Herrera Estelí – El Norteño (Robusto Grande)

Habiendo podido recatar El Norteño en su Edición Limitada el pasado noviembre, no quise dejar pasar la oportunidad de recatar también el cigarro en su versión de producción regular. El Norteño es un cigarro que llegó al mercado de una manera curiosa y bastante interesante: En 2011 Drew Estate anunció que Willy Herrera, quien había sido hasta ese momento el master blender de El Titan de Bronze, pasaría a ser parte del equipo de DE en Nicaragua. Hasta el momento El Titan de Bronze había sido su negocio familiar y la había manejado durante casi seis años. No fue sino hasta dos años después que el nombre Herrera formaría parte de un producto de Drew Estate: el Herrera Esteli, y un año después con El Norteño, gracias a la fama y el revuelo que generó el Herrera Esteli en su versión Toro Especial. En su momento muchos dijeron que El Norteño simplemente era el Herrera Esteli con capa maduro, pero en realidad es una liga completamente distinto y el Herrera Esteli desde entonces ya tiene una versión maduro, completamente distinto.

En esta ocasión, como se trata realmente de una recata, por un lado es comparar la experiencia con la que tuve hace cuatro años cuando probé este mismo cigarro, pero también es ver qué tanto he podido afinar el paladar y si la liga ha cambiado. Sin embargo, este es un cigarro que he podido fumar al menos una o dos veces al año y en ningún caso he sentido que haya mucha diferencia con respecto a los anteriores, salvo que es un toque más fuerte que su Edición Limitada. La capa sigue siendo oleosa, con varias venas y nada lisa, muy al estilo típico de las San Andrés maduro como esta es, pero no es realmente aromática como suele ser, apenas con aromas a cuero, mientras que la calada en frío presenta una ligera nota afrutada como de cereza y pimienta, pero más allá de esos, lo que caracteriza al cigarro es una abundancia de tabaco rico.

Una vez encendido El Norteño despide abundante humo tanto en cada calada como desde el pie, con sabores parecidos (pero definitivamente nada iguales) a los de un Kentucky Fire Cured, en el sentido de esa nota muy ahumada, seguido de café tostado, pimienta bastante fuerte, particularmente en el retrogusto, y a lo largo del tercio se aprecian también notas saladas y un trasfondo dulce que cubre todos los otros sabores pero lo destacado es que no hay un sabor realmente dominante en la fumada, sino una amalgama de todos estos sabores que mencioné, en distintas intensidades sin opacar a ninguno, salvo esa nota fuerte de pimienta que para el momento de la imagen parece haberse apaciguado un poco mientras hace que los sabores de café y dulce sean los más destacados mientras me aproximo a la frontera con el segundo tercio. El anillo de combustión no es realmente recto, pero eso no parece afectar la fumada, aunque la ceniza lleva una tendencia a no sostenerse mucho tiempo sobre el cigarro.

Los sabores dulces que sentía sin mucho matiz en el primer tercio parecen fundirse con el café y también aparece una nota de toffee que acompaña estos dos y hace que el cigarro sea mucho más sabroso. La intensidad de los sabores se coloca en alta durante el segundo tercio y van apareciendo más, incluyendo chocolate en polvo, marshmallow tostado y la aparente ausencia (o al menos gran disminución) de la pimienta, lo que hace que El Norteño se sienta más dulce que cualquier otra cosa. Sin duda es una experiencia compleja mientras que el anillo de combustión mantiene su tendencia a no ser necesariamente recto, pero sí continuo y sin dar problema alguno. El humo es abundante y la fortaleza del cigarro es media alta, incluso sin ese adicional de pimienta tan típico en los cigarros con esta intensidad.

En el último tercio la ceniza parecía querer mantenerse un poco más de tiempo sobre el cigarro, hasta que decidí hacer la foto y por supuesto que se cayó. Para no arriesgar hacer la foto sin la anilla, tuve que lanzar la que ves arriba. Los sabores son parecidos a los del tercio previo, pero también incluye una nota suave de anís, que acompaña las notas más fuertes de marshmallow tostado, toffee, café y no mucho más, pero suficiente para hacer que me queme los dedos con gusto, marcando una hora y 25 minutos, que es un poco más corto de lo que esperaba para un cigarro de estas dimensiones, pero lo que pude lograr con estos sabores tan buenos. Técnicamente, a la altura del resto del cigarro, sin calentarse ni apagarse en el último tramo.

Siempre que voy a hacer estas recatas estoy bastante curioso de cuál será el resultado, no solo por el «afinamiento» del paladar, sino más por ver cómo será la experiencia en cata nuevamente, quizá con un ojo (o un paladar) más crítico y si sigue siendo (en este caso) un cigarro que me gusta bastante. Pero viendo la reseña original, le di tan solo 80 puntos al cigarro, pero en esta ocasión supera la puntuación, quizá porque cuando estaba empezando, algo que siempre creo que voy a hacer -estar empezando-, tenía la tendencia a perdonar menos los posibles errores de construcción. Todavía soy implacable cuando el precio del cigarro lo amerita, pero en el caso de El Norteño, existe un buen equilibrio entre su precio y su calidad, y con gusto lo recomendaré.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Herrera Estelí
Modelo: El Norteño
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Robusto Grande
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Estelí)
Precio: $8,50
Puntuación: 91

Romeo y Julieta – House of Capulet (Magnum)

En el año 2013 Altadis creó un par de líneas de Romeo y Julieta exclusivas para Famous Smoke: House of Capulet y House of Montague. Estas líneas reciben su nombre a partir de las familias rivales de la obra de Shakespeare que le da nombre a la marca; Julieta era de la Casa Capulet y Romeo de Montague. Este Capulet lleva una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote nicaragüense y tripa de Nicaragua y Honduras, fabricado en Honduras y con un blend hecho por el famoso Grupo de Maestros de Altadis, creado a partir de la salida de José Seijas de la marca. Seijas era el master blender de Altadis y a raíz de su salida, ante el hecho que Seijas había entrenado a varias personas para ser su sucesor, pero ninguno era «el predilecto», la marca decidió crear el Grupo a fin de darle a los nueve posibles candidatos un mismo nivel.

El cigarro fue el obsequio de un amigo y seguidor de mi cuenta en Instagram: @humoytabaco. No es mi vitola preferida (6×60) para cigarros de capa Connecticut, pues si este tamaño suele diluir los sabores, con una capa Connecticut se sienten incluso más sutiles. Esta dilución la comprobé ya con el Sobremesa Brûlée en dimensiones similares y que simplemente no se le sentía mayor capacidad, pero veamos qué tal me va esta vez. Por lo pronto, cuando finalmente le quito la gran anilla que tiene, me llama la atención lo brillante y amarillento de la capa, varias venas a lo largo y aromas de madera dulce en ella, mientras que la tripa y la calada en frío tiene tierra y suave de pimienta. Nada emocionante, pero agradable.

El cigarro enciende con una relativa facilidad que contrarresta un poco la sensación del tiro ligeramente apretado, pero los sabores que comienza a emanar por la calada rápidamente me hacen olvidar cualquier indicio de dureza en el tiro, pues son sabores con perfil dulce de tierra mojada, aserrín, nueces ácidas y café. El tiro es bastante recto y realmente hay poco de qué quejarse visualmente, más allá de que los sabores son bastante suaves y el cigarro exige no combinarlo con nada más fuerte que agua con gas… y realmente para un cigarro que quema tan lento como este, sería una lástima no acompañarlo con nada. El tiro afortunadamente mejora, así que cada calada está llena de una abundante cantidad de humo.

Me toma una hora y 15 minutos llegar a la mitad del cigarro, lo cual me parece bastante, sobre todo con un cigarro que despide tanto humo en cada calada y que se mantiene consistente con los sabores del primer tercio, a una intensidad ligeramente mayor pero que sigue siendo sutil. Mientras me aproximo a la mitad aparece un sabor como de torta, o mejor dicho a ese ponqué (pound cake) que hace de relleno de las tortas de cumpleaños, muy agradable y con un alto contenido de vainilla y alguno que otro segmento con algo de pimienta, pero suficiente para no temer hacer una que otra calada que sea únicamente por la nariz. El House of Capulet sigue quemando bastante bien, lento y constante.

El último tercio es quizá el más largo, o al menos se siente como el más largo porque, aunque la experiencia ha sido agradable, ha sido un cigarro bastante suave y no veo el momento de que llegue al final. Es como cuando decides hacer una tarde/noche de mojitos con los amigos y te toma tanto tiempo hacer cada uno que para el tercer trago que te vas a preparar ya decides saltarte la yerbabuena, no le pones tanta azúcar y simplemente te quieres tomar un ron, con su intensidad habitual y sin meterle tanto ingrediente. Es la misma sensación en este último tercio: quiero más intensidad y sentir que me fumé un cigarro fuerte, no está intensidad suave que no da paso alguno hacia media y que dura muchísimo. Los sabores son cuero, pimienta, madera, café y nueces… y son sabores agradables, pero después de dos horas y 45 minutos, quiero más.

Sería tonto decir que no disfruté este cigarro, porque la verdad es que es una experiencia muy agradable, pero al igual que la idea de comer pizza todos los días, llega un momento que no quieres más. Estoy seguro que está muy relacionado con la vitola y si lo hubiese fumado en robusto o incluso Churchill posiblemente lo hubiese disfrutado mejor, pero sería injusto calificar mal o restarle puntos a un cigarro de vitola 6×60 porque dura mucho… sería como darle mala puntuación a un Ferrari porque gasta mucha gasolina. Pero si estás buscando una fumada a un costo increíble (ronda los $5), duradera y con sabores típicos de Connecticut, creo que no tienes que buscar mucho más allá.

Ficha Técnica:
Fabricante: Diadema Cigars de Honduras
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: House of Capulet
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Magnum (Gordo)
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, Honduras
Precio: $6,00
Puntuación: 85

Tequila: Cimarrón Reposado

Otra colaboración de un buen amigo fanático de los destilados del agave, aunque más inclinado hacia el mezcal. No obstante, para conocer bien sobre mezcal (y cocuy) hay que conocer el tequila también y este Cimarrón Reposado, con su etiqueta tan poco característica y en un solo color, bien vale la pena.

Un detalle interesante que me dijo este amigo es que el tequila puede buscarse en internet con un código impreso en la botella, al más puro estilo de los habanos. En la botella de este está marcado el NOM 1146, que corresponde al Número de Origen Mexicano, o al menos eso asumo. Se trata de un número de 4 dígitos asignado por el gobierno mexicano para identificar a la destilería.

Esto sucede porque muchos tequilas son hechos en alrededor de 140 destilerías compartidas en todo el país, con excepción 8 que son hechos en destilerías dedicadas a su marca. También hay unas 18 destilerías adicionales que producen su propio tequila, pero no están registradas bajo el NOM.

La destilería que hace Cimarrón en todas sus variedades se llama Tequileña S.A. y se encuentra en Jalisco, así como en el Top 10 de las mejores destilerías del país (según el registro). En ella hacen otras 12 marcas como Arquitecto, Cierto, Don Fulano, Don Lorenzo, Fuenteseca, Lapis, Purasangre, Tears of Llorona, Xalixco y Tres, Cuatro y Cinco.

En cuanto al proceso de producción y destilación de este, no es muy diferente a los demás, pero es un blend de tequila destilado en una columna doble (80%) con tequila de alambique (20%), que luego es combinado y dejado reposar durante 60 días en barricas de roble blanco americano, y finalmente embotellado a 40% alcohol. Sin embargo, algunas páginas dicen que su reposado alcanza los 4 meses.

El resultado es un tequila de color amarillo muy ligero, casi ausente de color. Los aromas son de agave (por supuesto), madera, pimienta negra, vainilla, notas de tierra y arcilla, caramelo y una ligera nota de grama recién cortada y mantequilla. Son aromas que podríamos llamar ariscos, pues hay ocasiones en que se sienten y otras que no, pero esto es porque es un tequila de aromas suaves, no muy abrasivo ni agresivo, por lo que se disfruta mucho mejor solo.

En boca nuevamente es el sabor del agave cocinado lo que domina, pero también hay una fuerte nota de pimienta, que no necesariamente significa que tenga una picazón en la boca, sino es algo más aromático. También tiene notas fuertes de madera, especias como vainilla y canela, caramelo y notas vegetales, con un retrogusto a tierra, clavo y miel.

Mis gustos por el tequila per se nunca han sido los mejores, principalmente porque no es un destilado que me guste mucho, sobre todo después de haber probado el mezcal y el cocuy, pero ciertamente puedo reconocer un buen producto y el Cimarrón Reposado ciertamente lo es. Solo que no es el que yo compraría, pero eso es algo que hago con cualquier tequila. No obstante, en el ámbito del tequila, este es uno que disfruté bastante, pero que tendría que disfrutar solo, pues un tabaco lo domina fácilmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tequileña, S.A. de C.V.
Nombre del Tequila: Reposado
Marca: Cimarrón
Origen: México
Materia prima: Agave azul
Edad: 60 días
Precio: $27
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 90

Oliva – Flor de Oliva Maduro (Robusto)

Un tema que siempre me ha parecido interesante con respecto al mercadeo del tabaco es que en la mayoría de los casos son vendidos como artículos de lujo o que te pueden impregnar un poco de ese lujo, sobre todo el que muestran los habanos pero del que casi todos los otros cigarros también muestran. Pero en el caso de los cigarros «baratos», esa muestra de lujo también se trata de mostrar, incluso cuando los cigarros baratos no suelen tener mucha publicidad. En realidad lo que más suelen anunciar es que son «casi» iguales a los cigarros premium, pero a un costo mucho menor. Este en particular fue un obsequio de un amigo que me quiso dar originalmente una botella de ron, pero en la licorería le dijeron que había una que venía con un tabaco, así que eligió esa y este es el tabaco. En lo particular creo que el ron apunta a un target mucho más alto del que el cigarro es, pero nuevamente caemos en esa discusión de que puede ser el mismo sabor, o casi.

En verdad no es mi lugar criticar la promoción, pues realmente me parece una excelente iniciativa. Pero para ser el ron Calazan Reserva, hay otros cigarros que le hubiesen combinado mejor. Dicho eso, la verdad es que le tenía un poco de miedo a este cigarro porque, aunque no lo he probado, sí he probado la versión natural y me pareció una de las peores experiencias que he tenido. Pero en cuanto a este cigarro, sí vale la pena destacar que aunque es «barato», es de tripa larga procedente de Nicaragua, capote nicaragüense y una capa Connecticut Broadleaf americano, lo cual nuevamente llama la atención porque no es el tipo de hoja que suele ser de bajo costo. No es lo que llamaría un cigarro gustoso, al menos no en aromas, pero en frío apenas si siento notas de paja, melaza y tierra, de los cuales solamente la tierra se aprecia en la calada en frío.

Recién encendido el Flor de Oliva Maduro presenta fuertes notas de café negro, más como un café americano, con notas secundarias de caramelo y un fondo a paja, grama y unas notas suaves de pimienta, de las cuales realmente todas me llaman la atención porque no son las que esperaría de un cigarro barato. Quizá lo que me impresiona más es que a lo largo del primer tercio mantiene esos sabores… muchas veces me he topado con cigarros baratos que empiezan muy bien pero a los 10 minutos ya son un bodrio o simplemente dejan de desarrollar sabores y lo que hacen es mantener un solo sabor (si acaso) hasta el final. Pero este Flor de Oliva Maduro, al menos dentro de su primer tercio, mantiene una variedad de sabores que impresionan. No quiero dar la impresión que el cigarro sea como un Serie V Melanio, pero para lo que me esperaba, vamos bien. El tiro está bien, la ceniza se comporta decente aunque antes de finalizar el tercio se cayó sola y el anillo de combustión bastante recto. Puntos negativos sería la ausencia de participación de la capa en los sabores, pues las capas Broadleaf tienden a llevar la batuta en los sabores de una fumada, pero aquí no hay mucha participación de ella, pero para el precio del cigarro, no se puede reclamar eso.

En el segundo tercio los sabores son exactamente los mismos que desde la primera calada, que nuevamente no puedo marcar como un defecto para un cigarro de este precio. La intensidad está fija en media-baja y me toma alrededor de 30 minutos marcar el punto medio del cigarro, con poca interacción de la capa en la fumada, pero se entiende para un cigarro que seguramente no use las mejores hojas disponibles porque se vende en bundles y simplemente se busca una quemada regular.

Para el último tercio del Flor de Oliva Maduro seguimos sin cambios, o al menos no hacia lo positivo. A medida que voy acercándome al final de la fumada el cigarro lleva la tendencia a hacerse más fuerte, pero no de sabores sino de nicotina y las últimas caladas que le doy hacen que sea casi imposible sostenerlo, pues se calienta mucho. Sin embargo, para que un cigarro de los mal llamados baratos se comporte como este, con una fumada que alcanzó una hora y 20 minutos, y además queme bien, el Flor de Oliva Maduro representa una excelente inversión como cigarro de diario y como fumada regular, no solo continua, sino que su carencia de sabores distintos y evolución lo hacen ideal para alguien que está aprendiendo a fumar o quien lo quiere acompañar con un destilado sin tener que pararle a esos cambios y transiciones.

Ciertamente mantengo mi punto que el cigarro no es el mejor para combinar con un buen ron como puede ser el Calazan Reserva, pero eso es una apreciación personal (como todo lo que publico en este blog, claro) y creo que hubiese combinado mejor con el Premium (el de la etiqueta negra). Pero para ser un cigarro del rango de precio que es, que normalmente no supera los $5 en las tiendas americanas, y otorgar tanto la calidad de construcción de Oliva como la consistencia, son pocas las opciones que vas a tener que sean así de buenas. Con gusto recomendaría este cigarro incluso más que otros de precio mayor y anillas más bonitas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar Co.
Marca: Oliva
Modelo: Flor de Oliva Maduro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 85

Mezcal: Don Amado Rústico

Una colaboración de un buen amigo que además es fanático del mezcal fue este Don Amado, una marca que ya hace varios mezcales distintos embotellados a 40% de alcohol, pero que comenzó a producir este llamado Rústico que es destilado en un alambique de cerámica y embotellado a una concentración mayor: 47%

Este mezcal proviene de Oaxaca y es destilado dos veces y filtrado tres veces antes de ser embotellado, que suena bueno e interesante hasta que te das cuenta que este método de producción es bastante tradicional y no constituye una gran diferencia con respecto a otros productos del mismo nombre. Pero cabe destacar que el destilado en alambique de cerámica no es uno que se realice en grandes cantidades por lo delicado del sistema y de los aparatos, por lo que las producciones tienden a ser más pequeñas.

La materia prima de este mezcal es la variedad Espadín, cocido en horno cónico con madera de guachimil y mezquite. Pero dentro de los productos de Don Amado, es quizá el más destacado, entre productos con nombres como Arroqueño, Largo, Tobalá & Bicuisme, Pechuga, entre otros.

En copa se nota todo ese filtrado, pues es perfectamente transparente. Creo que voy a dejar de describir algunas secciones de la parte visual más allá del color, pues el descenso de las lágrimas y la densidad del líquido es algo relativo al resto de los productos y decir que desciende a velocidad «media» puede significar cualquier cosa. Solamente mencionaré algún detalle cuando sea relevante, pero más allá del color, es muy relativo.

Un detalle que siempre me ha llamado la atención y gustado del mezcal es esa tendencia a un aroma y un sabor más ahumado que el tequila o que otros destilados de agave, pero este Don Amado Rústico tiene un bajo aroma ahumado, principalmente porque el alto contenido alcohólico pareciera ocultarlo un poco. El ahumado en el aroma es un toque ligero, arcilla, notas herbáceas, ceniza, nueces y maíz tostado.

En boca nuevamente carece de la intensidad ahumada del mezcal más tradicional, aunque no quiere decir que no la tenga. Cítricos, madera, una nota cremosa como de marshmallow, caramelo y grama recién cortada. Es una permanencia considerable, pero carente de esas notas que lo caracterizan tanto, por lo que creo que muchos estarán inclinados a colocarlo como parte de un cóctel, pero yo seguiría tomándolo solo a fin de disfrutar esas notas variadas que tiene, aunque no sea la ahumada que tanto aprecio en el mezcal.

Me llama un poco la atención la inclusión de nombre Rústico en el producto, cuando el mismo en realidad se siente más refinado que rústico, pero ciertamente uno de los buenos mezcales que he probado, aunque por razones que no son tan propias del mezcal y más por lo que lo diferencia de muchos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Real de Minas
Nombre del Mezcal: Rústico
Marca: Don Amado
Origen: Oaxaca, México
Materia prima: Agave Angustifolia
Edad: Joven
Precio: $59
Densidad alcohólica: 47%
Puntuación: 88

Room 101 – Serie HN (808)

La Serie HN de Room 101 fue lanzada originalmente en 2013 como una edición limitada, con tripa de Honduras y de la región de Navarrete en República Dominicana, y así es de donde salían las dos letras que formaban el nombre del cigarro. Adicionalmente, tiene un capote de Brasil y capa Criollo 98 de Honduras. Sin embargo, lo limitado de su producción poco se refleja en su precio, pues se trata de un cigarro que no suele superar los $7 por unidad. Pero en su primer año estaba limitado a 20 mil unidades por cada una de las cinco vitolas en que estaba disponible. Hoy en día sigue siendo un producto técnicamente limitado pero ya es acompañado por otras siglas en su línea, como un SA por San Andrés.

El cigarro es un obsequio de un seguidor y aunque no soy un fanático de su formato (6×60), estoy dispuesto a disfrutar la fumada porque hace un día muy bonito y estamos en medio de la ola de frío anual que afecta a Caracas y que dura solo un par de semanas. La capa del Serie HN es ligeramente oleosa, o más bien brillante pero sin reflejar nada y sin defectos visibles, aunque con aromas a canela y establo. Luego de picarlo con la guillotina en V, que es lo que prefiero para estos cepos grandes, hay más notas de canela, una nota dulce general y chocolate.

El Serie HN comienza con más pimienta de la que esperaría de un cigarro que no contiene hojas nicaragüenses y que creo que es de los pocos cigarros que he fumado que no tienen hojas de ese país. Tiene también notas de nueces, crema y en el retrogusto me encuentro únicamente con pimienta. Me pasa mucho con estos formatos que el anillo de combustión rara vez es recto, y esta no es una excepción, aunque la ceniza se sostiene bastante bien aunque un poco torcida hacia el final del tercio. El tiro es ligeramente más suelto de lo que me gusta, pero nuevamente le atribuyo eso a la vitola. Mantiene los sabores antes mencionados hasta el final del tercio, cuando aparece una nota de cuero como introducción al segundo tercio.

Hacia el segundo tercio hay una pequeña transición, en donde los sabores de nueces desaparecen y son sustituidos por una nota de café americano, suave y sutil, pero permanente durante gran parte de esta sección. Las notas dulces también desaparecen, lo que hace que ese sabor a café sea más difícil de identificar en cada calada, aunque las notas de crema se mantienen. El tiro se mantiene bastante suelto, pero el cigarro tiene una tendencia a apagarse si no le doy caladas regulares cada 15 o 20 segundos, que es mucho más de lo que suelo darle y cuando cada vez que le doy dichas caladas tengo que repetir la acción varias veces para avivar el fuego, pues la fumada no se hace entretenida y los sabores se sienten ligeramente más ácidos, lo cual sin duda alguna está relacionado.

La nota de café se vuelve dominante en el último tercio, pero las apagadas regulares y el reencendido hacen que este café se sienta más ácido, lo cual puede ser bueno porque se siente como un café de tostado medio, pero en verdad no es tan bueno porque no es el sabor que debería estar soltando el cigarro. La nota dulce también desapareció por completo y además la capa se ha despegado un poco hacia la perilla. En realidad hay muy poco del Serie HN que me haga querer seguirlo fumando durante el último tercio y es cuando todavía le quedan algunos minutos que lo dejo de lado, principalmente porque se volvió a apagar, pero también porque se calienta muchísimo. En total la fumada fue de una hora y 35 minutos.

No me cabe duda que el Serie HN pueda ser un buen cigarro, pues ciertamente tenía sabores que estuvieron interesantes mientras duraron y cuando un cigarro carece de hojas nicaragüenses, creo que la fumada debe ser marcada y anotada, pues son muy pocas las instancias en que esto ocurre. Pero la vitola gordo 6×60 tiene sus más y sus menos y he probado algunos cigarros que fueron hechos para esa vitola y el resultado ha sido asombroso. Sin embargo, la inclusión de una vitola 6×60 a una línea de cigarros solamente porque es el formato que gusta, pero sin la aparente adaptación de la liga es un error. No soy quien para decir que esa adaptación no se hizo aquí, pero el cigarro ciertamente se sintió muy suelto y carente de sabores, y estoy seguro que no era la idea.

Ficha Técnica:
Fabricante: Agroindustriales Laepe
Marca: Room 101
Modelo: Serie HN
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Criollo 98)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: Honduras (Criollo), República Dominicana (Navarrete)
Precio: $6,50
Puntuación: 78