Drew Estate – Liga Privada T52 (Robusto)

Siguiendo con mi ‘reprueba’ de cigarros que he fumado antes y buscando qué tanto el paladar ha mejorado y se ha afinado, hoy me atrevo con el Liga Privada T52 de Drew Estate. La última vez que probé este cigarro fue en junio de 2018, y recuerdo que uno de mis principales temas con el cigarro en ese momento era el hecho que fuese o no betuneado y quizá mi opinión sobre esa técnica nubló un poco (sin juego de palabras) mi opinión sobre ese cigarro. Pero el hecho es que un lector quien prefirió que su nombre no fuese compartido, me obsequió una caja de estos Liga Privada T52, así que he podido probarlo en varias instancias antes de hacer esta reseña y realmente apreciarlo. La caja que me regaló es un sampler, por lo que no son 20 o 25 cigarros, sino cinco en distintas vitolas: un doble corona, 3 toro y un robusto, y es este último el que he decidido reseñar, por concentrar mejor los sabores y porque, en mi experiencia, este cigarro quema lento y no quiero tardarme 3 horas en fumarlo.

El T52 es el ‘follow-up’ del No. 9 de Liga Privada, que fue el cigarro que comenzó todo, así que las expectativas para el mercado estaban bastante altas. La capa de este cigarro es del tipo llamado Stalk Cut, que consiste en cortar todo el tallo de la planta de tabaco y dejarlo secar así, mientras que normalmente las hojas son desprendidas del tronco y así se secan. Esta técnica promete dejar pasar más nutrientes a las hojas en el proceso de secado, lo que se traduce en hojas más gruesas y ricas. Visualmente esto se nota con la cantidad de venas y la protuberancia de ellas, lo cual nos da una hoja que no es nada lisa y con aromas intensos a madera y tierra, mientras que la calada en frío aporta aromas dulces, ligeramente picantes y a tierra.

Una vez tostado el cigarro y encendido, comienza con notas mucho más sutiles de las que esperaría, pero abundantes de sabores, con notas de chocolate y madera, pero son varios los matices del chocolate. En el retrogusto es intenso de pimienta, pero hay un aura bastante dulce en el cigarro, tanto en sabores como en aromas para quien se sienta a mi lado. El cigarro quema bastante lento, como mencioné antes y esa capa más gruesa se presta a que el anillo de combustión no sea tan recto como esperaría, pero eso no evita que la fumada se sienta bastante bien y hacia el final del tercio aparezcan notas de leña de madera dulce como sabor principal.

En el segundo tercio el Liga Privada T52 es considerablemente más dulce y el sabor a chocolate se convierte en el principal, lo cual me hace fumarlo más lento y con más calma, a fin de disfrutar cada calada. También presenta sabores secundarios a melaza, canela y madera, mientras que en el retrogusto la nota picante se siente como wasabi seguida de un toque dulce que modera bastante las sensaciones y hace que no sea tan traumática esa intensidad picante. La calidad de construcción del cigarro se nota gracias a la ceniza, y aunque el anillo de combustión sigue siendo variado, en ningún momento requiere retoque, mientras que el humo es denso, abundante y casi palpable.

En el último tercio del cigarro comienza a perderse un poco esa dulzura y el cigarro se hace más amaderado, al tiempo que esa sensación de wasabi en el retrogusto comienza a desplazarse hacia el paladar también, pero le acompaña una nota intensa a tierra mojada que lo calma un poco y hace que el final perdure durante largo rato después de haber soltado el humo. El último tercio es sin duda el más intenso, denso y rico del cigarro, que ya es bastante decir porque así ha sido en los tercios anteriores, pero eso no evita que lo fume hasta quemarme los dedos e incluso insista en sacarle algo más. Al final, una hora y 50 minutos de fumada bastaron para acabar esta experiencia, en robusto. En toro son alrededor de 30 minutos más y en doble corona, pues no quise saberlo y se lo regalé a un amigo por su cumpleaños.

Estas reprobadas de cigarros que he fumado antes me han servido para confirmar o modificar gran parte de las fumadas y opiniones que he tenido a lo largo de mi corta carrera con el tabaco. Sin duda en 2018 una puntuación de 80 en un universo de unos 250 cigarros distintos era mejor que un 80 hoy, en un universo de casi mil cigarros reseñados. El Liga Privada T52 en 2018 me sorprendió porque era demasiado humo el que producía, lo que me hacía pensar en que tenía añadidos, pero hyo en día pienso que si los tuviera, serían más abundantes y le aportarían sabores distintos a los que un cigarro produciría normalmente. El T52 produce sabores propios del tabaco bien añejado y bien hecho, y el haber fumado dos antes de la reseña me hacen comprobar que se trata de un excelente cigarro, me atrevería a decir que mejor que el No. 9, aunque es el caso que he fumado pocos de esos. Sin duda mi máxima recomendación de Liga Privada será el T52 y el Papas Fritas.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Liga Privada T52
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Habano Stalk Cut)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $13,10
Puntuación: 90

Nat Sherman – Metropolitan Maduro (University)

Un regalo que me hizo un amigos, advertido que me lo estaba dando porque no logró que le salieran bien de un 10-pack que compró y me obsequió uno a ver si el problema era de humidor y si en el mío mejoraba. El cigarro es hecho en República Dominicana, con capote y tripa de ese país pero una capa Connecticut Broadleaf. Sin embargo, dados los comentarios de introducción y el hecho que Nat Sherman, al igual que otras marcas, tiene sus productos buenos y conocidos, así como los no tan buenos pero desconocidos, me llama la atención que este no lo conocía y ya tomo eso como un mal indicio. Pero no juzguemos un libro por su portada y vamos a ver qué tal resulta la fumada.

Lo primero que me llama la atención del cigarro es lo poco elegante que se ve. La mayoría de los cigarros de Nat Sherman que he fumado se han caracterizado por ser elegantes, muy al mismo estilo de la marca, art decó, con el estilo elegante de Gatsby y los años 30. Pero este se ve como una banda de jazz de New Orleans de los años 40, sucio, demacrado y viejo, cosa que no es de extrañar de un cigarro con capa broadleaf. Esta capa se caracteriza precisamente por ser bastante oleosa y llena de venas y protuberancias. Sin embargo, para toda su oleosidad, apenas si deprende un aroma ligeramente dulce y picante, pero con poco más. Lo pico y la calada se siente ligeramente apretada mientras que el único sabor que se aprecia es de papel mojado con algodón.

Lo malo de esta capa es que incluso manteniendo el cigarro lo más seco posible, es imposible que no se vea chupado en la perilla, pero no es por la fumada sino por la hoja. En las primeras caladas se aprecia pan, madera y maní con notas ligeramente picantes en el retrogusto, aunque el anillo de combustión es horrible y para el final del primer tercio ya le he dado un par de retoques. Los sabores a lo largo del primer tercio incluyen también frutos secos, madera y la misma nota de pimienta suave en el retrogusto.

Si dejo el cigarro sin calar durante más de 20 segundos, se apaga inmediatamente y me toman varios intentos que encienda de nuevo. Para cuando llego a la mitad del cigarro ya se me ha apagado unas cuatro veces y tomo el momento antes de reencenderlo (no me acuerdo cuál de las veces) para ponerme en contacto con el amigo que me lo regaló a decirle que me está dando problemas, a lo que él me responde que compró un 10-pack y regaló tres, se fumó cuatro y tres de ellos le dieron el mismo problema. El resto los regaló a incautos como yo. No podría decir qué sabores han habido porque las reencendidas no me han dejado apreciar el cigarro, pero la nota picante del retrogusto parece haber desaparecido.

En algún momento del último tercio el Metropolitan Maduro decide mantenerse encendido por más de tres minutos, y en ese proceso me deja apreciar sabores de nueces, madera y canela, esta última en el retrogusto, pero rápidamente se apaga de nuevo. El problema no es tanto que se apague, sino en cada reencendido el tiro es más apretado, lo que hace más difícil mantenerlo encendido, pero con o sin caladas se apaga solo. Más o menos para cuando le quité la anilla el cigarro se apagó una vez más y decidí que no lo quería seguir encendiendo, pues los sabores ya estaban prácticamente quemados y lo que estaba era gastando gas sin disfrutar en lo absoluto.

Decir que el Metropolitan Maduro es un mal cigarro porque se apagó sería injusto, pues ciertamente había algo malo en él, y podríamos argumentar que eso se debió a una mala guarda, o una mala producción pues ninguno de los demás que tengo en el humidor han sufrido lo mismo. Pero el problema cuando un cigarro sufre de estos problemas es que los sabores sufren también y la experiencia no es agradable. Si mi amigo me dijera que el resto de los cigarros que compró de este mismo le salieron buenos y fue solo el mío que salió mal, pues no le daría puntuación y atribuiría la experiencia a mala suerte. Pero que mi amigo haya comprado 10 y 3 le salieran malos, más el mío, más otro que le regaló a otro amigo en común. Eso es un mal cigarro solamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: MATASA
Marca: Nat Sherman (Ferio Tego)
Modelo: Metropolitan Maduro
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $8,00
Puntuación: 58

Plasencia – Alma del Fuego (Concepción)

Para el tercer producto de Plasencia con el prefijo Alma, la marca se dirigió a la isla de Ometepe, donde existen dos grandes volcanes y tierras que producen un tipo de tabaco muy típico. Alma del Fuego hace alusión a la intensidad del cigarro, pero no solo porque sea fuerte, sino que además la capa procedente de la región nicaragüense de Jalapa, le da un toque dulce al cigarro mientras que el resto de la liga le da notas afrutadas, cítricas y picantes. En total, alrededor del 75% de la liga proviene de Ometepe.

El cigarro fue un obsequio de los amigos de San Luis Cigars, con quienes he mantenido una relación bastante buena y siempre tienen cigarros espectaculares. La capa de este Alma del Fuego se siente gruesa, casi maleable y, aunque me parece una exageración que sean tres anillas las que lo adornan, el cigarro se siente muy bien construido, sobre todo por lo rústica que se ve la hoja. Tiene venas pequeñas pero abundantes y no es nada liso, sino que se siente más como un papel de lija. Tiene aromas ligeramente dulces y picantes, sin llegar a definir alguno. El pie cubierto repite esas sensaciones y la calad en frío ofrece distintos niveles de flujo de aire con sabores dulces de manzana, café, tierra y una cantidad mínima de pimienta.

Las primeras caladas del Alma de Fuego no son tan «fuego» como su nombre me haría pensar. Sí hay una sensación importante de tabaco negro y fuerte, pero se siente más como ese golpe de pimienta que sueles sentir cuando tienes varios días sin fumar. Si eres de los que le gusta hacer retrogusto, desde el principio vas a estar impresionado con esa intensidad. La ceniza se cae bastante rápidamente y al tiempo que se cae aparece un sabor como de notas florales que complementa un primer tercio dominado y prácticamente solamente protagonizado por la pimienta, aunque distintos tipos de ella, y la fuerza del tabaco.

En el segundo tercio se establece que el cigarro es de alta intensidad, pronunciando más esa fuerza y abundancia de la pimienta, pero también permitiendo la aparición de sabores minerales como de tierra, aunque sutil y sin superar a la pimienta. El sabor típico que suelo caracterizar como corteza de carne a la parrilla aparece en este tercio también y el retrogusto sigue siendo de pimienta, pero ya parece más como pimienta blanca, mucho menos fuerte. La ceniza mantiene su misma tendencia a no mantenerse largo rato, pero el tiro y la densidad del humo siguen siendo muy buenos. El cigarro quema un poco más rápido de lo que quisiera pero sus sabores compensan el detalle.

El último tercio de la al Alma de Fuego un toque más de complejidad y definición de sabores, que no le hacía falta pero es muy agradable igualmente. La intensidad está en el mismo punto que el tercio anterior, pero se siente muy equilibrado. Los sabores de pimienta y tierra siguen controlando el cigarro, pero en la lengua se sienten notas picantes como de pepperoncino, pero eso puede ser invento mío. Según la página de Plasencia, los sabores incluirían toques cítricos por sus hojas de Jalapa, pero la verdad es que no las encontré por ningún lado. La quemada se mantiene muy bien pero más lenta a partir de la mitad y hace que el tiempo total de fumada haya alcanzado las dos horas, que disfruté bastante.

Al igual que el Alma Fuerte, el Alma del Fuego me impresionó, por lo que puedo decir que la serie Alma me ha gustado bastante, aunque según Plasencia esta incluirá 5 cigarros distintos. Pero de dos, llevo dos. El Alma del Fuego es un cigarro impresionante en términos de equilibrio, permitiendo que el tabaco de Ometepe se destaque y presente toda su gama de sabores sin dominar la fumada, mientras que la complejidad nunca me hace pensar que se diluye, sino que va mejorando de una calada a la siguiente. En términos técnicos también es espectacular, sin presentar problema alguno, incluso siendo un box press, que suelen darme temas, sobre todo en el anillo de combustión. Muchísimas gracias nuevamente a San Luis Cigars por ofrecerme una tremenda opción, una que se destaca en mi lista de los Top de este año, seguramente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Plasencia
Modelo: Alma del Fuego
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Concepción (Toro)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa)
Capote: Nicaragua (Ometepe)
Tripa: Nicaragua (Ometepe)
Precio: $16,00
Puntuación: 93

Baccarat – The Game (Toro)

El gusto e insistencia por los cigarros de capa Connecticut no es algo universal entre fumadores como pueden ser capas como Habano, Corojo o San Andrés. El hecho es que los Connecticut tienen una cierta sutileza, suavidad y ausencia de punch a los que muchos fumadores les cuesta que le gusten, y eso es perfectamente normal. Igualmente, hay muchos fumadores a los que las capas maduras no les llaman del todo la atención y prefieren evitarlas, incluyéndome. Pero, afortunadamente, tengo un amigo del Cigar Club con quien comparto este gusto por los Connecticut y fue él quien me obsequió este cigarro, con la precaución que era ligeramente saborizado, o lo que se llama Sweet Tip, en donde la perilla es saborizada únicamente.

La marca Baccarat es producida en Honduras, en la misma fábrica de Camacho, pero al igual que Camacho su producción inicial fue liderada por uno de los integrantes de la familia Eiroa, en 1978. Incluso, la marca Baccarat puede encontrar su origen en 1871, creada por Carl Upmann (hermano de H.) en Cuba. Se trata de un cigarro de precio módico, situado por debajo de los $5. La capa es muy bonita, oleosa, brillante y ligeramente más oscura que la de los Connecticut tradicionales. Los aromas que desprende son de bosta, con algo de vainilla hacia la perilla, que es la parte que es endulzada, mientras que la calada en frío presenta aromas más interesantes a chocolate, aunque tenues.

Aunque esa punta dulce del cigarro llega a distraer al inicio, creo que es un estilo de homenaje a los primeros cigarros creados, sobre todo en el mercado americano posterior al embargo, en donde los materiales posiblemente no eran los mejores y había que endulzar un poco la mezcla, pero en sí el cigarro produce otros sabores que no se ven del todo afectados por ese toque dulce, aunque sí permite apreciarlos mejor. Estos sabores son de tierra, café y nueces, que hacen que la fumada se sienta con intensidad de suave a media. El humo es abundante y tiene una textura que se queda en boca durante largo rato después de soltar el humo.

Incluso, en el segundo tercio aparecen notas de pimienta que le dan un toque mayor de intensidad a la fumada y lo colocan en media durante este segundo tercio, al menos. También aparecen sabores nuevos a madera y pan tostado, siendo la madera el que toma la posición principal entre los sabores y colocándose junto a la tierra y el café. Ese café, sin embargo, se siente como americano y saborizado, como ese típico tanque de café que te encuentras en gasolineras americanas que dice distintos sabores de café y siempre hay uno de vainilla, todos bastante aguados y para ser tomados por litros. El retrogusto es de pimienta con algunas notas de vainilla precisamente de la perilla, mientras que en temas técnicos el cigarro se comporta bastante bien, aunque la ceniza tiende a pelarse un poco superada la mitad del cigarro.

Para el último tercio el sabor dulce y avainillado de la perilla parece haber desaparecido por completo y el cigarro se siente como más denso, con un sabor ligeramente amargo en la fumada que identifico más como chocolate y notas más suaves a madera, pan tostado y suave de mantequilla cremosa. Al cabo de una hora y 25 minutos, este The Game de Baccarat llegó a su fin, comenzando a calentarse un poco, pero nada que llamara preocupante y al final llegué a quemarme los dedos antes de dejarlo. Al final, una fumada decente y por menos de $5 por unidad, no es mucho más lo que puedes exigir.

Quizá lo que más ha reconocido a este cigarro en el mercado es lo menos necesario para disfrutarlo: esa perilla dulce. Durante la mayor parte de la fumada fue muy poco lo que aportó precisamente porque su toque dulce es bastante sutil, quizá en el primer tercio podría ser más relevante porque le da un toque dulce a los sabores, pero en mi opinión es un tema innecesario en un Connecticut de buena calidad como este lo es. La publicidad de este cigarro lo describe como suave y complejo, y aunque es bastante suave a veces, también tiene momentos ligeramente más fuertes. Pero complejo no es. Es un cigarro relativamente lineal, perfecto para principiantes pero quizá no tan bueno para experimentados.

Ficha Técnica:
Fabricante: Camacho
Marca: Baccarat
Modelo: The Game
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $4,50
Puntuación: 82

Tatuaje – Skinny Monsters Wolf (Petit Lancero)

La marca Tatuaje, de Pete Johnson, ha creado distintos cigarros con el tema de los monstruos, que incluyen ligas «inspiradas» en el hombre lobo, Frankenstein, Dracula, Dr. Jekyll & Mr. Hyde, Chucky, Jason Voorhees, la momia, etc. Por lo general, suelen agrupar cada liga de monstruos con una cierta temática basada en su vitola, así que existe un sampler llamado Little Monsters en la que cada uno de los cigarros es un 4,375 x 56, otro llamado Pudgy Monsters en el que cada uno de los cigarros tiene el pie «descubierto», o que la capa termina antes. También tiene un sampler llamado Skinny Monsters, en donde cada cigarro es un lancero o más bien como una corona larga y son en total ocho cigarros distintos. La producción se centró en 10 mil samplers y este Wolf, basado en la liga llamada Wolfman consiste en una capa Sumatra ecuatoriana sobre tabacos de Nicaragua, fabricados al igual que todos los Tatuaje, por My Father Cigars.

El Skinny Monsters Wolf tiene una capa bastante clara, pero viéndola en detalle es fácil determinar que no es madura ni es Connecticut ni es Habano, y es muy interesante poder descartar por conocimiento y llegar a la conclusión de lo que es y luego confirmo con sus aromas a cuero, canela y café, mientras que la calada en frío presenta aromas de 7up (o de algún refresco de limón) seguidos de crema pastelera y un toque de chocolate. Aunque sigo siendo fiel y ferviente admirador de los lanceros, todavía me cuesta pensar que serán fuertes o duraderos antes de encenderlos, que es por lo que sus aromas en frío siempre me impresionan.

Luego de casi un año en mi humidor me impresiona gratamente lo sólida que logra ser la ceniza tan solo en el primer tercio, pero más me impresionan sus sabores a nueces tostadas, nibs de cacao, caramelo y cuero que tiene desde las primeras caladas, y los sabores son abundantes como esperaría de un lancero. El humo también es abundante y en cada calada se queda rondando el lugar en donde estoy sentado y me deja un «aura» deliciosa. El anillo de combustión es casi perfecto durante la mayoría del tercio, desviándose un poco pero corrigiéndose solo. Tampoco es tan fuerte com algo llamado por el Hombre Lobo me haría esperar, incluso lo llamaría delicado, pero los sabores van bastante bien y el de nueces tostadas se convierte en avellanas hacia el final del primer tercio y el resto de los sabores se mantienen iguales.

En el segundo tercio se mantienen los sabores de caramelo, chocolate, avellanas tostadas y tierra, pero en el retrogusto se destaca la pimienta y en el paladar esta sensación picante también tiende a darle mayor intensidad al resto de los que se sienten. El anillo de combustión y tiro siguen siendo impresionantes y la ceniza que se mantiene sobre el cigarro más todavía, pues no es común que un cigarro de estas dimensiones mantenga una ceniza tal. Superada la mitad del cigarro los sabores de caramelo comienzan a diluirse un poco, y con ella la dulzura general del cigarro, dejando más espacio para que los sabores de chocolate, avellanas tostadas, tierra y pimienta se expongan, junto con un toque de cuero.

Pero con todos los sabores que ha mostrado el Skinny Monsters Wolf, ninguno se ha destacado sobre los demás, o al menos no hasta el último tercio, cuando un sabor como de chiles picantes aparece de inmediato y frontal, sin mucha preparación, pero a su paso deja un estela dulce que trae consigo un regreso del sabor de caramelo del primer tercio, que se combina con el chocolate, avellanas, tierra y cuero de los anteriores. El anillo de combustión muy bueno y no presenta problema alguno y, aunque la ceniza se mantiene sobre el cigarro, sí ha comenzado a resquebrajarse un poco. Al cabo de una hora y media, el Skinny Monsters Wolf llega a su fin, sin calentarse y todavía con mucho sabor hasta la última calada.

Esta es mi primera experiencia con cualquier «monstruo» de Tatuaje, incluso la primera con este blend, así que no puedo decir si es el mejor, pero sí he fumado otros Tatuaje y todos me han parecido muy buenos y este no es una excepción. La ausencia de ese golpe de pimienta en las primeras caladas y la ausencia de un sabor extremadamente fuerte de ella durante el resto de la fumada permitió apreciar los pequeños matices del cigarro, complementados con una construcción magnífica que no me llevó a darle retoque alguno ni pensar mucho en ella durante la fumada. Sin duda ese sampler de Skinny Monsters es uno que voy a buscar.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Skinny Monsters Wolf
Dimensiones: 6 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 90

Las Cumbres – Señorial Maduro Natural (Toro Coloso)

El Señorial Maduro Natural es el tercer producto de Las Cumbres Tabaco, una compañía propiedad de José Blanco y su esposa, Emma Viktorsson. Como su nombre lo indica, el cigarro tiene una capa Maduro, siendo el primer cigarro con esta capa de la marca. Aunque no es el primer cigarro de la marca con el nombre Señorial, este no se limita a ser simplemente el mismo blend con una capa maduro, sino que es una nueva liga con capa San Andrés mexicana, mientras que la palabra Natural en el nombre se refiere a la apariencia rústica de la capa San Andrés. El cigarro fue lanzado en 2015 y es fabricado por Tabacalera Palma en República Dominicana.

Un corte plano con doble guillotina es lo que le va a tocar al Señorial Maduro Natural, pero primero en la capa se sienten notas de tierra y madera, mientras que en el pie son notas muy similares con la adición de chocolate. Luego del corte, la calada en frío presenta una combinación de todos los anteriores, siendo tierra, madera y chocolate, con una sensación muy buena de ese tiro y unas ganas enormes de darle fuego.

Para disfrutar del cigarro cuento con la compañía de un amigo que ya lo probó y quien me manifiesta me envidia apenas me ve encendiéndolo. El cigarro comienza interesante, con una buena dosis de pimienta negra, que es lo menos habitual en los cigarros de origen dominicano, pero rápidamente es acompañado de notas de chocolate, tierra y un dulce afrutado. Esas notas de chocolate y tierra son las principales rápidamente dentro del tercio, mientras que durante este primer tramo los sabores secundarios son de madera y pimienta. Hay ocasiones donde se sienten unos dulces afrutados, pero no son constantes, mientras que la pimienta es el único y principal en el retrogusto. El anillo de combustión es bastante recto y el tiro muy bueno y la ceniza es más oscura de lo que me gustaría, pero nada que me preocupe.

Comenzando el segundo tercio las notas de chocolate son más fuertes y toman la delantera, pero las notas e tierra siguen siendo bastante fuertes, dejando atrás a los sabores de madera y pimienta, que se perfilan como los secundarios. Las notas de fruta dulce siguen siendo secundarias pero no son constantes, aunque sí le dan toques dulces muy sutiles al Señorial Maduro Natural, que a partir de la mitad ve a la tierra superar al sabor de chocolate. En términos técnicos, el anillo de combustión, quemada, velocidad, tiro y ceniza son perfectos, destacando la labor de la fábrica y su experticia a la hora de crear un buen producto.

El chocolate continúa su descenso entre los sabores y prácticamente desaparece en el último tercio, siendo los sabores de tierra, pimienta y madera los principales para este momento. Aunque la pimienta es efectivamente más fuerte, no se siente con un cigarro agresivo ni dominado por las notas picantes y mantiene esta tendencia hasta el final, en donde todavía me fumaba lo que quedaba cuando me estaba quemando los dedos y el amigo que me veía al principio estaba como El Chavo cuando veía a alguien comiendo una torta de jamón. En total me duró una hora y 45 minutos, que fueron de un gran disfrute hasta el final.

El uso de la capa San Andrés se ha proliferado en los últimos años, y pareciera la capa de moda para muchas marcas que simplemente DEBEN tener un cigarro con esta capa. El problema a veces es que muchos tienden a tomar una liga existente y simplemente cambiar la capa, pero no todas las marcas lo han logrado sin problemas. El Señorial Maduro Natural es uno de los que lo ha hecho bien, produciendo un cigarro intenso, sin demasiados sabores y con una construcción perfecta. Sin embargo, no diría que es un cigarro para un paladar novato, pues hay muchas notas y matices que apreciar en este cigarro y sin entrenamiento puede parecer otro cigarro más de dos o tres sabores, mientras que si has fumado otras cosas y ya tienes ese paladar más afinado, de este querrás comprar cajas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Palma
Marca: Las Cumbres
Modelo: Señorial Maduro Natural
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana (Piloto Cubano)
Tripa: República Dominicana (Piloto Cubano, Criollo 98)
Precio: $9,00
Puntuación: 92