AJ Fernandez – Enclave (Robusto)

En este intento propio de probar el mismo cigarro en vitola distinta, me he encontrado con muchas sorpresas, y es que hay vitolas que son considerablemente distintas entre sí y tiene sentido que incluso con la misma liga, tengan sabores, intensidades y fortalezas distintos, incluso convirtiéndose en fumadas diferentes. Sin embargo, siendo escépticos, podríamos argumentar que entre un toro 6 x 52 y un robusto 5 x 52, la diferencia apenas es una pulgada de largo y ha sido esa una de las razones por las que no he hecho esta reseña, aunque adquirí un 5-pack de este robusto hace más de un año y todavía me queda un par de cigarros. Pero sin salirme demasiado del tema, este Enclave lo reseñé en toro hace un buen tiempo, en mayo de 2017. Tiene una capa Habano Rosado ecuatoriana sobre capote Camerún y tripa Piloto Cubano y Nicaragüense, de fincas de AJ Fernandez.

Aparte de la pulgada más corta, hay muy poco del Enclave que diferencie visualmente del toro, puesto que ambos tienen el mismo cepo. Sigue teniendo el pie cubierto y desprendiendo aromas de café, nueces y crema pastelera en la capa, con notas de nueces, chocolate y madera en la calada en frío, así como un fuerte componente de pimienta, o al menos una sensación picante. Ya en este punto y bastante acostumbrado a este cigarro, me dispuse a encenderlo con una llama suave y con mucho cuidado. Dado que la capa cubre el pie del cigarro, se dice que este tipo de torcidos deben encenderse directo en boca, sin tostar el pie.

El Enclave tradicionalmente es un cigarro que comienza fuerte y lo he probado en toro y en figurado y ciertamente lo es, pero en robusto comienza muchísimo más fuerte, al punto que me tuve que alejar el cigarro un momento y calcular bien la siguiente calada, porque realmente me dolió. Al cabo de unas caladas comienzan a aparecer sabores a chocolate, cedro, nueces y una nota cremosa o de crema pastelera. Sin duda es agradable, pero es un cigarro para tomarlo pausadamente. Los sabores de chocolate son los primarios, mientras que las nueces y el cedro son los que más se destacan entre los secundarios y hacia el final del tercio ese sabor de cedro tiene una nota dulce también. El retrogusto desde el inicio ha sido de pimienta blanca, pero en esa frontera con el siguiente también incluye madera de cedro. La fortaleza es media-alta, con una intensidad muy similar, quemando muy bien y el tiro fenomenal, como esperaba de esta marca.

En el segundo tercio los sabores de cedro superan al chocolate, por una mayor intensidad y no porque el de chocolate haya reducido mucho su intensidad, pero para el punto medio del Enclave, tanto el chocolate como el cedro están muy bien equiparados, al tiempo que la crema pastelera y las nueces se mantienen entre los secundarios. La construcción sigue siendo soberbia y el Enclave prueba ser un cigarro de bajo mantenimiento durante la fumada. En general, fumada de fortaleza media-alta en este segundo tercio, con intensidad alta, sin mucho más que agregar.

Definitivamente lo que se llama una fumada ‘sin desperdicio’, en donde cada calada es bien aprovechada y desprende todos los sabores que tiene el Enclave que ofrecer. El último tercio, incluso para ser un robusto, tiene sabores agradables y nuevos, o al menos la desaparición el chocolate se puede considerar como un cambio, pero es porque la pimienta en el paladar se vuelve mucho más fuerte y lo supera, haciendo que este segmento sea de sabores a cedro y pimienta. También pasa que las nueces y la crema, que se ubicaban entre los secundarios, desaparecen por completo y aunque son menos sabores en el último tramo, la intensidad llega a alta, con una fortaleza media-alta.

Habiendo probado el Enclave en tres vitolas distintas, todas de cepo 52, me impresiona que si bien las tres fumadas tienen un hilo conductor (obviamente), son considerablemente distintas. Sin embargo, el robusto es el más fuerte de los tres que he fumado y quizá el que menos me ha gustado, pues si bien robusto es una de mis vitolas preferidas y éste lleva el estilo de la vitola, creo que se vuelve demasiado fuerte para disfrutarlo bien. Una vez me dijeron que la particularidad de AJ Fernandez es que, a diferencia de muchos fabricantes que toman al robusto como vitola central, AJF lo hace a partir del toro. No sé si sea cierto, pero la verdad es que son los toros de AJF los que disfruto más que robustos. Leyendo un poco la experiencia de la reseña del toro, me parece que el robusto es más fuerte pero menos complejo, como si esa fortaleza no dejara apreciar tantos sabores. La diferencia de precio no es tanta y si bien este es una pulgada más corto, la pausa que tienes que tomar entre calada y calada prácticamente asegura que el tiempo de fumada es igual o muy similar. Una hora y 40 minutos en promedio, para ambas vitolas.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Enclave
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Selección de AJ Fernandez, Piloto Cubano)
Precio: $8,50
Puntuación: 88

Rocky Patel – Freedom (Torpedo)

En la época en que la marca Rocky Patel no era generalmente asociada con cigarros buenos (un estigma que todavía conserva según muchos), la marca no se valía tanto de sus ligas, sino de tener nombres que evocaran deseos. Hay marcas que todavía marcan esa tendencia, pero en medio de todo el mundo del tabaco, vale la pena destacar que el Sr. Patel es abogado y ha sido uno de los más enfáticos defensores de los derechos de los fumadores en Estados Unidos, por lo que el nombre de este cigarro puede sonar banal, pero en cierta manera tiene mucha relación con su creador. La liga es de capa Habano oscuro, sin destacar país de origen, con capote y tripa nicaragüenses.

Este cigarro tiene fácilmente unos 8 años en el humidor, aunque pueden ser hasta 10. Por ello, los aromas en la capa no son tan abundantes como quizá lo eran originalmente y apenas si percibo chocolate y algo como cuero seco. Estos aromas se repiten en la calada en frío, así como en la tripa, en distintas intensidades, pero sin llamar mucho la atención. La capa es uniforme de color y muy bien situada, y el tiro en frío, bastante fluido. Lo piqué con la guillotina en V, porque desde que descubrí ese corte para figurados, es el preferido.

Comenzamos bien, aunque algo «muteado», quizá por la edad del cigarro o porque es así. Los sabores son de café y chocolate, dominantes pero no necesariamente abundantes de sabor. El retrogusto es de caramelo con notas ligeramente picantes, y así es como se caracteriza este primer tercio, donde estos sabores afortunadamente van aumentando, pero nunca pasan de tener una intensidad media-baja, con una fortaleza baja. Quema relativamente bien, pues la quemada tiene la tendencia a hacerse diagonal, pero al menos no da problemas de combustión. Hacia el final del tercio, se sienten notas saladas en el caramelo, que es algo que para la época del cigarro no estaba tan de moda como hoy, pero que no dejan de ser interesantes.

La tendencia diagonal de la quemada se corrige sola en el segundo tercio, incluso mucho antes de hacer la foto. Los sabores no cambian drásticamente, pero sí se siente una gran reducción en el sabor de café, mientras que el de chocolate adquiere una propiedad que me recuerda más a una galleta de chocolate chip que un chocolate solo. El retrogusto sigue siendo dominado por el sabor de caramelo, esta vez sin sal y sin sensaciones picantes. Esos son todos los sabores que aprecio, aunque la intensidad aumenta a media, con una fortaleza media también.

El último tercio podría ser más agradable si la fumada no fuese tan astringente. En cada calada siento una sequedad en la boca que no me gusta en lo absoluto y que, lamentablemente, afecta a los sabores también. El de chocolate chip es el dominante, mientras que el café ya desapareció. Podría asumir que la garganta seca y la picazón que le acompaña es por un sabor de pimienta en el cigarro, pero creo que es simplemente un tema de edad. El retrogusto sigue siendo de caramelo, pero se siente mucho más suave y definitivamente menos intenso. Con esta tendencia el Freedom se mantiene hasta que le doy la última calada, alrededor de una hora y 20 minutos después de encenderlo, a donde llega con una fortaleza media-baja y una intensidad similar.

Ciertamente el Freedom es un cigarro de otra era, aunque todavía está presente en el catálogo de Rocky Patel, incluso con una versión madura lanzada en 2022. Los vaivenes de la industria tabacalera no parecen estar por cerrar ciclos, pues con grandes victorias vienen grandes apelaciones y es una montaña rusa emocional para quienes están más pendientes de ello. Pero el hecho pareciera ser que no mucha gente está tan pendiente, especialmente fuera de USA. Pero el Freedom en sí se trata de un cigarro de precio módico y muy decente, que si bien no es el cigarro más complejo o llamativo, no deja de ser una buena muestra del tabaco de la marca, en esta ocasión, con sabores mucho más suaves de los que esperaría. Su precio original en el lanzamiento en 2012 era de $7,85 por unidad, y el hecho que las versiones más nuevas mantengan un precio similar creo que tiene mucho que ver con esa libertad que el cigarro profesa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rocky Patel
Marca: Rocky Patel
Modelo: Freedom
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: N/D
Capa: N/D (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,80
Puntuación: 80

Cigaruba – Papiamento Barrel Aged (Toro)

El añejado del tabaco en barricas de destilados pareciera ser una tendencia novedosa, que la he visto en distintos productos. Entre ellos, el Arturo Fuente Añejo 50, el Diesel Whiskey Row, el Don Quijote Barrel Aged, el Perdomo Double Aged, solo por mencionar los que primero me vienen a la mente. Aunque en pocas ocasiones he visto que esto tenga mayor relevancia sobre el tabaco y sus sabores/aromas, al menos sirve como una oportunidad para ambas marcas de destacar una colaboración. En el caso del que voy a probar hoy, se trata de una colaboración entre Cigaruba y el ron Papiamento de Aruba, al igual que el tabaco. No está destacado en ninguna parte si el tabaco es añejado en barricas y luego torcido, pero dado que el ron de Papiamento es hecho en Panamá y estos tabacos son hechos en Nicaragua, pienso que son enviados ya hechos a Aruba, en donde descansan en una barrica que la marca tiene ahí. Según la caja individual en donde vienen, el tabaco es de capa madura de San Andrés, por lo que espero que no sea el mismo maduro que fumé hace poco.

Por lo pronto, es un cigarro numerado y eso es algo singular, al menos en mi experiencia. La caja es de cartón y por fuera tiene los logos de Papiamento y de Cigaruba más o menos del mismo tamaño, además de destacar las hojas que tiene el cigarro, mencionando que reposan 6 meses en barricas de Papiamento Reserve. La capa es bastante oscura y siendo del mismo origen del Maduro de la marca que fumé hace poco, pues puedo decir que son parecidos. Los aromas, al menos, no son los mismos, destacando notas de melaza y roble. En la tripa apenas se aprecian aromas de madera únicamente y, finalmente, en la calada en frío hay notas de madera, nueces y regaliz negra.

El Cigaruba Papiamento es una bomba. Es increíblemente picante, al punto que me saca lágrimas y me obliga a fumarlo lento, muy lento y hay un par de ocasiones en que se medio apaga. Algunas caladas seguidas avivan el fuego, pero es muy, muy intenso de pimienta en las primeras caladas. Es apenas para el momento que hago la foto que comienzo a apreciar otros sabores y llegar ahí me tomó alrededor de 20 minutos. Una prueba de ello es la ceniza doblada, por el tiempo que pasó el cigarro en el cenicero. Para mediados de este tercio los sabores de chocolate, madera y nueces acompañan a la pimienta, aunque ésta última concentra alrededor del 60% del sabor. El retrogusto es igualmente mortal de pimienta, con algunas notas suaves de chocolate hacia el final. La fortaleza y la intensidad están en su punto máximo durante este tercio, aunque para la frontera con el siguiente ya comienzan a bajar un poco.

En el segundo tercio tenemos sabores mucho más suaves, al menos en comparación con el primero. La pimienta sigue siendo protagonista, pero esta vez es como el 30% del sabor y es el chocolate el que se hace presente con una intensidad similar a la pimienta. Estos dos sabores se mantienen entre los primeros hasta la mitad del cigarro, cuando el roble aparece como un sabor protagonista y coloca el orden así: chocolate, pimienta, madera y luego entre los de fondo hay nueces y canela. Llegando hacia el final de este tercio también hay un sabor de mantequilla muy singular, que con el retrogusto de nueces y chocolate, se funde muy bien y le da una cierta propiedad de pound cake al cigarro, muy agradable. La intensidad es media-alta, con una fortaleza que comenzó igualmente media-alta, pero se coloca en media para el final del tercio.

En el último tercio tenemos notas más sutiles en todos los sentidos, donde la fortaleza está en media y la intensidad en media-baja, con sabores de nueces y madera únicamente y esa nota de mantequilla en el retrogusto, donde es acompañada por sabores de nueces. La quemada se comporta muy bien, salvo el hecho que pareciera «florar» durante gran parte de la fumada pero al menos no desprende escamas, como a veces sucede. Al final la fumada fue de una hora y 45 minutos, que es menos de lo que pensé que duraría, especialmente por lo lento que quemó en el primer tercio, pero que en general es un tiempo respetable, sin duda.

Como cigarro singular y distinto, este Cigaruba Papiamento Barrel Aged está simpático, hayas probado o no el ron Papiamento, pero dado que el cigarro se puede comprar en Aruba y el ron también, pienso que el otro debe estar presente en donde vendan uno. Como me ha sucedido mucho con los tabacos que son añejados en barrica de algo, hay muy poco en la experiencia que evoque o recuerde al destilado de la barrica, y en esta ocasión no es diferente. Afortunadamente la la liga de este cigarro es distinta a la del otro Maduro de la marca, por lo que no es simplemente una repetición con almacenamiento en barrica, sino que es otro cigarro. Incluso es otro cigarro mejor que el Maduro, aunque más fuerte, y si eres alguien a quien le gustan los cigarros fuertes, éste seguro estará entre ellos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cigaruba
Modelo: Papiamento Barrel Aged
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: N/D
Puntuación: 87

Foundation – Metapa Claro (Robusto)

Poco sabíamos quienes habíamos comprado el Metapa de Foundation que se convertiría en un artículo de colección, principalmente porque al poco tiempo (alrededor de 6 meses) del lanzamiento de esta nueva línea, la marca decidió cambiar el nombre. El nombre original era el del pueblo donde nació el poeta Rubén Darío en Nicaragua, ciudad que actualmente se llama Ciudad Darío. El nuevo nombre de la línea es Aksum, lugar donde supuestamente descansa el Arca de la Alianza y una ciudad y reino que existieron entre 150 a.C. y 960 A.D. Obviamente el personaje en la anilla nueva tampoco es Rubén Darío. La liga sigue siendo la misma: una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote Connecticut Broadleaf y tripa nicaragüense, fabricado por AJ Fernandez, al igual que muchos productos de Foundation.

En papel la liga del Metapa Claro y el Maduro es la misma, solo que la del Maduro es más… pues más madura, tiene mayor tiempo de añejamiento. En efecto, en el Claro el tono es más… bueno, creo que ya entiendes. Es una capa muy lisa, pero con venas muy visibles, con aromas a chocolate negro, madera, tierra y establo, con notas similares en el pie pero que se sienten más cremosas o dulces, pero también una mejor definición de la madera y se siente como roble y algo de paja también. La calada en frío me da aromas de canela, chocolate, madera y café colado. Se siente muy bien hecho y pese a ser una corona gorda con dimensiones de 5½ por 48, el cigarro se siente pesado y denso.

Por supuesto que el Metapa Claro comienza con una intensidad de pimienta, aunque es menor a la que esperaba. Luego de mi experiencia con el Olmec, también de Foundation, he llegado a tener la predisposición a un golpe de pimienta en cada inicio. Pero el Metapa Claro no lo tiene tan exagerado, quizá porque desde las primeras caladas no son solo los sabores de pimienta los que aparecen y la sensación de café espresso es muy dominante también, así como almendras en pasta, casi lo que podría llamar mazapán. Otros sabores de menor intensidad que se aprecian en el primer tercio incluyen tierra, cuero y roble. El primer tercio tiene una intensidad media alta, con fortaleza media, y una quemada fenomenal que produce ceniza blanca y muy bien sostenida sobre el cigarro. El tiro perfecto también.

Toda esa sensación aparentemente agresiva de pimienta del primer tercio queda como un recuerdo para el segundo, que presenta sabores cremosos de madera a la par de ese sabor de almendras que se sentía cerca del liderato en el tercio anterior y que mantiene esa intensidad aquí, mientras que hay sabores secundarios como masa de pan, cuero, tierra, chocolate y canela, mientras que en el retrogusto hay una nota sutil de pimienta con frutos rojos también. La fortaleza está un toque más alta, pero igual dentro del rango de media, con una intensidad media-alta, igual que en el tercio anterior. La construcción va muy bien, aunque hay momentos en que tengo que corregir puntualmente la quemada, pero nada que sea preocupante ni problemático.

La pimienta es progresivamente más suave en el último tercio, donde los sabores de chocolate se van sintiendo más intensos también, pero no al punto de las avellanas. Entre el resto de los sabores se encuentran masa de pan, madera de lápiz (o alguna variación de madera que no es roble) y cuero, pero los sabores de avellanas no varían, así como tampoco los frutos rojos en el retrogusto. La construcción perfecta desde el principio y viniendo de AJ Fernandez la fabricación, no podía esperar más. Cuando estoy aproximándome a las últimas caladas, la fortaleza llega a media-alta, mientras que la intensidad se mantuvo en alta todo el tiempo. Así llego a una hora y 15 minutos de fumada.

Confieso que el Metapa me llamaba más la atención cuando era el Metapa y es así como lo voy a evaluar. Pero el nombre Aksum no me inspira nada, especialmente porque no le encuentro ninguna relación con el cigarro. No es que Metapa tenga más relación, aunque al final es un pueblo en Nicaragua, pero el cambio no me parece que tiene mucho sentido. En cuanto a la fumada, la intensidad picante y sus variaciones son un tema que bien puede distinguir al Metapa/Aksum de otros cigarros de la marca y otros estilos, pues no es un cigarro que se vale de esa intensidad para destacarse, sino que es un todo. Ambos Metapa que he fumado, en Maduro y Claro han sido en vitolas pequeñas (corona gorda y robusto, respectivamente), pero en el humidor tengo uno en doble corona y me llama bastante la atención cómo será. Pero por lo pronto, la relación entre el Claro y el Maduro es muy notable, pero este Claro es mucho más cremoso. Esperaba una diferencia en el mismo estilo del Olmec Claro vs. Maduro, pero es muy distinto, lo cual es una razón más para aplaudir a la marca y lo poco predecible que es, lo cual es algo muy positivo.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Foundation Cigar
Modelo: Metapa Claro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $15,50
Puntuación: 93

Marvanny – Habano (Robusto)

Este producto me confundió un poco, porque una búsqueda rápida en internet me mostró que se llama XI-XXX, pero luego de indagar un poco descubrí que ese es el nombre de la empresa, o al menos como está registrada en República Dominicana. También ese nombre XI-XXX es como se ha identificado este cigarro en páginas americanas, especialmente en Privada Cigar, que es en donde lo he visto. No obstante, en Venezuela lo he visto en Gentleman Brothers y fue ahí donde lo compré, y ellos lo venden como el Marvanny Habano. Más búsquedas después descubrí gracias a una entrevista a los dueños en Humo Latino, que Marvanny XI-XXX es, efectivamente, el nombre de la empresa y el que llevan las anillas, así que este cigarro será el Marvanny Habano.

En verdad hay información abundante de Marvanny Cigars en internet, pero gran parte de ella es en videos de entrevistas a los dueños y estos son videos de 60 minutos, que francamente no tengo la paciencia para ver y seleccionar la información relevante. Creo que bastante he conseguido con la composición de este tabaco, que efectivamente es de capa Habano (2000), con capote Sumatra y tripa Piloto Cubano, Olor , San Vicente y Criollo 98⁣, todo dominicano, o al menos eso asumo porque no hay mucha info al respecto. Aunque creo que he fumado algunos cigarros de capa Habano (aproximadamente 371 según mis registros), me llama la atención los aromas frutales que tiene la capa de este Marvanny, aunque no logro definir esas frutas más allá de un aroma a pasas y también algo de madera en forma de aserrín. En la tripa ese aroma de madera de la capa es el más destacado, pero también hay cuero y nueces. Finalmente lo pico y la calada en frío me da básicamente las mismas notas de la tripa, pero mucho más suavizadas.

El Marvanny comienza interesante, quemando muy bien y con un tiro fenomenal, sin pena ni gloria en verdad, pero me deja con ganas de seguirlo probando. Los sabores en el primer tercio incluyen un toque suave de pimienta y mayor intensidad en sabores como cuero y avellanas, que son los líderes y un toque en el final de vainilla, mientras que el retrogusto da notas dulces de marshmallow. Tanto fortaleza como intensidad se fijan en media, pero hacia el final hay un ascenso en la intensidad. Vamos bien, pero sí hay que destacar que el inicio es la mejor parte de casi cualquier cigarro y el reto es mantenerse.

Los sabores en el segundo tercio siguen la misma línea del primero, con una mayor presencia de avellanas, aunque el cuero parece haber desaparecido. La pimienta también se siente más suave y el cigarro entra en una fumada de crucero muy sabrosa, envolvente y sutil, incluso con algunos sabores a avellanas y a caramelo que van acompañando la experiencia en distintas intensidades. Lo más destacado de este tercio creo que es el sabor a chocolate en el retrogusto, que ciertamente le da una dimensión y una complejidad distinta al cigarro. En términos de construcción, todo muy bien en realidad. Tiro muy bueno, la ceniza se sostiene un buen tiempo sobre el cigarro y el anillo de combustión es considerablemente recto.

El último tercio fortifica muchos sabores, sobre todo el de pimienta, haciendo que la fumada sea más pausada y por ende, más lenta. Esto también evita que el cigarro se caliente mucho, pero la consecuencia de ese fortificado es que muchos sabores comienzan a sentirse un poco tostados, pero sobre todo el de avellanas. El chocolate del retrogusto ya no se siente, o al menos no como antes y es que hay sensaciones amargas que posiblemente lo estén superando. Pero como el resto de la fumada va bien en términos de construcción, tiro y ceniza, incluso muy bien como se puede notar en la foto.

Al final lo que pasa mucho con estas marcas emergentes dominicanas no es tanto si sus productos son buenos, porque casi siempre lo son. El tema es si se pueden sostener en el tiempo, y una rápida revisión de mis experiencias con marcas emergentes dominicanas en los últimos 5 años demuestra que al menos el 40% de ellas ya no existen. Es un número complicado y no muy alentador, pero este Marvanny espero que siga así, porque al menos éste Habano tiene una muy buena construcción y fumada. El hecho que se encuentren en USA creo que es un punto muy favorable, y ahora solamente les queda mantenerse. Quedará solamente probar el resto de su portafolio.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Lealtad
Marca: Marvanny Cigars
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano 2000)
Capote: República Dominicana (Sumatra)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Olor, San Vicente, Criollo 98)
Precio: N/D
Puntuación: 87

Hoja Boricua – Puerto Rico 965 (Robusto)

Aquel famoso alijo de tabacos que me dieron tiene muchas joyas y varios cigarros inesperados. Algunos muy buenos y otros no tanto. Pero me llamó mucho la atención encontrarme con un cigarro portorriqueño, pues en mi haber solamente había probado uno y en 2019. Más me sorprendió cuando revisé la anilla y encontré que es de la misma marca: Hoja Boricua. Me llamaría menos la atención si existiera solamente esa marca en la isla, pero al parecer son varias, aunque Hoja Boricua es la más grande. Pero en cuanto a este cigarro, una búsqueda en internet me lleva a uno con anilla amarilla y aunque estoy seguro que tiene un largo tiempo en mi humidor, dudo que haya sido tanto como para alterar tanto su color. No obstante, tocará probarlo y evaluar prácticamente a ciegas.

La verdad es que tampoco estoy seguro si llamar a este cigarro el Puerto Rico 965 o si es el Cosecha 1998 o si es algo más, pero me voy por lo que aparece más grande en la anilla. Una cosa que me llama la atención es que si conoces a algún portorriqueño, pues su dominio del inglés tiende a ser bastante más extenso que la mayoría de los otros países del Caribe, sin embargo las pocas páginas donde he encontrado información de estos cigarros parecen tener la información muy similar, sin duda escrita por la marca y con una gramática en inglés muy mala. Pero a lo que vamos aquí es al cigarro y la capa tengo entendido que es Connecticut ecuatoriana, sobre capote dominicano y tripa portorriqueña, precisamente de la cosecha de 1998. La capa tiene aromas a miel, madera y canela, mientras que en la tripa se aprecian madera tostada y nueces. Por último en la calada en frío se sienten notas de tierra mojada y nada más.

El Puerto Rico 965 enciende rápidamente, gracias en parte a que tiene un buen tiro, y no tarda mucho en desprender aromas muy agradables, que incluyen canela y madera, pero también algunas notas de marshmallow tostado, como ese que dejaste mucho tiempo al fuego y se quemó un poco. El retrogusto tiene su nota agradable a canela pero también una menos agradable a papel. Pero al menos quema bien, aunque el tiro pareciera que con calor no se vuelve tan agradable y tiende a apretarse, por lo que la fumada es lenta, lo quiera o no. Fortaleza es media-baja, con una intensidad similar y la sensación de que seguirá esa tendencia en reducción.

Ya metido en el segundo tercio y queriendo aprovechar la imagen y la ceniza, el Puerto Rico 965 en esta sección es más suave en intensidad, pero igual en fortaleza, pero sabores mucho más reducidos. Éstos se limitan a canela y madera, con esa nota secundaria de papel que realmente me desagrada, mientras que en el retrogusto es únicamente cartón, muy neutro y casi sin sabor, salvo este que está relacionado con el papel que siento en el paladar. Pero el tiro mejora algo y el humo comienza a fluir mejor, aunque no es mucho para mejorar la experiencia.

El último tercio llega finalmente y no es que ansiaba su llegada, pero sí es cierto que el segundo tercio del Puerto Rico 965 había sido cualquier cosa y esperaba el cambio que ofrecería el último tercio. Ese cambio sí llega y no es tan negativo como podría esperar, principalmente porque el sabor de papel y cartón desaparece, y en su lugar aparecen sabores de nueces que son agradables aunque son suaves e incluyen una sensación amarga después de un corto rato. La intensidad es baja, con una fortaleza similar, por lo que cuando finalmente termino el cigarro, no me importa mucho que apenas haya pasado una hora y 5 minutos.

Esperar mucho de este cigarro habría sido absurdo, porque incluso cuando probé el Hoja Boricua de 2019, éste no fue gran cosa. En comparación, diría que este es mejor, pero no mucho mejor. Ambos son experiencias sutiles, que destacan una producción artesanal y un valor local muy importante, pero que al igual que muchos cigarros venezolanos, vs. el resto del mundo no tienen mucho que competir con marcas más conocidas. Si quieres un cigarro de Puerto Rico, considerando sabores y calidades, puedes probar este, pero si buscas fortaleza, intensidad y complejidad, simplemente no es aquí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Hoja Boricua
Marca: Hoja Boricua
Modelo: Puerto Rico 965
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Puerto Rico
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: Puerto Rico
Precio: $7,50
Puntuación: 75