Aproximadamente en 2010 Rafael Nodal y Hank Bischoff tenían una marca llamada Oliveros, con dos líneas, una llamada Swing y la otra llamada Aging Room. El éxito de una de estas dos líneas llevó a la marca a cambiar de nombre en 2016 y pasar a llamarse Boutique Blends Cigars, y en ese momento lanzaron un producto bajo la línea Oliveros llamado Gran Retorno. Pero el éxito no se detendría ahí y en 2017 Boutique Blends pasaría a ser parte de Altadis, dándole más protagonismo a Aging Room y dejando Oliveros en segundo plano. Pero en 2020, nuevamente vendría el relanzamiento de Oliveros por medio del Gran Retorno y siendo el segundo lanzamiento, tiene el número 2 en la anilla también.
Revisitando uno de mis clásicos preferidos, el Hispaniola by José Méndez es un cigarro dominicano hecho por Tabacalera de Garcia, que he tenido la oportunidad de probar en Toro (2021) y en Belicoso (2023), con buenas notas en cada una. Además, es uno de dos cigarros dominicanos que me gustan por su adición de andullo en el blend, siendo el otro el ADN Dominicano de La Aurora. Así que cuando recientemente lo vi en Robusto, no quise perder la oportunidad de probarlo. En esta ocasión viene con medidas clásicas de 5 x 50 y todo lo demás es igual, incluyendo su capa Sumatra ecuatoriana, sobre capote dominicano y tripa nicaragüense y dominicana, que incluye andullo y pilotico.
Tengo alrededor de un año con este cigarro en el humidor, pues lo compré en una tienda en donde estaba buscando algo que fumar, pero luego de tenerlo en la mano y sentarme, sonó mi teléfono y en pocas palabras tuve que irme a otro lugar. El Hispaniola es bastante brillante, con un tono que parece reflejar la luz. Tiene notas de caramelo, canela, cedro y guayabita (allspice en inglés) sobre la capa, mientras que en el pie se aprecia pimienta, jengibre y notas cítricas. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío tiene chocolate, pimienta, vainilla y jengibre.
El Hispaniola comienza dulce y fuerte, con sabores de caramelo y vainilla, pero con un fuerte componente de pimienta, mientras que los sabores secundarios incluyen chocolate, cuero, salsa de carne y un toque como balsámico. El retrogusto viene siendo una pequeña tortura por la intensidad del cigarro, pero me atrevo y encuentro abundante pimienta, salsa de carnes y canela. Mientras tanto, quema casi a la perfección gracias aun buen tiro y la ceniza es blanca.
En el segundo tercio el Hispaniola sigue comportándose de maravilla en términos de construcción, con uno que otro detalle que se corrige solo, pero un tiro fenomenal y entregando toneladas de sabor en cada calada. Sin embargo, también entrega toneladas de nicotina y la pimienta llega a puntos en que se vuelve inaguantable y me veo en la obligación de darle caladas super cortas, pero sigue siendo bastante fuerte, así que las caladas son pocas. Pero en cada una hay suficiente sabor para justificar dejarlo tanto tiempo entre caladas. Si bien es un robusto, me toma aproximadamente una hora llegar hasta la mitad del cigarro. La fortaleza es alta, con una intensidad media-alta.
Los sabores en el último tercio son básicamente los mismos, en el sentido más positivo de ello, porque la experiencia aunque super intensa, ha sido agradable. Veo que no describí sabores en el segundo tercio, pero son los mismos: caramelo, vainilla, pimienta, chocolate, cuero y salsa de carnes, pero el retrogusto es solamente de pimienta y puede que haya algo más, pero la intensidad de la nicotina y la sensación picante simplemente no me dejan apreciar más. Quema muy bien, aunque sí hay un momento en que se desvía la quemada y una parte coincidió con la foto, pero como le estoy dando caladas tan distantes, supongo que era inevitable. Me toma una hora y 45 minutos fumar este Robusto y al final quedé exhausto.
Creo que lo he dicho antes, pero el Hispaniola es una de mis ligas preferidas y en Toro lo he comprado varias veces, incluso llegando a comprar una que otra caja también. En realidad lo disfruto mucho y puede tener un mes o 3 años de guarda y me sigue gustando. El Belicoso también me gustó mucho, pero sigo inclinándome por el Toro. Pero el Robusto es simplemente demasiado, al menos para mí. Es una experiencia que me recordó a La Flor Dominicana y que simplemente no quisiera repetir. Sus sabores son agradables y la fumada en sí fue buena, pero es demasiado picante y tiene demasiada nicotina, al punto que prefiero mucho más la experiencia «diluida» del Toro que la intensa de este Robusto, y eso no me pasa con muchos productos.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera de García Marca: H. Upmann Modelo: Hispaniola by José Méndez Dimensiones: 5 x 50 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: Ecuador (Sumatra) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana (Piloto, Andullo), Nicaragua Precio: $7,50 Puntuación: 85
Old Forester es una destilería que nunca cerró desde su fundación en 1870, porque durante la época de la ley seca (Prohibition) consiguió que le aprobaran una licencia para destilar alcoholes con fines medicinales. La marca fue creada por un farmaceuta llamado George Garvin Brown, quien unos años después sería el creador de un consorcio hoy en día conocido como Brown-Forman y que actualmente es dueño de varias marcas de destilados, como Woodford Reserve, Jack Daniel’s y Diplomático.
Hoy en día la marca admite que estos alcoholes lo hacía también los hacía con fines más divertidos, pero en ese momento seguramente no.
Pero una particularidad que tiene este Old Forester es que, mientras la gran mayoría de los bourbon americanos tienden a ser embotellados por encima de los 45° de alcohol, esta versión es embotellada a 50°, lo cual la coloca en un territorio que suele ser ocupado por la versión Bottled in Bond de las marcas.
El Old Forester es un NAS, es decir que no declara edad, pero su mash bill (o la receta para fermentación) es de 72% maíz, 18% centeno y 10% cebada malteada.
En nariz este Old Forester 100 tiene aromas ligeramente húmedos o de algo que me recuerda al musgo, también cerezas, banana y una vainilla bien marcada. Luego de unos minutos se sienten aromas a regaliz rojo, azúcar morena y clavo.
En boca esos 50° de alcohol están bien presentes pero no abruman, incluso podría decir que se siente considerablemente por encima de 40° pero no intenso como 50°. Se siente ligeramente oleoso, con sabores a cereza, vainilla y azúcar morena, pero las notas dulces son cortadas por una sensación herbácea. Luego de unos minutos se desarrollan sabores de jarabe de maple y regaliz rojo. El retrogusto incluye roble, regaliz y un toque muy suave de azúcar morena, con un final muy corto.
Por un precio que rara vez supera los $30 en mi zona, este Old Forester es una delicia y a esta graduación alcohólica incluso una rareza. Es un buen bourbon para tener en la colección permanente y sacarlo cuando quieres probar algo distinto, al menos en mi caso que lo primero que hay es ron y lo segundo es whisky escocés, y este Old Forester es una buena opción a un precio increíble. No será el más complejo, pero por este precio tiene casi todo lo que puedas pedir.
Ficha Técnica: Fabricante: Brown-Forman Shively Distillery Nombre del Whiskey: Bourbon 100 Marca: Old Forester Origen: USA Edad: NAS Precio: $23 Densidad alcohólica: 50% Puntuación: 89
Este añejo tiene una historia interesante y realmente es la tercera vez que lo reseño, aunque en vitolas distintas, siendo la primera vez el llamado No. 46 con cepo 46, y luego el No. 50 con cepo 50, por lo cual fue una pequeña sorpresa que este No. 60 tenga un cepo 48. Pero su historia es que a finales de los años 90, el huracán George arrasó con parte de las plantaciones de Arturo Fuente en República Dominicana cuyo propósito era ser la hoja de capa del Opus X. Por supuesto, unos años después, ante el déficit de hoja para la capa, la marca se vio con dos opciones: detener la producción para ese año, o producirlos con otra capa. Optaron por la segunda opción, que fue tan exitosa que al poco tiempo la hicieron una liga llamada Añejo (que es ésta, obviamente). En esencia es la misma liga del Opus X, pero con una capa Broadleaf americana que es añejada durante 5 años en barricas ex-cognac.
El Añejo es un cigarro sorprendentemente oscuro y creo que la cubierta de la lámina de madera solamente contribuye a que sea más impresionante su color cuando la quitas. La capa es prácticamente negra y se siente como un cigarro bastante rígido y con poco brillo. En la capa tiene aromas a madera y chocolate, mientras que en el pie tiene los mismos aromas pero más ricos, al punto de poderlos definir como cedro y chocolate negro. La calada en frío es dulzona y con notas de canela.
El Añejo quema de maravilla y no produce tanto humo del pie como esperaría en un cigarro de este color. Hay una sensación fuerte de pimienta, sobre todo en boca, especias tipo nuez moscada y paprika, y sabores a chocolate negro, cedro y café. A pesar de esa pimienta algo fuerte a veces, se siente en medidas generales como un cigarro de fortaleza media-baja, con una intensidad media. Quema muy bien, haciendo que la ceniza se mantenga un buen rato sobre el cigarro, incluso llegando hasta el segundo tercio.
En el segundo tercio ese sabor que identificaba como cedro se siente más como madera genérica, pero es más rico, así que una cosa sustituye a la otra. También hay sabores secundarios de chocolate y cuero, mientras que el sabor de café que se sentía como café líquido, ahora se siente más como café en granos. El retrogusto es de café y pimienta, y la intensidad llega a media y luego a media-alta al superar la mitad, mientras que la fortaleza llega a media y se queda ahí. Sigue quemando muy bien y la ceniza se comporta de maravilla.
Pocos cambios en el último tercio, con los mismos sabores de madera, café, chocolate y pimienta, estando esta última tanto en el paladar como en el retrogusto, pero también notas algo de cuero, que ha sido quizá lo más sutil en este tercio. La fortaleza se mantiene en media, con una intensidad media-alta. Me toma una hora y 50 minutos fumar el cigarro, que finaliza ya cuando me estaba quemando los dedos.
El Añejo como tal me parece un excelente cigarro y siempre me ha parecido, y si bien la historia y su relación con el Opus X es tan cercana, en realidad nunca me ha parecido que tienen un sabor relacionado, principalmente porque siempre me ha ido bien con los Añejo y rara vez he llevado la misma suerte con Opus X. Incluso, comprar el Añejo porque es como un Opus X me parece una estrategia errada de mercadeo, especialmente porque el Añejo tiene su propio appeal. Lo que me gustaría es añejarlo, valga la redundancia, y ver cómo se comporta con un par de años de guarda.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera Fuente Marca: Arturo Fuente Modelo: Añejo Dimensiones: 6¼ x 48 Tamaño: No. 60 (Corona Gorda) Origen: República Dominicana Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana Precio: $15,00 Puntuación: 93
Habrán quienes se asomen a esta publicación con el objetivo de hacer el reclamo verbal o mental de que esto no es un whiskey y tendrían toda la razón, porque incluso en la etiqueta es identificado como un licor de whiskey, y por eso lo identifico como tal en el titular, aunque igual lo voy a poner en la lista de whiskey.
Pero incluso este American Honey fue uno de los primeros licores de whiskey en aparecer en el mercado americano, lanzado en 1976 y rediseñado en 2006. Pero más que todo porque trato de ser serio en estas clasificaciones y reconocer lo que un licor es antes de catalogarlo y criticarlo. Sería muy tonto criticar a este American Honey por ser dulce y básico y por no ser tan bueno como no sé, un Blanton’s.
Curiosamente, quien adquirió esta botella fue un amigo y lamentablemente lo hizo con ignorancia absoluta, asumiendo que era un whiskey puro y duro, y sin revisar bien la etiqueta. Hace unos días fui a su casa y me dijo que podía tomar lo que quisiera. Como este whiskey era lo único que no conocía, decidí probarlo.
Por supuesto que no tiene edad declarada, pero principalmente porque no es whiskey puro. Es identificado como un blend de licor «excepcionalmente suave» con miel y whiskey bourbon. La parte de bourbon sí tiene 4 años en barricas vírgenes de roble blanco americano. Es embotellado a 35,5% de alcohol.
En nariz los aromas son a miel, obviamente. Pero también hay aromas de especias como guayabita (allspice en inglés), ralladura de limón e incluso algo de madera.
En boca es intensamente dulce, incluso más de lo que esperaba. Por su relativamente alto contenido alcohólico, o al menos más alto de lo que esperaría un licor de whiskey, se siente denso y que penetra hasta entre los dientes. Sabores a galletas dulces, madera, conserva de limón y mucho dulce, que no necesariamente es miel. En el retrogusto un poco de madera tostada y mucha miel.
American Honey fue el primer whiskey saborizado o al menos endulzado como tal y durante mucho tiempo me atrevería a decir que fue el último. El hecho que fuese en 2006 cuando le cambiaron el nombre y el empaque me impresiona más, porque en esa época el whiskey endulzado estaba en pañales y no es algo a lo que Wild Turkey se adaptó. Jack Daniel’s y sus Tennessee Honey y Tennessee Apple, así como Fireball no habían salido aún.
Pero Wild Turkey apostó a que venía algo con ellos y por eso rediseñó. Desde un punto de vista de mercadeo, es una jugada atrevida y una predicción acelerada. Eso lo respeto mucho, incluso si el producto no me gusta en lo absoluto. No importa si la marca recomienda tomarlo solo o en cócteles, no me imagino combinando con nada, ni siquiera hielo. Esto se debe principalmente a esas notas de madera, que con limón o con diluyente (agua) se sienten más como barniz.
Ficha Técnica: Fabricante: Wild Turkey Distillery Nombre del Whiskey: American Honey Marca: Wild Turkey Origen: USA Edad: NAS Precio: $20 Densidad alcohólica: 35,5% Puntuación: 78
Tengo un poco más de 10 años fumando y he probado una buena cantidad de marcas, pero Oliveros es una marca que posiblemente nunca había oído y es parte del conocimiento de mucha gente que tiene más tiempo que yo fumando. Así que me puse a investigar un poco de dónde salió Oliveros. Resulta que aproximadamente en 2010 Rafael Nodal y Hank Bischoff tenían una marca llamada Oliveros, con dos líneas, una llamada Swing y la otra llamada Aging Room. El éxito de una de estas dos líneas llevó a la marca a cambiar de nombre en 2016 y pasar a llamarse Boutique Blends Cigars, y en ese momento lanzaron un producto bajo la línea Oliveros llamado Gran Retorno. Pero el éxito no se detendría ahí y en 2017 Boutique Blends pasaría a ser parte de Altadis, dándole más protagonismo a Aging Room y dejando Oliveros en segundo plano. Pero en 2020, nuevamente vendría el relanzamiento de Oliveros por medio del Gran Retorno y siendo el segundo lanzamiento, tiene el número 2 en la anilla también.
El Gran Retorno original era fabricado por El Galan en Nicaragua, pero esta nueva versión es hecha por Plasencia Cigars, también en Nicaragua. Las hojas para este cigarro pasaron alrededor de 24 meses siendo maduradas en pilones, para luego pasar aproximadamente 6 meses ya armados en cuartos de añejamiento y, finalmente, 33 meses adicionales en sus cajas, en Tampa, Florida. En total, cuentan con más de 5 años de guarda. El blend también es algo bien curioso, pues tiene una capa madurada proveniente de Nicaragua, sobre capote y tripa nicaragüenses y, al igual que muchos productos de Nodal con Aging Room, el nombre de la vitola tiene un motivo musical. En su capa tiene aromas a cedro, café y pimienta, mientras que en la calada en frío me encuentro con tierra, cuero y frutos secos. Sin más, procedo a darle fuego.
Su fabricación en Nicaragua me hacía pensar que se trataría de una fumada de gran intensidad, especialmente en estas dimensiones, pero el Gran Retorno comienza con una combinación bien interesante de café, tierra, cedro y un toque suave de pimienta que se mantiene secundario. El retrogusto es solamente pimienta pero sin ser muy fuerte y a lo largo del tercio esos son los sabores, con la inclusión esporádica de frutas como ciruelas y pasas. El cigarro quema bastante bien, con un anillo de combustión recto y humo de buena densidad.
En el segundo tercio los sabores de café siguen siendo los principales, aunque en el primer tercio se sentían más ricos, pero ahora son más como una nota de café genérico. Los sabores de cedro y de pimienta se sienten más intensos y aunque no llegan a principales, sí hay una sensación de que aumentó la intensidad del cigarro, hasta media-alta. El Gran Retorno sigue manteniendo también los sabores de tierra y frutas, pero muy secundarios, por lo que si bien hay algunos cambios en el orden de los sabores, realmente no hay sabores nuevos. La fortaleza se sitúa en media y aunque la ceniza no se sostiene mucho tiempo, el cigarro se comporta muy bien.
En el último tercio del Gran Retorno los sabores siguen la misma tendencia de los tercios anteriores, manteniendo al café como principal y la pimienta como secundario, aunque en este tercio esa pimienta se siente más intensa y se acerca al café como principal sin llevar al cigarro a una nota mayor de intensidad. Los sabores de cedro, tierra y frutas se mantienen secundarios y aunque la quemada sufre un tropiezo, no llega a dar problemas y se corrige sola. Todo lo demás referente a la construcción se comporta de maravilla. Me toma un poco menos de dos horas fumar el cigarro, marcando una hora y 56 minutos.
El Gran Retorno es un cigarro que compré a ciegas, simplemente porque me llamó la atención su descripción y sabores prometidos, pero después de fumar uno (hace un par de meses), adquirí más y creo que va a ser parte de mi rotación habitual gracias a que su precio es medio y sus sabores agradables. Si bien en ese rango y con esa descripción existen varios cigarros, siempre me ha gustado irlos variando a fin de no cansarme de ninguno. El hecho que es una marca nueva y que era hecha por Plasencia sirvieron para decidirme.