En la búsqueda sin fin por un producto de calidad a un precio amigable, es muy posible que te encuentres (en Venezuela) con un whisky de single malt llamado Speymhor Specially Selected. Al menos eso fue lo que me pasó y el otro día visitando una licorería me encontré con este whisky de single malt llamado Speymhor Specially Selected, que es la versión más básica de la marca, aunque hace whiskies de hasta 30 años de edad, pero creo que es el único disponible en Venezuela.
Pero hay mucha gente que lo ha probado, con esa ilusión que pueda ser un whisky extraordinario por un precio muy llamativo. En realidad es un whisky single malt de 3 años. No es mejor por ser single malt, pues por definición se trata de un whisky de malta y esta malta es producida por una sola destilería. Pero para ser un single malt por menos de $20 llama mucho la atención.
El Speymhor en nariz se siente más interesante que los que esperarías por $19. Tiene notas sutiles de madera, cuero y una cierta nota de alquitrán y ahumado. Pero el aroma que más me sorprende es una nota suave de chocolate negro.
En boca es suave, pasa muy fácilmente por el paladar y deja sabores a nueces, cuero y caramelo, pero se siente más ahumado… no mucho más, pero superior a otros whiskies de la región de Highland, al menos. En el retrogusto me encuentro con madera, tierra y caramelo.
El Speymhor es un whisky barato, pero solo te das cuenta de esto porque la permanencia es bastante corta. Es posible que sea consumido por un público que piensa que cualquier single malt es mejor que cualquier blend. Dicho eso, no te puedo decir que es un whisky malo. Posterior a esta cata lo tomé con un amigo mientras ambos fumábamos y realmente «se deja colar». Simplemente que no te agarres de que es un single malt para justificar que va a ser mejor que otros whiskies de blend.
En papel suena maravilloso que puedas obtener un whisky de single malt por menos de $20, pero hay que estar claro que este no es el santo grial de las sorpresas. Es un whisky de bajo costo, más fuerte por ser single malt, pero bien vale su precio.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Whiskey: Specially Selected Marca: Speymhor Origen: Escocia Edad: 3 años Precio: $19 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 76
Como fanático de la banda Queen, al menos durante una época en mi vida y aún más fanático de sus grandes éxitos menos conocidos, entre ellos la canción Don’t Stop Me Now que probablemente es una de mis preferidas, entendí muy bien la alusión de este cigarro a la música de la banda. Resulta que el dueño de Black Star Line es un ex-bombero y también fanático de Queen, por lo que el cigarro y su anilla tienen mayor causa. Este Mr. Fahrenheit fue lanzado en un evento en Texas en vitola robusto únicamente y limitado a mil unidades. Pero este año fue relanzado como un producto que no es limitado a ese evento y en una vitola corona gorda 6 x 46 con ‘shaggy foot’. Es fabricado en República Dominicana, con capa Connecticut Broadleaf americana sobre capote dominicano y tripa de RD y Nicaragua.
Como si no fuera obvio en la imagen, la capa es bastante accidentada y variable de colores. No hay un solo punto que pueda decir que la capa tiene equis color, porque es muy variada, pero el contraste de la anilla roja y el troquel del sombrero/mascarilla de bomberos sobre esta capa se ve muy atractivo. Ciertamente se ve rústico, pero el nivel de shaggy en el pie es mínimo y eso se traduce en que hay muy pocos trocitos de tabaco cayendo del cigarro, que es uno de los problemas de este estilo de cigarros. Los aromas de chocolate, cuero seco y establo que desprende de la capa ayudan a hacer de la experiencia algo más a tono y en el pie le acompañan notas de establo y pimienta. El tiro es ligeramente apretado, al menos en frío, y tiene aromas a cacao en polvo, cuero viejo y una nota ligera de pimienta.
Lo que muchas veces pasa con cigarros que tienen el pie descubierto (o sin capa) es que las primeras sensaciones carecen de sabor y son más bien fuertes, por lo que me impresiona un poco sentir sabores a pimienta y café desde las primeras caladas. Una vez que la capa comienza a quemar, también hay sabores a chocolate en jarabe (como un fudge), cuero e incluso melaza. La pimienta sigue presente, pero es más suave y en el retrogusto se sienten notas suaves de canela junto con ella. Tanto fortaleza como intensidad son medio-altas y la ceniza no se termina de sostener sobre el cigarro, por lo que rápidamente cae en el cenicero, aunque no en hojuelas sino más como un bloque. El tiro no es suelto, pero está bastante bien.
Los sabores de melaza y chocolate desaparecen durante el segundo tercio, mientras que aparecen sabores de café colado y nueces tostadas, pero el sabor de cuero apenas si se siente en el fondo de la fumada. El room note también parece que es agradable, al menos según mi esposa que está cerca e incluye notas de canela y torta negra. En el segundo tercio también hay algunos temas con la quemada, principalmente porque el tiro, que ha sido ligeramente apretado, tiende a producir menos combustión y esto lleva al cigarro a requerir un toque técnico, que resuelve el problema luego de un par de intentos. Cuando supero la mitad el cuero vuelve a ser uno de los sabores dominantes, junto con el café y la pimienta. La intensidad y fortaleza se mantienen en el mismo punto de antes y la ceniza tan esquiva como la última vez.
El último tercio es muy similar al segundo, salvo que el tiro se siente más apretado, lo que me lleva a fumarlo más lento y no necesariamente con más sabor. Es más, la mayoría de esos sabores que he sentido hasta el momento adquiere un matiz seco y el sabor de cuero, que era el más dominante en el tercio pasado, se vuelve muy secundario al sabor de café. El resto de los sabores a nueces y canela se mantiene presentes, pero sin esa sensación cremosa que podría tener en tercios anteriores y que se representa con esa nota pegajosa y oleosa. Pero el humo sigue siendo denso, aunque no tan abundante y con una fortaleza media, al igual que la intensidad.
El Mr. Fahrenheit es un cigarro que con gusto volvería a fumar y confieso que me llama mucho la atención en vitola robusto. Pero ese no creo que exista ya y en corona gorda se comporta muy bien, a pesar de la apariencia tan accidentada. El humo es casi masticable y la permanencia de los sabores en boca bastante larga, con notas muy agradables a los sabores más o menos esperados de esta capa, aunque el de cuero ciertamente es distinto a lo habitual. A diferencia de muchos tabacos, éste comienza fuerte y luego se hace de fortaleza media, pero como mencioné, es una muy buena experiencia que espero poder repetir y con este ya son tres (cuatro, en verdad) experiencias positivas con Black Star Line.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacalera La Isla Marca: Black Star Line Modelo: Mr. Fahrenheit Dimensiones: 6 x 46 Tamaño: Corona Gorda Origen: República Dominicana Capa: USA (Connecticut Broadleaf) Capote: República Dominicana Tripa: Nicaragua, República Dominicana Precio: $12,00 Puntuación: 88
Hay cigarros que tengo en mi lista para fumar/reseñar que me llaman muchísimo la atención, mientras que hay otros que simplemente ocupan un espacio en la lista y a los que no les tengo muchas ganas. Ese equilibrio entre lo que quiero y lo que no, es necesario para garantizar imparcialidad y neutralidad a la hora de reseñar y probar algo. Si todo te gusta o nada te gusta, es difícil ser objetivo. Igualmente, si la casualidad toca que nada de lo que fumo me gusta, me alejo un poco de las reseñas por una semana y probamos de nuevo. Pero luego de mi experiencia con la versión de 3 Años del Autoridad, en verdad no sabía qué tantas ganas tendría de probar este con 5 Años. En verdad no eran muchas ganas, pero se trataba sobre todo de un tema de tamaño. Quizá también esa incertidumbre no ayudaba. Pero el hecho es que fumé el siguiente de la lista.
Aunque la anilla de este Autoridad es morada, tengo entendido que el sampler que me entregaron tenía un producto de cada edad, y dado que el de 3 años tenía anilla de marco azul (el que fumé la semana pasada) y el de 7 años está en el humidor con marco morado y el de marco negro es el de 10 años, solo me queda asumir que este es el correcto. Según el empaque, debería ser rojo, pero en verdad no entiendo nada porque supuestamente también debería tener uno azul y ese no lo veo. Pero por lo pronto este pequeño torpedo tiene aromas a paja, miel y cuero en la capa, mientras que en la tripa se sienten notas de madera, cáscara cítrica y algo de cuero. Son aromas mucho más abundantes de los que creería, pero muy agradables. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aroma de madera, pimienta y algo que solo puedo describir como salsa Worcestershire, o en Venezuela la llamamos salsa inglesa.
Dado lo recortado del cigarro, voy a dividir esta reseña en dos mitades, pues con estas dimensiones tan pequeñas, creo que es demasiado dividir el cigarro en tres. Por lo pronto el Autoridad comienza con notas ligeramente picantes, pero sobre todo en boca, pues el retrogusto no describe ninguna sensación picante. Los sabores son distintos, pero llamativos, con esa sensación de carne a la parrilla que se siente en algunos cigarros y que el sabor puede describirse como una mezcla especiada y tostada, efectivamente incluye canela, estragón, nuez moscada y merey (anacardo en el resto del mundo), A medida que lo voy fumando más, aparecen también sabores de granos de café y madera tostada, en un perfil que se va haciendo más picante a medida que avanzo. El anillo de combustión no es del todo recto, pero no parece que dará problemas, o al menos no requiere retoques. El humo no es abundante pero afortunadamente el cigarro no se calienta mucho, incluso con estas dimensiones.
En la segunda mitad los sabores son más cremosos, de esos que sientes como se pegan a la lengua y al paladar, mucho más picante también, pero nuevamente en boca y no tanto en nariz. Pero también pasa que los sabores en general se sienten como si fueran menos, quizá porque esa sensación especiada de la mitad previa no se siente esta vez. No hay esas notas de canela, ni nuez moscada, ni estragón, y el sabor de café se siente más como una nota de café americano. Pero hay sabores nuevos, que incluyen chocolate blanco y avellanas y hacia el final de la fumada se siente como si esa pimienta finalmente va a hacer aparición en el retrogusto, aunque para ese momento no queda mucho que fumar. La intensidad en la segunda mitad se ubica en media, con una fortaleza media-baja. Al cabo de una hora, lo dejé descansar.
Es curioso que antes de encender este cigarro realmente no tenía muchas ganas de fumarlo, quizá porque el 3 Años no me había parecido gran cosa y no esperaba mucho de este. Pero cuando lo estaba fumando, no quería que se acabara. Es una experiencia deliciosa, que solamente hubiese querido que durara más, por lo que no lo recomendaría en esta vitola, pero más allá de eso, definitivamente sí lo recomendaría. No tengo ni idea de precio y mucho menos componentes de tripa, pero para quien esté por Bogotá y quiera probarlo, diría que este es una buena opción.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Marca: Autoridad Modelo: 5 Años Dimensiones: 4 x 48 Tamaño: Petit Torpedo Origen: Colombia Capa: Colombia (Cubita) Capote: Colombia (Cubita) Tripa: N/D Precio: N/D Puntuación: 87
Dado que en Venezuela no está permitido colocar la edad de un ron en la etiqueta si el 100% del contenido no tiene esa edad. Por supuesto que hay formas de esquivar la medida al colocar un número pero no especificar que son años, pero también ha pasado que para evitar confusiones quitan la palabra años, como debe haber sido el caso que hizo que Cacique 500 Años pasara a llamarse solamente Cacique 500.
Pero el hecho es que la gente de El Muco prefirió colocarle un estilo a su ron de gama media, que supuestamente alcanza 8 años de edad en su mezcla, pero no todo el contenido tiene 8 años de edad.
Sin embargo, eso no evita que exista gente ignorante que lo califique como un ron de 8 años, ni que otros piensen que el mínimo de la mezcla es de 8 años y ni la marca ni el mercado se preocupa mucho en educar a la gente. Esto no es un tema de El Muco, sino de la industria en general.
Pero cabe destacar que todas las páginas que lo tienen en venta trabajan básicamente sobre un texto que la marca suministra y ese texto dice que se trata de una mezcla de rones en la cual el ron de menor edad de la mezcla tiene mínimo 8 años de envejecimiento. Sí, todas las páginas tienen esa redacción, además. Ninguna tienda se esforzó en confirmarlo. Pero en verdad no hay dónde confirmar, pues El Muco tiene producción muy irregular y hay veces que tiene el sello de la DOC y otras que no. Esta no lo tiene.
Pero es posible que la razón que no lo tenga es porque se trate de una botella vieja, pues las más nuevas sí lo llevan, aunque la etiqueta es de otro color. En fin, se trata de un ron bastante oscuro, lo cual podría significar que es más antiguo para el ojo no entrenado.
En nariz es llamativo e interesante, con notas de cáscara de naranja, azúcar morena, madera tostada, café quemado y un final que bordea entre un caramelo quemado de quesillo y a veces se siente más como vainilla abundante. No son aromas distintos, pero la intensidad de los aromas me llama la atención, especialmente porque no tiene mucho golpe alcohólico.
En boca es otra historia. Se siente áspero, como solo un ron joven puede ser, pero con sabores adicionales a manzana verde, pimienta, esmalte y un toque ácido, que se lo atribuyo al sabor de manzana verde. Pero también hay una nota a jabón o colonia, que no la sentí en primera instancia pero cuando finalmente lo pude sentir, fue imposible ignorarlo.
Confieso que pocas sorpresas en este ron. No esperaba mucho, pero tengo algunos amigos conocedores del tema que aseguran que es mucho mejor que lo que pensaría. Sí coincido en que no es lo que esperaba, pues es más agradable, pero no mucho más agradable. Está simpático y es mejor que otros de su categoría, e incluso tiene un precio competitivo pero para decir que tiene un mínimo de 8 años, no me imagino este producto en algo que no sea un cóctel. Simplemente no llega.
Ficha Técnica: Fabricante: El Muco Nombre del Ron: Old No. 8 Marca: Bodega 1800 Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: mínimo 8 años (según la marca) Precio: $9 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 81
En febrero de 2021, Aganorsa Leaf lanzó al mercado un producto llamado Rare Leaf, enfocado en tabacos de tipo Criollo nicaragüense. Este blend estaba conformado por una capa Criollo de la región de Jalapa, doble capote de Criollo 98 de dos fincas distintas y tripa hecha de tabacos Criollo 98 y Corojo 99. Dos años después, apareció un cigarro de la misma línea llamado Rare Leaf Reserve, con una liga marginalmente distinta. Con el nombre de Rare Leaf Reserve Maduro, aparece este cigarro, con una capa San Andrés mexicana que cubre un doble capote nicaragüense y tripa que contiene tabacos de Estelí y Jalapa. Al igual que los que han venido antes de esta línea, el Rare Leaf Reserve Maduro es torcido en Agricola Ganadera Norteña S.A., mejor conocido como Aganorsa.
Este cigarro llegó gracias a Cigar Hustler y su pack mensual, aunque no recuerdo de qué mes. Lo oscuro de la capa evita que se noten todas las venas que la cubren, aunque es considerablemente lisa y eso no es lo más común, especialmente cuando vienen del valle de San Andrés. Pero los aromas son deliciosamente típicos, incluyendo tierra húmeda y dulce, madera genérica, establo, granos de café y cuero. Es un cigarro muy aromático y esto sucede sin duda gracias a la capa madurada, que tiende a desprender una infinidad de aromas. Pero no es solo la capa y en el pie se sienten clavo, tierra, chocolate y anís. Luego de un corte recto, los aromas en frío de la calada me dan notas de chocolate, madera cremosa, tierra seca y un dulce genérico.
Pero con lo variado y abundante que se sentía en frío, el Rare Leaf Reserve Maduro se siente algo suave desde las primeras caladas, o lo que llamaría de intensidad media-baja en sabores. Al menos es mi impresión porque comienza con una pimienta algo tímida, pero al cabo de unas 5 o 7 caladas aparecen sabores cremosos de almendras como principal, seguido de notas más suaves de cuero, madera, café y nibs de cacao, mientras que el retrogusto está conformado por la nota predecible de pimienta pero también una de azúcar morena. La intensidad sigue estando por debajo de media, pero no muy por debajo, mientras que la fortaleza está fija en media, con una quemada ejemplar y el humo, que no es abundante, se siente cremoso.
Ese sabor de almendras se mantiene como el principal incluso hacia el segundo tercio, mientras que los secundarios son más hacia granos de café, tierra húmeda y madera, con algunas notas esporádicas de cacao en polvo, pero la verdad es que cada vez menos y para el punto medio prácticamente ha desaparecido. En cuanto a la construcción, el Rare Leaf Reserve Maduro se comporta de maravilla, aunque la abundancia de humo no es la más deseable. La fortaleza se coloca ligeramente sobre media, mientras que la intensidad está cómodamente sobre media e incluso alcanza el punto de media-alta después de la mitad del cigarro. No hacen falta retoques ni nada más que atención.
El sabor de almendras se mantiene como el principal, pero en el último tercio le acompaña un café muy espumoso y le siguen sabores a madera, pan tostado, tierra seca y cuero. El retrogusto cambia un poco, porque ya no es tan fuerte de pimienta, sino más floral y perfumado, junto con las ligeras notas de azúcar morena. Mientras que la mayoría de los sabores secundarios que se sentían en el primer tercio parecen haber desaparecido en este punto, los sabores principales han aumentado su intensidad considerablemente y en este tramo se siente una intensidad general que colocaría ligeramente por debajo de alta, mientras que la fortaleza sigue en media. El Rare Leaf Reserve Maduro sigue quemando de maravilla y con la excepción consistente de la cantidad de humo, todo lo demás se mantiene muy bien. Me toma una hora y 45 minutos fumarlo desde el encendido hasta que me quema los dedos.
Para su tamaño y cepo, el Rare Leaf Reserve Maduro quema bastante lento, lo cual aseguró que una parte de las imágenes fuese de día y la otra en la noche, y eso aseguró que me tomara más tiempo asegurarme que salieran bien. En mi experiencia, mi problema con muchos cigarros de capa madura es que tienden a dirigirse a dos extremos: excesivamente suave y con sabores muy sutiles, o extremadamente picante pero solamente dos sabores (incluyendo ese picante). Pero este producto de Aganorsa se las arregla para tener esos sabores típicos de un maduro, incluyendo chocolate, café y tierra, pero con una buena dosis de pimienta y fortaleza, al punto que no llega a ser excesivo, pero se mantiene interesante en cada calada. Luego de la mitad ese sabor de pimienta se suaviza un poco, pero la aparición de notas florales le da un equilibrio distinto a la fumada, y eso se traduce en una fumada muy agradable.
Ficha Técnica: Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa Marca: Aganorsa Leaf Modelo: Rare Leaf Reserve Maduro Dimensiones: 5¼ x 52 Tamaño: Robusto Origen: Nicaragua Capa: México (San Andrés) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $12,50 Puntuación: 91
Viendo un poco mi actividad en el blog con respecto a la línea Knuckle Sandwich de Espinosa, creada en conjunto con el cocinero Guy Fieri, me llama la atención que fue apenas en agosto de 2022 que probé el de capa maduro y terminó siendo una de mis mejores experiencias del año. El de capa Habano lo probé el pasado mes de mayo y la verdad es que no me gustó tanto, pero tengo otro en el humidor y espero darle la oportunidad pronto. Pero cuando llegó este en capa Connecticut, que pertenece a una segunda fase de lanzamiento hecho el pasado mes de enero, sabía que querría probarlo lo antes posible. Por temas de envíos y guarda, es ahora que finalmente puedo probarlo, aunque ya tiene unos 3 o 4 meses de humidor. Como su nombre lo indica, el Knuckle Sandwich Connecticut viene envuelto en una capa Connecticut ecuatoriana, sobre tabacos de Nicaragua tanto en capote como en tripa. Está disponible en tres vitolas, de las cuales el que pruebo hoy es el robusto 5 x 52.
La capa del Knuckle Sandwich Connecticut es brillante, casi al punto de parecer dorada, muy lisa y con venas apenas notables si se ve en detalle. El cigarro se siente especialmente pequeño y por un momento tengo que confirmar que la vitola no es una corona o algo así y siendo un Connecticut y de la línea Knuckle Sandwich, casi que quisiera que sea otro tamaño. La capa Connecticut ecuatoriana no es una que se caracterice por tener muchos aromas, por lo que me sorprende apreciar en este cigarro aromas a chocolate negro, menta, madera y paja. En el pie hay aromas a clavo, nibs de cacao y tierra, mientras que en la calada en frío, a la que llego gracias al corte con la doble hojilla, aprecio clavo, madera, cuero, tierra y citronela.
Las primeras caladas del Knuckle Sandwich Connecticut revelan esas notas intensas de pimienta, que no son demasiado fuertes pero su presencia se hace notar. No tardan mucho en aparecer sabores adicionales, variados y distintos entre sí, incluyendo maní tostado y clavo, siendo estos tres los principales durante todo el tercio inicial. Hay notas más suaves a nibs de cacao, petrichor, granos de café y pan tostado, mientras que el retrogusto es escaso en pimienta y abundante en notas herbáceas y de jarabe de maple, que le dan un toque muy distinto y marcado al cigarro. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media-alta, sin problema alguno en la quemada y una ceniza que se sostiene incluso hasta parte del segundo tercio.
El primer tercio me tenía tan cautivado, que la transición al segundo tercio fue demasiado obvia. Los sabores principales no son tan variados, siendo en esta ocasión únicamente nueces, pero con los mismos sabores secundarios de tierra, citronela, chocolate negro y madera, con un retrogusto de pimienta y jarabe de maple. La intensidad se siente media y la fortaleza media y un toque por debajo, pero sigue quemando muy bien y el Knuckle Sandwich Connecticut se comporta como un buen ejemplar de tabaco nicaragüense, variado de sabores pero no tan complejo como antes.
Al retirarle la anilla ese brillo de la capa es muy obvio y atractivo, pero en sabores es bastante similar al tercio anterior, con esas notas principales de nueces, seguidas de tierra, chocolate y una nota herbácea, pero también algunas notas momentáneas de nuez moscada y cuero. En retrogusto siguen siendo los sabores de pimienta y jarabe de maple los presentes, con una intensidad media y fortaleza media, pero por su pequeño tamaño se siente calienta considerablemente en los últimos momentos de la fumada y no puedo fumarlo hasta donde quisiera, que es casi cuando me comienzo a quemar los dedos. El humo ha sido abundante en todos los tercios y luego de una hora y 15 minutos, el Knuckle Sandwich Connecticut llega a su fin.
Si bien en muchos casos cuando me encuentro con cigarros pequeños tiendo a dividir la reseña en dos mitades y no en tres tercios, antes de encender el Knuckle Sandwich Connecticut con sus dimensiones de 5 x 52, pensaba mantenerme en los tres tercios, como suele ser el caso. No obstante, pareciera que el cigarro mismo se divide solo en dos mitades y la verdad es que hasta que se cayó la ceniza inicial, la experiencia era muy buena y estaba encaminado a ser una de las mejores del año. Lamentablemente el segundo tercio no mantiene esa calidad y variación de sabores y aunque no se vuelve una experiencia desagradable, la realidad es que simplemente no está al mismo nivel y la segunda mitad, o los dos últimos tercios (dependiendo de como lo quieras ver) no está al mismo nivel que el inicial.