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Esta foto es de Microturbian

En este punto de mi evolución tabacalera he llegado a la conclusión que, por los momentos, me lo estoy tomando en serio. Como tal, esto de las reseñas no es algo que baso simplemente en que si un cigarro me gusta o no, sino que he revisado y hasta estudiado un poco sobre qué hace falta para catar y reseñar un cigarro… y me permito compartirlo, pues al final ese el objetivo de este blog; compartir información.

También, como me he puesto a puntuar los cigarros, y aunque una buena parte de esa puntuación es subjetiva (35%), hay un aspecto más técnico de cada puro que merece ser detallado.

La Cata Técnica o Degustación Sensorial del tabaco se suele llevar a cabo en las fábricas o galeras, y generalmente por un grupo de gran experiencia cuyos miembros están acostumbrados a fumar muchos y muy diferentes tipos de tabaco. Esto es necesario para que nadie se identifique con un solo tipo de tabaco o una sola vitola, para que así desarrollen un patrón mental adecuado para poder prejuzgar los tabacos de la degustación al compararlos con el formato al que están acostumbrados a degustar o fumar habitualmente. 


Lo único que deben tener en cuenta es el hecho en sí de fumar el tabaco y llevar a cabo el análisis hasta donde sean capaces, diferenciando con todos los sentidos, vista, tacto, olfato y fundamentalmente, gusto, las diferentes características que tiene el cigarro en cuanto a aroma, sabor, combustibilidad, tiro y fortaleza, además de su apariencia externa, y su textura, aspectos de vital importancia en la acción de degustar. Algunas organizaciones también organizan catas técnicas y sesiones de maridaje para los tabacos, donde participan profesionales y amantes del mundo de la degustación. A continuación les menciono alguno de los elementos a tener en cuenta a la hora de degustar un tabaco, para que se puedan ver más interesantes a la hora de fumar. 

El Color de la Capa
Esto corresponde a la textura de la capa, la parte más evidente del tabaco, ya sea desde el punto de vista estético (finura, color, aspecto de la hoja), del tacto (duro, suave, irregular), o del acabado (desigual, apretado, flojo).

El Aroma
Es el elemento más difícil de valorar. Se llega por dos vías: Primero, al abrir la caja o celofán y segundo, al acercar el cigarro a la nariz cuando está apagado. Después de encenderlo el aroma debe ser medido colocando el cigarro con la punta humeante hacia arriba, unos 30 cm por debajo de la nariz .El aroma puede ser suave o fuerte, aromático o sutil.

El Sabor
El sabor es lo más importante desde el punto de vista de la degustación y depende de muchos factores, tanto inherentes al cigarro como ajenos a él. Tiene un componente subjetivo y horario, o sea un tabaco no tiene el mismo sabor por la mañana que por la tarde o la noche, ni antes o después de una comida, ni con un café, un ron o sin bebida. Ni siquiera el primero del día sabe igual que el segundo si el fumador no se toma un largo respiro entre los dos o simplemente borra el paladar.

El sabor, además, debe ser juzgado siempre “en caliente”. Al igual que un plato medio frío no sabe igual que un plato en su punto, con los cigarros ocurre algo similar. Cuando se dan las primeras caladas, todo el humo pasa a través del cuerpo del cigarro que está a temperatura ambiente. El humo tiene una temperatura mayor que la del cigarro y, a medida que va avanzando la fumada, el humo lo va calentando, y se va produciendo un cambio en el sabor. A medida que avanza la fumada el cambio es menor, pues la temperatura del humo ya ha calentado todo el recorrido. Por eso el sabor se debe juzgar “en caliente”, es decir, a medida que el cigarro se consume, sin darle excesiva importancia a las caladas iniciales.

El Tiro
El tiro viene determinado, fundamentalmente por la construcción del cigarro, es un aspecto mecánico que tiene mucho que ver con el torcido, la liga y el formato del tabaco. Está muy relacionado con la combustibilidad, pues al aumentar el tiro aumenta la entrada de aire y el cigarro arde más, aumentando la combustibilidad natural del mismo. Aunque en él influyen también factores como la calidad del tabaco o las condiciones de conservación durante todo el proceso de fabricación y posterior almacenamiento en el humidor.

La forma en el que el torcedor aprieta el tabaco es uno de los valores que determina la calidad del tiro, y por eso un buen tabaco no es una ciencia exacta, influye como en cualquier producto artesanal, la mano humana. La experiencia profesional del torcedor y su categoría le harán colocar las hojas en su equilibrio perfecto, ni muy apretadas, lo cual ralentiza el tiro, ni muy sueltas, para que a la hora de fumar no se suelte ni se desmorone. También influye en el tiro el diámetro de la apertura que se haga con la guillotina, la forma y el tamaño del cigarro. El tamaño de la apertura con la guillotina permite que se absorba más o menos aire en cada fumada, aumentando o disminuyendo el flujo de oxígeno, el tiro y, por ende, la combustibilidad. 

La Combustibilidad
Pareciera que me inventé esa palabra, pero el hecho es que existe, y este aspecto de la degustación se centra en la velocidad y la forma en que arde un cigarro, y se tienen que tomar en cuenta bastantes detalles: la ceniza que va quedando; el anillo o línea de combustión se analiza cuando ya hay unos 2 cm. de ceniza, y si los círculos que se van formando tienen una forma regular y pareja. Otros indicadores importantes son el color y la consistencia de la ceniza; si la ceniza queda plana o cónica es una torcida buena, y si queda en forma de cráter, se considera mala, porque la capa quema más lentamente que la tripa.

El color de la ceniza nos habla de la madurez del tabaco, si presenta una coloración entre gris y blanco, nos habla de un cigarro con una excelente madurez, en cambio si la coloración va de gris a negro, nos indica que debimos haberlo dejado más tiempo en el humidor.

La ceniza del tabaco no se debe soltar constantemente como si fuese un cigarrillo. La ceniza larga y consistente es uno de los símbolos de un buen tabaco. Si la fumada es constante nunca se apagará, si es muy grande el cigarro se calentará demasiado tomando fuerza en su sabor, si es muy lenta terminará por apagarse. Al finalizar la fumada, solo deja el cigarro descansar en el cenicero y nunca lo oprimas.


La Fortaleza
La fortaleza del cigarro viene determinada por la ligada del puro, el equilibrio entre los diferentes tipos de hoja y su procedencia. Las marcas apuestan por variados niveles de intensidad para colocar sus productos en los diferentes mercados o dirigirlos a distintos gustos. Este valor es el que determinará tu vitola favorita, y se valora en función de los tipos de tabaco que intervienen en la ligada y de los porcentajes que lleva de cada una. Los fuertes llevan los tres tipos de hoja, ligero (fortaleza 3), seco (fortaleza 2) y volado (fortaleza 1), los medianos llevan tabaco seco y volado y los suaves solamente tabaco volado. 

Suave o fuerte: Una vez te hayas familiarizado con los sabores, hay algo que debes recordar; si fumas más de un tabaco diario, estos deben tener sabores similares o la intensidad de los mismos debe incrementarse de forma progresiva durante el día. Nunca fumes un cigarro suave después de uno fuerte ya que no lo podrás apreciar bien.

Largos o cortos: El sabor de un tabaco se intensifica a medida que se fuma. Con frecuencia su intensidad no se revela hasta que se encuentra por la mitad. Para poder hacerle justicia, selecciona el largo del cigarro en función del tiempo que tengas para fumarlo.

Grueso o fino: Los cigarros de calibre grueso arden más y tienden a ofrecer un sabor más suave que los finos. En realidad, las vitolas finas no contienen hojas de tabaco ligero en la ligada, para no entorpecer la combustión.

Oscuro o claro: El color las capas puede variar de una caja a otra, de maduro a claro. Algunos piensan que los cigarros de capas oscuras poseen un sabor más fuerte, pero esto no es así, pues es la mezcla de las diferentes hojas que componen la liga lo que dicta el sabor. En todo caso, las capas oscuras tienden a ser más dulces, comparadas con las claras.

Añejo o fresco: Al igual que los vinos, los tabacos pueden añejarse. Almacenándolos correctamente, pueden conservarse por lo menos durante 15 años y, en ocasiones, por más tiempo. Con el añejamiento, su sabor y su aroma se perfeccionan, se asientan y se hacen exquisitos.

El Corte 
El corte es fundamental, determina el tiro, la combustión y el sabor. El corte debe ser limpio, sin estrías y no debe cruzar nunca la línea que une la boquilla de la capa. Esto conduciría que la capa comience a desenrollarse y el tabaco se deshaga. Lo acertada o no que sea su ejecución será significativo en el sabor y la duración del cigarro.

Para un buen corte existe una gran variedad de instrumentos, de los cuales el más sencillo es la guillotina o la tijera de tabaco. Nunca se debe cortar con los dientes o las uñas, ya que esto solo dañaría el tabaco. Si deseas retirar la anilla o etiqueta, espera a que esté encendido, pues será la manipulación y el calor lo que la afloje mejor que quitarla en frío.  

Aprende a Saborear un Tabaco

El gusto por los buenos tabacos, así como el gusto por los buenos vinos, es todo un arte. El verdadero entendido es refinado y disfruta su cigarro sin molestar a las personas que le rodean; no fuma sino que saborea, porque cada fumada debe ser una experiencia de intenso placer para el paladar. El precio no es un factor para el aficionado experimentado, su elección se basa en sus preferencias personales y en el tiempo del que disponga, de manera que pueda gozar de todas las cualidades del tabaco en sus momentos de descanso o placer.

 

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