Tatuaje – Creature (Perfecto)

Creería yo que este es el último ejemplar de esta serie que voy a probar, al menos en un buen tiempo, pues es el último de esa caja que recibí como obsequio hace unos meses y por lo pronto no tengo estipulado adquirir alguna nueva. La caja llamada Monster Mash vino incompleta, eso ya lo sabía, pero afortunadamente contenía el cigarro completamente nuevo que se hizo especialmente para este sampler: Creature. Como todos los otros productos de la serie de Monstruos de Tatuaje, Creature está basado en un personaje del cine clásico de terror; es El Monstruo de la Laguna Negra, cuyo nombre en inglés lo identificaba como la Criatura. Viene en una vitola Perfecto con dimensiones de 5⅜ x 48 y con una liga no especificada, que simplemente aparece descrita como de origen nicaragüense, lo cual tiene sentido porque es hecho por My Father Cigars en Nicaragua.

La anilla del Creature es de color negro sobre fondo negro, pero tiene un cierto glaseado que permite ser fácilmente apreciado a contraluz. La capa es bastante accidentada, o lo que podría llamarse corrugada, porque no es imperfecta. Los aromas son de madera, chocolate y granos de café, muy en línea con muchas de las capas de los productos de esta serie, que suelen ser Broadleaf, pero al no estar identificado sería irresponsable de mi parte asegurar que lo es. En el pie se sienten notas suaves de chocolate y pimienta, que bien podrían ser de la capa por el formato del cigarro. En la calada en frío, a la que llego luego de un corte en V, me encuentro aromas a chocolate como de brownie y algo de café, pero precisamente por el formato del cigarro, el tiro no se siente muy bien, pero espero que esto cambie cuando el Creature esté encendido.

Diría que el Creature comienza de la manera acostumbrada, principalmente porque comienza picante como un tabaco nicaragüense, pero también intenso como suelen ser los de la serie Monstruos de Tatuaje y quisiera pensar que estoy familiarizado con ella, aunque no haya fumado éste en particular antes. Los sabores a tierra, roble, pimienta e incluso algo de chocolate, son pegajosos y el tiro al inicio no es el mejor, pero en lo que la brasa va creciendo, el tiro va mejorando. La ceniza se sostiene bien gracias a un anillo de combustión bien formado y la fortaleza se ubica en media, con una intensidad media-alta.

Esa sensación cremosa en donde los sabores se funden y se mantienen largo tiempo en el paladar se mantiene en el segundo tercio y el sabor de chocolate se intensifica, llegando a ser el de mayor protagonismo, pero no es un sabor puro de chocolate o al menos no es el típico de chocolate negro, sino más bien se siente como el chocolate que puedes sentir cuando tomas un chocolate caliente. La pimienta también es abundante, sobre todo en el retrogusto, mientras que los sabores secundarios incluyen leña, canela, granos de café y otros matices de chocolate que recuerdo más como las chispas que tienen algunas donas. La fortaleza se ubica en media-alta, con una intensidad al mismo nivel y una quemada bastante buena.

En el último tercio el Creature se ubica con intensidad alta, aunque creo que llegó a ello cuando superó la mitad, pero es en este tercio donde se despejan las dudas. La fortaleza se mantiene en media-alta y esa sí que no aumentó después del punto medio. Los sabores siguen siendo intensos de chocolate, pero también de pimienta y sensación picante, aunque no hay matices de chocolate más allá de ese que parece un brownie, aunque mi esposa tiende a ponerle café a la mezcla y esa nota de café se siente en el chocolate del brownie también. Pero ya no hay sabores de canela y muy poca madera, aunque sí hay un toque de tierra seca. Me toma cerca de una hora y 45 minutos para fumar el Creature completo.

En realidad no voy a tomar este párrafo para hablar de la serie Monsters en general, pues creo que podría hacer un artículo completo hablando de ella y no llegaría a completar mis impresiones. También porque una rápida vuelta por internet me demuestra que si bien existen unos 15 productos que identifican a los monstruos, cada uno tiene varias vitolas y que en general alcanzan más de 100 productos distintos. Sobre el Creature, creo que es de los más fuertes que tiene la línea y aunque es de sabores relativamente sencillos en papel, los matices, sobre todo los de chocolate, son muy sabrosos y ‘pegajosos’, muy a tono con lo que me gusta de un cigarro. Siento que es uno de los mejores de la serie, incluso, o quizá es el típico sentimiento porque es el último que fumaré durante un tiempo y será el que recordaré como el más reciente.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Monster Series Creature
Dimensiones: 5⅜ x 48
Tamaño: Perfecto
Origen: Nicaragua
Capa: N/D
Capote: Nicaragua
Tripa: N/D
Precio: $11,00
Puntuación: 93

Ron: Castro Añejo

El ron Castro fue lanzado en Venezuela aproximadamente en 2007, de la mano de Alfredo Castro, un publicista muy habilidoso quien, gracias a su apellido y que éste era reconocido como el de un personaje destacado en el socialismo, quiso darle un aire de similitud con esa fascinación que había por el sistema en la época de Chavez.

Hay distintas versiones sobre el nombre y la estrella roja pero, por el hecho que vengo del mundo de la publicidad, no es tan difícil determinarlo. No obstante, la marca tuvo su auge y duró hasta aproximadamente el año 2017 o 18, que su dueño se mudó a Miami y en 2019 murió.

Pero en el interim, Castro procuró sus rones de la Hacienda Santo Domingo, de donde salieron otras marcas también y algunas se hicieron más famosas que otras. Era embotellado por Lander & Vera. El Añejo era la versión de menor edad de la marca, aunque también había un ron blanco que contaba con apenas dos años, pero de otro color y uno llamado Oro de Indias, que a título personal creo que fue uno de los mejores rones que se hizo en Venezuela. Esa reseña la haré pronto, y no sé si había otro producto.

El Añejo es un blend de rones de 2 a 4 años, embotellado a 40% de alcohol.

En nariz el Castro Añejo tiene notas relativamente típicas de caramelo, vainilla y nueces, pero también un toque interesante de manzana roja.

En boca es bastante franco, con sabores de caramelo, una nota tostada en ese caramelo que identifico como toffee e incluso manzana horneada. El retrogusto es principalmente de caramelo, pero con algo de madera tostada.

El Castro Añejo nunca apuntó a ser un ron complejo o de avanzada edad, sino simplemente el componente de la marca para competir en la categoría de rones estándar, en donde se volvía más un tema de precio y conveniencia que de sabor. Dentro de ese mercado no se destacaba como el mejor, pero regularmente era el de menor precio y eso llevó a que muchos lo probáramos y en verdad era bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Lander & Vera
Nombre del Ron: Añejo
Marca: Castro
Origen: Venezuela
Edad: 2 a 4 años
Precio: $11 (en Venezuela)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

La Flor Dominicana – 1994 (Conga) (recatado)

La línea 1994 de La Flor Dominicana tiene no menos de 20 años en el mercado y siempre ha sido algo característico de esta marca, quizá reconocida por hacer los cigarros más fuertes que se consiguen, al menos de República Dominicana. Hace un par de meses tuve la oportunidad de reseñar uno de esta línea en una vitola llamada Aldaba, con medidas de 6½ x 58 y que realmente fue un bombazo para mi sufrida garganta. Pero unos meses atrás adquirí el mismo en vitola Conga, con medidas 5 x 52, que siempre pensé que estaba más a tono con mis gustos, especialmente porque lo probé originalmente en 2018 y me gustó bastante. El 1994 es quizá una de las líneas más asequibles de La Flor Dominicana pero todavía carga esa intensidad que ha hecho a la marca famosa.

El 1994 Conga tiene una capa San Andrés bastante moteada y de distintas tonalidades, que incluso en un cigarro relativamente pequeño se notan varias diferencias de color. Tiene aromas a madera, canela y tierra sobre el cañón, mientras que la calada en frío ofrece aromas de madera quemada, canela, notas de cerezas y pimienta más como de cayena que de la tradicional. El tiro se siente ligeramente apretado, pero solo espero que el encendido corrija eso.

Comenzamos bien en sabores pero no tan bien en construcción, principalmente porque pareciera que la razón del tiro apretado está cerca del pie del cigarro y a los dos minutos de encendido, se apagó. Luego de darle fuego nuevamente y purgarlo un poco, el tiro mejoró bastante, al precio que la ceniza no se sostuvo. Pero los sabores del principio fueron de cedro, pimienta y pan, y una vez recuperada la fumada, son consistentes, pero también incluyen cerezas como de marrasquino y la sensación picante es definitivamente de cayena y no de pimienta. La intensidad está en media-alta desde el inicio y no me sorprendería que aumente, con una fortaleza media, que definitivamente va a seguir subiendo.

Esos sabores de pan, madera y cerezas siguen siendo predominantes en el segundo tercio, pero también aparece una nota que me recuerda al beef jerky y éste se convierte en un matiz con cereza, como si esa carne hubiese sido ahumada usando humo con aromas de cerezas… es bastante complejo. Además que cuando supero el punto medio del 1994, ese beef jerky se siente ahumado con la madera de cedro y de cereza y es un sabor bastante agradable. La quemada está de lo mejor y el tiro casi ideal, mientras que la fortaleza ya se ubica en media-alta, con una intensidad similar.

En el último tercio es el sabor de pan el que se ubica entre los principales, aunque no se sienten matices de cereza, madera o beef jerky que hagan esa sensación más compleja, pues estos sabores se ubican en una intensidad secundaria. Incluso, ese sabor de beef jerky parece desvanecerse en este tercio y se lleva los sabores dulces que habían acompañado al 1994 hasta el momento. Pero la fumada siguió siendo de intensidad y fortaleza media-altas y así, al cabo de una hora y 20 minutos, este 1994 llegó a su fin.

No debería ser sorpresa que la experiencia del 1994 en vitola Aldaba (6½ x 58) y en Conga (5 x 52) sean muy similares. Al final no es la misma cantidad de tabaco pero el objetivo definitivamente es que las experiencias sean equiparables. Sin embargo, el 1994 sigue siendo un bombazo en sabores y fortaleza, como casi todo lo que hace La Flor Dominicana. Pero siento que en Aldaba, es abrumadora la fortaleza y la intensidad, sobre todo la picante, al punto que el cigarro no lo disfruté tanto… o siento que lo hubiese disfrutado igual si fuese una pulgada más pequeña. Pero es pulgada y media más pequeño y menos ancho, pero lo disfruté igual, sin necesidad de que fuese más corto o más largo. No obstante, creo que el cepo de 58 en el Aldaba hace una gran diferencia y ello hizo que la intensidad picante de él fuese más dominante y en el Conga, los sabores, incluyendo el picante, se sintieran más amalgamados. No te puedo decir si uno es mejor que otro, solo que la experiencia del Conga es una que quisiera repetir más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: 1994
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Conga (Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana (La Canela)
Tripa: República Dominicana (La Canela)
Precio: $7,50
Puntuación: 90

Cocuy: Maestro Ayaman Campeones de Cata El Chimpiro 2025

En la región de Siquisique, en el Municipio Urdaneta del estado Lara, donde se hace una gran cantidad del cocuy venezolano, también se realiza una competencia que entiendo es anual y reúne a productores de este noble destilado de la región. Sin embargo, por su naturaleza tan rural e incluso precaria, estas son producciones mínimas y los concursantes más que representar marcas, se representan a sí mismos.

Pero desde hace un par de años o posiblemente mucho más, pero yo me enteré hace poco, como pasa con casi todo alrededor del cocuy, que uno se ha enterado hace poco porque era algo campesino, rural, artesanal y precario. No es que ya no lo sea, pero al menos el destilado ha tenido mayor reconocimiento en el resto del país y eso le ha permitido ganar más adeptos.

El hecho es que en esta localidad se realiza una competencia llamada la Cata del Chimpiro y la gente de Maestro Ayaman decidió comprar las pequeñas producciones de los ganadores de esta competencia y armar una especie de paquete de botellas que incluye los tres primeros lugares de la competencia y el destilado que la marca introdujo en ella. Cada botella está identificada por su destilador y se tratan de producciones bajísimas, que apenas si alcanzan las 12 botellas.

En el caso de la que tengo en mis manos, se trata de la que usó Maestro Ayaman para competir, con la figura del maestro Yorbis Vargas, y embotellada a 42% de alcohol.

En nariz es sumamente afrutado, a diferencia de la nota sumamente mineral que suelen tener muchos cocuyes. Estas frutas incluyen guayaba, granada, banana y melón, pero también hay notas de hojas secas y un toque vegetal y ahumado.

En boca la intensidad alcohólica es baja, que puede suceder con tener solo 42% pero es ligeramente dulce también, con notas más químicas hacia la goma y la nota ahumada, pero con sabores más herbáceos, que incluyen sábila, melón e incluso madera de sándalo. En el retrogusto me encuentro con notas suaves de pimienta y, en general, sabores suaves.

Por lo escaso y por lo distinto, esta versión de El Chimpiro 2025 es algo inusual, pero al mismo tiempo un sabor esperado cuando te dicen que es un cocuy de calidad que ha ganado premios… no simplemente premios, sino EL premio, otorgado por otros productores en su localidad de origen. Y puedes ver un cocuy o cualquier otro licor que ha ganado premios en certámenes internacionales y sorprenderte, pero cuando un cocuy es premiado por consenso de los otros productores, sabes que se trata de algo especial. Eso es esta versión de Maestro Ayaman.

Ficha Técnica:
Fabricante: Yorbis Vargas
Nombre del Cocuy: Campeones de Cata El Chimpiro 2025
Marca: Maestro Ayaman
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 93

Stallone – Castaño San Andrés (Toro)

Una rápida revisión de los productos de la serie Cowboy de Stallone fácilmente revela que la diferencia principal entre uno y otro es la capa. Incluso, el nombre de cada cigarro de la serie identifica a esa capa, como el Zaino Broadleaf, el Alazán Habano, el Palomino Connecticut y así, el Castaño San Andrés. El nombre inicial de cada uno es una especie de caballo, por si tenías dudas. En cuanto al que voy a fumar ahora, podrías notar si eres ávido visitante de este blog, que no es el primer Castaño San Andrés en vitola Toro que reseño, pues en 2020 lo probé. Sin embargo, hay diferencias y ese que probé en 2020 fue una producción inicial que existía como parte de un sampler con medidas de 6 x 54, mientras que el que voy a fumar hoy es el producto final, de producción regular, con las mismas medidas pero con un ligero box press.

Con excepción de la capa San Andrés mexicana, este Castaño está conformado por tabacos nicaragüenses, pero sobre toda la capa se nota ese intenso color de granos de café que la caracteriza, así como aromas típicos de pimienta, cedro y tierra, mientras que en el pie hay notas de café y establo. Cuando lo pico, la calada en frío me da aromas de establo, tierra, pimienta y un toque dulce.

Los sabores del Castaño San Andrés en sus primeras caladas son de frutos secos, destacando nueces y almendras, pero también cuero y chocolate. Estos sabores se mantienen durante gran parte del primer tercio, aunque también van a apareciendo otros de cedro y pimienta durante la segunda mitad del primer tercio y hacen la experiencia compleja desde el inicio. La quemada es perfecta y la ceniza compacta, produciendo una intensidad media-alta con una fortaleza media.

En el segundo tercio los sabores de cuero y pimienta se sienten como los principales, pero son seguidos por chocolate y frutos secos, pero ninguno de estos sabores se sienten especialmente intensos, aunque la intensidad general del Castaño San Andrés se ubica en media-alta todavía. La fortaleza varía entre media y media-alta, pero después de una pequeña purga se sitúa perfectamente en media, quemando de maravilla y produciendo buena ceniza. Quizá lo notas en la foto más arriba o en la primera, pero el celofán de este cigarro estaba bastante oscuro precisamente porque tiene unos años de guarda.

En el último tercio todos los sabores parecen tener más o menos la misma intensidad, pero sí se sienten un par de notas nuevas, sobre todo en el retrogusto, que incluyen tierra y una nota dulce frutal sin definición adicional, que si bien no es lo esperado, hace una buena diferencia y aporta una complejidad adicional que hacen del Castaño San Andrés una fumada muy interesante, que me tomó aproximadamente una hora y 45 minutos en total.

Entre tantos y variados productos de Stallone que he probado, incluyendo el mismo Castaño San Andrés, creo que esta experiencia ha sido una media; no la mejor ni la peor, aunque no podría calificar alguna como peor… todas me han gustado. Si bien los sabores del Castaño San Andrés estuvieron muy buenos y al nivel de las fumadas buenas de Stallone, hay muy poco en términos de sabores que la hagan especialmente resaltante entre todo el universo de la marca. Especialmente teniendo en cuenta que los productos con capa San Andrés tienden a ser muy buenos. Éste simplemente fue sencillo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Perla
Marca: Stallone
Modelo: Castaño San Andrés
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86

PDR – VLR Habano (Toro)

Hace un par de meses probé uno de los representantes de esta línea low-cost de PDR, llamado el VLR Maduro y para ser bien honesto, no me gustó. Me pareció que le faltaba bastante y honestamente me pareció un cigarro para pasar fácilmente por alto. Pero esa ha sido una tendencia que se ha repetido con casi todos los productos de PDR que he probado… si bien entiendo que pueden ser cigarros de bajo costo, esta serie VLR es una línea de menor costo aún. Y eso no tiene nada de malo; hay líneas de cigarros de bajo costo en todos los países y algunas llegan a ser muy buenas. Pero lo que he probado de la serie VLR simplemente no trata de ser bueno.

Adicional a esta aparente búsqueda de un producto de menor valor, aunque en su anilla se describe como Value Line Reserve, esta es la anilla vieja, pues en 2023 o 2024 la rediseñaron aunque creo que mantuvieron los mismos precios. Por lo pronto puedo decirte que tiene una capa Habano ecuatoriano sobre capote y tripa dominicanos. Se trata de un toro de medidas 6 x 50 que sobre su capa tiene aromas a fruta fermentada y paja, mientras que en el pie se sienten notas suaves de anís y nuevamente fermento. Lo pico y la calada en frío me da notas de prácticamente nada, con alguna nota suave de paja y madera.

No todo puede ser negativo y aunque no es un cigarro especialmente cundido de sabores, al menos quema bastante bien y el anillo de combustión de nota recto y produce una ceniza de tamaño respetable y sin escamas. No obstante, sus sabores son de fruta fermentada, tabaco amargo y tierra seca. Quema con relativa rapidez y me toma apenas 15 minutos superar el primer tercio, con una fortaleza media-baja y una intensidad similar.

Como puede notarse en la imagen, la cabeza del cigarro muestra señales de estarse soltando un poco o al menos en cada calada me encuentro con algunos pedacitos de tabaco y aunque el VLR Habano no menciona si es tripa larga, tripa corta o Cuban Sandwich, la calada no miente y hay pedazos de tabaco que no deberían estar en un producto de tripa larga. En el segundo tercio hay más sabor y afortunadamente la nota amarga parece haber desaparecido, pero hay también sabores suaves de café y madera, que acompañan el de tierra seca. Fortaleza e intensidad se mantienen iguales.

Nuevamente el VLR Habano no presenta una gran cantidad ni variedad de sabores en el último tercio. El sabor de café se siente más intenso que los demás, no estoy claro si se debe a que éste ha aumentado o que los otros se han disminuido, porque la intensidad general del cigarro sigue siendo más o menos la misma. La quemada no es tan buena y creo que en la imagen se nota una pequeña desviación del anillo de combustión, pero al menos no se apaga y al cabo de una hora de encendido, el VLR Habano llega a su fin, que realmente era algo que esperaba pues la experiencia estaba lejos de ser la mejor.

En realidad el VLR Habano es un cigarro que tiene su valor bien situado en su categoría y son muchos los que compran en ella, a sabiendas de lo que le espera. El tema es que en esta categoría existen distintos niveles y quien sabe lo que compra, sabe cuál comprar. No obstante, pareciera que el VLR Habano (y me atrevería a decir que el resto de la línea VLR) existe para los incautos que compran por precio sin revisar y/o sin saber. Por eso no podría recomendar el cigarro, sin importar el tiempo que tenga en el humidor, que éste alcanza apenas un par de años.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: PDR
Modelo: VLR Habano
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $3,50
Puntuación: 72