Ron: Cubaney 15

Oficialmente me declaro sospechoso del ron dominicano. He probado muchísimos y voy a seguir probándolos, pero particularmente los rones de Oliver y Oliver me levantan muchas sospechas. Comenzando por el hecho que se hacen llamar un ron para conocedores, que podemos argumentar que es un simple slogan publicitario y que no debe dársele mayor importancia.

Pero está el hecho que ellos mismos se declaran como una compañía productora de rones artesanales de alto estándar. Con una mayoría de productos creados en ediciones limitadas y/o numeradas, creados todos con sistemas únicos de producción y procesos absolutamente distintivos de triple añejado en soleras. Adicionalmente, se vanaglorian con una inmensa cantidad de premios y destacan en su página web no menos de 40 rones distintos bajo al menos 6 marcas.

Si no entiendes la ironía de los párrafos anteriores, te invito a leer la siguiente frase: una marca artesanal que produce 40 rones distintos bajo 6 marcas.

¿Suena a muchas? En la página web de Oliver dice que solamente Cubaney tiene 6 productos, pero una página de venta de rones dominicanos destaca que existen 17 productos distintos de Cubaney. Por si eso fuera poco, ¿sabes cuánta información hay acerca de cualquiera sus rones en la página web? Nada. De ninguno.

Podríamos decir que cada marca tiene una página web distinta y eso tendría todo el sentido del mundo. Pero Cubaney solo tiene una página que parece oficial, y es australiana. Además, no incluye al Cubaney 15 en su portafolio.

La información que conseguí de este ron no es verificada, pero es la única información que encontré. Cabe destacar que la siguiente información aparece en un mismo sitio web: El Cubaney 15 es un ron de melaza producido en República Dominicana y producto de una mezcla de rones de América Central y el Caribe. Estos rones han sido seleccionados por maestros roneros dominicanos y cubanos, especializados en solera. El proceso de envejecer los rones consiste en combinar rones jóvenes con rones muy antiguos, lo que nos da un promedio de 15 años. Solamente 1000 botellas de este vino fueron producidas.

Ahora bien, de cómo puede garantizar la calidad de un solo ron con distintos maestros roneros, de distintos orígenes y con distintas añadas es increíble. Pero que además cierren diciendo que es vino es algo que me supera.

La botella declara que la producción es de 3000 botellas y que los rones son envejecidos en barricas de roble americano y francés. También tiene varias medallas en el frente pero destaca que estas son de Oliver y Oliver, y no necesariamente de este ron. También declara estar embotellado a 38% de alcohol.

Sin embargo, debo decir que probé la versión «21 Años» de este ron y me pareció muy bueno. Veamos cómo nos va con el 15.

Para empezar, la botella es prácticamente igual, muy distintiva y elegante, con mucha información que es imposible de leer. En copa se trata de un líquido amarillento con destellos dorados, bastante más claro de lo que esperaría si es de 15 años, pero por su mismo proceso declara que es una combinación de rones jóvenes y antiguos y que el promedio da 15 años, pero si es un sistema de solera es imposible declarar edad. Las lágrimas descienden más rápido de lo que imaginaría, pero ya en este punto no me sorprende.

En nariz tiene aromas a vainilla, caramelo, nuez moscada y una nota suave de madera y paja. Ninguna de las notas es fuerte, ni abundante. Pero no por ello te diría que es desagradable, solo que se siente aguado.

En boca destaca más sabores que me cautivan un poco más, como vainilla en pasta, chocolate con leche, madera, pimienta y realmente no mucho más, pues su nota dulce tiende a dominar cada trago. La persistencia es de una duración respetable, pero se siente su descenso hasta la boca del estómago, lo cual es más consistente con un ron joven o un blend en donde los rones jóvenes dominen la mezcla.

En verdad no hay más que declarar del ron. Es sencillo, poco complejo y con una corta permanencia. No es un ron que compraría, principalmente por esa sospecha que mencioné al principio. Nada de lo que declara (que no es mucho) es comprobable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliver y Oliver
Nombre del Ron: 15
Marca: Cubaney
Origen: República Dominicana (a partir de rones de Centroamérica y el Caribe)
Materia prima: Melaza
Edad: promedio de 15 años
Precio: $40
Densidad alcohólica: 38%
Puntuación: 74

HVC – 10th Anniversary (Toro Extra)

Más allá del mérito y orgullo con el que una compañía puede expresar sus primeros 10 años en el mercado, como es el caso de Havana City, o HVC Cigars, la producción de este cigarro se ha visto medianamente eclipsada por una de las hojas utilizadas en su liga, conocida como Corojo 2012. Se trata de una hoja cultivada a raíz de una semilla cubana y que ha aparecido en varios cigarros creados por Tabacos Valle de Jalapa, la finca que es parte de Aganorsa. Esta hoja Corojo 2012 ha sido usada por marcas como Illusione y el Guardian of the Farm Cerberus. En el caso de este 10th Anniversary, la hoja está siendo usada como parte de la tripa, junto con Corojo 99 y Criollo 98, ambos de Nicaragua, mientras que el capote es nicaragüense pero sin descripción adicional y la capa es Corojo 99 de la región nicaragüense de Jalapa. El cigarro está disponible únicamente en toro extra de 6,5 x 50 y limitado a 2000 cajas de diez cigarros cada una.

Aunque en mis manos esto más que un toro extra parece un Churchill, lo que más me llama la atención del cigarro es el brillo de la capa, lo uniforme de sus colores, y las pequeñas venas que tiene a todo lo largo. Esta capa tiene aromas a nueces, ligero de pimienta, cuero y una sensación cremosa o de vainilla. En el pie se aprecia masa de pan, pimienta y manzana verde. Lo pico con la doble hojilla y me sorprende lo aparentemente apretado que se siente el cigarro, cosa que espero que cambie, pero también las notas de vainilla y no mucho más. Según la marca, la inclusión de Corojo 2012 aporta muchos sabores y sensaciones diferentes, pero en frío no parecen colaborar mucho con la experiencia.

Efectivamente, el 10th Anniversary comienza tímido y con poco humo y sabores suaves. Tiene su nota picante en nariz y los labios, pero no más de lo esperado y es luego de las primeras cinco caladas que comienzo a sentir sabores mucho más agradables, que incluyen vainilla y masa de pizza, pero la pimienta se siente tanto en nariz como en el paladar, lo que la hace parte de la fumada sin ser invasiva. El humo no es que sea cremoso, sino que es casi oleoso, muy denso y hace que la fumada se sienta mucho mejor. Tiene además notas ligeramente herbáceas, como de grama o de hierbas aromáticas como menta o yerbabuena, pero lo que más me llama la atención y me gusta en este tercio son precisamente esas sensaciones del humo y su densidad. Anillo de combustión es prácticamente perfecto y la ceniza eventualmente la hago caer por precacución.

En el segundo tercio esa nota de vainilla se convierte en algo más cremoso, más presente, pero también menos sabroso, por así decirlo. Aparecen sabores de nueces y la pimienta se siente más blanca que negra, y superada la mitad del cigarro las nueces son acompañadas por otro fruto seco: maní. El cigarro se siente más fuerte luego de la aparición del maní y la superación del punto medio, tanto que la garganta se me seca un poco y me obliga a fumarlo más lento. La ceniza sigue manteniendo buena consistencia y tamaño, mientras que el cigarro alcanza un punto ideal de fuerza (media-alta) e intensidad (alta) que hace que cada calada sea lenta. El tiro mejora también cuando supero la mitad, haciéndome pasar de la sospecha de si esto seguirá así, a la confianza de que vamos bien.

En la tarde que decidí fumar este cigarro fui visitado por unos amigos y realmente se me olvidó hacerle foto al último tercio. Esa sensación seca en garganta se reduce y el cigarro vuelve a demostrar notas cremosas en su sabor y en el humo, incluso aparecen sabores de tierra mojada también, pero se siente más caliente y luego de un rato comienza a afectar la fumada también, por lo que fumo más lento. No obstante, el final es agradable y presenta notas suaves de sabores adicionales que, aunque no voy a describir en detalle, sí logra que la fumada sea agradable hasta cumplir las dos horas, que es cuando lo dejo morir con dignidad.

Más allá de esa hoja especial que pueda tener este 10th Anniversary, se trata de un cigarro que celebra los 10 años de una marca que he disfrutado bastante en mis fumadas. La experiencia será muy similar a la de otros productos de Aganorsa, muy rica, sabores agradables e incluso algo más fuertes de lo habitual. En lo personal, creo que lo hubiese disfrutado igual en una vitola con mayor cepo y quizá menos largo, pero ese soy yo y esa es mi preferencia, pero creo que hubiesen suavizado un poco los momentos que fueron ligeramente desagradables de la fumada. Pero más allá de eso, es un cigarro que celebra muy bien el aniversario y también sirve como buena introducción de la hoja que casi nadie conoce.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: HVC
Modelo: 10th Anniversary
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Toro Extra
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa Corojo 99)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Corojo 99, Corojo 2012, Criollo 98)
Precio: $15,00
Puntuación: 88

Puros Indios – Maxima Nicaragua (Robusto)

Para el fumador habitual siempre será un reto y una necesidad encontrar un cigarro que tenga un precio amistoso y que sea lo suficientemente complejo para calificar de fumada regular, pero no tan demandante de sus sentidos que requiera una gran preparación y alistamiento extenso a la hora de fumar. Teniendo en cuenta que hay muchos cigarros que cumplen con dos de las 3B, el reto es encontrar uno que aglomere las tres. Claro, es divertido cuando lo encuentras, aunque la búsqueda puede no serlo. Pero nunca dejamos de buscar y fue la razón por la que un amigo me obsequió algunos de estos, a ver si damos con un nuevo ejemplo de estos. Puros Indios es una marca que existe desde hace muchos años, por lo que es muy posible que la hayas visto antes si eres un fumador con algunos años encima. El cigarro es hecho por Reyes Family Cigars, que anteriormente era Cuba Aliados, nombre que actualmente pertenece a una de sus líneas de cigarros, junto con Cienfuegos y Puros Indios.

El cigarro en cuestión es parte de una línea disponible en cinco vitolas diferentes, aunque la marca actualmente tiene dos productos: este y Cuban Wheels. Pero estos son hechos en Nicaragua y los otros en Honduras. Para ser un cigarro cuyo costo rodea los $2, en verdad que cumple con al menos dos de las tres B que constantemente busco: son bonitos y son baratos. La capa es llamativa, con algunas variaciones de colores, pero muy dentro de lo que esperaría en esta categoría. Tiene aromas dulces, como de melaza y un toque suave de pimienta. En el pie se aprecia establo y pimienta también, mientras que la calada en frío tiene un dejo que varía entre café y chocolate, con una pequeña inclinación o preferencia hacia el chocolate con leche. No hay mucho más, pero esperemos que haya mejores definiciones en el encendido.

A este Maxima Nicaragua le cuesta un poco encender de manera uniforme. No soy del tipo de personas que le dejan la llama directa al cigarro durante mucho tiempo, pues me molesta profundamente cuando los primeros sabores de un cigarro son amargos, así que trato de darle la llama justa y me pongo el cigarro rápidamente en los labios a fin de encenderlo de manera uniforme. Es decir, no soy de los que «tuesta» mucho el cigarro. El Maxima Nicaragua finalmente enciende bien y lo primero que me sorprende es la falta absoluta de sensación picante; si no llevaran el nombre Nicaragua en su etiqueta, pensaría que se trata de un cigarro hondureño o dominicano. Los sabores son incluso dulzones, destacando caramelo, café, notas de nueces tostadas y azúcar morena. La ceniza es escamosa, pero se sostiene bien sobre el cigarro durante el primer tercio, con una fortaleza entre media y un toque más alta que eso y un anillo de combustión relativamente recto.

Los sabores no cambian mucho en el segundo tercio, salvo ese de café que apareció en el primero, que se siente una menor intensidad y da paso a una mayor presencia del chocolate, que me recuerda al sabor de un brownie. Además de eso, el resto de los sabores se mantiene muy parecido, con caramelo, pimienta relativamente más fuerte pero no con mayor sabor y nueces, pero también una pérdida de esos toques dulces, sobre todo a la mitad del cigarro. El anillo de combustión se hace muy variable y requiere retoques continuos, aunque afortunadamente son precisamente toques y no la necesidad de darle fuego continuamente. La intensidad de los sabores se ha reducido como un 40% y la fortaleza del cigarro está en media, con algunos puntos en media-baja, pese a que la pimienta se siente más fuerte.

En el último tercio realmente no pasa mucho. Los sabores se sienten un tanto más ácidos, o quizá es que los de chocolate y café ya desaparecieron, al igual que el de azúcar, y quedo con un sabor de nueces verdes, ligeramente herbáceo y picante solamente en los labios. El anillo de combustión continúa siendo un tema que requiere atención constante, pero dado que no compensa el esfuerzo, no pasa mucho tiempo antes que deje el cigarro de lado y que se apague solo. En total, en una hora y 15 minutos terminamos la faena.

El Puros Indios Maxima Nicaragua es bonito y es barato, pero no es bueno. Es un cigarro que te va a satisfacer una tarde en la playa, para echar humo y conversar, pero no es un cigarro digno después de una buena comida y con un destilado, por ejemplo. En lo particular no me gusta mucho comparar un cigarro con otro, o decir que el AJ Fernandez sabe como el Padron, porque creo que cada cigarro tiene su estilo y son los buenos los que no imitan a otros. Pero en cierta manera, la experiencia con este Maxima Nicaragua me recordó a algunos Gurkha, que comienzan buenos y prometedores y para el segundo tercio ya se vuelven aburridos y planos. El Maxima Nicaragua sigue esa línea, pero al menos no cuesta $10+ y por su precio creo que sería poco realista aspirar a más de lo que da. Hay algunos que, efectivamente, logran darte fumadas espectaculares por los $2 que cuestan, pero Maxima Nicaragua no es de esos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Puros Indios
Modelo: Máxima Nicaragua
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $2,00
Puntuación: 75

Ron: Viejo de Caldas 15 Años

El último de los rones colombianos que tuvimos la oportunidad de probar en la cata de Rumbullion Club. El Viejo de Caldas 15 Años es uno de los estandartes de consumo local colombiano, vendido con mucho orgullo y promisor de mucha calidad. Así que debo decir que tengo altas expectativas para él.

Para empezar, no vamos muy bien porque su página web destaca un poco más que nada de información. No digo que deban develar todos sus secretos en la página, pero sin lugar a dudas es el primer lugar donde voy a ir a buscar información de la marca y del producto. La página destaca que son «15 años que garantizan un elixir exquisito para deleitar a los que saben de ron».

No siendo un experto para leer entre líneas, el texto de da a entender que el contenido tiene 15 años de edad. Incluso se llama 15 AÑOS, no 15 solamente que es una treta que usan muchas marcas para hacerle creer a los consumidores que es un producto de 15 años de añejado, sin serlo. Pero este destaca y promete 15 años.

Algo que sí pude descubrir es que los rones de la marca son añejados a 2200 metros de altitud y que parte del añejado es en barricas vírgenes de roble blanco colombiano. La página en donde encontré esa información menciona en el párrafo siguiente que las barricas son de roble blanco americano. También menciona que el añejamiento es de 15 años, no menos.

Sin embargo y como punto final antes de la cata como tal, en la parte trasera de la botella destaca que se trata de un blend de rones con edades comprendidas entre 8 y 17 años. No soy muy dado con los números, pero no creo que el promedio entre 8 y 17 sea 15.

En copa el Viejo de Caldas 15 Años tiene un color ámbar oscuro, densidad respetable y lágrimas que descienden con una velocidad esperada. No son excesivamente lentas, pero no tampoco esperaba mucho especialmente después de los otros rones colombianos que he probado.

En nariz tiene aromas agradables y no tanto, destacando ese de acetona que es típico en rones jóvenes, cáscara de naranja, madera, regaliz negro y caramelo. El alcohol no se siente mucho y eso es quizá algo a destacar porque invita a darle probadas continuas en nariz.

En boca el golpe alcohólico sigue siendo bajo, bastante franco al destacar muchos de los aromas en boca, aunque también incluye vainilla y caramelo, que no son los sabores que más espero en un ron de esta antigüedad, pero habiendo probado otros rones colombianos, pues en verdad lo aprecio. Hay una nota a almendras también, pero quizá el problema que más le encuentro es la corta persistencia. Apenas trago el ron, en cuestión de 5 segundos ya no siento sabores de él en boca y eso no es consistente con un blend que contenga rones de hasta 17 años.

Sin embargo, este Viejo de Caldas 15 Años es sin duda el mejor de los tres que probamos en la cata. Es incluso mejor que algunos rones estándar y semi-premium venezolanos, pero no mucho mejor, y la verdad es que por temas de costos no estaría dispuesto a pagar los $23 que puede costar este ron en Colombia vs. los mismos $23 en Venezuela para un ron local.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industria Licorera de Caldas
Nombre del Ron: 15 Años
Marca: Viejo de Caldas
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: entre 8 y 17 años
Precio: $23
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

My Father – No. 1 (Robusto)

Hace unos 6 meses fumé un Le Bijou 1922 de My Father que me envió un seguidor y mientras lo fumaba recordé con él los primeros sabores de cigarros que fumé cuando comencé a tomarme la afición en serio. En ese momento decidí que iba a comprar un 5-pack del cigarro cuando tuviera chance. Dado que tengo una memoria terrible y que no aparecieron ofertas significativas en esta marca, que rara vez aparecen, se me había pasado. Pero hace un par de meses apareció una oferta muy decente de un sampler de My Father, que incluía el Le Bijou 1922 entre otros que no había probado. Este No. 1 es uno de los que no había probado, así que decidí comprar el sampler y probar este.

El No. 1 es parte de la línea base de My Father, sin nombre sino más bien un número que identifica a este robusto extra que ha estado disponible desde inicios de la marca y que obtuvo el puesto #3 en el Top 25 de Cigar Aficionado para 2009. El robusto de 5¼ pulgadas con un cepo 52 tiene capa ecuatoriana sobre tripa y capote nicaragüenses, una capa considerablemente lisa pero no del todo y aromas en ella a caramelo, mientras que en la tripa se siente el mismo caramelo, algo de chocolate y pimienta, los cuales se repiten en la calada en frío, aunque menos perceptibles gracias a un tiro que se siente algo apretado. El brillo de la capa es realmente lo que más me atrae antes de encenderlo y apenas le comienzo a dar fuego y caladas pequeñas me doy cuenta que el tema del tiro me va a acompañar un buen rato.

Desde la primera calada el golpe de pimienta es característico e inconfundible como de Nicaragua, con una densidad en las notas de café, chocolate, madera y, por supuesto, pimienta. El tiro es terrible y mejora muy poco a lo largo del tercio, aunque eso no evita que cada calada tenga buenos sabores y solo me lleva a fumarlo con lentitud, a fin que las caladas que le doy para tratar de suavizar el tiro no me quemen los sabores. Aparte del tiro, la construcción no da mayor problema, con una ceniza bien formada y una buena producción de humo desde el pie.

La imagen del segundo tercio es prácticamente en la frontera con el siguiente tercio y estoy notando que es una consecuencia de donde estoy fumando, pues normalmente tomo mis notas a tiempo, pero la tarea de hacer las fotos no siempre es constante. Cuando fumo en casa soy más rutinario. No son muchos los cambios en el segundo tercio con respecto a los sabores ni la fortaleza, aunque la intensidad sí aumenta un poco, pero no porque el tiro mejore. Café, chocolate, madera y pimienta, en distintos órdenes durante la fumada y no mucho más. Afortunadamente el resto de los aspectos técnicos se comportan bien por lo que pensaría que el cigarro está hecho para fumar así, pero espero que no.

El último tercio duró más o menos hasta donde se ve en la imagen, pues el tiro se hizo más apretado y ya llegó al punto que no estaba disfrutando de la experiencia. Los sabores también sufren por este problema de tiro e incluso un dolor de cabeza me despierta, sin duda por el esfuerzo de las caladas que no dan mayor resultado. Café quemado y pimienta son los sabores, pero en todo lo demás el resultado de la fumada está bien: anillo de combustión y reencendido cuando se apacigua un poco la llama. Pero sería absurdo evaluar el último tercio si no alcancé a fumarlo.

Bien lo dice el maestro Cándido Rosario, un cigarro con problemas de tiro no puede ser un buen cigarro, sin importar sus sabores, si tiene quemada uniforme o no se apague. Si el tiro es malo no puedes sentir los sabores y sin sabores, es una fumada más. Ese fue el mayor problema del No. 1 de My Father y luego de 2 meses en el humidor esta calidad de fumada es problema de construcción. Le hice un segundo corte antes de llegar a la mitad del cigarro pero el resultado fue absolutamente nulo, así que no lo mencioné en el momento. Sin embargo, el cigarro nunca evolucionó y no sé si es consecuencia del tiro o si el cigarro simplemente es así de sencillo. Pero la segunda vez que lo pruebe deberá ser más barato o mejor, o ambas. Por $10 la unidad no espero que sea un cigarro «barato» de la marca, por mucho que sea una de las bases de My Father.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: My Father
Modelo: No. 1
Dimensiones: 5¼ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,00
Puntuación: 81

Ron: Medellin 12 Años

Pues si la información del ron Viejo de Caldas era escasa. La del ron Medellín es nula. Hay com 15 páginas que lo venden, pero ninguna dice algo relevante sobre él. Una búsqueda de Ron Medellin en Google me envía a la página de la marca, lo cual me llena de esperanza. Efectivamente, la página abre y aparece un carrusel destacando sus 6 productos, pero al hacer clic sobre cualquiera de ellos me lleva a una página que me explica cómo solucionar problemas de WordPress.

Adicionalmente, el enlace del blog de la página me lleva a una página en construcción y en términos generales no hay manera de averiguar nada de los productos de la marca, aunque sí hay bastante retórica del ron en Colombia, el maestro ronero y demás información sin mucho fundamento pero gran cantidad. Quizá lo más relevante es que esta edición 12 años es el primer producto de la marca. Pero no hay información acerca del blend, del añejado, de los alcoholes de la mezcla, de la destilación, del lugar de añejamiento.

Así que vamos con la cata, porque si no esta reseña puede parecerse a la página web, con demasiada información inútil.

La etiqueta de la botella destaca imágenes de telas de araña. También destaca que el ron tiene 12 años de añejamiento natural y que es un producto para exportación. Por último, tiene 35% de alcohol.

En copa destaca un líquido bastante amarillo claro, casi pajizo. Tiene tonalidades amarillo oscuro, que no llegan a dorado ni a ámbar. Lágrimas que descienden bastante rápido para un ron de 12 años y más acordes a un ron de menos de 5 años.

En nariz comenzamos con los típicos aromas de ron: vainilla, canela, caramelo y algo más de cítrico, pero este tiene una sensación artificial, en el estilo de aromas de un limpiador de pisos con «aroma» a naranja. También hay una nota que pareciera ser un defecto, pues no es nada agradable. Es una nota como de humedad, que me recuerda las camisas que tienes 3 años sin ponerte y que guardas para cuando bajes de peso. Un día abres el armario, las sacas y las hueles y te das cuenta que las tienes que sacar o regalar o vender o botar. Ese es el aroma a «guardado» de este ron.

Finalmente me lo llevo a la boca y ese aroma de «guardado» se mantiene en boca también. Le acompañan notas de vainilla, canela, caramelo y frutas más dulces, tipo dátiles o duraznos muy maduros. Pero lo que más destaca es la ausencia de sabores de madera. Un blend que contenga al menos un 10% de ron con 12 años de añejamiento debería tener algún aroma o sabor de madera. Pero este no tiene.

Sin entrar en mayor detalle sobre lo que tiene y no tiene este ron, que no es mucho, debo decir que me siento bastante defraudado con él. A menudo cuando visito Colombia me impresiona de lo distinta que es de Venezuela, aunque somos países vecinos. La muestra del ron es una más, en donde tres rones colombianos tradicionales y que se establecen como los centrales del mercado y de consumo más o menos masivo, son absolutamente opuestos a la calidad del ron venezolano.

Adicionalmente, la ausencia total de información hace que den menos ganas de probar otros de sus productos. Es como si hubiesen hecho la página web para decir que la tienen. Pero nunca se molestaron en incluir información.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia
Nombre del Ron: Gran Reserva 12 Años
Marca: Medellin
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 12 años
Precio: $18
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 63