Padrón – Black (Robusto Extra)

Para nadie debe ser sorpresa que Padrón sea una de las marcas más respetadas y apreciadas del mundo. Cualquier Padrón que pruebes seguramente te transporte a un paraíso de sabores y matices que no has sentido con otro cigarro, o al menos no en esa intensidad. Con excepción del Dámaso, todas mis experiencias con Padrón han sido muy positivas, aunque una breve revisión de mis publicaciones me demuestra que no han sido tantas, en realidad. En parte creo que es porque las anillas de Padrón no inspiran mucho y depende mucho del gusto de cada quien y la posibilidad de desprenderse de $10+ por ejemplar vs. cigarros más conocidos por menos precio y del mismo origen, como AJ Fernandez, por ejemplo. En mi experiencia, por seguir con el ejemplo de AJ Fernandez, sus cigarros suelen ser una amable sorpresa por el precio que pagas, mientras que Padrón espero que sea muy agradable por el precio que pago. Pero este Black no es un cigarro por el que pagué, sino un obsequio de un seguidor, así que a lo que vamos.

Pero este Padron Black es una edición bastante limitada, al punto que a la mayoría de amigos con quien compartí las imágenes me dijeron que no conocían un Padron con la anilla negra. Esto sucede porque el cigarro es parte de una línea para tiendas físicas pertenecientes al CRA, o Cigar Rights of America por sus siglas en inglés. Específicamente, este cigarro llamado Black No. 52 está incluido en la versión de 2022 y pertenece a un sampler que es lanzado dos veces al año, que incluye ediciones especiales de marcas como Alec Bradley, Arturo Fuente, Ashton, E.P. Carrillo, J.C. Newman, La Flor Dominicana, My Father, Oliva, Rocky Patel y Tatuaje. Por esa misma edición limitada, Padron no detalla los tabacos que incluye en el blend. Pero en la mano se siente ligeramente imperfecto, como si la capa no fuese tan lisa como Padrón me ha llevado a pensar que son sus capas. Es ligeramente corrugada y deja ver algunas venas, y tiene aromas interesantes ahumados y a cereza. En el pie se sienten ambos y un toque de pimienta. Luego de picarlo el aroma de la calada en frío es nuevamente diferente a lo que Padron me tiene acostumbrado, con una nota de tierra húmeda, casi del tipo que compras abonada en los viveros, notas cremosas y pimienta.

El Padrón Black comienza absolutamente distinto a lo que los aromas en frío me hubiesen hecho pensar. Principalmente porque los sabores son sutiles, incluyendo un toque de tierra mojada, madera seca y algo de pimienta para mantenerme pendiente. Pero al cabo de algunas caladas parece iniciarse realmente y me da los sabores que esperaba, con una mayor intensidad de la pimienta que me recuerda que Padrón es mucho más robusto de lo que las primeras caladas mostraban. El sabor de tierra mojada es algo más relacionado a las piedras de los malecones de la playa cuando llueve, y entiendo que este es un sabor muy específico, pero el sabor es más mineral y relacionado con humedad de lo que normalmente es el sabor de tierra. El retrogusto es fuerte de pimienta y me inclino a no probarlo mucho, pero en términos generales el primer tercio no es especialmente complejo, pero muy sabroso y precisamente la intensidad de esos sabores es alta, con una fortaleza media. La construcción es fenomenal y me permite sostener una ceniza respetable, con un buen anillo de combustión y humo abundante. «Es que es un Padrón», me recuerda un amigo con quien paso la tarde.

En esas notas minerales del tercio previo hay un sabor a tiza que no me gusta nada, pero que afortunadamente se mantiene muy poco tiempo en el cigarro. No obstante, está presente en ambos tercios y es el indicativo de la transición, lo que me hace fumar con un poco de duda. Pero, como mencioné, desaparece al poco tiempo y eso lo agradezco. También hay un sabor como de leña quemada, aunque no se aprecia regularmente gracias a que la pimienta es bastante fuerte, aunque hay momentos en que se siente más ligera y esto permite apreciar otros sabores, como ese de leña y notas cremosas. Incluso, hay un momento en que siento la lengua cubierta de esa sensación cremosa. La intensidad es media-alta al igual que la fortaleza, lo que me hace fumar distanciando un poco más las caladas. La construcción sigue perfecta, manteniendo una buena quemada siempre que las caladas sean regulares.

Como suele suceder con los tabacos nicaragüenses y creo que casi todos los Padrón, el último tercio se hace mucho más fuerte y cada calada que le doy refuerza no solo el cigarro sino esa noción de que el último tercio es el de mayor fortaleza e intensidad. Pareciera que hay una mayor concentración de hoja de ligero aquí y los sabores son más picantes y más dulces, y esta combinación crea un sabor que se asemeja a una salsa de carnes, esa que se llamaba A-1 (o se llama, supongo). Construcción y demás temas técnicos se mantienen a la altura y al cabo de una hora y 50 minutos, el Padron Black llega a su fin.

El tema con el Padron Black es que no tienes cómo saber qué es. Está claro por la capa y los sabores que se trata de un maduro, pero su procedencia y la seguridad de ello no está, y hoy en día creo que eso es esencial para cualquier cigarro. El hecho que es una edición especial podría justificar una «dificultad» de conseguirlo, pero esa falta de información realmente no ayuda a nadie. Pero sin duda es un cigarro bueno, no solo por su marca, con una intensidad notable y una complejidad relativamente baja, que lo hace un cigarro alcanzable en términos de sabores y calidad al nivel de todos, incluso si no todos lo consiguen. Más allá del CRA y sus razones para existir, este es un blend de Padrón que con gusto compraría de manera regular.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: Black No. 52
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto Extra
Origen: Nicaragua
Capa: N/D
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $15,00
Puntuación: 87

Whiskey: Uncle Nearest 1884 Small Batch

En esta nueva era de distinción de razas y sexos en la industria, Uncle Nearest ha sido distinguida por ser una de las marcas más nuevas, que es dirigida casi en su totalidad por mujeres de raza afro-americana. En efecto, su nombre viene de el esclavo que supuestamente le enseñó a Jack Daniel cómo se destilaba el whiskey. Posteriormente han aparecido noticias de como Daniel le «robó» la receta y lo dejó morir en el olvido. Pero más allá de la realidad o de la nueva realidad, aquí vinimos fue a probar el producto.

Cabe destacar que más allá de todo lo que puedas pensar de la marca y el significado de lo que no tiene que ver con el producto, este whiskey fue el más premiado en 2019, 2020 y 2021, con 198 galardones. Hay muchas maneras y puntos de vista para descifrar esta información y te dejo a ti hacerlo.

Pero su whiskey ha recibido mucha atención de la comunidad de premiaciones, lo cual hace a su futuro mucho más relevante que su presente. En 2022 la marca se ha visto refrescada y rediseñada en varios aspectos visuales, pero más importante es que actualmente el 100% de su whiskey es destilado, añejado y embotellado por Uncle Nearest. Este añejamiento comenzó en 2017, por lo que sus productos cuentan con al menos cinco años de edad. Este cambio puede resultar en una transformación dramática de la marca, tanto en sabor como en apariencia, pero también en sus premiaciones.

El producto en cuestión es un NAS (no marca edad, por sus siglas en inglés) y es destilado en alambique de cobre. La marca no declara el mashbill, o la receta de la fermentación. Luego de 4 a 5 años de añejamiento por lo mencionado en el párrafo anterior, es embotellado finalmente a 46,5% de alcohol.

En nariz es agradable el Uncle Nearest, con aromas intensos a caramelo, helado de vainilla (el americano, no el mantecado que sirven aquí), frutos rojos y ligero de madera.

En boca tiene sabores más dulces de lo que esperaba, destacando azúcar morena, nueces, canela y notas herbáceas como cilantro. Se siente denso en boca y tiene un fondo de avellanas. El retrogusto es de madera, cuero y más canela.

A diferencia de los Uncle Nearest que han ganado múltiples premios, este whiskey se acerca (supuestamente) a su sabor, sin serlo. En nariz y en boca se siente como un bourbon clásico, con una intensidad media. Esto quiere decir que no presenta sorpresas y que la marca decidió cortar por lo sano a la hora de hacer el blend del nuevo producto. No tiene una riqueza de sabores como otros bourbon de mayor trayectoria y es eso lo que menos me gustó, esa falta de final prolongado.

En general el whiskey es adecuado y sencillo, fácil de tomar e inofensivo, capaz de satisfacer los gustos básicos de cualquier amante del bourbon, pero con una competencia de muchísimos otros productos que cumplen con los mismos objetivos a un precio mucho menor. En la parte positiva, no se siente especialmente joven y creo que con el paso del tiempo Uncle Nearest va a tener productos mucho mejores en el mercado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Nearest Green Distillery
Nombre del Whiskey: 1884 Small Batch
Marca: Uncle Nearest
Origen: USA
Edad: NAS (4 a 5 años)
Precio: $50
Densidad alcohólica: 46,5%
Puntuación: 82

Room 101 – Teufel Hund Connecticut (Cuban)

Luego de investigar un poco sobre esta línea Teufel Hund de Room 101 y el por qué se trata de un cigarro tan barato (menos de $3, dependiendo del formato o la cantidad que compre), finalmente di con lo que sospechaba: son de tripa corta. Más específicamente, son lo que se conoce como cuban sandwich, que es un estilo que combina normalmente una hoja de tripa larga y el resto de tripa corta. Como mencionaba anteriormente, los cigarros muy baratos que son de tripa larga suelen mencionarlo como un punto de honor, mientras que los otros cigarros muy baratos que no lo mencionan caen en un limbo identificativo como este, que obliga al usuario a investigar un poco más. El hecho que sea un cuban sandwich no es indicativo de que sea un cigarro malo, solo que no evolucionan mucho durante la fumada porque la mayoría de la tripa es corta, pero sí explica bastante su precio.

Al igual que el de capa Habano que fumé hace poco, este vino en una especie de sampler de cigarros baratos que compré sin identificar; solo decía que eran cigarros baratos. La capa es Connecticut ecuatoriana y posiblemente sea una de las que está en peor estado de las que he visto, pero como he dicho: por su precio no puedes esperar mucho. La capa tiene aromas sencillos pero muy característicos, como vainilla, pan tostado y una nota muy cremosa, que sin duda es parte de esa vainilla. En el pie hay notas más suaves de esos mismos aromas de la capa y un toque de paja. Lo pico con el punch, precisamente porque sé que es de tripa corta y no quiero sorpresas luego en los dientes, y la calada en frío es de vainilla, madera, paja y grama.

De manera casi inmediata el Teufel Hund Connecticut comienza a quemar relativamente torcido, con algunos caminos dentro del anillo de combustión que obligan a tener el encendedor a la mano a fin de darle toques técnicos. Pero durante este tercio al menos la ceniza se sostiene bastante bien y esta es blanca, muy bien definida y el cigarro desprende nuevamente los sabores típicos de un Connecticut: vainilla, café con leche y pan tostado, que se mantienen en más o menos la misma intensidad durante todo el tercio. La intensidad de los sabores es media-baja, mientras que la fortaleza es baja. Quizá lo que me sorprende más del primer tercio es su duración, alcanzando apenas unos 10 minutos, que en un cigarro de cepo 55 como este, es casi nada.

En el segundo también hay esa falta de evolución que promete el estilo del cigarro, pero sí hay un sabor nuevo y es el de chocolate blanco, que tiene más o menos la misma sutileza del resto de los sabores pero se siente principalmente en el retrogusto. Los demás sabores son los mismos, con la misma intensidad y siendo vainilla, café con leche y pan tostado, aunque es el café con leche el que logra la mayor intensidad, al menos hasta la mitad del cigarro, que nuevamente los tres sabores mantienen el mismo nivel. El cigarro quema mejor o al menos es menos preocupante, pero la ceniza se sostiene menos tiempo sobre el cigarro.

En el último tercio los sabores no cambian, pero el chocolate desapareció del retrogusto, manteniendo ahora el mismo sabor a paja que ha estado ahí desde el inicio pero que su sutileza no me dejaba identificarlo. Siendo que el último tercio tiende a concentrar un poco más los sabores, el retrogusto de paja se hace más obvio. La nota cremosa no se siente tan frontal, quizá por esa misma concentración de sabores y la quemada vuelve a su tendencia problemática, que es de esperarse con estas dimensiones y un cigarro de este tipo de relleno. Por lo mismo, es muy esponjoso y caliente, sobre todo el humo en cada calada y eso no es agradable, realmente. Pero insisto, por $3 por cigarro, no le puedes exigir demasiado. Lo que sí esperaba era una mayor duración, pues 50 minutos para un cigarro de este tamaño realmente es poco.

Teufel Hund significa perro del diablo en alemán, y tengo entendido que está mal escrito. Pero la verdad es que las marcas suelen escribir mal algunos nombres en español también. Esta versión Connecticut es lo que esperaría de un cigarro con estas características; es relativamente plano y sus sabores son exactamente los que te debe dar un Connecticut igualmente plano. No obstante, estos sabores los he sentido en un cigarro que nunca reseñé y es el Camacho Connecticut. Para nada te voy a decir que es el mismo cigarro, pero ese Camacho tiene un precio de unos $7 por unidad y en este caso por $3 puedes tener una experiencia similar. ¿Es buena? No mucho. Hay muchos Connecticut mejores que este, pero por este precio te va a costar conseguir algo como él. Te diría que este es como un Camacho Connecticut Light, pero su duración es lo que más tiene en contra.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Room 101
Modelo: Teufel Hund Connecticut
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Cuban Box Press (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $3,50
Puntuación: 83

Rocky Patel – Platinum (Toro)

Lanzado en 2013, el Platinum de Rocky Patel estaba destinado a convertirse en uno de los productos que lleve el estandarte de la marca por todo lo alto. Su liga era completamente distinta a las mejores de Rocky, pero eso no lo hacía menos especial, con una capa Habano oscuro ecuatoriana, capote San Andrés mexicano y tripa nicaragüense y torcido en lo que en ese momento era objetivamente la nueva base de operaciones de la marca: TAVICUSA. Incluso, algo del tabaco de la tripa venía de las fincas de esa fábrica. El Platinum fue lanzado en tres vitolas, todas box pressed: robusto, toro y torpedo, básicamente porque son las vitolas más vendidas en términos generales. Pero estamos en 2022 y el Platinum hoy en día, aunque sigue siendo producido, es una edición limitada, pero realmente no lo conozco al punto de ser un cigarro que lleve el estandarte… de hecho, ni siquiera sabía que existía. Fue un seguidor quien me lo obsequió y fue con muchas ganas que me decidí a probarlo.

La fabricación del cigarro realmente está muy bien lograda. Destaca con una considerable importancia en la anilla inferior que se trata de una capa Habano y menos mal, porque a simple vista parece un maduro. Sin embargo, la capa es bien corrugada, carente de brillo y tiene una sensación de ser muy delgada. La anilla inferior está muy apretada y me veo en la obligación de despegarla antes de deslizarla. El cigarro se siente más suave de lo que esperaba, casi esponjoso, pero con unos aromas muy agradables a tierra, madera y chocolate, muy típicos pero no menos agradables. La calada en frío, a la que llego con la guillotina doble hojilla, destaca aromas a madera, cuero y tierra, junto con una nota frutal como de pasas o uvas pasas.

El Platinum comienza fuerte de sabores aunque la no tanto de fortaleza, afortunadamente. Los sabores son muy similares a la calada en frío: cuero, tierra, paja y madera, pero también una nota intensa de café que me recuerda al espresso. Con esta intensidad de sabores que tienden a ir en una tendencia, es muy llamativo que los sabores en el retrogusto parecen ir por un lado completamente distinto, destacando vainilla y un muy leve toque de pimienta. Precisamente la pimienta se siente mucho más fuerte en el paladar, más o menos para el momento de la imagen y al poco rato continúa su fuerza en el retrogusto también. El tiro es perfecto pero como es un box press, tiende a quemar disparejo, al menos eso es algo común conmigo. Pero en todo lo demás se comporta muy bien.

La pimienta del retrogusto disminuye muchísimo su intensidad en el segundo tercio, casi desapareciendo por completo para el ecuador del cigarro. Ese dulce de vainilla en el retrogusto también se siente mucho más leve, pero no desaparece del todo, aunque no me sorprendería que desaparezca en algún punto en el siguiente tercio. Los sabores de tierra, cuero, madera, paja y café se mantienen más o menos en las mismas intensidades, mientras que en construcción y demás temas técnicos tampoco hay cambios significativos. Sí se me apagó una vez, pero fue más por descuido, aunque ese descuido fue porque comenzó a quemar muy mal y lo atribuí a un exceso de caladas. Lo que hice fue dejarlo de lado un momento y para cuando volví a él, se había apagado. La fortaleza es igual y la intensidad de sabores un toque menor que en el tercio anterior.

Como me pareció que ocurriría, el último tercio del Platinum ya no tiene los sabores de pimienta y de vainilla del retrogusto, reemplazándolos con sensaciones muy similares a los sabores del cigarro en el paladar, que incluyen madera, paja, tierra y café. El anillo de combustión estaba realmente torcido antes de la foto y los más observadores notarán una decoloración alrededor de ella, que indica el retoque masivo que tuve que darle. Pero en el último tercio la fortaleza aumentó considerablemente, lo que me obligó a dejarlo de lado porque ya no era agradable fumarlo. Pero nada grave, pues tampoco quedaba mucho que fumar. Me tomó una hora y 35 minutos llegar al final.

Aunque me llamó bastante la atención el cigarro antes de encenderlo, la verdad es que el nombre de Platinum inspira poco, no porque no sea aspiracional, sino quizá porque muchas marcas lo han usado, precisamente buscando ese tema aspiracional. El blend es muy agradable, es una fumada medianamente intensa con buenos sabores, que no es muy complejo y tampoco muy refinado y tampoco equilibrado. El toque dulce de los dos primeros tercios fue agradable, pero me hubiese gustado que se mantuviera al final, que era donde realmente le hacía falta. Pero para todo su tema aspiracional, en verdad es un cigarro muy normal. Eso no es nada malo, pero tampoco es algo que indique todo lo que Platinum debería incluir.

Ficha Técnica:
Fabricante: TAVICUSA
Marca: Rocky Patel
Modelo: Platinum Habano Limited Edition
Dimensiones: 6½ x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 86

Ron: Providence Dunder & Syrup

El ron de Haití no es uno por el que sienta un gran afecto, quizá por lo difícil que es. Mis experiencias han sido básicamente con dos marcas: Barbancourt y el Clairin de Casimir que Velier lanzó hace unos años. Para este ron de Providence, una submarca de Velier, decidieron entrelazar los estilos propios de ambas marcas.

Barbancourt parte de Louis Barbancourt, quien emigró de Burdeos en 1765 hacia Saint-Domingue, que en ese momento era una colonia francesa y ahí se hizo dueño de una plantación de caña de azúcar. En 1862, sus descendientes fundaron la destilería Barbancourt en Puerto Príncipe. Posteriormente, la esposa de uno de los descendientes manejó la empresa junto con un sobrino llamado Paul Gardère. Este último es el apellido de quienes aún llevan la empresa hoy en día.

Sin embargo, la familia Barbancourt por su parte continuó produciendo rones, aunque cuando los trataron de llamar por el mismo nombre, surgió un litigio por el uso de la misma marca. En 2018, la destilería de Puerto Príncipe nace de una colaboración entre la familia Barbancourt-Linge y La Maison & Velier, una empresa conjunta entre La Maison du Whisky en Francia y Velier en Italia. Dirigida por Herbert Barbancourt-Linge Jr., su alambique de cobre con una capacidad de 1500 litros fue construido por Müller Pot Stills, con sede en Alemania y diseñado por el maestro destilador italiano Gianni Capovilla.

Este ron sin añejamiento es destilado usando jarabe de caña de azúcar y añadiendo dunder, también conocido como vinaza y es el residuo de la destilación por alambique. El uso del dunder es muy típico de algunos rones de Jamaica. Precisamente, este ron es de un perfil de un Clairin de Haití mezclado, por así decirlo, con el típico aroma y sabor del dunder de Jamaica.

La fermentación del ron se hace con levaduras seleccionadas y vinaza (dunder) de destilaciones previas. El mosto obtenido por esta fermentación es destilado en dos pasos, en un alambique cuyo calor proviene de agua caliente. El destilado resultante tiene un grado alcohólico que ronda el 73% y es progresivamente reducido (hidratado) hasta 56% para el embotellado. La producción total es de 1533 botellas.

El líquido contenido en la botella es perfectamente transparente, sin partículas en suspensión ni el más mínimo indicio de haber pasado pero ni una hora en barricas. Efectivamente, en el tema visual no hay mucho que ver.

En nariz es donde este ron se destaca y, al igual que me sucedió con el Clairin, es un ron que puedo oler durante mucho tiempo, porque esto alarga el tiempo que pase antes de probarlo en boca. Tiene un fuerte aroma a jugo de caña, como esa versión que (al menos en Venezuela) se vende en las autopistas y carreteras. De hecho, los carritos más tradicionales muelen la caña directamente en el puesto y le colocan algo de limón. También aromas a guayaba, miel y azúcar morena, casi al punto de quesillo.

En boca efectivamente la primera impresión es desagradable y amarga. Pero también hay una nota ahumada, frutos rojos almendras y muy herbáceo. Pero esa nota amarga es fuerte y dominante, al punto que no es un ron que quisiera repetir, pero sí es algo que con mucho gusto probaría de nuevo a fin de aprender las distintas formas en que se puede destilar un ron.

La influencia del dunder es muy marcada, pero el Clairin de por sí es dominante, lo que hace que ese dunder sea más como un toque al final que una nota abundante en el ron. La manera en que lo toman en Haití es con azúcar y limón, aunque yo creo que con algo de soda sería más pasable, pero es porque su nota es demasiado fuerte. He probado rones con mayor contenido alcohólico que no pegan tanto en el paladar. Pero como experiencia, es tremendo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Distillerie de Port-au-Prince
Nombre del Ron: Dunder & Syrup Haitian Single Rum
Marca: Providence
Origen: Haití
Edad: Cero
Precio: $58
Densidad alcohólica: 56%
Puntuación: 81

Alec Bradley – Project 40 (Toro)

Aunque del origen del nombre de este Project 40 ya hablé en la reseña del Project 40 Maduro, ha sido mi experiencia que la gente no lee mucho más allá, algo que me incluye. El hecho es que el nombre de Project 40 parte de un principio psicológico de la raíz de la felicidad, que dice que el 50% viene de los genes, 10% está basado en las circunstancias de la persona y 40% está controlado por cómo la persona piensa. Por ese aspecto, el Project 40 forma parte de la Serie Experimental de la marca. Según Alan Rubin, el creador de Alec Bradley, ese 40% reside en la capacidad de la persona de tener una mente positiva y, dado que el tabaco es un acto gregario que junta a la gente, este concepto aplica perfectamente al disfrute del tabaco. Los cigarros son fabricados en Estelí, Nicaragua y están disponibles en cuatro vitolas, de las cuales hoy estoy probando el toro 6×52, llamado 06.52 por la marca.

La capa del Project 40 se nota bastante pálida, especialmente porque la versión maduro es increíblemente oscura. Tiene muy poca apariencia oleosa, por lo que no brilla mucho y sus venas son de variados tamaños. Se siente ligeramente rígido, con alguna que otra sección algo esponjosa, pero nada que me preocupe, aunque mi experiencia con Alec Bradley ha pasado de ser consistentemente mala a más variada y a veces me encuentro con un cigarro muy bien hecho que desprende sabores increíbles y en mi siguiente fumada es algo infumable. Pero la capa nicaragüense de este cigarro que no describe qué tipo es, tiene aromas a madera intensa, mantequilla de maní, bosta, chocolate y pasas, mientras que la calada en frío tiene notas de almendras cremosas, paja, cuero, madera y una nota sutil de pimienta.

La nota dominante del Project 40 es sumamente agradable, destacando almendras cremosas, envolventes y deliciosas, seguidas de pan tostado, madera, cuero, tierra y chocolate. Siendo hecho en Nicaragua, esperaba una nota picante más agresiva, pero se mantiene con algo sutil pero ciertamente presente en el retrogusto principalmente, acompañado de bastante sabor a pasas. La construcción es extraordinaria, con un tiro muy bueno, anillo de combustión como esperaría de una marca con tanta trayectoria y humo abundante en cada calada. La intensidad de los sabores es media, mientras que la fortaleza es media-baja.

El retrogusto en el segundo tercio ha desplazado completamente a la pimienta y es el sabor de pasas el que domina completamente la fumada, mientras que en el paladar es el de almendras cremosas el dominante, seguido de cuero, tierra, pan tostado, paja y chocolate. La quemada sigue siendo ejemplar y dada mi experiencia reciente con Alec Bradley, lo atribuyo a un tema de la fábrica y el origen más que cualquier otra cosa, pues es básicamente lo que tiene de distinto con respecto a los demás. La fortaleza se sitúa en media, con la intensidad de los sabores un par de rayas por encima, pero igual dentro del mismo renglón.

El segundo tercio mantiene las almendras cremosas como dominante y el sabor de pasas como el principal en el retrogusto, pero esta vez incluye una nota mínima de pimienta también. Los otros sabores en el paladar incluyen café espresso, madera, canela, paja, mantequilla de maní y chocolate. Le doy un par de retoques en el último tercio, pero más para mantener lo que hasta el momento ha sido una quemada perfecta, pero han sido más un tema de quemada y tiro que algo visual. La fortaleza aumenta un poco, pero lo típico que aumentan en el último tercio y no algo que valga la pena destacar como un paso más, mientras que la intensidad es casi la misma. Luego de una hora y 40 minutos, el Project 40 llega a su fin.

Hace un tiempo estaba buscando un tabaco que combinara bien con un ron como Roble Viejo Ultra Añejo, especialmente porque parte del añejamiento de este ron pasa por barricas exPX, que contuvieron Pedro Ximénez anteriormente. El PX (que es la abreviación de Pedro Ximénez) es un vino de pasas, muy dulce y muy frutal, que cuando añeja ron, el resultado es espectacular. Pero combinarlo con un tabaco que tiene fuertes y continuos sabores a pasas resulta espectacular, creo. No lo he probado, pero es mi próximo proyecto. El Project 40 combina sabores de pasas desde las sensaciones en frío hasta la última calada y cuando sumas eso a una construcción perfecta y una intensidad media, tienes una armonía ideal para disfrutar de dos buenos productos. Por sí solo, si el ron no es lo tuyo, o si el Ultra Añejo no es el que puedes conseguir, el Project 40 es una excelente oportunidad de probar un cigarro de buen precio y sabores abundantes. No es intenso ni tiene mucha fortaleza, pero hay veces que un cigarro que carece de ello es exactamente lo que necesitas, y al precio que tiene, sería prácticamente un error no aprovecharlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: J. Fuego Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Project 40
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Brasil (Habano)
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 92