En el increíble y aparentemente infinito mundo de los fumadores de tabacos, he descubierto que hay muchos tipos de fumadores. Pero para estar reseña quiero destacar a dos de ellos que desde un punto de vista pueden ser polos opuestos, pero desde otro pueden estar del mismo lado, solo que con una pequeña diferencia: precio. Tengo amigos que aprendieron a fumar con marcas cubanas, fumando originales y teniendo la capacidad de descubrir en la fumada cuando un habano es falso y cuando es original. Algunos se atreven con centroamericanos, pero solo lo bueno: tabacos de $15+, Padron, Arturo Fuente, Davidoff y demás. Estos amigos que solo fuman lo bueno y/o habanos tienen un problema: dinero. Algunos no tienen mucho dinero pero paradójicamente solo pueden (o quieren) fumar lo más caro. Pero los dos extremos de estos amigos son el que solo fuma bueno y como no tiene dinero, no fuma, y luego está el que solo fuma bueno pero tiene la creencia que existe un cigarro barato que es igual de bueno que los mejores y constantemente busca cigarro barato que le va a dar la razón.

Antes que te preguntes, no sé quién hace el Nicaraguan Cream y no he conseguido un portal de internet que me lo descubra, aunque sí dicen que es un secreto de Cigars International, que siempre está paseando por Latinoamérica buscando cigarro como estos que le permitan hacer una oferta difícil de resistir. Son cigarros con capa Habano y en el estilo sandwich, cuya tripa es de hojas sobrantes o lo que se conoce como tripa corta, con un capote de tripa larga y su capa, claro. Sin embargo, en ningún lado dice que es de tripa corta, eso es solo algo de lo que me di cuenta mientras los estaba fumando, pues no podía sonreír y en cada calada, sobre todo después de la mita del cigarro, quedaba con pedazos de tabaco entre los dientes.

Tiene una capa llena de imperfecciones, venas gigantes y hasta arrugas. En mano ciertamente justifica su precio, pero también tiene aromas agradables a vainilla, notas dulces que parecen falsas en un tabaco y crema, mientras que en la tripa y la calada en frío se aprecia vainilla, pimienta, madera y más de ese dulce falso.

Pero porque es un cigarro de tripa corta, no hay cambios de un tercio al otro, ni transiciones. Es una fumada muy parecida durante todo lo largo. Por lo que sería tonto hacer una reseña de los tercios si todos saben igual. Pero lo que sí me llama la atención es que pese a esa sensación en frío de un dulce falso, el cigarro no se siente especialmente dulce. Sí tiene un toque dulce que no se siente real, pero no es un cigarro empalagoso ni uno que necesité fumar con un vaso de agua al lado.

Durante la fumada destacaron sabores de nueces, pimienta, vainilla y ligeramente cítricos. Es al quitarle la anilla cuando debí haber dejado de fumarlo, pues después de eso se hizo ácido y desagradable, pero yo seguí para ver si era una sensación pasajera. No lo fue.

Pero en verdad, para ser un cigarro de $2 y de tripa corta, no estaba mal. No es un cigarro que compraría regularmente, pero si estoy con amigos y estoy por encender el tercer (o más) cigarro de la noche, el Nicaraguan Cream es un cigarro que podría fumar. Igualmente, estaba viendo una reseña del cigarro en YouTube y aparece un tipo fumándolo mientras hace un trabajo de mecánica en el garaje de su casa, y creo que para eso sería ideal el cigarro. No necesariamente con un destilado, pero sí con un café mañanero y un rato en el que no le tienes que prestar atención a la fumada.

No es mi tipo de cigarro. Pero si yo fuera el tipo de persona que hace tareas caseras fijas, creo que funcionaría bien. Pero es que ni ficha técnica le voy a hacer.

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