Whisky: GlenAllachie 12

GlenAllachie es una marca relativamente joven, pues la destilería fue fundada apenas en 1967 y aunque desde ese momento ha abierto y cerrado varias veces, al igual que las demás, pues apenas si tiene un poco más de 50 años en el mercado. No obstante, fue hace poco que comenzó a hacer single malt. Hasta 2005 fue parte del grupo de Pernod Ricard, produciendo bases y whisky de grano para sus blends.

El GlenAllachie 12 es el más joven de la marca, añejado durante 12 años en una combinación de barricas bien variada, incluyendo ex-bourbon de 1er y 2do uso, barrica virgen, ex-Pedro Ximénez y ex-jerez. El producto no pasa por filtrado en frío, lleva color natural y es embotellado a 46% de alcohol.

Sus colores son considerablemente oscuros, especialmente al ser comparado con otros whiskies de edades similares e incluso superiores. La diferencia principal con los más claros es que es de la región de Speyside, pero no mucho más. Tiene notas muy agradables en nariz, que incluyen cedro, coco, melón, cardamomo, cereales un toque avinado y de cerezas y algodón de azúcar. Ciertamente es intenso.

En boca es más «oscuro» o de sabores que identifico como productos más oscuros, incluyendo chocolate, pasas, canela, ciruelas, pero también notas de albaricoque enlatado, vino viejo y caramelo. El retrogusto incluye cuero, chocolate y pimienta blanca.

El GlenAllachie 12 es solamente el whisky más joven de esta destilería, pero está muy lejos de ser sencillo y básico. La variedad de barricas, color natural, 46% de alcohol y complejidad de los sabores hacen de él una joya en bruto, que hay que disfrutar cada vez que se pueda. Uno de los grandes descubrimientos para mí este año.

Ficha Técnica:
Fabricante: GlenAllachie Distillery
Nombre del Whisky: 12 Year Old
Marca: GlenAllachie
Origen: Escocia (Speyside)
Edad: 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 91

Puros de Indias 1492 – Épico (Toro)

Finalmente tuve la oportunidad de probar nuevamente uno de estos tabacos colombianos que me enviaron desde la hermana república. Los recibí en mayo y los dejé tranquilamente en el humidor y luego fueron llegando otros y, aunque no es que se me olvidaron, había una larga cola por delante y eventualmente por detrás también. Pero el hecho es que este cigarro llegó gracias a Cigar Chicote, otro hermano de la hoja que he hecho gracias a esta afición y quien me ha facilitado varios ejemplares del buen tabaco colombiano. En la ocasión de Puros de Indias, es una marca proveniente de Cartagena y en realidad no parece haber mucha información al respecto, más allá del video publicado por Cigar Chicote en el que el dueño de la marca parece hablar mucho sobre cómo se hizo pero no menciona años, pero sí logré entender que Puros de Indias 1492 nace de las cenizas de una marca llamada Caney y que fue en 2022 cuando finalmente sale esta marca al mercado. Pero la realidad es que si quieren saber más de esta marca o cualquier otra marca colombiana, la información que da Cigar Chicote será muchísimo más valiosa y abundante que lo que yo pueda describir en tres líneas.

Lo que sí te puedo decir es de este cigarro y que en realidad hay muy poco que me haga pensar que es un tabaco colombiano, principalmente por lo bien construido que se ve. Sin embargo, no quiero que suene que estoy menospreciando la mano de obra colombiana, pero hacia donde voy con este comentario es que la capa se ve muy lisa, aunque se ve que tiene varias venas y es uniforme. Investigo un poco con la información que me envió Cigar Chicote y me encuentro con que este Épico lleva una capa San Andrés mexicana y un capote dominicano, mientras que la tripa es dominicana y Cubita colombiana. Esta capa mexicana tiene aromas típicos a tierra y pimienta, pero también una nota muy presente de granos de café, mientras que en el pie se sienten notas de paja y madera. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da notas de madera, cuero viejo y una nota suave de cardamomo.

El tiro del Épico es una maravilla, con una firmeza marcada que simplemente mantiene la fumada en línea, pues el humo es abundante y los sabores a chocolate y madera son muy intensos desde el inicio, aunque al cabo de las 5-7 primeras caladas, ese sabor de chocolate reduce bastante su intensidad. El resto del tercio me da notas florales y cítricas, con un fondo de pimienta, que si bien está presente en el retrogusto, no es el principal. De hecho, el retrogusto no tiene fuertes notas, solo cuero y pimienta, pero la intensidad general de los sabores en el paladar la puedo colocar en media-alta, con una fortaleza media. Es en a transición con el segundo tercio cuando estos sabores de chocolate que fueron parte principal de las primeras caladas regresan con esa intensidad original y hacen del Épico una nueva aventura. La ceniza se sostiene de maravilla y fue solo por actuación mía que finalmente se deja caer.

En el segundo tercio hay más chocolate, o al menos más que en el primero, y con esa transición que tuvo no podía ser de otra manera. La pimienta no llega a ser uno de los sabores principales, pero siempre está presente y su unión con el chocolate hace del Épico una buena combinación. Otros sabores a madera en distintos matices son la parte central de los sabores secundarios, mientras que esos sabores cítricos y florales del primer tercio no parecen existir en el segundo. La intensidad se coloca en media, al igual que la fortaleza, y aunque el cigarro sigue quemando constante, el anillo de combustión varía un poco y, aunque no requiere retoques, sí le tengo que prestar atención especial para cuidar que no se vaya.

En el último tercio el Épico se suaviza bastante, pero la verdad es que me tomó un buen rato llegar hasta este punto y es uno de los detalles que más puedo sacar a relucir de esta fumada y es que si estás apurado, este no es el cigarro que debes encender. El último tercio es, afortunadamente más suave y el hecho que tengo más de una hora y 40 minutos fumando, en cierto modo se agradece esa suavidad. Los sabores son de tierra, madera y pimienta, esta última en menor instancia, pero sin la participación del chocolate, pero sí algunos matices esporádicos de café. Manteniendo esta tendencia y con abundante humo, el Épico finaliza cuando marco dos horas y 10 minutos de fumada.

Hace mucho tiempo alguien me preguntó cómo sería el mundo del tabaco si levantaran el embargo a Cuba y recuerdo que es un tema que he conversado con mucha gente, porque si bien muchos lo ven como un tema idealista de que más personas podrán probar el tabaco cubano y que éste bajará de precio, siendo realistas el habano seguirá siendo tan complicado de conseguir como lo es hoy en día. Pero algo que sí será interesante va a ser la mezcla de cigarros que usen tabaco cubano con tabaco de otros orígenes. Una variación de eso es esta mezcla de tabaco colombiano con otros orígenes, pero vendido desde una marca colombiana, pues el tabaco colombiano ya existe en productos hechos en Nicaragua y RD. Quizá el alejarse de un puro colombiano y mezclar hojas de otros países sea la fórmula del éxito, o al menos puedo decir que lo ha sido para Puros de Indias. La combinación es muy buena y aunque no es un tabaco esencialmente colombiano, la marca lo es y la oportunidad es muy buena.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Puros de Indias 1492
Modelo: Épico
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Colombia
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana, Colombia (Cubita)
Precio: N/D
Puntuación: 89

Whisky: GlenDronach 12

Entre los fanáticos del whisky de malta existe un término para describir algunos productos, llamado Sherry Bomb, que cuando traducido, realmente no tiene el mismo punch. Pero el término se refiere a whiskies que son añejados exclusivamente o mayoritariamente en barricas ex-jerez y que sus cualidades se relacionan muy directamente a este tipo de barrica.

Al igual que pasa con muchas marcas escocesas que comienzan con Glen, ésta palabra identifica la zona o alguna ubicación cercana. El caso de GlenDronach lo identifica como el Valle de las Moras. El GlenDronach 12 es el más básico de la marca y es un whisky añejado en barricas ex-jerez y ex-Pedro Ximénez, embotellado al 43% de alcohol.

A lo mejor he probado otros sherry bombs en el pasado y estoy seguro que no han pasado desapercibidos, pero creo que esta es la primera vez que pruebo uno con conocimiento de lo que es, o al menos de ese concepto. Precisamente, en nariz este GlenDronach 12 es impresionante y distinto, con fuertes notas de pasas, melón, azúcar morena, uvas, ciruelas y muchas notas propias del jerez. No son aromas especialmente fuertes, pero están todos ahí.

La mejor manera de explicar las sensaciones del GlenDronach en el paladar es como una explosión en cámara lenta. En primera instancia se sienten los sabores muy sutiles, apenas logrando identificar algo floral, pero al cabo de unos segundos comienzan a aflorar más y más sabores, sobre todo los relacionados con el jerez, como jengibre, flores rojas, tabaco, melón, chocolate, pasas, ciruelas, azúcar morena, manzana, vainilla y almendras. Por la influencia del Pedro Ximénez también hay notas dulces y de pasas, pero incluso con todo eso, se siente ligero en el paladar. En el retrogusto identifico cardamomo, nuez moscada y jengibre.

El GlenDronach prometía bastante y apenas lo vi en la tienda lo compré. Luego vino el arrepentimiento porque tengo como 10 botellas que aún no he abierto, pero hice el «sacrificio» y abrí ésta antes que las demás. El resultado es un whisky extraordinario, muy fuerte de esas notas de jerez y lo que bien puede ser un sherry bomb si lo quieren llamar así. Lo mejor es que su precio difícilmente supera los $60 y esta calidad a ese precio me gusta mucho más. Es más complejo que otros single malt de 12 años, pero quizá esa influencia de dos barricas tenga mucho que ver.

Ficha Técnica:
Fabricante: GlenDronach Distillery
Nombre del Whisky: 12 Year Old
Marca: GlenDronach
Origen: Escocia (Highland)
Edad: 12 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 92

AJ Fernandez – Bellas Artes Maduro (Robusto)

Fumé y reseñé el Bellas Artes Maduro en julio de 2020, pero en vitola toro. En esa época me pareció decente pero le faltaban las típicas notas picantes que caracterizan a la mayoría de los cigarros de AJ Fernandez, y por ello falto de complejidad también. Sin embargo, desde entonces lo he disfrutado bastante, pues compré 5-packs de distintas vitolas en un par de ocasiones y se volvió un cigarro que siempre tenía a la mano, que no es muy fuerte pero tiene sabores agradables. El último de un 5-pack de robustos es el que decidí fumar para esta reseña.

Curiosamente, el Bellas Artes Maduro no tiene casi nada en común con su versión natural, salvo el nombre y la marca, claro. El Maduro lleva tripa nicaragüense, capote San Andrés mexicano y capa Matafina brasileña. La capa tiene aromas intensos a establo, al punto que casi llego a su aroma principal de bosta, mientras que en el pie se aprecian nuevamente notas de establo, pero también un toque de chocolate, y finalmente en la calada en frío hay paja, almendras y esa misma nota de chocolate, que es algo que esperar en un tabaco de capa madura. Confirmo que no hay pimienta, pero tampoco la esperaba.

Comienza suave, o al menos dentro de los parámetros de AJF, es suave. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media-baja, sabores de paja y nueces, con un retrogusto muy intenso de pimienta y es ahí en donde la diferencia principal parece estar. A lo largo de este tercio aparece un sabor de chocolate que, aunque no tiene la intensidad principal, es muy insistente y pareciera formar parte de casi todas las caladas. El humo es oleoso y se siente que perdura largo rato en el paladar, lo que hace que ese sabor de chocolate perdure más tiempo. Los sabores no son precisamente los típicos de un maduro, pero más como los de cigarros que tienen hojas de San Andrés, por lo que pareciera que el capote lleva mayor dominancia en los sabores.

En el segundo tercio tenemos sabores de cuero y café en granos, que acompañan a ese sabor oleoso y casi untuoso de chocolate, pero también la inclusión de esos sabores que sí son más típicos de un maduro, como pasas y anís. La pimienta es menos intensa en este tercio, pero la adición de otros sabores le dan esa complejidad de la que parecía carecer en la vitola toro. El sabor de café pareciera desvanecerse y creo que es el sacrificio de este tercio ante la entrada de otros sabores, pero es curioso como con la aparente reducción de la pimienta, la fortaleza aumenta a media, manteniendo la intensidad en media-alta. La quemada también parece sufrir un poco en este tercio, pero son más los pros que los contras de la experiencia, al menos en esta sección.

En el último tercio son los sabores de cuero los que toman casi la delantera, o al menos se intensifican bastante, junto con anís y la pimienta sigue en su descenso, pero también ese sabor de café que parecía haber desaparecido en el segundo tercio, se aparece de nuevo. Los sabores de chocolate son ricos y abundantes, seguidos de cuero, y hay notas suaves de ese anís que mencioné, café y pasas. Sin embargo, los sabores se sienten más separados en este tercio y, por tanto, menos complejo. La fortaleza es media, con intensidad media, o al menos comenzó media-alta y se fue ubicando en media hacia el momento que lo dejé a un lado. Afortunadamente quemó bien, así que quedó claro que es parte de la receta.

Lo he dicho antes y lo confirmo. Es impresionante cómo cambia una liga de una vitola a la siguiente, independiente del origen. Pero en papel no parece haber una gran diferencia entre este robusto 5½ X 52 y el toro 6 x 54 que fumé originalmente, pero las experiencias son absolutamente distintas. En la fumada original carece de pimienta y de las complejidades de un maduro, mientras que en robusto tiene pimienta y, aunque la complejidad es aparentemente menor, fue una gran experiencia. No es un cigarro precisamente para quienes prefieran maduros, sino que es más general, pero mientras que la vitola toro se vuelve un buen ejemplo de un cigarro de AJF sin pimienta, en robusto tienes esa complejidad y esa pimienta. También lo llegué a tener en short churchill 6 x 48, pero me quedará volver a adquirirlo para compartir esa reseña.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Bellas Artes Maduro
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Brasil (Mata Fina)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua (Estelí)
Precio: $9,00
Puntuación: 87

Montecristo – No. 1

Si alguien me hubiese preguntado hace un año, cuál es la marca de habanos que más curiosidad te causa, creo que fácilmente hubiera escogido Montecristo. La similitud entre casi todos sus productos es impresionante, al punto que a partir de una foto es difícil identificar cuál cigarro se está fumando. Cuando compartí imágenes con mis amigos de este cigarro que voy a fumar hoy, la cantidad de respuestas distintas que recibí fue impresionante. Pero creo que lo que más me ha llamado la atención de la marca es lo fácil que se deja descubrir; este es el 4to Montecristo distinto que pruebo en el último año, incluyendo el No. 4 el pasado octubre, el No. 5 el pasado septiembre y el Petit Edmundo el pasado enero. Ciertamente, cada uno ha sido muy distinto al anterior y por eso lo adquirí con Kukenan Tobacco cuando me lo ofrecieron, para ver qué tan diferente podía ser. Siendo un producto que existe con la marca desde antes de la revolución y con sus dimensiones de 6½ x 42, es un Lonsdale que de verdad quería probar.

Pero sí confieso que, aunque los habanos que más me gustan tienden a tener cepos pequeños, son los habanos que más temo, principalmente por esa tendencia a ser algo más apretados que los cigarros de otros orígenes. Por lo pronto, el cigarro tiene una apariencia ligeramente rústica y para quien no esté acostumbrado, puede parecer de otra vitola. Quizá porque el Lonsdale no ha sido una vitola usual de habanos, pero también porque la tendencia de muchos habanos ha apuntado últimamente a cepos de mayor tamaño, lo cual le ha quitado algo de relevancia a estas vitolas. Los aromas en esta capa son escasos, dejándome encontrar apenas notas de madera, café y paja. En el pie hay un poco más de madera, pero no mucho más de otras cosas, y finalmente en la calada en frío me encuentro con algo más apretado de lo que me gusta, pero no es realmente apretado, lo que me hace colocarle un nuevo adjetivo: firme. Los sabores en esta calada son consistentes con los anteriores de café, madera y paja.

Desde las primeras caladas los sabores de café cremoso y con notas de leche son aparentes y el largo del cigarro asegura que el humo llega frío a mi boca, lo cual me permite apreciar más esos sabores. Hay notas de madera también, pero ciertamente lo más notable es ese café, con distintos matices, pero todos relacionados con un café con leche: macchiato, cappuccino, marrón, latte y demás. A lo largo de este primer tercio, que realmente tiene unas dimensiones llamativas, se aprecian notas de cacao en polvo, incluso de ese que es malteado y en el retrogusto las notas son de paja y madera. La quemada es buena, pero no es perfecta y no tanto por un tema de tiro, que va muy bien, sino más de aro de combustión. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja.

En el segundo tercio aparece una nota ligeramente cítrica que fue algo inesperada, pero el sabor predominante sigue siendo café en esas distintas variaciones lácteas. Sin embargo, en el segundo tercio esos sabores de chocolate en polvo se sienten más ricos, más abundantes, pero no más intensos o al menos no a un punto que puedan superar los sabores de café que el No. 1 tiene en esta sección. La quemada mejora en el aro y el tiro es fenomenal, incluso siendo firme para un cigarro con este cepo. La ceniza no se sostiene mucho, pero con este cepo sería un milagro si lo hiciera, aunque no me ha caído encima en ninguna ocasión. Hay momentos en que el tiro se hace más firme, pero con algo de presión de los labios logro mejorarla, por lo que no es un tema de construcción sino más bien de corte. La fortaleza llega a media, con una intensidad similar, pero ligeramente por encima.

En el último tercio hay algunos problemas, sobre todo de tiro, por lo que comenzándolo le doy un corte adicional que no los resuelve, pero mejora un poco. Los sabores siguen evolucionando y eso se aprecia en un cigarro de estas dimensiones, incluso si el tiro no es el mejor. Pero sí puedo destacar que la combustión ha sido buena y hay un par de ocasiones en donde se ha bajado mucho la llama, pero ha sido porque lo dejo en el cenicero y me pongo a hablar. Pero al volver a él, con un ligero retoque, ya toma nuevamente su fuego. Los sabores de chocolate pierden esa nota rica que tenían en el segundo tercio y se mantienen como simplemente un aroma, como si olieras un empaque de chocolate en polvo, pero el café sigue siendo el dominante, mientras que este último tercio ha traído consigo notas algo picantes, que no son aromáticas sino ese picor en la lengua. Me toma casi dos horas fumar este No. 1 y es un cigarro que con gusto repetiría.

Pero es un cigarro delicado, como muchos habanos o incluso muchos cigarros de otros orígenes. Hay cigarros que los puedes tener en distintos humidores, llevarlos a la playa, subir a la montaña, cambiar de presión, humedad y ambiente, y siempre van a encender bien. Pero hay otros cigarros que necesitan condiciones más estables para fumar. Si los llevas a la playa, el cambio de presión los afecta; si los sacas de su humidor y los enciendes en un lugar con mayor humedad, se aprietan; si los tienes en el cigar caddy durante más de 3 horas no fuman bien, y así. Kukenan me dio dos ejemplares de este No. 1 y el primero que fumé tuvo un tiro muy apretado, al punto que a la mitad consideré dejarlo, precisamente porque había cambiado de ambiente un par de veces. El que fumé para la reseña estuvo mucho más estable y fumó muy bien, salvo esos detalles de tiro firme que son normales. Precisamente, cuando fuma bien, un habano es excelente.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Montecristo
Modelo: No. 1
Dimensiones: 6½ x 42
Tamaño: Cervantes (Lonsdale)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $29,00
Puntuación: 91

Ron: Barrica 40

El ron Barrica 40 es el más joven de la línea Barrica, creada por Central de Licores Unidos de Venezuela C.A. (Celiveca). Sus otros productos que he reseñado son el Barrica 80 y el Barrica 120 Don Sulbarán. Al igual que en sus otros productos, Barrica identifica la edad máxima de sus rones en términos de meses y no años, aunque cumpliendo con el mínimo requerido de 2 años o, en nomenclatura de la marca, 24 meses. Por tanto, este Barrica 40 tiene una edad máxima de 3⅓ años.

Es un ron hecho a partir de melaza y destilado por columnas, como la gran mayoría de los rones venezolanos. Sin embargo, quizá el factor más diferenciador del ron es su botella en forma de barril. El ron tiene el sello de la DOC y, a diferencia de otros productos venezolanos, lo destaca en el frente de la botella y no en la etiqueta trasera. También destaca el nombre Don Sulbarán, que si bien es parte del nombre del Barrica 120, se ha convertido en un lema de la marca y no tanto el nombre de un producto. Don Sulbarán es el espíritu indomable y las ganas de trabajar y producir y seguir adelante.

Es embotellado a 40% de alcohol.

Algo que sorprende del Barrica 40 es lo amarillo que es, con notas que tienden más hacia los colores dorados y claros, que si bien es de esperar en un ron con esta juventud, hay muchos otros rones que parecen inclinarse hacia ser más oscuros. En nariz tiene las típicas notas de vainilla y caramelo, nueces, canela y nuez moscada, con notas más suaves de ciruelas. Pero tiene un golpe alcohólico notable, lo cual destaca un toque cítrico y una sensación de ron joven, sin duda.

En boca ese golpe alcohólico tiene bastante protagonismo también, por lo mismo el ron es considerablemente seco, pero al poco rato se sienten notas dulces de melaza, vainilla, orejones de durazno y notas ligeramente amaderadas. El retrogusto es de nuez moscada y azúcar morena o papelón o alguna variedad de ello.

El Barrica 40 es un ron joven, hecho con coctelería como meta. Sería injusto tomarlo solo y esperar una gran experiencia, precisamente porque tiene una juventud y un sabor seco que no lo hacen tan apetecible para disfrutar así. Lo he probado en cócteles y los sabores de vainilla y nuez moscada son los que salen a relucir, por lo que lo recomendaría para cócteles más aromáticos que dulces, pero por $14 es una buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: Celiveca
Nombre del Ron: 40
Marca: Barrica
Origen: Venezuela
Edad: 24 a 40 meses
Precio: $14 (en Venezuela)
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84