Rocky Patel – Sixty (Sixty)

El señor Patel pareciera ser una persona obsesionada con las edades y los números. Cada quinquenio de su empresa lo ha celebrado con una edición aniversario, incluyendo el Decade, el 15th Anniversary y el Twentieth Anniversary. Pero también ha celebrado su cumpleaños, con un cigarro llamado II-XXVI (26 de febrero, el día de su cumpleaños), el 50 cuando cumplió medio siglo y el Fifty-Five cuando cumplió 55. No es de extrañarse que cuando cumpliera 60 años haría uno nuevo y así tenemos el Sixty. El cigarro es fabricado por Tavicusa en Nicaragua y está vestido con una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa nicaragüenses. Casualmente, la vitola del que fumo para la reseña se llama Sixty, por el cepo.

El cigarro no se siente como un 6 x 60 tradicional, puesto que es box pressed pero no cuadrado sino más bien rectangular. Aproximadamente el 70% del cigarro está cubierto en anillas, incluyendo una que le quité antes de hacer las fotos, para poder ver algo de la capa antes de encenderlo. Aunque la imagen con todas las anillas la hice y aparece en la ficha técnica al final de la reseña. La capa tiene múltiples venas y puedo entender por qué quisiera taparlas y destacar más el 60 aniversario de su cumpleaños y no tanto las imperfecciones de la capa. Pero al menos los aromas son muy agradables, destacando tierra de abono, como la que compras para plantar matas, junto con chocolate de taza (chocolate de repostería). En el pie se aprecia notas a manzana horneada y madera, y en la calada en frío se sienten madera, manzana horneada y pimienta.

El primer tercio del Sixty comienza desprendiendo sabores de inmediato, entre los que destacan madera ligeramente quemada, tierra mojada y pimienta, que a mediados del primer tercio logran colocarse entre los principales sabores del cigarro. Ese sabor a tierra se siente como de tierra seca cuando se vuelve principal, mientras que entre los secundarios hay notas de chocolate amargo, pero no hay cambios adicionales de sabores, mientras que la intensidad y fortaleza se colocan en media-fuerte y va quemando muy bien, produciendo cantidades sorprendentes de humo en cada calada.

Las sensaciones picantes del Sixty se suavizan un poco en el segundo tercio, mientras que los sabores de madera tostada (o ligeramente quemada) se sienten más en el retrogusto, mientras que los sabores principales de la fumada están liderados por madera y en segunda instancia tierra, chocolate y pimienta. Cuando supero la mitad del Sixty, las notas de crema, más pastelera que otra especie, aparecen como sensaciones secundarias, pero con suficiente intensidad para colocarse cómodamente en un punto entre primarias y secundarias al finalizar el tercio. La intensidad y la fortaleza se sienten ligeramente por encima de media, con un anillo de combustión que comienza a presentar problemas, pero que no activa ninguna alarma.

Desde principios del último tercio, los sabores de pimienta ya casi desaparecen, pero los sabores de tierra seca se colocan al mismo nivel que los de madera y se vuelven sabores principales entre los dos. Los sabores de chocolate amargo se colocan entre los principales, tan sabrosos que me hacen tomarme mi tiempo con esta última sección, al tiempo que aparecen notas sutiles de nueces, que se han convertido en la evolución de los sabores de crema que sentí antes y que, manteniendo su evolución, hacia el final de la fumada se sienten más como de vainilla que nueces. El retrogusto es de pimienta y nueces. El tiro, construcción y cantidad de humo en el Sixty se han mantenido casi perfectos desde la primera calada, y al cabo de una hora y 40 minutos, dejo al Sixty a un lado, que se apague solo, luego de darme una fortaleza e intensidad medias en este último tercio.

Hace poco un amigo me decía que equiparaba a Gurkha con Rocky Patel, cosa que discutí ampliamente. Mientras que no tengo alegatos con qué defender a Gurkha, la verdad es que muchas de mis experiencias con Rocky Patel han sido bien positivas. Aunque no creo que lo haya colocando entre mis mejores experiencias, la consistencia de la marca y la habilidad de crear múltiples productos con una buena liga, que me dé fortaleza e intensidad respetables, ya es digno de admirar. Mis preferidos de la marca han sido los de bajo costo (relativamente), como muchos de la serie The Edge y la serie Vintage. Este Sixty también lo colocaría entre las buenas y creo entre los de aniversario es el que más me ha gustado, pero hay un factor precio que compite mucho contra los productos de la marca que compro más, y ciertamente no es un cigarro que compraría regularmente, precisamente por su precio.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Rocky Patel
Modelo: Sixty
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Sixty (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $18,00
Puntuación: 88

Villiger – La Flor de Ynclan (Churchill)

Habrán quienes se pregunten cómo es que después de la «debacle» que tuve con Villiger recientemente, que siga probando sus productos. Me explico: compré un sampler de cinco cigarros distintos de la marca y, para ser honesto, ninguno me gustó. Hubo dos que estaban decentes, pero ninguno de ellos lo volvería a comprar. No obstante, este La Flor de Ynclan no estaba en ese sampler y creo que es el único Villiger que me ha gustado tanto como para comprarlo de nuevo. Lo reseñé en robusto en 2019, luego que en 2017 estuviese en el décimo peldaño del Top 25 de Cigar Aficionado, y la verdad es que me pareció decente (le di 83 puntos). Desde entonces no había probado muchos, salvo el sampler. Pero a principios de este año la página Serious Cigars anunció que cerraba y muchos de sus productos estaban rebajados hasta la fecha de cierre. Buscando entre lo que ofrecían, encontré un 5-pack de este La Flor de Ynclan en Churchill, en un precio increíble (creo que $14 en total), así que no lo dejé pasar.

La Flor de Ynclan está disponible en 5 vitolas distintas y originalmente lo probé en la misma vitola que se situó en Cigar Aficionado: el robusto. Pero para esta ocasión, me fui con el Churchill, de medidas 7 x 48. Cuando llegaron, los dejé aparte de todo lo demás, porque en la bolsa ziplock en la que venían me encontré un cierto bicho que no quería arriesgar que contagiara al resto de los cigarros que tengo. Así que los dejé dentro de la misma bolsa con un sobre bóveda de 69% y dentro de su celofán. En retrospectiva, creo que debí haber sacado este cigarro de la bolsita y del celofán un día antes o algo así, pues me impresionó que cuando lo saqué para fumarlo, la capa se sentía húmeda y el cigarro algo esponjoso. Pero no era el primero que fumaba y los demás habían salido bien. Me llama un poco la atención que la descripción de las hojas que forman este cigarro identifican a la capa como ecuatoriana, pero no dice si es Connecticut o Habano o nada, solo «Ecuador». En esa capa se sienten aromas escasos a cuero y madera, pero nada más. En la tripa se sienten madera y cítricos, mientras que la calada en frío presenta notas de madera y cereza.

Afortunadamente La Flor de Ynclan enciende bien, parejo y con un tiro muy decente. Gracias al tamaño de la vitola, el humo llega frío a mi boca y los sabores no se hacen esperar, destacando notas cremosas, madera, cereza y café en granos. Los sabores tienen una intensidad media y el humo es abundante en cada calada, lo que colabora a que se sientan más tiempo en el paladar. El retrogusto tiene una nota suave de pimienta y también cerezas. Los sabores se mantienen así durante este primer tercio, llegando a ser los de café y cerezas los más destacados, con una fortaleza media-baja y un anillo de combustión decente, no exento de problemas pero al menos sí libre de retoques.

Estoy estrenando teléfono y aunque todavía no manejo bien el tema de las fotos, sobre todo en lugares ligeramente oscuros como era en esta ocasión, me di cuenta que las fotos que hice de la mitad del cigarro y que pensaba usar para ilustrar el segundo tercio, no salieron muy bien, por lo que la imagen es de la frontera entre primero y segundo tercio. En esta segunda sección aparecen sabores a madera en el retrogusto y el sabor de café se vuelve el primario, desplazando la cereza a segundo plano. También pasa que el cigarro pierde esa sensación cremosa del humo y las notas de especias dulces como vainilla y nuez moscada, pero también pasó que el tiro se hizo un tanto más apretado de lo que me gusta y cada calada se hizo un tanto problemática a partir de aquí, atando con lo que mencionaba del problema de la humedad que asumí podría existir. La fortaleza se hizo media-alta cuando el tiro se comenzó a apretar, pero principalmente porque sentí varias veces la influencia de la nicotina.

Para el último tercio el La Flor de Ynclan se volvió casi infumable, por el tema del tiro, que afectó también la capacidad de mantenerse encendido. Esto hizo que lo tuviera que reencender varias veces y darle caladas regulares para mantenerlo. Si hubiese sido un robusto, para este punto y para el tiempo que le había dedicado, posiblemente ya habría dejado de fumarlo, pero viendo cuánto le quedaba aún, preferí mantenerlo un rato y esperar a ver si dejándolo enfriar mejoraba. Lamentablemente no mejoró y, dado que ya llevaba un poco más de dos horas con él y fueron los últimos 20 minutos los más desagradables, preferí dejarlo así. La intensidad era baja y la fortaleza alta, lo cual es una mezcla letal para cualquiera y eso me llevó a dejar el cigarro apagarse un poco después de quitarle la anilla.

Siempre trato de ser justo con los cigarros que fumo y no darle mala puntuación si no la merece. Dicho esto y leyendo mis impresiones de este cigarro en esta reseña, el mapa está trazado para darle una puntuación lapidaria. Pero, no es el primero de este grupo que fumo (es el tercero) y las otras dos experiencias han sido agradables durante prácticamente toda la fumada, aunque en el último tercio se mantiene esa tendencia a ser un poco más fuerte y cansón. Si mis experiencias con los primeros cigarros de ese 5-pack hubiesen sido como la de hoy, ya estaría buscando a quién regalarle el resto del pack. Pero no ha sido el caso y eso me lleva a evaluar más objetivamente a La Flor de Ynclan, sumando y restando de las experiencias anteriores.

Ficha Técnica:
Fabricante: ABAM Cigars
Marca: Villiger
Modelo: La Flor de Ynclan
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $12,50
Puntuación: 85

Ron: Grander Barrel Series Rye Finished Rum

A propósito de esa asesoría de la que he hablado en ocasiones aunque no del lugar, porque de ese no puedo hablar, entre lo que sugerí como ron venezolano «exótico» estaba el Riverset Rye Finish, un ron venezolano de apenas dos años que pasa 6 meses adicionales en barricas de whiskey de centeno, y es embotellado directamente de la barrica a aproximadamente 65,7% de alcohol.

Pero se generó una confusión y lo que recordó la persona que lo compró era que decía Rye Finish y terminó comprando el primero que encontró, que fue este Grander Barrel. A lo hecho, pecho y decidí probarlo.

Grander es una empresa como muchas otras, que compra ron de distintos países y luego lo embotella. Antes de embotellarlo, Grander toma este blend de rones panameños de la destilería Las Cabras, de los cuales 65% tienen 12 años y 35% son de 15 años, ambos en ex-bourbon y ex-jerez, y los deja reposar durante 8 meses en barricas de whiskey de centeno, que supuestamente eran de Heaven Hill.

La producción está limitada a 2016 botellas en su segunda edición (2002-R), que es la que tengo. Al buscarlo en internet puede que encuentres que es limitado a 1680, pero esas corresponden a su primera edición (1908-R). Cada botella está envasada con un 50% de concentración alcohólica.

En nariz el Grander me recuerda sin duda al ron de Panamá, con sus notas que parecen provenir de los rones de miel de caña, pero este promete ser de melaza. Es afrutado y especiado, con notas de nuez moscada, avena, cereza, canela y jengibre. También hay notas más suaves de madera de lápiz, azafrán y esa sensación espumosa de los aromas de algunas cervezas. Incluso hay notas que me recuerdan a rones que pasan un largo tiempo en barricas ex-bourbon, como pasas, MDF (o madera nueva de muebles baratos) y cáscara de limón.

En boca se siente cremoso, poco franco sin duda, pero con notas de corn flakes, madera quemada, canela y banana. También hay notas más suaves de pimienta negra, manzana roja, ginger beer (porque no es cerveza de jengibre, sino un producto en sí) y esa nota de azafrán que sentí en nariz. El retrogusto mantiene esa madera quemada, clavo y una nota agria.

Pero hay algo importante y es que las notas características de un ron que pasa por barrica de rye whiskey no son tan prominentes. Usando el ejemplo del Riverset que mencioné al inicio, una vez que reconoces el sabor del ron venezolano de 2 años, los sabores adicionales del rye son indiscutibles. Habiendo probado rones de Panamá con las edades mencionadas en el blend de esta botella, me sorprende que si bien hay notas adicionales, estas no son tan notables como esperaría. Por un lado diría que se debe a que el ron panameño es de columnas, pero el venezolano también lo es. Igualmente, el venezolano es 65,7% de alcohol, pero este es a 50% y a esa concentración va a ser muy fuerte también.

El Grander Barrel es un ron interesante y estoy seguro que con un buen habano va a combinar de maravilla, pero no me sorprendió tanto como esperaba. Incluso ese 50% de alcohol no se siente tan presente, pero creo que su punto más bajo es esa sensación agria del retrogusto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Las Cabras / Grander
Nombre del Ron: Barrel Series Rye Finished Rum
Marca: Grander
Origen: USA (ron de Panamá)
Materia prima: Melaza
Edad: 12 a 15 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 85

Room 101 – Farce Nicaragua (Robusto)

Hace aproximadamente seis años cuando Matt Booth decidió retirarse de la industria del tabaco y llevarse su marca, Room 101, consigo. Esta jubilación no duró mucho y tan solo seis meses después lanzó dos cigarros, uno llamado Hit & Run y otro The T. Si bien ninguno fue bajo la marca Room 101, en 2018 creó un cigarro llamado Farce, formado por una capa ecuatoriana, sobre capote de Indonesia y tripa dominicana, americana y nicaragüense. Desde entonces, el Farce ha sido lanzado con capa Connecticut y Maduro también. El pasado noviembre, General Cigars, quien adquirió la marca Room 101 el junio anterior, creó un cuarto producto de la línea Farce llamado Nicaragua. La liga de este cigarro es completamente nicaragüense y, a diferencia del resto de la línea, no es fabricado en República Dominicana, sino en Nicaragua.

En realidad fueron unos meses que tuve este cigarro y el Farce Maduro en mis manos y cuando iba a montar esa reseña, lo confundí con este y la razón principal es que este tiene una capa bastante oscura, carente de brillo y con múltiples venas a lo largo, lo cual se asemeja a una capa madura, aunque no muy madura. Esta capa tiene aromas fuertes a tierra y más suaves a paja, madera y nueces. En el pie del cigarro se sienten nibs de cacao, tierra, cuero y establo. Finalmente, luego de picarlo con la doble hojilla para hacerle un corte plano, la calada en frío da notas de madera intensa, tierra, cuero, café en granos y canela, aunque ese tiro se siente algo apretado.

Durante el primer tercio y luego del encendido, el Farce Nicaragua se va abriendo un poco en el tiro, pero nunca a un punto que sea del todo como quisiera. Los sabores iniciales no tienen una potencia de pimienta tan típica como de los nicaragüenses, aunque sí es el sabor de pimienta el principal y con esto quiero decir que no es muy intenso en sabores generales. Luego de algunas caladas (8 a 10), aparecen sabores a anís, madera y café, que se mantienen en el liderato de los sabores del tercio, mientras que las notas secundarias son de madera, merey (anacardo para el resto del mundo) y cuero. El retrogusto es solamente de pimienta, pero en algunas caladas se sienten notas dulces como de algodón de azúcar. Fortaleza e intensidad son medias, pero el anillo de combustión presenta una desviación que me obliga a retocarlo antes de culminar el tercio.

La pimienta es considerable en el paladar y el retrogusto durante el segundo tercio, con sabores intensos a café, nibs de cacao, tierra y canela, y mantiene ese toque sutil de algodón de azúcar pero de manera más permanente en el retrogusto. El tema es que la pimienta ahí es tan intensa que no le doy muchas oportunidades para probarlo, a menos que le dé una calada corta. Pero como el tiro es tan particular, una calada corta es igual a no llevar casi humo a la boca. La fortaleza aumenta un tanto, hasta media-alta, mientras que la intensidad se mantiene en media y aumenta un poco después de la mitad del cigarro. Quema mucho mejor y no requiere retoques, aunque sigue algo apretado.

En el último tercio los sabores de tierra se vuelven los más intensos, superando a la pimienta principalmente porque ésta se ha reducido. Los sabores secundarios de nibs de cacao, madera, canela y café mantienen su posición y se van alternando en intensidad, mientras que la fortaleza aumenta y la intensidad sigue varada en media. Llega un punto un poco más adelante de cuando hice la imagen que el tiro simplemente no mejora y se medio apaga el cigarro. Dado lo que me ha costado darle cada calada, decido no avivarlo y cuando marco una hora y 15 minutos, el Farce Nicaragua llega a su fin.

Mientras que recibí algunos comentarios negativos por los colores de la anilla del Fuerte y Libre Sun Country que fumé hace poco, el consenso entre los mismos críticos de colores es que la anilla del Farce Nicaragua se ve muy bien. En verdad no son críticos profesionales, pero para criticar no hace falta un título. Muchas de las reseñas que vi sobre este Farce Nicaragua hablan maravillas de su construcción y tiro, por lo que solo me queda lamentar que el mío no gozó de ese beneficio, pero igual se trata de un cigarro con sabores variados e intensidad marcada. Los sabores y su intensidad varían desde la primera calada, y aunque la fortaleza quizá sea más de la que esperaba, creo que con un buen tiro puede ser un buen cigarro. Es posible que en esa segunda oportunidad futura esté más abierto a evaluarlo nuevamente y darle una mejor puntuación.

Ficha Técnica:
Fabricante: Joya de Nicaragua
Marca: Room 101
Modelo: Farce Nicaragua
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,50
Puntuación: 83

Whisky: Oban 14

El Oban 14 es uno de esos whiskies que he tenido presente y disponible en mi bar, pero que nunca he reseñado. Lo peor es que siempre había pensado que lo tenía reseñado, pero cuando fui a buscar información sobre él para recomendarlo a un amigo, pues ahí mi sorpresa.

Incluso, en Rumbullion Club di una cata sobre él y lo recomendé a todos los presentes. Pero también pasa que supero los 40 años (por bastante) y la mente ya no es la misma. Precisamente por la mente, este es quizá el menor de los problemas en que me he metido y no quieres saber el mayor.

Oban es una destilería fundada en 1794 en un pueblo con el mismo nombre, ubicado en las zonas altas de Escocia, lo que se conoce como Highlands. Es una de las más pequeñas y antiguas de ese país. Aunque no siempre ha estado abierta, y fue entre 1931 y 1937, y luego entre 1969 y 1972, que cerró sus puertas. Eventualmente, al igual que muchas destilerías escocesas, pasó a formar parte de Diageo, en donde hoy forma parte de sus 6 maltas clásicas, junto con Dalwhinnie, Talisker, Cragganmore, Lagavulin y Glenkinchie.

El Oban 14 es el producto principal de la marca, combinando notas interesantes típicas de los whiskies de Islay, gracias a que se encuentra en una costa, con las estructuras más armoniosas de los whiskies de Highland, en donde se encuentra. Oban tiene otros productos como el Little Bay, que es la traducción al inglés de Oban en gaélico y significa pequeña bahía. También tiene uno llamado Distiller’s Edition, que es añejado en barricas de jerez, y una versión 18 años. Este 14 es embotellado a 43% de alcohol.

El Oban 14 tiene una mezcla muy interesante y compleja de notas en nariz, que incluye una sensación de aromas dulces a toffee y flan de caramelo, notas ahumadas muy sutiles, frutas tropicales como piña caramelizada, banana, lychee y naranja, y notas finales de ralladura de limón y nuez moscada.

En boca sorprende que se siente como si comieras un trozo de quesillo con muy poca azúcar y lo dejaras reposar en boca. También hay notas iniciales de frutos enlatados, que incluyen naranja, piña y lychee, todos con un elemento caramelizado. También hay notas que me recuerdan al destilado que pasa por jerez (que no es el caso de este), que incluyen un dejo de frutos rojos y un toque más fuerte de almendras, y finaliza con notas de sal marina. En el retrogusto hay una ligera nota ácida que me recuerda a la manzana verde y lo que solamente puedo describir como un croissant con jarabe de limón por encima.

El Oban 14 es un whisky delicioso y hasta untuoso, de esos que quieres tener en el bar siempre y disfrutar regularmente. Es muy variado y complejo en el paladar, pero aguanta perfectamente la combinación con tabaco. Incluso, como un whisky para postre creo que sería una excelente forma de experimentar. Afortunadamente su precio no me hace dosificarlo cuando lo comparto, aunque tampoco es para exagerar la servida.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oban Distillery
Nombre del Whisky: 14
Marca: Oban
Origen: Escocia
Edad: 14
Precio: $62
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 92

Cohiba – Medio Siglo

En mi escaso y, admito a veces sesgado, conocimiento de habanos, yo pensaba que este Cohiba se llama Medio Siglo porque es el más pequeño de la Línea 1492 de Cohiba, en la que se llaman Siglo I, II, III, IV, V y VI. Pero no. El Medio Siglo es uno de tres cigarros que celebran los 50 años de la marca Cohiba. Los otros dos son el Cohiba 50 Aniversario, de medidas 7 x 60 y limitado a 50 humidores de 50 habanos, y el Cohiba Majestuosos 1966 que también viene con un humidor y estuvo limitado a 1966 de ellos, cada uno con 20 habanos. Cada uno de estos humidores alcanza precios que superan los $10K, pero este Medio Siglo también celebra los 50 años de la marca y está a un precio más accesible de $62 por unidad. Tiene medidas de 4 x 52, por lo que es un petit robusto.

Por sus dimensiones, parece más un cigarro del mercado americano que un habano, pero tanto la anilla como sus aromas lo identifican plenamente como lo que realmente es. Porque es un Cohiba, está perfectamente torcido y su capa es muy vistosa, si bien no lisa pero con una buena cantidad de venas y una marcada uniformidad en el color. No es especialmente rígido y esto puede ser por una alta humedad en la conservación, pero con los aromas en frío a cereales y notas dulces que percibo en el pie, pienso que no puede dar problemas. Lo compruebo cuando lo pico y la calada en frío deja pasar una buena cantidad de aire y percibo en él aromas a cereal, hojaldre, café en granos y galletas María.

Los más observadores notarán que la imagen es un poco más adelante de lo que vendría siendo el primer tercio, especialmente en este corto ejemplar. Precisamente, por lo corto del cigarro he decidido dividirlo en dos mitades y no en tres tercios. En esta primera mitad, los sabores se hacen presentes desde las primeras caladas, destacando pimienta, madera, café en granos, galletas María (la que se llama María Dorada) y un retrogusto a chocolate con leche, junto con esta pimienta, que va evolucionando a una versión menos picante pero igualmente aromática. Hacia la frontera con el punto medio del Medio Siglo, la pimienta se viene sintiendo como una pimienta blanca y desarrolla sabores adicionales a cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo) y una nota de canela dulce que se viene intensificando y cuya sensación más cremosa me recuerda a los Cinnabon. Durante esta mitad la fortaleza ha estado en media, con intensidad en media-alta, pero también han habido detalles en el anillo de combustión, que realmente comenzó muy bien pero hacia el punto medio comenzó a variar su color y presentar este anillo negro que aparece en la imagen.

En la segunda mitad el anillo negro ha desaparecido casi por completo, pero lo ha reemplazado una variación increíble en el anillo de combustión, que ha requerido algunos toques técnicos a fin de que no se descontrole. Afortunadamente esto no parece haber afectado mucho los sabores, que han sido los mismos de la mitad anterior, pero con un toque más intenso en la canela dulce, más suave en el café y una sensación más armónica entre todos, con menor golpe picante y canela en el retrogusto también. Al final me toma casi una hora fumar el Medio Siglo, pero estoy seguro que cuando la marca lo menciona como una fumada que toma alrededor de 30 a 40 minutos es a un ritmo constante, y aunque a veces me parece que fumo muy lento y hay quienes me dicen que no permito evolucionar al cigarro correctamente como la marca recomienda, mira no.

La marca Cohiba y yo nunca hemos sido buenos amigos. Principalmente por un tema de precio, incluso antes de las alzas más recientes de sus precios, pero también porque tener predilección por Cohiba es como ser fanático del Real Madrid o Verstappen en la F1, y dejar de irle cuando no gana. Es irle al ganador histórico y al que todo el mundo apuesta (bueno, Ferrari quizá ya no). En lo particular he sido de darle más oportunidades a productos menos conocidos, de menor precio o que no tienen tantos seguidores. En general, pocas veces me ha parecido que la relación precio-valor de Cohiba no es la más justa, pero con este Medio Siglo, me parece que están bien encaminados a hacer un producto que tenga todo y que no te enfoques tanto en el precio antes de comprarlo. Estoy claro que por el precio de este cigarro puedo comprar una caja de un cigarro distinto y quizá no tan bueno, pero el fumador de habanos no escatima en eso. No es un cigarro fuerte, pero con este tamaño y grosor, no tiene que serlo; pero sí es un cigarro que quisiera fumar con regularidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cohiba
Modelo: Medio Siglo
Dimensiones: 4 x 52
Tamaño: Medio Siglo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $70,00
Puntuación: 91