Entre los fanáticos del whisky de malta existe un término para describir algunos productos, llamado Sherry Bomb, que cuando traducido, realmente no tiene el mismo punch. Pero el término se refiere a whiskies que son añejados exclusivamente o mayoritariamente en barricas ex-jerez y que sus cualidades se relacionan muy directamente a este tipo de barrica.
Al igual que pasa con muchas marcas escocesas que comienzan con Glen, ésta palabra identifica la zona o alguna ubicación cercana. El caso de GlenDronach lo identifica como el Valle de las Moras. El GlenDronach 12 es el más básico de la marca y es un whisky añejado en barricas ex-jerez y ex-Pedro Ximénez, embotellado al 43% de alcohol.
A lo mejor he probado otros sherry bombs en el pasado y estoy seguro que no han pasado desapercibidos, pero creo que esta es la primera vez que pruebo uno con conocimiento de lo que es, o al menos de ese concepto. Precisamente, en nariz este GlenDronach 12 es impresionante y distinto, con fuertes notas de pasas, melón, azúcar morena, uvas, ciruelas y muchas notas propias del jerez. No son aromas especialmente fuertes, pero están todos ahí.
La mejor manera de explicar las sensaciones del GlenDronach en el paladar es como una explosión en cámara lenta. En primera instancia se sienten los sabores muy sutiles, apenas logrando identificar algo floral, pero al cabo de unos segundos comienzan a aflorar más y más sabores, sobre todo los relacionados con el jerez, como jengibre, flores rojas, tabaco, melón, chocolate, pasas, ciruelas, azúcar morena, manzana, vainilla y almendras. Por la influencia del Pedro Ximénez también hay notas dulces y de pasas, pero incluso con todo eso, se siente ligero en el paladar. En el retrogusto identifico cardamomo, nuez moscada y jengibre.
El GlenDronach prometía bastante y apenas lo vi en la tienda lo compré. Luego vino el arrepentimiento porque tengo como 10 botellas que aún no he abierto, pero hice el «sacrificio» y abrí ésta antes que las demás. El resultado es un whisky extraordinario, muy fuerte de esas notas de jerez y lo que bien puede ser un sherry bomb si lo quieren llamar así. Lo mejor es que su precio difícilmente supera los $60 y esta calidad a ese precio me gusta mucho más. Es más complejo que otros single malt de 12 años, pero quizá esa influencia de dos barricas tenga mucho que ver.
Ficha Técnica: Fabricante: GlenDronach Distillery Nombre del Whisky: 12 Year Old Marca: GlenDronach Origen: Escocia (Highland) Edad: 12 años Precio: $55 Densidad alcohólica: 43% Puntuación: 92
Fumé y reseñé el Bellas Artes Maduro en julio de 2020, pero en vitola toro. En esa época me pareció decente pero le faltaban las típicas notas picantes que caracterizan a la mayoría de los cigarros de AJ Fernandez, y por ello falto de complejidad también. Sin embargo, desde entonces lo he disfrutado bastante, pues compré 5-packs de distintas vitolas en un par de ocasiones y se volvió un cigarro que siempre tenía a la mano, que no es muy fuerte pero tiene sabores agradables. El último de un 5-pack de robustos es el que decidí fumar para esta reseña.
Curiosamente, el Bellas Artes Maduro no tiene casi nada en común con su versión natural, salvo el nombre y la marca, claro. El Maduro lleva tripa nicaragüense, capote San Andrés mexicano y capa Matafina brasileña. La capa tiene aromas intensos a establo, al punto que casi llego a su aroma principal de bosta, mientras que en el pie se aprecian nuevamente notas de establo, pero también un toque de chocolate, y finalmente en la calada en frío hay paja, almendras y esa misma nota de chocolate, que es algo que esperar en un tabaco de capa madura. Confirmo que no hay pimienta, pero tampoco la esperaba.
Comienza suave, o al menos dentro de los parámetros de AJF, es suave. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media-baja, sabores de paja y nueces, con un retrogusto muy intenso de pimienta y es ahí en donde la diferencia principal parece estar. A lo largo de este tercio aparece un sabor de chocolate que, aunque no tiene la intensidad principal, es muy insistente y pareciera formar parte de casi todas las caladas. El humo es oleoso y se siente que perdura largo rato en el paladar, lo que hace que ese sabor de chocolate perdure más tiempo. Los sabores no son precisamente los típicos de un maduro, pero más como los de cigarros que tienen hojas de San Andrés, por lo que pareciera que el capote lleva mayor dominancia en los sabores.
En el segundo tercio tenemos sabores de cuero y café en granos, que acompañan a ese sabor oleoso y casi untuoso de chocolate, pero también la inclusión de esos sabores que sí son más típicos de un maduro, como pasas y anís. La pimienta es menos intensa en este tercio, pero la adición de otros sabores le dan esa complejidad de la que parecía carecer en la vitola toro. El sabor de café pareciera desvanecerse y creo que es el sacrificio de este tercio ante la entrada de otros sabores, pero es curioso como con la aparente reducción de la pimienta, la fortaleza aumenta a media, manteniendo la intensidad en media-alta. La quemada también parece sufrir un poco en este tercio, pero son más los pros que los contras de la experiencia, al menos en esta sección.
En el último tercio son los sabores de cuero los que toman casi la delantera, o al menos se intensifican bastante, junto con anís y la pimienta sigue en su descenso, pero también ese sabor de café que parecía haber desaparecido en el segundo tercio, se aparece de nuevo. Los sabores de chocolate son ricos y abundantes, seguidos de cuero, y hay notas suaves de ese anís que mencioné, café y pasas. Sin embargo, los sabores se sienten más separados en este tercio y, por tanto, menos complejo. La fortaleza es media, con intensidad media, o al menos comenzó media-alta y se fue ubicando en media hacia el momento que lo dejé a un lado. Afortunadamente quemó bien, así que quedó claro que es parte de la receta.
Lo he dicho antes y lo confirmo. Es impresionante cómo cambia una liga de una vitola a la siguiente, independiente del origen. Pero en papel no parece haber una gran diferencia entre este robusto 5½ X 52 y el toro 6 x 54 que fumé originalmente, pero las experiencias son absolutamente distintas. En la fumada original carece de pimienta y de las complejidades de un maduro, mientras que en robusto tiene pimienta y, aunque la complejidad es aparentemente menor, fue una gran experiencia. No es un cigarro precisamente para quienes prefieran maduros, sino que es más general, pero mientras que la vitola toro se vuelve un buen ejemplo de un cigarro de AJF sin pimienta, en robusto tienes esa complejidad y esa pimienta. También lo llegué a tener en short churchill 6 x 48, pero me quedará volver a adquirirlo para compartir esa reseña.
Ficha Técnica: Fabricante: AJ Fernandez Marca: AJ Fernandez Modelo: Bellas Artes Maduro Dimensiones: 5½ x 52 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: Brasil (Mata Fina) Capote: México (San Andrés) Tripa: Nicaragua (Estelí) Precio: $9,00 Puntuación: 87
Si alguien me hubiese preguntado hace un año, cuál es la marca de habanos que más curiosidad te causa, creo que fácilmente hubiera escogido Montecristo. La similitud entre casi todos sus productos es impresionante, al punto que a partir de una foto es difícil identificar cuál cigarro se está fumando. Cuando compartí imágenes con mis amigos de este cigarro que voy a fumar hoy, la cantidad de respuestas distintas que recibí fue impresionante. Pero creo que lo que más me ha llamado la atención de la marca es lo fácil que se deja descubrir; este es el 4to Montecristo distinto que pruebo en el último año, incluyendo el No. 4 el pasado octubre, el No. 5 el pasado septiembre y el Petit Edmundo el pasado enero. Ciertamente, cada uno ha sido muy distinto al anterior y por eso lo adquirí con Kukenan Tobacco cuando me lo ofrecieron, para ver qué tan diferente podía ser. Siendo un producto que existe con la marca desde antes de la revolución y con sus dimensiones de 6½ x 42, es un Lonsdale que de verdad quería probar.
Pero sí confieso que, aunque los habanos que más me gustan tienden a tener cepos pequeños, son los habanos que más temo, principalmente por esa tendencia a ser algo más apretados que los cigarros de otros orígenes. Por lo pronto, el cigarro tiene una apariencia ligeramente rústica y para quien no esté acostumbrado, puede parecer de otra vitola. Quizá porque el Lonsdale no ha sido una vitola usual de habanos, pero también porque la tendencia de muchos habanos ha apuntado últimamente a cepos de mayor tamaño, lo cual le ha quitado algo de relevancia a estas vitolas. Los aromas en esta capa son escasos, dejándome encontrar apenas notas de madera, café y paja. En el pie hay un poco más de madera, pero no mucho más de otras cosas, y finalmente en la calada en frío me encuentro con algo más apretado de lo que me gusta, pero no es realmente apretado, lo que me hace colocarle un nuevo adjetivo: firme. Los sabores en esta calada son consistentes con los anteriores de café, madera y paja.
Desde las primeras caladas los sabores de café cremoso y con notas de leche son aparentes y el largo del cigarro asegura que el humo llega frío a mi boca, lo cual me permite apreciar más esos sabores. Hay notas de madera también, pero ciertamente lo más notable es ese café, con distintos matices, pero todos relacionados con un café con leche: macchiato, cappuccino, marrón, latte y demás. A lo largo de este primer tercio, que realmente tiene unas dimensiones llamativas, se aprecian notas de cacao en polvo, incluso de ese que es malteado y en el retrogusto las notas son de paja y madera. La quemada es buena, pero no es perfecta y no tanto por un tema de tiro, que va muy bien, sino más de aro de combustión. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja.
En el segundo tercio aparece una nota ligeramente cítrica que fue algo inesperada, pero el sabor predominante sigue siendo café en esas distintas variaciones lácteas. Sin embargo, en el segundo tercio esos sabores de chocolate en polvo se sienten más ricos, más abundantes, pero no más intensos o al menos no a un punto que puedan superar los sabores de café que el No. 1 tiene en esta sección. La quemada mejora en el aro y el tiro es fenomenal, incluso siendo firme para un cigarro con este cepo. La ceniza no se sostiene mucho, pero con este cepo sería un milagro si lo hiciera, aunque no me ha caído encima en ninguna ocasión. Hay momentos en que el tiro se hace más firme, pero con algo de presión de los labios logro mejorarla, por lo que no es un tema de construcción sino más bien de corte. La fortaleza llega a media, con una intensidad similar, pero ligeramente por encima.
En el último tercio hay algunos problemas, sobre todo de tiro, por lo que comenzándolo le doy un corte adicional que no los resuelve, pero mejora un poco. Los sabores siguen evolucionando y eso se aprecia en un cigarro de estas dimensiones, incluso si el tiro no es el mejor. Pero sí puedo destacar que la combustión ha sido buena y hay un par de ocasiones en donde se ha bajado mucho la llama, pero ha sido porque lo dejo en el cenicero y me pongo a hablar. Pero al volver a él, con un ligero retoque, ya toma nuevamente su fuego. Los sabores de chocolate pierden esa nota rica que tenían en el segundo tercio y se mantienen como simplemente un aroma, como si olieras un empaque de chocolate en polvo, pero el café sigue siendo el dominante, mientras que este último tercio ha traído consigo notas algo picantes, que no son aromáticas sino ese picor en la lengua. Me toma casi dos horas fumar este No. 1 y es un cigarro que con gusto repetiría.
Pero es un cigarro delicado, como muchos habanos o incluso muchos cigarros de otros orígenes. Hay cigarros que los puedes tener en distintos humidores, llevarlos a la playa, subir a la montaña, cambiar de presión, humedad y ambiente, y siempre van a encender bien. Pero hay otros cigarros que necesitan condiciones más estables para fumar. Si los llevas a la playa, el cambio de presión los afecta; si los sacas de su humidor y los enciendes en un lugar con mayor humedad, se aprietan; si los tienes en el cigar caddy durante más de 3 horas no fuman bien, y así. Kukenan me dio dos ejemplares de este No. 1 y el primero que fumé tuvo un tiro muy apretado, al punto que a la mitad consideré dejarlo, precisamente porque había cambiado de ambiente un par de veces. El que fumé para la reseña estuvo mucho más estable y fumó muy bien, salvo esos detalles de tiro firme que son normales. Precisamente, cuando fuma bien, un habano es excelente.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Montecristo Modelo: No. 1 Dimensiones: 6½ x 42 Tamaño: Cervantes (Lonsdale) Origen: Cuba Capa: Cuba Capote: Cuba Tripa: Cuba Precio: $29,00 Puntuación: 91
El ron Barrica 40 es el más joven de la línea Barrica, creada por Central de Licores Unidos de Venezuela C.A. (Celiveca). Sus otros productos que he reseñado son el Barrica 80 y el Barrica 120 Don Sulbarán. Al igual que en sus otros productos, Barrica identifica la edad máxima de sus rones en términos de meses y no años, aunque cumpliendo con el mínimo requerido de 2 años o, en nomenclatura de la marca, 24 meses. Por tanto, este Barrica 40 tiene una edad máxima de 3⅓ años.
Es un ron hecho a partir de melaza y destilado por columnas, como la gran mayoría de los rones venezolanos. Sin embargo, quizá el factor más diferenciador del ron es su botella en forma de barril. El ron tiene el sello de la DOC y, a diferencia de otros productos venezolanos, lo destaca en el frente de la botella y no en la etiqueta trasera. También destaca el nombre Don Sulbarán, que si bien es parte del nombre del Barrica 120, se ha convertido en un lema de la marca y no tanto el nombre de un producto. Don Sulbarán es el espíritu indomable y las ganas de trabajar y producir y seguir adelante.
Es embotellado a 40% de alcohol.
Algo que sorprende del Barrica 40 es lo amarillo que es, con notas que tienden más hacia los colores dorados y claros, que si bien es de esperar en un ron con esta juventud, hay muchos otros rones que parecen inclinarse hacia ser más oscuros. En nariz tiene las típicas notas de vainilla y caramelo, nueces, canela y nuez moscada, con notas más suaves de ciruelas. Pero tiene un golpe alcohólico notable, lo cual destaca un toque cítrico y una sensación de ron joven, sin duda.
En boca ese golpe alcohólico tiene bastante protagonismo también, por lo mismo el ron es considerablemente seco, pero al poco rato se sienten notas dulces de melaza, vainilla, orejones de durazno y notas ligeramente amaderadas. El retrogusto es de nuez moscada y azúcar morena o papelón o alguna variedad de ello.
El Barrica 40 es un ron joven, hecho con coctelería como meta. Sería injusto tomarlo solo y esperar una gran experiencia, precisamente porque tiene una juventud y un sabor seco que no lo hacen tan apetecible para disfrutar así. Lo he probado en cócteles y los sabores de vainilla y nuez moscada son los que salen a relucir, por lo que lo recomendaría para cócteles más aromáticos que dulces, pero por $14 es una buena opción.
Ficha Técnica: Fabricante: Celiveca Nombre del Ron: 40 Marca: Barrica Origen: Venezuela Edad: 24 a 40 meses Precio: $14 (en Venezuela) Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 84
Siempre descubriendo productos y marcas nuevas, De Los Reyes Cigars es en realidad una marca cuyos orígenes se remontan a la relación con el tabaco desde hace más de 160 años. La marca fue fundada en 1995 y en 2016 lanzaron la serie Saga Short Tales, que debería alcanzar los 10 productos distintos, en blends y vitolas, pero también en empaque de las cajas. En el caso del que voy a fumar hoy, se llama Tomo VII Navarrete, y destaca a la ciudad de Navarrete en República Dominicana, que básicamente fue creada alrededor de una finca donde primero se cultivó la variedad llamada Piloto Cubano. Los cigarros de la serie comenzaron fuerte, con los primeros 6 lanzados entre 2016 y 2018, pero no fue sino hasta 2021 que lanzaron el séptimo que es el que voy a probar hoy, disponible únicamente en una vitola robusto box pressed de 5 x 52 con capa Habano nicaragüense sobre capote San Vicente dominicano y tripa Criollo 98, HVA y Piloto Cubano, todos dominicanos.
Este cigarro lo compré en República Dominicana el pasado diciembre, principalmente porque la anilla siempre me había llamado la atención. Lo que se lee en la palabra Saga es huego, con el tabaco actuando como fondo, aunque son solamente este Tomo VII y el anterior que tienen eso. Los tomos I-V tienen la anilla sin huecos. La capa, para ser algo tan usual y usado como es la Habano, se ve bastante accidentada. Una parte puede ser el detalle que saca la cámara que uso, pero es notablemente imperfecta, con una multitud de venas y muy poco brillo. Los aromas son de tierra húmeda, bosta, madera de cedro y una nota que va entre perfumada y jabonosa, mientras que en el pie se aprecian almendras, nibs de cacao y nuevamente cedro. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas a cedro, cuero, guayabita y almendras, con un paso de aire abundante.
Como suele ser el caso, sobre todo para mí, el box press no quema idealmente y eso hace que en el primer tercio tenga un aro de combustión muy extraño, que no mejora mucho con el paso de la fumada, sino que realmente caracteriza todo el primer tercio. Esto no parece haber afectado mucho la fumada, pues los sabores de madera de cedro son prevalentes, con notas más suaves de cuero. Entre los sabores secundarios me encuentro con nibs de cacao, tierra y nueces, con algo de pimienta y nueces en el retrogusto. La fortaleza y la intensidad se sitúan en media, pero para finales del primer tercio pareciera que la fortaleza aumenta.
La quemada en el segundo tercio mejora y los sabores siguen siendo muy decentes, con el énfasis principal en la madera y el cuero, y las notas secundarias de tierra y nueces, esta vez sin la participación del chocolate. Sí pasa que el tiro es algo abierto y en cada calada siento como me calienta la lengua por el flujo de aire caliente directo sobre ella, lo que me lleva a fumar más lento y espero que eso también corrija cualquier tema con el aro de combustión. El retrogusto es dominado por pimienta, con menor participación de las nueces que sentí en el tercio anterior. Como me sospechaba al final del tercio anterior, la fortaleza aumentó a media-alta, mientras que la intensidad se mantiene en media.
Los sabores en el último tercio son muy parecidos a los del segundo, con los mismos sabores principales de madera y cuero, y sabores secundarios que incluyen establo, tierra y pan blanco, pero esos secundarios tienen una intensidad muy baja, principalmente porque la fortaleza se siente alta y con ella una sensación de picante que abruma en algunos momentos. La quemada ha mejorado en relación al primer tercio, pero no muy notablemente y el Saga Short Tales sigue teniendo una quemada imperfecta, pero el mayor de sus problemas ha sido el tiro, que se va abriendo en cada tercio y para el final, aunque hay humo abundante en cada calada, el sabor es cada vez menor y la fortaleza sigue ascendiendo. Ciertamente no es como esperaba que la experiencia avanzara, pero luego de una hora y 5 minutos de fumada, dejo el Tomo VII del Saga Short Tales a un lado.
Normalmente veo otras reseñas del cigarro antes de hacer la mía, no tanto la parte de sabores y experiencia, sino más bien la historia del cigarro y su origen. Fue una gran sorpresa para mí descubrir que De Los Reyes Cigars, una marca de la que no había fumado nada anteriormente, tiene su propia fábrica donde hacen los productos de Patoro, Debonaire, una (de tantas) llamada Don Julio y los de Indian Motorcycle, entre otras. En cuanto al cigarro y su experiencia, sí llama la atención el nivel de detalle y concepto del empaque de este cigarro, que al igual que los demás Tomos de la Saga, la caja se trata de un libro. La experiencia no fue la mejor, principalmente porque las fumadas pueden dividirse básicamente en fortaleza e intensidad, y la intensidad siempre debe ser mayor que la fortaleza pues se refiere a los sabores. La fortaleza depende de cuánto se caliente el cigarro, la calidad del humo y cuánta nicotina se aprecie, entre otras. Cuando la fortaleza es muy alta, o más alta que la intensidad, las sensaciones nunca son buenas y eso fue lo que pasó con este cigarro. Con 6 meses en el humidor, algún cambio para bien debería haber ocurrido si es que se trataba de falta de guarda.
Ficha Técnica: Fabricante: De Los Reyes Cigars Marca: De Los Reyes Modelo: Saga Short Tales Tomo VII Navarrete Dimensiones: 5 x 52 Tamaño: Robusto Origen: República Dominicana Capa: Nicaragua (Habano) Capote: República Dominicana (San Vicente) Tripa: República Dominicana (Criollo 98, HVA, Piloto Cubano) Precio: $9,50 Puntuación: 73
Si eres de los que se confunde fácilmente con los nombres de los tabacos, esta línea de La Aurora no te va a ayudar mucho. En lo particular, me tomó un rato definirlo. Quizá un poco de historia de la línea nos ponga en contexto: En verdad no tengo claro cuándo fue que La Aurora creó su línea llamada Preferidos, pero éstos eran todos cigarros de vitola perfecto que venían en un tubo de aluminio muy llamativo y que rendían tributo a los primeros productos de la marca que nació en 1903. En 2012 lanzaron un producto más en esa línea, con capa Broadleaf. Hasta ahí todo bien, pero en 2016 crearon tres nuevos productos en la línea, con las mismas capas pero en formato parejo (no perfecto), y en tamaños toro, robusto y corona. El tema es que no le cambiaron el nombre y ahora cada vez que buscas La Aurora Preferidos, tienes que sortear productos hechos hace mucho tiempo con un formato clásico y estos más nuevos y más «normales».
No obstante, también puede pasar que esta diferencia te importa poco y se trata de un cigarro de La Aurora que no había visto antes, como me pasó cuando fui a la tienda Cabinet en Samaná y simplemente me pareció que tenía buen precio y venga. A lo largo de la capa este Preferidos Broadleaf tiene aromas de madera intensa y toques dulces, mientras que en el pie y luego de quitarle esa anilla inferior tiene notas de chocolate negro y ciruelas. Finalmente lo pico con la doble hojilla y me encuentro con aromas a tierra húmeda y toques dulces. Es todo un Broadleaf, en verdad, incluso si los productos dominicanos tienden a no ser tan fuertes.
El Preferidos Broadleaf se comporta exactamente como esperaría un Broadleaf: le cuesta un poco encender, pero produce humo abundante y sabores intensos, aunque en esta ocasión no incluyen pimienta. Los sabores son especiados, pero no picantes, incluyendo también chocolate negro, nueces, café y tierra húmeda, con un retrogusto de nueces y un toque suave de pimienta. La complejidad no se hace esperar y esos sabores se sienten en distintas intensidades, sumando una intensidad media y una fortaleza similar en este primer tercio, haciendo una ceniza de buen tamaño pero que se cae muy fácilmente cuando la acerco al cenicero y me hace pensar menos mal que fue ahí en donde cayó.
Los sabores en el segundo tercio se resumen como chocolate, café, tierra y una nota dulce especiada, con notas muy picantes muy suaves en el retrogusto, que podrían no ser pimienta o podrían ser guayabita (pimienta dulce o allspice en inglés). Mi suerte con los La Aurora parece que siempre tendrá algún detalle y quizá se nota en la imagen o yo lo noto porque lo sufrí, pero entre la ceniza y el anillo de combustión pareciera haber una hendidura y lo que ocurrió fue que la capa comenzó a abombarse justo en ese punto y llegó incluso a apagar el cigarro. Un poco de paciencia mientras le daba un retoque extenso pareció haber resuelto el tema, pero el cigarro requirió atención constante a partir de ese punto. No hay muchas transiciones en este punto, salvo una sensación más picante en boca, no solo en retrogusto, especialmente a partir de la mitad. La ceniza no se sostuvo mucho tiempo después del retoque.
En el último tercio comienzo a sentir notas suaves de frutas, como pasas y cerezas, y la fortaleza aumenta un tanto a media-alta, pero más media que alta. Los sabores de tierra también se realzan, pero ninguno se coloca como el principal, aunque quizá esa tierra lo hace en la segunda mitad de este último tercio. Luego hay algunas notas de nueces y no mucho más. La quemada es considerablemente mejor, lo que me lleva a pensar que algo había en el punto medio del cigarro que causó ese problema y nuevamente me toca con un La Aurora, pero al menos el humo es denso y los sabores algo intensos, así que el problema no perduró, afortunadamente. Me toma una hora y 50 minutos fumar este cigarro.
Mi suerte con los La Aurora ha sido variada y algunos me han tocado muy secos y otros muy húmedos y otros con algún nudo en la construcción. Sin duda en un producto hecho a mano es normal que hayan problemas como estos y es también muy posible que me suceda con cierta regularidad y simplemente lo culpe con cualquier causa interna o externa, o que se deba a que cuando fumo un La Aurora estoy predispuesto a que posiblemente me encuentre con este problema. Pero así fue esta vez. No obstante, la fumada la disfruté y el problema fue uno solo. Igualmente, un cigarro de capa Broadleaf que no sea fuerte es algo poco común, por lo que el blend debe compensar esa ausencia con sabores intensos y agradables, como fue el caso con este Preferidos Broadleaf. Solo que no me pareció tan variado.
Ficha Técnica: Fabricante: La Aurora Marca: La Aurora Modelo: 1903 Preferidos Platinum Broadleaf Dimensiones: 5¾ x 54 Tamaño: Toro Origen: República Dominicana Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: República Dominicana Tripa: República Dominicana, Nicaragua Precio: $13,50 Puntuación: 84