Ron: Punta Cana Black

Está claro que en República Dominicana tienen que haber varios cambios en su industria ronera, particularmente desde la aprobación de la denominación de origen y sobre lo que pueden y no pueden llamar ron. He visto algunos cambios, pero en esta época de transición sobre la que caen muchos productos que existen en el mercado desde antes del nombramiento de la DO, hay una gran confusión sobre lo que un ron es y no puede ser.

Por ejemplo, tengo entendido que por la nueva nomenclatura (y por la anterior) este Punta Cana Black Rum no podría ser llamado ron. En primer lugar porque no tiene 37,5% de alcohol (tiene 34%), pero también porque el contenido de su interior no es 100% ron dominicano. Pero la marca puede defenderse diciendo que no dice RON en su etiqueta, pero sí dice RUM.

Eso es un tema de RD y su DO. Pero hace poco tuve que presentar este ron en la cata de rones dominicanos en Rumbullion Club y para ello tuve que estudiar un poco sobre él y la verdad es que fue divertido hacerlo.

Para empezar, la destilación de este producto se hace entre 80° y 90°, que suena bastante alto, pero precisamente por ser una destilación alta puede perder muchos cogéneres. No obstante, más que esos límites de alto, hay que prestar atención es a lo que se contiene entre 80 y 90, y es que hay bastante que se puede colocar en ese rango, especialmente cuando se destila por columnas.

Luego está el hecho que este ron es un blend, aunque eso no es raro ni un punto a resaltar, pues son muchos y gran mayoría los rones que son de blend. Pero el blend de este ron es de productos añejados en solera, y en barricas exbourbon, exwhisky de malta, exoporto y exjerez. El ron que es añejado en solera es la base de su contenido, en donde alcanza los 25 años. El resto de los líquidos tienen un añejamiento entre 1 y 10 años, y provienen de Nicaragua, Panamá, Colombia y Trinidad y Tobago. No especifica cuál ron es de cada país ni cuál barrica se añejó en qué país, pero la combinación hace de él un producto diferente sin lugar a dudas.

Con una base de (hasta) 25 años y rones de (hasta) 10 años en su blend, este Punta Cana Black pinta asombroso. Sin embargo, investigando un poco sobre él me sorprendió ver que no solo tiene una medalla (no especifica en donde), sino que esta fue otorgada en 2012 en la categoría de rones de 3 años o menos de edad.

En mi búsqueda de información sobre este producto me he topado con varias instancias que mencionan su contenido alcohólico como 38%, pero la botella que tengo es de 34%. Esto puede pasar por distintas razones y quizá la más importante es un tema fiscal, pues le cuesta más a la empresa producir un ron con 38% que uno de 34%, tanto en inventario del alcohol como en temas de impuestos. No me cabe dudas que existan los dos productos, pero puede que el de 38% sea para un mercado específico y el de 34% para otro.

En copa este Black Rum hace honor a su nombre y, aunque no es negro, es bastante oscuro. No es como otros black rum o blackstrap que he probado, pero sí es un líquido oscuro. Es bastante denso, pero no muestra ninguna partícula en suspensión. El hecho que la botella sea oscura te haría pensar que el líquido es casi negro antes de servirlo (pues así se llama), pero al colocarlo en la copa tiene colores normales con una sombra más oscura.

En aromas se siente especiado, aunque afortunadamente no a niveles de un ron especiado tipo Capitan Morgan, sino algo más «controlado». Se sienten aromas de clavo, nuez moscada y canela, pero también hay notas de madera, melaza, ahumado y frutos rojos. La marca hace gran alarde de una nota de vinagre balsámico, pero mi socio y yo dictamos esta cata 4 veces (2 y 2 cada uno) y en ninguno de los grupos de personas apareció este aroma. Muchas veces pasa que nadie menciona un aroma pero cuando lo nombras hay quienes dicen que puede estar, pero esta nota evadió a todos, al parecer.

En boca confieso que para mí se perdió esa nota agradable aromática que presentaba el ron, pero solamente porque es bastante dulce, al punto que domina los sabores. Toma varios intentos poder apreciar sabores individuales, pues la dulzura es intensa. No al punto del Esclavo XO Cask Strength, pero sí es dulce de azúcar refinada. Los sabores que finalmente se aprecian son de caramelo, azúcar (que varía entre morena y refinada), nueces, vainilla, notas ligeramente cítricas de limón y algo que es como papel o cartón.

Conversando con amigos dominicanos sobre este ron y la costumbre de tomarlo, me dijeron que muchos le ignoran eso que pueda ser ron; simplemente no lo consideran un ron como se puede considerar un ron joven. Lo consideran más un pousse-café, precisamente para acompañar un café espresso o algo de intensidad similar. Posteriormente se toman un ron de verdad y lo acompañan de un cigarro.

Durante la cata muchos expresaron que no acompañarían este Black Rum con un cigarro, pero no fueron todos. También tuvo fuertes defensores por la posibilidad de combinarlo con un cigarro suave, aunque yo no fui de ellos. Para mí no es desagradable, pero no deja de ser «un licorcito» caro, que posiblemente combine bien con un café, pero prefiero tomar el café solo. En algún momento lo probaré así.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliver & Oliver
Nombre del Ron: Black Rum
Marca: Punta Cana
Origen: República Dominicana (con rones de RD, Nicaragua, Panamá, Colombia, Trinidad y Tobago)
Materia prima: Melaza
Edad: Base madre de hasta 25 años / Blend de 1 a 10 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 34%
Puntuación: 72

Plasencia – Cosecha 146 (Monte Carlo)

Desde el año 1865 la familia Plasencia ha estado en el negocio de la producción de tabaco. Más recientemente ha producido cigarros para alrededor de 30 marcas muy reconocidas, logrando cifras que rondan los 40 millones de unidades anuales. Pero fue hace tan solo 5 años, en 2017, que decidieron crear cigarros con su propia marca, lo cual está haciendo que la marca sea finalmente reconocida por muchos fumadores más casuales, que no prestaban mucha atención a la fábrica sino al producto final. Este Cosecha 146 reconoce el aniversario número 146 de la primera cosecha de Plasencia, en 1865 en Cuba. El cigarro consiste únicamente en hojas Criollo 98 de las fincas de Plasencia en Honduras y Nicaragua, cosechadas en la temporada 2011-2012. Mis amigos de San Luis Cigars me escribieron cuando lo tuvieron disponible y no dudé en comprar un par de ellos. Sin embargo, ante la recomendación personal, accedí a que fueran de estas dimensiones 6×58, pues me aseguraron que la calidad y la fortaleza no se ve mermada por la vitola.

No soy el tipo de persona que pesa los cigarros antes de fumarlos, aunque puedo ser geek del tabaco en otras cosas, pero en verdad no me van a ver con un peso a dondequiera que voy. La capa es muy uniforme, casi parece pintada e irreal en su calidad, aunque no es realmente lisa y tiene una que otra levantada aquí y allá. También es bastante oleosa, así que eso definitivamente ayuda a que tenga más ganas de encenderlo, sobre todo porque sus aromas incluyen canela, frutos rojos y caramelo, que en el pie se repiten con notas herbáceas y ligeramente mentoladas. La calada en frío presenta una abundante combinación de chocolate, crema, notas florales y dulces.

El cigarro no quema perfecto y eso es algo que voy a reconocer desde este momento, aunque esto es algo consistente en cigarros de cepos grandes, pues es difícil mantener la quemada uniforme. Pero los sabores son, como diría un amigo, consistentes e insistentes. Desde la primera calada tiene los sabores fuertes y picantes tradicionales del tabaco nicaragüense junto con notas más cremosas y de nueces de cigarros que simplemente no son los típicos nicaragüenses. Tiene también notas de chocolate y de madera, más secundarias pero igualmente se sienten a lo largo de la fumada y con estas dimensiones me toma alrededor de 45 minutos finalizar el primer tercio, así que creo que voy a estar aquí un rato largo.

La quemada mejora bastante en el segundo tercio, al costo que no mantiene a ceniza por mucho tiempo, pero eso no es algo para restarle puntos, sino que simplemente una vez que dejas caer la ceniza la primera vez ya es más difícil mantener una ceniza larga. Otra cosa que me impresiona en el cigarro es que si bien sus sabores típicos nicaragüenses son picantes y fuertes y hasta agresivos, la experiencia dictaría que esos serían los sabores que dominarían el segundo tercio, pues simplemente es más factible que cubran las notas cremosas y de nueces que se sentían anteriormente, pero en este segundo tercio son precisamente esas notas de crema, nueces, madera y algo de chocolate las que dominan la fumada y sigue teniendo propiedades picantes, pero suficientes para hacer que la fortaleza en este segundo segmento sea media.

El último tercio es tal como imaginaría que es el final de un cigarro fuerte, pues ciertamente esos sabores picantes toman el liderato de la fumada, pero no tienen esa intensidad típica y no dominan por completo las notas cremosas y de nueces. La concentración de los sabores existe y es predecible, pero la culminación del cigarro no es esa experiencia intensa, picante y que seca la garganta que ocurre con muchos cigarros fuertes. No obstante, el Cosecha 146 sí que es un cigarro fuerte y la fortaleza se coloca en alta en el último tercio, pero no es algo sorpresivo, sino algo que ha ido aumentando. Los sabores no varían mucho en conteo, pero sí en su posición, con una suavizada de los sabores de madera y mayor intensidad en los de chocolate, que con los de nueces, crema y esa nota picante, hacen que el final se sienta infinito. Me tomó dos horas y media acabar con el Cosecha 146, pero creo que fácilmente hubiese podido alcanzar las tres horas, pues cuando lo dejé fue más que nada por cansancio de la misma fumada y que ya quería dejarlo.

Pero el Cosecha 146 es un cigarro que disfruté muchísimo, pues me mantuvo comprometido y pendiente de él desde el principio hasta que lo dejé, por lo que no podría decir que es un cigarro para encender y conversar… exige su atención y también la merece. El cigarro tiene una variedad muy interesante de matices e incluso en esta vitola se mantuvo interesante, abundante de humo y muy agradable. Es un cigarro para dedicarle su tiempo, pero te compensará esa experiencia y esa atención que le dediques. Solo tienes que estar al tanto que esa atención la tienes que dedicar y por eso no sé si le recomendaría este cigarro a un novato, sino más bien a una persona que se concentre en la fumada. Es una fumada muy singular. Muchas gracias a San Luis Cigars por la recomendación, pero creo que me hubiese ido por una vitola más delgada; precisamente la vitola llamada San Luis (5¾ x 54)

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Plasencia
Modelo: Cosecha 146
Dimensiones: 6 x 58
Tamaño: Monte Carlo (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Nicaragua (Criollo 98)
Tripa: Nicaragua (Criollo 98), Honduras (Criollo 98)
Precio: $14,00
Puntuación: 92

Mis 5 cigarros preferidos en capa Habano

Una de mis capas preferidas es la capa Habano. Diría que la que viene de Ecuador es la que me gusta más, pero eso solo sería porque he probado más Habano ecuatoriano que de otros países. El hecho es que es una capa que me parece muy versátil, que suele brillar por sus aceites, es bastante lisa y su sabor puede ir de muy picante a una sensación casi sedosa, en gran parte gracias a la relación de la tripa, pero también precisamente por esos cambios que permite.

Durante muchos años era mi capa predilecta, al punto que si un cigarro estaba disponible en una variedad de capas y en Habano, era el que iba a preferir antes que Connecticut o Maduro. Desde entonces he aprendido a variar un poco mis experiencias, pero la capa Habano es una que siempre aprecio y respeto.

Dado que siempre hay alguien que me pide recomendaciones y estas casi siempre son basadas en precio, pues decidí hacer esta pequeña lista porque la solicitud de la lista según precio siempre responde a un conocimiento básico. ¿Qué pasa cuando aprendes un poco más y estás dispuesto a pagar un poco más? Es fácil asumir que si pagas más por un cigarro este debe ser mejor. Pero rara vez es el caso.

Por otro lado, creo que los gustos cambian regularmente y puede que el cigarro que te encantó hoy dentro de un par de meses no te parece tan bueno. Así que estos son mis 5 cigarros preferidos en este momento con capa Habano*, sin orden específico:

(Nota del autor: estos cigarros tienen capa de tipo Habano. No se trata de habanos o de cigarros provenientes de Cuba)

1. AJ Fernandez – Enclave

Hacer una lista de cigarros preferidos que no incluya algo de AJ Fernandez simplemente sería irreal. Pero es que casi todo los que ha hecho Abdel, bajo su marca o la de cualquier otro, tiene un sello característico y una calidad excepcional. Además, el hecho que pueda mantener sus precios bajo control me parece muchísimo mejor aún.

El Enclave es uno de esos cigarros que se ha mantenido entre mis preferidos desde la primera vez que lo probé, en cualquier vitola. Es un cigarro con una cierta fortaleza y una intensidad continua de sabores, con predominancia picante, pero complejidad muy interesante.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Selección de AJF, Piloto Cubano)
Dimensiones: 6 x 52
Puntuación en reseña: 92

2. Dunbarton Sobremesa

Con excepción del precio, creo que lo que hace Steve Saka en Dunbarton rivaliza a AJ Fernandez en calidad. Las ligas excepcionales que logra Saka son muy particulares, aunque todo tiene su precio y con los suyos pues consigues lo que pagas, así que en cierta manera se justifica si lo quieres pagar.

El Sobremesa lo he probado en distintas vitolas, pero la verdad es que ha sido en Short Churchill y en El Americano y el short torpedo, que no recuerdo exactamente cómo se llama. Todos me parecieron increíbles, acentuando sabores dulces, amargos y hasta cítricos como pocos cigarros. Han sido cigarros con mucha complejidad y sabores que varían y abarcan un gran rango.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (La Meca Habano Grade 1 Dark Rosado)
Capote: Nicaragua (Matacapan Negro de Temporal)
Tripa: Nicaragua (Condega seco criollo, viso; Estelí viso, ligero híbrido)
Dimensiones: 6 x 54
Puntuación en reseña: 95

3. RoMaCraft – Cromagnon Aquitaine

Entre los tres que he mencionado me cuesta elegir cuál me gusta más o cuál he comprado por más tiempo. Creo que desde que soy fumador y probé por primera vez cualquiera de ellos, han sido part permanente de mi humidor. Ninguno es suave, pero todos han sido bastante complejos.

Al igual que con Dunbarton, rara vez conseguirás un RoMaCraft barato, pero a veces salen ofertas que son difíciles de dejar pasar. Además, son cigarros que aguantan muy bien la guarda y con un par de años en el humidor se ponen fenomenales.

El CroMagnon Aquitaine es uno de los de precio más módico de la marca y por eso es que me gusta más… es más fácil comprar más. Pero la intensidad y la combinación de sabores de nueces, picantes y frutos rojos ciertamente es única.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano ligero)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Pueblo Nuevo)
Dimensiones: 5 x 56
Puntuación en reseña: 96

4. Camaleon – Huevo de Oro

La verdad es que la inclusión de este cigarro es temporal por dos motivos: el primero es que ya no lo hacen, porque la segunda es que fue «reformulado» a fin de fortificarlo un poco más. La nueva capa sigue siendo Habano, pero tiene mayor maduración. Sin embargo, cuando mis amigos de San Luis Cigars recibieron algunos de los nuevos, no dudé en hacer un pedido. Pronto le tocará nueva reseña, así que estemos pendientes de eso.

Pero la realidad es que cuando lo probé me pareció bastante complejo e interesante, sobre todo sin tener la intensidad de pimienta que normalmente tienen los nicaragüenses con esta capa. Esta complejidad está relacionada a sabores más dulces, tipo pound cake, cereales y pan, que hicieron del Huevo de Oro un cigarro que puedo apreciar con un paladar experimentado, pero también con poca experiencia. Además, el hecho que se trate de un puro dominicano y logre esta calidad ya es algo que vale la pena destacar.

Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana (Criollo 98)
Tripa: República Dominicana (Corojo 2020)
Dimensiones: 6 x 50
Puntuación en reseña: 93

5. Powstanie – Habano

Incluir un cigarro limitado, que se consigue poco y que es casi imposible de decir no estaría entre mis opciones para este listado. Pero la realidad es que estoy suscrito al pack mensual de CigarHustler y ellos son quienes lo producen, así que en cierta manera sí tengo acceso a él regularmente. Aunque no es nada barato, así que ese acceso es ocasional.

Para empezar, el Powstanie es un cigarro que no es nada fácil en ninguna faceta. En la anilla no aparece el nombre, así que uno regularmente dice «el cigarro aquel de la P con el ancla abajo» y luego está el hecho que pese a como se escribe, se lee «Poh Stahn ya». Como si eso fuera poco, su creador se llama Mike Szczepankewicz… a mí me tomó como seis intentos decirlo (mal en todos). Powstanie quiere decir ‘insurrección’ o ‘rebelión’ en polaco

Pero el cigarro es complejo, fuerte, sencillo en sus sabores, pero con diversos matices. Además está construido maravillosamente por las mismas manos que hacen los Cromagnon Aquitaine que mencioné anteriormente. Es un cigarro que siempre guardo y del que siempre quiero comprar más, aunque su producción limitada o al menos irregular me lo prohíbe. Siempre me pasa que cuando finalmente tengo el dinero para comprarlos, no hay producción.

Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Indonesia
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa), República Dominicana
Dimensiones: 6 x 52
Puntuación en reseña: 93

Esta es mi lista de cigarros con capa Habano preferidos. Hay muchos más y afortunadamente la capa es compleja y variada, así que no necesariamente por tener capa Habano un cigarro debe ser fuerte. Pero siempre puedes esperar una fumada compleja e interesante.

¿Ron? Brugal Leyenda

No es un error. Realmente pongo en duda que sea un ron. Tengo mis razones, pero primero una historia de este brebaje.

El Leyenda fue lanzado en 2015 como tributo al patriarca de la marca: Don Andrés Brugal Montaner, cuya firma adorna la botella. El líquido contenido en ella es añejado dos veces: primero en barricas de roble blanco americano exbourbon, por un período entre 2 y 5 años, y segundo en barricas de roble blanco francés exjerez Oloroso, por un período entre 4 y 6 años.

Hasta ahí suena como un ron y técnicamente lo sería. Sin embargo, la nueva Denominación de Origen dominicana prohíbe el siguiente paso de este ron, que es la añadidura de maceraciones. Por esta razón, bajo la nueva nomenclatura y definición de la DO, esta botella no puede decir que es ron.

Efectivamente, en ningún lugar de la botella dice RON. Dice Leyenda, pero no dice ron como sus otros productos destacan. Bien podríamos argumentar que obviamente es un ron, pero en primera instancia no recuerdo si hay otro ron que no se identifique como tal en la botella. Tampoco estoy seguro que todos los rones que haya probado dicen que son ron. Pero a fin de cuentas, esto es debatible. Pero insisto, en ninguna parte de la botella ni de la caja se identifica como ron.

De hecho, en sus temas legales por detrás identifica que el líquido es una mezcla única con 80% rones envejecidos y 20% vinos españoles. Precisamente, es una mezcla que no podría ser llamada ron por los estándares dominicanos actuales. En sabor es bastante anti-ron, pero eso no lo hace menos interesante. Finalmente, es embotellado a 38% de alcohol.

El líquido de este Leyenda es bastante oscuro, casi rojo. Es un líquido denso y desprende aromas que desde primera instancia no huelen exactamente a ron. De hecho, los aromas los identifico como frutos rojos, uvas, vino viejo, azúcar morena, notas muy suaves de melaza, vainilla, caramelo, madera y frutos secos.

En boca nuevamente confirmo que esto no es exactamente ron. Se sienten sabores intensos a pasas, a uvas, a vino viejo, dátiles, higos, durazno y suave de madera. Es sumamente afrutado en boca, pero no con ese afrutado que relacionaría con un ron, sino más bien con un vino de jerez o un oporto.

Ese 20% de vinos españoles quizá es precisamente de jerez, y el consenso en la cata a la que asistí en la terraza de Rumbullion Club fue que más que un ron, el Brugal Leyenda se siente más como un oporto repotenciado con el doble de alcohol. Efectivamente, un oporto suele tener alrededor de 19% de alcohol, y este tiene 38%, que es exactamente el doble.

Ahora bien, si lo considero un vino fortificado (con ron), realmente confieso que me gusta. Hasta me compré una botella. Pero en lo que respecta al ron, lo considero alejado de ellos por definición y por sabor. La puntuación que le doy no es como ron, sino como licor o vino fortificado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Casa Brugal
Nombre del Ron: Leyenda
Marca: Brugal
Origen: República Dominicana
Materia prima: Melaza/vino
Edad: 2 a 5 años en exbourbon, 4 a 6 años en exjerez
Precio: $30
Densidad alcohólica: 38%
Puntuación: 84

Partagas – de Luxe

Pues como lo ves. Un habano por aquí. Hace un par de meses un amigo estuvo en México por trabajo y desde allá me dijo que pasó por La Casa del Habano y que si se me ocurrían algunos habanos que comprar de regalo. Yo le dije que si quería gastar poco, Partagas, H. Upmann y Romeo y Julieta tenían buenas opciones, incluso Por Larrañaga y José L. Piedra. Pero si quería gastar un poco más, Trinidad. Unos días después vino de regreso y me trajo un Partagas, un H. Upmann y un Trinidad Vigía. Por supuesto, muy contento quedé. Este Partagas de Luxe promete la potencia que suele caracterizar a la marca en un formato de 5,5 x 40, en un tubo de aluminio y con una duración estimada (según los expertos) de 40-45 minutos.

La producción de este cigarro data desde los años 60, aunque no estoy seguro si ha sido una producción continua, aunque fue hecho a máquina hasta 2002 y desde 2010 es que viene en tubos de aluminio. Aunque puede que no sea un cigarro de gran envergadura ni de una liga extraordinaria, en realidad se siente como un cigarro cumplidor, sencillo y sin demasiadas pretensiones, más allá de ser un habano. En nariz la capa da esos aromas típicos de la marca, incluyendo notas tostadas a madera y cuero, mientras que en el pie son notas similares, aunque menos tostadas y más a tierra. Lo pico con la doble hojilla y los aromas son a tierra, madera, cuero y ligero de nueces. En apariencia es bastante rústico, pero solo porque la capa se nota áspera. No obstante, tiene un buen peso.

Siempre he considerado a la mayoría de los habanos como cigarros ‘francos’; es decir que sus aromas son muy similares a sus sabores. Pero este Partagas de Luxe, que quizá esperaba que fuese el típico habano, me sorprende con sabores distintos a los aromas que sentí en frío. Comienza con una nota dominante de chocolate, aunque más como cacao en polvo, que a lo largo del tercio se va diluyendo un poco y convirtiéndose más como en un café mocha, con notas menos intensas de miel y la madera que sí me esperaba. Incluso, es en el retrogusto donde la madera es más intensa, con notas suaves a pimienta también. No esperaría que un cigarro con cepo 40 aguante la ceniza bien, pero este lo hace, aunque no por mucho tiempo, mientras que el anillo de combustión es tan variable como estoy acostumbrado con los habanos.

Aunque sería injusto catalogar la quemada del Partagas de Luxe como mala. Para un habano que no alcanza los $8 por unidad, tampoco puedo exigirle mucho. Pero el humo ha sido abundante y no tiene una tendencia a apagarse, así que no me preocupo demasiado. El hecho que sea de tripa larga ya vale bastante. Los sabores de madera y café se mantienen en el segundo tercio, pero la sensación picante y ligeramente agresiva de los sabores se desvanece y es sustituida por el sabor de galletas danesas que he comenzado a apreciar bastante en fumadas. El retrogusto sigue siendo de madera, esta vez sin pimienta.

En el último tercio es en donde aparecen los problemas de construcción, aunque no son realmente graves: el cigarro se me apaga un par de veces, quizá porque estoy conversando y no le presto atención o porque el cigarro exige que le preste atención continua y no aguanta 30-40 segundos entre calada y calada. No obstante, los sabores no son los más atractivos, pasando de los diversos que tuvo en tercios previos a una nota más amarga en los de este segmento, de tierra, madera y nueces. Estos dos últimos en el retrogusto también, pero con las intensidades esperadas o habituales. Al final no fueron 45 minutos de fumada, pero sí 55 y eso era más o menos lo que esperaba.

En realidad creo que mi recomendación estuvo perfecta, pues resultó ser un habano de buena intensidad, buenos sabores y buena (o casi buena) duración. Una fumada interesante, si bien algo sencilla, pero para un viajero o alguien que no esté buscando grandes complejidades a la hora de fumar, creo que el Partagas de Luxe es tremenda opción. Realmente porque Partagas me parece que es una de las marcas que me gustan, siempre con buena fortaleza, intensidad llamativa y sabores esperados. Este lo combinaría con un buen café espresso o incluso con un ron joven. Algo que esté a la par del habano.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Partagas
Modelo: de Luxe
Dimensiones: 5½ x 40
Tamaño: Cremas (Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $15,00
Puntuación: 85

Ron: Papa’s Pilar Sherry Casks

El mercado de los rones «premium», sobre todo en Estados Unidos, siempre ha sido algo sospechoso. En lo personal siempre he tenido una cierta sospecha de los rones muy dulces, pues en la mayoría de los casos esa dulzura se usa para esconder sabores más fuertes y jóvenes.

Pero la dulzura no es la única tendencia preocupante en el mundo del ron premium. Mejor dicho, no es en el mercado del ron únicamente donde la dulzura se ha ido metiendo, con la máscara de un producto más premium. En las cervezas artesanales también se ve mucho con la máscara de sabores afrutados, achocolatados, lácteos, etc.

Pero se vuelve una paradoja sobre qué vino primero, si el consumidor que le gustan los rones dulces, o el fabricante que los hace dulces para el mercado. Al final, precisamente mercado hay para todos y Zacapa y Diplomático siguen vendiendo. Mi problema nunca ha sido con el añadido de azúcar, sino más bien con el protagonismo de números que hacen creer que el líquido tiene más añejado del que realmente tienen. Esto sucede también con el color del líquido, que le hace a la gente creer que se trata de un líquido con mucha guarda.

Ahí es donde entra este producto «inspirado» en Ernest Hemingway, con el nombre de Pilar, nombre de su barco y de su segunda esposa. El ron es hecho en Cayo Hueso (Key West), en una destilería que ha producido rones de difícil definición y en la periferia de lo que se conoce como «premium» desde 2013.

El contenido de la botella es un blend de ron producido en Estados Unidos y una mezcla de rones del Caribe de distintas edades producto de una solera, en la que se introducen rones envejecidos en barricas exbourbon y exoporto, que finalmente son terminados en barricas exjerez. La botella tiene el número 24 en la etiqueta, pero la marca sostiene que no significa que se trate de un ron de 24 años.

Pero los americanos no tienen una nomenclatura específica para el término «dark rum» más allá de color. No hay una edad mínima ni promedio establecido para esas palabras, por lo que la palabra no ata a ninguna calidad. Como todos los rones oscuros, hay una cierta posibilidad (y hay quienes dirían seguridad) que sea coloreado con caramelo.

Finalmente es embotellado a 43% de alcohol.

En copa ciertamente destaca ese elemento Dark de su nombre. Es bastante oscuro, pero no es turbio. Tiene una marcada densidad pero en nariz no se sienten aromas especiados y eso es algo que he aprendido a agradecer bastante, particularmente de los rones americanos más oscuros. Es más, los aromas son de caña de azúcar, de pasas, caramelo y algunas frutas rojas tipo ciruelas, pasas, e incluso moras.

En boca es bastante dulce y eso ya me lo esperaba. Lo que no me esperaba es que me agradara, y realmente lo hace. Es dulce, y eso no se puede obviar… bastante y hasta exageradamente si lo tomas muy seguido. Pero tiene sabores agradables que no empalagan. Entre ellos, galletas danesas, torta, vainilla y un sabor a helado de ron con pasas que una vez que lo identificas es muy difícil de ignorar. En el retrogusto hay notas de frutos rojos que vienen de las barricas de jerez y notas más suaves de melaza.

Si este fuera un ron de $100, te diría que no pierdas tu dinero con él, pues tiene varios temas que levantan sospechas como suele ser el caso casi siempre. Pero por su precio alrededor de $40, no está nada mal. Los rones en venezolanos en Venezuela no son referencia porque los precios son absurdos, pero $40 es un precio ligeramente sobre el promedio en Estados Unidos y ahí lo situaría, incluso lo prefiero sobre otros rones dulces de mayor aceptación en el mercado americano. Pero no soy muy partidario de los rones dulces. Papa’s Pilar no esconde sabores amargos ni jóvenes en su dulzura, o quizá la usa para ocultar notas más fuertes de alcohol. Pero con un embotellado a 43%, no puedes esperar que pase muy suave.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hemingway Rum Company
Nombre del Ron: Sherry Casks
Marca: Papa’s Pilar
Origen: USA
Materia prima: Melaza (?)
Edad: N/D
Precio: $40
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 84