Temas básicos del fumador: Segundos

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Esto quizá sea más de interés para quienes compran cigarros afuera, especialmente en Estados Unidos. Varias veces me he topado con quienes solamente compran tabacos por cajas o de ciertas marcas específicas, pero también me he topado con personas que compran bastantes tabacos y, como yo, no temen aventurarse a probar algo nuevo. Precisamente en este tema he descubierto que por una u otra razón, muchos cigarros no tienen una calidad estética suficiente como para ser llamados “Primeros”, y se les llama “Segundos”. Muchos fanáticos del tabaco inmediatamente le huyen a estos Segundos, a veces llamados Excedentes, Errores, etc. Pero esto puede ser un gran error, pues los Segundos son una gran oportunidad para fumar cigarros de primera clase a precios de clase turista.

Cuando se producen cigarros, cada uno es inspeccionado para asegurarse que la calidad sea estéticamente perfecta y la construcción carezca de errores. Cualquier defecto, no importa cuán minúscula sea, puede causar que un cigarro sea puesto aparte del grupo, incluso si se trata de un tema cosmético. Mientras que los que “pasan la prueba” son colocados en el paquete de empaque regular, los que son puestos a un lado se llaman “segundos”, tienen la misma madurez, el mismo proceso de fermentación, todo es igual, pero terminan costando menos.

La razón más común por la que un cigarro es clasificado como segundo es su apariencia. Como sabemos, la hoja más visible en un cigarro es la capa, pues es lo que vende el cigarro, y muchos fabricantes tipo Rocky Patel, Manuel Quesada o Nick Perdomo inspeccionan cada cigarro buscando discrepancias en los colores. Tan solo si son muy claros o muy oscuros puede significar que son eliminados de la lista. Otros factores que se toman en cuenta son manchas solares o venas muy marcadas. Generalmente ninguno de estos “defectos” afecta la calidad el cigarro más allá de su apariencia, e incluso los ojos menos entrenados no notan estas diferencias, pero quienes revisan diariamente los puros no toleran estas ligeras inconsistencias, y así es como nacen los “segundos”.

En otros casos, los segundos son llamados “errores”. Los cigarros son hechos a mano, hechos por personas, así que los errores suelen ocurrir. Puede que el cigarro haya sido torcido muy grueso, cortado mucho o combinado con el tabaco equivocado, por lo que en vez de botar un buen cigarro, el fabricante se pone creativo y busca venderlo de otra manera y, muchas veces, a un precio mucho menor, logrando alguna ganancia de lo que podría haber sido una pérdida.

Por último están los excedentes; cuando se producen millones de tabacos a mano cada año, es común que se sobreproduzca en algún punto. Cuando esto sucede vemos las liquidaciones de cigarros excedentes. Los excedentes no son errores ni segundos, son simplemente cigarros producidos en exceso y vendidos a precios mucho menores. Incluso las mejores líneas de cigarros pueden sufrir esta situación, y al igual que los segundos, estos cigarros son joyas sin anilla.

La moraleja de la historia: no rechaces un cigarro de una tienda solo porque ha sido marcado como segundo. Puede ser una manera perfecta de probar los mejores puros a $1 o $2 cada uno.

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