Stallone – Alazán Habano (Toro)

Probablemente lo más común que te encuentres en una línea de tabacos de una marca cualquiera, especialmente una que está comenzando, serán tres cigarros de blends distintos, uno con capa Connecticut, otro con capa Maduro y el último con capa Habano. Incluso, en algunas marcas aún más pequeñas, lo más común es que hagan un solo cigarro con capa Habano. Esto sucede porque es una capa de costo moderado, al menos en comparación con Connecticut, Broadleaf, Cameroon, Sumatra o incluso Cubra. También pasa que sus sabores tienden a ser predecibles, apacibles y mucho más controlables. Son cigarros que tienden a tener estos atributos, aunque en mi experiencia, de los mejores tabacos que he fumado en mi historial han sido con capas Habano. Pero es algo tan relativamente común, que incluso Tony Barrios compartió el Alazán en dos estilos: capa Habano y capa Corojo. Hoy pruebo el Alazan Habano, en vitola toro 6 x 54.

Por una combinación de la saturación de la cámara y posiblemente el tiempo de guarda, la capa de este Alazán Habano se ve bastante más clara de lo que esperaba. La capa tiene varias venas e imperfecciones, con poca oleosidad y brillo, y aromas sutiles a cedro y chocolate, mientras que en el pie hay aromas especiados y dulces. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con una calada en frío que desprende aromas de café, toques dulces y pimienta, con un tiro bastante bueno.

Comenzamos el Alazán Habano con ese tiro relativamente abierto que permite una fumada rápida, produciendo una ceniza que no exactamente se escama, pero pareciera que se despeina, como si alguna que otra hojuela decidiera desprenderse del tabaco. Afortunadamente, el anillo de combustión no se desvía mucho y el tiro aguanta la fumada perfectamente. Los sabores son de intensidad media y alcanzo a encontrar chocolate y canela como principales, con algunas notas de madera de cedro y cuero entre las secundarias. En el retrogusto algo de regaliz y pimienta.

El segundo tercio es, sorprendentemente, más sutil que el primero, con una intensidad media y una fortaleza media también, que comenzó media-alta. Los sabores de chocolate se mantienen, mientras que los de canela parecen reducirse al comenzar el tercio y para su fin están casi desaparecidos. En su lugar aparecen sabores de galletas danesas y almendras, pero con una suavidad que no destaca mucho sobre el resto, también porque en el retrogusto lo principal que aprecio es pimienta y esa sensación picante llega al paladar también. En construcción, el anillo de combustión está lejos de ser perfecto, pero al menos no se desvía la quemada, sino que termina corrigiéndose sola. La ceniza se sostiene bien, con su despeinado y el tiro sigue algo más abierto de lo que quisiera.

Me sorprende que el último tercio del Alazán Habano me recuerda más a un cigarro de capa Connecticut que uno de capa Habano. Si bien los sabores tienen una fortaleza más acorde a una capa habano, con excepción de los sabores a chocolate, hay muchas sensaciones de Connecticut, incluyendo sabores de galletas danesas, almendras, piñones e incluso una sensación cremosa. Los sabores de chocolate siguen siendo los principales y en el retrogusto el único sabor es pimienta, aunque se llegan a sentir notas de almendras o mazapán. El tiro relativamente suelto contribuye a que en el último tercio el cabo que va quedando se deforme un poco, pero nada grave y para ese momento ya no quedaba mucho del cigarro. Me tomó una hora y 35 minutos fumarlo hasta ese punto que lo dejé en el cenicero.

En términos generales, el Alazán Habano me gustó, como me ha pasado con todos los Stallone. Quizá no es el que más me ha gustado, pero como dije al inicio, la capa Habano es posiblemente la más usada por las marcas. Me parece propicio y justo que Tony Barrios haya hecho un blend con esta capa tan habitual, pero al mismo tiempo lo aplaudo por no hacerla tan llamativa o elaborada como creo que lo ha hecho con otros productos. Lo que quiero decir es que son sus blends con otras capas los que han destacado más, mientras que me parece que la capa Habano era simplemente algo que tenía que tener. Sin duda la capacidad de Tony para sorprender con sus blends está mucho más presente en otros productos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Las Villas Cigars
Marca: Stallone
Modelo: Alazán Habano
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Brasil
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,50
Puntuación: 85

Ron: Raising Glasses Rosalie Bay

La isla de Dominica se encuentra en el este del Mar Caribe, en ese pequeño archipiélago donde hay tantas islas pequeñas que son países minúsculos. Su población no supera las 75 mil personas y tiene un área de 750 km2 que realmente es pequeño. Pero el hecho es que en un país tan pequeño parece haber mucho que hacer, pues existe una pequeña destilería llamada Rosalie Bay, en la que además de destilar ron, salvan tortugas, protegen los arrecifes de coral y cuidan ballenas.

También cosechan, trituran, fermentan, destilan y embotellan el ron. No lo añejan. Para Raising Glasses hicieron una versión de un ron de jugo de caña, que técnicamente no es agrícola porque si bien Dominica fue colonia francesa desde 1632, en 1805 se convirtió en colonia británica.

Pero hacen el ron a partir de jugo de caña, porque supongo que la gente no tendrá tiempo de producir melaza. Lo destilan en un alambique y lo embotellan sin añejar, al 48% de alcohol.

Se trata de un líquido perfectamente transparente, con aromas herbáceos a grama pero también a la parte blanca de la patilla, así como notas de algas y salitre.

En boca es intenso de sabores y no tanto de alcohol, aunque alcance el 48%, pero estos sabores incluyen salitre, algas y sabores más típicos de rones agrícolas entre esas diversas notas herbáceas. En el retrogusto me encuentro con notas químicas, vegetales e incluso de cauchos nuevos.

No creo que haya probado un ron de Dominica, o al menos no lo recuerdo. Pero tampoco esperaba probar un ron de jugo de caña sin añejar de una isla del Caribe y que no fuese agrícola. En verdad que la gente de Raising Glasses sube la vara de las sorpresas de manera muy regular y agradezco cada vez que tengo una oportunidad de probarlos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rosalie Bay Distillery
Nombre del Ron: Rosalie Bay
Marca: Raising Glasses
Origen: Dominica
Materia prima: Jugo de Caña
Edad: 0
Precio: $88
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 86

RoMaCraft – Cromagnon (Pestera Muierilor)

En el año 2013 RoMaCraft lanzó un sampler que incluía dos de sus cuatro líneas en ese momento en vitola perfecto, conocido como El Catador de los Perfectos. Esta sería la primera iteración de una serie que se llamó El Catador de la marca. En 2015 lanzó una nueva edición de esos samplers, llamado El Catador de Las Petite Coronas, que contenía las cinco líneas que tenía en ese momento, todos en dimensiones de 4 x 46. Al igual que con los otros cigarros de la línea pre-colombina que lo conformaban, esa vitola no estaba disponible de manera regular. Los otros dos de la línea Intemperance ya estaban en el mercado, pero fueron incluidos en el sampler también. Eventualmente formaron parte de las vitolas regulares de la marca y éste que estoy probando hoy es, efectivamente, de producción regular.

Visualmente, es un Cromagnon como cualquier otro, aunque para el momento de esta publicación es un cigarro que ya no existe, sustituido por una nueva versión del Cromagnon que lleva una capa distinta. La original (ésta) lleva una capa Connecticut Broadleaf, mientras que la nueva lleva una capa Pennsylvania Broadleaf y supuestamente un nuevo blend de hojas, que incluye tabaco dominicano, para adecuar el sabor. La capa de éste tiene aromas de cuero y establo, mientras que en el pie se sienten fuertes notas de chocolate y pimienta. La calada en frío es algo más dulce de lo que acostumbran a ser los Cromagnon, pero también ligeramente más vegetal.

Los sabores empiezan intensos desde la primera calada, con sabores que incluyen establo, cuero y chocolate, con una sensación más áspera de lo normal pero que puede ser fácilmente por el cepo más pequeño de lo normal para esta marca. Como suelo hacer con los cigarros que miden menos de cinco pulgadas, la reseña la divido en dos mitades y a lo largo de esta primera comienzan a aparecer también sabores de tierra húmeda hacia el borde de la misma. En el retrogusto hay pimienta, pero también una nota de jengibre y galletas danesas. En general esta primera mitad tiene una fortaleza alta y una intensidad similar, con buena ceniza blanca y un anillo de combustión bien recto.

Creo que en la primera mitad ocurrieron las sorpresas y cambios más grandes, pues en la segunda lo más resaltante fue que el sabor de chocolate desapareció y la tierra se movió hacia el liderato de sabores, aunque no a la misma intensidad. Entre los sabores secundarios estaban cuero y establo, y aunque finaliza con fortaleza alta, la intensidad se ubicó en media-alta. Sin embargo, todo en cuanto a construcción estuvo a la altura que el primer tercio me mantuvo, incluyendo anillo de combustión, densidad del humo y calidad de la ceniza. Me tomó una hora fumar este Cromagnon, hasta que finalmente lo dejé en el cenicero luego de sacar la pinza para darle hasta la última calada.

Para los más curiosos, Pestera Muierilor es el nombre de una cueva ubicada en Rumania, en donde el cráneo del cromañón original fue encontrado. Este fue el quinto de esta vitola que fumé, habiendo comprado uno hace unos años y luego compré cuatro en una ocasión que los conseguí a buen precio y eran los que quedaban. Mi experiencia con ellos ha sido bastante positiva, sobre todo porque es un cigarro que puedo fumar como el segundo de la noche, cuando quiero fumar algo fuerte, complejo pero que no me tome dos horas. Si te gustan los Cromagnon, es muy posible que esta vitola te guste, pero recomendaría hacerlo bajo esa premisa que concentra la experiencia en un formato más corto, pero también menos complejo. Cromagnon está disponible en varias vitolas, pero no lo recomendaría como única aproximación a la línea, pues te vas a quedar con las ganas de otro o de uno de mayores dimensiones.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft
Modelo: Cromagnon
Dimensiones: 4 x 46
Tamaño: Pestera Muierilor (Petit Corona)
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Estelí, Condega, Pueblo Nuevo)
Precio: $6,50
Puntuación: 88

Whisky: Jura Superstition

La destilería de Jura se encuentra ubicada en la costa oeste de Escocia, en una zona conocida como las Hebrides Interiores, en la isla de Jura. Fue originalmente fundada en 1810, pero eventualmente necesitó reparaciones que la llevaron a ser remodelada en 1884 y se mantuvo hasta 1900, cuando fue cerrada para posteriormente ser demolida.

No fue sino hasta la década de los años 50 que Robin Fletcher y Tony Riley-Smith construyeron la nueva destilería, que finalizó en 1963 y unos años después comenzaron a producir whiskies de malta. En la isla de Jura viven alrededor de 5000 venados y cerca de 212 personas, con una sola carretera, un bar y una destilería. No es el lugar más sencillo donde producir, pero el whisky que se produce ahí es muy apreciado.

En sus botellas lleva el símbolo del Ankh, una reliquia egipcia que trae buena fortuna siempre que mantengas dicha cruz en el centro de la palma de tu mano cuando lo sirves. El whisky no destaca edad, pero se dice que tiene un blend de whiskies que alcanzan los 21 años. Además, es ligeramente ahumado y marca 43% de contenido alcohólico.

En nariz se siente intensamente malteado y fermentado, con masa madre de pan, regaliz, humo, miel, clavo, chocolate y toques cítricos. Me sorprende que la sensación de humo está presente pero muy sutil, casi como la de aquellos whiskies que no se identifican como lightly peated, pero que tienen un toque de ahumado.

En boca destaca principalmente el chocolate negro, pero también hay notas florales, pasas, jengibre, miel y una nota de cereal de caja. Mucho menos ahumado y más floral/afrutado. El retrogusto incluye miel y notas cítricas.

Un whisky bien curioso y mucho más ahumado en nariz que en boca. Me gustan los whiskies ahumados y por un momento me sentí desilusionado con este Jura, pero luego comencé a sentir otros sabores que despertaron aún más mi interés. Creo que es uno de los buenos entre los NAS escoceses, y ciertamente por un precio que ronda los $30 en USA, creo que es muy buena opción.

Ficha Técnica:
Fabricante: Jura Distillery
Nombre del Whisky: Superstition
Marca: Jura
Origen: Escocia (Islas)
Edad: NAS
Precio: $75
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 86

Casa Magna – D. Magnus II (Caligula)

La última vez que fumé un cigarro de esta marca para reseña fue en marzo de 2017, cuando este blog estaba prácticamente en pañales. En ese momento no me gustó tanto, pero la verdad es que siempre he tenido esta marca en alta estima, principalmente porque me parece una versión especial de Quesada, que siempre me han parecido cigarros más asequibles. Pero el hecho es que hace unos meses estaba conversando con unos amigos sobre cigarros viejos que teníamos y haciendo intercambios. Entre ellos pude probar el Mayimbe y el Pinolero de AJ Fernandez, algún Padron y el Prensado de Alec Bradley. Este D. Magnus II apareció luego, cortesía de un amigo de ese mismo grupo. Esta línea Domus Magnus debutó en 2011, pero esta versión Caligula fue lanzada en 2014 aunque no tengo claro cuánto tiempo tiene este cigarro de guarda, pero me aseguran que es bastante.

La marca Casa Magna en realidad es distribuida por Quesada, o al menos al momento de su producción lo era, pero son fabricados por Plasencia Cigars en Nicaragua. La capa rojiza de este Magnus es especialmente notable y hace un buen contraste con las anillas y tiene aromas a establo y pimienta. No se nota en la imagen, pero en el pie del cigarro no se logra ver la tripa porque es cerrado, así como en la cabeza. Por ello, antes de encenderlo hay que picarlo por ambos extremos. Me aseguro de hacerle un corte plano en el pie y un corte en V en la cabeza y la calada en frío me da aromas a nueces, pimienta roja y notas dulces.

Por un momento desde que lo enciendo dudo si este D. Magnus II es hecho en República Dominicana o en Nicaragua, pues se siente bastante suave, pero eso es solo consecuencia de haberlo encendido en un pequeño punto donde hice el corte. En unos minutos esa fumada se abre, el tiro mejora y comienza a desprender sabores muy agradables a almendras, chocolate con leche, pimienta y cedro, con una larga persistencia de ellos y un retrogusto que incluye algo que solo puedo describir como una salsa ponzu y notas dulces más hacia el algodón de azúcar. El tiro no es especialmente bueno, aunque mucho mejor que en las primeras caladas, por lo que antes de finalizar el tercio le hago un segundo corte y mejora radicalmente. La fortaleza es media, con una intensidad media-alta.

En el segundo tercio hay cambios sutiles, como la aparición de una cáscara de limón en el retrogusto, pero realmente es después del punto medio que se notan cambios más obvios, incluyendo un sabor de paja y una mayor sensación dulce, pero el resto de los sabores siguen ahí, incluyendo una muy intensa sensación de madera pero también almendras, chocolate y pimienta. La ceniza se cayó un poco antes de hacer la foto, pero fue por ese segundo corte que le hice, así que en verdad no hay mucha ceniza que mostrar, pero está quemando bastante recto y entre eso y que el tiro mejoró, la fumada del D. Magnus II va muy bien.

En el último tercio el D. Magnus II se hace más caliente, o más bien es el humo que se hace más caliente y menos denso. Los sabores también se van simplificando un poco y lejos de ser una experiencia más compleja, el último tercio hace las veces de cierre de una experiencia que tuvo su mayor auge en el segundo tercio y cuando quedan algunos centímetros y lo que asumiría que son como 10 minutos más de fumada, el cigarro mismo se cancela con un chute de nicotina que evita que fume esa sección final. Me toma una hora y 35 minutos fumar el D. Magnus II hasta ese punto que no es agradable. Una lástima porque un amigo me obsequió una de esas dagas para aguantar el cigarro cuando ya te estás quemando y no la pude usar esta vez.

La experiencia con este D. Magnus II en vitola Caligula fue bien interesante, aunque también me gustaba mucho en la vitola Tiberius que probé originalmente, incluso si la experiencia no estuvo tan buena. Pero en verdad que con el tiempo que tiene de guarda y la complejidad de la liga original, este Casa Magna estaba muy bueno. Por lo que puedo recordar, el original no era tan fuerte y el hecho que éste lo esté con esa guarda tan larga solo puede significar que originalmente era más fuerte. Pero así como estuvo y toda la fumada con excepción del final, fue un muy buen rato y uno que valió la pena esperar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Casa Magna
Modelo: D. Magnus II
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Caligula (Perfecto)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Jalapa Sun Grown 2007)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 87

C.L.E. – Corojo (Corona)

Luego de que la marca Camacho fuese adquirida por Oettinger Group, que son los dueños de Davidoff, en 2008, Christian Eiroa se mantuvo como parte del equipo hasta 2012, que decidió dejar a la marca continuara sin él. En vez, decidió crear C.L.E. Cigars con sus iniciales, junto con la fábrica El Aladino. Basados en Danlí, Honduras y con dos ligas en su haber, la compañía comenzó con mucho auge y mucho potencial para explotar y explorar los límites del Corojo hondureño, algo que incluso hoy en día lo mantienen. Una de esas dos ligas iniciales fue la que se llama Corojo y en 2020 lo probé en robusto. El tema que tuve en ese momento era que este puro hondureño carece de la fortaleza habitual que caracteriza a cigarros de Nicaragua, por ejemplo y que poco a poco República Dominicana ha emulado. Sin embargo, una gran parte de las marcas hondureñas parece seguir apostando por la complejidad y la suavidad de sus ligas. Pero como conseguí este Corojo en vitola corona, con medidas 5¾ x 46, que suele ser más fuerte, decidí probarlo de nuevo.

Las venas sobre la capa son notables aunque no deja de ser una capa lisa, con un color muy uniforme y la mitad del cigarro viene cubierto con un papel encerado, pero por alguna razón también incluía celofán sobre todo el cigarro, que no suele ser común en cigarros de esta marca. Hubiese pensado que alguien se lo puso por protección, pues el cigarro se lo compré a un amigo que tenía 3 años con él guardado, pero estaba cerrado por una pegatina con código de barras oficial de la marca. El cigarro no tiene muchos aromas, más allá de una sensación de musgo y café suave, mientras que la calada en frío me da aromas de mandarina y madera.

El CLE Corojo comienza con notas de masa madre, más como ese pan que está activamente fermentando antes de ser horneado, pero a lo largo del tercio también se aprecian madera de cedro y mermelada de naranja, siendo éste un sabor que se siente también en el retrogusto, donde es acompañado por pimienta. Manteniendo la fumada aún en el primer tercio, también me encuentro con sabores más sutiles de caramelo, que van aumentando pero no llegan hasta los principales, al menos no en este tercio. La quemada es más o menos, con algunos cachitos fuera de lugar, pero nada que requiera corrección. Mientras que la ceniza rápidamente se cae sola y me quita cualquier indicio de intención de mantener una alta por el tiempo de guarda que tiene el cigarro. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja.

En el segundo tercio hay pocos cambios y esa era una de mis quejas con respecto al primero y esa aparente falta de transiciones y complejidad que pueden o no ser consecuencia de una fumada tan suave. No obstante, esta no es una fumada suave per se y aunque los cambios no son muchos, sigue teniendo una buena cantidad de sabores en el segundo tercio, que incluyen madera y un sostenido sabor a caramelo que venía aumentando desde el tercio anterior pero aquí finalmente se sitúa justo por debajo de los más intensos del Corojo. También hay notas de mermelada de naranja y madera, mientras que el anillo de combustión mejora marginalmente, mientras que la ceniza mantiene su negativa de sostenerse mucho tiempo sobre el cigarro. Pero va bien, con una fortaleza media y una intensidad similar.

En el último tercio se mantiene esa poca variación de sabores, pero además no aparecen sabores nuevos. Por lo mismo, la fumada alterna entre notas dulces y de caramelo entre los sabores principales, o lo que podría describirse mejor como un caramelo dulce, pero pasa que no es exactamente así por una falta de complejidad en el cigarro que creo sería más posible si estos sabores estuviesen más amalgamados. En realidad el caramelo se siente más intenso en el retrogusto y es suficiente en paladar como para sentirse como otro sabor secundario. Entre esos secundarios también hay madera y una nota lejana de cáscara de naranja. Pero la verdad es que en términos de construcción sigue muy bien y el anillo de combustión tiende a ser recto y el humo abundante, por lo que el cigarro va muy bien hasta que cumplo una hora y 35 minutos y lo dejo a un lado.

Una rápida lectura de esta reseña te dará a entender que no me gustó mucho la fumada, pero la realidad en el detalle es que lo disfruté bastante. Sí, es sencillo y con pocas transiciones, pero la fortaleza va aumentando y eso me lleva a no querer que la experiencia termine porque cada calada tiene más sabor que la anterior y quiero poderlos apreciar todos. Pero creo que precisamente esa tendencia lineal del cigarro hace que muchos lo ignoren o lo fumen una sola vez, cuando en realidad es algo que me gustaría tener a la mano regularmente, al menos en esta vitola que concentra mucho más los sabores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Rancho Jamastran
Marca: C.L.E.
Modelo: Corojo
Dimensiones: 5¾ x 46
Tamaño: Corona
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Corojo)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $8,00
Puntuación: 86