El Alfambra es un cigarro bastante desconocido en este lado del charco, siendo principalmente hecho para el mercado europeo, en donde tienen al menos 3 productos distintos, incluyendo uno llamado El Brujito, cuya imagen se parece bastante a la del Nica Rústica de Drew Estate. Pero es uno de los cigarros que compré en Madrid cuando fui y siempre me ha llamado la atención, pues el mercado europeo tiende a preferir cigarros más suaves que el americano y este cigarro, siendo de Nicaragua, pues me llama la atención cómo será, dado que los cigarros nicaragüenses tienden a ser fuertes.

Pero en realidad no se trata de un cigarro bonito per se. Si bien la capa es bastante lisa y sin imperfecciones aparentes, la anilla se ve barata, pero he fumado cigarros con peores anillas que han resultado ser una maravilla, así que no juzguemos a un cigarro por su anilla. El Serie G se trata de un cigarro con capa Habano ecuatoriana, capote Habano nicaragüense y tripa nicaragüense del tipo Corojo 99 y Habano 2000. Sin embargo, cuando aprecio los aromas en la capa, no estoy del todo convencido, pues apenas se aprecia melaza y una sensación dulce. En la tripa, gracias a su cepo 56 se aprecian notas variadas de vainilla, mosto, madera mojada y muy suave de pimienta. Finalmente lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas de madera, un toque salado y especiado que me recuerda a la salsa de soya y una sensación cítrica muy suave.

El Serie G comienza bastante bien, con una quemada pareja y una ceniza que se va armando perfectamente y, si no fuera por mi torpeza, se vería bien armada en la imagen. Los sabores iniciales son de madera, cuero, nuez moscada y notas florales, mientras que en el retrogusto hay una carencia casi absoluta de pimienta, aunque sí aprecio cuero joven y frutos secos que no logro determinar. El tiro es bastante bueno, aunque no perfecto, pero gratamente le doy tiempo al cigarro a que se habitúe al fuego mientras yo me habitúo a los sabores poco agresivos que puede presentar un cigarro nicaragüense. Hacia el final del primer tercio se sienten sabores adicionales de establo, mosto y hojas de té.

Afortunadamente la ceniza se mantiene bastante bien y por un momento me regaño por haber tropezado el cigarro poco después de encenderlo. Los sabores en el segundo tercio siguen siendo liderados por la madera, pero también incluye un segundo tipo de madera que siento como más ahumada y que voy a llamar leña. También se sienten sabores parecidos a los del primer tercio, incluyendo cuero, nuez moscada, y establo. El retrogusto es de ese especiado que me recuerda a la salsa de soya junto con madera y té. Al igual que ocurrió en el primer tercio, hay sabores nuevos a lo largo de este tercio, como melaza. El humo que desprende, que esa abundante y rico, incluye un aroma a chocolate muy suave.

Para la mitad no hay casi sabores nuevos, pero sí quise destacar esa ceniza que se mantiene muy bien sobre el cigarro. También hay un cambio que vale la pena destacar y es que ese sabor de leña ya desapareció y ahora es pura madera sin toques ahumados, mientras que hacia el final del tercio aparece una nota de pimienta suave. Recuerdo cuando compré el cigarro y luego me reuní con unos amigos de Madrid y les conté lo que había comprado; muchos me comentaron que no habían encontrado mucho gusto en los Alfambra (en ninguno), por lo que me llama la atención que le sienta estos al cigarro, aunque quizá se deba a los 7+ meses de guarda que lleva en el humidor.

Para el último tercio el Serie G se ha apaciguado bastante, destacando solamente madera y chocolate entre sus sabores y una suave nota de nuez moscada. En el retrogusto es donde más cambios hay y esa ha sido una tendencia recurrente con el cigarro, pues ahora siendo madera (que ha sido constante) y tierra mojada, pero gracias a que no hay mucha pimienta en el cigarro, en casi todas las caladas dejo el final del humo por la nariz y en este tercio siento por un momento un aroma de mostaza bastante diferente. Al cabo de dos horas el Serie G de Alfambra llega a su fin, con un excelente en notas técnicas de tiro, velocidad y anillo de combustión.

Ante el no saber qué esperar de un cigarro que muchos me habían dicho que no daba la talla, creo que difiero de la opinión de varios. El Alfambra Serie G no es el típico nicaragüense fuerte y agresivo, sino que en muchos sentidos se siente casi como un capa Connecticut, pero es capa Habano. En esa misma vena es el típico cigarro para venta en el mercado europeo sin ser un habano, y los sabores no son estilo habano (cubano) tampoco, por lo que es una opción bastante diferente e inesperada, y a este precio es mucho mejor.

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