Ron: Cacique Leyenda

Ron Cacique «Leyenda». Dos maestros roneros unieron sus sueños para crear un ron diferente hecho a partir de las mejores mezclas, utilizando 70 rones con edades comprendidas entre 2 y 12 años, envejecidos en barricas de roble que anteriormente fueron usadas para el añejamiento de bourbon, whisky de grano o malta (llamadas barricas de tercer uso) de allí su peculiar sabor.

Este ron tardo 4 años en desarrollarse ya que buscaban un perfecto equilibrio entre el ron tradicional y los nuevos consumidores acostumbrados a mezclar, especialmente con el surgir de las mezclas de rones más premium. El blend es el resultado de la experiencia de los maestros roneros Luis Figueroa y Oswaldo Baéz además del esfuerzo de los trabajadores de la casa Cacique. Leyenda es producido en La Miel, Estado Lara lugar donde se cosecha el 80 % del volumen nacional de caña de azúcar; se embotella en Ocumare del Tuy lugar donde está ubicada la empresa encargada del proceso de envasado. La elección de la botella fue a través de un maravilloso trabajo con la Agencia Landor de Nueva York. La botella tiene forma de flecha, pero a su vez se le añadió un toque de elegancia para así convertirla en una botella sofisticada digno de un ron super premium; posee tapa de corcho que garantiza la conservación de aromas y sabores en un bonito estuche de carton negro texturizado para darle más elegancia a su presentación.

El texto anterior es de Carlos García, conocido en Instagram como @embajadordelron.

Recuerdo haber probado el Leyenda en una de las clases del Diplomado de Rones, en donde no le di muy buena puntuación, quizá por lo nuevo que estaba en el mundo de las catas, pero también porque no era especialmente dulce y, ante la ausencia de ese dulce característico del ron venezolano, no le encontré mayor cantidad de sabores o aromas adicionales. Ahora veamos de nuevo, que ya tengo más experiencia en el tema.

En copa el Leyenda se destaca por su color naranja brillante con destellos amarillos. Al agitarlo dentro de la copa se detiene rápidamente, por lo que concluyo que es un ron de alta densidad. Las lágrimas descienden lentamente, muy cercanas y aglutinadas.

En nariz destacan varios aromas de frutas, muy llamativo precisamente porque los rones de Cacique se destacan precisamente en esos aromas frutales. En primera instancia percibo naranja, níspero, canela, ahumado y frutos rojos, más específicamente un aroma de fresas. Inmediatamente me levanto a tomar las fotos de rigor y al cabo de unos minutos regreso y llego a percibir también banana, naranja, miel, suave de madera, y más fuerte de chocolate, higos y un cierto aroma láctico que me recuerda a la mantequilla.

En boca el nivel alcohólico es medio-alto, quizá fue eso lo que me hizo darle puntuación baja originalmente al considerarlo por ello un ron joven. No obstante, esa sensación alcohólica sigue siendo fuerte, lo que me da un alto nivel de astringencia y acidez. Pero luego salen a relucir distintos sabores que incluyen pasas, higos, piña, manzana verde, toffee, tabaco joven y un cítrico generalizado que pareciera más como toronja, precisamente por un toque amargo.

En el retrogusto destaca la conserva de banana y dulce de leche, nuevamente por esa sensación láctica. La largura del ron es extensa, sintiendo como baja hasta la boca del estómago, y en el aftertaste se siente un aroma que me recuerda al tequila, que también es una de las razones por las que los Cacique no siempre me terminan de gustar. Sin embargo, ya he aprendido a descubrir ese sabor y saber que, efectivamente, no es tequila.

Le añado un poco de agua y aparecen varios sabores interesantes, entre los que destaca el chocolate, que no lo había sentido antes en boca, aunque estaba presente en aroma, pero también los sabores se hacen más cremosos, por lo que ese sabor de chocolate precisamente se siente más denso.

No sabía qué esperar del Cacique Leyenda y lo compré porque estaba a buen precio, aunque el precio en Venezuela siempre va a ser una grosería para nuestros amigos fuera del país (alrededor de $10). Pero desde que lo compré lo he tomado muy poco, esperando esta cata y posteriormente hacerme un Old Fashioned con él, pues creo que va a combinar muy bien. Igualmente, se siente todavía como un ron con poco contenido dulce, lo cual para mi gusto actual, es algo muy bueno.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Diageo
Fabricante: Licorerías Unidas
Nombre del Ron: Leyenda
Marca: Cacique
Origen: Venezuela
Edad: 2 a 12 años
Precio: $31
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Rodrigo – Habano (Lancero)

Esta es la primera vez que pruebo un cigarro de Rodrigo, aunque hace un tiempo tuve la oportunidad de publicar una entrevista que le hicieron en Reddit. Según tengo entendido, el Habano es el producto estrella de la marca, aunque en verdad no sé qué tanta trascendencia pueda tener si su página web ya no existe. El cigarro lo tengo en mi humidor desde diciembre de 2019 y por sus dimensiones decidí colocarlo donde tengo todos mis lanceros, que no es el humidor de próxima fumada sino en un lugar donde no lo manipule mucho. Ya cuenta con más de 9 meses de guarda.

Según George Rodriguez de Rodrigo Cigars, utilizan las mejores hojas para sus cigarros, lo cual es algo que básicamente dicen todos los fabricantes y es difícil de refutar. Sin embargo, este Habano tiene una serie de «pecas» por toda la capa que no acabo de entender, pero quizá se deba a que la hoja es un híbrido entre Habano y Sumatra. La construcción no parece tener problemas, afortunadamente, y tiene un moño de señora muy pequeño en la perilla. Los aromas de la capa incluyen notas de nueces, café y un toque de pimienta, mientras que en la calada en frío se aprecian aromas similares con la inclusión de un toque cítrico.

No hay mucha opción a la hora del corte, así que opto por la guillotina doble y lo enciendo con una sola turbina de baja intensidad, que le da pie a comenzar bastante suave, con humo abundante y comportándose como un lancero elegante debe. Los sabores no se hacen esperar e incluyen almendras, café y un toque suave de pimienta que duran un buen rato sin adulterar ni combinar con más nada. Incluso, durante el primer tercio no hay sabores adicionales, pero la intensidad del cigarro es suficiente para no buscar más, sino simplemente disfrutar su intensidad y los matices que ofrece.

Creo que una cosa que me gusta de los lanceros (además de su intensidad y variedad de sabores) es que mucha gente tiende a evaluar la calidad de un cigarro con respecto a qué tanta ceniza pueden aguantar sobre él. Como mi pulso es bastante malo, rara vez me dura una ceniza y no puedo hacer esa demostración en mis imágenes. Pero como los lanceros no pueden aguantar mucha ceniza por cepo tan delgado, no paso tiempo tratando de mantenerla. Para el segundo tercio el Rodrigo Habano mantiene los sabores de almendras, café y pimienta, pero esta vez le añade notas cítricas y florales, junto con un poco de madera en el retrogusto, para acompañar la pimienta. La intensidad del cigarro está fija en media, sin dar muchos indicios de que será mayor más adelante, aunque el hecho que ninguno de los sabores parece destacarse tampoco me lleva a pensar que habrá más intensidad despupes.

En el último tercio no hay mayores cambios, al menos no en la adición de sabores, aunque el de café sí parece hacerse más intenso. Almendras, café y pimienta siguen siendo los sabores principales y esta vez el resto de los sabores se mantiene en un segundo plano pero muy cercanos al protagonismo, y estos incluyen notas cítricas, florales y madera, esta vez más presente en el paladar que en el retorgusto. A cabo de una hora y 15 minutos, este Habano llega a su fin.

Las vitolas de Lancero siempre tienen mucho que ofrecer y son todo un reto de ligar bien y de construir sin problemas. Este Habano de Rodrigo Cigars es un clásico ejemplo de un lancero bien hecho, pues la fumada no es muy intensa, lo cual es algo que suele suceder con lanceros. Sin embargo, confieso que es lo que espero de un lancero y cuando este no lo es, me siento algo defraudado. Es precisamente ese el problema que le conseguí a este cigarro: no se comporta como un lancero, sino como un buen cigarro, con una cierta intensidad, pero sin la complejidad que sueles encontrar en un cigarro de cepo menor a 40. No obstante, como primera aproximación a la marca, estoy muy complacido y su precio me gustó bastante, así que quiero probar más de ellos; solo espero que sigan activos.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Rodrigo Cigars
Modelo: Habano
Dimensiones: 7 x 38
Tamaño: Lancero
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano/Sumatra)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 80

Quai d’Orsay – No. 50

Una de las cosas que más me llamó la atención de los habanos en España fue su precio. Yo que pensaba que como Habanos SA es una compañía con capital español y que es el mercado más importante de Cuba (Europa en general), por eso costarían menos que los originales que consigo en República Dominicana. Pero no; los precios son prácticamente los mismos y muy por encima de los que consigo en algunas páginas de internet que sé que venden originales. No quiero decir que estos no lo sean, de eso no tengo duda, pero fue la razón principal por la que compré casi exclusivamente los habanos «baratos», pues nunca me ha gustado pagar a sobreprecio. Creo que a nadie le gusta.

Quai d’Orsay es una de esas marcas de habanos que pasó de un relativo protagonismo a un relativo olvido, y ha sido en los últimos 3 años que ha vuelto al mercado de manera más dominante, en parte gracias a una nueva anilla y sin duda que con mayor producción. Hace un poco más de un año probé el No. 54 de esta marca y terminé muy contento, sobre todo porque compré más de uno. Pero no tan contento porque son los únicos productos de la marca. Internamente este No. 50 es conocido como un Serie D, que casi siempre son robustos pequeños y este tiene una cierta esponjosidad, lo cual no me convence del todo. Pero también tiene una capa bastante lisa, con pocas venas. También tiene pocos aromas, que apenas me permiten sentir tierra y cuero, y no mucho más tanto en la capa como en la calada en frío.

El Quai d’Orsay comienza tan suave como esperaría, con una ligera nota ácida que podría considerar cítrica si no tuviera esa sensación ácida en la lengua, pero afortunadamente aparecen más sabores a lo largo del tercio, incluyendo algo de caramelo y cuero. Hay notas más suaves que se sienten minerales y le acompañan notas igualmente suaves de pasas y madera. El Quai d’Orsay tiene una propiedad que solo podría describir como aterciopelada en sus caladas, como una textura más densa en el humo, pero muy agradable. Quizá el único problema en este punto es el anillo de combustión, que se comporta tal como la mayoría de los habanos que he fumado lo hacen, que se traduce en una tendencia a desviarse al punto que todavía no requiere un retoque, pero amenaza con ello.

Para el segundo tercio del Quai d’Orsay la mayoría de los cigarros se fortalecerían un poco, o al menos marcarían una tendencia hasta ser más fuertes, pero este no. Si acaso, se hace más suave y sus sabores se simplifican un poco, haciendo que esa sensación aterciopelada se sienta más como tiza en mi boca y que hayan sensaciones extremadamente superficiales de sabores que pueden ser interesantes, pero no me deja apreciarlas del todo. Hacia la mitad del cigarro se sienten notas más notables de regaliz y sal, dos sabores que no quisiera combinar, y aquí tampoco lo están, por suerte; pero sí se sienten en momentos separados. El retrogusto es de un ligero sabor de cuero, vainilla, pero a un punto que no te deja apreciar ambos al mismo tiempo.

Para el último tercio los temas de la quemada ligeramente dispareja parecen haberse corregido solos y el único detalle fue que el tiro era irregular, como si estuviese más encendido de un lado que de otro, pero luego de inspecciones visuales, no lo parecía. Por si las dudas decidí darle un retoque en todo el centro y la producción de humo mejoró, pero los sabores siguieron suaves y sutiles. Hacia el final de este tercio aparecieron notas de merey y un ligero toque cítrico, que acompañaron los sabores de madera, cuero, caramelo y tiza que sentí durante casi toda la fumada. Ya de entrada sabía que sería una fumada corta y esa cierta esponjosidad en el cigarro en frío me reforzó la idea que no duraría mucho, por lo que al cabo de 45 minutos, el No. 50 llegó a su fin.

Siempre he tenido la teoría (que no es mía y es comprobada) que los cigarros de la misma liga te van a dar sensaciones distintas dependiendo de la liga. En los casos más extremos (lancero vs. gordo, por ejemplo) estas diferencias son más obvias, pero en casos donde las vitolas ya se parecen de por sí, esa diferencia tiende a ser más sutil. Sin embargo, este No. 50 es ligeramente más pequeño tanto en cepo como en largo que el No. 54, por lo que esperaría que los sabores fuesen más concentrados, pero fueron todo lo contrario; muy suaves, escasos y con una duración menor, siendo eso último lo único que esperaba. Por otro lado, no soy de la tendencia a irme hacia cepos mayores, pero este No. 50 realmente sí me hace buscar el cepo 54 para un mejor cigarro, e incluso seguirlo buscando, pues en precio no es tanta la diferencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Quai d’Orsay
Modelo: No. 50
Dimensiones: 4⅜ x 50
Tamaño: D No. 5 (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $15,00
Puntuación: 81

Ginebra: Plymouth

La ginebra Plymouth es una de las pocas en el mundo que se puede jactar de tener una denominación de origen. Es hecha en Plymouth, Inglaterra y constituye uno de los estilos sobrevivientes que no es London Dry Gin. En efecto, Plymouth era la ginebra recomendada para el martini y otros cócteles clásicos y la ginebra preferida por Winston Churchill. Como los otros estilos de ginebra, casi desaparece en su momento, pero eventualmente fue rescatada y hoy es parte del grupo de Pernod-Ricard.

Precisamente por esa denominación de origen, la ginebra es destilada en la destilería Black Friars, la destilería más antigua de Gran Bretaña que todavía opera en el mismo lugar. Habrán otras destilerías mayores, pero las han mudado. La ginebra ha utilizado la misma combinación de 7 botánicos, alcohol de grano y agua de Dartmoor en su receta que data desde 1793. Gracias a su ubicación en un muelle que data de 1431, Plymouth ha hecho grandes ventas históricamente a la marina inglesa.

La diferencia principal con el estilo London Dry Gin es que utiliza cáscara de naranja dulce y cardamomo como principales, además del enebro típico y los botánicos de angélica, cilantro y cáscara de limón.

La ginebra la compré hace un par de años porque me la habían recomendado y quería algo que no fuese London Dry, y la Genever estaba bastante cara donde la conseguí, por lo que me fui por la Plymouth, pues su costo era inferior a $30.

En copa Plymouth es una ginebra brillante, hasta parece plateada, con una densidad baja y la apariencia de lágrimas delgadas y resplandecientes en su descenso por la copa.

En nariz se siente una nota intensa de enebro, pero no exagerada. Le acompañan notas más suaves de cardamomo, cilantro, cítrico, notas de tierra seca, naranja, limón, anís y citronela.

Finalmente, en boca se siente bastante densa, incluso hasta aceitosa en el buen sentido y como un líquido que se destaca en su paso por la boca y la garganta, por lo que hasta tomarla sola es agradable. Los sabores son intensos de enebro y cítricos, con otras especias que dejan una estela untuosa y un leve hormigueo en los labios y lengua, que incluyen notas de enebro, cítrico y cardamomo, hierbas genéricas, cáscaras de limón y naranja. La largura es lo que se llamaría apropiada, o media, con un final limpio y suave.

Recuerdo que he hecho distintos gin tonic con esta ginebra y realmente creo que no se aprecia del todo. Si bien un gin tonic difícilmente queda mal, las diferencias notables de esta ginebra no se destacan del todo, por lo que me parece que es una excelente opción para un martini o algún otro cóctel donde el sabor de la ginebra pueda destacarse.

Ciertamente Winston Churchill tenía gran razón en diversos temas y su elección de ginebra no es diferente. Esta es una ginebra suave y fácil de tomar, incluso sola o con un poco de hielo y soda. Constituye un clásico que no hace que te canses del sabor intenso de enebro, como sucede a menudo con algunas de las del estilo London Dry. Incluso, es lo suficientemente diferente y atractiva para ganar adeptos del campo de la nueva ola de ginebras y con un precio menor que muchos de sus competidores.

Ficha Técnica:
Empresa madre: N/D
Fabricante: Destilería Black Friars
Nombre de la Ginebra: Plymouth
Marca: Plymouth
Origen: Inglaterra
Precio: $29
Densidad alcohólica: 41,2%
Puntuación: 91

Manuel Alonso – Gran Selección (Conde)

Manuel Alonso es una marca pequeña nicaragüense que existe en España (al menos ahí compré el cigarro) desde hace unos años y se ha caracterizado por una buena consistencia y cigarros bien hechos. Junto con La Rosa de Sandiego, es propiedad de un cubano llamado Damián Taipanes, de quien no puedo decir que tengo las mejores referencias, solo que este Gran Selección es el tercer producto bajo esta marca.

Se trata de un cigarro de capa colorado oscuro, bastante oleosa y brillante y con venas pequeñas. La anilla es bastante grande para el tamaño del cigarro, que alcanza apenas 4,7 pulgadas de largo y con un cepo 60. Los colores de la anilla vs. los de la capa hacen que no llame demasiado la atención, o al menos carece de un contraste que lo haga destacarse en la cava. No obstante, lo vi a buen precio y pensé que valía la pena probarlo. En mis manos ya puedo apreciar los aromas de la capa que incluyen un componente cítrico que no logro determinar su origen, cuero, suave de canela y más fuerte de madera. En la tripa se aprecian aromas muy parecidos, incluyendo cuero, madera de cedro, canela (esta vez más fuerte) y algo de frutas. Finalmente lo pico con la hojilla en V y la calada en frío me presenta aromas de frutos rojos, cuero y el mismo cítrico que no logro determinar.

El Manuel Alonso se trata de un cigarro más liviano de lo que creería, pero que sin duda empaca una buena cantidad de tabaco y comienza bastante sutil, mucho más de lo que esperaría de un cigarro nicaragüense, pero habiendo probado varios de los otros productos de esta fábrica, no me impresiona del todo. Los sabores son más intensos de madera y pasas, con toques de canela y un suave de chocolate que arropa casi todo este segmento. Es más o menos para el momento que tomé la foto que comienzan a aparecer notas de pimienta, un poco en el retrogusto y más presentes en el paladar, junto con algo de vainilla que se va acrecentando hacia el final del segmento.

Dado el tamaño de la anilla, para cuando la quito siento que estoy comenzando el segundo tercio, aunque bien podría no ser. Sin embargo, cuando le quito la anilla me doy cuenta de un detalle bastante llamativo y es la diferencia en el color de la capa entre donde estaba la anilla y donde no; en la imagen se nota esa división hacia donde está mi dedo medio. Los sabores en este tercio son de madera de cedro como principal y luego el resto de los sabores van apareciendo de a momentos durante la fumada, e incluyen pimienta (mucha menos que en el tercio anterior), cítricos, vainilla y nueces. Este sabor de nueces lleva una intensidad que bien podría tener el segundo lugar del tercio, sobre todo porque se siente en el paladar y en el retrogusto, siendo incluso el único sabor que pasa por la nariz.

Para el último tercio los sabores de madera, cítrico y pimienta siguen siendo los más notables en la fumada, mientras que unos toques de cuero y un suave de café lo adornan un poco. Justo después de hacer la foto, aprovechando que el día estaba bonito y había una suave brisa, caminé un rato por el jardín mientras me terminaba el cigarro y llegué al punto de quemarme los dedos, pero más por el calor que emanaba el cigarro que porque hubiese quemado del todo; es más, el cigarro llegó a consumirse casi todo por dentro, mientras que la capa se mantuvo sin quemarse. Por ello, los sabores en el último tercio fueron escasos. Sin embargo, en temas de tiro, sabores y quemada, el cigarro se comportó a la altura que esperaba de la fábrica.

Salvo el último tercio de este Manuel Alonso, el cigarro se comportó muy bien, siendo esa quemada de túnel lo que arruinó el final. Para un cigarro de unos $6, no dejó de ser una gran experiencia y por lo general mi puntuación va más al cigarro que a su precio final, salvo algunas excepciones que el precio es algo a considerar en el cigarro. Dicho esto, por $6 tienes un cigarro de buenas dimensiones, que aporta una fumada con buenos sabores y una duración que supera una hora (y se acerca a los 45 minutos sobre esa hora), así que en realidad no hay mucho más que pedir. Pero para una fumada de Nicaragua y sin pensar en el gusto del mercado español, a mí me hubiese llamado más la atención una mejor definición de sabores y una cierta cohesión entre los aromas en frío y los sabores en caliente.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Manuel Alonso
Modelo: Gran Selección
Dimensiones: 4¾ x 60
Tamaño: Conde
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua (Jalapa)
Precio: $6,00
Puntuación: 82

Ginebra: Poli Marconi 46

Hace como una semana mi amigo el bartender Camilo Olmos me preguntó si había probado la ginebra Marconi 46. Le dije que no, pero sí recordaba que me la habían recomendado hace poco, cuando fui a una licorería y terminé comprando dos botellas de ginebra: Nordés y L’Arbre, cuyas reseñas tengo pendientes. El hecho es que por la cuarentena y demás situaciones, son pocas las oportunidades de reunirme con amigos y conversando de un par de cosas, Camilo me preguntó si tendría un cigarro de Don Quijote a la mano, que le llama la atención probarlo. Así que quedamos que pasaría por mi casa a buscarlo al día siguiente y cuando vino me dio una muestra de esta ginebra.

Esta ginebra es fabricada por la destilería Poli, ubicada en Schiavon, en el corazón del Veneto al norte de Italia. La destilería fue fundada en 1898 por Giobatta Poli y durante más de cien años la familia Poli se ha hecho una gran reputación como productores de grappa, en el centro de la región que mejor grappa produce en todo el país.

En 2010 la destilería mostró su Crysopea, un alambique que funciona al estilo del baño de maría que se usa en la cocina y que además funciona al vacío, que es una creación de Poli, o al menos sus creadores trabajaron con Poli para crearla. El alambique fue instalado al lado de su alambique a vapor de toda la vida, expandiendo las posibilidades de su destilería y permitiendo que se produzcan nuevos estilos de grappa con características distintas.

En 2015 utilizaron el alambique Crysopea para producir la primera ginebra de la marca: Marconi 46. La ginebra (producida en pocas cantidades por Jacobo Poli) es creada a partir de una infusión de bayas de enebro, uva moscatel, pino de montaña, pino suizo, menta, cardamomo y cilantro. Estos botánicos son típicos de la meseta de Asiago, al norte de la región de Veneto, de donde la familia Poli es originaria.

El nombre de la ginebra representa un cruce entre la historia italiana y la destilería Poli. Guillermo Marconi fue el italiano que inventó el telégrafo y ganó el premio Nobel de física en 1909, mientras que el número 46 representa el volumen de alcohol en la ginebra, la cual se alcanzó con el fin de identificar más a la destilería, pues su dirección en Schiavone es 46 Calle Marconi.

La botella del Marconi 46 llama bastante la atención, sobre todo porque su tapa no es de rosca sino de corcho, y eso no es anormal. Sin embargo, tiene la bisagra que lo sostiene, en un estilo muy típico de las botellas del siglo XIX. Pero el resto de la botella es bastante moderno y el cuello es extremadamente delgado. Grabado en el vidrio y en relieve están las letras POLI1898, que son el nombre de la destilería y de su fundador (Poli) y el año de su fundación (1898).

En copa la ginebra inmediatamente comienza a emitir aromas intensos y firmes de enebro con toques de pino que lo refuerzan. También hay notas florales ligeras y una suave sensación mentolada que me hace pensar más en eucalipto. Estas dos últimas notas: floral y mentolada son las que más se aprecian mientras dejo la copa unos minutos.

Esas notas florales son lo primero que aprecio en boca, aunque es algo más como una combinación de dos de sus botánicos: uva moscatel y pino, aunque según la receta tiene pino suizo y pino genérico… y la verdad no tengo idea de cuál es. Pero también hay fuertes sensaciones de mentol en forma de eucalipto, y son estos tres sabores los más destacados en boca, junto con el típico enebro. El resultado es interesante, aunque difícil de determinar cuál es el dominante. También hay notas ligeramente ácidas que me hacen pensar en cítricos al igual que algo de pimienta.

En el aftertaste se sienten notas de pino y enebro, seguidas de notas ligeras de cilantro y cardamomo. Sin embargo, el retrogusto ofrece notas crecientes de la uva de moscatel y menta.

Entre todas las ginebras que he reseñado, mas no las que he probado pues hay un par de ellas que tengo en casa que aún no he reseñado, esta es una que con gusto tomaría sola o con un poco de hielo. Sin embargo, creo que un martini con ella sería espectacular, pues le dejaría expresar todos sus sabores y aromas, siempre que esa nota floral no te moleste.

Esta ginebra Marconi 46 de verdad me sorprendió y le agradezco mucho a mi amigo Camilo por haberme acercado a ellas. Aunque no he tenido mucha experiencia con destilados infusionados con sabores de uva (Nordés únicamente), no sabía cómo adaptarme. Pero esta infusión de moscatel le da a la ginebra una dimensión floral que va creciendo en cada sorbo, y es algo que le añade carácter a los cócteles que hagas con ella. Sin embargo, podría entender que no es una ginebra para todo el mundo, precisamente por esa infusión.

Ficha Técnica:
Empresa madre: N/D
Fabricante: Destilería Poli
Nombre de la Ginebra: Marconi 46
Marca: Poli
Origen: Italia
Precio: $38
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 90