Ron: Grander Barrel Series Rye Finished Rum

A propósito de esa asesoría de la que he hablado en ocasiones aunque no del lugar, porque de ese no puedo hablar, entre lo que sugerí como ron venezolano «exótico» estaba el Riverset Rye Finish, un ron venezolano de apenas dos años que pasa 6 meses adicionales en barricas de whiskey de centeno, y es embotellado directamente de la barrica a aproximadamente 65,7% de alcohol.

Pero se generó una confusión y lo que recordó la persona que lo compró era que decía Rye Finish y terminó comprando el primero que encontró, que fue este Grander Barrel. A lo hecho, pecho y decidí probarlo.

Grander es una empresa como muchas otras, que compra ron de distintos países y luego lo embotella. Antes de embotellarlo, Grander toma este blend de rones panameños de la destilería Las Cabras, de los cuales 65% tienen 12 años y 35% son de 15 años, ambos en ex-bourbon y ex-jerez, y los deja reposar durante 8 meses en barricas de whiskey de centeno, que supuestamente eran de Heaven Hill.

La producción está limitada a 2016 botellas en su segunda edición (2002-R), que es la que tengo. Al buscarlo en internet puede que encuentres que es limitado a 1680, pero esas corresponden a su primera edición (1908-R). Cada botella está envasada con un 50% de concentración alcohólica.

En nariz el Grander me recuerda sin duda al ron de Panamá, con sus notas que parecen provenir de los rones de miel de caña, pero este promete ser de melaza. Es afrutado y especiado, con notas de nuez moscada, avena, cereza, canela y jengibre. También hay notas más suaves de madera de lápiz, azafrán y esa sensación espumosa de los aromas de algunas cervezas. Incluso hay notas que me recuerdan a rones que pasan un largo tiempo en barricas ex-bourbon, como pasas, MDF (o madera nueva de muebles baratos) y cáscara de limón.

En boca se siente cremoso, poco franco sin duda, pero con notas de corn flakes, madera quemada, canela y banana. También hay notas más suaves de pimienta negra, manzana roja, ginger beer (porque no es cerveza de jengibre, sino un producto en sí) y esa nota de azafrán que sentí en nariz. El retrogusto mantiene esa madera quemada, clavo y una nota agria.

Pero hay algo importante y es que las notas características de un ron que pasa por barrica de rye whiskey no son tan prominentes. Usando el ejemplo del Riverset que mencioné al inicio, una vez que reconoces el sabor del ron venezolano de 2 años, los sabores adicionales del rye son indiscutibles. Habiendo probado rones de Panamá con las edades mencionadas en el blend de esta botella, me sorprende que si bien hay notas adicionales, estas no son tan notables como esperaría. Por un lado diría que se debe a que el ron panameño es de columnas, pero el venezolano también lo es. Igualmente, el venezolano es 65,7% de alcohol, pero este es a 50% y a esa concentración va a ser muy fuerte también.

El Grander Barrel es un ron interesante y estoy seguro que con un buen habano va a combinar de maravilla, pero no me sorprendió tanto como esperaba. Incluso ese 50% de alcohol no se siente tan presente, pero creo que su punto más bajo es esa sensación agria del retrogusto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Las Cabras / Grander
Nombre del Ron: Barrel Series Rye Finished Rum
Marca: Grander
Origen: USA (ron de Panamá)
Materia prima: Melaza
Edad: 12 a 15 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 85

Room 101 – Farce Nicaragua (Robusto)

Hace aproximadamente seis años cuando Matt Booth decidió retirarse de la industria del tabaco y llevarse su marca, Room 101, consigo. Esta jubilación no duró mucho y tan solo seis meses después lanzó dos cigarros, uno llamado Hit & Run y otro The T. Si bien ninguno fue bajo la marca Room 101, en 2018 creó un cigarro llamado Farce, formado por una capa ecuatoriana, sobre capote de Indonesia y tripa dominicana, americana y nicaragüense. Desde entonces, el Farce ha sido lanzado con capa Connecticut y Maduro también. El pasado noviembre, General Cigars, quien adquirió la marca Room 101 el junio anterior, creó un cuarto producto de la línea Farce llamado Nicaragua. La liga de este cigarro es completamente nicaragüense y, a diferencia del resto de la línea, no es fabricado en República Dominicana, sino en Nicaragua.

En realidad fueron unos meses que tuve este cigarro y el Farce Maduro en mis manos y cuando iba a montar esa reseña, lo confundí con este y la razón principal es que este tiene una capa bastante oscura, carente de brillo y con múltiples venas a lo largo, lo cual se asemeja a una capa madura, aunque no muy madura. Esta capa tiene aromas fuertes a tierra y más suaves a paja, madera y nueces. En el pie del cigarro se sienten nibs de cacao, tierra, cuero y establo. Finalmente, luego de picarlo con la doble hojilla para hacerle un corte plano, la calada en frío da notas de madera intensa, tierra, cuero, café en granos y canela, aunque ese tiro se siente algo apretado.

Durante el primer tercio y luego del encendido, el Farce Nicaragua se va abriendo un poco en el tiro, pero nunca a un punto que sea del todo como quisiera. Los sabores iniciales no tienen una potencia de pimienta tan típica como de los nicaragüenses, aunque sí es el sabor de pimienta el principal y con esto quiero decir que no es muy intenso en sabores generales. Luego de algunas caladas (8 a 10), aparecen sabores a anís, madera y café, que se mantienen en el liderato de los sabores del tercio, mientras que las notas secundarias son de madera, merey (anacardo para el resto del mundo) y cuero. El retrogusto es solamente de pimienta, pero en algunas caladas se sienten notas dulces como de algodón de azúcar. Fortaleza e intensidad son medias, pero el anillo de combustión presenta una desviación que me obliga a retocarlo antes de culminar el tercio.

La pimienta es considerable en el paladar y el retrogusto durante el segundo tercio, con sabores intensos a café, nibs de cacao, tierra y canela, y mantiene ese toque sutil de algodón de azúcar pero de manera más permanente en el retrogusto. El tema es que la pimienta ahí es tan intensa que no le doy muchas oportunidades para probarlo, a menos que le dé una calada corta. Pero como el tiro es tan particular, una calada corta es igual a no llevar casi humo a la boca. La fortaleza aumenta un tanto, hasta media-alta, mientras que la intensidad se mantiene en media y aumenta un poco después de la mitad del cigarro. Quema mucho mejor y no requiere retoques, aunque sigue algo apretado.

En el último tercio los sabores de tierra se vuelven los más intensos, superando a la pimienta principalmente porque ésta se ha reducido. Los sabores secundarios de nibs de cacao, madera, canela y café mantienen su posición y se van alternando en intensidad, mientras que la fortaleza aumenta y la intensidad sigue varada en media. Llega un punto un poco más adelante de cuando hice la imagen que el tiro simplemente no mejora y se medio apaga el cigarro. Dado lo que me ha costado darle cada calada, decido no avivarlo y cuando marco una hora y 15 minutos, el Farce Nicaragua llega a su fin.

Mientras que recibí algunos comentarios negativos por los colores de la anilla del Fuerte y Libre Sun Country que fumé hace poco, el consenso entre los mismos críticos de colores es que la anilla del Farce Nicaragua se ve muy bien. En verdad no son críticos profesionales, pero para criticar no hace falta un título. Muchas de las reseñas que vi sobre este Farce Nicaragua hablan maravillas de su construcción y tiro, por lo que solo me queda lamentar que el mío no gozó de ese beneficio, pero igual se trata de un cigarro con sabores variados e intensidad marcada. Los sabores y su intensidad varían desde la primera calada, y aunque la fortaleza quizá sea más de la que esperaba, creo que con un buen tiro puede ser un buen cigarro. Es posible que en esa segunda oportunidad futura esté más abierto a evaluarlo nuevamente y darle una mejor puntuación.

Ficha Técnica:
Fabricante: Joya de Nicaragua
Marca: Room 101
Modelo: Farce Nicaragua
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,50
Puntuación: 83

Whisky: Oban 14

El Oban 14 es uno de esos whiskies que he tenido presente y disponible en mi bar, pero que nunca he reseñado. Lo peor es que siempre había pensado que lo tenía reseñado, pero cuando fui a buscar información sobre él para recomendarlo a un amigo, pues ahí mi sorpresa.

Incluso, en Rumbullion Club di una cata sobre él y lo recomendé a todos los presentes. Pero también pasa que supero los 40 años (por bastante) y la mente ya no es la misma. Precisamente por la mente, este es quizá el menor de los problemas en que me he metido y no quieres saber el mayor.

Oban es una destilería fundada en 1794 en un pueblo con el mismo nombre, ubicado en las zonas altas de Escocia, lo que se conoce como Highlands. Es una de las más pequeñas y antiguas de ese país. Aunque no siempre ha estado abierta, y fue entre 1931 y 1937, y luego entre 1969 y 1972, que cerró sus puertas. Eventualmente, al igual que muchas destilerías escocesas, pasó a formar parte de Diageo, en donde hoy forma parte de sus 6 maltas clásicas, junto con Dalwhinnie, Talisker, Cragganmore, Lagavulin y Glenkinchie.

El Oban 14 es el producto principal de la marca, combinando notas interesantes típicas de los whiskies de Islay, gracias a que se encuentra en una costa, con las estructuras más armoniosas de los whiskies de Highland, en donde se encuentra. Oban tiene otros productos como el Little Bay, que es la traducción al inglés de Oban en gaélico y significa pequeña bahía. También tiene uno llamado Distiller’s Edition, que es añejado en barricas de jerez, y una versión 18 años. Este 14 es embotellado a 43% de alcohol.

El Oban 14 tiene una mezcla muy interesante y compleja de notas en nariz, que incluye una sensación de aromas dulces a toffee y flan de caramelo, notas ahumadas muy sutiles, frutas tropicales como piña caramelizada, banana, lychee y naranja, y notas finales de ralladura de limón y nuez moscada.

En boca sorprende que se siente como si comieras un trozo de quesillo con muy poca azúcar y lo dejaras reposar en boca. También hay notas iniciales de frutos enlatados, que incluyen naranja, piña y lychee, todos con un elemento caramelizado. También hay notas que me recuerdan al destilado que pasa por jerez (que no es el caso de este), que incluyen un dejo de frutos rojos y un toque más fuerte de almendras, y finaliza con notas de sal marina. En el retrogusto hay una ligera nota ácida que me recuerda a la manzana verde y lo que solamente puedo describir como un croissant con jarabe de limón por encima.

El Oban 14 es un whisky delicioso y hasta untuoso, de esos que quieres tener en el bar siempre y disfrutar regularmente. Es muy variado y complejo en el paladar, pero aguanta perfectamente la combinación con tabaco. Incluso, como un whisky para postre creo que sería una excelente forma de experimentar. Afortunadamente su precio no me hace dosificarlo cuando lo comparto, aunque tampoco es para exagerar la servida.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oban Distillery
Nombre del Whisky: 14
Marca: Oban
Origen: Escocia
Edad: 14
Precio: $62
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 92

Cohiba – Medio Siglo

En mi escaso y, admito a veces sesgado, conocimiento de habanos, yo pensaba que este Cohiba se llama Medio Siglo porque es el más pequeño de la Línea 1492 de Cohiba, en la que se llaman Siglo I, II, III, IV, V y VI. Pero no. El Medio Siglo es uno de tres cigarros que celebran los 50 años de la marca Cohiba. Los otros dos son el Cohiba 50 Aniversario, de medidas 7 x 60 y limitado a 50 humidores de 50 habanos, y el Cohiba Majestuosos 1966 que también viene con un humidor y estuvo limitado a 1966 de ellos, cada uno con 20 habanos. Cada uno de estos humidores alcanza precios que superan los $10K, pero este Medio Siglo también celebra los 50 años de la marca y está a un precio más accesible de $62 por unidad. Tiene medidas de 4 x 52, por lo que es un petit robusto.

Por sus dimensiones, parece más un cigarro del mercado americano que un habano, pero tanto la anilla como sus aromas lo identifican plenamente como lo que realmente es. Porque es un Cohiba, está perfectamente torcido y su capa es muy vistosa, si bien no lisa pero con una buena cantidad de venas y una marcada uniformidad en el color. No es especialmente rígido y esto puede ser por una alta humedad en la conservación, pero con los aromas en frío a cereales y notas dulces que percibo en el pie, pienso que no puede dar problemas. Lo compruebo cuando lo pico y la calada en frío deja pasar una buena cantidad de aire y percibo en él aromas a cereal, hojaldre, café en granos y galletas María.

Los más observadores notarán que la imagen es un poco más adelante de lo que vendría siendo el primer tercio, especialmente en este corto ejemplar. Precisamente, por lo corto del cigarro he decidido dividirlo en dos mitades y no en tres tercios. En esta primera mitad, los sabores se hacen presentes desde las primeras caladas, destacando pimienta, madera, café en granos, galletas María (la que se llama María Dorada) y un retrogusto a chocolate con leche, junto con esta pimienta, que va evolucionando a una versión menos picante pero igualmente aromática. Hacia la frontera con el punto medio del Medio Siglo, la pimienta se viene sintiendo como una pimienta blanca y desarrolla sabores adicionales a cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo) y una nota de canela dulce que se viene intensificando y cuya sensación más cremosa me recuerda a los Cinnabon. Durante esta mitad la fortaleza ha estado en media, con intensidad en media-alta, pero también han habido detalles en el anillo de combustión, que realmente comenzó muy bien pero hacia el punto medio comenzó a variar su color y presentar este anillo negro que aparece en la imagen.

En la segunda mitad el anillo negro ha desaparecido casi por completo, pero lo ha reemplazado una variación increíble en el anillo de combustión, que ha requerido algunos toques técnicos a fin de que no se descontrole. Afortunadamente esto no parece haber afectado mucho los sabores, que han sido los mismos de la mitad anterior, pero con un toque más intenso en la canela dulce, más suave en el café y una sensación más armónica entre todos, con menor golpe picante y canela en el retrogusto también. Al final me toma casi una hora fumar el Medio Siglo, pero estoy seguro que cuando la marca lo menciona como una fumada que toma alrededor de 30 a 40 minutos es a un ritmo constante, y aunque a veces me parece que fumo muy lento y hay quienes me dicen que no permito evolucionar al cigarro correctamente como la marca recomienda, mira no.

La marca Cohiba y yo nunca hemos sido buenos amigos. Principalmente por un tema de precio, incluso antes de las alzas más recientes de sus precios, pero también porque tener predilección por Cohiba es como ser fanático del Real Madrid o Verstappen en la F1, y dejar de irle cuando no gana. Es irle al ganador histórico y al que todo el mundo apuesta (bueno, Ferrari quizá ya no). En lo particular he sido de darle más oportunidades a productos menos conocidos, de menor precio o que no tienen tantos seguidores. En general, pocas veces me ha parecido que la relación precio-valor de Cohiba no es la más justa, pero con este Medio Siglo, me parece que están bien encaminados a hacer un producto que tenga todo y que no te enfoques tanto en el precio antes de comprarlo. Estoy claro que por el precio de este cigarro puedo comprar una caja de un cigarro distinto y quizá no tan bueno, pero el fumador de habanos no escatima en eso. No es un cigarro fuerte, pero con este tamaño y grosor, no tiene que serlo; pero sí es un cigarro que quisiera fumar con regularidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cohiba
Modelo: Medio Siglo
Dimensiones: 4 x 52
Tamaño: Medio Siglo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $70,00
Puntuación: 91

Cuaba – Salomón

Una nueva cata de un habano que en su vitola más pequeña me pareció decente, aunque un poco caro, en esta época está aún más caro, pero me pregunto qué tal será la experiencia. Mucho he hablado, hecho y deshecho de habanos en general, principalmente por un factor precio. Pero en los últimos años he descubierto que para quienes fuman habanos el precio es lo de menos. No quiere decir que el dinero no duela, porque obviamente que sí. Es solo que a quienes les gustan los habanos por sobre todas las cosas, no se van a cambiar a centroamericanos simplemente porque los habanos estén más caros. La mayoría de las experiencias son considerablemente diferentes y ahí es donde radica esa fidelidad.

Para una marca que solamente hace cigarros doble figurados, el Salomón es el de mayor tamaño en su portafolio actual, aunque no el más grande que han hecho; ese título lo lleva el llamado Diademas, con una longitud de 233 milímetros, o un poco más de 9 pulgadas. El Salomón actual mide 7 pulgadas y un cuarto, con un cepo en su parte más ancha de 57. Se trata de un cigarro con una capa prácticamente lisa, muy bien conservado y de una apariencia imponente. Tiene aromas tenues en esta capa, destacando notas suaves de madera mojada, paja y un toque hacia el pie de nueces. Luego de picarlo con la guillotina en V, la calada en frío presenta notas más fuertes de nueces y toques de madera y cuero.

El Cuaba Salomón enciende rápidamente y gracias a que es prácticamente un punto el que se debe encender, es fácil hacerlo mal. Afortunadamente tengo un encendedor de una sola llama que lo hace más sencillo y menos propenso a errores. Hay algunas cosas que me hacen sospechar sobre la calidad de la fumada y es que en cigarros de estos estilos, las primeras caladas tienden a ser apretadas y luego se van abriendo, pero el Salomón tiene un buen tiro desde la primera calada, con humo abundante para ser un habano. Pero, para mi sorpresa, el tiro no se suelta tanto como sospechaba al llegar a una quemada más general, por lo que está básicamente en donde me gusta y con excepción del anillo de combustión, va quemando bastante bien. Los sabores son impresionantes, con notas de pimienta y una especie de caramelo, ese que llaman golden syrup. También hay notas secundarias de nueces, tierra y cedro, siendo este último el que repite en el retrogusto y es ahí donde no se sienten tantas notas de pimienta como suelen haber en cigarros de otros orígenes, en donde un toque de pimienta en el paladar se traduce en algo mucho más fuerte en el retrogusto. La intensidad es media, con una fortaleza un toque por debajo de media.

Para mi sorpresa nuevamente, cuando finalmente dejé caer la ceniza en el primer tercio, el Salomón continuó manteniendo una columna de ceniza muy respetable. Pocos cambios en términos de sabor, pero en el aspecto más positivo de ello, donde el caramelo estilo golden syrup es parte de los principales, pero también hay notas de nueces, tierra y cedro, con el cedro en el retrogusto pero también notas de caramelo salado en la nariz. Hay ocasiones en que el tiro se ha hecho un poco apretado, pero mediante algo de paciencia y dejarlo enfriar un poco, se controla y vuelve a tener un tiro ideal. La intensidad se mantiene en el mismo punto de media, pero la fortaleza se reduce un poco, llegando a media-baja. Realmente destaca que los cigarros más grandes y contundentes en apariencia son los más suaves y lo que me llama la atención del Salomón es cuanto estoy disfrutándolo.

El Salomón en su último tercio demuestra una consistencia impresionante, con los mismos sabores en más o menos el mismo orden, pero la apariencia de notas más picantes y no necesariamente un sabor a pimienta. Quizá se trate por la concentración del tamaño del cigarro y que este esté en sus últimos momentos, y desde la mitad del último tercio se hace más dulce, partiendo de ese mismo sabor de caramelo. La intensidad es idéntica a la del tercio anterior, pero la fortaleza aumenta un tanto y se coloca en media. Me toma un poco más de dos horas llegar al final del Salomón y no es para menos, pues me lo fumé hasta que me quemé los dedos.

Siendo un gran fanático de los cigarros centroamericanos, podríamos argumentar que hay marcadas diferencias entre este habano y los centroamericanos que suelo fumar y la diferencia principal creo que está en la ausencia de transiciones mayores en este cigarro. Pero mientras que con algunos del nuevo mundo tiendo a marcar eso como un aspecto negativo, ello se debe a que no parecen haber cambios de lo que es, en ocasiones, una fumada aburrida. El Salomón de Cuaba no necesita tener transiciones… es más, hubo momentos en que esperaba que no las hubiese, precisamente por esos sabores tan agradables que se fundían en esta experiencia. Entre los habanos que he probado, el Cuaba me parece que envuelve los sabores más tradicionales del habano, en un gran formato que es perfecto para disfrutar durante un largo rato, sin una gran fortaleza. Por eso mismo, recomiendo este cigarro si quieres probar los sabores más típicos del habano.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cuaba
Modelo: Salomón
Dimensiones: 7¼ x 57
Tamaño: Salomón (Doble Perfecto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $43,00
Puntuación: 92

Whiskey: Penelope Batch 12

Penelope es una marca relativamente poco conocida de whiskey americano tipo bourbon. En los próximos meses posiblemente sea más conocida, pues recientemente fue adquirida por Pernod Ricard. Pero este Batch 12 es uno de sus últimos productos como independiente. No fue por eso que lo compré, sino porque forma parte de un bar de alto nivel que asesoré recientemente y, aunque sabía que era un producto bueno, no le había hecho reseña hasta ahora.

Como su nombre lo indica, el Batch 12 es la doceava edición de una serie de «batches» o lotes que Penelope ha lanzado. Se tratan de ediciones de bourbon embotellados directamente de la barrica, a concentraciones que pueden variar de una edición a la otra, siempre dependiendo de lo que queda en la barrica.

En el caso de este Batch 12, se trata de un bourbon lanzado en septiembre de 2022 y lo que contiene es una mezcla cuyo whiskey más joven es de 4 años y el más antiguo de 6 años. Específicamente, es un blend de bourbon de 4 años alto en trigo, bourbon de 5 años alto en centeno, y dos bourbon, uno de 5 y otro de 6 años, altos en maíz. El mash bill se trata de una combinación que alcanza 75,5% de maíz, 14,5% de trigo, 7% de centeno y 3% de cebada malteada, y es la razón por la que la etiqueta lo marca como 4 granos. El líquido final es embotellado a 56,95% de alcohol.

Agarrando la botella antes de probarla, es normal que esa marca de 56,95% alcohol intimide a cualquiera, pero en nariz no parece que tuviera tan alta concentración. Más bien se sienten notas de especias dulces, durazno y vainilla, y conforma voy buscando más aromas, el alcohol se siente y luego es lo único que puedo sentir.

En boca es sorprendente cuánto pica y es una sensación picante en lengua, paladar y encías, pero también es un sabor contundente a pimienta, acompañado de cereal dulce y caramelo. En el retrogusto encuentro notas de durazno, cuero, centeno y un final que parece eterno.

Aunque los sabores dulces son notables, se siente que son superados por las notas de pimienta, que acompañadas por un contundente golpe alcohólico, hacen que ponerle una piedra gigante de hielo sea prioritario. Pero luego de la ocasión, me quedo con las sensaciones picantes y de haber ingerido una concentrada cantidad de alcohol, pero no una satisfacción de haber tomado un bourbon excepcional, que es lo que debería ser este, principalmente porque no es diluido sino que viene directo de la barrica.

Ficha Técnica:
Fabricante: MGP
Nombre del Whiskey: Batch 12
Marca: Penelope
Origen: USA
Edad: 4 a 6 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 56,95%
Puntuación: 83