Ron: Viejo de Caldas 15 Años

El último de los rones colombianos que tuvimos la oportunidad de probar en la cata de Rumbullion Club. El Viejo de Caldas 15 Años es uno de los estandartes de consumo local colombiano, vendido con mucho orgullo y promisor de mucha calidad. Así que debo decir que tengo altas expectativas para él.

Para empezar, no vamos muy bien porque su página web destaca un poco más que nada de información. No digo que deban develar todos sus secretos en la página, pero sin lugar a dudas es el primer lugar donde voy a ir a buscar información de la marca y del producto. La página destaca que son «15 años que garantizan un elixir exquisito para deleitar a los que saben de ron».

No siendo un experto para leer entre líneas, el texto de da a entender que el contenido tiene 15 años de edad. Incluso se llama 15 AÑOS, no 15 solamente que es una treta que usan muchas marcas para hacerle creer a los consumidores que es un producto de 15 años de añejado, sin serlo. Pero este destaca y promete 15 años.

Algo que sí pude descubrir es que los rones de la marca son añejados a 2200 metros de altitud y que parte del añejado es en barricas vírgenes de roble blanco colombiano. La página en donde encontré esa información menciona en el párrafo siguiente que las barricas son de roble blanco americano. También menciona que el añejamiento es de 15 años, no menos.

Sin embargo y como punto final antes de la cata como tal, en la parte trasera de la botella destaca que se trata de un blend de rones con edades comprendidas entre 8 y 17 años. No soy muy dado con los números, pero no creo que el promedio entre 8 y 17 sea 15.

En copa el Viejo de Caldas 15 Años tiene un color ámbar oscuro, densidad respetable y lágrimas que descienden con una velocidad esperada. No son excesivamente lentas, pero no tampoco esperaba mucho especialmente después de los otros rones colombianos que he probado.

En nariz tiene aromas agradables y no tanto, destacando ese de acetona que es típico en rones jóvenes, cáscara de naranja, madera, regaliz negro y caramelo. El alcohol no se siente mucho y eso es quizá algo a destacar porque invita a darle probadas continuas en nariz.

En boca el golpe alcohólico sigue siendo bajo, bastante franco al destacar muchos de los aromas en boca, aunque también incluye vainilla y caramelo, que no son los sabores que más espero en un ron de esta antigüedad, pero habiendo probado otros rones colombianos, pues en verdad lo aprecio. Hay una nota a almendras también, pero quizá el problema que más le encuentro es la corta persistencia. Apenas trago el ron, en cuestión de 5 segundos ya no siento sabores de él en boca y eso no es consistente con un blend que contenga rones de hasta 17 años.

Sin embargo, este Viejo de Caldas 15 Años es sin duda el mejor de los tres que probamos en la cata. Es incluso mejor que algunos rones estándar y semi-premium venezolanos, pero no mucho mejor, y la verdad es que por temas de costos no estaría dispuesto a pagar los $23 que puede costar este ron en Colombia vs. los mismos $23 en Venezuela para un ron local.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industria Licorera de Caldas
Nombre del Ron: 15 Años
Marca: Viejo de Caldas
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: entre 8 y 17 años
Precio: $23
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

My Father – No. 1 (Robusto)

Hace unos 6 meses fumé un Le Bijou 1922 de My Father que me envió un seguidor y mientras lo fumaba recordé con él los primeros sabores de cigarros que fumé cuando comencé a tomarme la afición en serio. En ese momento decidí que iba a comprar un 5-pack del cigarro cuando tuviera chance. Dado que tengo una memoria terrible y que no aparecieron ofertas significativas en esta marca, que rara vez aparecen, se me había pasado. Pero hace un par de meses apareció una oferta muy decente de un sampler de My Father, que incluía el Le Bijou 1922 entre otros que no había probado. Este No. 1 es uno de los que no había probado, así que decidí comprar el sampler y probar este.

El No. 1 es parte de la línea base de My Father, sin nombre sino más bien un número que identifica a este robusto extra que ha estado disponible desde inicios de la marca y que obtuvo el puesto #3 en el Top 25 de Cigar Aficionado para 2009. El robusto de 5¼ pulgadas con un cepo 52 tiene capa ecuatoriana sobre tripa y capote nicaragüenses, una capa considerablemente lisa pero no del todo y aromas en ella a caramelo, mientras que en la tripa se siente el mismo caramelo, algo de chocolate y pimienta, los cuales se repiten en la calada en frío, aunque menos perceptibles gracias a un tiro que se siente algo apretado. El brillo de la capa es realmente lo que más me atrae antes de encenderlo y apenas le comienzo a dar fuego y caladas pequeñas me doy cuenta que el tema del tiro me va a acompañar un buen rato.

Desde la primera calada el golpe de pimienta es característico e inconfundible como de Nicaragua, con una densidad en las notas de café, chocolate, madera y, por supuesto, pimienta. El tiro es terrible y mejora muy poco a lo largo del tercio, aunque eso no evita que cada calada tenga buenos sabores y solo me lleva a fumarlo con lentitud, a fin que las caladas que le doy para tratar de suavizar el tiro no me quemen los sabores. Aparte del tiro, la construcción no da mayor problema, con una ceniza bien formada y una buena producción de humo desde el pie.

La imagen del segundo tercio es prácticamente en la frontera con el siguiente tercio y estoy notando que es una consecuencia de donde estoy fumando, pues normalmente tomo mis notas a tiempo, pero la tarea de hacer las fotos no siempre es constante. Cuando fumo en casa soy más rutinario. No son muchos los cambios en el segundo tercio con respecto a los sabores ni la fortaleza, aunque la intensidad sí aumenta un poco, pero no porque el tiro mejore. Café, chocolate, madera y pimienta, en distintos órdenes durante la fumada y no mucho más. Afortunadamente el resto de los aspectos técnicos se comportan bien por lo que pensaría que el cigarro está hecho para fumar así, pero espero que no.

El último tercio duró más o menos hasta donde se ve en la imagen, pues el tiro se hizo más apretado y ya llegó al punto que no estaba disfrutando de la experiencia. Los sabores también sufren por este problema de tiro e incluso un dolor de cabeza me despierta, sin duda por el esfuerzo de las caladas que no dan mayor resultado. Café quemado y pimienta son los sabores, pero en todo lo demás el resultado de la fumada está bien: anillo de combustión y reencendido cuando se apacigua un poco la llama. Pero sería absurdo evaluar el último tercio si no alcancé a fumarlo.

Bien lo dice el maestro Cándido Rosario, un cigarro con problemas de tiro no puede ser un buen cigarro, sin importar sus sabores, si tiene quemada uniforme o no se apague. Si el tiro es malo no puedes sentir los sabores y sin sabores, es una fumada más. Ese fue el mayor problema del No. 1 de My Father y luego de 2 meses en el humidor esta calidad de fumada es problema de construcción. Le hice un segundo corte antes de llegar a la mitad del cigarro pero el resultado fue absolutamente nulo, así que no lo mencioné en el momento. Sin embargo, el cigarro nunca evolucionó y no sé si es consecuencia del tiro o si el cigarro simplemente es así de sencillo. Pero la segunda vez que lo pruebe deberá ser más barato o mejor, o ambas. Por $10 la unidad no espero que sea un cigarro «barato» de la marca, por mucho que sea una de las bases de My Father.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: My Father
Modelo: No. 1
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 81

Ron: Medellin 12 Años

Pues si la información del ron Viejo de Caldas era escasa. La del ron Medellín es nula. Hay com 15 páginas que lo venden, pero ninguna dice algo relevante sobre él. Una búsqueda de Ron Medellin en Google me envía a la página de la marca, lo cual me llena de esperanza. Efectivamente, la página abre y aparece un carrusel destacando sus 6 productos, pero al hacer clic sobre cualquiera de ellos me lleva a una página que me explica cómo solucionar problemas de WordPress.

Adicionalmente, el enlace del blog de la página me lleva a una página en construcción y en términos generales no hay manera de averiguar nada de los productos de la marca, aunque sí hay bastante retórica del ron en Colombia, el maestro ronero y demás información sin mucho fundamento pero gran cantidad. Quizá lo más relevante es que esta edición 12 años es el primer producto de la marca. Pero no hay información acerca del blend, del añejado, de los alcoholes de la mezcla, de la destilación, del lugar de añejamiento.

Así que vamos con la cata, porque si no esta reseña puede parecerse a la página web, con demasiada información inútil.

La etiqueta de la botella destaca imágenes de telas de araña. También destaca que el ron tiene 12 años de añejamiento natural y que es un producto para exportación. Por último, tiene 35% de alcohol.

En copa destaca un líquido bastante amarillo claro, casi pajizo. Tiene tonalidades amarillo oscuro, que no llegan a dorado ni a ámbar. Lágrimas que descienden bastante rápido para un ron de 12 años y más acordes a un ron de menos de 5 años.

En nariz comenzamos con los típicos aromas de ron: vainilla, canela, caramelo y algo más de cítrico, pero este tiene una sensación artificial, en el estilo de aromas de un limpiador de pisos con «aroma» a naranja. También hay una nota que pareciera ser un defecto, pues no es nada agradable. Es una nota como de humedad, que me recuerda las camisas que tienes 3 años sin ponerte y que guardas para cuando bajes de peso. Un día abres el armario, las sacas y las hueles y te das cuenta que las tienes que sacar o regalar o vender o botar. Ese es el aroma a «guardado» de este ron.

Finalmente me lo llevo a la boca y ese aroma de «guardado» se mantiene en boca también. Le acompañan notas de vainilla, canela, caramelo y frutas más dulces, tipo dátiles o duraznos muy maduros. Pero lo que más destaca es la ausencia de sabores de madera. Un blend que contenga al menos un 10% de ron con 12 años de añejamiento debería tener algún aroma o sabor de madera. Pero este no tiene.

Sin entrar en mayor detalle sobre lo que tiene y no tiene este ron, que no es mucho, debo decir que me siento bastante defraudado con él. A menudo cuando visito Colombia me impresiona de lo distinta que es de Venezuela, aunque somos países vecinos. La muestra del ron es una más, en donde tres rones colombianos tradicionales y que se establecen como los centrales del mercado y de consumo más o menos masivo, son absolutamente opuestos a la calidad del ron venezolano.

Adicionalmente, la ausencia total de información hace que den menos ganas de probar otros de sus productos. Es como si hubiesen hecho la página web para decir que la tienen. Pero nunca se molestaron en incluir información.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia
Nombre del Ron: Gran Reserva 12 Años
Marca: Medellin
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 12 años
Precio: $18
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 63

Room 101 – The Big Payback Sumatra (Papi Chulo)

En el kiosco de Room 101 en la conferencia PCA de 2021, el centro de atención sin duda fue la presentación del cigarro que celebra el 12vo aniversario de la marca. Pero, quizá menos destacado, fue el lanzamiento de The Big Payback en capa Sumatra. Esta es la primera vez que la marca se atreve con esta capa y lo hace únicamente con un formato bastante singular: un short robusto de medidas 4 x 50 cuya vitola han llamado Papi Chulo, aunque la vitola estará disponible en la versión de capa madura también. Esta capa Sumatra sería la tercera línea en The Big Payback, que tambén incluye una versión de capa Connecticut lanzada en 2020. Este cigarro lleva una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote hondureño y tripa nicaragüense, y es fabricado en Honduras.

Esta Sumatra es bastante brillante y las imágenes lo destacan perfectamente, con varias «montañas» y venas en su superficie, pero aromas muy agradables a chocolate y cuero, que se funden con los aromas cremosos que se sienten en el pie. Un cigarro de estas dimensiones no puede ser picado con una guillotina en V, así que me remito a la siempre fiel guillotina de doble hoja con limitador, porque siempre se me pasa el corte. La calada en frío me presenta los mismos aromas que he sentido hasta el momento, con una mayor participación del aroma de chocolate y la adición de una nota ligeramente frutal de cerezas.

Para ser un cigarro hecho en Honduras, este Papi Chulo comienza con una notable fortaleza, sin duda gracias a sus dimensiones y la concentración que su tamaño propicia. Los sabores de chocolate son lo que más abunda y los que amenazan con dominar la fumada, aunque hay una gran cantidad de pimienta tanto en garganta como en retrogusto. También pasa que el sabor de chocolate es más hacia la variedad de alto porcentaje de cacao, lo que hace que sea más un tema de retrogusto que otra cosa gracias a la poca dulzura que viene de cada calada. A lo largo del tercio hay notas marcadas de madera, que comienzan bastante genéricas y se van desarrollando a algo más hacia el cedro. Hay uno que otro sabor secundario que no termina de desarrollarse o de destacarse lo suficiente para ser bien identificado, pero espero que los siguientes tercios en lo que parece que será una corta experiencia, puedan aparecer. No obstante, el humo es abundante, muy buen tiro y una ceniza que se sostiene bien, incluso con un cepo de 50.

La ceniza se sostiene muy, muy bien y aguantó hasta que le quité la anilla, en cuyo punto el movimiento brusco de despegar una anilla que parecía más bien soldada que pegada, hizo que se cayera. En el segundo tercio el sabor de chocolate negro sigue dominando la fumada, pero aparecen buenas notas de café en granos y cuero, siendo el primero de ellos uno que se venía gestando desde el tercio anterior. La pimienta se mantiene más que nada en el paladar mientras que en el retrogusto, aunque ligeramente presente, sería absurdo descontarla, especialmente con la intensidad que presentó al inicio.

Confieso que hasta que se cayó la ceniza las caladas eran suaves y cortas, pero ya una vez caída le perdí el miedo y pude darle algunas con mayor intensidad, lo que permitió apreciar sabores más ricos en este último segmento. Como ven, no pude quitar la anilla sin que se cayera la ceniza, así que aproveché para hacer la foto con la anilla puesta. El último tercio del Papi Chulo es una combinación de sabores previos, incluyendo chocolate, madera, cuero y pimienta, mientras que el sabor de café ya parece haber desaparecido por completo, marcando una presencia casi exclusiva para el segundo tercio. Su reducido tamaño produjo una quemada de muy buena duración, marcando 55 minutos hasta el final de la fumada y con una construcción soberbia, que nunca se apagó ni amenazó con hacerlo.

Ocurre comúnmente que cuando ves el precio de un cigarro, independiente de su vitola, asumes cómo será su calidad. El precio sugerido por Room 101 para la venta de este Papi Chulo es de $6 y está disponible en cajas de 50 unidades. Todo eso y el nombre tan típico latino hace de la expectativa una de la que no espero mucho. Por eso, una vez encendido el cigarro y a lo largo de toda la fumada, me impresioné en cada calada. Este año he tenido múltiples experiencias con esta marca, siendo que estamos en abril y ya este es el cuarto cigarro de ellos que fumo pero tengo varios otros en el humidor. Las experiencias han sido variadas y unas han sido mejores que otras, pero este Papi Chulo sin duda va entre las mejores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Honduras American Tobacco
Marca: Room 101
Modelo: The Big Payback Sumatra
Dimensiones: 4 x 50
Tamaño: Papi Chulo (Short Robusto)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 88

Caldwell – Long Live the King Mad Mofo (Super Toro)

La versión maduro del Long Live the King apuntó al uso de una capa San Andrés mexicana colocada sobre un capote de Indonesia y tripa hecha de hojas Corojo 98, Habano y doble ligero de Pennsylvania. La línea consiste en la segunda vez que Caldwell ha usado esta capa y su producción inicial estuvo limitada a tan solo 75 mil cigarros hechos en República Dominicana. Sin embargo, desde entonces la producción tuvo que haber aumentado, pues este cigarro lo adquirí en 2022 a un precio que no refleja una edición limitada. El cigarro fue lanzado en 4 vitolas, incluyendo una pequeña corona de 5 3/4 x 43 y un gigante magnum de 6×60. El de esta reseña se llama Super Toro, con medidas 6 x 54.

Lo primero que me llama la atención del Mad Mofo, además de su nombre, es que no se siente ni tan Mad ni tan Mofo como asumiría que un cigarro con ese nombre sería. De hecho, se siente considerablemente liviano, incluso más liviano que el Long Live the King original, que también lo tengo a la mano. Con un cepo de 54, realmente esperaría mayor corpulencia del cigarro. La capa es moteada, imperfecta y con diversas subidas y bajadas, pero también me pasa que la perilla parece armada por dos personas con perspectivas distintas de lo que es correcto. Esta capa tiene aromas a chocolate y mantequilla de maní, pero con poca intensidad de ambos. En el pie se aprecian más aromas con mayor intensidad, incluyendo galletas danesas y pimienta, pero también un perfume. La calada en frío, a la que llego con la guillotina en V, es igual de suave en sus aromas que la capa, dejándome descubrir apenas notas de chocolate con leche y maní.

El Long Live the King Mad Mofo es exactamente lo que espero de un maduro, al menos en las primeras caladas: fortaleza media, sabores de intensidad media-fuerte a tierra, dulce y chocolate. También hay una nota de pimienta bastante destacada, cosa que aprecio pues es algo que le falta a muchos maduros. Esta pimienta no es fuerte, pero sí le da una personalidad o un toque necesario al cigarro y me distrae un poco del hecho que la ceniza se está pelando. La pimienta no parece estar muy presente en el retrogusto, en donde me encuentro con más notas de tierra que de cualquier otro sabor. La ceniza no es del todo sólida, aunque tiene un buen color y el anillo de combustión es sobradamente recto, con buen tiro aunque un tanto más abierto de lo que quisiera.

Algo que diferencia considerablemente ls experiencias entre fumar un cigarro dominicano y uno nicaragüense es que los que son hechos en RD permiten hacer retrogusto más veces, gracias a que tienen menor componente de pimienta, en la mayoría de los casos. Dado que este es un cigarro de capa madura, es en el retrogusto también donde se sienten muchos de sus sabores y aromas, por lo que se combinan dos variables ideales para disfrutar de un cigarro. Además, está el hecho que el cigarro se siente más dulce en el segundo tercio, e incluyen pimienta, frutos rojos, tiza (en paladar y retrogusto), y algo de chocolate, aunque muy sutil. Superando la mitad del cigarro la sensación dulce comienza a desaparecer y el cigarro se siente más seco, incluso destacando un sabor de madera y tierra, ambas secas. También requiere un retoque llegando al final del tercio, pues la quemada se estaba desviando a un nivel casi preocupante.

Los sabores mantienen ese perfil seco en el último tercio y se siente más picante también, aunque creo que es un efecto secundario de esa sequedad y no que haya un mayor componente de sabores picantes. Esa nota seca hace que la experiencia se sienta menos compleja y, lamentablemente, menos agradable también. El resto de los sabores parece seguir esa misma tendencia y los más agradables desaparecen, haciendo que en general el último tercio del Long Live the King Mad Mofo sea una conclusión inesperada y poco agradable de un cigarro que había comenzado muy bien. Precisamente, porque el final no es del todo agradable, lo termino un poco antes de lo que terminaría otros cigarros, marcando una hora y 20 minutos de fumada.

Yo tengo varios temas con los nombres de los cigarros y, en gran parte, estoy muy de acuerdo que no se deben usar nombres de personajes infantiles para los cigarros. Tampoco me gusta el uso de nombres que estén relacionados con drogas y creo que es debatible el tema de usar nombres relacionados con comidas. Pero el uso de groserías para nombrar un cigarro está entre los que no acepto y quizá fuese esa una de las razones por las que había pasado tanto tiempo antes de probar este cigarro. Aunque la grosería no está escrita, la connotación es obvia. Además que originalmente el cigarro se llamaba Mad MF y ahora es Mad Mofo. La experiencia con el cigarro más allá de su nombre fue muy positiva, con un primero y segundo tercios excelentes, pero un último tercio aburrido. No obstante, el Long Live the King Mad Mofo se trata de una experiencia balanceada con una cantidad respetable de densidad y complejidad, al menos en los dos primeros tercios. Por otras reseñas que he leído, el último tercio es una lotería.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Ventura
Marca: Caldwell
Modelo: Long Live the King Mad Mofo
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Super Toro (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania)
Precio: $11,50
Puntuación: 86

Ron: Viejo de Caldas 5 Años

Hace unas 3 o 4 semanas la gente de Rumbullion Club nos dio la oportunidad de probar rones colombianos. Eran tres rones y comenzamos con este. A la hora de subir esta reseña es un poco lamentable que siendo uno de los rones más emblemáticos de Colombia, la información que hay en redes es prácticamente inexistente. Si vas por la vía tradicional de buscar el fabricante de Viejo de Caldas, te topas con la Industria Licorera de Caldas, cuya página web tiene los distintos productos que fabrica en la pestaña de Marcas, pero al hacer clic sobre Ron Viejo de Caldas, te lleva a una página de Facebook que es inexistente.

Luego de dar vueltas por Google me encuentro con una página llamada El Ron de los que Saben, que aparentemente es la página oficial de la marca. En ella aparecen los productos de la marca con fotos oficiales y se ve que hay algo de trabajo detrás de la página, pero la información sobre el producto es bastante escueta. También hay una breve historia de la marca, pero nada que permita descubrir mucho de ella ni hacerla interesante.

Por OTRO lado, y creo que es la mayor investigación que he realizado de un ron, descubrí que su añejamiento es algo especial. Al parecer en Colombia existe una especie de roble autóctono, misteriosamente llamado roble colombiano. Este roble es utilizado para la fabricación de algunas barricas en las que la marca añeja sus rones. Por lo tanto, los rones son un blend de rones añejados en roble colombiano virgen con roble blanco americano exbourbon.

Por otro lado, poco se menciona sobre el añejamiento, el blend o los usos de cada uno de sus productos, pero veo que la marca se antoja de colocar la palabra AÑOS después del número en la botella. En algunos casos y según la poca información de la página web, esta versión 5 Años tiene una concentración alcohólica de 35%, pero la botella que pude probar tiene 40% de alcohol. Algunas revisiones en internet me dicen que existe una versión de 37,5%. El añejamiento ocurre a 2200 metros sobre el nivel del mar.

Por último, la botella lleva el nombre de Juan de la Cruz, que al parecer es el aprendiz del maestro ronero.

Según la botella, este es el producto de exportación

Desde que lo sirvo y lo observo en la copa, este ron se ve bastante coloreado. Un líquido con 5 años de añejamiento, asumiendo que tiene ese tiempo en barrica, no puede ser tan oscuro. Pero bajo ningún concepto va a ser este el primer ron que se oscurece y para la mejor muestra tenemos al Pampero Aniversario venezolano, un ron muy oscuro y que apenas si tiene 6 años de añejamiento. Las lágrimas e el interior de la copa de este 5 Años descienden rápidamente y eso me dice todo lo que necesito saber.

En nariz hay una cierta piquiña alcohólica, pero esta no es muy volátil y se interpone en gran parte para sentir los aromas. Se sienten las típicas notas de rones básicos: vainilla, caramelo, algo de canela, nuez moscada y no mucho más. Para ser un ron que está en parte añejado en barricas de roble vírgenes, el olor de madera es inexistente.

En boca es un ron seco, con notas de azúcar que no necesariamente se transforman en un sabor dulce, sino en una sensación de azúcar añadida. Frutos secos como almendras se sienten tenues, aunque hay más de nueces, caña de azúcar y una ligera sensación de madera. Nuevamente, para supuestamente tener una mezcla de rones envejecidos en distintos tipos de barricas y que algunas de estas barricas sean vírgenes, no hay un sabor característico de madera.

En verdad no esperaba mucho de este ron y en ese estilo no me defraudó. Recuerdo cuando me invitaron a la cata, que lo primero que pensé era que no me llamaban la atención los rones colombianos, pero por el afán de aprender y descubrir, igual me metí. Ya conozco La Hechicera y Dictador, que son de exportación. Pero si todos los de consumo interno son como este, puedo entender por qué los colombianos toman poco ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industria Licorera de Caldas
Nombre del Ron: 5 Años
Marca: Viejo de Caldas
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 5 años
Precio: $15
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 77