Ron: Appleton Estate Signature Blend

Nuevamente probando un ron de la isla de Jamaica, y justo cuando pensaba que le estaba sacando provecho al paquete de rones con este Signature Blend, reviso un poco por internet y descubro que no, simplemente es otro ron de los normales, casi fabricado exclusivamente para mezclas y cócteles.

El Appleton Signature Blend comenzó su vida como el Appleton VX, pero en 2015 la casa Campari, que son los dueños de la marca, decidió cambiarle el nombre a este y a otros productos de la marca, en el interés de crear una línea de nombres consistentes y coherentes con su historia. Si bien VX no decía mucho en primera instancia, Signature Blend me parece que trata de decir mucho más de lo que un ron de $20 puede traducir.

Pero vamos un poco a la historia de Appleton, a fin que esta publicación sea más que una lección de semántica e incluso tenga algún valor. Appleton Estate existe desde 1749, sobre las tierras que le fueron entregadas a Francis Dickinson por su trabajo durante la conquista de Jamaica. Como con todos los rones de la región, lamentablemente fue parte del comercio triangular de esclavos, materia prima y productos finales entre el Reino Unido/Estados Unidos, África y el Caribe. Actualmente Appleton es parte de Wray & Nephew.

El ron de Jamaica típicamente utiliza un sobrante de su destilación llamado dunder. En el caso de la traducción, Google ha sido de gran ayuda porque cuando coloqué «dunder» en la parte de inglés y le di a traducir me puso que en español se dice «dunder». El hecho es que el dunder es el residuo de la destilación, el sobrante que queda en la columna luego que el alcohol ha sido removido. Este residuo es alto en nutrientes y los destilados de Jamaica lo reúnen en «ollas de dunder», permitiendo que se fermente y que la levadura se alimente de él para futuras fermentaciones.

Mientras el dunder se fermenta, este suelta bastantes ésteres, que son el compuesto químico que le da ese aroma fuerte, afrutado y a cambur (banana) que tienen muchos rones jamaiquinos, aunque también del resto del mundo.

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Sin embargo, el VX no se trataba solo de un número romano mal escrito. El Signature Blend es un blend (efectivamente) de 15 a 20 rones destilados utilizando barricas y columnas, todos añejados entre 5 y 10 años, y por eso la V y la X. Estos rones son añejados en barricas ex-Jack Daniels, que no es bourbon.

Pero aquí a lo que vinimos.

En copa se trata de un líquido amarillo con destellos dorados, con una apariencia como de miel dorada. En casa tenemos un producto llamado Golden Syrup, para ponerle a las panquecas y cosas así, que es exactamente del mismo color, aunque algo más turbio. Es un producto de densidad media-baja, que se mantiene en movimiento un tiempo después de agitarlo y produce lágrimas de caída relativamente rápida en comparación con otros productos.

En nariz se siente una intensidad alcohólica media-alta que no invita a apreciarlo de nuevo, pero por el interés de todos, yo lo haré… ¡y me vuelve a regañar!

El tema del aroma es que es muy suave, con pocos toques que apreciar y la intensidad alcohólica me invade primero y al final. Pero puedo apreciar una nota herbal como de grama, con toques cítricos y de cambur (banana).

Finalmente me lo llevo a los labios y la intensidad alcohólica no es tan fuerte como en nariz, pero no tiene un golpe dulce que lo suavice tampoco. Los sabores son inicialmente ácido, luego astringente, dulce, salado y amargo. Los sabores son principalmente de vainilla, pasas, almendras tostadas, naranja, cambur muy maduro y algo de pan, pero la sensación astringente, aunque no es la inicial es quizá la más fuerte en primera instancia.

En el retrogusto se siente seco (por eso la astringencia) y con sabores a madera, pero no tan desagradable como mi descripción seca te haría pensar. Un tema interesante de los rones de Appleton Estate es que no son muy dulces, por lo que podrías apreciar otros sabores en ellos, pero el hecho que muchos son secos no te invita a descubrirles más.

Otro aspecto es que este tampoco es un ron para tomar solo. Aunque tiene algunos sabores agradables, no están tan bien equilibrados como en rones mejores. Sí se siente algún potencial y seguramente en un cóctel sencillo tipo mojito este ron puede destacarse, pero también Appleton tiene otros rones mejores que preferiría.

Incluso una cubalibre quedaría bien con este ron, y cabe destacar que no soy muy amigo de la cubalibre, pues me parece muy dulce. Pero precisamente, este ron no es nada dulce, así que puede aportarle. Además que los sabores afrutados del ron pueden ayudar bastante. Por eso es una buena opción para coctelería, pero no tanto para tomar solo. Cabe destacar que ese renglón del mercado es bastante competido, pero el Signature Blend de Appleton Estate es una buena opción sobre las cientos de variaciones que pareciera haber de Bacardí y demás.

Ficha Técnica:
Fabricante: Wray & Nephew
Nombre del Ron: Signature Blend
Marca: Appleton Estate
Origen: Jamaica
Materia prima: Melaza y dunder
Edad: 5 a 10 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85

Ron: Lamb’s Navy Rum

Así como estoy suscrito a un par de paquetes mensuales de tabacos que mes a mes me suministran opciones bastante difíciles de conseguir por un buen precio, hace un tiempo me suscribí también a un paquete de ron. Por supuesto, entre las opciones que destacan están rones de muy alta categoría y difíciles de conseguir, pero también me hacen llegar otras opciones menos selectas. Tal es el caso del Lamb’s Navy Rum, un ron muy típico entre los jóvenes británicos y del estilo que se consigue en automercados del otro lado del océano.

Pero este ron tiene su historia y, aunque puede no ser específica del ron, es interesante porqué se llama Navy Rum y no simplemente ron.

El 31 de julio de 1970 la marina real británica detuvo la ración diaria de ron a sus marineros. Léase en 1970, es decir hace casi 50 años, pero para muchos una época «reciente», y bastante lejana del siglo 19, cuando casi todo el mundo estaba «avanzando» y tomando decisiones que afectarían el curso de la historia. Setenta años después de eso la marina británica le seguía dando ron diariamente a sus marineros.

Pero en julio de 1970 se finalizó una tradición que existía desde el siglo 17. Específicamente en 1655 la marina real británica expulsó a los españoles de Jamaica y rápidamente comenzó a utilizar los rones locales como parte de su ración diaria, reemplazando el brandy francés. Aunque el ron ya se había documentado ampliamente en el Caribe, en 1651 una descripción británica de Barbados ya mencionaba que se hacía un licor llamado Rumbullion, alias kill-divil, y lo describía como hecho a partir de la destilación de la caña de azúcar y que era un licor «terrible como fuego».

Aunque esa descripción todavía funciona para describir varias cosas que he probado hoy en día, en la época los marineros recibían casi medio litro de este ron al día. Para verificar que su ración de ron no había sido rendida con agua mezclaban una parte de él con pólvora y trataban de encenderlo. Si no encendía, era «under proof» y si sí encendía era «over proof», y de ahí el proof que usan en los países anglosajones para describir el contenido alcohólico.

Una vez que las medidas de alcohol más universales y científicas fueron creadas, se calculó que la mezcla de pólvora y alcohol encendía a 57,15%, y que muchos rones de la época tenían hasta 80% de alcohol.

En 1731 esa ración fue dividida en dos, en donde un cuarto de litro era servido entre 11 y 12 del día y el resto entre las 5 y 6 de la tarde. Llama la atención que para el momento en que la marina británica aumentaba el consumo de ron también se estaba convirtiendo en una de las mayores fuerzas de lucha marítima.

En 1740 el Admiral Vernon ya veía el consumo de ron como un problema que afectaba  la moral y la salud de los soldados, y por ello ordenó que la ración de ron fuese combinada con la misma cantidad de agua y que la misma solo podía ser tomada en la cubierta, en presencia de un teniente, y que aquellos que estuviesen casados recibieran un extra de jugo de limón y azúcar, para que fuera más fácil de beber.

El añadido de agua evitaba que los marineros guardaran sus raciones, pues hacía que el ron se venciera rápidamente, y esta no era el agua más limpia tampoco, lo que justificaba el añadido de limón y azúcar. Pero también fue notable como los marineros de Vernon estaban más sanos que el resto, aunque nadie llegó a la conclusión de porqué, sino hasta 1747, cuando se determinó que las frutas cítricas evitaban el escorbuto y no fue sino hasta 1756 que el requisito de añadir limón a la ración de ron fue obligatoria.

Hasta aquí la historia de los rones navales o marinos. Pero no todos tienen una historia de ser rones baratos y siempre disponibles, aunque muchos lo sean. De hecho, existe una versión de este ron llamada Black Tot que cuesta más de $800, pero esta se sitúa alrededor de los $20 y es una de las típicas botellas de ron disponibles en bares del Reino Unido.

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En copa el ron tiene una calidad de color muy oscura, casi como de café americano, lo que lo hace atractivo para cualquiera que busque un ron precisamente oscurecido o, entre los que menos sepan, más añejado. Al agitarlo en la copa las lágrimas son de rápido descenso, sin quedarse muy quieto luego de agitarlo.

En nariz la sensación alcohólica es relativamente fuerte, con aromas fuertes iniciales de melaza, seguidos de aromas más suaves y tenues a vainilla y cereza.

En boca te ataca principalmente con un fuerte componente dulce, seguido de astringencia, ácido, amargo y salado. Se aprecian sabores a caramelo quemado y un toque de vainilla y no mucho más. En boca es principalmente lo que llamaríamos un ron seco que se destaca con un golpe dulce y luego poco más. Pero es esa sensación seca la , que dura bastante en boca, mientras que el dulce desaparece rápidamente, pero se siente como baja casi hasta el estómago.

Aunque no es un ron tan fuerte como otros ‘baratos’ que he probado, no es una sensación del todo agradable.

Pero el Lamb’s no es un ron para tomar solo, y al menos no pretende serlo. Pero una vez mezclado como en una cubalibre o un daiquirí (el tradicional, por favor) ese toque seco le da un tono refrescante y carente del dulzor que a veces invade los tragos como estos.

En general podríamos decir que es un ron decente siempre que no intentes tomarlo solo. No es complejo ni sutil, pero no pretende ser más que un ron para acompañar un refresco o un cóctel más elaborado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Halewood International
Nombre del Ron: Lamb’s Navy Rum
Marca: Bodegas Lamb’s
Origen: Reino Unido
Materia prima: Melaza
Edad: Hasta 4 años
Precio: $20
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 55

JFR – Lunatic Maduro (El Chiquito)

La marca JFR es una filial de Aganorsa Leaf, que anteriormente era conocido como Casa Fernandez. La idea original de esta marca era crear una serie de productos que fueran exclusivos para tiendas físicas y detallistas, por lo que sus siglas representan el nombre Just For Retailers. Con el pasar del tiempo y el hecho que varias tiendas físicas han creado sus propias páginas web y venden por ambos lados, JFR se mantiene como una línea más de Aganorsa. Sin embargo, tanto en línea como en tiendas físicas existe la línea Lunatic, creada porque según la marca hay que tener un cierto grado de locura para probar sus cigarros, algunos de los cuales tienen cepos de hasta 80.

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Aunque con este el cepo apenas llega a 70, el hecho es que tiene 4,75 pulgadas (120 mm) de largo, haciéndolo tener una apariencia bastante rara, sin duda. Lo adquirí en Smoke Inn en Pompano Beach, FL… precisamente por lo raro de su forma y porque no quería comprar un cigarro taaaan grande. Hay uno de 8×80 que debe ser para fumar durante seis horas, al menos y llega un punto que me aburro.

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Otro tema con este cigarro es que cuando son cepos tan grandes (superiores a 56) prefiero picarlos con un punch, pero este cigarro tiene el «moño de señora» en la perilla, por lo que me veía obligado a picarlo con hojilla. Pero antes de picarlo y después de quitarle la cubierta plateada siento en la capa habano ecuatoriana aromas a madera, notas florales y especias, mientras que la calada en frío presenta miel, canela, madera cuero y nueces. Esta calada es algo incómoda porque aunque lo haya cortado lo más fino posible, es un corte de gran envergadura y un cepo 70 nunca ha sido de mis preferidos. Pero a darle fuego.

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Lo enciendo con un encendedor de tres turbinas y luego de un buen tostado afortunadamente enciende de manera rápida y uniforme. Un tema crónico con los cigarros de gran cepo es que suelen tardar bastante en desarrollar un buen sabor y gran parte de ese tiempo es transición de uno al otro, por lo que siempre prefiero fumadas con sabores más definidos y donde las transiciones son más cortas, ergo cepos más pequeños. Pero el Lunatic comienza con sabores de mediana intensidad a madera, pimienta y café, con notas de tierra y pimienta suave en el retrogusto.

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Gracias a estas enormes dimensiones de cepo me toma casi media hora llegar al final de primer tercio, pero en ese trayecto sentí sabores que momentáneamente llegaron a ser intensos, pero no incluyen otros diferentes a los mencionados en el inicio, aunque la nota de café sí llegó a ser más intensa durante el tercio. El anillo de combustión es bastante uniforme, lo cual ya es un reto mantener en estas dimensiones, pero el tiro y la construcción también se han mantenido a la par.

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En el segundo tercio este Lunatic tiene un fuerte sabor a café que es el principal y casi el único que se siente, pero en el retrogusto se aprecia tierra mojada y pimienta. Mientras me aproximo a la mitad, lo cual toma unos 15 minutos adicionales aparecen notas de cuero al momento que el anillo de combustión empieza a variar su línea y hacerse más irregular. El humo, tiro y construcción se mantienen muy bien y el cigarro, aunque ligeramente más caliente de lo que me gusta, se está comportando bastante bien. La ceniza la dejé caer a propósito porque dudaba que se mantuviera intacta, así que fue más por prevención.

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En el último tercio el café y la pimienta se mantienen como los sabores principales y el final del sabor es de tierra mojada y cuero, con pimienta y tierra mojada en el retrogusto. La intensidad sí se hace un poco mayor, estando fija en media durante toda la fumada… creo que uno de los temas que menos me gusta de estos cepos es que siento que cuando no puedo fumar más del cigarro todavía queda bastante del mismo, solo que me quemo los dedos fácilmente. La línea de quemado mantiene esa tendencia de no ser recta, lo cual hace que sea más fácil quemarme por un lado que por el otro, pero de repente también se sienten toques suaves dulces que me recuerdan a un sabor a miel, que atan muy bien con los aromas en frío.

En realidad mi compra de este cigarro respondió a un tema de duración, diversión y dinero, y El Chiquito, que es como se llama la vitola, llama mucho la atención en la mano, en papel y en tienda, no es nada caro y contando esos dos temas no quería un cigarro que me tuviera más de 3 horas pegado a él, sobre todo habiéndolo fumado y darme cuenta que es una experiencia de pocos sabores. Pero estos sabores tienen intensidades que llegan a ser altas, por lo que el cigarro no es tan diluido como hubiese pensado, pero ciertamente uno al que no quisiera dedicarle más que a cualquier otro cigarro. Los productos de Aganorsa casi siempre cuentan entre los que me parecen mejores, pero al mismo tiempo agradezco que este no lleve el nombre en la anilla, pues no me gustaría romper esa tradición.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Valle de Jalapa
Marca: JFR
Modelo: Lunatic Maduro
Dimensiones: 4¾ x 70
Tamaño: El Chiquito
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Shade Grown Corojo Maduro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 78

Drew Estate – Undercrown Dogma 2018 (Toro Gordo)

En 2014 Drew Estate se unió a una comunidad en línea de tabaco llamada Cigar Dojo para producir una liga especial para conmemorar el primer aniversario del portal y este cigarro solamente estaría disponible mediante la red de tiendas Smoke Inn. Casualmente, mientras visitaba esta tienda el pasado diciembre me encontré con uno de estos Dogma; sin embargo, es la nueva edición relanzada en 2018 y de venta en todas partes y con un precio $2 superior al original. Pero la liga es la misma y mis ganas de probarlo siempre han estado, así que encontrarlo ya de por sí fue un logro.

Drew Estate - Undercrown Dogma 01

Por tanto, este es el Dogma 2018 y está cubierto en una capa bastante irregular, moteada y oleosa, que casi parece un pergamino, pero en el buen sentido y no porque se vea barato. La capa tiene aromas de bosta, café, aserrín y cuero, mientras que la calada en frío tiene paja, madera, chocolate, almendras y pimienta. La verdad es que el haber aguantado tanto tiempo con este cigarro en el humidor me sorprende, así que las ganas de darle fuego son intensas.

Drew Estate - Undercrown Dogma 02

En la primera calada ya el Undercrown Dogma comienza a destacarse con un intenso sabor a madera que envuelve el típico halo de pimienta con el que comienza un cigarro nicaragüense, pero este también alcanza a los labios y en el retrogusto. El cigarro comienza quemando lento desde el inicio también, pero se va fumando plácidamente con un tiro muy bueno y un anillo de combustión bastante uniforme, así com una ceniza blanca.

Drew Estate - Undercrown Dogma 03

A lo largo del primer tercio también se aprecian otros sabores, que incluyen tierra mojada cuando finalmente la pimienta suelta un poco a la mitad de ese primer tercio y el humo se hace incluso más denso y cremoso y se vuelve de inmediato una fumada muy agradable. Estoy acompañando la fumada con agua con gas y me estoy sentando en un nuevo lugar, bajo un árbol gigante de mangos (que afortunadamente no estamos en temporada) y una tarde bastante húmeda, por lo que el humo es hasta pegajoso.

Drew Estate - Undercrown Dogma 04

Cuando estoy en el segundo tercio el cigarro comienza a tener notas de cuero seco que luego son acompañadas por un sabor de cerezas y luego café, este último más como café en granos que líquido, pero se siente cómo va evolucionando y mejorando el sabor, mientras que los matices van apareciendo también uno a uno. Aunque es un cigarro de pocos sabores, estos son ricos y así es como a mí me gusta, en verdad.

Drew Estate - Undercrown Dogma 05

Superada la mitad del Undercrown Dogma y aparece un nuevo sabor a canela, mientras que la pimienta aumenta un poco su intensidad. También se siente como el sabor del café va evolucionando hasta convertirse en un sabor a tierra, cosa que me parece una evolución común cuando estoy catando café… es decir, cuando cato café siento muy fácilmente el sabor de tierra mojada.

Drew Estate - Undercrown Dogma 06

La intensidad del cigarro en el último tercio es fuerte, viniendo de estar bordeando entre media y media-fuerte desde el encendido, y aunque la pimienta sigue siendo uno de los sabores centrales, nunca llega a dominar la fumada, o al menos no como en las primeras caladas, cosa que me tenía un poco preocupado al inicio. El sabor de pimienta no es el único en el final, sino que también hay un añadido de madera, aunque ninguno de estos dos aporta mucho en temas de matices, o al menos ya no. El cigarro lo dejo caer cuando llego a los 85 minutos de fumada, que creo es un poco menos de lo que pensaba que me tomaría fumarlo, pero lo disfruté bastante igual.

El Undercrown Dogma me llamó la atención desde que lo vi en una vitrina separada en Smoke Inn cuando los visité en diciembre de 2018. En el humidor siempre me había llamado la atención, y aunque el Undercrown es un cigarro que he fumado anteriormente y me ha parecido ‘normal’, la verdad es que muchos de Drew Estate siempre han estado entre mis favoritos, o al menos entre mis mejores experiencias, por lo que esperaba que este cigarro al menos igualara eso. El hecho es que lo iguala y lo supera, aunque no por mucho y se volvió un cigarro muy agradable de fumar, con varios matices aunque no demasiados sabores. Interesante, pero no algo que necesariamente compraría de nuevo.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Undercrown Dogma
Dimensiones: 6 x 56
Tamaño: Toro Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Stalk cut Habano)
Tripa: Brasil (Mata Fina), Nicaragua
Precio: $10,80
Puntuación: 89

Gurkha – Seduction (Sultan)

OKOKOK Yo sé todo lo que digo de los Gurkha y estoy muy al tanto que cada vez que lo pienso digo que no voy a comprar más, pero esta oferta estaba muy buena. El hecho es que cada vez que viajo con mi esposa hacemos casi todo juntos, por lo que muchas veces me da pena con ella llevarla a una tienda de tabacos, o al menos ir como a mí me gusta ir que es conversando con los dependientes, que me recomienden algún cigarro, recomendarle a ellos un cigarro, probar aquí y allá y salir habiendo fumado como 2 o 3 cigarros, habiendo gastado algo de buen dinero y que la visita tome al menos un par de horas. Francamente me da pena hacerle eso a mi esposa porque cada vez que vamos a comprar zapatos rara vez superamos los 45 minutos dentro de la tienda, porque ella aplica la misma idea. Pero en hecho es que un día estábamos entrando en Costco y tenían un sampler de 5 cigarros Gurkha por $20, aunque no mencionaba cuáles cigarros eran. Decidí comprar uno para probarlos y aquí estamos.

Gurkha - Seduction 01

El Gurkha Seduction de verdad se ve lo suficientemente bien como para darte buenas esperanzas de su calidad. Se ve muy bien construido, la capa es uniforme y no se sienten vacíos a lo largo del cigarro. También tiene buenos aromas, que incluye establo, básicamente con alguna nota suave de chocolate, más en el pie. Lo pico y la calada en frío me presenta caramelo, café y madera.

Gurkha - Seduction 02

Desde que lo enciendo el Seduction es una nube de humo permanente, con sabores bastante interesantes aunque poco definidos… se siente más como una amalgama de sabores que distintos toques que puedas diferenciar, pero se aprecia es una combinación de pimienta, cuero y nueces. En el retrogusto también se aprecia una combinación de sabores de nueces dulces con toques esporádicos de madera y tierra mojada.

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La línea de quemado se comporta muy bien y el tiro es espectacular, con bocanadas de humo denso en cada calada, aunque este no se sienta rico del todo. La impresión que da en imágenes es de un cigarro rico y denso de sabores, pero quizá lo más llamativo del cigarro es que no aporta ningún sabor interesante, al menos por los momentos. Sin embargo, mi experiencia con Gurkha es que los sabores interesantes están en el primer tercio, pero seguiré fumando y probando.

Gurkha - Seduction 04

En el segundo tercio son los sabores de madera y tierra mojada los que llevan al cigarro, pero no hay muchos matices entre ellos, sino solo un sabor combinado de esos dos que no muestra mayor ni menor intensidad. Tiene uno que otro toque apreciable en el retrogusto, que ahora incluye las nueces dulces del tercio anterior y algo de caramelo.

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Para la mitad el Seduction ciertamente no me ha seducido y los sabores parecen haber dado todo lo que tenían que dar. El cigarro es una máquina de humo, perfecto para fumar solo y muy molesto si estás con gente cerca, sobre todo si estos no fuman, pues todos terminamos oliendo a humo después. Quizá un toque cítrico en el paladar pero solo después de botar el humo y que este se disipe un poco, pero nada más que aportar.

Gurkha - Seduction 06

La buena noticia es que tengo otros Gurkha que probar y me gustaría pensar que serán diferentes a este, pero la mala es que el sampler traía dos de estos, así que ya le buscaré dueño al otro. Ya en el último tercio se siente un sabor a pimienta, pero también puede ser que el cigarro se hace más amargo y fuerte, en parte por nicotina y en parte no sé porqué, por lo que lo dejo al poco tiempo de tomar la foto.

La experiencia con este Gurkha realmente no me dejó con ganas de probar otro Gurkha pronto, aunque tengo creo que tres más en el humidor para ser probados en los próximos días. Todo sea por tener pruebas de mi predilección o no por la marca, pero habiendo probado el Seduction me pongo a pensar qué decidió el master blender cuando hizo este cigarro o si es solo un tema de combinar hojas sacado de un biombo, diseñar una anilla llamativa y venderlo. Pero al menos no costó mucho.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Gurkha
Modelo: Seduction
Dimensiones: 6 x 55
Tamaño: Sultan (Toro)
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (Corojo)
Precio: $7,50
Puntuación: 58

 

El whisky japonés

A propósito de los artículos sobre destilados y bourbon de hace unas semanas, un amigo me comentó que el whisky japonés merece mucha más atención que un simple párrafo en un artículo. Aunque en el momento no le tome la palabra, sí me puse a investigar un poco sobre el tema y descubrí que efectivamente es interesante.

Como yo prefiero que este blog tenga mucha información a que no tenga suficiente información, hoy preparo este artículo para que funcione como guía de ustedes y mía, como siempre.

El whisky japonés realmente ha marcado una huella importante en el mundo de los destilados, en parte gracias a su sabor ahumado tan similar a los mejores de Escocia, pero también por esa vena exótica de un país que muchos asumimos se limita al sake solamente. Aunque la historia del whisky en Japón puede no tener cientos de años, existe desde hace más tiempo que la mayoría de la gente cree y tiene varios productos interesantes. Si eres de los que piensa que un whisky bueno solamente puede venir de Escocia, vale la pena descubrir qué tiene que ofrecer la tierra del sol naciente.

La Historia del Whisky en Japón

Esta historia comienza a principios del siglo 20, y dos hombres son los principales responsables de la manera en que Japón adoptó este destilado. En 1918 Masataka Taketsuru viajó de Japón a Escocia a aprender las técnicas de las destilerías de whisky escocesas y los maestros del licor.

Taketsuru regresó a su tierra en 1923 y se asoció con Shinjiro Torii para abrir una destilería de whisky. Combinando la ingenuidad y el paladar refinado de Torii con los conocimientos de Taketsuru, la destilería Yamazaki abrió sus puertas a las afueras de Kyoto, produciendo los primeros whiskies comerciales de Japón, lo que llevó eventualmente a la fundación de Suntory.

Pero esta sociedad no iba a durar mucho y cuando su contrato venció, Taketsuru decidió probar suerte solo. Pensaba que la isla de Hokkaido tenía el clima que más se parecía al escocés, algo a lo que Torri se negaba porque Yamazaki estaba más cerca de sus clientes. En 1934 Taketsuru abrió la destilería Yoichi y creó el whisky Nikka.

Hoy en día Suntory y Nikka dominan el mercado de whisky japonés, abarcando casi el 90%. Suntory creó la destilería Chita en 1972, especializándose en whisky de cereal y la destilería Hakushu en 1973, tomando la ventaja del clima de los alpes japoneses del sur, a fin de producir un whisky single malt diferente. Nikka también expandió y creó la destilería Miyagikyo en 1969, para conseguir whiskies de montaña y complementar sus whiskies Yoichi de costa.

Sin embargo, Suntory no fue la primera destilería de whisky del país. Ese honor pertenece a White Oak en Akashi, aunque se enfocaron en la producción de sake y sochu por gran parte del siglo 20 y recibieron la licencia para crear whisky en 1919, la cual estuvo limitada a experimentos internos hasta 1984. Hoy en día solamente hacen whisky durante un par de meses al año.

Durante el siglo 20 también aparecieron otras destilerías en Japón, como:

  • Karuizawa, creada en 1955 cerca del volcán Asama. Cerró en 2001 pero sus botellas todavía se cotizan y sus precios fácilmente superan los $1.000.
  • Fuji Gotemba, ubicada a los pies del Monte Fuji, lanzó su whisky en 1973 y venden tanto blends como single malt. También tienen la marca Fuji Sankoru.
  • Chichibu es la más nueva, habiendo abierto sus puertas en 2004 a las afueras de Tokio. Se enfocan en un proceso artesanal de pequeñas cantidades.

¿Cómo se hace el whisky japonés?

Haciendo honor a sus maestros, el whisky japonés utiliza las mismas técnicas del whisky escocés, incluyendo ser escrito sin la E. Pero a diferencia de otros whiskies, no tiene requisitos legales más allá de ser fabricado en Japón.

La cebada malteada, muchas veces es ahumada e importada de Escocia, y también utiliza otros cereales que son destilados dos veces en alambiques o, para los whiskies de cereal, designados para blends y pasados por destilerías continuas de columnas.

Las barricas utilizadas para añejar incluyen las de roble americano ex-bourbon y ex-jerez, pero también se utiliza el roble japonés, llamado Mizunara, que le da un toque de sándalo y sabor parecido al incienso al whisky. También Suntory ha utilizado barricas de umeshu, que es un vino de ciruelas.

La gran diferencia entre el whisky japonés y el escocés es que en Japón cada compañía es independiente. Mientras que en Escocia las destilerías regularmente intercambian whisky para crear blends, Suntory, Nikka y las demás no lo hacen. Esto se traduce en que cada empresa debe perfeccionar cada uno de los whiskies que utilizan y justifica la necesidad de diversificación interna y el porqué se utilizan tantos tipos de maduración, barricas y métodos. También explica porqué sus dos grandes productores han creado distintas destilerías en climas diversos.

El «estilo» del Whisky Japonés

El whisky japonés es único por esa tendencia a hacerlo todo dentro de sus propias marcas. cada empresa apunta más a un sabor refinado que a un perfil o «estilo» específico dentro del mercado.

Aunque tienen sabores singulares, los single malt más ahumados tan típicos en Escocia se utilizan para hacer blends, mientras que en Japón siempre tratan de destacar el blending como un arte. Además, en Japón el whisky suele utilizarse mucho para acompañar las comidas, por lo que el whisky japonés tiende a tener un toque de tierra en su sabor, y una participación importante en la cocina japonesa.

¿Cómo tomar el whisky japonés?

Una breve revisión de la oferta de whisky japonés te hará ver que nunca es un whisky barato, lo cual puede llevarte a pensar que se debe tomar seco, en las rocas o con un toque de agua, pero también hay cócteles sencillos que lo incluyen.

En los últimos 10 años ha habido un aumento en la demanda del whisky japonés, lo cual ha permitido que el país cree más productos en un mayor rango de precio, por lo que marcas como Yamazaki, Hibiki, Hakushu y Toki, todos de Suntory, y los ejemplares de Nikka como Yoichi y Mayagikyo se encuentran con mayor facilidad que antes.

 

Aunque hace unos años el único whisky considerado por la mayoría de los consumidores era el que venía de Escocia, hoy en día hay muchos países que se están atreviendo a luchar contra la tradición, incluso creando productos tan buenos o mejores que los de sus países originales. Aunque confieso que mi paladar de whisky está muy poco entrenado, es gratificante saber que quizá esa falta de gusto pueda deberse al estándar del origen y que los de otras localidades puedan apetecerme más.