trovador 04

Entrando al segundo tercio El Trovador tiene un nuevo matiz, o al menos se siente como si el sabor se hiciera más complejo, pues aunque los sabores de pimienta y el triunvirato de nuez moscada, vainilla y canela ha sido constante en mayor o menor intensidad, es el sabor de café el que más ha variado desde el encendido, pues comenzó siendo una nota suave que se hizo más fuerte de café dulce, como un cubano… o quizá lo que yo pienso que es un café cubano, que es como un café oscuro y muy dulce. Pero en el segundo tercio se siente más como un espresso con su nota amarga y ese triunvirato va variando intensidad, e incluso el sabor de canela se suaviza bastante y pierde intensidad.

L&V - El Trovador 05

Sin embargo, estos matices de café que hacían al cigarro más complejo parecen perderse en la mitad del cigarro junto con otros sabores, pues la vainilla y la canela se desvanecen y es solo la nuez moscada el que se aprecia, con la misma nota suave de pimienta pero la aparición de un sabor de madera, tenue y sin mucha complejidad ni participación en el resto del cigarro. El anillo de combustión pareciera que nunca se va a acomodar, aunque le he dado algunos toques con la idea de rectificarlo, pero nunca se mantiene.

L&V - El Trovador 06

Para el último tercio El Trovador pierde por completo la pimienta, aunque en el sentido más cursi y romántico, se podría decir que nunca la tuvo, sino que fue un ligero picor en cada calada que apenas le daba más vida al resto del cigarro, aunque sí cabe destacar que en la mayoría de los casos tampoco la necesitó por lo que no voy a decir que le hacía falta. Los sabores complementarios de madera y cuero se mantienen en mayor o menor intensidad y ese triunvirato de especias simplemente tiene participación de la nuez moscada, pues en algún punto antes del final parece haber perdido a los otros dos. El sabor de café, que ha sido tan variado durante el cigarro en el último tercio adquiere un sabor más de café americano, muy sutil y sin aporte dulce. En el retrogusto hay un refuerzo de este sabor de café y además nueces, y con estos sabores el cigarro llega a su fin cuando cuento una hora y 25 minutos de fumada.

Este amigo del que estaba hablando al principio, cuando le mostré lo que compré en Santo Domingo apuntó a los que conocía y me dijo los que creía que me gustarían y los que no. Con respecto a este me dijo que me iba a gustar, y hasta el momento no se ha equivocado en sus predicciones. El Trovador es un cigarro mucho más complejo de lo que pensaba que sería, pero también más suave de lo que esperaba. Podríamos decir que sería mejor si fuese más fuerte pero ya está bien como está. Ahora solo me queda esperar a que me respondan por Instagram y me cuenten la composición de este, qué otros productos tienen, y dónde conseguirlos.

 

Dossier-2.indd

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s