Room 101 – The Big Payback Sumatra (Papi Chulo)

En el kiosco de Room 101 en la conferencia PCA de 2021, el centro de atención sin duda fue la presentación del cigarro que celebra el 12vo aniversario de la marca. Pero, quizá menos destacado, fue el lanzamiento de The Big Payback en capa Sumatra. Esta es la primera vez que la marca se atreve con esta capa y lo hace únicamente con un formato bastante singular: un short robusto de medidas 4 x 50 cuya vitola han llamado Papi Chulo, aunque la vitola estará disponible en la versión de capa madura también. Esta capa Sumatra sería la tercera línea en The Big Payback, que tambén incluye una versión de capa Connecticut lanzada en 2020. Este cigarro lleva una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote hondureño y tripa nicaragüense, y es fabricado en Honduras.

Esta Sumatra es bastante brillante y las imágenes lo destacan perfectamente, con varias «montañas» y venas en su superficie, pero aromas muy agradables a chocolate y cuero, que se funden con los aromas cremosos que se sienten en el pie. Un cigarro de estas dimensiones no puede ser picado con una guillotina en V, así que me remito a la siempre fiel guillotina de doble hoja con limitador, porque siempre se me pasa el corte. La calada en frío me presenta los mismos aromas que he sentido hasta el momento, con una mayor participación del aroma de chocolate y la adición de una nota ligeramente frutal de cerezas.

Para ser un cigarro hecho en Honduras, este Papi Chulo comienza con una notable fortaleza, sin duda gracias a sus dimensiones y la concentración que su tamaño propicia. Los sabores de chocolate son lo que más abunda y los que amenazan con dominar la fumada, aunque hay una gran cantidad de pimienta tanto en garganta como en retrogusto. También pasa que el sabor de chocolate es más hacia la variedad de alto porcentaje de cacao, lo que hace que sea más un tema de retrogusto que otra cosa gracias a la poca dulzura que viene de cada calada. A lo largo del tercio hay notas marcadas de madera, que comienzan bastante genéricas y se van desarrollando a algo más hacia el cedro. Hay uno que otro sabor secundario que no termina de desarrollarse o de destacarse lo suficiente para ser bien identificado, pero espero que los siguientes tercios en lo que parece que será una corta experiencia, puedan aparecer. No obstante, el humo es abundante, muy buen tiro y una ceniza que se sostiene bien, incluso con un cepo de 50.

La ceniza se sostiene muy, muy bien y aguantó hasta que le quité la anilla, en cuyo punto el movimiento brusco de despegar una anilla que parecía más bien soldada que pegada, hizo que se cayera. En el segundo tercio el sabor de chocolate negro sigue dominando la fumada, pero aparecen buenas notas de café en granos y cuero, siendo el primero de ellos uno que se venía gestando desde el tercio anterior. La pimienta se mantiene más que nada en el paladar mientras que en el retrogusto, aunque ligeramente presente, sería absurdo descontarla, especialmente con la intensidad que presentó al inicio.

Confieso que hasta que se cayó la ceniza las caladas eran suaves y cortas, pero ya una vez caída le perdí el miedo y pude darle algunas con mayor intensidad, lo que permitió apreciar sabores más ricos en este último segmento. Como ven, no pude quitar la anilla sin que se cayera la ceniza, así que aproveché para hacer la foto con la anilla puesta. El último tercio del Papi Chulo es una combinación de sabores previos, incluyendo chocolate, madera, cuero y pimienta, mientras que el sabor de café ya parece haber desaparecido por completo, marcando una presencia casi exclusiva para el segundo tercio. Su reducido tamaño produjo una quemada de muy buena duración, marcando 55 minutos hasta el final de la fumada y con una construcción soberbia, que nunca se apagó ni amenazó con hacerlo.

Ocurre comúnmente que cuando ves el precio de un cigarro, independiente de su vitola, asumes cómo será su calidad. El precio sugerido por Room 101 para la venta de este Papi Chulo es de $6 y está disponible en cajas de 50 unidades. Todo eso y el nombre tan típico latino hace de la expectativa una de la que no espero mucho. Por eso, una vez encendido el cigarro y a lo largo de toda la fumada, me impresioné en cada calada. Este año he tenido múltiples experiencias con esta marca, siendo que estamos en abril y ya este es el cuarto cigarro de ellos que fumo pero tengo varios otros en el humidor. Las experiencias han sido variadas y unas han sido mejores que otras, pero este Papi Chulo sin duda va entre las mejores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Honduras American Tobacco
Marca: Room 101
Modelo: The Big Payback Sumatra
Dimensiones: 4 x 50
Tamaño: Papi Chulo (Short Robusto)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00
Puntuación: 88

Caldwell – Long Live the King Mad Mofo (Super Toro)

La versión maduro del Long Live the King apuntó al uso de una capa San Andrés mexicana colocada sobre un capote de Indonesia y tripa hecha de hojas Corojo 98, Habano y doble ligero de Pennsylvania. La línea consiste en la segunda vez que Caldwell ha usado esta capa y su producción inicial estuvo limitada a tan solo 75 mil cigarros hechos en República Dominicana. Sin embargo, desde entonces la producción tuvo que haber aumentado, pues este cigarro lo adquirí en 2022 a un precio que no refleja una edición limitada. El cigarro fue lanzado en 4 vitolas, incluyendo una pequeña corona de 5 3/4 x 43 y un gigante magnum de 6×60. El de esta reseña se llama Super Toro, con medidas 6 x 54.

Lo primero que me llama la atención del Mad Mofo, además de su nombre, es que no se siente ni tan Mad ni tan Mofo como asumiría que un cigarro con ese nombre sería. De hecho, se siente considerablemente liviano, incluso más liviano que el Long Live the King original, que también lo tengo a la mano. Con un cepo de 54, realmente esperaría mayor corpulencia del cigarro. La capa es moteada, imperfecta y con diversas subidas y bajadas, pero también me pasa que la perilla parece armada por dos personas con perspectivas distintas de lo que es correcto. Esta capa tiene aromas a chocolate y mantequilla de maní, pero con poca intensidad de ambos. En el pie se aprecian más aromas con mayor intensidad, incluyendo galletas danesas y pimienta, pero también un perfume. La calada en frío, a la que llego con la guillotina en V, es igual de suave en sus aromas que la capa, dejándome descubrir apenas notas de chocolate con leche y maní.

El Long Live the King Mad Mofo es exactamente lo que espero de un maduro, al menos en las primeras caladas: fortaleza media, sabores de intensidad media-fuerte a tierra, dulce y chocolate. También hay una nota de pimienta bastante destacada, cosa que aprecio pues es algo que le falta a muchos maduros. Esta pimienta no es fuerte, pero sí le da una personalidad o un toque necesario al cigarro y me distrae un poco del hecho que la ceniza se está pelando. La pimienta no parece estar muy presente en el retrogusto, en donde me encuentro con más notas de tierra que de cualquier otro sabor. La ceniza no es del todo sólida, aunque tiene un buen color y el anillo de combustión es sobradamente recto, con buen tiro aunque un tanto más abierto de lo que quisiera.

Algo que diferencia considerablemente ls experiencias entre fumar un cigarro dominicano y uno nicaragüense es que los que son hechos en RD permiten hacer retrogusto más veces, gracias a que tienen menor componente de pimienta, en la mayoría de los casos. Dado que este es un cigarro de capa madura, es en el retrogusto también donde se sienten muchos de sus sabores y aromas, por lo que se combinan dos variables ideales para disfrutar de un cigarro. Además, está el hecho que el cigarro se siente más dulce en el segundo tercio, e incluyen pimienta, frutos rojos, tiza (en paladar y retrogusto), y algo de chocolate, aunque muy sutil. Superando la mitad del cigarro la sensación dulce comienza a desaparecer y el cigarro se siente más seco, incluso destacando un sabor de madera y tierra, ambas secas. También requiere un retoque llegando al final del tercio, pues la quemada se estaba desviando a un nivel casi preocupante.

Los sabores mantienen ese perfil seco en el último tercio y se siente más picante también, aunque creo que es un efecto secundario de esa sequedad y no que haya un mayor componente de sabores picantes. Esa nota seca hace que la experiencia se sienta menos compleja y, lamentablemente, menos agradable también. El resto de los sabores parece seguir esa misma tendencia y los más agradables desaparecen, haciendo que en general el último tercio del Long Live the King Mad Mofo sea una conclusión inesperada y poco agradable de un cigarro que había comenzado muy bien. Precisamente, porque el final no es del todo agradable, lo termino un poco antes de lo que terminaría otros cigarros, marcando una hora y 20 minutos de fumada.

Yo tengo varios temas con los nombres de los cigarros y, en gran parte, estoy muy de acuerdo que no se deben usar nombres de personajes infantiles para los cigarros. Tampoco me gusta el uso de nombres que estén relacionados con drogas y creo que es debatible el tema de usar nombres relacionados con comidas. Pero el uso de groserías para nombrar un cigarro está entre los que no acepto y quizá fuese esa una de las razones por las que había pasado tanto tiempo antes de probar este cigarro. Aunque la grosería no está escrita, la connotación es obvia. Además que originalmente el cigarro se llamaba Mad MF y ahora es Mad Mofo. La experiencia con el cigarro más allá de su nombre fue muy positiva, con un primero y segundo tercios excelentes, pero un último tercio aburrido. No obstante, el Long Live the King Mad Mofo se trata de una experiencia balanceada con una cantidad respetable de densidad y complejidad, al menos en los dos primeros tercios. Por otras reseñas que he leído, el último tercio es una lotería.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Ventura
Marca: Caldwell
Modelo: Long Live the King Mad Mofo
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Super Toro (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania)
Precio: $11,50
Puntuación: 86

Ron: Viejo de Caldas 5 Años

Hace unas 3 o 4 semanas la gente de Rumbullion Club nos dio la oportunidad de probar rones colombianos. Eran tres rones y comenzamos con este. A la hora de subir esta reseña es un poco lamentable que siendo uno de los rones más emblemáticos de Colombia, la información que hay en redes es prácticamente inexistente. Si vas por la vía tradicional de buscar el fabricante de Viejo de Caldas, te topas con la Industria Licorera de Caldas, cuya página web tiene los distintos productos que fabrica en la pestaña de Marcas, pero al hacer clic sobre Ron Viejo de Caldas, te lleva a una página de Facebook que es inexistente.

Luego de dar vueltas por Google me encuentro con una página llamada El Ron de los que Saben, que aparentemente es la página oficial de la marca. En ella aparecen los productos de la marca con fotos oficiales y se ve que hay algo de trabajo detrás de la página, pero la información sobre el producto es bastante escueta. También hay una breve historia de la marca, pero nada que permita descubrir mucho de ella ni hacerla interesante.

Por OTRO lado, y creo que es la mayor investigación que he realizado de un ron, descubrí que su añejamiento es algo especial. Al parecer en Colombia existe una especie de roble autóctono, misteriosamente llamado roble colombiano. Este roble es utilizado para la fabricación de algunas barricas en las que la marca añeja sus rones. Por lo tanto, los rones son un blend de rones añejados en roble colombiano virgen con roble blanco americano exbourbon.

Por otro lado, poco se menciona sobre el añejamiento, el blend o los usos de cada uno de sus productos, pero veo que la marca se antoja de colocar la palabra AÑOS después del número en la botella. En algunos casos y según la poca información de la página web, esta versión 5 Años tiene una concentración alcohólica de 35%, pero la botella que pude probar tiene 40% de alcohol. Algunas revisiones en internet me dicen que existe una versión de 37,5%. El añejamiento ocurre a 2200 metros sobre el nivel del mar.

Por último, la botella lleva el nombre de Juan de la Cruz, que al parecer es el aprendiz del maestro ronero.

Según la botella, este es el producto de exportación

Desde que lo sirvo y lo observo en la copa, este ron se ve bastante coloreado. Un líquido con 5 años de añejamiento, asumiendo que tiene ese tiempo en barrica, no puede ser tan oscuro. Pero bajo ningún concepto va a ser este el primer ron que se oscurece y para la mejor muestra tenemos al Pampero Aniversario venezolano, un ron muy oscuro y que apenas si tiene 6 años de añejamiento. Las lágrimas e el interior de la copa de este 5 Años descienden rápidamente y eso me dice todo lo que necesito saber.

En nariz hay una cierta piquiña alcohólica, pero esta no es muy volátil y se interpone en gran parte para sentir los aromas. Se sienten las típicas notas de rones básicos: vainilla, caramelo, algo de canela, nuez moscada y no mucho más. Para ser un ron que está en parte añejado en barricas de roble vírgenes, el olor de madera es inexistente.

En boca es un ron seco, con notas de azúcar que no necesariamente se transforman en un sabor dulce, sino en una sensación de azúcar añadida. Frutos secos como almendras se sienten tenues, aunque hay más de nueces, caña de azúcar y una ligera sensación de madera. Nuevamente, para supuestamente tener una mezcla de rones envejecidos en distintos tipos de barricas y que algunas de estas barricas sean vírgenes, no hay un sabor característico de madera.

En verdad no esperaba mucho de este ron y en ese estilo no me defraudó. Recuerdo cuando me invitaron a la cata, que lo primero que pensé era que no me llamaban la atención los rones colombianos, pero por el afán de aprender y descubrir, igual me metí. Ya conozco La Hechicera y Dictador, que son de exportación. Pero si todos los de consumo interno son como este, puedo entender por qué los colombianos toman poco ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Industria Licorera de Caldas
Nombre del Ron: 5 Años
Marca: Viejo de Caldas
Origen: Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 5 años
Precio: $15
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 77

Stolen Throne – Three Kingdoms (Robusto)

Esta marca Stolen Throne es una de la que no he probado mucho, pero realmente lo que he fumado me ha encantado. Hace unos años tuve la suerte de probar uno llamado Crook of the Crown y me pareció increíble y no es un cigarro demasiado caro, pero su producción limitada ha hecho que sea difícil coincidir entre que tenga dinero, me acuerde y esté disponible. Pero hace unos meses se alinearon las opciones y compré ese y este Three Kingdoms, que vino muy recomendado por la página: Cigar Federation. Se trata de un cigarro con capa Habano oscuro ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüenses. Las ligas son creadas por Noel Rojas, quien al igual que estos cigarros ha hecho otro que me gustó mucho, que se llama Project 7.

La diferencia de precios entre el toro y el robusto era notable, y como siempre soy más partidario de esta vitola, decidí aprovechar la indirecta del destino. Esta capa Habano es bastante venosa, sin duda por esa cualidad de ‘oscuro’ que lleva en su nombre y aromas a establo y madera, bastante fuertes y penetrantes para un cigarro de estas dimensiones. El pie es ligeramente cubierto pero no del todo, así que permite apreciar algunas notas a establo que pueden o no ser de la capa también. Lo pico y en la calada en frío aprecio notas dulces, florales y un leve chocolate. El cigarro se siente pesado y esto promete, pues muchas veces ese peso se traduce en un tiro apretado, pero en este caso el aire pasa perfectamente.

El nombre de este cigarro se traduce a Tres Reinos y desde la primera calada parece que hay que luchar a capa y espada por cada uno, pues las notas picantes son agresivas y fuertes, pero tienen un toque dulce también y este se mantiene durante todo este tercio. Quema muy bien, uniforme y con humo muy abundante, que me hace darle caladas cortas desde el inicio y son estas las que me permiten apreciar matices de café, nuez moscada, nueces saladas y la pimienta negra del retrogusto. En lo que pruebo darle caladas más largas o profundas, la pimienta es el sabor dominante y casi único, así que aunque el cigarro es relativamente corto, tal parece que la fumada obligará a que dure un tiempo respetable a fin de sentir sabores y aromas interesantes. A lo largo del tercio hay una que otra nota a chocolate, pero nada que pueda identificar como ‘el sabor’ del segmento más allá de los mencionados.

Ese toque de chocolate que se sintió levemente en el primer tercio aflora un poco más en el segundo y se combina con los sabores de café para darme una combinación como de mocha, que combina con el sabor de nueces que ya para este punto son tostadas, vainilla, nuez moscada y la permanencia de la pimienta tanto en el paladar como en el retrogusto. Esta combinación y los matices que parten de ella hace que la experiencia se sienta bastante compleja, sobre todo con la fumada lenta y siento que el cigarro ‘premia’ esa paciencia en la fumada. En construcción, la capa parece un poco frágil con uno que otro astillado que afortunadamente no llega a más y la ceniza es menos compacta de lo que quisiera, lo que hace que suelte varias escamas sobre mi pantalón. Pero poco me molesta con esta complejidad de sabores.

Bastante he mencionado sobre lo positivo que es acompañar la fumada, sobre todo de cata, con agua gasificada y es algo que suelo hacer. Sin embargo, a mi hija de 2 años le encanta el agua gasificada, supongo que por el cosquilleo que le hace en la garganta, por lo que cada vez que saco una botella para acompañar la fumada, en realidad me tomo como una cuarta parte de ella. Por ello, he dejado de fumar con agua gasificada y comenzado a tomar agua sin gas cuando siento sequedad. A lo que voy con ello es que estoy en el último tercio del Three Kingdoms y no he necesitado tomar agua, con todo lo picante y hasta agresivo que podría calificar a este cigarro. En el último tercio los sabores son de vainilla, madera, pimienta, maní y nuez moscada, con diversos matices entre ellos y esa fortaleza de un robusto que realmente me gusta. Me toma una hora y 20 minutos dejarlo, en un punto en que se estaba haciendo un poco desagradable por el golpe de nicotina.

Hay algo que no mencioné en la reseña, principalmente porque creo que sería demasiado larga, pero es que el anillo de combustión varió bastante, aunque solo requirió un par de retoques. Pero comenzó bastante bien en el primer tercio y luego se desvió en el segundo y para el tercero estaba menos desviado, pero diagonal. Con cigarros relativamente pequeños como este, no es muy productivo darle muchos retoques, por lo que evito hacerlo. En un toro le habría dado más, pero la experiencia no lo requirió, pues aunque no hubo un sabor destacado que impresionara más que los demás, lo que sí me gustó fue la facilidad con la que el cigarro soltaba sabores y la combinación de ellos en la experiencia. Sin duda que es otra experiencia muy gratificante con esta marca.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rojas Cigar Factory
Marca: Stolen Throne
Modelo: Three Kingdoms
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 89

Ron: Monymusk 14 Year EMB Plummer (Continental y Tropical)

Por primera vez en 305 años, la compañía importadora holandesa Scheer junto con la italiana Velier, se pusieron de acuerdo para colocarle su nombre a una etiqueta sobre un producto revolucionario en la historia del ron. Precisamente, se trata de un lanzamiento doble que da la oportunidad de probar y comparar dos rones jamaiquinos, producidos en la misma destilería, añejados por el mismo tiempo, pero en sitios diferentes.

Mucho se ha hablado y asegurado desde siempre sobre la diferencia que hace en el destilado el lugar de su añejamiento. Es más, durante mucho tiempo se ha discutido que si un ron (o un destilado en general) añeja en una zona tropical, donde la temperatura es más o menos uniforme durante todo el año, con alta humedad y diferencias notables entre el día y la noche, el producto final añejará durante todo el año. Versus en países como Inglaterra o Escocia, en donde si bien estas condiciones «tropicales» se pueden cumplir durante algunos meses, habrá una mayor predominancia de temperaturas frías durante las cuales el destilado no añeja. Por eso se dice mucho que el añejamiento que un whisky logra en 12 años, lo alcanza un ron en tan solo 3 o 4 años.

Este producto que tuve la oportunidad de catar fue en la terraza de Rumbullion Club, en una cata absolutamente excepcional.

Ambos rones nacen en Jamaica, en donde son destilados. Uno de ellos permanece en Jamaica, en donde añeja durante 14 años. El otro es transportado a Liverpool, en Inglaterra, en donde añeja por el mismo período. Ambos son embotellados directo de la barrica, sin azúcar, sin aditivos y sin dilución.

El que es añejado en Inglaterra es embotellado a 64,8% de alcohol, mientras que el que añeja en Jamaica entra en la botella a 69,7% de alcohol. Pero más allá de estos contenidos tan altos y excepcionales, lo que más destaca es la cantidad de ésteres que se encuentran en cada botella. Los ésteres son sustancias químicas que se forma cuando se combina un ácido con un alcohol, y se le extrae el agua. Se puede decir que es lo que le aporta los distintos sabores al ron (y a cualquier destilado) y es medible en gramos por hectolitro.

El ron añejado en Inglaterra contiene 129,9 grs/hcl y es un blend de 12 barricas envasadas en 2004. Por su parte, el de Jamaica contiene 324,5 grs/hcl y su blend contiene barricas de distintas edades, de las cuales 10 son de 2006, 2 son de 2004 y 4 son de 2002, sin duda porque la evaporación es mayor y al final para alcanzar el mismo contenido que se extrajo de 12 barricas envejecidas en Inglaterra, se necesitaron 16 envejecidas en Jamaica.

Por último y a fin de no extenderme demasiado, las botellas también mencionan la palabra Plummer en su etiqueta. Hasta el siglo 19 en Jamaica habían dos productores conocidos por la fortaleza y sabor intenso de sus rones, uno de apellido Wedderburn y otro de apellido Plummer. Aunque sus marcas eventualmente caducaron, durante mucho tiempo sus nombres identificaron a un estilo de ron más que un producto. Ambos caracterizaron a un ron más fuerte, agresivo y de mayor contenido tanto alcohólico como de sabores.

Ambas botellas tienen una apariencia bastante «normal», con muchísima información en la etiqueta, como me suele gustar.

Ambas botellas son opacas pero se nota bastante la diferencia de tonalidades entre el que añejó en Jamaica vs. el de Inglaterra.

Pero quizá lo que más llama la atención es a la hora de servirlas, pues es donde realmente se notan las diferencias.

Aquí a lo que vamos

El de añejamiento continental es el de la derecha en la imagen. Es extremadamente claro, con un color que relacionaría más con el Diplomatico Planas, o al menos ligeramente oscuro. Lágrimas que no bajan nunca y una densidad menor a la que normalmente vemos, precisamente porque no está diluido ni tiene azúcar.

En nariz hay una fuerte nota alcohólica, por supuesto. Pero lo que me impresiona en primera instancia es que se trata de un ron de 14 años en barricas y no tiene ningún aroma relacionado con madera. Hay notas vegetales y herbáceas, pero nada de madera. De hecho, la gran mayoría de los aromas me recuerdan a rones agrícolas, incluyendo caña de azúcar, frutas cítricas como limón y pomelo, leche de coco, jengibre, banana, piña y parchita (maracuyá). Es un aroma sumamente frutal.

En boca nuevamente despiertan esas notas que me recuerdan a un ron agrícola: jugo de caña, frutas como manzana, pera, durazno, canela, curry y anís, incluso con un retrogusto de anís, té verde y más notas ácidas. Simplemente no parece un ron.

¿Pero qué pasa con el de añejamiento tropical?

El de añejamiento tropical es simplemente oscuro, porque el continental prácticamente no tiene color. Se trata de un color cobrizo intenso, nuevamente con lágrimas que nunca descienden y una densidad muy similar al anterior.

En nariz el golpe alcohólico es ligeramente mayor, porque hay 5% más, pero quizá porque las notas son más agresivas también. Sigue siendo frutal, pero de otras frutas, como mango, manzana roja, mostaza, alcanfor, banana verde y cera, incluso una nota como de goma de borrar.

En boca es igualmente fuerte de madera, pero también de hongos, tabaco y una nota vegetal que no esperaba pero que tampoco destaca esa abundancia del añejamiento continental. El retrogusto es de mango, miel, canela y chocolate.

Para nadie es un secreto que la ubicación del añejamiento afecta de distintas maneras al destilado. Sin embargo, durante muchos años los fanáticos del whisky se han enorgullecido del aporte que las tierras altas y el frío y el viento marítimo tienen sobre sus productos, especialmente comparados con las zonas tropicales y las diferencias que vienen de ellas.

Estos dos rones lo que prueban, más allá de las diferencias de sabores, aromas y colores, es que cada zona aporta algo distinto a su producto y que es ilimitado lo que podemos lograr con el añejamiento y el intercambio de oxígeno en barricas. Esta cata y reseña será imposible puntuar, pues ninguno de estos rones son para tomar y disfrutar, sino más bien constituyen un aprendizaje y descubrimiento.

Probar los dos rones ofrece la increíble posibilidad de descubrir las diferencias entre los dos tipos de añejamiento. Cómo en regiones tropicales la mayor evaporación del destilado crea productos más complejos y con mayor rango aromático a cambio de menor producto final. El continental tiene menores temperaturas, lo que reduce el porcentaje de evaporación y afecta menos al producto embarricado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: 14 Years Old EMB Plummer Continental / Tropical
Marca: Monymusk
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza
Edad: 14 años
Precio: $150 (x2)
Densidad alcohólica: 64,8% y 69,7%

Luciano – The Sergeant (Doble Robusto)

No era mi intención reseñar dos cigarros seguidos con motivos militares, pero fue solo como llegaron a mí, ambos en el pack mensual de Cigar Hustler. En este caso se trata de una marca que pruebo por primera vez: ACE Prime. Sin embargo, su master blender tiene otra marca llamada Luciano Cigars en donde hace el Fiat Lux, que ha sido uno de mis cigarros preferidos de capa Habano. Este The Sergeant fue un producto lanzado en la convención PCA de 2021 y se trata de un robusto gordo de dimensiones 5 x 58 con capa Corojo 99 ecuatoriana, doble capote de hojas provenientes de Connecticut pero que no son especificadas más allá que se trata de un híbrido de Broadleaf, y finalmente tripa de Nicaragua, proveniente de Estelí, Jalapa y Pueblo Nuevo.

Para alguien que no tiene ni idea de los rangos militares, me tomó un rato de investigación descubrir que un sargento es una personalidad destacada dentro del ejército, siendo un rango que todavía ve bastante acción pero está por encima de un cabo. La capa es bastante oscura, venosa y oleosa, con aromas a madera mojada y tierra mojada. En el pie se aprecian notas ligeramente afrutadas, como si hirvieras esas frutas, madera y pimienta, y finalmente en la calada en frío se aprecian nueces tostadas y establo. Creo que esta es una de mis vitolas preferidas, aunque creo que soy más partidario hacia las 4,5 x 58… que no estoy seguro de haber probado. Solo que me gustan cuando son menos de 60 de cepo y más de 4 pulgadas, pero menos de 5. Así de complicado se pone uno cuando fuma más.

Todos esos aromas húmedos que sentí en frío se sienten en las primeras caladas, no tan húmedos pero definitivamente no secos. Tiene sabores a tierra y madera, pero también una nota floral que no alcanzo a determinar del todo, junto con humo abundante. Más adelante en el tercio aparecen notas de café y una presencia un tanto extraña de tiza, mientras que el retrogusto es de madera y galletas danesas. Hacia el final del tercio hay algunas notas de nueces, que son las que sentí en frío y que me llamaba la atención no haber encontrado aquí. Es relativamente normal que en el primer tercio el cigarro muestre una ceniza muy bien formada, y relativamente raro que este no lo muestre al tener un cepo tan grande, pero la realidad es que haciéndole fotos se me rodó y, aunque no se cayó al suelo, sí perdió su ceniza y por eso no está sobre el cigarro. Sin embargo, el tiro y la fumada en términos técnicos ha sido fenomenal, sin dar el mínimo problema.

El segundo tercio no comienza como el primero, sino más bien como termina el primero, con notas destacadas de nueces que se van haciendo más cremosas conforme voy avanzando. Los sabores también son dulces e incluyen algo de pan tostado y chocolate, siendo este último uno que va avanzando en su intensidad. Los sabores de tiza siguen presentes como punto negativo, pero va desvaneciéndose, en realidad. La fortaleza del cigarro se ha mantenido en media desde el inicio y es a partir de la mitad que aumenta un poco, pero sigue dentro del mismo rango. En el resto de los aspectos de construcción, se comporta muy bien con un buen tiro y abundante humo, aunque no parece ser un cigarro de ceniza larga, a menos que sea consecuencia de haberse caído en el primer tercio.

En el último tercio los sabores de madera, que comenzaron destacados en el primer tercio y muy diluidos en el segundo se sienten más definidos como de roble, mientras que el sabor de tiza, que parecía irse diluyendo también, no termina de desaparecer aunque sí se reduce bastante. También hay sabores de caramelo y chocolate, con la misma intensidad media que han mantenido desde siempre y, finalmente, tierra mojada como también estuvo siempre. El cigarro mantiene el fuego hasta el último momento, pero también destaco que no necesitó retoque más allá de uno en el momento que se le cayó la ceniza al inicio. Esa tierra mojada se siente ligeramente más mineral en los últimos momentos del cigarro, pero luego de una hora y una hora y 40 minutos, creo que es suficiente y ha durado muy bien.

Luego del éxito del Fiat Lux, tenía expectativas con este cigarro, aunque desde el inicio me di cuenta que no sería una experiencia tan intensa ni variada de sabores, principalmente por temas de intensidad. Quizá el problema de hacer un cigarro muy bueno es que si el próximo no es igual, la gente va a pensar que te estás quedando atrás. Bueno, algunas personas pueden pensar así. Yo pienso que hay distintas calidades y exigencias para cada cigarro y no todos pueden ser los mejores. No obstante, el The Sergeant es un gran producto, intenso y fuerte, como su anilla lo hace pensar, aunque carente de la complejidad que otros cigarros de este master blender he probado. Pero tener esta intensidad con estas dimensiones ya destaca bastante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Pichardo
Marca: Luciano
Modelo: The Sergeant
Dimensiones: 5 x 58
Tamaño: Doble Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Corojo 99)
Capote: USA (Doble Connecticut)
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí, Pueblo Nuevo)
Precio: $10,50
Puntuación: 85