Oliva – Gilberto Reserva (Toro)

Casi cuatro años después de haber probado mi primer Gilberto, tuve la fortuna de que un amigo me regalara este Gilberto Reserva. Los Gilberto de Oliva tienen una historia interesante, pues es la primera marca lanzada desde que Oliva vendió sus operaciones en 2016 y recibe su nombre por el patriarca Gilberto Sr., quien murió en 2017. También fue el primer producto nuevo de Oliva desde 2012 y la primera marca nueva de Oliva desde 2008. Originalmente este cigarro se llamaría Facundo, siendo el hijo de Melanio Oliva y el padre de Gilberto, pero se saltaron una generación y lo llamaron por el patriarca más reciente. Esto también se debe a que Facundo se ha convertido en una marca de Bacardí y para evitar temas legales, decidieron no usarlo. Sin embargo, la venta de la marca se limita a la marca per se, pues la familia sigue manteniendo los sembradíos de tabaco que comenzaron en el año 1969 en Nicaragua y que luego plantaron en Honduras, México, Panamá y las Filipinas.

La composición de este cigarro es exactamente la misma del Reserva Blanc, con excepción de la capa, que en este caso es una Sumatra de Indonesia. Pero la capa deja bastante que desear, pues se ve muy imperfecta e incluso hasta fea, pero por $6 por unidad, no es mucho más lo que puedes esperar. Los aromas de la capa tampoco son los más agradables, incluyendo cartón mojado, galletas de soda y cuero, mientras que en el pie son mucho más llamativos, pues incluyen café, madera, frutos rojos y caramelo. La calada en frío también compensa bastante, incluyendo café mocha y paja.

Los aromas en frío no siempre garantizan su presencia luego del encendido y el Gilberto Reserva es una prueba de ello, comenzando con sabores a paja, cedro y aserrín, pero también aparecen notas dulces y afrutadas, como cáscara y pulpa de naranja, y a mediados del segmento aparecen también notas de café, tierra mojada, cáscara de limón amarillo y pimienta, esta última bastante suave. En el retrogusto aparecen más notas de pimienta, aunque con la misma intensidad, cartón mojado y aserrín también. Pero esta combinación no tiene problemas y aunque hay algunos sabores y aromas que no calificaría como agradables, la experiencia total sí lo es. La construcción se comporta muy bien, pero sí hay algunas demostraciones que no se mantendrá tan bien y esto solo lo noté mientras lo fumaba, pues hay imperfecciones mínimas que luego se convirtieron en mayores, pero que por lo general podría ignorar en un cigarro que no las desarrolle en tercios siguientes.

Mientras que los sabores en el primer tercio parecían competir entre ellos y dar una demostración de distintos matices, el segundo tercio destaca la dominancia del sabor de tierra mojada, acompañado de sabores más sutiles de café, cartón mojado, madera y una nota frutal distinta y más parecida a uvas o pasas en este punto. Estos sabores secundarios mantienen la tendencia entremezclada del primer tercio, pero el 50% de los sabores son de tierra mojada. La intensidad de los sabores es media y la fortaleza es suave-media, mientras que en su construcción, si no lo demuestra la imagen les cuento que la capa se ha quebrado en un par de sitios y el anillo de combustión ha requerido retoques continuos. Menos mal que tengo un encendedor de una sola turbina para apuntar a esos problemas sin quemar de más.

El último tercio lo extiendo lo más posible porque realmente es delicioso y porque estuve unos 10 días sin fumar y un cigarro de estas dimensiones me pega más de lo que quisiera luego de esta ausencia. El sabor de tierra sigue dominando, pero le acompaña un sabor de café casi al mismo punto de intensidad y por detrás le siguen notas de madera de roble y frutos rojos. La pimienta sigue presente, pero pareciera tener un delay, en el sentido que la siento en la lengua pero cuando ya estoy probando el retrogusto del cigarro. Mi ausencia de fumada también llevó una ausencia de alcohol, por lo que estoy fumando con agua gasificada y el chispeo en boca posterior a la fumada es increíble. No obstante, los problemas de quemada se mantienen aunque en menor regularidad y al cabo de una hora y 40 minutos finalmente lo dejé descansar en paz.

En el gran universo de los Oliva y los múltiples productos que tienen, que incluso en 2017 cuando este fue lanzado ya eran bastantes y hoy son muchos más, el Gilberto Reserva no destaca mucho más allá en términos de sabor ni de calidad, pero en 2017 seguramente destacaba por precio. No sé si todos los Oliva han sido de precios amigables siempre, pero el hecho es que a $6 por cigarro son pocos los Oliva o los cigarros de buena calidad hoy en día, pero no inexistentes. Por un toque más se pueden conseguir muy buenas ofertas en línea, en las que estoy seguro que el Gilberto Reserva también se encuentra. Pero el Gilberto Reserva tiene una característica que es relativamente rara entre los tabacos nicaragüenses y es que no es fuerte ni agresivo, y eso era exactamente lo que estaba buscando. En términos generales es muy parecido al Reserva Blanc, pero con sabores diferentes y mis impresiones del Reserva Blanc no fueron las mejores, pues lo noté eclipsado por el Connecticut Reserve de la misma marca. No recuerdo otro Oliva con características similares a este, pero si lo comparo con su versión Connecticut, creo que este sale mejor parado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Gilberto Reserva
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Indonesia (Sumatra)
Capote: Ecuador
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 84

Lost and Found – Holy Braille (Robusto)

Parecen interminables los Lost and Found que tengo, y en cierta manera debo admitir que estoy un poco sub-impresionado con ellos, si es que el término existe. Siempre he sido defensor de los cigarros fabricados en República Dominicana, pero estos Lost and Found más recientes no me han hecho fácil esa defensa. No obstante, queda claro que todos somos diferentes y que los gustos son muy particulares, pues tengo algunos amigos que les han parecido extraordinarios. Este Holy Braille, que toma su nombre de nada en particular salvo que la palabra Braille y la palabra Grail (grial) en inglés suenan parecido, por lo que asumo que están agarrando esa rima como gimmick. Sin embargo, al parecer no se agarra de la figura santa del grial, sino de una canción de Jay Z y Justin Timberlake llamada Holy Grail.

Sobre su composición, solo identifican la capa, que es Habano ecuatoriana, pero tampoco identifican en qué país fue fabricado pero debajo del nombre en la anilla dice By Chico Rivas, quien hace sus cigarros en República Dominicana, así que eso discierne el origen. La capa es bonita, sin imperfecciones muy notables, sin cambios de color y de un tipo que podría ser fácilmente confundible con un cigarro de buena calidad o de producción regular. En la capa tiene aromas a fruta fermentada, cebada, paja y levadura, mientras que en la tripa se aprecian paja y madera. Lo pico y la calada en frío me presenta aromas de madera únicamente.

El Holy Braille comienza con algunos puntos a favor y otros en contra, destacando sabores hacia lo dulce que me hacen pensar en una capa Connecticut, incluyendo galletas danesas, madera y canela. Tiene un toque picante, pero este no es por pimienta, sino que se siente más aromático, como de jengibre. A lo largo de la fumada tengo la oportunidad de confirmar este aroma, especialmente porque en el retrogusto vuelve a mostrar precisamente ese aroma de jengibre picante, con un toque de tierra mojada. Quema bien, uniforme y con una ceniza de buen tamaño, que dejo caer al poco rato de tomar la foto, por precaución.

El segundo tercio se pone más «sabroso» o al menos lo defino así porque es donde salen más sabores, pero ninguno prevalece ni domina, y aunque son similares al tercio anterior, no son los mismos. Incluye una derivación de ese sabor de galletas danesas pero ahora se siente más como de algún dulce de repostería o lo que los españoles llamarían bollería, con masa de hojaldre. También están los sabores de canela que vienen desde el tercio anterior, madera y nueces quemadas, pero como si esas nueces estuviesen verdes, que lo identifico como un sabor ligeramente ácido y no del todo agradable. El retrogusto es de jengibre únicamente, mientras que la quemada, anillo de combustión y demás temas técnicos se comportan bastante bien, así que no diría que es un cigarro problemático.

El último tercio del Holy Braille es prácticamente igual al segundo, con la excepción que los sabores son más secos, menos cremosos y la sensación de nicotina es mayor. Ninguno de estos tres elementos lo hace más agradable y es por eso que luego de una hora y 10 minutos de encendido y poco después de quitarle la anilla, lo dejé de lado. Quemó muy bien en este último tercio y el humo se mantuvo abundante en cada calada, por lo que los únicos defectos que le conseguí al cigarro fueron de sabores y calidad de ellos, pero técnicamente fue un cigarro ejemplar.

La verdad es que Holy Braille se ha comportado casi igual que la mayoría de los otros cigarros de la marca: buena construcción con no tan buenos sabores. El Malditos Bastardos es quizá la excepción, pues sus sabores realmente destacaron. Pero gracias a la construcción y quemada del Holy Braille, podría considerarlo como una nueva compra, en parte porque no es el primero que pruebo y en otras ocasiones creo que lo he disfrutado más. En otras ocasiones he visto producciones de este cigarro más bajas y creo que en Halfwheel hay una reseña del cigarro, pero comparando ambas estoy seguro que se trata de cigarros distintos, especialmente porque el cigarro de HW es de una producción limitada a menos de mil cigarros y es imposible que de 2015 hasta 2022 sobrevivan los mismos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: Holy Braille
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: N/D
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $9,00
Puntuación: 80

Mis 5 cigarros preferidos en capa Corojo

El Corojo es parte de lo que podríamos llamar los tabacos originarios, o al menos un tabaco con un largo historial y que ha sido usado como base para la creación de distintos híbridos que eventualmente se convirtieron en cepas puras (o casi puras). La variación de Corojo partió de las semillas de Nicotiana tabacum que fueron llevadas de México y sembradas en Cuba en 1534 y son hoy en día la base de la gran mayoría del tabaco de puros mundial.

En 1941 nació el tabaco Criollo, como un híbrido del Habanesis, que fue el nombre que recibió ese híbrido de semillas mexicanas plantadas en Cuba. Como su nombre lo sugiere, Criollo era la semilla nativa de Cuba y se convirtió en la semilla base de la que todo el resto de los tabacos negros cubanos se derivarían. Originalmente fue creada como tabaco de capa y tripa, pero eventualmente sería superado por el Corojo como capa.

El tabaco Corojo fue desarrollado a mediados de los años ’40 mediante el cultivo selectivo de tabaco Criollo, que era sembrado en la finca El Corojo, en Cuba, por lo que recibe su nombre de la finca. Desde mediados de los ’40 hasta 1997, el Corojo fue la capa primaria tanto dentro como fuera de Cuba. Luego de distintas generaciones de pruebas y experimentos con el sembrado, cultivado y fabricación de la variedad del Habanesis, el Corojo se convirtió en la hoja que todos querían tener en sus productos, gracias a su grosor, elasticidad, textura fina y porque su sabor era exquisito.

El Corojo fue eventualmente reemplazado por una gran variedad de tabacos híbridos que podían producirse en mayor escala y ser más resistentes a enfermedades de las plantas, que fue precisamente uno de sus mayores problemas. Pero la revolución cubana también tuvo mucho que ver en su debacle, así como su eventual embargo, que logró una escasez importante de tabaco para capas en los Estados Unidos y las empresas se vieron obligadas a buscar alternativas al Corojo cubano.

En los últimos 20 años, muchas marcas y fincas han logrado crear nuevas versiones del Corojo, con marcado éxito y sabores incluso mejores que sus originales, lo que ha hecho que sea la capa predilecta para una gran variedad de tabacos. Aquí los que más he disfrutado:

1. La Flor Dominicana – Andalusian Bull

Hasta el momento de esta publicación es el único cigarro al que le he dado 98 puntos, siendo el que más alto he tenido en mi ranking. Desde ese momento lo he vuelto a fumar y creo que la experiencia no ha estado a la misma altura, pero la realidad es que lo disfruté muchísimo cuando lo fumé por primera vez y sigue siendo un cigarro espectacular.

2. Wynwood Hills – Mayhem

El Mayhem me sorprendió no solo porque está muy bien construido y porque tiene sabores espectaculares, sino principalmente porque no esperaba mucho de él. El cigarro y la marca son una línea menor de CLE Cigars y dado que sus tres líneas principales son relativamente parecidas, no esperaba que uno de ellos fuese tan diferente a casi todo lo que he probado de CLE y sus vertientes.

3. Edition One – Cloud Hopper

Otro cigarro del que no sabía nada y antes de encenderlo apenas sabía que era hecho por la misma fábrica que hace los Warped; incluso el producto es de un hermano de Kyle Gellis, que hace Warped. El cigarro es el primer producto de esta marca Edition One, y apunta al mercado de los costos bajos, sin ser un low-cost como tal. Tiene un precio aproximado de $6,50 y los vale con creces.

4. El Biyuyo – Money Series El Varo

Los aportes de Don Humberto (Luis Monsanto) al tabaco dominicano son abundantes, pero el hecho que la mayoría de ellos son hechos «bajo cuerda» o desde un cierto anonimato, impresionan aún más. El hecho que este cigarro tenga una imagen de él, llama aún más la atención. Pero más allá de imágenes, El Varo combina muy bien los sabores que me gustan en un cigarro, razón por la que agradezco haberlo probado.

5. Aganorsa Leaf – Miami Reserva Aniversario

Dudé un par de veces sobre poner este cigarro aquí, pues no estaba seguro de qué tan regular ha sido su producción desde su lanzamiento en 2015. No obstante, al momento de la publicación vi algunas ofertas de él, por lo que opté por colocarlo. Quizá el hecho que sea lancero y concentra bien los sabores lo ha hecho merecedor de estar en esta lista, pero la verdad es que lo he probado en otros formatos y no está a la altura, por lo que es esta en la que se hace merecedor del puesto.

Menciones especiales:

Los cinco cigarros que mencioné anteriormente son de producción regular y, aunque el Aganorsa Leaf no es producido todo el año, es común verlo aunque sea en ofertas temporales. Hay otros cigarros con esta capa que me han gustado bastante, pero por temas de puntuación no estuvieron colocados como los cinco mejores, pero igual quería hacerles mención.

Foundation Cigar – El Güegüense: Es un cigarro hasta normal, pero entre los mejores de los normales. Sin embargo, desde que lo probé por primera vez en 2016, ha sido un cigarro que al menos una vez al año he probado y siempre ha sido muy consistente en sabores y calidad de construcción. Su versión de capa madura es igualmente bueno, pero en capa natural es el que más he fumado.

Illusione – Ultra: El Ultra fue uno de los primeros cigarros que compré en serie, o al menos que regularmente compraba más de uno, en tiendas. Cuando comencé a comprar on-line, también lo compraba en 5-packs y a veces más, aunque rara vez he sido de comprar por cajas. Pero la particularidad del Ultra es que durante un tiempo fue mi cigarro celebratorio, principalmente porque en promedio me duraba 3 horas la fumada, en su vitola Op. 9 que es de 5×56. Hace unos 8 meses fumé el último de un 5-pack que compré hace como 3 años y me impresionó que cada año de humidor hacía que se pusiera mejor. Finalmente los volví a comprar hace unos 3 meses y el sabor es igualmente bueno, aunque «apenas» me duró 2 horas y media de fumada.

Esta lista, al igual que todas las demás, no es definitiva. Simplemente define mis gustos hasta la fecha y es muy posible que en unos 6 meses sea algo distinta, pero así es el tabaco y es lo que nos encanta de ello.

La Palina – Nicaragua Connecticut (Toro)

Hace unos años probé el Nicaragua Oscuro de La Palina y la verdad es que me encantó, sobre todo por su precio y sus sabores variados y con buena intensidad. Durante mucho tiempo no lo compré, pero básicamente porque siempre estaba más o menos al mismo precio de otros cigarros que me llamaban más la atención y porque su precio era relativamente uniforme siempre, así que sabía que estaba ahí. Finalmente, hace un par de meses compré un 5-pack y al poco tiempo apareció otra oferta de un doble sampler, es decir dos de cada uno de varios de La Palina. Entre ellos estaba este Connecticut y para esta reseña sería este el segundo que me fumo. Me fue muy bien con el primero.

Tanto el Connecticut como el Oscuro son fabricados por AJ Fernandez, este con una capa Connecticut ecuatoriana, con capote y tripa nicaragüenses. La capa no es del todo lisa, pero es así como se ve en las imágenes. No obstante, en la mano es más unicolor y brillante, muy llamativa y en verdad algo que me ha llamado la atención siempre. Los aromas son muy típicos de la capa, incluyendo paja, grama y cedro, mientras que en el pie se sienten más notas de tierra y paja. Finalmente, con una calada excelente en frío, aprecio aromas de paja y miel.

El Nicaragua Connecticut comienza muy Connecticut, es decir suave, sutil y con poca relevancia. Al cabo de unas 2 o 3 caladas, comienza a despegar, con sabores típicos de la capa pero con una nota más cremosa y picante, miel, madera seca, tierra seca, paja y café, no tan invasivo como podría ser con otra capa, pero ciertamente dejando sabor en cada calada. El retrogusto contiene pimienta sutil y una cantidad más abundante de vainilla, que le hace ser más sabroso a la hora de fumarlo, pero me dosifico a fin de no calentarlo mucho, que sé que es fatal para un cigarro de estos. La quemada tiene un buen ritmo, una ceniza que se aguanta muy bien (para dudas, referirse a la imagen) y humo abundante en cada calada. El anillo de combustión no da problemas.

En el segundo tercio los sabores se funden un poco, destacando más como paja dulce, junto con tierra menos seca (más húmeda?) y un toque menos agresivo de pimienta. Cabe destacar que ese sabor dulce de miel parece haber desaparecido del tercio previo y en este es más como una sensación ligeramente dulce que acompaña el sabor de paja. Sigue quemando muy bien y aunque la liga no está dando sabores del todo atractivos o novedosos, la verdad es que se está comportando muy bien y me agrada su demostración de lo que un Connecticut debe ser, aunque sea un toque más fuerte de lo normal.

Las notas dulces casi completamente desaparecen en el último tercio del Nicaragua Connecticut, reemplazadas por notas más minerales y de tierra húmeda, pero con la misma intensidad de la pimienta. Le acompañan notas de nueces, que son realmente bienvenidas y una excelente adición a un abanico de sabores que no ha sido muy variado, pero cuya intensidad es muy agradable, particularmente para este tipo de cigarro. Sí se me apagó en un momento dado, pero fácilmente encendió de nuevo y puede haber sido por descuidarlo de más. Al cabo de una hora y 35 minutos, este Nicaragua Connecticut llegó a su fin.

Es el segundo de estos Nicaragua Connecticut que fumo y el segundo de esta capa de la marca que pruebo, habiendo probado el Classic hace unos años también y terminado bastante desilusionado de ese, en realidad. La Palina tiene buenos productos y creo que ha sido en años recientes que les he dado más oportunidad, incluyendo el Fuego Verde de unos meses atrás. Incluyendo otros cigarros hechos por AJF de esta capa, incluso colocaría este entre los mejores de la fábrica, no por diferente ni por singular ni por original, sino precisamente porque es exactamente lo que promete y muchas veces es lo que esperamos de un cigarro, sobre todo si es un Connecticut. Sin embargo, luego de estos años, el Nicaragua Oscuro no está entre mis preferidos y el 5-pack que adquirí lo he ido consumiendo muy poco a poco, pero creo que vendrán más de estos Connecticut dentro de poco.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: La Palina
Modelo: Nicaragua Connecticut
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,00
Puntuación: 86

La Flor Dominicana – Double Ligero Maduro (DL-700)

Este cigarro ha sido una especie de némesis para mí. Siempre me ha gustado y siempre que he podido lo he comprado, pero de las únicas tres veces que me han dado «pálidas» fumando tabaco, dos veces han sido con los Double Ligero de La Flor Dominicana. Casualmente, la tercera fue con un producto de la misma marca, pero diferente: El Limitado V. Una pálida es cuando no estás en las mejores condiciones para fumar y al hacerlo se te baja la tensión, sudas frío y sientes que te vas a desmayar; en la mayoría de los casos esto sucede cuando fumas con el estómago vacío o el cigarro es muy fuerte. En mi caso, creo que fue una mezcla de las dos. Por lo mismo, a este cigarro le he tenido mucho respeto siempre y lo tenía en el humidor y cada vez que lo abría lo veía con un cierto temor, especialmente porque este es el maduro, y aunque estoy claro que eso no significa que sea más fuerte, sí sé que la intensidad de sabores es distinta.

Como si fuera poco, la vitola de este es la DL-700, que es un 6 x 60, así que me esperan por lo menos un par de horas de fumada. Porque la capa es básicamente la misma de la versión natural, pero ligeramente más madurada, el cigarro no se ve tan diferente a los demás con excepción que la capa es más oleosa y brillante. Tiene aromas a paja, chocolate (bastante) y tierra mojada, mientras que en el pie se aprecia chocolate negro, café, especias varias y una sensación dulce. Lo pico con la doble hojilla y ahora que lo pienso quizá la guillotina en V le hubiese venido bien, especialmente porque tengo tiempo sin usarla, pero la calada en frío me hace pensar que tomé la decisión correcta gracias a sus aromas a pimienta y cuero, con un toque mucho más suave de chocolate.

Para todo el miedo que le suelo tener a estos cigarros, en verdad el Double Ligero Maduro no comienza tan fuerte como esperaba, especialmente con los nubarrones de humo abundante que deja salir cada calada, pero claro eso era para hacerme entrar en confianza y al cabo de un par de minutos aparece el golpe de intensidad de pimienta roja que caracteriza al cigarro. Ciertamente porque sus dimensiones sean de 6 x 60 no quiere decir que va a ser más diluido. Se le añaden sabores a chocolate, nueces, dulce, cuero y un dejo sutil de café, que me impresiona más porque puedo sentirle sutilezas que otra cosa. El retrogusto es de pimienta y después de un par de intentos desisto de tratar de buscarle más, pero hacia el final del tercio me atrevo y encuentro café, como cuando abres una bolsa sellada de café.

Me toma alrededor de 45 minutos superar el primer tercio, pero lo superé sin mayor problema. Claro, mis problemas con este cigarro suelen llegar en el último tercio, cuando la nicotina se concentra. Pero los sabores ciertamente son lo que destaca en este punto, con notas fuertes de chocolate negro, cereza, miel, melaza, caramelo y cuero, rico y complejo en cada calada y de eso hay bastante. La intensidad es alta, de eso no hay duda, pero la fortaleza es media-alta, que no es que no sea tan fuerte, sino que simplemente se siente que hay mucho más de ella por delante. Técnicamente se ha comportado de maravilla, sin requerir toques y en ningún momento me ha preocupado, pero sorprende lo lento que quema.

Es entre el punto medio del cigarro y el inicio del último tercio que realmente comienza su intensidad mayor y la fortaleza se dispara, pero hoy estuve bien preparado y el efecto es que no puedo operar maquinaria pesada pero igual puedo seguir disfrutando de la experiencia. Los sabores se hicieron mucho más intensos y mantienen esta intensidad hasta el final, pero sin incluir sabores nuevos, salvo una sensación mineral que bien puede ser la intensificación de un sabor a tierra mojada que nunca fue protagonista ni secundario, solo algo que estaba ahí. La nicotina también ataca, pero no es tan fuerte y es posiblemente lo único en el Double Ligero Maduro que no es tan fuerte. Marcando dos horas y 15 minutos, decido dejarlo aunque le quedaba poco tiempo, pero básicamente porque si se fijan bien en la última imagen, sobre todo comparada con las anteriores, vienen unas nubes negras que dejaron caer un torrencial aguacero y aunque para ese momento ya estaba bajo techo, ya la experiencia no estaba tan agradable.

El temor que sentía por este cigarro no es de gratis, pero creo que es el propio cigarro para fumar después de una comida copiosa y grasosa, como fue una buena carne a la parrilla que comí antes de fumarlo. Pero el cigarro en realidad no es más fuerte que otros Double Ligero que he fumado, solo que dura más. Es un cigarro que me gusta tanto en su versión natural y este de capa madura no ha defraudado en lo absoluto, siendo la mayor diferencia los sabores a chocolate, pero lo que más me gusto de este creo que fueron sus transiciones y cada cambio de tercio era una experiencia que es casi imposible de escribir, sino algo que simplemente te deja saboreando cada cambio. Tengo otro Double Ligero Maduro en una vitola llamada Digger, que es un 8½ x 60 y a ese es al que le tengo miedo ahora.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: Double Ligero Maduro
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: DL-700 (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano maduro)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,50
Puntuación: 92

Lost and Found – One Night Stand Colorado (Robusto)

Tengo la teoría que este cigarro debería llamarse One Nightstand, que es una mesita de noche, como aparece en su anilla. One Night Stand es una relación sexual de una sola noche. Aunque estoy claro que Lost and Found es una marca que siempre apuesta al doble sentido, pensando como un redactor creo que Nightstand tiene más sentido en vez de forzarlo. El hecho es que es un cigarro más de Lost and Found, de los que adquirí en esa prueba que hice con Rumbullion Club y que sigo haciendo. Este One Night Stand Colorado tiene una capa Corojo dominicana sobre capote y tripa igualmente dominicanos. Está disponible únicamente en este formato robusto de 5×52 y promete ser una experiencia de suave a media.

El One Night Stand tiene la anilla bonita y la tipografía realmente le da un toque de elegancia, junto con un 2017 en algún lado que me lleva a pensar que efectivamente se trata de un cigarro hecho en ese año. Es lo que los años en las anillas de Lost and Found representan y como son cigarros «rescatados» en fábricas donde habían sido abandonados, pues tiene sentido. La elegancia y buen diseño de la anilla contrasta significativamente con la capa, que es irregular, con multitud de venas y colores, e incluso montañas y valles. Los aromas no son mucho más llamativos, e incluyen aserrín, paja y una nota floral suave, mientras que en la tripa hay aromas de madera seca, pimienta y cuero. Lo pico con la doble hojilla y el aroma de la calada en frío repite la madera seca, pero también incluye notas ligeramente especiadas a nuez moscada y canela.

Desde los primeros sabores, este One Night Stand Colorado sorprende porque no denota esa sensación barata que tenía en frío. Por el contrario, hay un sabor de madera mojada que le da una dimensión adicional al cigarro. Es de lamentar que no dure mucho y los sabores que suelen ser asociados con cigarros baratos se hacen presentes al poco rato, incluyendo tierra seca, una marcada nota amarga y la ausencia de sabores de pimienta que al menos hagan esto un poco más interesante. Es en el retrogusto donde sí se hace llamativo, pues incluye sensaciones florales y cítricas que me mantienen adivinando en cada calada, al punto que siento que la gran mayoría de la fumada la hago por la nariz, y agradezco que sea tan suave de pimienta pues de lo contrario estaría sufriendo en cada calada. Hacia la transición al segundo tercio aparecen notas de cacao en polvo, sobre todo en el paladar.

Los cambios hacia el segundo tercio no son radicales, pero esa nota amarga que prevalecía en el tercio anterior afortunadamente desapareció y el cigarro es ligeramente más picante, pero no por pimienta sino simplemente porque se siente más fuerte, por lo que diría que la fortaleza está en media, habiendo sido baja en el tercio anterior. Los sabores son más variados en el paladar, incluyendo notas de tierra y establo, particularmente después de la mitad del cigarro y el retrogusto mantiene su nota cítrica, pero nada de la floral. Sí hay algunos sabores que me recuerdan a la vainilla, pero no son constantes, o al menos no en este punto. Desde el inicio ha quemado bien y eso es algo positivo para el cigarro, aunque el humo no ha sido abundante de manera regular.

El último tercio es más o menos una continuación del segundo, con menos sabor cítrico en el retrogusto, reemplazado por más vainilla. Los sabores en el paladar son los mismos, pero en vez de hacerse más intensos, se han diluido así que no hay notas de tierra ni establo, sino más bien de madera y más nada. No obstante, han sido reducciones de sabores y el tercio sí comenzó con ellos, solo que no duraron su totalidad. La quemada se mantiene bien, con un anillo de combustión recto y un ritmo decente, que culminó una hora y 10 minutos después de haberlo encendido.

Estos Lost and Found tienen múltiples orígenes, pero los que he probado últimamente y me han gustado poco han sido dominicanos. Aunque soy gran defensor de muchos tabacos dominicanos, sobre todo por su capacidad de sorprender, esa sorpresa existe porque hay una gran cantidad de cigarros de República Dominicana que resultan ser aburridos y con pocos cambios. Mientras que muchos nicaragüenses tienden a tener un significativo componente picante y eso ya los hace interesantes, por lo que los polos en los dominicanos son más marcados. El One Night Stand Colorado siento que es un típico representante de los dominicanos que más cuesta defender y explica bastante por qué estaban «perdidos». Tengo más de la marca y creo que he fumado todos los que recibí al menos una vez (aunque no para reseña), y en verdad hay unos buenos, pero no les ha tocado reseña.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Lost and Found
Modelo: One Night Stand Colorado
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Corojo)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $9,00
Puntuación: 79