Lo he dicho antes, y con gusto lo vuelvo a decir: los Domingo Lopez (ahora Casa Trianón) son mi tabaco venezolano favorito. Ya tengo aproximadamente 15 meses con unos robustos en el humidor y no es de extrañarse que, siendo un producto de calidad, sean más sabrosos cada vez que los fumo. Casualmente también he conservado unos Crispin Patiño, un La Venezolana y unos Don Quijote durante un tiempo ligeramente superior, y realmente no se comparan en calidad de sabores y mejoría.
Sin embargo, los Crispin Patiño son capa clara, y esos he escuchado que no mejoran tanto como los madurados, pero de esos no tengo. La Venezolana es el producto más premium de Crispin Patiño, pero el tiempo no lo ayudó; y los Don Quijote son bastante sencillos de por sí, pero tampoco han mejorado gran cosa.
En fin, hace aproximadamente dos meses adquirí algunos torpedos de Domingo Lopez (ahora Casa Trianón) y los tuve en tratamiento previo y luego al humidor durante las últimas 7 semanas. Apenas los recibí me fumé uno y nada que ver, pero es por ese tema que estaban recién hechos y todavía un poco húmedos, por lo que daban problemas de combustión. Al cabo de su tiempo reglamentario de humidor decidí darles fuego:

En cuanto a su apariencia, y quizá por la ‘frescura’ del tabaco, o porque no tiene años de madurez sino unos meses, resulta normal que estos puros desarrollen estas manchas verdes luego de un tiempo en el humidor. Estas manchas no constituyen algo negativo, es simplemente consecuencia del almacenado y para nada afectan el sabor, aunque sí se ven un poco raras. También tiene unos pequeños lunares más claros que son más comunes en tabacos con gran madurez, así que tampoco me preocupo. En cuanto a rigidez, sí se siente un poco esponjoso, un aspecto que no se siente en los robustos; pero ello solo me lleva a pensar que hará al tiro más suave.

En realidad sí que es bastante más grande que el robusto, pero no deja de ser sabroso y tampoco se siente diluido en su sabor; al contrario, podría decirse que está más concentrado, al menos en el pie. En cuanto a sabores, confieso que no se le sienten tantos, al menos no al principio, quizá necesite más tiempo en el humidor. Sí hay un profundo sabor a tabaco y tierra mojada, y unos toques muy leves de cuero. Siendo un tabaco «joven», no le estoy buscando demasiados sabores ni texturas, sino que con lo que he sentido hasta el momento estoy satisfecho.

Ya de lleno en el primer tercio, el sabor de tierra mojada es el predominante. Me llama la atención porque en casi todos los tabacos que he fumado, o al menos de los que me acuerdo, el sabor de tierra mojada siempre ha sido un adicional, un toque lejano o un complemento. Esta es la primera vez que ese sabor es el primordial. Sin duda no se trata de la humedad que tenía el tabaco originalmente, eso ya desapareció en el tratamiento inicial y luego en el humidor, por lo que este es un sabor puro del tabaco. Por momentos aparecen y desaparecen algunos toques de café y de canela, pero nada que se pueda mencionar como un sabor complementario, sino simples destellos.

Buscando eliminar ilusiones de favoritismo y sonar lo más imparcial posible, entre los aspectos negativos que puedo sacarle a este puro y a los Domingo Lopez en general es que durante los primeros 6 meses de humidor son cigarros ‘normales’, aunque eso es algo que se puede decir de muchos cigarros. Es a partir de los 6 meses de guarda que estos puros se ponen realmente buenos. Creo que me quedan unos 5 robustos, que llevan más de un año de guarda, y esos se han convertido en unos de mis tabacos ‘celebratorios’ y los que ya no comparto. Pero ese precisamente es el punto con este cigarro, lleva un poco menos de 2 meses de humidor y está normal; tiene unos sabores agradables, en realidad me gusta y con orgullo le cuento a mis amigos que me compré unos Domingo Lopez, pero hago la acotación que pasarán unos meses en el humidor antes de fumarlos.

Superada la mitad del tabaco y los sabores no evolucionan más, se mantiene ese toque de tierra mojada que me gusta bastante, pero esos destellos de café y de canela ya no aparecen. Hacia el principio del último tercio apareció un sabor dulce que no pude identificar, pero duró poco. Sin duda, estos puros los guardaré con mucho orgullo y ganas durante los próximos meses, y si se ponen la mitad de buenos que los robustos, ya estarán entre los que me gustan, y seguirán siendo mis favoritos de Venezuela.



























